17 - Estacha

-Ni siquiera s√© como interpretarlo. El juego mental se enfrenta una sola vez a Bean, y le muestra la cara de ese ni√Īo, y en las gr√°ficas aparece que ha sentido... ¬Ņqu√©? ¬ŅMiedo? ¬ŅFuria? ¬ŅNo hay nadie que sepa c√≥mo funciona ese supuesto programa? Se las hizo pasar moradas a Ender, le mostr√≥ im√°genes de su hermano que no pod√≠a tener, pero las ten√≠a. Y ahora... ¬Ņse trata de alg√ļn gambito profundamente reflexivo que lleva a nuevas conclusiones sobre la psique de Bean? ¬ŅO era simplemente la √ļnica persona que Bean conoc√≠a cuya foto estaba ya en los archivos de la Escuela de Batalla?
-¬ŅEso ha sido una pataleta, o hab√≠a alguna pregunta en concreto que desear√≠a que le respondiera?
-Lo que quiero que me responda es a esto: ¬ŅC√≥mo demonios puede decirme que algo fue ¬ęmuy significativo¬Ľ si no tiene ni idea de lo que significa?
-Si alguien corre detrás de su coche, gritando y agitando los brazos, uno sabe que quiere comunicarle algo significativo, aunque no se pueda oír ni una palabra de lo que el otro dice.
-¬ŅEntonces eso es lo que ha sido? ¬ŅGritos?
-Era una analogía. La imagen de Aquiles tuvo una importancia extraordinaria para Bean.
-¬ŅImportancia positiva o importancia negativa?
-Eso es simplificar demasiado. Si fue negativa, ¬Ņson negativos sus sentimientos porque Aquiles provoc√≥ alg√ļn trauma terrible en Bean? ¬ŅO negativa porque ser separado de Aquiles result√≥ traum√°tico, y Bean anhela volver con √©l?
-De modo que si tenemos una fuente de información independiente que nos dice que los mantengamos separados...
-Entonces esa fuente independiente tiene razón...
-O est√° equivocada.
-Sería más específico si pudiera. Sólo tuvimos un minuto con él.
-Eso es una tontería- Tienen el juego mental conectado a todo trabajo con su identidad de profesor.
-Y ya le hemos informado al respecto. En parte, es su ansia por tener el control... así es como empezó, pero desde entonces se ha convertido en una forma de aceptar responsabilidades. En cierto modo, se ha convertido en profesor. También ha utilizado información interna para producirse la ilusión de que pertenece a la comunidad.
-Pero si ya pertenece.
-Solo tiene un amigo íntimo, y es más bien una reacción de hermano mayor y hermano menor.
-Tengo que decidir si ingresar a Aquiles en la Escuela de Batalla mientras Bean est√° todav√≠a aqu√≠, o renunciar a uno de ellos para quedarme con el otro. Por la respuesta de Bean a la cara de Aquiles, ¬Ņqu√© concejo puede darme?

-No le gustar√°.
-Inténtelo.
-A partir de ese incidente, podemos decirle que ponerlos juntos ser√° fatal o...
-Voy a tener que examinar a conciencia su presupuesto.
-Se√Īor, todo el prop√≥sito del programa, la manera en que funciona, es que e ordenador hace conexiones que a nosotros nunca se nos ocurrir√≠an, y consigue respuestas que no est√°bamos buscando. No est√° bajo nuestro control.
-El hecho de que un programa no esté bajo control no significa que haya inteligencia por medio, ni en el programa ni en el programador.
-No utilizamos la palabra ¬ęinteligencia¬Ľ con el software. Lo consideramos una ingenuidad. Decimos que es ¬ęcomplejo¬Ľ, lo cual significa que no siempre comprendemos lo que est√° haciendo. No siempre conseguimos informaci√≥n concluyente.
-¬ŅAlguna vez consiguen informaci√≥n concluyente sobre algo?
-Ahora he sido yo quien ha elegido a palabra equivocada. ¬ęConcluyente¬Ľ no es nunca el objetivo cuando se trata de la mente humana.
-Pruebe con ¬ę√ļtil¬Ľ. ¬ŅAlgo √ļtil?
-Se√Īor, le he comunicado todo lo que sabemos. La decisi√≥n fue suya antes de que inform√°ramos, y sigue si√©ndolo ahora. Use nuestra informaci√≥n o no la use, pero ¬Ņes sensato matar al mensajero?
-Cuando el mensajero no quiere decir qué demonios es el mensaje el dedo del gatillo se me vuelve picajoso. Puede retirarse.
El nombre de Nikolai aparecía en la lista que Ender le había facilitado pero Bean enseguida se encontró con problemas.
-No quiero -dijo Nikolai.
A Bean no se le había ocurrido que nadie pudiera negarse,
-Ya tengo bastantes problemas para mantener el ritmo tal como estoy ahora.
-Eres un buen soldado.
-Por los pelos. Con un montón de ayuda.
-Así es como lo hacen todos los buenos soldados.
-Bean, si pierdo una pr√°ctica al d√≠a con mi batall√≥n regular, pronto me quedar√© retrasado. ¬ŅC√≥mo compensarlo? Una hora de pr√°ctica al d√≠a contigo no ser√° suficiente. Soy un chico listo, Bean, pero no soy Ender. No soy t√ļ. Creo que eso es lo que no comprendes. C√≥mo es no ser t√ļ. Las cosas no resultan tan f√°ciles.
-Para mí tampoco es fácil.
-Mira, lo sé, Bean. Y hay cosas que puedo hacer por ti. Pero ésta no es una de ellas. Por favor.
Era la primera experiencia de Bean con el mando, y no funcionaba. Advirti√≥ que estaba enfureci√©ndose, que quer√≠a decir que te jodan y pasar a otro ni√Īo. Pero no pod√≠a cabrearse con el √ļnico amigo de verdad que ten√≠a. Y tampoco pod√≠a aceptar tan f√°cilmente un no por respuesta.
-Nikolai, lo que vamos a hacer no será difícil. Trucos y acrobacias.
Nikolai cerró los ojos.
-Bean, haces que me sienta mal.
-No quiero que te sientas mal, Sinterklaas, pero ésta es la misión que me han

