15 - Le estamos dando una segunda oportunidad



¬ęCuando era peque√Īa, cre√≠a
que si podía contentar a los dioses
ellos volverían atrás y recomenzarían mi vida,
y esta vez no me quitar√≠an a mi madre.¬Ľ
de Los susurros divinos de Han Qing jao
Un sat√©lite en la √≥rbita de Lusitania detect√≥ el lanzamiento del Artefacto D.M. y la divergencia de su curso hacia Lusitania, mientras la nave espacial desaparec√≠a de sus instrumentos. El hecho m√°s temido estaba teniendo lugar. No hubo ning√ļn intento de comunicar o negociar. Resultaba evidente que la flota nunca hab√≠a pretendido otra cosa que aniquilar este mundo, y con √©l a toda una raza inteligente.
La mayoría de la gente había esperado una oportunidad de decirles que la descolada había sido domada por completo y ya no suponía una amenaza; que era demasiado tarde para detener a nadie de todas formas, ya que varias docenas de nuevas colonias de humanos, pequeninos y reinas colmena habían sido fundadas ya en muchos planetas distintos.
En cambio, s√≥lo hab√≠a muerte precipit√°ndose hacia ellos, siguiendo un curso que no les dejaba m√°s que una hora de vida, probablemente menos, ya que sin duda el Peque√Īo Doctor ser√≠a detonado a cierta distancia del planeta.
Eran los pequeninos quienes manejaban ahora los instrumentos, ya que todos los humanos, menos un pu√Īado, hab√≠an huido hacia las naves.
Así que fue un pequenino quien gritó la noticia a través del ansible a la nave que se encontraba en el planeta de la descolada; y, por casualidad, era Apagafuegos quien se hallaba ante el terminal ansible para oír su informe. Inmediatamente empezó a lloriquear, su aguda voz inundada de pena.
Cuando Miro y sus hermanas comprendieron lo que había sucedido, él corrió de inmediato a
Jane.
¬óHan lanzado el Peque√Īo Doctor ¬ódijo, sacudi√©ndola suavemente.
Esperó sólo unos instantes. Ella abrió los ojos.
—Creía que los habíamos derrotado —susurró—. Peter y Wang-mu, quiero decir. El Congreso
votó establecer una cuarentena y prohibió terminantemente a la flota que lanzara el Artefacto D.M.
Sin embargo, lo han lanzado.
¬óPareces muy cansada.
¬óEsto requiere todos mis esfuerzos, una y otra vez. Y ahora pierdo a las madres-√°rbol. Son una parte de m√≠ misma, Miro. ¬ŅRecuerdas c√≥mo te sent√≠as cuando perdiste el control de tu cuerpo, cuando
eras un lisiado? Eso es lo que me suceder√° cuando las madres-√°rbol hayan muerto.
Se echó a llorar.
¬óBasta ¬ódijo Miro¬ó. Ahora mismo. Controla tus emociones, Jane, no tienes tiempo para esto.
De inmediato, ella se liberó de las correas que la ataban.
—Tienes razón. Este cuerpo es a veces demasiado fuerte para controlarlo.
¬óEl Peque√Īo Doctor debe estar cerca del planeta para que surta efecto: el campo se disipa
rápidamente a menos que haya masa para retenerlo. Así que tenemos tiempo, Jane. Quizás una hora.
Sin duda, m√°s de media.
¬óY en ese tiempo, ¬Ņqu√© piensas que puedo hacer?
¬óRecoger la maldita cosa ¬ódijo Miro¬ó. ¬°Lanzarla al Exterior y no traerla de vuelta!
¬ó¬ŅY si estalla en el Exterior? ¬ópregunt√≥ Jane¬ó. ¬ŅY si algo tan destructivo se multiplica y
repite allí fuera? Además, no puedo recoger cosas que no he tenido oportunidad de examinar. No hay
nadie cerca, ning√ļn ansible conectado, nada que me permita encontrarla en el vac√≠o del espacio.
—No lo sé —dijo Miro—. Ender lo sabría. ¡Lástima que esté muerto!
—Bueno, técnicamente hablando. Pero Peter no ha encontrado el camino a ninguno de los
recuerdos de Ender. Si los tiene.
¬ó¬ŅQu√© hay que recordar? Esto no hab√≠a sucedido nunca.
