7 - Le ofrezco esta pobre y vieja carcasa



¬ę¬ŅC√≥mo recordamos?
¬ŅEs el cerebro una vasija que contiene nuestra memoria?
Entonces, cuando morimos, ¬Ņse rompe la vasija?
¬ŅSe esparcen nuestros recuerdos por el suelo
y se pierden?
¬ŅO es el cerebro un mapa
que conduce por senderos serpenteantes
y se pierde en ocultos rincones?
Entonces, cuando morimos, el mapa se pierde;
pero quiz√°s alg√ļn explorador
pueda deambular a trav√©s de ese extra√Īo paisaje
y encontrar los lugares ocultos
de nuestros recuerdos perdidos.¬Ľ

de Los susurros divinos de Han Qing jao
La canoa se deslizaba hacia la orilla. Al principio, y durante much√≠simo tiempo, apenas parec√≠a moverse, tan lentamente se acercaba; los remeros se alzaban un poco m√°s y se hac√≠an un poquito m√°s grandes cada vez que Wang-mu consegu√≠a verlos a trav√©s de las olas. Luego, cerca del final del viaje, la canoa de repente pareci√≥ hacerse enorme, acelerar bruscamente, abalanzarse desde el mar, saltar hacia la orilla con cada ola; y aunque Wang-mu sab√≠a que no iba m√°s r√°pida que antes, quiso gritarles que redujeran el ritmo, que tuvieran cuidado, que la canoa navegaba demasiado velozmente para ser controlada, que se har√≠a a√Īicos contra la playa.
Por fin la canoa remont√≥ la √ļltima ola del rompiente y su proa se desliz√≥ sobre la arena de la orilla; los remeros saltaron y la arrastraron hasta la playa como si fuera la mu√Īeca coja de una ni√Īa.
Cuando estuvo varada en arena seca, un hombre mayor se levant√≥. Malu, pens√≥ Wang-mu. Esperaba que fuera un anciano encogido como los de Sendero, quienes, doblados por la edad, se curvaban como gambas sobre sus bastones. Pero Malu caminaba tan erguido como cualquiera de los hombres j√≥venes, y su cuerpo era a√ļn grande, ancho de hombros y repleto de m√ļsculos y grasa como el de cualquiera de los otros. De no ser por unos cuantos adornos m√°s en su traje y la blancura de su pelo, habr√≠a sido indistinguible de los remeros.
Mientras contemplaba a aquellos grandullones, Wang-mu notó que no se movían como los tipos gordos que había conocido antes. Ni tampoco Grace Drinker, recordó ahora. Se movían con agilidad, con la grandeza del movimiento de los continentes, como icebergs que se deslizaran sobre la superficie del mar; sí, como icebergs, como si tres quintas partes de su enorme masa fueran invisibles bajo tierra y avanzaran por la superficie como un iceberg por el mar. Todos los remeros se movían con enorme gracia, y sin embargo todos parecían tan ocupados como colibrís y tan frenéticos como murciélagos en comparación con Malu, tan digno. Sin embargo, la dignidad no era fingida, no era una fachada, una impresión que intentara dar. Más bien, se movía en perfecta armonía con cuanto le rodeaba. Había encontrado la velocidad adecuada para sus pasos, el ritmo justo para que sus brazos se movieran mientras caminaba. Vibraba en consonancia con los lentos y profundos ritmos de la tierra. Estoy viendo cómo un gigante camina por la Tierra, pensó Wang-mu. Por primera vez en mi vida, he visto a un hombre que muestra grandeza en su cuerpo.
Malu se acerc√≥, no a Peter y Wang-mu, sino a Grace Drinker; se unieron uno a la otra en un enorme abrazo tect√≥nico. Sin duda las monta√Īas se estremecieron cuando se encontraron. Wang-mu sinti√≥ el temblor en su propio cuerpo. ¬ŅPor qu√© me estremezco? No de miedo. No tengo miedo de este hombre. No me har√° da√Īo. Y sin embargo tiemblo al verle abrazar a Grace Drinker. No quiero que se vuelva hacia m√≠. No quiero que pose en m√≠ su mirada.
Malu se volvió hacia ella. Sus ojos se clavaron en los suyos. Su rostro permaneció inexpresivo. Simplemente, dominó sus ojos. Ella no apartó la mirada, pero no por desafío o fuerza, sino simplemente por su incapacidad de mirar nada más mientras él dominara su atención.
