19 - Capitulo 19

De: Gob%ShakespeareCol@MinCol.gob
Asunto: Tercero
Queridos padre y madre:
Algunas cosas no se pueden evitar. Para vosotros han pasado 47 a√Īos de silencio de vuestro tercer y m√°s ¬°oven hijo. Para m√≠, han sido los seis a√Īos en la Escuela de Batalla, donde viv√≠ s√≥lo por una raz√≥n: destruir a los insectores. Luego el a√Īo posterior a nuestra victoria, durante el cual descubr√≠ que en dos ocasiones hab√≠a matado a otros ni√Īos, que hab√≠a destruido toda una especie inteligente que no creo haber comprendido nunca y que todos los errores que hab√≠a cometido llevaron a la muerte a hombres y mujeres de lugares situados a a√Īos luz de distancia. Por √ļltimo dos a√Īos de viaje en los que no tuve un momento para manifestar mis verdaderos sentimientos sobre ning√ļn tema.
Durante todo ese proceso, he estado intentando determinar qu√© signific√≥ que me dieseis la vida. Tener un hijo sabiendo que hab√≠ais firmado un contrato para entregarlo al gobierno en cuanto lo solicitase... ¬Ņno se parece un poco a lo historia de Rumpelstiltskin? En el cuento, alguien oye por casualidad el nombre secreto que liberar√° a los padres de su promesa de entregar su hijo al enano. En nuestro caso, el universo no conspir√≥ a nuestro favor, y cuando Rumpelstiltskin llam√≥ a la puerta le entregasteis al ni√Īo. A m√≠.
Yo mismo tom√© una decisi√≥n... aunque es dif√≠cil determinar lo que comprend√≠a a los seis a√Īos. Cre√≠a que ya era yo mismo; no era consciente de ninguna deficiencia en mi razonamiento. Pero ahora, echando la vista atr√°s, me pregunto por qu√© escog√≠. Fue en parte el deseo de huir de las amenazas y la opresi√≥n de Peter, ya que Valentine era incapaz de detenerle y vosotros dos no ten√≠ais ni idea de lo que pasaba con vuestros hijos. Fue en parte el deseo de salvar a la gente que conoc√≠a, sobre todo a mi protectora, Valentine, de la depredaci√≥n de los insectores.
Fue en parte la esperanza de acabar siendo un chico muy importante. Fue en parte el desaf√≠o de la situaci√≥n, la esperanza de victoria sobre los otros ni√Īos que compet√≠an por ser grandes comandantes. Fue en parte el deseo de abandonar un mundo donde todos los d√≠as me recordaban que los terceros hijos eran ilegales, indeseados, odiados porque consum√≠an m√°s recursos del mundo de los que correspond√≠an a su familia.
Fue en parte la sensaci√≥n de que mientras t√ļ llorabas (madre) y t√ļ vociferabas (padre), mi ausencia ser√≠a positiva para nuestra vida familiar. Ya no ser√≠ais los que ten√≠ais un hijo de m√°s sin sufrir las penalidades de la ley. Con ese monitor desaparecido, no tendr√≠ais ninguna excusa evidente. Os pod√≠a o√≠r dici√©ndole a la gente: ¬ęEl gobierno autoriz√≥ su nacimiento para que pudiese entrar en un programa de entrenamiento militar, pero cuando lleg√≥ el momento, se neg√≥ a ir.¬Ľ