encomendado, porque Ender piensa que la Escuadra Dragón lo necesita. Estabas en su
punto de mira, la elección no es mía.
-Pero no tienes por qué elegirme a mí.
-As√≠ que se lo pedir√© al siguiente ni√Īo y me dir√° ¬ęNikolai est√° en la cuadrilla, ¬Ņverdad?¬Ľ, y yo dir√© ¬ęNo, no quiso¬Ľ. Eso har√° que todos piensen que pueden decir que no. Y todos querr√°n decir que no, porque nadie quiere recibir √≥rdenes m√≠as.
-Hace un mes, seguro, eso habría sido verdad. Pero saben que eres un soldado sólido. He oído a la gente hablar de ti. Te respetan.
Una vez más, habría sido muy fácil hacer lo que Nikolai quería, dejarlo correr. Y, como amigo, eso sería lo más adecuado. Pero Bean no podía pensar como amigo. Tenía que mentalizarse de que le había dado el mando y tenía que hacer que funcionara.
¬ŅNecesitaba realmente a Nikolai?
-Estoy s√≥lo pensando en voz alta, Nikolai, porque t√ļ eres el √ļnico al que puedo dec√≠rselo, pero ver√°s, estoy asustado. Quer√≠a ser jefe de batall√≥n, pero eso es porque no sab√≠a nada de lo que hacen los jefes. He tenido una semana de batallas para ver c√≥mo Crazy Tom nos mantiene unidos, la voz que usa para dar √≥rdenes. Para ver c√≥mo Ender nos entrena y conf√≠a en nosotros, y es una danza, de puntillas, salto, giro, y tengo miedo de caerme, y no hay tiempo de caer, tengo que hacer que esto funcione, y cuando est√°s conmigo, s√© que al menos hay una persona que no va por ah√≠ esperando que el ni√Īito listo se caiga.
-No te enga√Īes -dijo Nikolai-. Por lo menos seamos sinceros.
Eso le doli√≥. Pero un l√≠der ten√≠a que aceptarlo, ¬Ņno?
-No importa lo que sientas, Nikolai, me dar√°s una oportunidad -dijo Bean-. Y como t√ļ lo har√°s, los otros tambi√©n. Necesito... lealtad.
-Y yo también, Bean.
-Necesitas mi lealtad como amigo, para ser feliz como persona -dijo Bean-, Yo necesito lealtad como líder, para cumplir la misión que nos ha encomendado nuestro comandante.
-Es duro -dijo Nikolai.
-Eh. También es cierto.
-T√ļ eres duro, Bean.
-Ay√ļdame, Nikolai.
-Parece que nuestra amistad es unidireccional.
Bean nunca se había sentido así antes: con un cuchillo en el corazón, sólo por las palabras que escuchaba, sólo porque otra persona estaba enfadada con él. No era que quisiera que Nikolai pensara bien de él. Era porque sabía que Nikolai en parte tenía razón. Bean estaba utilizando su amistad contra él.
Sin embargo, no fue a causa de ese dolor por lo que Bean decidió retirarse. Un soldado que estaba con él contra su voluntad no le serviría bien. Aunque fuese un amigo.
-Mira, si no quieres, no quieres. Lamento haberte hecho enfadar. Me las apa√Īar√© sin ti. Y tienes raz√≥n, lo har√© bien. ¬ŅAmigos, Nikolai?
Nikolai aceptó la mano que le ofrecía, y la estrechó.
-Gracias -susurró.
Bean se dirigi√≥ de inmediato a Shovel, la Pala, el √ļnico miembro de lista de Ender que pertenec√≠a tambi√©n al batall√≥n C. Shovel no era la mera elecci√≥n de Bean: tend√≠a a quedarse rezagado a veces, a hacer cosas a medias. Pero como pertenec√≠a al batall√≥n C, Shovel estaba presente cuando Bean aconsejaba a Crazy Tom. Hab√≠a observado a Bean en

acción.
Shovel dej√≥ su consola a un lado cuando Bean le pregunt√≥ si pod√≠an hablar un momento. Al igual que con Nikolai, Bean se encaram√≥ a su camastro para sentarse junto al otro ni√Īo, m√°s grande. Shovel proced√≠a de Cagnes-sur-Mer, un pueblecito de la Riviera francesa, y a√ļn ten√≠a aqu√©l car√°cter abierto tan sano de Provenza. A Bean le ca√≠a bien. A todo el mundo le ca√≠a bien.
Rápidamente, Bean le explicó lo que Ender le había pedido que hiciera, aunque no mencionó que era sólo una distracción. Nadie renunciaría a una práctica diaria por algo que no sería crucial para la victoria.
-Estabas en la lista que me dio Ender, y me gustaría que...
-Bean, ¬Ņqu√© est√°s haciendo?
Crazy Tom estaba de pie junto al camastro de Shovel.
De inmediato, Bean advirtió su error.
-Se√Īor, tendr√≠a que haber hablado primero con usted. Soy nuevo en esto y no se me ocurri√≥.
-¬ŅNuevo en qu√©?
Una vez más, Bean explicó lo que Ender le había pedido que hiciera.
-¬ŅY Shovel est√° en la lista? -As√≠ es.
¬ŅEntonces voy a perderos a Shovel y a ti de mis pr√°cticas?
-Sólo una práctica al día.
-Soy el √ļnico jefe de batall√≥n que pierde dos miembros.
Ender dijo uno de cada batallón. Cinco y yo. No fue elección mía.
-Mierda -protest√≥ Crazy Tom-. Ni Ender ni t√ļ pensasteis que esto va a afectarme m√°s que a los otros jefes de batall√≥n. Lo que vay√°is a hacer, ¬Ņpor qu√© no pod√©is hacerlo con cinco en vez de con seis? T√ļ y otro m√°s... uno de cada uno de los otros batallones.
Bean quiso discutir, pero advirtió que enfrentarse a Crazy Tom no iba llevarlo a ninguna parte.
-Tienes raz√≥n, no lo pens√©, y tal vez Ender cambie de opini√≥n cuando se d√© cuenta de c√≥mo afectar√° a tus pr√°cticas. As√≠ que cuando venga por la ma√Īana, ¬Ņpor qu√© no hablas con √©l y me haces saber qu√© decid√≠s entre los dos? Shovel tambi√©n podr√≠a decirme que no y entonces la cuesti√≥n ya no tendr√≠a importancia, ¬Ņno?
Crazy Tom pensó en ello. Bean pudo ver que la furia se apoderaba de él. Pero el liderazgo lo había cambiado. Ya no estalló como hacía antes. Se contuvo. Aguantó. Esperó a que se le pasara.
-Muy bien, hablaré con Ender. Si Shovel quiere hacerlo.
Los dos miraron a Shovel, la Pala.
-Creo que estaría bien -dijo Shovel-. Hacer algo tan raro como esto.
-No seré más condescendiente con ninguno de los dos -dijo Crazy Tom-. Y no habléis sobre vuestro batallón de locos durante mis prácticas. Eso, dejadlo fuera.
Los dos estuvieron de acuerdo en eso. Bean pudo ver que Crazy Tom había hecho bien en insistir en ese tema. Esta misión especial los apartaría de los otros miembros del batallón C. Si se ufanaban de ello, los demás podrían considerarlos una élite. Ese problema no se daría tanto en los otros batallones, porque sólo habría un miembro de cada uno en la escuadrilla de Bean. No habría charlas. Nadie se ufanaría.
-Mira, no tengo que hablar con Ender sobre esto -dijo Crazy Tom-. A menos que se convierta en un problema. ¬ŅVale?
-Gracias.

Crazy Tom regresó a su propio camastro.
Lo he hecho bien, pensó Bean. No he metido la pata.
-¬ŅBean? -dijo Shovel.
-¬ŅEh?
-Una cosa.
-Eh.
-No me llames Shovel.
Bean pensó. El verdadero apellido de Shovel era Ducheval.
-¬ŅPrefieres ¬ęDos Caballos¬Ľ? Suena a guerrero sioux.
Shovel sonrió.
-Es mejor que parecer la herramienta con la que limpias el establo.
-Ducheval -declaró Bean-. A partir de ahora.
-Gracias. ¬ŅCu√°ndo empezamos?
-En la pr√°ctica de tiempo libre de hoy.
-Magnífico.
Bean casi se bajó bailando del camastro de Ducheval. Lo había conseguido. Lo había sabido hacer. Una vez, al menos.
Para cuando terminó el desayuno, tenía a los cinco miembros de su, batallón. Con los otros cuatro, lo consultó primero con sus jefes. Nadie lo rechazó. E hizo prometer a su escuadrilla que llamarían a Ducheval por su verdadero nombre a partir de ese momento.
Cuando Bean entr√≥, Graff esperaba con Dimak y Dap en el despacho improvisado del puente de la sala de batalla. Dimak y Dap hablaban de lo mismo de siempre, es decir, de nada, de alguna cuesti√≥n trivial, como por ejemplo que alguien hab√≠a violado un protocolo menor o algo as√≠, y al final acababan subiendo de tono y la charla se convert√≠a en un pu√Īado de quejas formales. S√≥lo otra escaramuza en su rivalidad, ya que Dap y Dimak trataban de conseguir algo m√°s de ventaja para sus protegidos, Ender y Bean, mientras al mismo tiempo intentaban impedir que Graff les hiciera correr el peligro f√≠sico que ambos present√≠an. Cuando llamaron a la puerta, llevaban un rato discutiendo en voz alta, y como el golpe no fue fuerte, a Graff se le ocurri√≥ preguntarse qu√© pod√≠an haber o√≠do.
¬ŅHab√≠an mencionado nombres? S√≠. Bean y Ender. Y tambi√©n Bonzo. ¬ŅHab√≠a aparecido el nombre de Aquiles? No. Se hab√≠an referido a √©l como ¬ęotra decisi√≥n irresponsable que pone en peligro el futuro de la especie humana, todo porque una cosa es la teor√≠a absurda de los juegos y otra la verdadera pugna a vida o muerte, ¬°algo que no est√° demostrado y no podr√° serlo excepto con la sangre de alg√ļn ni√Īo!¬Ľ. Eso lo dijo Dap, que tend√≠a a mostrarse elocuente.
Graff, por supuesto, estaba m√°s que harto, porque estaba de acuerdo con ambos profesores, no s√≥lo en sus argumentos enfrentados, sino tambi√©n en sus argumentos contra su propia pol√≠tica. Bean era, indiscutiblemente, el mejor candidato en todas las pruebas; y, de igual modo, Ender el mejor candidato seg√ļn su actuaci√≥n en las situaciones de liderazgo real. Y Graff estaba actuando de manera irresponsable al exponer a ambos ni√Īos al peligro f√≠sico.
Pero en ambos casos, los ni√Īos abrigaban serias dudas sobre su propio valor. Ender se hab√≠a sentido coaccionado durante mucho tiempo por su hermano mayor, Peter, y el juego mental hab√≠a demostrado que, en el subconsciente de Ender, Peter estaba relacionado con los insectores. Graff sab√≠a que Ender ten√≠a valor para golpear, sin contenci√≥n, cuando

