8 - Capitulo 08

De: MinCol@MinCol.gob
Asunto: Informe sobre creación de planeta
Estimado Ender: No sabía si debía enviarte esto. Por una parte es fascinante, incluso alentador; por otra, sé que has sufrido enormemente por la destrucción del mundo natal de los insectores y que los recordatorios podrían serte dolorosos. Me arriesgo al dolor (tu dolor, así que para mí no
es ning√ļn riesgo, ¬Ņno?) porque si alguien debe recibir estos informes, √©se eres t√ļ. HYRUM Mensaje reenviado: Para: MinCol@MinCol.gob
De: LPo%formcent@ComFl.gob/vda
Asunto: Informe sobre creación de planeta
Estimado Hyrum: No estoy seguro de si formas parte del grupo de los que deben conocer esta informaci√≥n, ya que pasar√° mucho tiempo antes de que el planeta objetivo est√© listo para la colonizaci√≥n. Pero dado que all√≠ ya no hay presencia enemiga, he cre√≠do que te gustar√≠a conocer el resultado... nuestro informe oficial de ¬ęvaloraci√≥n de da√Īos¬Ľ. (Te habr√°s dado cuenta de que en mi nuevo puesto, NO se me permite emplear las abreviaturas militares habituales y llamar a mi √°rea ¬ęValDa¬Ľ o ¬ęDaVal¬Ľ Debemos emplear s√≥lo el acr√≥nimo VDA. Como dicen los chicos: kuso.) EnlaceSeguro7977@rTfu7&la ***********vda,gob Lo he arreglado de tal forma que tu nombre completo sea una clave temporal la semana que viene.
Por si no tienes tiempo de leer el informe completo, aqu√≠ tienes un resumen. El antiguo mundo natal de los insectores destruido el a√Īo pasado por medio de desintegraci√≥n molecular se est√° formando de nuevo. Nuestra nave de seguimiento, en lugar de intentar recuperar una batalla perdida, ha descubierto que su misi√≥n es astron√≥mica: observar la formaci√≥n de un planeta a partir de, literalmente, polvo elemental.
Dado que el campo MD lo rompi√≥ todo dejando s√≥lo los √°tomos constituyentes, est√° recomponi√©ndose con asombrosa rapidez. Recientemente la nave observadora estuvo en posici√≥n de ver la nube de polvo con la estrella directamente detr√°s, y durante ese periodo realiz√≥ espectrometr√≠a de masas suficiente para garantizar que la mayor√≠a de los √°tomos han vuelto a formar las mol√©culas habituales y esperadas, y que la gravedad de la nube era la suficiente para mantener el material en su sitio. Se han producido algunas p√©rdidas debido a la velocidad de escape y otras adicionales debido a la gravedad solar, el viento solar y dem√°s, pero seg√ļn las mejores estimaciones el nuevo planeta no tendr√° menos de un ochenta por ciento de la masa original, y quiz√° tenga m√°s. Con ese tama√Īo, todav√≠a tendr√° una atm√≥sfera potencialmente respirable. Tambi√©n habr√° un n√ļcleo fundido y un manto, oc√©anos y la probabilidad de movimientos tect√≥nicos en las √°reas m√°s gruesas de la corteza: a saber, continentes.
Es decir, aunque nunca se encontrar√°n artefactos de la antigua civilizaci√≥n, el planeta en s√≠ volver√° a ser un buen paquete, en √≥rbita estelar, durante los pr√≥ximos mil a√Īos, y posiblemente dentro de diez mil est√© tan fr√≠o como para poder ser explorado. Se podr√≠a colonizar dentro de cien mil a√Īos, si lo sembramos con bacterias oxigenadoras y otras formas de vida en cuanto se formen por completo los oc√©anos.
Puede que los humanos seamos destructivos, pero la sed de creación del universo no descansa nunca.
Li
Los espacios p√ļblicos eran m√°s bien escasos en la ¬ęGran Nave de Gominola¬Ľ
(como la llamaba Valentine), tambi√©n conocida como ¬ęFIcoltrans1¬Ľ (como llevaba pintado en el lateral y que su baliza emit√≠a continuamente), o ¬ęSe√Īora Morgan ¬Ľ
(como la llamaban los oficiales y el resto de la tripulación cuando el capitán no estaba presente).
Había un comedor, donde no se podía pasar mucho rato porque cada hora empezaba un turno de comida. La biblioteca estaba destinada a la investigación en serio por parte del personal de la nave; los pasajeros tenían acceso completo al contenido de la biblioteca desde sus escritorios en los camarotes y no eran especialmente bien recibidos en ella.
Los pasajeros sólo podían entrar en los salones de los oficiales y la tripulación por estricta invitación, y esas invitaciones eran muy poco habituales. El teatro estaba bien para ver holos y vídeos, o para reunir a todos los pasajeros en una reunión o para un
anuncio, pero lo habitual era que, con cierta hostilidad, interrumpiesen las conversaciones privadas.
Para socializar quedaban √ļnicamente la cubierta de observaci√≥n, cuyas paredes s√≥lo ofrec√≠an una vista cuando el motor estelar estaba apagado y la nave maniobraba cerca de un planeta, y unos cuantos espacios abiertos del muelle de carga... que aumentar√≠an en n√ļmero y tama√Īo a medida que se consumiesen suministros durante el viaje.