Yo sólo existía por una razón. Cuando llegó el momento, creí no tener otra opción decente que cumplir con el propósito de mi creación.
Lo hice, ¬Ņno es as√≠? Domin√© a los otros ni√Īos de la Escuela de Batalla, aunque yo no era el mejor estratega (Bean lo era). Dirig√≠ a mi jeesh y, sin saberlo, a muchos pilotos para lograr la victoria total en la guerra... aunque una vez m√°s, en un momento crucial, fue Bean el que me ayud√≥ a ver el camino. No me averg√ľenza haber necesitado ayuda. La tarea era demasiado grande para m√≠, demasiado grande para Bean y demasiado grande para cualquiera de los otros ni√Īos, pero mi papel consist√≠a en dirigir sacando lo mejor de cada uno.
Pero cuando obtuve la victoria no pude regresar a casa. Se celebr√≥ el consejo de guerra de Graff. La situaci√≥n internacional era que las naciones tem√≠an lo que pod√≠a suceder si Estados Unidos dispon√≠a del gran h√©roe b√©lico para comandar sus tropas en la Tierra. Aunque confieso que hubo algo m√°s. Fui consciente de que mi hermano y mi hermana escrib√≠an ensayos deliberadamente destinados a impedirme volver a la Tierra. Peter por razones que puedo suponer, resultado denuestra relaci√≥n de ni√Īos. √Čl no puede vivir en el mismo mundo que yo.
O al menos, entonces no podía.
Y esto es para m√≠ un misterio. Fui un chico de doce a√Īos durante gran parte de mi a√Īo en Eros. Se me prohib√≠a regresar a la Tierra. Mis hermanos se aliaban con los que quer√≠an mantenerme alejado. Y ni una sola vez, en ning√ļn noticiario, vi una cita o una declaraci√≥n de mis padres rogando a los gobernantes que dejaran volver a casa a su ni√Īo. Tampoco supe de ning√ļn esfuerzo por vuestra parte para venir a verme, dado que yo no pod√≠a reunirme con vosotros.
En vez de eso, cuando Valentine se present√≥, se me insinu√≥, clara o veladamente, que, por alguna raz√≥n, mi obligaci√≥n era escribiros a VOSOTROS. Durante los dos a√Īos de nuestro viaje (cuarenta para vosotros), Valentine me tuvo al corriente de su correspondencia con vosotros y me dijo que deb√≠a escribiros. Y durante todo ese tiempo, sabiendo que pod√≠ais conseguir f√°cilmente mi direcci√≥n y que vuestras cartas me llegar√≠an tan f√°cilmente como a Valentine, nunca supe nada de vosotros.
He esperado.
Ahora sois bastante viejos. Peter tiene casi sesenta a√Īos y gobierna el mundo... Se han cumplido todos sus sue√Īos, aunque parece que por el camino ha tenido algunas pesadillas. Por las noticias, parece que hab√©is estado casi continuamente a su lado, trabajando para √©l y por sucausa. Hab√©is hecho declaraciones a la prensa respald√°ndole, y en momentos de crisis le apoyasteis valientemente. Hab√©is sido unos padres admirables. Sab√©is cumplir con vuestro deber.
Y yo seguía esperando.