llegara el momento. Que podía enfrentarse solo a un enemigo, sin ayuda de nadie, y destruir al que quisiera destruirlo. Pero Ender no lo sabía, y tenía que saberlo.
Bean, por su parte, hab√≠a mostrado s√≠ntomas f√≠sicos de p√°nico antes de su primera batalla, y aunque acab√≥ haci√©ndolo bien, Graff necesitaba ning√ļn test psicol√≥gico para saber que la duda era una realidad. La √ļnica diferencia era que, en el caso de Bean, Graff compart√≠a sus dudas. No hab√≠a ninguna prueba de que Bean fuera a golpear.
Dudar de uno mismo era lo √ļnico que no pod√≠a permitirse a ninguno de los dos candidatos. Contra un enemigo que no vacilaba (que no pod√≠a vacilar), no pod√≠a haber ninguna pausa para la reflexi√≥n. Los ni√Īos ten√≠an que enfrentarse a sus peores temores, sabiendo que nadie intervendr√≠a para ayudarles. Ten√≠an que saber que aunque el fracaso ser√≠a fatal, ellos no fracasar√≠an. Ten√≠an que pasar la prueba y saber que la hab√≠an pasado. Y ambos ni√Īos eran tan perceptivos que no se pod√≠a falsear el peligro. Ten√≠a que ser real.
Exponerlos a ese riesgo era una absoluta irresponsabilidad por parte de Graff. Sin embargo, sab√≠a que igualmente irresponsable ser√≠a no exponerlos. Si Graff actuaba sobre seguro, nadie le reprochar√≠a si, en la guerra de verdad, Ender o Bean fracasaban. Pero el consuelo ser√≠a muy pobre, dadas las consecuencias del fracaso. Tomara la decisi√≥n que tomase, si se equivocaba, todo el mundo en la Tierra pagar√≠a el precio. Lo √ļnico que lo hac√≠a posible era que, si uno de ellos mor√≠a o resultaba da√Īado f√≠sica o mentalmente, el otro seguir√≠a all√≠ para continuar, convertido en el √ļnico candidato restante.
Y si ambos fracasaban, ¬Ņentonces qu√©? Hab√≠a muchos ni√Īos inteligentes, pero ninguno que fuera mucho mejor que los comandantes que ya estaban en su puesto, que se hab√≠an graduado de la Escuela de Batalla hac√≠a muchos a√Īos.
Alguien tenía que tirar los dados. Y era él quien los tenía en sus manos. No era un burócrata que situaba su carrera por encima del propósito mayor al que servía. No entregaría los dados a nadie más, ni simularía que no tenía esa opción.
Por ahora, todo lo que Graff podía hacer era escuchar a Dap y Dimak, no hacer caso a sus ataques y maniobras burocráticas contra él, y tratar que no se lanzaran mutuamente al cuello en su rivalidad.
Aquel golpecito en la puerta... Graff supo quién era antes de abrirla.
Si había oído la discusión, Bean no dio ninguna muestra de ello, pero claro, ésa era la especialidad de Bean, no dar muestra de nada. Sólo Ender conseguía ser más reclusivo... y él, al menos, había jugado al juego lo suficiente para proporcionar a los profesores un mapa de su psique.
-Se√Īor - dijo Bean. -Pasa, Bean. Pasa Julian Delphiki, el hijo anhelado de unos padres buenos y amorosos. Pasa, ni√Īo secuestrado, reh√©n del destino. Pasa y habla con los Hados, que juegan de manera tan astuta
con tu vida.
-Puedo esperar -dijo Bean.
-El capit√°n Dap y el capit√°n Dimak pueden o√≠r lo que tengas que decir, ¬Ņno? pregunt√≥ Graff.
-Si usted lo dice, se√Īor. No es ning√ļn secreto. Me gustar√≠a tener acceso a los recursos de la estaci√≥n.
-Petición denegada.
-Eso no es aceptable, se√Īor.
Graff vio que tanto Dap como Dimak lo miraban. ¬ŅQuiz√°s los divert√≠a la audacia del
ni√Īo?

-¬ŅPor qu√© piensas eso?
-Avisos inmediatos, juegos cada d√≠a, soldados agotados y sin embargo bajo presi√≥n para rendir en clase... Bien, Ender est√° tratando con ello y nosotros tambi√©n. Pero el √ļnico motivo posible por el que hacen esto es para comprobar si disponemos de suficientes recursos. Por eso deseo que me proporcione algunos.
-No recuerdo que seas comandante de la Escuadra Dragón -dijo Graff-. Atenderé al requisito de equipo especial por parte de tu comandante.
-No es posible. No tiene tiempo que perder en absurdos procedimientos burocr√°ticos.
Absurdos procedimientos burocr√°ticos. Graff hab√≠a empleado esa misma frase en la discusi√≥n que hab√≠a mantenido hac√≠a apenas unos minutos. Pero Graff no hab√≠a elevado la voz. ¬ŅCu√°nto tiempo llevaba Bean escuchando ante la puerta? Graff se maldijo en silencio. Hab√≠a trasladado su despacho all√≠ arriba expresamente porque sab√≠a que Bean era un fisg√≥n y un esp√≠a, recopilando informaci√≥n como pod√≠a. Luego ni siquiera apostaba un guardia para impedir que el ni√Īo pasara por delante y se pusiera a escuchar tras la puerta. ¬ŅY t√ļ s√≠? pregunt√≥.

-Ender me ha ordenado que piense en las estupideces que se les pueden ocurrir a ustedes para ama√Īar el juego contra nosotros, y en formas de tratar con ellas.
-¬ŅQu√© crees que vas a encontrar?
-No lo s√© -respondi√≥ Bean-. Lo √ļnico que s√© es que tan s√≥lo vemos nuestros uniformes y trajes refulgentes, nuestras armas y consolas. Hay otros recursos aqu√≠. Por ejemplo, hay papel. Nunca nos dan papel excepto para los ex√°menes escritos, cuando nuestras consola est√°n cerradas.
-¬ŅQu√© har√≠as con papel en la sala de batalla?
-No lo sé. Hacer una bolita y tirarlo. Romperlo en pedazos; convertirlo en una nube de polvo.
-¬ŅY qui√©n limpiar√≠a todo eso?
-No es mí problema.
-Permiso denegado.
-Eso no es aceptable, se√Īor.
-No pretendo herir tus sentimientos, Bean, pero me importa menos que un pedo de cucaracha que aceptes mi decisión o no.
-No pretendo herir sus sentimientos, se√Īor, pero claramente no tiene idea de lo que est√° haciendo. Est√° improvisando. Jorobando el sistema. El da√Īo que est√° haciendo tardar√° a√Īos en deshacerse, y no le importa. Eso significa que no importa en qu√© estado se encuentre esta escuela dentro de un a√Īo. Eso significa que todo el mundo que importa va a ser graduado pronto. El entrenamiento se est√° acelerando porque los insectores se est√°n acercando demasiado y no hay retrasos que valgan. As√≠ que est√°n presionando. Y est√°n presionando especialmente a Ender Wiggin.
Graff se sinti√≥ enfermo. Sab√≠a que Bean ten√≠a una capacidad de an√°lisis extraordinaria. Y tambi√©n una gran capacidad para enga√Īar. Algunas de las deducciones de Bean no eran acertadas, pero ¬Ņeso era debido a que no sab√≠a la verdad, o porque simplemente no quer√≠a que ellos supieran cu√°nto sab√≠a, o cu√°nto deduc√≠a? Nunca lo quiso all√≠, a Bean, porque era demasiado peligroso.
Bean siguió exponiendo su caso.
-Cuando llegue el d√≠a en que Ender Wiggin busque medios de impedir que los insectores lleguen a la Tierra y arrasen todo el planeta como empezaron a hacer en la Primera Invasi√≥n, ¬Ņvan a darle una respuesta de mierda sobre qu√© recursos puede utilizar y