Era por tanto a la cubierta de observación a donde Ender se retiraba todos los días después del desayuno. A Valentine le sorprendía esa aparente sociabilidad. En Eros se había mostrado reservado, poco dado a conversar, obsesionado por sus estudios.
Ahora saludaba a todos los que entraban en la cubierta de observación y charlaba amistosamente con todo el que requiriese de su tiempo.
¬ó¬ŅPor qu√© dejas que te interrumpan? ¬óle pregunt√≥ Valentine una noche, despu√©s de volver al camarote.
—No me interrumpen —dijo Ender—. Mi propósito es conversar con ellos; de mi trabajo me ocupo cuando nadie me quiere.
¬óPor tanto, est√°s siendo su gobernador.
¬óNo lo soy ¬ódijo Ender¬ó. En este momento no soy gobernador de nada. √Čsta es la nave del almirante Morgan y aqu√≠ no tengo autoridad.
Era la respuesta enlatada de Ender para cualquiera que le pidiese que resolviera un problema, dirimiera una disputa, pusiera en tela de juicio una norma, solicitara un cambio o exigiera un privilegio.
—Me temo que no tendré autoridad hasta que no toque la superficie del planeta Shakespeare —decía —. Pero estoy seguro de que recibirás una respuesta satisfactoria del oficial al que el almirante Morgan le haya encargado tratar con nosotros, los pasajeros.
¬óPero t√ļ tambi√©n eres almirante ¬ódec√≠an varios. Incluso algunos sab√≠an que la graduaci√≥n de Ender, entre los almirantes, era superior a la de Morgan¬ó. Eres su superior.
¬ó√Čl es el capit√°n de la nave ¬ódec√≠a Ender, siempre sonriendo¬ó. No hay ninguna autoridad superior.
Valentine no se iba a conformar con esa respuesta, no estando solos.
¬óY una mierda, hermano ¬ódijo¬ó. Si no tienes ninguna obligaci√≥n oficial y no est√°s ejerciendo como gobernador, entonces, ¬Ņpara qu√© pasas tanto tiempo siendo...
afable}
¬óPresumiblemente ¬ódijo Ender¬ó, alg√ļn d√≠a llegaremos a nuestro destino.
Cuando eso suceda, tengo que conocer a todas las personas que se vayan a quedar en la colonia.
Necesito conocerlas bien. Necesito saber cómo encajan con su familia, con
los amigos que hagan en la nave. Necesito saber qui√©n habla bien el com√ļn y qui√©n tiene problemas para comunicarse si no es en su lengua materna. Debo saber qui√©n es beligerante, qui√©n precisa atenci√≥n, qui√©n es creativo e ingenioso, qu√© estudios tienen, qu√© opini√≥n sobre ideas poco habituales. En el caso de los pasajeros congelados, s√≥lo pas√© media hora con cada grupo. En el caso de los que viajan despiertos como nosotros, dispongo de mucho m√°s tiempo. Quiz√° sea el suficiente para descubrir por qu√© decidieron no dormir durante el viaje. ¬ŅTem√≠an el √©xtasis?
¬ŅEsperaban tener alguna ventaja a la llegada? Como puedes comprender, Valentine, no dejo de trabajar constantemente. Me cansa.
¬óHe estado pensando en ense√Īar ingl√©s ¬ódijo Valentine¬ó. En ofrecerme para dar clases.
¬óIngl√©s, no ¬ódijo Ender¬ó. Com√ļn. La ortograf√≠a es m√°s f√°cil (nada de ughs e ighs), tiene vocabulario especial y carece de subjuntivo, adem√°s ofse escribe como la letra ¬ęv¬Ľ, por mencionar algunas diferencias.
¬óPues ense√Īar√© com√ļn ¬ódijo Valentine¬ó. ¬ŅQu√© te parece?
—Me parece que será más difícil de lo que crees, pero que realmente sería de gran ayuda para los que asistiesen a clases... si asisten aquellos que lo precisan.
¬óMirar√© qu√© software de ense√Īanza de idiomas hay en la biblioteca.
¬óAntes espero que se lo comentes al almirante Morgan.
¬ó¬ŅPor qu√©?
—Es su nave. Ofrecer dar clase sólo se puede hacer con su permiso.
¬ó¬ŅPor qu√© iba a importarle?
—No sé si le importa. Sólo sé que en su nave debemos descubrir si lo hace antes de empezar algo tan formal y regular como es dar clase.
Result√≥ que el oficial encargado de las relaciones con los pasajeros, un coronel llamado Jarrko Kitunen, ya estaba planeando organizar clases de com√ļn y acept√≥ a Valentine como instructora en cuanto se present√≥ voluntaria. Tambi√©n flirte√≥ descaradamente con ella habl√°ndole con su acento fin√©s, y ella descubri√≥ que disfrutaba de su compa√Ī√≠a. Con Ender siempre ocupado hablando con alguien o leyendo lo que fuese que hubiese recibido por ansible o se hubiese descargado de la biblioteca, val√≠a la pena disponer de una forma agradable de pasar el tiempo. S√≥lo soportaba trabajar en la historia de la Escuela de Batalla durante unas horas, as√≠ que era un alivio tener compa√Ī√≠a humana.
Se había unido a aquel viaje por Ender, pero hasta que él no estuviese dispuesto a confiar en ella por completo, Valentine no tenía ninguna obligación de andar abatida deseando más de Ender de lo que él
estaba dispuesto a compartir. Y si resultaba que Ender no deseaba aceptarla en su vida, rehacer el