¬óEs verdad que su ai√ļa es el de Ender. ¬ŅPero cu√°nto de su inteligencia depend√≠a del ai√ļa, y cu√°nto de su cuerpo y su cerebro? Recuerda que el componente gen√©tico pesaba: naci√≥ en primer lugar porque los tests mostraron que los originales Peter y Valentine estaban cerca del comandante militar ideal.
¬óCierto ¬ódijo Miro¬ó. Y ahora es Peter.
¬óNo el Peter real.
¬óMira, es m√°s o menos Ender y m√°s o menos Peter. ¬ŅPuedes encontrarlo? ¬ŅPuedes hablar con √©l?
¬óCuando nuestros ai√ļas se encuentran, no hablamos. Nosotros... bueno, bailamos uno alrededor
del otro. No es lo mismo que hacen Humano y la Reina Colmena.
¬ó¬ŅNo tiene todav√≠a la joya en la oreja? ¬ópregunt√≥ Miro, tocando la suya propia.
¬ó¬ŅPero qu√© puede hacer? Est√° a horas de distancia de esta nave...
—Jane —dijo Miro—. Inténtalo.
Peter parecía anonadado. Wang-mu le tocó el brazo, se inclinó hacia él.
¬ó¬ŅQu√© ocurre?
¬óCre√≠ que lo hab√≠amos conseguido, cuando el Congreso vot√≥ para revocar la orden de utilizaci√≥n del Peque√Īo Doctor.
¬ó¬ŅA qu√© te refieres? ¬ópregunt√≥ Wang-mu, aunque ya lo sab√≠a.
¬óLo lanzaron. La Flota Lusitania desobedeci√≥ al Congreso. ¬ŅQui√©n lo habr√≠a imaginado? Queda
menos de una hora para que estalle.
Los ojos de Wang-mu se llenaron de lágrimas, pero las reprimió.
¬óAl menos los pequeninos y las reinas colmena sobrevivir√°n.
¬óPero no la red de madres-√°rbol ¬ódijo Peter¬ó. El vuelo estelar quedar√° interrumpido hasta que Jane encuentre alg√ļn otro medio de almacenar toda esa informaci√≥n en memoria. Los hermanos¬≠√°rbol son demasiado est√ļpidos, los padres-√°rbol tienen un ego demasiado fuerte para compartir su capacidad con ella... lo har√≠an si pudieran, pero no pueden. ¬ŅCrees que Jane no ha explorado todas las posibilidades? El vuelo m√°s r√°pido que la luz se ha acabado.
—Entonces éste es nuestro hogar —dijo Wang-mu.
¬óNo, no lo es.
—Estamos a horas de distancia de nuestra nave, Peter. Nunca llegaremos allí antes de que explote.
¬ó¬ŅQu√© es la nave? Una caja con interruptores y una puerta herm√©tica. Por lo que sabemos, ni
siquiera necesitamos la caja. No voy a quedarme aquí, Wang-mu.
¬ó¬ŅVas a volver a Lusitania? ¬ŅAhora?
¬óSi Jane puede llevarme. Y si no puede, supongo que este cuerpo volver√° al sitio de donde
vino... el Exterior.
¬óVoy contigo.
¬óHe tenido tres mil a√Īos de vida ¬ódijo Peter¬ó. No los recuerdo demasiado bien, pero te
mereces algo mejor que desaparecer del universo si Jane no puede lograrlo.
—Voy contigo, así que cállate. No hay tiempo que perder.
—Ni siquiera sé qué voy a hacer cuando llegue.
—Sí que lo sabes.
¬ó¬ŅAh, s√≠? ¬ŅQu√© es lo que estoy planeando?
¬óNo tengo ni idea.
¬ó¬ŅNo es eso un problema? ¬ŅDe qu√© sirve este plan m√≠o si nadie lo conoce?
¬óQuiero decir que eres quien eres ¬ódijo Wang-mu¬ó. Eres la misma voluntad, el mismo ni√Īo duro y lleno de recursos que se neg√≥ a ser derrotado por todo lo que le lanzaban en la Escuela de Batalla o la Escuela de Mando. El ni√Īo que no dej√≥ que los matones le destruyeran... no importa lo que hiciera falta para detenerlos. Desnudo y sin otra arma que el cuerpo enjabonado, as√≠ es como Ender luch√≥ con Bonzo Madrid en el cuarto de ba√Īo de la Escuela de Batalla.
¬óHas hecho averiguaciones.