cu√°les no?
-En lo que a ti respecta, los suministros de la nave no existen.
-En lo que a m√≠ respecta -dijo Bean-, Ender est√° as√≠ de cerca decirles que se metan su juego por donde les quepa. Est√° harto. Si usted no puede verlo, no vale mucho como profesor. A √©l no le importan las calificaciones. No le importa derrotar a otros ni√Īos. Lo √ļnico que le importa es prepararse para combatir a los insectores. ¬ŅCu√°nto costar√° persuadirle de que su programa est√° ama√Īado, y que es dejar de jugar?
-Muy bien -dijo Graff-. Dimak, prepare el calabozo. Bean ser√° confinado hasta que la lanzadera est√© lista para llevarlo de regreso a la Tierra. Este ni√Īo queda expulsado de la Escuela de Batalla.
Bean sonrió.
-Adelante, coronel Graff. He terminado de todas formas. Tengo todo lo que quer√≠a conseguir aqu√≠: una educaci√≥n de primera fila. Nunca tendr√© que volver a vivir en la calle. Soy libre. Exp√ļlseme de su juego ahora mismo, estoy listo.
-Tampoco estar√°s libre en la Tierra. No podemos permitirnos que cuentes historias descabelladas sobre la Escuela de Batalla.
-Bien. Tome al mejor estudiante que ha pasado por aquí jamás y métalo en la cárcel porque pidió acceso al armario de los suministros y a usted no le gustó. Vamos, coronel Graff. Trague con fuerza y hasta el fondo. Necesita usted mi cooperación más de lo que yo necesito la suya.
Dimak apenas pudo ocultar su sonrisa.
Si tan sólo enfrentarse a Graff de esta manera fuera prueba suficiente del valor de Bean... Y pese a todas las dudas que Graff tenía sobre Bean, no negaba que era bueno maniobrando. Graff habría dado cualquier cosa por no tener presentes a Dimak y Dap en la habitación en este momento.
-Fue decisión suya tener esta conversación delante de testigos -dijo Bean.
¬ŅEs que el chico sab√≠a leer la mente?
No, Graff había mirado a los otros dos profesores. Bean simplemente sabía leer el lenguaje corporal. No se le escapaba una. Por eso era tan valioso para el programa.
¬ŅNo depositaron por ese motivo todas sus esperanzas en esos chicos? ¬ŅPorque eran buenos maniobrando?
Si sab√≠a algo sobre el mando, ¬Ņno sab√≠a eso? ¬ŅQue hab√≠a ocasiones en que era preciso hacer recuento de las p√©rdidas y abandonar el campo?
-Muy bien, Bean. Una mirada al inventario de suministros.
-Con alguien que me explique qué es todo.
-Creía que ya lo sabías todo.
Bean fue amable en la victoria: no respondi√≥ a la puya. Gracias al sarcasmo, Graff sali√≥ algo m√°s airoso de la derrota que hab√≠a sufrido. Sab√≠a que era lo √ļnico que conseguir√≠a, pero este trabajo no ten√≠a muchas gratificaciones.
-El capit√°n Dimak y el capit√°n Dap te acompa√Īar√°n ¬Ėdijo Graff-. Un repaso, y cualquiera de ellos podr√° vetar cualquier cosa que solicites. Ellos ser√°n responsables de las consecuencias de cualquier herida derivada de alguno de los art√≠culos que te permitan usar.
-Gracias, se√Īor -dijo Bean-. Probablemente no encontrar√© nada √ļtil. Pero agradezco su disposici√≥n a dejarnos investigar los recursos de la estaci√≥n para ampliar los objetivos educativos de la Escuela de Batalla.
El chico sabía hablar. Todos aquellos meses de acceso a los datos de los estudiantes, con todas las anotaciones de los archivos, habían servido de algo; Bean había sabido ver

más allá de los contenidos de los dossieres. Y ahora le estaba dando la clave que debería utilizar en el informe escrito sobre su decisión. Como si Graff no fuera perfectamente capaz de hacerlo.
El chico se est√° portando de manera condescendiente conmigo. El peque√Īo hijo de puta se cree que est√° al mando, pens√≥ Graff. Bueno yo tambi√©n tengo algunas sorpresas para √©l.
-Puedes retirarte -dijo Graff-. Pueden retirarse todos.
Se levantaron, saludaron, se marcharon.
Ahora, pens√≥ Graff, tengo que sopesar todas mis decisiones futuras, pregunt√°ndome cu√°ntas de mis opciones est√°n condicionadas por el odio que siento hacia este ni√Īo.
Mientras repasaba la lista del inventario, Bean buscaba en realidad algo, cualquier objeto, que pudiera convertirse en arma para que Ender o alg√ļn otro miembro de su escuadra pudiera llevarla y protegerse de los ataques f√≠sicos de Bonzo. Pero no hab√≠a nada que pudiera ser ocultado a los profesores y fuera a la vez lo bastante potente para dar a los ni√Īos peque√Īos ventaja suficiente sobre los m√°s grandes.
Se sinti√≥ frustrado, pero ya encontrar√≠a otros medios de neutralizar la amenaza. Y ahora, ya que estaba repasando el inventario, ¬Ņhab√≠a algo que pudiera ser utilizado en la sala de batalla? Los √ļtiles de limpieza no eran muy prometedores. Tampoco las herramientas ten√≠an mucho sentido en la sala de batalla. ¬ŅQu√© pod√≠an hacer, lanzar un pu√Īado de tornillos?
Sin embargo, el equipo de seguridad...
-¬ŅQu√© es una estacha? -pregunt√≥.
Dimak respondió:
-Una cuerda muy fina y fuerte que se usa para asegurar a los trabajadores de construcción y mantenimiento mientras trabajan fuera de la estación.
-¬ŅQu√© longitud tiene?
-Con empalmes, podemos asegurar varios kilómetros de estacha -constató Dimak-. Pero cada bobina alcanza unos cien metros.
-Quiero verlo.
Lo llevaron a partes de la estaci√≥n a las que no iban nunca los ni√Īos. El decorado era bastante m√°s utilitario all√≠. Por todas las placas de las paredes se advert√≠an tuercas y tornillos. Los conductos de entrada, en vez de quedar ocultos bajo el techo, estaban al descubierto. No hab√≠a franjas de luz para que los ni√Īos las tocaran y encontraran la direcci√≥n de sus barracones. Todas las cerraduras de palma estaban demasiado altas para que los ni√Īos se sintieran c√≥modos con ellas. Y el personal ve√≠a pasar a Bean y luego miraba a Dap y Dimak como si estuvieran locos.
La bobina era sorprendentemente peque√Īa. Bean la sopes√≥. Desenroll√≥ unos cuantos dec√°metros. Era casi invisible.
-¬ŅAguantar√°?
-El peso de dos adultos -dijo Dimak.
-Es muy fino... ¬ŅCorta?
-Es tan redondeado y tan pulido que no puede cortar nada. No nos serviría de nada si cortara el material de los trajes espaciales, por ejemplo.
-¬ŅPuede cortarse en trozos peque√Īos?
-Con un soplete.