viejo v√≠nculo, entonces ella deb√≠a crearse una vida propia, ¬Ņno?
Jarrko no iba a formar parte de esa vida. Para empezar, era al menos diez a√Īos mayor que ella.
Además, era miembro de la tripulación, lo que significaba que, en cuanto la nave hubiese cargado la
maquinaria, los productos y suministros que Shakespeare pudiese ofrecerle, daría media vuelta y
volvería a la Tierra, o al menos a Eros. Ella no iría a bordo. Así que cualquier relación con Jarrko se
terminaría. Tal vez a él le pareciese bien, pero a ella no.

Como siempre dec√≠a su padre: ¬ęA la larga, la monogamia es lo mejor para cualquier sociedad. Es

por eso que la mitad de nosotros nacemos hombres y la otra mitad mujeres... para emparejarnos.¬Ľ
Por lo que Valentine no siempre estaba con Ender. Estaba ocupada, tenía cosas que hacer, tenía su
vida. Eso era más de lo que Peter le había dado nunca, así que la disfrutaba.

Pero resultó que Valentine estaba con Ender en la cubierta de observación, trabajando en el libro,
cuando una italiana y su hija adolescente se acercaron a su hermano y se quedaron allí, sin decir
nada, esperando a ser vistas. Valentine las conoc√≠a porque las dos asist√≠an a la clase de com√ļn.

Ender las vio de inmediato y les sonrió.
¬óDorabella y Alessandra Toscano ¬ódijo¬ó. Es un placer conoceros al fin.
¬óNo est√°bamos preparadas ¬ódijo Dorabella con un acento italiano entrecortado¬ó, hasta que tu

hermana nos ha ense√Īado suficiente ingl√©s... ¬óRi√≥¬ó.
Quiero decir, com√ļn.
—Me gustaría hablar italiano —dijo Ender—. Es una lengua hermosa.
—La lengua del amor —dijo Dorabella—. No el francés, una lengua fea de labios besando y

escupiendo.