¬óPeter, no espero que seas Ender, su personalidad, sus recuerdos, su entrenamiento. Pero eres el que no-puede ser derrotado. Eres el que encuentra un modo de destruir al enemigo.
Peter sacudió la cabeza.
—No soy él. De verdad que no.
¬óMe dijiste cuando nos conocimos que no eras t√ļ mismo. Bueno, ahora lo eres. Todo t√ļ, un solo hombre, intacto en este cuerpo. Ahora no te falta nada. No te han robado nada, no has perdido nada. ¬ŅComprendes? Ender vivi√≥ toda su vida con el peso de haber causado el xenocidio. Ahora tienes la oportunidad de ser lo opuesto. De vivir la vida contraria. De ser quien lo impida. Peter cerr√≥ los ojos un instante.
¬óJane ¬ódijo¬ó. ¬ŅPuedes llevarnos sin nave? Escuch√≥ un momento.
¬óDice que la verdadera cuesti√≥n es si nosotros podemos mantenernos √≠ntegros. Lo que ella controla y mueve es la nave, m√°s nuestros ai√ļas... la integridad de nuestro cuerpo depende de nosotros, no de ella.
—Bueno, lo hacemos siempre, así que no hay problema —dijo Wang-mu.
—Sí que lo hay —respondió Peter—. Jane dice que dentro de la nave tenemos pistas visuales, una sensación de seguridad. Sin esas paredes, sin la luz, en el vacío profundo, podemos perder nuestro lugar. Podemos olvidar que estamos relacionados con nuestros propios cuerpos. Realmente tenemos que aguantar.
—Somos tan testarudos, decididos, ambiciosos y egoístas que superamos todo lo que se nos
pone por delante sea lo que fuere, ¬Ņvaldr√° eso de algo? ¬ópregunt√≥ Wang-mu.
—Creo que son virtudes que cuentan, sí.
¬óEntonces hag√°moslo. Adelante.
Para Jane, encontrar el ai√ļa de Peter fue f√°cil. Hab√≠a estado dentro de su cuerpo, hab√≠a seguido su ai√ļa, o lo hab√≠a perseguido; lo encontraba incluso sin buscarlo. El caso de Wang-mu era distinto. Los viajes a los que la hab√≠a llevado antes hab√≠an sido dentro de una nave estelar cuyo emplazamiento Jane conoc√≠a ya. Pero una vez que localiz√≥ el ai√ļa de Peter, de Ender, result√≥ m√°s f√°cil de lo que esperaba. Pues ellos dos, Peter y Wang-mu, estaban fil√≥ticamente entrelazados. Hab√≠a una diminuta red cre√°ndose entre ellos. Incluso sin la caja a su alrededor, Jane podr√≠a sostenerlos, ambos a la vez, como si fueran una sola entidad.
Mientras los lanzaba al Exterior not√≥ c√≥mo se aferraban con m√°s fuerza el uno al otro, no s√≥lo los cuerpos, sino tambi√©n los enlaces invisibles del yo m√°s profundo. Fueron juntos al Exterior y juntos regresaron. Jane sinti√≥ una pu√Īalada de celos, los mismos que hab√≠a sentido de Novinha aunque sin la sensaci√≥n f√≠sica de pena y furia que su cuerpo un√≠a ahora a la emoci√≥n. Pero sab√≠a que era absurdo. Era a Miro a quien amaba, como una mujer ama a un hombre. Ender fue su padre y su amigo, y ahora apenas era Ender.
Era Peter: un hombre que recordaba √ļnicamente los pasados meses de asociaci√≥n con ella. Eran amigos, pero no ten√≠a ning√ļn derecho sobre su coraz√≥n.
El familiar ai√ļa de Ender Wiggin y el ai√ļa de Si Wang-mu estaban a√ļn m√°s fuertemente unidos cuando Jane los deposit√≥ sobre la superficie de Lusitania.
Se encontraban en medio del astropuerto. Los √ļltimos centenares de humanos que trataban de escapar intentaban fren√©ticamente comprender por qu√© las naves hab√≠an dejado de huir justo cuando el Artefacto D.M. fue lanzado.
¬óTodas las naves est√°n llenas ¬ódijo Peter.
—Pero si no necesitamos ninguna —respondió Wang-mu.
¬óS√≠ que la necesitamos. Jane no puede recoger el Peque√Īo Doctor sin una.
¬ó¬ŅRecogerlo? Entonces tienes un plan.