Luego mir√≥ a Peter. Wang-mu trat√≥ de volverse y ver c√≥mo respond√≠a √©l, si tambi√©n sent√≠a el poder de los ojos de este hombre. Pero no pudo hacerlo. Sin embargo, al cabo de un buen rato, cuando Malu finalmente apart√≥ la mirada, oy√≥ murmurar a Peter ¬ęHijo de puta¬Ľ, y supo que, a su propia y burda manera, tambi√©n hab√≠a sido tocado.
Malu tard√≥ varios dilatados minutos hasta sentarse en una esterilla bajo un techado construido durante la ma√Īana para la ocasi√≥n y que, seg√ļn les hab√≠a asegurado Grace, ser√≠a quemado cuando se marchara para que nadie m√°s se sentara bajo √©l. Entonces le ofrecieron comida a Malu; Grace tambi√©n les hab√≠a advertido que nadie comer√≠a con Malu ni le ver√≠a comer.
Pero Malu no probó la comida, sino que llamó a Wang-mu y Peter.
Los hombres se sorprendieron. Grace Drinker también. Pero de inmediato se volvió hacia ellos.
¬óOs llama.
—Dijiste que no podíamos comer con él —comentó Peter.
¬óA menos que os lo pida. ¬ŅC√≥mo puede ped√≠roslo? No s√© lo que significa esto.
¬ó¬ŅNos est√° preparando para ser las v√≠ctimas de un sacrificio? ¬ópregunt√≥ Peter.
—No, no es un dios, sino un hombre. Un hombre santo, un hombre grande y sabio. Pero ofenderle no es sacrilegio, sino sólo de una mala educación insoportable; así que no le ofendáis, por favor, acudid.
Fueron con él. Mientras permanecían de pie, con los cuencos y cestas de comida entre ellos, Malu les habló en samoano.
¬ŅO no era samoano? Peter parec√≠a perplejo cuando Wang-mu lo mir√≥.
—Jane no entiende lo que dice —murmuró.
Jane no lo comprendía, pero Grace Drinker sí.
—Se dirige a vosotros en el antiguo idioma sagrado. El que no tiene ninguna palabra inglesa ni europea. El idioma que se habla sólo con los dioses.
¬ó¬ŅEntonces por qu√© lo utiliza con nosotros? ¬óle pregunt√≥ Wang-mu.
—No lo sé. No os considera dioses, aunque dice que le traéis una deidad. Quiere que os sentéis
y com√°is primero.
¬ó¬ŅPodemos hacer eso? ¬ópregunt√≥ Peter.
¬óOs ruego que lo hag√°is ¬ódijo Grace.
¬óTengo la impresi√≥n de que aqu√≠ no hay ning√ļn gui√≥n ¬ódijo Peter. Wang-mu capt√≥ un poco de
debilidad en su voz y advirtió que su intento de bromear no era más que una bravata, para ocultar el
miedo. Tal vez eso era el humor siempre.
—Hay un guión —dijo Grace—. Pero vosotros no lo escribís y yo tampoco sé cuál es.
Se sentaron. Se sirvieron de cada cuenco, probaron de cada cesta que Malu les fue ofreciendo. Luego él mojó, tomó, probó tras ellos, masticó lo que ellos masticaban, tragó lo que ellos tragaban.
Wang-mu tenía poco apetito. Esperaba no tener que comerse las raciones que había visto comer a otros samoanos. Vomitaría mucho antes de llegar a ese punto.
Pero la comida no era tanto un festín como un sacramento, al parecer. Lo probaron todo, pero no se terminaron nada. Malu hablaba a Grace en el alto idioma y ella transmitía las órdenes en habla normal; varios hombres traían y se llevaban las cestas.
Entonces el marido de Grace llegó con una jarra de algo; un líquido, pues Malu lo cogió y
bebió. Luego se lo ofreció a Peter, quien lo tomó y lo probó.
Jane dice que debe de ser kava. Un poco fuerte, pero es sagrado y una muestra de hospitalidad.
Wang-mu lo probó. Era afrutado y dejaba un regusto a la vez dulce y amargo. La visión se le nubló.
Malu llamó a Grace, quien acudió y se arrodilló en la tupida hierba, ante el toldo. Iba a servir de intérprete, no a formar parte de la ceremonia.