—El francés también es hermoso —dijo Ender, riéndose por el modo en que la mujer había imitado
el acento y la pose franceses.
¬óPara los franceses y los sordos ¬ódijo Dorabella.
—Madre —dijo Alessandra. Tenía muy poco acento italiano. Hablaba más bien como una británica

con educación—. Entre los colonos hay francófonos, y no podemos ofenderlos.
¬ó¬ŅPor qu√© iban a sentirse ofendidos ? Cuando hablan ponen los labios para besar,
¬Ņdebemos fingir que no nos damos cuenta?
Valentine rió en voz alta. Lo cierto era que Dorabella resultaba muy graciosa, era toda una

personalidad. Llamativa era la palabra. A pesar de tener edad suficiente para haber sido la madre de

Ender (su hija tenía la edad de Ender), flirteaba con Ender. Quizá fuese una de esas mujeres que

flirteaban con todos porque no conocían otra forma de relacionarse.
¬óAhora estamos listas ¬ódijo Dorabella¬ó. Tu hermana nos ense√Īa bien, as√≠ que estamos
preparadas para pasar media hora contigo.

Ender parpadeó.
—Oh, eso pensasteis... Pasé media hora con todos los colonos que iban a viajar en éxtasis porque ése

era todo el tiempo que tenía antes de que ya no fuese posible. Pero los colonos de la nave... Tenemos
un a√Īo o dos, tiempo de sobra. No hace falta que reserv√©is media hora. Estoy siempre aqu√≠.
¬óPero eres un hombre importante, salvando a todo el mundo.
Ender negó con la cabeza.
¬óEso era en mi antiguo puesto. Ahora no soy m√°s que un ni√Īo con un trabajo que me supera. As√≠ que

sentémonos, hablemos. Aprendéis inglés muy bien... de hecho, Valentine me ha hablado de vosotras y
de lo mucho que trabajáis... y tu hija no tiene el más mínimo acento, lo habla con fluidez.
¬óEs muy inteligente mi ni√Īa Alessandra ¬ódijo Dorabella¬ó. Y bonita tambi√©n,

¬Ņno? ¬ŅNo te lo parece? Tiene una bonita figura para tener catorce a√Īos.
¬ó¬°Madre! ¬óAlessandra se hundi√≥ en el asiento¬ó. ¬ŅSoy un coche de segunda mano? ¬ŅSoy un
bocadillo en un puesto callejero?

—Puestos callejeros —suspiró Dorabella—. Todavía los echo de menos.
¬ó¬ęYa¬Ľ ¬óla corrigi√≥ Valentine.

¬ó Ya los echo de menos ¬ódijo Dorabella, corrigi√©ndose orgullosa¬ó. Tan peque√Īo Shakespeare ser√°. ¬°Ninguna ciudad! ¬ŅQu√© dijiste, Alessandra? Dile.
Alessandra parecía inquieta, pero su madre insistió.
¬óDije que hay m√°s personajes en las obras de Shakespeare que colonos en el planeta que lleva su nombre.
Ender rió.
¬ó¬°Qu√© idea! Tienes raz√≥n. Probablemente no podr√≠amos representar todas sus obras sin asignar m√°s de un papel a cada colono. No es que tenga pensado representar una obra de Shakespeare. Aunque quiz√° deber√≠amos hacerlo. ¬ŅQu√© opinas? ¬ŅAlguien estar√≠a dispuesto a representar una obra para los colonos que ya est√°n all√≠?
—No sabemos si les gusta el nuevo nombre —dijo Valentine. También pensó:
¬ŅSabe Ender el trabajo que llevar√≠a representar una obra?
—Lo conocen —le garantizó Ender.
¬óPero ¬Ņles gusta? ¬ópregunt√≥ Valentine.
¬óNo importa ¬ódijo Alessandra¬ó. No hay suficientes ruoli, parti... para mujeres.
¬ŅC√≥mo se dice? ¬óSe volvi√≥, indefensa, hacia Valentine.
¬ó¬ęPapel¬Ľ ¬ódijo Valentine¬ó. O ¬ęparte¬Ľ.
—Oh —Alessandra rió. No era una risa molesta, era más bien encantadora. No le hacía parecer

est√ļpida¬ó. Claro.