¬ó¬ŅNo dijiste que s√≠? No conseguir√© hacer de ti una mentirosa. ¬óLuego habl√≥ con Jane a trav√©s de la joya¬ó. ¬ŅVuelves a estar aqu√≠? Puedes hablar conmigo v√≠a sat√©lite... muy bien. Jane, necesito que vac√≠es una de esas naves. ¬óHizo una pausa¬ó. Lleva a la gente a un mundo colonial, espera a que desembarque y luego trae la nave aqu√≠ para nosotros, lejos de la multitud.
Al instante, una de las naves desapareci√≥ del astropuerto. Un aplauso surgi√≥ de la multitud mientras todos corr√≠an para entrar en una de las naves restantes. Peter y Wang-mu esperaron, sabiendo que cada minuto que hac√≠a falta para descargar esa nave en el mundo colonial era un minuto menos que faltaba para que el Peque√Īo Doctor hiciera explosi√≥n.
Entonces la espera se acabó. Una nave en forma de caja apareció junto a ellos.
Peter abrió la puerta y los dos entraron antes de que ninguno de los presentes en el astropuerto advirtiera qué sucedía. Alguien gritó, pero Peter cerró y selló la puerta.
¬óEstarnos dentro ¬ódijo Wang-mu¬ó. ¬ŅPero ad√≥nde vamos?
¬óJane est√° calibrando la velocidad del Peque√Īo Doctor.
—Creía que no podía recogerlo sin la nave.
—Consigue los datos de seguimiento a partir del satélite. Predecirá exactamente dónde estará en
un momento determinado, y luego nos lanzar√° al Exterior y nos traer√° de vuelta exactamente en ese
punto, exactamente a esa velocidad.
¬ó¬ŅEl Peque√Īo Doctor estar√° dentro de esta nave? ¬ŅCon nosotros? ¬ópregunt√≥ Wang-mu.
—Quédate junto a la pared —dijo él—. Y agárrate a mí. Experimentaremos ingravidez. Hasta
ahora has conseguido visitar cuatro planetas sin pasar por esa experiencia.
¬ó¬ŅLa has tenido t√ļ antes?
Peter se rió, luego sacudió la cabeza.
—No en este cuerpo. Pero supongo que en cierto modo recuerdo cómo enfrentarme a ella
porque...
En ese momento se quedaron sin gravedad y, flotando ante ellos, sin tocar las paredes de la nave, apareci√≥ el enorme misil que transportaba el Peque√Īo Doctor. De haber estado sus cohetes encendidos, los habr√≠an calcinado. Pero avanzaba a la velocidad que ya hab√≠a conseguido; parec√≠a flotar en el aire porque la nave iba exactamente a la misma velocidad.
Peter aseguró sus pies bajo un banco soldado a la pared, y luego extendió las manos y tocó el
misil.
¬óTenemos que conseguir que se pose en el suelo.
Wang-mu intentó alcanzarlo también, pero en cuanto se soltó de la pared empezó a flotar. Sintió
n√°useas y su cuerpo busc√≥ desesperado alg√ļn punto en la nave que le sirviera de referencia.
—Piensa que el aparato está al revés —le instó Peter—. El aparato es abajo. Caes hacia él.
Wang-mu se reorientó. Mientras flotaba más cerca logró extender los brazos y agarrarse. Sólo pudo mirar, agradecida de no estar vomitando ya, cómo Peter empujaba suave, lentamente el misil hacia el suelo. Cuando se tocaron, toda la nave se estremeció, pues la masa del misil era probablemente mayor que la de la nave que ahora lo rodeaba.
¬ó¬ŅTodo bien? ¬ópregunt√≥ Peter.
¬óS√≠ ¬órespondi√≥ Wang-mu. Entonces se dio cuenta de que √©l estaba hablando con Jane; su ¬ętodo bien¬Ľ formaba parte de esa conversaci√≥n.
Jane est√° estudiando esa cosa ¬ódijo Peter¬ó. Lo hace tambi√©n con las naves, antes de llevarlas a alguna parte. Sol√≠a ser un proceso anal√≠tico, por ordenador. Ahora su ai√ļa recorre la estructura interna del artefacto. No pod√≠a hacerlo hasta que estuviera en contacto con algo que ya conociera: la nave. Cuando obtenga una impresi√≥n de su forma interior, podr√° enviarlo al Exterior.
¬ó¬ŅVamos a dejarlo all√≠?