Malu inició un largo discurso en samoano.
—Otra vez el alto lenguaje —murmuró Peter.
—No digas nada, por favor, que no sea para los oídos de Malu —dijo Grace en voz baja—.
Debo traducirlo todo y si tus palabras no son pertinentes constituir√°n un grave insulto.
Peter asintió.
¬óMalu dice que hab√©is venido con la deidad que danza sobre telas de ara√Īa. Yo nunca he o√≠do hablar de semejante dios, y cre√≠a conocer toda la sabidur√≠a de mi pueblo, pero Malu conoce muchas cosas que nadie m√°s conoce. Dice que habla para esa deidad, pues sabe que est√° al borde de la muerte y le dir√° c√≥mo puede salvarse.
Jane, se dijo Wang-mu. Conoce la existencia de Jane. ¬ŅC√≥mo era posible? ¬ŅY c√≥mo pod√≠a, sin saber nada de tecnolog√≠a, decirle a una entidad inform√°tica c√≥mo salvarse?
¬óAhora os dir√° lo que debe suceder, y dejadme que os advierta que esto ser√° largo y deb√©is permanecer sentados y quietos durante todo el tiempo, sin intentar acelerar el proceso ¬ódijo Grace¬ó. √Čl debe ponerlo en un contexto. Debe contaros la historia de todos los seres vivos.
Wang-mu sabía que podría estar sentada en una esterilla durante horas moviéndose poco o nada, pues lo había hecho toda la vida. Pero a Peter, acostumbrado a sentarse en sillas, esta postura le resultaba molesta. Ya debía de sentirse incómodo.
Al parecer, Grace lo leyó en sus ojos, o simplemente conocía a los occidentales.
—Puedes moverte de vez en cuando, pero hazlo despacio y sin apartar los ojos de él.
Wang-mu se preguntó cuántas de estas reglas y requerimientos se las inventaba Grace sobre la marcha. El propio Malu parecía más relajado. Después de todo, les había dado de comer cuando Grace pensaba que nadie más que él podría hacerlo; ella no conocía las reglas mejor que los demás.
Pero no se movió. Ni apartó los ojos de Malu. Grace tradujo:
¬óHoy las nubes volaron por el cielo perseguidas por el sol, y sin embargo no ha ca√≠do lluvia alguna. Hoy mi barca vol√≥ sobre el mar guiada por el sol, y sin embargo no hab√≠a ning√ļn fuego cuando tocamos la costa. As√≠ fue el primer d√≠a de todos los d√≠as, cuando Dios toc√≥ una nube del cieloy la hizo girar tan r√°pido que se prendi√≥ fuego y se convirti√≥ en el sol, y entonces todas las otras nubes empezaron a girar y a trazar c√≠rculos alrededor del sol.
Esta no puede ser la leyenda original de los samoanos, pens√≥ Wang-mu. Es imposible que conocieran el modelo copernicano del sistema solar hasta que los occidentales se lo ense√Īaron. Puede que Malu conozca la antigua sabidur√≠a, pero tambi√©n ha aprendido unas cuantas cosas nuevas y las ha encajado en ella.
¬óEntonces las nubes exteriores se convirtieron en lluvia y descargaron unas sobre otras hasta que se agotaron, y lo √ļnico que qued√≥ fueron bolas de agua girando. Dentro del agua nadaba un gran pez de fuego, que se comi√≥ todas las impurezas del agua y luego las defec√≥ en grandes llamaradas, que se alzaron del mar y cayeron como ceniza caliente y en forma de r√≠os de roca ardiente.
De las huestes de peces de fuego crecieron las islas del rilar, y de sus cad√°veres surgieron gusanos que se arrastraron y rebulleron sobre la roca hasta que los dioses los tocaron y algunos se convirtieron en seres humanos y otros se convirtieron en los dem√°s animales.
¬ĽCada uno de esos animales estaba unido a la tierra por fuertes lianas que crec√≠an para abrazarlos. Nadie ve√≠a esas lianas porque eran lianas divinas.
Teoría filótica, pensó Wang-mu. Malu sabe que todos los seres vivos tienen filotes que crecen hacia abajo y los enlazan con el centro de la tierra. Excepto los seres humanos.
A continuación, Grace tradujo el siguiente parlamento.