-Esto es lo que quiero.
-¬ŅS√≥lo uno? -pregunt√≥ Dap, con sarcasmo.
-Y un soplete -dijo Bean.
-Denegado -dijo Dimak.
-Estaba bromeando.
Bean salió de la sala de suministros y empezó a correr pasillo abajo, siguiendo el camino que acababan de tomar.
Los oficiales corrieron tras él.
-¡Espera! -llamó Dimak.
¡Alcáncenme! -respondió Bean-. Tengo un batallón esperándome para que los entrene con esto.
-¬ŅEntrenarles para hacer qu√©?
-¡No lo sé!
Llegó a la barra y se deslizó hacia abajo. La barra lo condujo directamente a los niveles de los estudiantes. En esa dirección, no había necesidad de permisos de seguridad.
Su batall√≥n le esperaba en la sala de batalla. Hab√≠an estado trabajando duro en los √ļltimos d√≠as, probando todo tipo de chorraditas. Formaciones que pudieran explotar en el aire. Pantallas. Ataques sin armas, desarmar a los enemigos con los pies. Girar a voluntad, lo que hac√≠a que fueran casi imposibles de alcanzar pero tambi√©n les imped√≠a disparar a su vez.
Lo m√°s positivo era el hecho de que Ender se pasara casi todo el tiempo de la pr√°ctica observando a la escuadrilla de Bean, siempre que no ten√≠a que responder a las preguntas de los jefes y soldados de los otros pelotones, por supuesto. Encontraran lo que encontrasen, Ender sabr√≠a c√≥mo emplearlo y tendr√≠a sus propias ideas al respecto cuando hubiera que utilizarlo. Y, sabiendo que Ender los observaba, los soldados de Bean trabajaban a√ļn m√°s duro. Bean cobraba m√°s estatura a sus ojos, simplemente por el hecho de que a Ender le importaba lo que hac√≠an.
Ender es bueno en esto, advirti√≥ Bean por en√©sima vez. Sabe c√≥mo darle a un grupo la forma que quiere que tenga. Sabe c√≥mo hacer que la gente trabaje en com√ļn. Y lo hace con los m√≠nimos medios posibles.
Sin duda, si Graff fuera tan bueno en esto como Ender, hoy no habría tenido que comportarme como un matón.
Lo primero que Bean intent√≥ con la estacha fue extenderla a lo largo de la sala de batalla. Llegaba, con un poco de espacio para permitir que se ataran nudos a ambos lados. Pero unos cuantos minutos de experimentaci√≥n demostraron que ser√≠a completamente in√ļtil como cable trampa. La mayor√≠a de los enemigos simplemente pasar√≠an de largo; los que chocaran contra el cable podr√≠an sentirse desorientados o dar la vuelta, pero una vez que supieran que estaba all√≠, podr√≠an usarlo como parte de una rejilla, lo que significaba que trabajar√≠a a favor de un enemigo creativo.
La estacha estaba dise√Īada para impedir que un hombre quedara flotando a la deriva en el espacio. ¬ŅQu√© suced√≠a cuando se llegaba al final de la cuerda?
Bean dejó un extremo atado a un asidero de la pared, pero enrosco el otro alrededor de su cintura varias veces. La cuerda era ahora mas corta que la anchura del cubo de la sala de batalla. Bean ató un nudo de la cuerda, luego se abalanzó hacia la pared opuesta.
Mientras volaba por los aires y la estacha se tensaba tras él, no pudo dejar de pensar: espero que tuvieran razón y este cable no pueda cortar. Vaya forma de terminar, rebanado en dos en la sala de batalla. Eso sí que sería un estropicio impresionante que limpiar.

La cuerda se tensó cuando él estaba a un metro de la pared. En cuanto la tuvo a la altura de la cintura, Bean dejó de avanzar de inmediato. Su cuerpo se dobló por la mitad y sintió como si le hubieran dado una patada en el estómago. Pero lo más sorprendente fue la forma que su inercia pasaba de un movimiento hacia delante a un arco lateral, que lo sacudió por toda la sala de batalla hacia el lugar donde practicaba el batallón D. Golpeó la pared con tanta fuerza que se quejó sin respiración.
-¬ŅHab√©is visto eso? -grit√≥ Bean, en cuanto pudo volver a respirar. Le dol√≠a el est√≥mago; tal vez no hubiera quedado rebanado por la mitad, pero tendr√≠a una magulladura enorme, eso lo supo de inmediato y si no hubiera tenido puesto el traje refulgente, bien podr√≠a haber cre√≠do que ten√≠a heridas internas. Pero se pondr√≠a bien, y la estacha le hab√≠a permitido cambiar bruscamente de direcci√≥n en el aire-. ¬ŅLo hab√©is visto? ¬ŅLo hab√©is visto?
-¬ŅEst√°s bien? -grit√≥ Ender.
Se dio cuenta de que Ender pensaba que estaba herido. Controlando el habla, Bean volvió a gritar:
-¬ŅHas visto lo r√°pido que iba? ¬ŅHas visto c√≥mo he cambiado de direcci√≥n?
Toda la escuadra dej√≥ de practicar para ver c√≥mo Bean segu√≠a jugando con la estacha. Atar a dos soldados era una maniobra eficaz cuando uno de ellos se deten√≠a, pero era dif√≠cil aguantar. Pero todav√≠a se obtuvo un mejor resultado cuando Bean hizo que Ender utilizara su gancho para sacar una estrella de la pared y la situara en mitad de la sala de batalla. Bean se at√≥ y se lanz√≥ desde la estrella; cuando la cuerda se tens√≥, el borde de la estrella actu√≥ como punto de apoyo, reduciendo la longitud de la cuerda mientras cambiaba de direcci√≥n. Y cuando la cuerda se enrosc√≥ alrededor de la estrella, se acort√≥ a√ļn m√°s al alcanzar cada borde. Al final, Bean acab√≥ movi√©ndose tan r√°pido que perdi√≥ el conocimiento durante un instante cuando golpe√≥ una estrella. Pero toda la Escuadra Drag√≥n se qued√≥ sorprendida por lo que hab√≠a visto. La estacha era completamente invisible, as√≠ que parec√≠a que aquel ni√Īo peque√Īo se hab√≠a lanzado solo y de repente empezaba a cambiar de direcci√≥n y a acelerar en pleno vuelo. Era un espect√°culo perturbador.
-Repitámoslo otra vez, a ver si puedo disparar mientras estoy haciéndolo -sugirió Bean.
Las prácticas de la tarde no terminaron hasta las 21,40, por lo que dispusieron de poco tiempo antes de acostarse. Pero tras haber visto las acrobacias que la escuadrilla de Bean preparaba, toda la escuadra sentía muy exaltada, y todo el mundo corría nervioso por los pasillos. La mayoría de ellos con toda probabilidad comprendía que lo que Bean había descubierto eran acrobacias, nada que resultara decisivo una batalla. Al menos era divertido. Era nuevo. Y era Dragón.
Bean lider√≥ la salida, pues Ender le hab√≠a concedido ese honor. Era un momento de triunfo, y aunque sab√≠a que estaba siendo manipulado por el sistema (modificaci√≥n de conducta por medio de honores p√ļblicos) segu√≠a siendo agradable.
No tanto, sin embargo, como para bajar la guardia. No hab√≠a recorrido ni la mitad del pasillo cuando advirti√≥ que hab√≠a demasiados uniformes Salamandra entre los otros ni√Īos que deambulaban por esa secci√≥n. A las 21.40, la mayor√≠a de las escuadras estaban en sus barracones; s√≥lo unos cuantos rezagados volv√≠an de la biblioteca o de la sala de vids o la de juegos. Demasiados Salamandras, y los otros soldados eran con frecuencia chicos grandes de escuadras cuyos comandantes no profesaban ning√ļn amor especial por Ender. No hac√≠a falta ser un genio para reconocer una trampa.
Bean se dio la vuelta y se acercó a Crazy Tom, Vlad y Hot Soup, que caminaban juntos.