—Tiene razón —dijo Valentine—. Los colonos son más o menos cincuenta y cincuenta y, en las

obras de Shakespeare, hay, ¬Ņqu√©? ¬ŅUn cinco por ciento de papeles femeninos?

—Oh, bien —dijo Ender—. Sólo era una idea.

¬óMe gustar√≠a que represent√°ramos una obra ¬ódijo Alessandra¬ó. ¬ŅPodr√≠amos leerla juntos?

—En el teatro —dijo Dorabella—. El lugar de la holografi. Todos leemos. Yo escucho, mi inglés no

bueno.
¬óEs buena idea ¬ódijo Ender¬ó. ¬ŅPor qu√© no lo organizas t√ļ, signora Toscano?
¬óPor favor, ll√°mame de Dorabella.
¬óEsa frase no lleva ¬ęde¬Ľ ¬ódijo Alessandra¬ó. Tampoco en italiano.
¬óEl ingl√©s tiene tantos ¬ęde¬Ľ por todas partes... ¬°menos donde yo los pongo! ¬ó
Mientras Dorabella reía, le tocó el brazo a Ender. Probablemente Dorabella no se dio cuenta de

cómo Ender se controló para no estremecerse. No le gustaba que lo tocasen los desconocidos, nunca

le había gustado. Pero Valentine se dio cuenta. Seguía siendo Ender.
—Nunca he visto una función —dijo Ender—. He leído las obras. He visto holos y vídeos, pero
jamás he estado en una sala donde la gente recitara las frases. Yo jamás podría organizarlo, pero me
encantaría estar presente y escuchar.

—¡Entonces así debe ser! —dijo Dorabella—. ¡Eres el gobernador, haz que así sea!

¬óNo puedo ¬ódijo Ender¬ó. En serio. Hazlo t√ļ, por favor.

—No, no puedo —dijo Dorabella—. Mi inglés es muy malo. Il teatro es para jóvenes. Yo miraré y
escuchar√©. Hacedlo Alessandra y t√ļ. Sois estudiantes, sois j√≥venes. ¬°Romeo y Julieta!
¬ŅSe puede ser menos sutil?, pens√≥ Valentine.

¬óMadre cree que si t√ļ y yo pasamos mucho tiempo juntos ¬ódijo Alessandra¬ó, nos enamoraremos y

nos casaremos.
Valentine estuvo a punto de echarse a reír. Así que la hija no formaba parte de la conspiración, era
una recluta.

Dorabella fingió horrorizarse.
¬ó¬°No tengo tal plan!
¬óOh, madre, lo planeaste desde el principio. Incluso en la ciudad de la que venimos...
¬óMonopoli ¬ódijo Ender.
¬óTe ha estado llamando ¬ęjoven con futuro¬Ľ. Un candidato probable para ser mi esposo. Mi opini√≥n

personal es que soy muy joven y t√ļ tambi√©n.
Ender estaba ocupado apaciguando a la madre.
—Por favor, Dorabella, no me ofendo, y por supuesto que sé que no planeabas nada. Alessandra se

mete conmigo. Se mete con los dos.
¬óNo es verdad, pero puedes decir lo que haga falta para contentar a madre ¬ódijo Alessandra¬ó.

Nuestra vida en com√ļn es una obra larga. Ella me convierte... no precisamente en la estrella de mi
propia autobiografía. Pero, desde el principio, madre siempre ha visto el final feliz.
Valentine no estaba segura de cómo tomarse la relación entre aquellas dos. Las palabras eran

cortantes, casi hostiles, pero mientras las pronunciaba Alessandra abrazaba a su madre, aparentemente con sinceridad, como si las frases formasen parte de un antiguo ritual entre ambas ya sin ning√ļn matiz doloroso.
Estuviera lo que estuviese pasando entre Ender y Alessandra, Dorabella parecía tranquilizada.
¬óMe gusta el final feliz.
¬óDeber√≠amos representar una tragedia griega ¬ódijo Alessandra¬ó. Medea. √Čsa en la que la madre

mata a sus propios hijos.
Valentine quedó conmocionada al oírlo: vaya un comentario más cruel para hacerlo delante de su

madre. Pero no; a juzgar por la reacción de Dorabella, Alessandra no se refería a ella. Porque
Dorabella rió, asintió y dijo:
—Sí, sí, Medea, ¡odiosa mamá!
—Sólo que le cambiaremos el nombre —dijo Alessandra—. ¡Se llamará Isabella!