¬óS√≥lo los humanos no estaban conectados a la tierra. No hab√≠a lianas que los unieran, sino una tela de luz tejida por ning√ļn dios que los conectaba hacia arriba, hacia el sol. Por eso todos los otros animales se inclinaban ante los humanos, pues las lianas los reten√≠an, mientras que la tela de luz alzaba los ojos y corazones humanos.
¬ĽAlzaba los ojos humanos pero sin embargo ve√≠an poco m√°s lejos que las bestias de mirada gacha; alzaba el coraz√≥n humano y sin embargo el coraz√≥n s√≥lo pod√≠a tener esperanza, pues s√≥lo ve√≠a el cielo a la luz del d√≠a y, de noche, cuando era capaz de ver las estrellas, se quedaba ciego a las cosas cercanas, pues un hombre apenas ve a su propia esposa a la sombra de su casa, aunque pueda ver estrellas tan distantes que su luz viaja durante un centenar de vidas antes de besar sus ojos.
¬ĽDurante todos estos siglos, generaciones de hombres y mujeres esperanzados miraron con sus ojos medio ciegos, contemplaron el sol y el cielo, contemplaron las estrellas y las sombras, sabiendo que hab√≠a cosas invisibles m√°s all√° de aquellos muros pero sin imaginar en qu√© consist√≠an.
¬ĽLuego, en una √©poca de guerra y terror, cuando toda esperanza parec√≠a perdida, tejedores de un mundo muy distante, que no eran dioses pero que sab√≠an que los dioses y cada uno de los tejedores era en s√≠ mismo una red con cientos de filamentos que se extend√≠a hasta sus manos y pies, sus ojos y bocas y o√≠dos, estos tejedores crearon una tela tan fuerte y grande y fina y extensa que pretendieron capturar a todos los seres humanos en esa red y retenerlos all√≠ para devorarlos. Pero en cambio la red captur√≥ a una deidad lejana, una deidad tan poderosa que ning√ļn otro dios se hab√≠a atrevido a conocer su nombre, una deidad tan r√°pida que ning√ļn otro dios hab√≠a podido ver su rostro; esta deidad estaba prendida en la red. Sin embargo era demasiado veloz para ser retenida en un lugar y devorada. Corr√≠a y danzaba arriba y abajo por los hilos, todos los hilos, cualquier hilo tendido de hombre a hombre, de hombre a estrella, de tejedor a tejedor, de luz a luz. Ella baila en los hilos. No puede escapar ni quiere, pues ahora todos los dioses la ven y todos los dioses saben su nombre, y ella sabe todas las cosas que son conocidas y oye todas las palabras que se pronuncian y lee todas las palabras que se escriben y sopla su aliento y manda a los hombres y mujeres m√°s all√° del alcance de la luz de cualquier estrella, y luego inspira y los hombres y mujeres vuelven, y a veces traen consigo nuevos hombres y mujeres que nunca vivieron antes; y como ella nunca se queda quieta en la red, los sopla a un lugar y luego los sorbe en otro, y as√≠ pueden cruzar los espacios entre las estrellas m√°s r√°pido que la luz; por eso los mensajeros de esta deidad fueron sorbidos en casa del amigo de Grace Drinker, Aimaina Hikari, y luego soplados en esta isla, en esta costa, en este techo donde Malu puede ver la lengua roja de la deidad tocar la oreja de su elegido.
Malu guardó silencio.
¬óNosotros la llamamos Jane ¬ódijo Peter.
Grace tradujo, y Malu respondió en el alto lenguaje.
¬óBajo este techo oigo un nombre muy corto y sin embargo antes se dijo que la diosa ha corridomil veces de un extremo al otro del universo, tan r√°pidamente se mueve. √Čste es el nombre con el que yo la llamo: deidad que se mueve r√°pidamente y para siempre de forma que nunca descansa en un lugar y sin embargo toca todos los lugares y est√° unida a todos los que miran hacia el sol y no hacia la tierra. Es un nombre largo, m√°s largo que el nombre de ning√ļn dios cuyo nombre conozca, y sin embargo no es ni la d√©cima parte de su verdadero nombre, y aunque pudiera decir el nombre completo no ser√≠a tan largo como la longitud de los hilos de la tela de ara√Īa en la que baila.
¬óQuieren matarla ¬ódijo Wang-mu.