¬óNo. Podr√≠a mantenerse unido y detonar, o romperse. De todas formas, qui√©n sabe qu√© da√Īo podr√≠a causar ah√≠ fuera. ¬ŅCu√°ntas copias podr√≠an cobrar forma?
¬óNinguna ¬ódijo Wang-mu¬ó. Hace falta una inteligencia para crear algo nuevo.
¬ó¬ŅDe qu√© crees que est√° hecha esta cosa? Igual que cada pieza de tu cuerpo, igual que cada roca y √°rbol y nube, es todo ai√ļas, y habr√° otros ai√ļas desconectados y desesperados por pertenecer, por imitar, por crecer. No, esta cosa es maligna, y no vamos a llevarla all√≠.
¬óEntonces ¬Ņad√≥nde?
¬óDe vuelta al remitente.
El almirante Lands permanec√≠a sombr√≠o en el puente de su nave. Sab√≠a que a estas alturas Causo habr√≠a difundido la noticia: el lanzamiento del Peque√Īo Doctor hab√≠a sido ilegal, un mot√≠n; el Viejo se enfrentar√≠a a un consejo de guerra o a algo peor cuando volvieran a la civilizaci√≥n. Nadie le hablaba; nadie se atrev√≠a a mirarlo. Y Lands sab√≠a que tendr√≠a que retirarse del mando y entregar la nave a Causo, su lugarteniente, y la flota a su segundo, el almirante Fukuda. El gesto de Causo de no arrestarlo inmediatamente hab√≠a sido amable pero in√ļtil. Sabiendo la verdad de su desobediencia, a los hombres y oficiales les resultar√≠a imposible acatar sus √≥rdenes y ser√≠a injusto exig√≠rselo.
Lands se volvió para dar la orden y se encontró con que su oficial se dirigía ya hacia él.
¬óSe√Īor ¬ódijo Causo.
—Lo sé. Me retiro del mando.
¬óNo, se√Īor. Venga conmigo, se√Īor.
¬ó¬ŅQu√© planea hacer? ¬ópregunt√≥ Lands.
¬óEl oficial de carga ha informado de la presencia de algo en la bodega principal de la nave.
¬ó¬ŅQu√© es?
Causo tan sólo se quedó mirándole. Lands asintió, y los dos salieron juntos del puente.
Jane hab√≠a llevado la caja de la nave, no a la armer√≠a de la nave insignia, pues all√≠ cab√≠a el Peque√Īo Doctor pero no la caja que lo rodeaba, sino a la bodega principal, que era mucho m√°s espaciosa y tambi√©n carec√≠a de medios pr√°cticos para volver a lanzar el arma.
Peter y Wang-mu salieron a la bodega.
Entonces Jane se llev√≥ la nave y dej√≥ a Peter, Wang-mu y el Peque√Īo Doctor.
La nave volver√≠a a aparecer en Lusitania. Pero nadie subir√≠a a ella. Nadie necesitaba hacerlo. El Artefacto D.M. ya no se dirig√≠a hacia ellos. Ahora se hallaba en la bodega de la nave insignia de la Flota Lusitania, viajando a velocidad relativista hacia el olvido. El sensor de proximidad del Peque√Īo Doctor no se activar√≠a, por supuesto, ya que no se hallaba cerca de una masa planetaria. Pero el temporizador segu√≠a corriendo.
¬óEspero que reparen pronto en nosotros ¬ódijo Wang-mu.
¬óOh, no te preocupes. Nos quedan minutos.
¬ó¬ŅNos ha visto alguien ya?
¬óHab√≠a un tipo en aquel despacho ¬ódijo Peter, se√Īalando una puerta abierta¬ó.
Vio la nave, luego nos vio a nosotros, y por fin vio al Peque√Īo Doctor. Ahora se ha ido. Creo que no estaremos solos mucho tiempo.
Una puerta situada en las alturas de la pared frontal de la bodega se abrió. Tres hombres salieron al balcón que se asomaba a la bodega por tres lados.
¬óHola ¬ódijo Peter.
¬ó¬ŅQui√©n demonios es usted? ¬ópregunt√≥ el que llevaba m√°s alamares e insignias en el uniforme.
¬óApuesto a que es usted el almirante Bobby Lands ¬ódijo Peter¬ó. Y usted debe de ser el oficial ejecutivo Causo. Y usted el oficial de carga Lung.