-Demasiados Salamandras -dijo-. Quedaos con Ender.
Ellos lo entendieron de inmediato: era de conocimiento p√ļblico que Bonzo no paraba de proferir amenazas diciendo que ¬ęalguien¬Ľ deber√≠a hacer algo con Ender Wiggin, s√≥lo para ponerlo en su sitio. Bean continu√≥ su camino, dirigi√©ndose tranquilamente hacia la retaguardia de su escuadra; pas√≥ por alto a los ni√Īos m√°s peque√Īos, pero alerto a los otros dos jefes de batall√≥n y a todos los segundos: los ni√Īos mayores, los que podr√≠an tener alguna posibilidad de enfrentarse al grupo de Bonzo en una pelea. No era gran cosa, pero era todo lo que hac√≠a falta para impedirles que alcanzaran a Ender hasta que intervinieran los profesores. De ninguna manera los profesores permanecer√≠an de brazos cruzados si estallaba una revuelta. ¬ŅO s√≠?
Bean pasó junto a Ender, se colocó tras él. Vio que Petra Arkanian, con su uniforme de la Escuadra Fénix, se acercaba rápidamente.
-¡Hola, Ender! -exclamó.
Para disgusto de Bean, Ender se detuvo y se dio la vuelta. El chico era demasiado confiado.
Detr√°s de Petra, unos cuantos Salamandras avanzaron un paso. Bean mir√≥ hacia el otro lado, y vio a unos cuantos Salamandras m√°s y a un par de ni√Īos de rostro decidido de otras escuadras, recorriendo el pasillo m√°s all√° de los √ļltimos Dragones. Hot Soup y Crazy Tom se acercaban r√°pidamente, con m√°s jefes de batall√≥n y el resto de los Dragones m√°s grandes tras ellos, pero no se mov√≠an lo bastante r√°pido. Bean agit√≥ los brazos, y advirti√≥ que Crazy Tom avivaba el paso. Los otros lo imitaron.
-Ender, ¬Ņpuedo hablar contigo? -dijo Petra.
Bean sinti√≥ una decepci√≥n amarga. Petra era la Judas. Trabajaba para Bonzo, y le iba a vender a Ender... ¬Ņqui√©n lo habr√≠a imaginado? Ella odiaba a Bonzo cuando estaba en su escuadra.
-Camina conmigo - dijo Ender.
-Sólo será un momento.
O bien era una actriz perfecta o no sabía nada, sospechó Bean. Sólo parecía consciente de los otros uniformes Dragones, y ni siquiera miraba a nadie más. No estaba en el ajo después de todo. Era sólo una idiota.
Por fin, Ender pareció darse cuenta del peligro que corría. A excepción de Bean, todos los demás Dragones lo habían adelantado ya, y eso era suficiente -al fin- para hacer que se sintiera incómodo. Le dio la espalda a Petra y avivó el paso, rápidamente, cerrando la abertura entre él y los Dragones mayores.
Petra se enfadó durante un instante, y luego corrió a alcanzarlo. Bean se quedó donde estaba, mirando a los Salamandras que llegaban. Ni siquiera repararon en él. Sólo avivaron el paso, y alcanzaron a Ender casi a la vez que Petra.
Bean dio tres pasos y llamó a la puerta del barracón de la Escuadra Conejo. Alguien la abrió.
-Salamandra va a actuar contra Ender.
Fue lo √ļnico que tuvo que decir. De inmediato los Conejos empezaron a salir por la puerta. Surgieron justo cuando los Salamandras los alcanzaban, y empezaron a seguirlos.
Testigos, pensó Bean. Y ayudantes, también, si la lucha parecía injusta.
Ante él, Ender y Petra charlaban, y los Dragones más grandes los rodearon. Los Salamandras continuaron siguiéndolos de cerca, y otros matones se unieron a ellos al pasar. Pero el peligro se disipaba La Escuadra Conejo y los Dragones mayores habían hecho el trabajo. Bean respiró un poco más tranquilo. Por el momento, al menos, el peligro había

pasado.
Bean alcanzó a Ender justo a tiempo de oír que Petra decía:
-¬ŅC√≥mo puedes pensar eso de m√≠? ¬ŅNo sabes qui√©nes son tus amigos?
Se marchó corriendo, alcanzó una escalerilla, y se perdió hacia arriba.
Carn Carby, de los Conejos, alcanzó a Bean.
-¬ŅTodo va bien?
-Espero que no te importe que llamara a tu escuadra.
-Vinieron a por m√≠. ¬ŅNos encargamos de llevar a Ender a salvo a su cama?
-Sí.
Carn se retir√≥ y camin√≥ junto con el grueso de sus soldados. Los matones Salamandras eran ahora superados en n√ļmero, tres a uno. Se retrasaron a√ļn m√°s, y algunos de ellos se dieron la vuelta y desaparecieron por las escaleras o las barras.
Cuando Bean volvi√≥ a alcanzar a Ender, estaba rodeado por sus jefes de batall√≥n. No hab√≠a nada sutil en la maniobra ahora: eran claramente sus guardaespaldas, y algunos de los Dragones m√°s j√≥venes hab√≠an advertido lo que suced√≠a y completaban la formaci√≥n. Llevaron a Ender a la puerta de su habitaci√≥n y Crazy Tom entr√≥ antes que √©l, y luego le permiti√≥ hacerlo cuando comprob√≥ que no hab√≠a nadie dentro esperando. Como si cualquiera pudiera abrir con su palma la puerta de un comandante. Pero claro, los profesores hab√≠an cambiado un mont√≥n de reglas en los √ļltimos d√≠as. Todo era posible.
Bean permaneci√≥ despierto durante un rato, tratando de pensar qu√© pod√≠a hacer. No podr√≠a estar junto a Ender en todo momento. Hab√≠a clases, y las escuadras se disolv√≠an deliberadamente entonces. Ender era el √ļnico que com√≠a en el comedor de oficiales, as√≠ que si Bonzo lo atacaba all√≠... pero no lo har√≠a, no con tantos otros comandantes delante. Las duchas. Los retretes. Y si Bonzo completaba el grupo adecuado de matones, apartar√≠an a los jefes de batall√≥n de Ender como si fueran globos.
Lo que Bean ten√≠a que hacer era privar a Bonzo de apoyo. Antes de quedarse dormido, ten√≠a un plan medio forjado que tal vez ayudara un poco, o podr√≠a dar la vuelta a la situaci√≥n pero al menos era algo, y ser√≠a p√ļblico, as√≠ que los profesores no podr√≠an decir despu√©s que no sab√≠an nada de lo que ocurr√≠a. No podr√≠an cubrirse el trasero con su asquerosa burocracia.
Pens√≥ que podr√≠a hacer algo en el desayuno, pero naturalmente hubo una batalla a primera hora de la ma√Īana. Pol Slattery, Escuadra Tej√≥n. Los profesores hab√≠an encontrado un nuevo modo de retorcer las reglas, adem√°s. Cuando los disparos alcanzaban a los Tejones, en vez de permanecer congelados hasta el final del juego, se descongelaban a cinco minutos, tal como suced√≠a en las pr√°cticas. Pero los Dragones una vez alcanzados, se quedaban r√≠gidos. Como la sala de batalla estaba repleta de estrellas (es decir, hab√≠a un mont√≥n de escondites), tardaron un poco en advertir que ten√≠an que disparar a los mismos soldados m√°s de una vez mientras maniobraban a trav√©s de ellas, y la Escuadra Drag√≥n estuvo a punto de perder. Fue un mano a mano, con una docena de Dragones supervivientes enfrent√°ndose a oleadas de Tejones congelados, a quienes hab√≠a que volver a disparar peri√≥dicamente, mientras buscaban fren√©ticos a los otros Tejones que pudieran aparecer por detr√°s.
La batalla duró tanto que cuando salieron de la sala se había terminado el desayuno. La Escuadra Dragón se molestó: los que habían sido congelados al principio, antes de conocer el truco, habían pasado más de una hora flotando en sus trajes rígidos, cada vez más frustrados a medida que pasaba el tiempo. Los otros, que se habían visto forzados a luchar en inferioridad numérica y con poca visibilidad contra enemigos que revivían una y