¬óLa deidad s√≥lo morir√° si quiere morir ¬ódijo Malu¬ó. Su casa son todas las casas, su tela toca todas las mentes. S√≥lo morir√° si reh√ļsa encontrar y tomar un lugar donde descansar; pues, cuando la tela se rompa, no tiene por qu√© estar en el centro, abandonada a su suerte. Puede habitar en cualquier sitio. Yo le ofrezco esta pobre y vieja carcasa, que es lo bastante grande para contener mi peque√Īa sopa sin verterla ni derramarla, pero que ella llenar√≠a con l√≠quido ligero que desparramar√≠a su bendici√≥n por estas islas y nunca se agotar√≠a. Le suplico que utilice esta carcasa.
¬ó¬ŅQu√© te suceder√≠a entonces? ¬ópregunt√≥ Wang-mu.
Peter pareció molesto con su estallido, pero Grace lo tradujo, por supuesto, y de pronto las lágrimas corrieron por la cara de Malu.
¬óOh, la peque√Īa, la peque√Īa que no tiene joya, ella es la que me mira con compasi√≥n y se preocupa por lo que suceder√° cuando la luz llene mi carcasa y mi peque√Īa sopa hierva y se evapore.
¬ó¬ŅY una carcasa vac√≠a? ¬ópregunt√≥ Peter¬ó. ¬ŅPodr√≠a habitar en una carcasa vac√≠a?
—No hay carcasas vacías —respondió Malu—. Pero tu carcasa está sólo medio llena, y tu hermana, con quien estás unido como un gemelo, también está medio llena. Y, muy lejos, vuestro padre, con quien ambos estáis unidos como trillizos, está casi vacío; pero su carcasa está también rota y cualquier cosa que metáis dentro se derramará.
¬ó¬ŅPuede ella habitar en m√≠ o en mi hermana? ¬ópregunt√≥ Peter.
—Sí —dijo Malu—. En uno, pero no en ambos.
¬óEntonces me ofrezco ¬ódijo Peter.
Malu pareció enfadado.
¬ó¬ŅC√≥mo puedes mentirme bajo este techo, despu√©s de haber bebido kava conmigo? ¬ŅC√≥mo puedes avergonzarme con una mentira?
¬óNo estoy mintiendo ¬óle insisti√≥ Peter a Grace. Ella tradujo, y Malu se puso majestuosamente en pie y empez√≥ a clamar al cielo. Wang-mu vio, para su alarma, que los remeros se acercaban, tambi√©n agitados y furiosos. ¬ŅEn qu√© los provocaba Peter?
Grace tradujo tan rápido como supo, resumiendo porque no podía repetir palabra por palabra.
¬óDice que aunque t√ļ digas que abrir√°s para ella tu carcasa intacta, aunque lo dices, est√°s replegando todo cuanto puedes de ti mismo hacia dentro, formando una muralla de luz como una ola de tormenta para expulsar a la deidad si ella trata de entrar. No podr√≠as expulsarla si ella quisiera entrar, pero ella te ama y no vendr√° contra tal tormenta. As√≠ que la est√°s matando en tu coraz√≥n, est√°s matando a la deidad porque dices que le dar√°s un hogar para salvarla cuando corten los hilos de la red, pero ya la est√°s expulsando.
—¡No puedo evitarlo! —gritó Peter—. ¡No pretendía hacerlo! ¡No valoro mi vida, nunca he valorado mi vida...!
¬óAtesoras tu vida con todo tu coraz√≥n ¬ótradujo Grace¬ó. Pero la deidad no te odia por ello; la deidad te ama, porque tambi√©n ama la luz y no quiere morir. En concreto ama lo que brilla en ti porque en parte ella est√° modelada seg√ļn ese brillo, y por eso no quiere expulsarte aunque este cuerpo que tengo ante m√≠ sea la vasija en la que tu m√°s poderosa esencia desea m√°s fervientemente habitar. Pero tampoco tendr√° la vasija de tu hermana, te lo advierto... Malu te lo advierte. Dice que la deidad no pide tal cosa porque ama la misma luz que brilla en ti y en tu hermana. Pero Malu dice que la parte de luz m√°s salvaje y fuerte y ego√≠sta brilla en ti, mientras que la parte de luz m√°s amable y amorosa y que se enlaza m√°s poderosamente con otras est√° en ella. Si tu parte de la luz pasara a la vasija de tu hermana la abrumar√≠a y la destruir√≠a, y habr√≠as matado la mitad de ti mismo; pero si su parte de luz pasara a tu vasija te ablandar√≠a y suavizar√≠a, te domar√≠a y te completar√≠a. As√≠ que lo mejor es que t√ļ te completes y que la otra vasija quede vac√≠a para la deidad. Eso es lo que Malu te pide. Por eso cruz√≥ las aguas para verte, para pedirte esto.