Recientemente, al haber descubierto las respuestas a preguntas que no tienen relaci√≥n con vosotros, decid√≠ que, como la mitad del silencio entre nosotros hab√≠a sido m√≠o, no esperar√≠a m√°s para escribiros. Aun as√≠, no comprendo c√≥mo se convirti√≥ en obligaci√≥n m√≠a abrir esta puerta. ¬ŅC√≥mo salt√© directamente de la irresponsabilidad d e un ni√Īo de seis a√Īos a la absoluta responsabilidad que parec√≠a concretarse en que yo restableciese nuestra relaci√≥n una vez que fue posible?
Pens√© que os avergonzabais de m√≠. Mi ¬ęvictoria¬Ľ lleg√≥ con el esc√°ndalo de mis asesinatos; quer√≠ais apartarme de vuestra mente. Entonces, ¬Ņqui√©n soy yo para insistir en que me reconozc√°is? Sin embargo, mat√© a Stilson cuando era todav√≠a un ni√Īo que viv√≠a en casa. Eso no se lo puedo atribuir a la Escuela de Batalla. ¬ŅPor qu√© no asumisteis la responsabilidad de haberme criado y educado durante esos seis a√Īos?
Pensé que os asombraba tanto mi gran logro que os sentíais indignos de insistir en nuestra relación y, como en el caso de la realeza, esperasteis a que yo os invitase. Pero existe un detalle: Peter no os asombra tanto como para evitar estar con él, aunque podría argumentarseque sus logros son todavía mayores (después de todo, logró la paz en la Tierra); eso me indica que el asombro no es un motivo de peso en vuestras vidas.
Luego pens√© que hab√≠ais dividido la familia. Valentine es un ¬ęco-padre¬Ľ y me ha sido asignada, mientras que ellos se han dedicado a Peter. Otras personas se ocuparon de entrenarme para salvar al mundo; pero ¬Ņqui√©n entrenar√≠a a Peter, qui√©n cuidar√≠a de √©l, qui√©n le retendr√≠a si se exced√≠a o se convert√≠a en un tirano? Estabais donde erais necesarios; √©sa era la labor de vuestra vida. Valentine me dedicar√≠a la suya y vosotros dedicar√≠ais la vuestra a Peter.
Pero si eso pensabais, creo que os equivocasteis. Valentine es tan buena como la recuerdo, e igual de inteligente. Pero no puede comprenderme, ni comprender mis necesidades. No me conoce tan bien como para confiar en mí, y eso la vuelve loca. No es mi madre ni mi padre, no es más que mi hermana, y sin embargo se le ha asignado (quizá lo haya escogido ella) el papel de madre. Lo hace lo mejor que puede. Espero que no se sienta demasiado descontenta con venir en este viaje. El sacrificio que realizó para venir conmigo fue demasiado grande. Me temo que cree que el resultado ha sido de muy poco valor.
No os conozco, un hombre y una mujer de ochenta a√Īos. Conoc√≠ a un hombre y una mujer de treinta y pocos, muy ocupados con sus correr√°s extraordinarias, criando a hijos extraordinarios que, durante un tiempo, llevaron el monitor de la F.I. en la base del cr√°neo.
Siempre había alguien vigilándome. Siempre pertenecí a otro. Nunca sentisteis que yo era completamente vuestro hijo.
Pero soy vuestro hijo. Hay en mí, en mis capacidades, en las decisiones que tomo sin ser consciente de haberlas tomado, en mis sentimientos profundos sobre la religión en la que creíais secretamente y que he estudiado cuando he podido, en todo eso hay rastros de vosotros.
Vosotros sois la explicación de mucho de lo que es inexplicable.