—¡Isabella! —gritó Dorabella casi al mismo tiempo. Las dos rieron con tantas ganas que casi se les saltaron las lágrimas, y Ender se unió a ellas.
Luego, para sorpresa de Valentine, mientras las otras dos hipaban dejando de reír, Ender se volvió hacia ella y le explicó:
¬óIsabella es la madre de Dorabella. Tuvieron una despedida dolorosa.
Alessandra dejó de reír y miró a Ender con ojos inquisitivos, pero si a Dorabella le sorprendió que Ender supiese tanto sobre su pasado, no lo manifestó:
¬óVamos a esa colonia a librarnos de mi madre perfecta. Santa Isabella, ¬°no te rezaremos!
Luego Dorabella se levantó y ejecutó una especie de danza, un vals quizá, sosteniendo en alto con una mano una falda imaginaria y dibujando con la otra un patrón arcano en el aire.
¬óSiempre tengo una tierra m√°gica donde ser feliz, y all√≠ me llevo a mi hija, siempre feliz. ¬óCall√≥ y mir√≥ a Ender¬ó. Ahora la colonia Shakespeare es nuestra tierra m√°gica. T√ļ eres el rey de los... ¬Ņfolletti? ¬óMir√≥ a su hija.
¬ó
Elfes ¬ódijo Alessandra. ¬ó¬ęElfos¬Ľ ¬ódijo Valentine.

¬ó
¡Gli elfi! —gritó Dorabella con deleite—. ¡Otra vez la misma palabra! ¡Elfe!


¬ó¬ęElfo¬Ľ ¬ódijeron Valentine y Alessandra al un√≠sono.
¬óRey de los elfos ¬ódijo Ender¬ó. Me pregunto qu√© direcci√≥n de email me dar√°n con ese t√≠tulo. Elforey@hadas.gob. ¬óSe volvi√≥ hacia Valentine¬ó. ¬ŅO aspira Peter a ese t√≠tulo?
Valentine sonrió.
—Todavía no ha logrado decidirse entre Hegemón y Dios —dijo.
Dorabella no comprendi√≥ a qu√© se refer√≠an. Volvi√≥ a bailar, y en esta ocasi√≥n lo hizo cantando una tonada sin letra pero evocadora. Alessandra cabece√≥, pero a pesar de todo la acompa√Ī√≥, en armon√≠a. As√≠ que la hab√≠a o√≠do antes, la conoc√≠a y la hab√≠a cantado con su madre. Sus voces se mezclaban dulcemente.
Valentine miró bailar a Dorabella, fascinada. Al principio el suyo le había parecido un comportamiento infantil y alocado. Pero ahora se daba cuenta de que Dorabella sabía que estaba haciendo el tonto pero que era completamente sincera. Imprimía al movimiento y a su expresión facial una especie de comicidad que hacía fácil olvidar el absurdo y la afectación, mientras que la sinceridad lo convertía en algo encantador.
La mujer no es vieja, pens√≥ Valentine. Todav√≠a es joven y atractiva. Incluso hermosa; sobre todo ahora, sobre todo durante este baile extra√Īo de hadas. La canci√≥n termin√≥. Dorabella sigui√≥ bailando en silencio.
¬óMadre, ya puedes dejar de volar ¬ódijo Alessandra con ternura.

¬óPero no puedo ¬ódijo Dorabella, que ahora la chinchaba abiertamente¬ó. ¬°En esta nave volamos
durante cincuenta a√Īos!
¬óCuarenta a√Īos ¬ópuntualiz√≥ Ender.
¬óDos a√Īos ¬ódijo Alessandra.
Aparentemente a Ender le gustaba la idea de representar una obra, porque volvió a ese tema.