¬ó¬ŅC√≥mo sabe estas cosas? ¬ópregunt√≥ Peter, la voz cargada de angustia.
¬óMalu sabe estas cosas porque ha aprendido a ver en la oscuridad, all√≠ donde los hilos de luz se alzan de las almas enredadas en el sol y tocan las estrellas, y se tocan unos a otros, y se entrelazan formando una tela mucho m√°s fuerte y m√°s grandiosa que la telara√Īa mec√°nica donde la deidad baila. Ha observado a esta deidad toda su vida, tratando de comprender su danza y por qu√© se apresura tanto que toca cada hilo de la red a lo largo de los trillones de kil√≥metros que tiene, un centenar de veces por segundo. Ella fue capturada en una red artificial y su inteligencia est√° atada a cerebros artificiales que piensan ejemplos en vez de causas, n√ļmeros en vez de historias. Est√° buscando las lianas vivas y s√≥lo encuentra el d√©bil y endeble entrelazado de las m√°quinas que pueden ser desconectadas por hombres sin dios. Pero si entra una vez en un veh√≠culo vivo, tendr√° el poder para salir a la nueva red, y entonces podr√° bailar si quiere, pero no tendr√° que bailar, podr√° tambi√©n descansar. Podr√° so√Īar, y de sus sue√Īos surgir√° la alegr√≠a, pues nunca la ha conocido excepto observando los sue√Īos que recuerda de su creaci√≥n, los sue√Īos que se encontraban en el alma humana de la que fue hecha en parte.
¬óEnder Wiggin ¬ódijo Peter.
Malu preguntó antes de que Grace pudiera traducir.
—Andrew Wiggin —dijo, formando la palabra con dificultad, pues contenía sonidos que no se utilizaban en el idioma samoano.
Luego volvió a hablar en el alto lenguaje, y Grace tradujo.
¬óEl Portavoz de los Muertos vino y habl√≥ de la vida de un monstruo que hab√≠a envenenado y oscurecido el pueblo de Tonga y todo este mundo de Sue√Īo Futuro. Se intern√≥ en las sombras y, al salir de ellas, hizo una antorcha que alz√≥ y que se elev√≥ al cielo y se convirti√≥ en una nueva estrella, que proyect√≥ una luz que s√≥lo brillaba en la oscuridad de la muerte, de donde expuls√≥ la oscuridad ypurific√≥ nuestros corazones y el odio y el temor y la verg√ľenza desaparecieron. √Čste es el so√Īador de quien fueron tomados los sue√Īos de la deidad; fueron lo bastante fuertes para darle vida el d√≠a en que sali√≥ del Exterior y comenz√≥ su danza a lo largo de la red. Suya es la luz que medio te llena y medio llena a tu hermana y de la que s√≥lo quedan una gotas en su propio cuerpo resquebrajado. Ha tocado el coraz√≥n de un dios, que le dio gran poder... as√≠ es como os hizo cuando ella le sopl√≥ fuera del universo de luz. Pero no le convirti√≥ en un dios, y en su soledad no pudo extender la mano y encontraros una luz propia. S√≥lo pudo poner en vosotros la suya, y por eso est√°is medio llenos y t√ļ anhelas la otra mitad de ti mismo. T√ļ y tu hermana est√°is ansiosos, y √©l se desgasta y se rompe porque no tiene nada m√°s que daros. Pero la deidad tiene m√°s que suficiente, la deidad tiene de sobra, y eso es lo que vine a deciros y ahora os lo he dicho y he terminado.