Y mi capacidad para apartar por completo de mi mente ciertos asuntos (dejarlos de lado para poder trabajar en otros proyectos) también es vuestra, porque creo que eso es lo que habéis hecho conmigo. Me habéis dejado de lado, y sólo puedo recuperar vuestra atención pidiéndola directamente.
He observado relaciones dolorosas entre padres e hijos. He visto padres controladores y padres que desatendían a sus hijos, padres que cometen errores terribles que hieren profundamente a sus hijos, y padres que perdonan a hijos que han cometido actos horribles.
He visto nobleza y valor; he presenciado espantoso egoísmo y ceguera absoluta, y he visto todo eso en los MISMOS padres, educando a los mismos hijos.
Lo que ahora comprendo es lo siguiente: no hay trabajo m√°s duro que el de ser padre. No hay relaci√≥n humana m√°s potencialmente destructiva. A pesar de todos los expertos que escriben sobre ese tema, nadie tiene ni la m√°s remota idea, en el caso de un ni√Īo concreto, de siuna decisi√≥n ser√° acertada, la mejor o ¬ęno demasiado horrible¬Ľ. Es un trabajo que, simplemente, no es posible hacer bien.
Por razones que desde luego estaban m√°s all√° de vuestro control, me convert√≠ en un extra√Īo para vosotros; por razones que no comprendo, no os esforzasteis por defenderme y llevarme a casa, ni por explicarme por qu√© no lo hicisteis, no pod√≠ais hacerlo o no deb√≠ais. Pero permitisteis que mi hermana se reuniera conmigo, perdi√©ndola. Fue un gran regalo: una ofrenda conjunta, vuestra y suya. Incluso si Valentine ahora lo lamenta, la nobleza del sacrificio no es menor.
He aqu√≠ por qu√© os escribo. Por mucho que intente ser autosuficiente, no lo soy. He le√≠do suficiente psicolog√≠a y sociolog√≠a, y durante los dos √ļltimos a√Īos he observado gran cantidad de familias, y comprendo que en la vida de una persona no hay forma de reemplazar a los padres, y que no es posible seguir sin ellos. A los quince a√Īos he logrado m√°s que todos los grandes hombres de la historia, excepto un pu√Īado de ellos. Puedo repasar los registros de lo que hice y ver, con claridad, que as√≠ es.
Pero no me lo creo. Miro en mi interior y s√≥lo veo al destructor de vidas. Incluso mientras evitaba que un tirano usurpase el control de esta colonia, incluso cuando ayudaba a una ¬°oven a librarse de una madre dominante, en el fondo o√≠a una voz que me dec√≠a: ¬ę¬ŅQu√© representa este gesto en comparaci√≥n con todos los pilotos que murieron porque tu mando fue torpe?
¬ŅQu√© es esto en comparaci√≥n con la muerte a tus manos de dos ni√Īos, degenerados, s√≠, pero j√≥venes? ¬ŅQu√© es esto comparado con el exterminio de una especie a la que destruiste sin saber si realmente hac√≠a falta?¬Ľ
Hay algo que s√≥lo los padres pueden ofrecer, y yo lo necesito y no me averg√ľenza ped√≠roslo.
De mi madre necesito saber que todavía soy parte de ti, que no estoy solo.
De mi padre preciso saber que yo, como ser humano individual, me he ganado mi lugar en el mundo.
Voy a recurrir a las escrituras, que s√© que tanto han significado para vosotros a lo largo de vuestra vida. De mi madre, necesito saber que observ√≥ mi vida y que ¬ęguarda todo esto en su
coraz√≥n¬Ľ. De mi padre, necesito o√≠r: ¬ęLo has hecho bien, siervo fiel y bueno... ¬°Comparte la felicidad de tu se√Īor!¬Ľ
No, no me creo Jes√ļs y no creo que vosotros se√°is Dios. Simplemente, creo que todo ni√Īo necesita lo que Mar√≠a entreg√≥, y el Dios del Nuevo Testamento nos ense√Īa que un padre debe formar parte de la vida de sus hijos.
Esto es lo irónico: al tener que pedíroslas, dudaré de vuestras respuestas. Por tanto, no sólo os las pido, os pido también que me ayudéis a creer que lo digáis.
A cambio, os ofrezco lo siguiente: comprendo que os fue imposible tenerme como hijo. Creo que en todo momento decidisteis hacer lo que creíais mejor para mí. Incluso aunque no esté de acuerdo con vuestras decisiones (y cuanto más lo pienso, más de acuerdo estoy), creo quenadie que supiese lo poco que vosotros sabíais podría haber escogido mejor.
Mirad a vuestros hijos: Peter gobierna el mundo, y parece estar haci√©ndolo con el m√≠nimo derramamiento de sangre y el m√≠nimo terror. Yo destru√≠ al enemigo que nos aterrorizaba por completo y no soy un mal gobernador de una peque√Īa colonia. Valentine es un ejemplo de entrega y amor... y ha escrito y escribe historias brillantes que contribuir√°n al modo en que la humanidad entender√° nuestro pasado.
¡Qué hijos tan extraordinarios! Tras darnos vuestros genes, tuvisteis el terrible problema de intentar educarnos. Por lo que he visto de Valentine y lo que ella me cuenta de Peter, lo hicisteis muy bien, sin que vuestra mano pesase nunca excesivamente en nuestras vidas.
Y en cuanto a mí, el ausente, el hijo pródigo que no volvió a casa, en mi vida y mi alma sigo percibiendo vuestra huella, y me alegro de aquellas cosas en las que encuentro rastros de vosotros. Me alegro de haber sido vuestro hijo.
S√≥lo ha habido tres a√Īos durante los cuales hubiese podido escribiros. Lamento haber tardado tanto en ordenar adecuadamente mi mente y mi coraz√≥n para encontrar algo coherente que decir. Para vosotros han pasado cuarenta y un a√Īos, durante los cuales creo que os tomasteis mi silencio como una petici√≥n de silencio.
Ahora estoy muy lejos de vosotros, pero al menos volvemos a movernos por el tiempo al mismo ritmo, d√≠a a d√≠a, a√Īo tras a√Īo. Como gobernador de la colonia, tengo acceso constante al ansible; como padres del Hegem√≥n, creo que vosotros disfrut√°is de una ventaja similar.
Cuando estaba de viaje, podríais haber invertido semanas en redactar una respuesta y para mí hubiese sido como si sólo pasara un día. Pero ahora, tardéis lo que tardéis, ése será el
tiempo que esperaré.