¬ó
Romeo y Julieta no ¬ódijo¬ó. Necesitamos una comedia, no una tragedia.

¬ó
Las alegres comadres de Windsor —sugirió Valentine—. Tienen muchos papeles para mujeres.

¬ó
¡La fierecilla domada! —gritó Alessandra, y Dorabella casi se cayó de la risa.


Aparentemente, aquello era otra referencia a Isabella. Y cuando dejaron de reír
insistieron en que La fierecilla era la obra perfecta—. Yo leeré las frases de la loca —
dijo Dorabella. Valentine se dio cuenta de que Alessandra se guardaba alg√ļn comentario.
Y así fue cómo se concibió el plan de leer la obra en el teatro, tres días más tarde...
d√≠as del tiempo de la nave, aunque la idea del tiempo a Valentine le resultaba bastante absurda en un viaje durante el cual cuarenta a√Īos pasar√≠an en menos de dos.
¬ŅCu√°l ser√≠a en aquel momento su edad? ¬ŅDeb√≠a contar su edad de acuerdo con el tiempo de la nave o con el transcurrido en el calendario en el momento de su llegada? ¬ŅY qu√© importancia tendr√≠a el calendario terrestre en Shakespeare?
Naturalmente, Dorabella y Alessandra hablaron a menudo con Ender durante los d√≠as de ensayo, plante√°ndole infinidad de preguntas. Aunque √©l dej√≥ claro que las decisiones eran cosa suya, que √©l no era el encargado, nunca se impacient√≥. Parec√≠a disfrutar de su compa√Ī√≠a... aunque Valentine sospechaba que no era por la raz√≥n que hab√≠a ansiado Dorabella. Ender no se estaba enamorando de Alessandra... Si estaba encaprichado de alguien, probablemente fuese de la madre. No, Ender se estaba enamorando del hecho de que fuesen una familia. Estaban unidas de la forma en que Ender y Valentine hab√≠an estado unidos. E inclu√≠an a Ender en esa unidad.
¬ŅPor qu√© no puedo hacer yo eso por √©l? Valentine estaba muy celosa, pero s√≥lo a causa de su fracaso, no porque desease privarle del placer que obten√≠a de las Toscano.
Por supuesto, fue inevitable que convenciesen a Ender para leer el papel de Lucencio, el guapo y joven pretendiente de Bianca, interpretada, por supuesto, por Alessandra. Dorabella leyó la parte de Kate, la Fierecilla, mientras que Valentine se quedó con el papel de la Viuda. Valentine ni siquiera fingió no querer leer el papel...
era lo m√°s interesante que estaba pasando en la nave, ¬Ņpor qu√© no estar en el meollo?
Era la hermana de Ender; que la gente oyese su voz, sobre todo en el papel pícaro y exagerado de la Viuda.
A Valentine le resultaba entretenido ver cómo los hombres y chicos asignados a los muchos otros papeles se centraban en Dorabella. La mujer poseía una risa increíble, intensa, gutural y contagiosa. En esa comedia conseguir que riera estaba muy bien, y los hombres competían por complacerla. Lo que hizo que Valentine se preguntase si unir a Ender y a Alessandra era realmente lo que Dorabella pretendía.
Quizá creía pretenderlo, pero en realidad Dorabella ocupaba el centro del escenario, y parecía encantada de atraer todas las miradas. Flirteaba con todos, se enamoraba de todos y, sin embargo, simultáneamente, parecía vivir en su propio mundo.
¬ŅKate, la Fierecilla, hab√≠a sido interpretada alguna vez de esta forma?
¬ŅTodas las mujeres tienen lo que tiene esta Dorabella? Valentine escrut√≥ su coraz√≥n en busca de esa exaltaci√≥n. S√© divertirme, se repiti√≥. S√© como ser juguetona.
Pero sab√≠a que su ingenio siempre estaba te√Īido de iron√≠a, que hab√≠a una cierta arrogancia en sus r√©plicas. La timidez de Alessandra te√Ī√≠a cuanto hac√≠a: era atrevida,
pero parec√≠a sorprendida y avergonzada de sus propias palabras una vez pronunciadas. Dorabella, sin embargo, no se mostraba ni ir√≥nica ni asustada. Era una mujer que se hab√≠a enfrentado a todos los dragones y los hab√≠a derrotado; ya estaba preparada para los elogios de la multitud admirada. Recitaba los di√°logos de Kate con el coraz√≥n: su furia, su pasi√≥n, su petulancia, su frustraci√≥n y al final su amor. El mon√≥logo final, en el que se somet√≠a a la voluntad de su esposo, result√≥ tan hermoso que Valentine llor√≥ un poco y pens√≥: Me pregunt√≥ c√≥mo ser√° amar y confiar tanto en un hombre como para que est√© dispuesta a degradarme tanto como Kate. ¬ŅHay algo en las mujeres que nos impulsa a humillarnos? ¬ŅO es algo humano que al ser dominadas nos alegramos de nuestra sumisi√≥n? Eso explicar√≠a muchos aspectos de la historia.
Como todos los interesados en la obra ya participaban en ella, y asist√≠an a los ensayos, no era como si la representaci√≥n en s√≠ fuese a sorprender a nadie. Valentine casi le dijo al grupo, en el √ļltimo ensayo, que para qu√© molestarse en representarla.
Acababan de hacerlo, y había sido maravilloso.
Pero había excitación en la nave debido a la representación y Valentine comprendía que el ensayo no era lo mismo que la representación, por bien que saliera. Y después de todo había quienes no habían asistido al ensayo: Dorabella no dejaba de invitar a miembros de la tripulación, muchos de los cuales habían prometido asistir. Y los pasajeros que no participaban en la obra parecían emocionados con la idea de asistir a la representación, y algunos se mostraban abiertamente pesarosos por haberse negado a participar.
—La próxima vez —decían.
Cuando llegaron al teatro a la hora acordada, se encontraron a Jarrko en la puerta, rígido, con una