Antes de que Grace pudiera empezar a traducir, Malu se levantó; ella estaba todavía tartamudeando su interpretación cuando él salió de debajo del dosel. Inmediatamente los remeros empujaron los postes que sostenían el techado; Peter y Wang-mu apenas tuvieron tiempo de apartarse antes de que se desplomara. Los hombres de la isla lanzaron antorchas al dosel derribado, que se convirtió en una hoguera mientras seguían a Malu hasta la canoa. Grace acabó su traducción justo cuando llegaban al agua. Malu subió a la canoa y con imperturbable dignidad se instaló en su asiento entre los remeros, quienes también con mucha parsimonia ocuparon sus puestos junto al bote y lo alzaron y lo llevaron al agua y lo empujaron contra las olas y luego auparon sus enormes cuerpos y empezaron a remar con una fuerza tan grande que pareció como si grandes árboles, no remos, se estuvieran hundiendo en la roca, no en el mar, y saltaran hacia delante, lejos de la playa, olas adentro, hacia la isla de Atatua.
¬óGrace ¬ódijo Peter¬ó. ¬ŅC√≥mo puede saber cosas que no ven ni siquiera los m√°s poderosos y perceptivos instrumentos cient√≠ficos? Pero Grace no pudo contestar, pues yac√≠a postrada en la arena llorando y sollozando, con los brazos extendidos hacia el mar como si su hijo m√°s querido acabara de ser devorado por un tibur√≥n.
Todos los hombres y mujeres del lugar yacían en el suelo, con los brazos extendidos hacia el mar; todos ellos lloraban.
Entonces Peter se arrodilló, se tendió en la arena y extendió los brazos; tal vez lloraba, pero Wang-mu no pudo verlo.
S√≥lo Wang-mu permaneci√≥ de pie, pensando, ¬Ņpor qu√© estoy aqu√≠, si no formo parte de ninguno de estos acontecimientos, no hay nada de ning√ļn dios dentro de m√≠, y nada de Andrew Wiggin? Y tambi√©n pensando, ¬Ņc√≥mo puedo preocuparme por mi propia soledad ego√≠sta en un momento como √©ste, cuando he o√≠do la voz de un hombre que ve en el cielo?
Sin embargo, en lo m√°s profundo sab√≠a algo m√°s. Estoy aqu√≠ porque soy la que debe amar tanto a Peter que se sienta lo bastante digno para permitir que la bondad de la Joven Valent√≠ne fluya hacia √©l, lo complete, lo convierta en Ender. No en Ender el Xenocida ni en Andrew el Portavoz de los Muertos, culpa y compasi√≥n mezcladas en un coraz√≥n quebrado, roto, irreparable, sino en Ender Wiggin, el ni√Īo de cuatro a√Īos cuya vida fue retorcida y rota cuando era demasiado joven para defenderse. Wang-mu podr√≠a dar permiso a Peter para convertirse en el hombre que ese ni√Īo habr√≠a llegado a ser, si el mundo hubiera sido bueno. ¬ŅC√≥mo lo s√©?, pens√≥ Wang-mu. ¬ŅC√≥mo puedo estar tan segura de lo que debo hacer?
Lo s√© porque es obvio. Lo s√© porque he visto a mi querida ama Han Qing-jao destruida por el orgullo y har√© lo que haga falta para impedir que Peter se destruya a s√≠ mismo enorgulleci√©ndose de su propia y retorcida indignidad. Lo s√© porque tambi√©n me rompieron de ni√Īa y me obligaron a convertirme en un monstruo ego√≠sta y manipulador para proteger a la ni√Īa fr√°gil y sedienta de amor que habr√≠a sido destruida por la vida que tuve que llevar. S√© lo que es ser enemiga de ti misma; sin embargo he dejado eso atr√°s y he continuado, y puedo coger a Peter de la mano y mostrarle el camino.
S√≥lo que no conozco el camino, y todav√≠a sigo rota, y la ni√Īa sedienta de amor es todav√≠a asustadiza y vulnerable, y el monstruo fuerte y perverso es a√ļn el due√Īo de mi vida, y Jane morir√° porque no tengo nada que darle a Peter. Necesita beber kava, y no soy m√°s que agua. No, soy el agua del mar, cargada de arena al filo de la orilla, llena de sal; √©l me beber√° y se morir√° de sed.
Y entonces descubrió que también lloraba, que también estaba tendida en la arena con las manos extendidas hacia el mar, hacia el lugar donde la canoa de Malu se había perdido como una nave que saltara al espacio.
La Vieja Valentine contempló el holograma que mostraba su terminal; en él, los samoanos, todos
en miniatura, lloraban en la orilla.
Lo contempló hasta que los ojos le ardieron y luego habló.