Con amor, pesar y esperanza, vuestro hijo,
ANDREW

Valentine se acercó a Ender con las páginas impresas del libro que su hermano había escrito.
¬ó¬ŅC√≥mo lo vas a titular? ¬ópregunt√≥ con la voz temblorosa.
—No lo sé —dijo Ender.
¬óImaginar la vida de las reinas colmena, ver nuestra guerra desde su punto de vista, atreverse a

inventar toda una historia para su especie y contarla como si hablase la mismísima reina colmena...
¬óNo me lo he inventado ¬ódijo Ender.
Valentine se sentó en el borde de la mesa.
¬óFuiste con Abra a buscar el lugar de la nueva colonia. ¬ŅQu√© encontraste?
—Lo sostienes en la mano —dijo Ender—. Encontré lo que he estado buscando desde que las reinas

colmena permitieron que las matase.
¬ó¬ŅMe est√°s diciendo que encontraste insectores vivos en el planeta?
—No —dijo Ender, y técnicamente era cierto... sólo había encontrado un insector.
¬ŅY realmente era posible considerar ¬ęviva¬Ľ una pupa aletargada? Si te encontrases con una √ļnica

cris√°lida, ¬Ņdir√≠as que has encontrado ¬ęmariposas vivas¬Ľ?
Probablemente. Pero a mí no me queda más opción que mentir a todo el mundo.
Porque si se supiese que una reina colmena todavía vive en este mundo, en un capullo del que podría

salir con millones de huevos fertilizados en su interior, y en su fenomenalmente enorme mente todo el
conocimiento acumulado por todas las reinas colmena anteriores, las simientes de la tecnología que
casi nos destruyó y el conocimiento para crear las armas más espantosas si lo deseara... Si eso se
supiese,

¬Ņcu√°nto tiempo sobrevivir√≠a el capullo? ¬ŅCu√°nto tiempo permanecer√≠a con vida quien quisiera

protegerlo?
—Pero encontraste algo que hace que estés seguro de que esta historia que has escrito no es
simplemente hermosa sino cierta ¬ódijo Valentine.

—Si pudiese contarte más, lo haría.

¬óEnder, ¬Ņalguna vez nos lo hemos contado todo?
¬ó¬ŅLo hace alguien?
Valentine tomó la mano de Ender.
¬óQuiero que en la Tierra lo lean todos.
¬ó¬ŅLes importar√°? ¬óEnder sent√≠a esperanza y desesperaci√≥n. Quer√≠a que su libro lo cambiase todo.

Sabía que no cambiaría nada.
¬óA algunos ¬ódijo Valentine¬ó. A los suficientes.
Ender rió.
¬óAs√≠ que se lo mando a un editor y lo publicar√°. ¬ŅLuego qu√©? Recibo cheques por los derechos que

podr√© canjear por... ¬ŅQu√© se puede comprar aqu√≠?

¬óTodo lo que necesitamos ¬ódijo Valentine, y los dos rieron. Luego, con m√°s seriedad, Valentine
a√Īadi√≥¬ó: No lo firmes.
—Me preguntaba si debía hacerlo.
—Si se sabe que es cosa tuya, que es de Ender Wiggin, entonces los críticos se dedicarán a

psicoanalizarte y prácticamente no dirán nada del libro en sí. La conclusión será que se trata poco

m√°s que de tu conciencia intentando hacer las paces con tus diversos pecados.

¬óNo esperaba nada mejor.

—Pero si se publica de forma anónima, entonces lo leerán por lo que el propio libro dice.

—La gente creerá que es ficción, que me lo inventé.

—Eso será siempre así —dijo Valentine—. Pero no parece ficción. Suena a verdad.

Y algunos como tal lo aceptar√°n.

—Así que no lo firmo.
¬óOh, s√≠ que lo har√°s ¬ódijo Valentine¬ó, porque quieres que haya alg√ļn nombre por el que puedan
referirse a él. De la misma forma que yo sigo usando el de Demóstenes.

—Pero nadie cree que sea el mismo Demóstenes que soliviantaba tanto antes de que Peter tomase el
control del mundo.
—Invéntate un nombre.
¬ó¬ŅQu√© tal ¬ęLocke¬Ľ?

Valentine rió.