otra vez, estaban agotados. Incluso Ender.
Ender congreg√≥ a su ej√©rcito en el pasillo y dijo: -Hoy lo sab√©is todo. No hay pr√°cticas. Descansad un poco. Divert√≠os. Aprobad alg√ļn examen.
Todos agradecieron el permiso, pero con todo, no iban a recibir ning√ļn desayuno y a nadie le apetec√≠a aplaudir. Mientras regresaban a los barracones, algunos murmuraron:
-Pero ahora mismo están sirviendo el desayuno a la Escuadra Tejón.
-No, se levantaron pronto y les sirvieron el desayuno antes.
-No, desayunaron y a los cinco minutos volvieron a desayunar. Bean, sin embargo, estaba frustrado porque no había tenido ninguna oportunidad de llevar a cabo su plan. Tendría que esperar hasta el almuerzo.
Lo bueno era que, como la Escuadra Dragón no practicaba ahora, los tipos de Bonzo no sabrían donde esperar hoy a Ender. Lo malo era que si Ender salía solo, no habría nadie para protegerlo.
Así que Bean se sintió aliviado cuando vio a Ender entrar en su habitación. Tras consultarlo con los otros jefes de batallón, Bean emplazó un guardia en la puerta. Colocaron a un Dragón ante los barracones en turnos de media hora. Era imposible que Ender saliera sin que su escuadra lo supiera.
Pero Ender no salió y por fin llegó la hora del almuerzo. Todos los jefes de batallón enviaron a los soldados por delante y luego se desviaron para pasar ante la puerta de Ender. Fly Molo llamó con fuerza; de hecho, golpeó la puerta cinco veces.
-El almuerzo, Ender.
-No tengo hambre. -Su voz sonaba apagada desde el otro lado de la puerta-Ve y come.
-Podemos esperar -sugirió Fly-. No queremos que vayas solo al comedor de oficiales.
-No voy a almorzar. Id y comed vosotros.
-Ya lo habéis oído -dijo Fly a los demás-. Estará seguro ahí dentro mientras nosotros comemos.
Bean hab√≠a advertido que Ender no hab√≠a prometido quedarse en su habitaci√≥n durante el almuerzo. Pero al menos la gente de Bonzo no sabr√≠a d√≥nde estaba. Lo impredecible era √ļtil. Y Bean quer√≠a tenerla oportunidad de soltar su discurso en el almuerzo.
Así que corrió al comedor y no se puso en la cola, sino que se subió a una mesa y batió las palmas con fuerza para llamar la atención.
-¬°Eh, todo el mundo!
Esperó a que el grupo permaneciera en el máximo silencio posible, dadas las circunstancias.
-Hay algunos aqu√≠ que necesitan recordar un par de cosas de la ley de la El. Si un comandante ordena a un soldado que haga algo ilegal o impropio, el soldado tiene la responsabilidad de negarse a obedecer la orden y denunciarlo. Un soldado que obedece una orden ilegal o impropia es plenamente responsable de las consecuencias de sus acciones. Por si alguno de vosotros es demasiado obtuso para saber lo que eso significa, la ley sostiene que si alg√ļn comandante os ordena que comet√°is un delito, eso no es ninguna excusa. Ten√©is prohibido obedecer.
Ning√ļn miembro de los Salamandras se atrevi√≥ a mirar a Bean a lo ojos, pero un mat√≥n con uniforme Rata respondi√≥ con tono agrio:
-¬ŅTienes algo en mente, capullo?
-Te tengo a ti en mente, Lighter. Tus puntuaciones son un diez por ciento inferiores a

la media de la escuela, así que pensé que necesitabas un poco de ayuda.
-¬°Lo que necesito es que cierres esa bocaza ahora mismo!
-Fuera lo que fuese lo que Bonzo os orden√≥ hacer anoche, Lighter, y a otros veinte m√°s, lo que te digo es que si de verdad hubieran intentado algo, todos y cada uno de vosotros habr√≠ais salido de la Escuela de Batalla con el culo hecho pedazos. Despedidos. Un completo fracaso, por escuchar a Boniato Madrid. ¬ŅEst√° claro?
Lighter se ech√≥ a re√≠r. Pareci√≥ forzado, pero no era el √ļnico que se re√≠a
-Ni siquiera sabes lo que está pasando, capullo -le soltó uno de ellos.
-S√© que Boniato esta intentando convertiros en una banda callejera, pat√©ticos perdedores. No puede derrotar a Ender en la sala de batalla, as√≠ que va a hacer que una docena de tipos duros castigue a un chico peque√Īo. ¬ŅLo o√≠s todos? Sab√©is que Ender es el mejor comandante que ha pasado por aqu√≠. Puede que sea el √ļnico capaz de hacer lo que hizo Mazer Rackham y derrotar a los insectores cuando vuelvan, ¬Ņhab√©is pensado en eso? Y estos tipos son tan listos que quieren partirle la cabeza. ¬°As√≠ que cuando vengan los insectores, y s√≥lo tengamos sesos de pus como Bonzo Madrid para que lideren a nuestra flota hacia la derrota y entonces los insectores diezmen la Tierra y maten hasta el √ļltimo hombre, mujer y ni√Īo, todos los supervivientes sabr√°n que estos tipos son los que se deshicieron del √ļnico que pudo habernos conducido a la victoria!
Todo el lugar quedó en silencio, y Bean pudo ver, al mirar a los que había reconocido como miembros del grupo de Bonzo la noche anterior, que sus palabras surtían efecto.
-Oh, os olvidasteis de los insectores, ¬Ņverdad? Olvidasteis que esta Escuela de Batalla no est√° aqu√≠ para que pod√°is escribirle a mami sobre vuestras altas calificaciones. As√≠ que adelante, ayudad a Bonzo y de paso, ya que est√°is en ello, por qu√© no os cort√°is tambi√©n la garganta, porque eso es lo que vais a hacer si le caus√°is da√Īo a Ender Wiggin. Pero en cuanto al resto de nosotros... bueno, ¬Ņcu√°ntos piensan que Ender Wiggin es el √ļnico comandante que querr√≠amos seguir todos a la batalla? ¬ŅVenga, cu√°ntos de vosotros?
Bean empezó a batir las palmas lenta, rítmicamente. De inmediato todos los Dragones lo imitaron. Y de inmediato la mayoría de los soldados tocaron también las palmas. Los que no lo hacían resultaron sospechosos y se percataron de que los demás los miraban con desprecio o con odio.
Muy pronto, toda la sala tocaba las palmas. Incluso los que servían la comida.
Bean alzó ambas manos al cielo.
-¬°Los insectores cara de culo son el √ļnico enemigo! ¬°Todo el levante una mano contra Ender Wiggin es un amante de los insecto!
Respondieron con vítores y aplausos, y se pusieron en pie rápidamente.
Era la primera vez que Bean intentaba provocar a las masas. Se sintió satisfecho de ver que, mientras la causa fuera justa, era bastante bueno en ello.
Sólo después, cuando terminó de comer y estaba sentado con el batallón C, Lighter se acercó a Bean. Vino por detrás, y el resto del batallón se puso en pie, dispuesto a cortarle el paso, antes de que Bean se diera cuenta siquiera de que estaba allí. Pero Lighter les indicó que se sentaran, y luego se inclinó y le habló a Bean al oído.
-Escucha esto, hormiga reina. Los soldados que planean desquitarse de Wiggin ni siquiera est√°n aqu√≠. Para eso ha valido tu est√ļpido discurso.
Entonces se fue.
Y, al cabo de un momento, también se marchó Bean, mientras el batallón C reunía al resto de la Escuadra Dragón para seguirlo.
Ender no estaba en su habitación, o al menos no respondió. Fly Molo, como