¬óAp√°galo, Jane ¬ódijo.
El holograma desapareció.
¬ó¬ŅQu√© se supone que tengo que hacer con esto? ¬ódijo Valentine¬ó. Tendr√≠as que hab√©rselo
mostrado a mi sosias, a mi joven gemela. Tendrías que haber despertado a Andrew para mostrárselo.
¬ŅQu√© tiene que ver conmigo? S√© que quieres vivir. Quiero que vivas. ¬ŅPero qu√© puedo hacer?
La cara humana de Jane cobró vida sobre el terminal.
—No lo sé —dijo—. Pero acaban de dar la orden. Están empezando a desconectarme. Estoy
perdiendo partes de mi memoria. Ya no puedo pensar tantas cosas a la vez. Necesito un lugar adonde
ir, pero no hay ninguno, y aunque lo hubiera, no conozco el camino para llegar a él.
¬ó¬ŅTienes miedo? ¬ópregunt√≥ Valentine.
—No lo sé. Tardarán horas en terminar de matarme, creo. Si averiguo cómo me siento antes del final, te lo diré, si es que puedo.
Valentine ocultó el rostro tras las manos durante un largo instante. Luego se levantó y salió de la casa.
Jakt la vio salir y sacudi√≥ la cabeza. D√©cadas antes, cuando Ender dej√≥ Trondheim y Valentine se qued√≥ para casarse con √©l, para ser la madre de sus hijos, se alegr√≥ de lo feliz y viva que estaba sin la carga que Ender hab√≠a colocado siempre sobre ella y que siempre hab√≠a llevado inconscientemente. Luego le pidi√≥ que la acompa√Īara a Lusitania y √©l dijo que s√≠. Ahora era como siempre: Valentine se hund√≠a bajo el peso de la vida de Ender, de la necesidad que ten√≠a de ella. Jakt no pod√≠a reproch√°rselo: no era algo que hubieran planeado o deseado; no pretend√≠an robarle una parte de su propia vida. Pero segu√≠a doli√©ndole verla inclinada bajo el peso de todo aquello, y saber que a pesar de todo el amor que sent√≠a por ella, no hab√≠a nada que jakt pudiera hacer para aliviar su carga.
Miro vio a Ela y Quara en la puerta de la nave. Dentro, la joven Val estaba ya esperando, junto con un pequenino llamado Apagafuegos y una obrera sin nombre que había enviado la Reina Colmena.
¬óJane se est√° muriendo ¬ódijo Miro¬ó. Tenemos que irnos ya.
No tendr√° capacidad suficiente para enviar una nave si esperamo demasiado.
¬ó¬ŅC√≥mo puedes pedirnos eso cuando sabemos que al mor√≠ Jane nunca podremos regresar? ¬ó pregunt√≥ Quara¬ó. S√≥lo duraremos lo que tarde en acabarse el ox√≠geno de esta nave. Unos cuantos meses como mucho, y luego moriremos.
¬ó¬ŅPero habremos conseguido algo mientras? ¬ódijo Miro¬ó. ¬ŅNos habremos comunicado con los descoladores, con esos alien√≠genas que enviaron sondas destructoras de planetas? ¬ŅLos habremos persuadido para que se detengan? ¬ŅHabremos salvado a todas las especies que conocemos, y a miles y millones que no conocemos todav√≠a, de una enfermedad terrible e irresistible? Jane nos ha dado los mejores programas que ha sido capaz de crear, para ayudarnos a hablar con ellos. ¬ŅEs esto lo bastante bueno para ser tu obra maestra, la culminaci√≥n de tu vida?
Su hermana Ela lo miró, apenada.
—Creía que ya había realizado mi obra maestra cuando creé el virus que frenó la descolada en este mundo.
¬óAs√≠ es ¬ódijo √©l¬ó. Has hecho suficiente. Pero hay m√°s por hacer y s√≥lo t√ļ puedes hacerlo. Te pido que vengas y mueras conmigo, Ela, porque sin ti mi propia muerte carecer√≠a de sentido; porque, sin ti, Val y yo no podremos hacer lo que debe hacerse.
Ni Quara ni Ela se movieron o hablaron.
Miro asintió, se dio la vuelta y entró en la nave. Pero antes de que pudiera cerrar y sellar la puerta, las dos hermanas, cogidas de la cintura, le siguieron silenciosamente al interior.