—Todavía hay gente que le llama así.
¬ó¬ŅQu√© tal si lo llamo Necrol√≥gica y firmo... Funerario?
¬ó¬ŅQu√© tal si lo llamas Paneg√≠rico y lo firmas ¬ęLa voz en el funeral¬Ľ ?
Al final, lo llam√≥ simplemente La Reina Colmena y lo firm√≥ como ¬ęLa voz de los muertos¬Ľ. Y en su

correspondencia an√≥nima y segura con su editor, insisti√≥ en que fuese impreso sin ning√ļn tipo de

derechos de autor. El editor estuvo a punto de no aceptar, pero Ender fue muy insistente.
¬óIndica en la portada que la gente tiene libertad de hacer tantas copias como quiera, pero que tu
edición es especialmente bonita, para que la gente la lleve encima y la subraye.

Valentine se divertía.
¬ó¬ŅComprendes lo que haces? ¬ódijo.
¬ó¬ŅEl qu√©?
¬óHaces que lo traten como a las escrituras. ¬ŅDe verdad crees que la gente lo leer√° con ese esp√≠ritu?
—No sé qué hará la gente —dijo Ender—, pero sí, lo considero sagrado. No quiero ganar dinero con

ese libro. ¬ŅPara qu√© iba a usar el dinero? Quiero que lo lean todos.
Quiero que todos sepan quiénes eran las reinas colmena. Qué perdimos cuando las erradicamos.
¬óSalvamos nuestra vida, Ender.
—No —dijo Ender—. Eso creíamos, y por eso no se nos debería juzgar... pero lo que realmente

hicimos fue masacrar a una especie que deseaba desesperadamente hacer las paces con nosotros,intentar comprendernos... pero que nunca comprendi√≥ lo que son el habla y el lenguaje. √Čsta es la primera vez que han tenido la oportunidad de encontrar una voz.
¬óDemasiado tarde ¬ódijo Valentine.
—Así son las tragedias —dijo Ender.
¬ó¬ŅY su defecto tr√°gico fue la... mudez?
—Su defecto trágico fue la arrogancia: creían que podían terraformar cualquier mundo que no

contuviese una inteligencia que ellos supieran reconocer... seres que se hablaban mente a mente.
¬óComo los bichos de oro hablan con nosotros.
¬óLos bichos de oro gru√Īen... mentalmente ¬ódijo Ender.

—Encontraste uno —dijo Valentine—. Te pregunté si habías encontrado
¬ęinsectores¬Ľ y dijiste que no, pero diste con uno.
Ender no dijo nada.
—No lo volveré a preguntar jamás —dijo Valentine.
¬óEso est√° bien ¬ódijo Ender.
¬óY ese uno... est√° solo.
Ender se encogió de hombros.
¬óNo lo mataste. No te mat√≥. Te cont√≥... No, te ense√Ī√≥ todos los recuerdos que has reflejado en el

libro.

¬óPara ser alguien que no va a volver a preguntar, haces un mont√≥n de preguntas, se√Īorita ¬ódijo

Ender.

¬óNo te atrevas a hablarme como a una ni√Īa.

¬óSoy un hombre de cincuenta y cuatro a√Īos ¬ódijo Ender.

¬óPuede que nacieses hace cincuenta y cuatro a√Īos ¬ódijo Valentine¬ó, pero s√≥lo tienes diecis√©is y,

da igual la edad que tengas, yo soy dos a√Īos mayor.
—Cuando llegue la nave colonial, subiré a bordo —dijo Ender.
—Creo que ya lo sabía —dijo Valentine.
—No puedo quedarme aquí. Debo hacer un largo viaje. Alejarme de todos los humanos.
—Las naves sólo van de mundo en mundo. Hay gente en todos ellos.
—Pero le lleva tiempo llegar —dijo Ender—. Viaje tras viaje, con el tiempo dejaré atrás a la

humanidad tal y como es ahora.
¬óSer√° un viaje largo y solitario.
—Sólo si voy solo.
¬ó¬ŅEs una invitaci√≥n?
¬óPara que vengas conmigo mientras te resulte interesante ¬ódijo Ender.
—Es cierto—dijo Valentine—. Supongo que ahora que has salido de la depresión permanente serás

mejor compa√Ī√≠a.