—¡He preguntado quién demonios es usted! —exigió saber el almirante Lands.
—Creo que no entiende usted sus prioridades. Ya habrá tiempo de sobra para discutir sobre mi identidad después de que desactiven el reloj de esta arma que tan descuidadamente lanzó al espacio peligrosamente cerca de un planeta poblado.
¬óSi piensa que puede...
Pero el almirante no terminó la frase, porque el oficial ejecutivo saltó la balaustrada y corrió a la cubierta de la bodega de carga, donde inmediatamente empezó a desatornillar la tapa del temporizador.
¬óCauso ¬ódijo Lands¬ó, eso no puede ser el...
¬óEs el Peque√Īo Doctor, en efecto, se√Īor ¬ódijo Causo.
—¡Lo lanzamos! —gritó el almirante.
—Eso tiene que haber sido un error —dijo Peter—. Un despiste. Porque el Congreso Estelar revocó la orden de lanzarlo.
¬ŅQui√©n es usted y c√≥mo ha llegado aqu√≠?
Causo se levantó; el sudor le corría por la frente.
¬óSe√Īor, me complace informar de que, a falta de dos minutos para que acabara el plazo, he conseguido impedir que nuestra nave vuele en pedazos.
—Y yo me alegro de ver que no hacen falta dos llaves separadas y una combinación secreta para desconectar esa cosa, o alguna otra estupidez —dijo Peter.
¬óNo, fue dise√Īada para que resultara f√°cil desconectarla ¬ódijo Causo¬ó. Hay instrucciones para hacerlo por todas partes. Conectarla... eso es lo dif√≠cil.
¬óPero de alg√ļn modo, se las apa√Īaron para conseguirlo.
¬ó¬ŅD√≥nde est√° su veh√≠culo? ¬ódijo el almirante. Bajaba por una escalerilla hacia la cubierta¬ó. ¬ŅC√≥mo han llegado aqu√≠?
¬óHemos llegado en una bonita caja, que descartamos cuando ya no fue necesaria. ¬ŅTodav√≠a no se ha dado cuenta de que no hemos venido para que nos interrogue?
—Arreste a esos dos —ordenó Lands.
Causo miró al almirante como si estuviera loco. Pero el oficial de carga, que le había seguido
por la escalerilla, se dispuso a obedecer, y avanzó unos pasos hacia Peter y Wang-mu.
Al instante, desaparecieron y volvieron a aparecer en lo alto de la balconada por donde habían entrado los tres oficiales. Naturalmente, los otros tardaron unos segundos en localizarlos. El oficial de carga se quedó anonadado.
¬óSe√Īor ¬ódijo¬ó. Estaban aqu√≠ hace un segundo.
Causo, por otro lado, ya había decidido que estaba ocurriendo algo inusitado para lo que no había ninguna respuesta militar apropiada. Así que se persignó y empezó a murmurar una oración.
Lands, sin embargo, retrocedi√≥ unos pasos hasta que choc√≥ con el Peque√Īo Doctor. Se agarr√≥ a √©l, y apart√≥ de repente las manos, con repulsi√≥n, quiz√°s incluso con dolor, como si la superficie le quemara.
—Oh, Dios —dijo—. Traté de hacer lo que habría hecho Ender Wiggin.
Wang-mu no pudo evitarlo. Se rió a carcajadas.
¬óEs curioso ¬ódijo Peter¬ó. Yo intentaba hacer exactamente lo mismo.
—Oh, Dios —repitió Lands.
¬óAlmirante, tengo una sugerencia. En vez de pasar un par de meses de tiempo real intentando hacer virar esta nave y lanzar de nuevo ilegalmente esta cosa, y en vez de intentar establecer una
in√ļtil y desmoralizante cuarentena alrededor de Lusitania, ¬Ņpor qu√© no se dirigen a uno de los Cien Mundos (Trondheim est√° cerca) y mientras tanto redacta un informe para el Congreso Estelar? ¬ódijo Peter¬ó. Incluso tengo algunas ideas sobre lo que ese informe podr√≠a decir, si quiere o√≠rlas.
Por toda respuesta, Lands desenfundó una pistola láser y le apuntó con ella.
Inmediatamente, Peter y Wang-mu desaparecieron de donde estaban y reaparecieron detrás de Lands. Peter alargó la mano ydesarmó hábilmente al almirante, rompiéndole por desgracia dos dedos en el proceso.