comandante del batallón A, tomó las riendas de la situación y distribuyó los soldados en grupos para buscar por los barracones, la sala de juegos, la sala de vídeo, la biblioteca, el gimnasio.
Pero Bean convoc√≥ a su escuadrilla para que lo siguiera. Al cuarto de ba√Īo. Era el √ļnico sitio donde Bonzo y sus amigos pensar√≠an que Ender acabar√≠a acudiendo.
Para cuando Bean lleg√≥ all√≠, todo hab√≠a acabado. Hab√≠a profesores y personal m√©dico por los pasillos. Dink Meeker caminaba con Ender, con un brazo sobre su hombro, retir√°ndolo del cuarto de ba√Īo. Ender s√≥lo llevaba puesta su toalla. Estaba mojado, y ten√≠a sangre por toda la nuca y por la espalda. Bean tard√≥ s√≥lo un instante en advertir que la sangre no era suya. Los otros miembros del grupo de Bean observaron c√≥mo Dink conduc√≠a a Ender de vuelta a su habitaci√≥n y I ayudaba a entrar. Pero Bean continu√≥ hacia el cuarto de ba√Īo.
Los profesores le ordenaron que saliera al pasillo. Pero Bean vio suficiente. Bonzo tendido en el suelo, el personal m√©dico haciendo una reanimaci√≥n cardiovascular, Bean supo entonces que su coraz√≥n hab√≠a dejado de latir. Y luego, por la falta de atenci√≥n que prestaban los que estaban de pie cerca, Bean advirti√≥ que se trataba s√≥lo de una formalidad. Nadie esperaba que el coraz√≥n de Bonzo volviera a latir. No era de extra√Īar. Le hab√≠an incrustado la nariz dentro de la cabeza. Su cara era una masa de sangre. Eso explicaba que Ender tuviera la nuca toda empapada de sangre.
Todos sus esfuerzos no habían significado nada. Pero Ender había ganado de todas formas. Sabía que esto iba a suceder. Aprendió defensa personal. La empleó, y no hizo un mal trabajo, tampoco.
Si Ender hubiera sido amigo de Poke, Poke no habría muerto.
Y si Ender hubiera dependido de Bean para que lo salvara, estaría tan muerto como Poke.
Unas rudas manos obligaron a Bean a ponerse en pie, y lo apretaron contra una pared.
-¬ŅQu√© has visto? -demand√≥ el mayor Anderson.
-Nada -dijo Bean-. ¬ŅEse de ah√≠ es Bonzo? ¬ŅEst√° herido?
-No es asunto tuyo. Te hemos ordenado que te fueras. ¬ŅNo nos has o√≠do?
Entonces lleg√≥ el coronel Graff, y Bean pudo ver que los profesores que lo acompa√Īaban estaban furiosos, aunque no pod√≠an decir nada, bien a causa del protocolo militar o porque uno de los ni√Īos estaba presente.
-Creo que Bean ha metido demasiado la nariz en nuestros asuntos -dijo Anderson.
-¬ŅVan a enviar a Bonzo a casa? -pregunt√≥ Bean-. Porque lo intentar√° otra vez.
Graff le dirigió una mirada severa.
-Me he enterado de lo de tu discurso en el comedor -dijo-. No sabía que te hubiéramos educado para ser político.
-¡Si no detiene a Bonzo y lo saca de aquí, Ender nunca va a estar a salvo, y no lo toleraremos!
-M√©tete en tus asuntos, ni√Īito -espet√≥ Graff-. Esto es asunto de hombres.
Bean dejó que Dimak se lo llevara. Por si seguían preguntándose si había visto que Bonzo estaba muerto, Bean continuó con la función.
-Vendrá a por mí también -dijo-. No quiero que Bonzo venga a por mí.
-No va a venir a por ti -dijo Dimak-. Se va a ir a casa. Cuenta con ello. Pero no hables de esto con nadie m√°s. Deja que lo averig√ľen cuando se comunique oficialmente. ¬ŅEntendido?
-S√≠, se√Īor.

-¬ŅY de d√≥nde sacaste toda esa tonter√≠a de no obedecer a un comandante que da √≥rdenes ilegales?
-Del Código Uniformado de Conducta Militar -respondió Bean.
-Bueno, aquí tienes unos cuantos hechos irrefutables; nadie ha sido condenado por obedecer órdenes.
-Eso es porque nadie ha hecho nada tan escandaloso para que el p√ļblico general se entere.
-El Código Uniformado no se aplica a los estudiantes, al meno no esa parte.
-Pero se aplica a los profesores -dijo Bean-. Se aplica a usted por si ha obedecido alguna orden ilegal o impropia hoy. Por... bueno no s√©... por quedarse quieto mientras estallaba una pelea en el cuarto de ba√Īo. Porque su oficial al mando les dijo que dejaran que un ni√Īo grande le pegara a uno peque√Īo.
Si esa información molestó a Dimak, no dio muestras de ello. Se plantó en el pasillo y esperó a que Bean se dirigiera a los barracones de la Escuadra Dragón.
Dentro hab√≠a estallado la locura. La Escuadra Drag√≥n se sent√≠a completamente indefensa y est√ļpida, furiosa y avergonzada. ¬°Bonzo Madrid hab√≠a sido m√°s listo que ellos! ¬°Bonzo se hab√≠a enfrentado a Ender a solas! ¬ŅD√≥nde estaban los soldados de Ender cuando los necesitaba?
Tuvo que pasar un rato para que se calmara la situación. Mientras tanto, Bean se sentó en su camastro, pensando en sus cosas. Ender no había ganado solamente su pelea. No se había protegido y se había marchado. Ender lo había matado. Le había propinado un golpe tan devastador que su enemigo nunca más iría a por él.
Ender Wiggin, t√ļ eres el que ha nacido para ser comandante de la flota que defienda a la Tierra de la Tercera Invasi√≥n. Porque eso era precisamente lo que necesit√°bamos: alguien que propine el golpe m√°s brutal posible, con una punter√≠a perfecta y sin importarle las consecuencias. Una guerra con todas las de la ley.
Yo no soy ning√ļn Ender Wiggin. S√≥lo soy un chico de la calle cuya √ļnica habilidad es permanecer vivo. Como sea. La √ļnica vez que me vi en peligro de verdad, sal√≠ corriendo como una ardilla y me refugie con sor Carlotta. Ender se dirigi√≥ solo a la batalla. Yo corr√≠ a mi escondite. Yo soy el tipo que hace bellos discursos de pie en las mesas de comedor. Ender es el tipo que se enfrenta al enemigo y lo derrota contra todo pron√≥stico.
Fueran cuales fuesen los genes que alteraron en mí, no fueron lo que importan.
Ender casi ha muerto por mi culpa. Porque me burlé de Bonzo. Porque no lo protegí en el momento crucial. Porque no me detuve a pensar como Bonzo, y no caí en la cuenta de que éste esperaría a que Ender estuviera solo en la ducha.
Si Ender hubiera muerto hoy, habría sido por culpa mía. Otra vez. Quiso matar a alguien.
No podía ser Bonzo. Bonzo ya estaba muerto.
Aquiles. A √©se necesitaba matar. Y si Aquiles hubiera estado all√≠ en ese momento, Bean lo habr√≠a intentado. Tal vez incluso habr√≠a tenido √©xito, si la furia violenta y la verg√ľenza desesperada fueran suficientes para derrotar a alguien que contaba con la ventaja del tama√Īo y la experiencia que pudiera tener Aquiles. Y si Aquiles lo mataba a √©l, no era peor de lo que se merec√≠a, por haberle fallado a Ender de esa forma.
Sintió que su cama botaba. Nikolai había cruzado de un salto la distancia entre los camastros superiores.
-Tranquilo -murmuró Nikolai, tocando a Bean en el hombro.
Bean se dio la vuelta, para mirar a Nikolai.

-Ah -dijo Nikolai-. Cre√≠ que llorabas. -Ender ha ganado -respondi√≥ Bean-. ¬ŅPor qu√© tendr√≠a que llorar?