—No lo creo —dijo Ender—. Mi intención es permanecer en estasis durante los viajes.
¬ó¬ŅY perderte las lecturas de obras durante el camino?
¬ó¬ŅPuedes terminar tu libro antes de que llegue el momento de partir? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬óProbablemente ¬ódijo¬ó. Al menos este volumen.
¬óPensaba que era el √ļltimo.
¬óEl pen√ļltimo ¬ópuntualiz√≥ Valentine.
¬óHas tratado todos los aspectos de las Guerras Insectoras y ahora escribes sobre la √ļltima batalla.
¬óQuedan dos grandes nudos por deshacer.
Ender cerró los ojos.
¬óCreo que mi libro deshace uno ¬ódijo.
—Sí—dijo Valentine—. Me gustaría incluirlo al final de mi nuevo volumen.
¬óNo tiene derechos de autor ¬ódijo Ender¬ó. Puedes hacer lo que te plazca.
¬ó¬ŅQuieres saber cu√°l es el otro nudo? ¬ópregunt√≥ Valentine.
—Deduzco que es la unificación del mundo por parte de Peter tras el final de la guerra —aventuró

Ender.
¬ó¬ŅQu√© tiene eso que ver con una historia de las Guerras Insectoras? El √ļltimo nudo eres t√ļ.
—Soy un nudo gordiano. No me deshagas, córtame.
¬óVoy a escribir sobre ti.
—No lo leeré.
¬óVale ¬ódijo Valentine¬ó. No te lo ense√Īar√©.
¬ó¬ŅPodr√≠as hacerme el favor de esperar? ¬óQuer√≠a decir ¬ęhasta que haya muerto¬Ľ, pero no dio tantos

detalles.
¬óQuiz√°s un tiempo ¬ódijo Valentine¬ó. Veremos.
Ender dedicaba los días a los asuntos de la nueva colonia. Preparaba los detalles de la llegada y se

aseguraba de que en los cuatro asentamientos se cultivara de más, así como en la nueva colonia, de

forma que los reci√©n llegados pudiesen tener malas cosechas durante dos e incluso tres a√Īos sin pasar

hambre.
—Y necesitaremos dinero —dijo Ender—. Aquí donde todos nos conocemos, esta especie de comunismo informal ha funcionado bien. Pero para el comercio nos hace falta un medio de intercambio.
¬óPo y yo te encontramos los bichos de oro ¬ódijo Sel Menach¬ó. As√≠ que tienes oro. Acu√Īa monedas.
Abra se las ingenió para adaptar una prensa de aceite y fabricar una estampadora de monedas, y uno de los químicos desarrolló una aleación que no soltara continuamente oro a medida que las monedas pasasen de mano en mano. Uno de los jóvenes con talento dibujó a Sel Menach y una de las ancianas dibujó, de memoria, el rostro de Vitaly Kolmogorov. Sel insistió en que Kolmogorov apareciese en las monedas de menor valor:
¬óPorque es el rostro que ver√°n m√°s a menudo. A los grandes hombres siempre se les otorga la de menor valor.
Practicaron con el uso del dinero para que los precios se ajustasen antes de la llegada de los nuevos colonos. Al principio era una broma. ¬ęCinco pollos no hacen una vaca.¬Ľ Y en lugar de llamar a las monedas ¬ęcincos¬Ľ y ¬ęunos¬Ľ, las llamaron
¬ęseles¬Ľ y ¬ęvites¬Ľ. ¬ęA Sel lo que es de Sel, pero qu√©date con Vit.¬Ľ ¬ęSel es sabio, Vit tonto.¬Ľ
Ender se esforzó por fijar el valor de las monedas con respecto al dólar internacional de la Hegemonía, pero Valentine le paró los pies.
—Que adquiera con su propio valor, fijado por lo que la gente pague, por lo que sea que acabemos exportando a otros mundos. —Así que la moneda flotó dentro de su propio universo privado.
Al principio la primera edici√≥n de La Reina Colmena se vendi√≥ lentamente, pero luego cada vez m√°s r√°pido. El libro fue traducido a muchas lenguas, aunque casi todos en la Tierra pose√≠an conocimientos b√°sicos de com√ļn, ya que era la lengua
oficial del Pueblo Libre de la Tierra de Peter... el nombre propagandista que había escogido para su nuevo gobierno internacional.
Mientras tanto, por las redes circulaban ejemplares gratis, y un día apareció incluido en un mensaje que recibió una xenobotánica. Fue contándoselo a todos en Miranda, y se imprimieron ejemplares que pasaron de mano en mano. Ender y Valentine no comentaron nada; cuando Alessandra le entregó un ejemplar a Ender, éste lo aceptó, esperó un tiempo y lo devolvió.
¬ó¬ŅNo es maravilloso? ¬ópregunt√≥ Alessandra.
—Creo que lo es, sí—dijo Ender.
—Oh, sí, esa voz analítica, esa actitud desapasionada.
¬ó¬ŅQu√© puedo decir? ¬ódijo Ender¬ó. Soy como soy.
¬óCreo que este libro me ha cambiado la vida ¬ódijo Alessandra.
—Espero que para mejor —dijo Ender. Y luego, dando un vistazo a su vientre hinchado, preguntó—:
¬ŅHa cambiado tu vida m√°s que tu beb√©?
Alessandra sonrió.
¬óTodav√≠a no lo s√©. Dentro de un a√Īo te lo cuento.
Ender no dijo: ¬ęDentro de un a√Īo estar√© lejos, en una nave espacial.¬Ľ
Valentine termin√≥ el pen√ļltimo volumen y, cuando se public√≥, incluy√≥ el texto completo de La Reina