¬óLo siento, he perdido pr√°ctica¬ó dijo¬ó. No he usado mis habilidades marciales desde hace...
bueno, miles de a√Īos.
Lands cayó de rodillas, frotándose la mano herida.
¬óPeter ¬ódijo Wang-mu¬ó, ¬Ņno podemos hacer que Jane deje de movernos de un lado a otro de
esta forma? Es realmente desorientador.
Peter le hizo un gui√Īo.
¬ó¬ŅQuiere o√≠r mis ideas para su informe?
Lands asintió.
¬óYo tambi√©n ¬ódijo Causo, quien ve√≠a claramente que comandar√≠a aquella nave durante alg√ļn
tiempo.
¬óCreo que tienen que usar su ansible para comunicar que, debido a un fallo de funcionamiento, se inform√≥ de que tuvo lugar el lanzamiento del Peque√Īo Doctor. Pero de hecho el lanzamiento fue abortado a tiempo y, para impedir otro error, trasladaron el Artefacto D.M. a la bodega principal, donde lo desarmaron y desmantelaron. ¬ŅHa entendido la parte sobre desmantelarlo? ¬óle pregunt√≥ Peter a Causo.
El oficial asintió.
¬óLo har√© de inmediato, se√Īor. ¬óSe volvi√≥ hacia el oficial de carga¬ó. Tr√°igame una caja de herramientas.
Mientras el oficial se dirigía hacia un armario de la pared, Peter continuó:
—Luego pueden comunicar que han entrado en contacto con un nativo de Lusitania (ése soy yo),
que pudo certificarles que el virus de la descolada est√° completamente bajo control y que ya no
supone una amenaza para nadie.
¬ó¬ŅY c√≥mo s√© eso? ¬ódijo Lands.
¬óPorque llevo lo que queda del virus, y si no estuviera completamente muerto, usted contraer√≠a la descolada y morir√≠a dentro de un par de d√≠as. Bien, adem√°s de certificar que Lusitania no supone ninguna amenaza, su informe tambi√©n debe se√Īalar que la rebeli√≥n de Lusitania no fue m√°s que un malentendido y que, lejos de haber ninguna interferencia humana en la cultura pequenina, los pequeninos ejercitaron sus derechos como seres pensantes en un planeta propio para adquirir informaci√≥n y tecnolog√≠a de unos amistosos visitantes alien√≠genas... es decir, la colonia humana de Milagro. Desde entonces, muchos de los pequeninos se han vuelto muy diestros en la ciencia y tecnolog√≠a humanas, y dentro de un tiempo razonable enviar√°n embajadores al Congreso Estelar y esperan que el Congreso les devuelva la visita. ¬ŅVa entendiendo todo esto?
Lands asinti√≥. Causo, que trabajaba desmontando el mecanismo de disparo del Peque√Īo Doctor, gru√Ī√≥ para mostrar su conformidad.
—Pueden también informar de que los pequeninos han establecido una alianza con otra raza alienígena, que contrariamente a varios informes prematuros, no fue completamente extinguida en el famoso xenocidio de Ender Wiggin. Una reina colmena sobrevivió en su crisálida; fue la fuente de toda la información contenida en el célebre libro La Reina Colmena, cuya exactitud se demuestra ahora incuestionable. La Reina Colmena de Lusitania, sin embargo, no desea intercambiar embajadores con el Congreso Estelar por el momento, y prefiere en cambio que sus intereses sean representados por los pequeninos.
¬ó¬ŅTodav√≠a hay insectores? ¬ópregunt√≥ Lands.
—Técnicamente hablando, Ender Wiggin no cometió xenocidio después de todo. Así que si el lanzamiento de su misil, aquí presente, no hubiera sido abortado, habría sido usted el autor del primer xenocidio, no del segundo. Y tal como ahora queda claro, nunca ha habido un xenocidio, aunque no por no haberlo intentado en ambas ocasiones, debo admitirlo.
Las l√°grimas corrieron por el rostro de Lands.
—No quería hacerlo. Creía que era lo adecuado. Creía que tenía que hacerlo para salvar...