expresión formal en la cara. No, el teatro no se abriría; por orden del almirante la lectura de la obra
se había cancelado.
¬óAh, gobernador Wiggin... ¬ódijo Jarrko.
Era una mala se√Īal que hubiese vuelto a usar el t√≠tulo, pens√≥ Valentine.
¬óEl almirante Morgan desear√≠a verle de inmediato, si me hace el favor, se√Īor.
Ender asintió y sonrió.
¬óPor supuesto ¬ódijo.
Entonces, ¬ŅEnder se lo esperaba? ¬ŅO era tan impasible que parec√≠a que nada le sorprend√≠a?
Valentine se disponía a ir con él, pero Jarrko le tocó el hombro.
—Por favor, Val —susurró—. A solas.
Ender le sonrió y avanzó con paso rápido, como si realmente le emocionase ir a ver al almirante.
¬ó¬ŅDe qu√© va esto? ¬óle pregunt√≥ Valentine a Jarrko en voz baja.
—No sabría decirte —dijo—. En serio. Sólo me lo han ordenado. Nada de obra, el teatro queda

cerrado por esta noche, que el gobernador tenga la amabilidad de ir a ver de inmediato al almirante.

Así que Valentine se quedó con Jarrko para tranquilizar a los actores y a los colonos, que reaccionaban con decepción, indignación y fervor revolucionario.
Algunos incluso se pusieron a recitar en el mismo pasillo, hasta que Valentine les pidió que lo dejasen.
—El pobre coronel Kitunen tendrá problemas si persistís, y él es demasiado cortés para haceros
callar.

El resultado fue que todos estaban furiosos con el almirante Morgan por su arbitraria cancelaci√≥n de un acto completamente inocuo. Y la propia Valentine no pudo evitar preguntarse en qu√© pensaba aquel hombre. ¬ŅNo hab√≠a o√≠do hablar de la moral del pasaje? Quiz√°s hubiese o√≠do hablar de ello pero estuviese en contra.
All√≠ estaba pasando algo, y Valentine empez√≥ a preguntarse si Ender no estar√≠a detr√°s de todo. ¬ŅPod√≠a ser que, a su modo, Ender fuese tan artero y sibilino como Peter?
No. No era posible. Sobre todo porque Valentine siempre había podido ver las intenciones de Peter. Ender no era tortuoso en absoluto. Siempre decía lo que pensaba y pensaba lo que decía.
¬ŅQu√© est√° haciendo este chico?