Colmena con una nota introductoria.
¬ęSabemos tan poco de los insectores que me resulta imposible, en mi labor como historiadora, contar

la guerra desde su punto de vista. Por tanto, incluyo una versión artística de la historia, porque,
aunque no se puede demostrar, creo que es una historia real.¬Ľ
No mucho después, Valentine fue a hablar con Ender.
—Peter leyó mi libro —dijo.
—Me alegro de que alguien lo haya leído —dijo Ender.
¬óMe envi√≥ un mensaje sobre el √ļltimo cap√≠tulo. Dice: ¬ęS√© qui√©n lo ha escrito.¬Ľ
¬ó¬ŅY acert√≥?
—Sí.
¬óMira que es listo.
—Le emocionó, Ender.
¬óParece que a la gente le gusta.
¬óNo s√≥lo les gusta, y lo sabes bien. Deja que te lea las palabras de Peter: ¬ęSi puedes hablar en

nombre de los insectores, seguro que puedes hablar por m√≠.¬Ľ
¬ó¬ŅQu√© se supone que significa?
—Quiere que escribas sobre él. Sobre su vida.
¬óTen√≠a seis a√Īos la √ļltima vez que vi a Peter y unas horas antes hab√≠a amenazado con matarme.
¬óEntonces est√°s diciendo que no.
—Digo que hablaré con él y veremos qué pasa.

Hablaron por ansible en periodos de una hora. Peter con casi sesenta a√Īos, con un coraz√≥n d√©bil que preocupaba a los m√©dicos, Ender todav√≠a un muchacho de diecis√©is. Pero Peter segu√≠a siendo el mismo, y tambi√©n Ender, s√≥lo que ahora no hab√≠a furia entre ellos. Quiz√° porque Peter hab√≠a logrado todo lo que hab√≠a so√Īado y Ender no se hab√≠a interpuesto en su camino y ni siquiera, al menos en opini√≥n de Peter, le hab√≠a superado.
Tampoco en opinión de Ender.
—Lo que hiciste —dijo Ender— sabías que lo hacías.
¬ó¬ŅEso es bueno o malo?
¬óNadie tuvo que enga√Īar a Alejandro para que conquistase Persia ¬ódijo Ender¬ó
. De haber sido as√≠, ¬Ņle llamar√≠amos Magno?
Una vez que Peter le hubo contado su vida, todo lo que había sido lo suficientemente importante como para salir en las conversaciones, a Ender le bastaron cinco días para escribir un libro delgado titulado El Hegemón.
Le envi√≥ una copia a Peter con una nota que dec√≠a: ¬ęComo el autor ser√° "La voz de los muertos", s√≥lo puede publicarse despu√©s de tu muerte.¬Ľ
Peter le respondi√≥: ¬ęPara m√≠ no llegar√° lo suficientemente r√°pido.¬Ľ Pero en una carta a Valentine, le revel√≥ a √©sta todo lo que significaba para √©l ser comprendido tan completamente. ¬ęNo ha ocultado nada de lo malo que he hecho. Pero todo est√° en equilibrio. En perspectiva.¬Ľ
Valentine le mostró la carta a Ender y éste rio.
¬ó¬°Equilibrio! ¬ŅC√≥mo puede alguien saber el peso relativo de los pecados y los grandes logros? Cinco pollos no hacen una vaca.