¬óDejemos que discuta eso con el terapeuta de la nave dentro de alg√ļn tiempo ¬ódijo Peter¬ó. Todav√≠a tenemos una cosa m√°s que a√Īadir. Disponemos de una tecnolog√≠a de vuelo estelar que creo que al Congreso Estelar le gustar√≠a tener. Ya ha visto una demostraci√≥n. Normalmente, preferimos hacerlo dentro de nuestras feas naves en forma de caja. Con todo, es un m√©todo bastante bueno y nos permite visitar otros mundos sin perder ni un segundo de nuestras vidas. S√© que quienes tienen la llave de nuestro m√©todo se sentir√°n contentos, durante los pr√≥ximos meses, de transportar instant√°neamente todas las naves relativistas actualmente en vuelo a sus destinos.
¬óPero eso ha de tener un precio ¬ódijo Causo, asintiendo.
¬óBueno, digamos que hay una condici√≥n previa. Un elemento clave para nuestro vuelo instant√°neo es un programa inform√°tico que el Congreso Estelar intent√≥ matar recientemente. Encontramos un m√©todo alternativo, pero no es completamente adecuado ni satisfactorio, y creo que podemos decir con seguridad que el Congreso nunca tendr√° el uso del vuelo instant√°neo hasta que todos los ansibles de los Cien Mundos est√©n reconectados con todas las redes inform√°ticas de cada mundo, sin retrasos y sin esos molestos programas esp√≠a que siguen ladrando como perritos in√ļtiles.
¬óNo tengo autoridad para...
¬óAlmirante Lands, no le he pedido que decida. Simplemente he sugerido los contenidos del mensaje que tal vez quiera enviar, por ansible, al Congreso Estelar. Inmediatamente.
Lands apartó la mirada.
¬óNo me siento bien ¬ódijo¬ó. Creo que estoy incapacitado. Oficial ejecutivo Causo, en presencia del oficial de carga Lung le transfiero el mando de esta nave y le ordeno que notifique al almirante Fukuda que es ahora el comandante de esta flota.
—No servirá —dijo Peter—. El mensaje que he descrito tiene que venir de usted. Fukuda no está aquí y no tengo intención de ir y repetírselo todo. Así que usted hará el informe, y seguirá como jefe de la flota y de esta nave, y no se escabullirá de su responsabilidad. Tomó una dura decisión hace un rato. Eligió mal, pero al menos lo hizo con coraje y determinación. Muestre ahora el mismo coraje, almirante. No le hemos castigado aquí hoy; en cuanto a mi desafortunada torpeza con sus dedos, realmente lo lamento. Le estamos dando una segunda oportunidad. Aprovéchela, almirante.
Lands miró a Peter y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.
¬ó¬ŅPor qu√© me da una segunda oportunidad?
—Porque eso es lo que Ender siempre quiso. Y tal vez al dársela a usted, él también tenga una.
Wang-mu cogió la mano de Peter y se la apretó.
Entonces desaparecieron de la bodega de carga de la nave insignia y reaparecieron dentro de la sala de control de una lanzadera que orbitaba el planeta de los descoladores.
Wang-mu miró alrededor y vio una habitación llena de desconocidos. Contrariamente a la nave del almirante Lands, este aparato no tenía gravedad artificial; pero al estar agarrada a la mano de Peter no sintió mareo ni ganas de vomitar. No tenía ni idea de quiénes eran estas personas, pero comprendía que Apagafuegos tenía que ser un pequenino y la obrera sin nombre que trabajaba ante los terminales una criatura de la especie antiguamente odiada y temida: los implacables insectores.
¬óHola, Ela, Quara, Miro ¬ódijo Peter¬ó. √Čsta es Wang-mu. Wang-mu habr√≠a podido sentirse aterrada, pero estaba claro que eran los otros quienes estaban horrorizados de verlos a ellos. Miro fue el primero en recuperarse lo suficiente para hablar.
¬ó¬ŅNo hab√©is olvidado vuestra nave?
Wang-mu se echó a reír.
¬óHola, Real Madre del Oeste dijo Miro, usando el nombre de su antepasada-del-coraz√≥n, una diosa adorada en el mundo de Sendero¬ó. Jane me ha hablado mucho de ti ¬óa√Īadi√≥.
Una mujer llegó flotando por un pasillo situado a un extremo de la sala de control.
¬ó¬ŅVal? ¬ódijo Peter.
—No —respondió la mujer—. Soy Jane.
—Jane —susurró Wang-mu—. La deidad de Malu.
¬óLa amiga de Malu ¬ódijo Jane¬ó. Como yo soy tu amiga, Wang-mu.
Cogió las dos manos de Peter y lo miró a los ojos.
—Y tu amiga también, Peter. Como he sido siempre.