1 - Capitulo 01

Para: jpwiggin@gso.nc.pub, twiggin@uncg.edu
De: hgraff%educadmin@ifcom.gob
Asunto: El regreso de Andrew a casa

Estimados John Paul y Theresa Wiggin:
Comprender√©is que durante el reciente intento por parte del Pacto de Varsovia por hacerse con el control de la Flota Internacional, nuestra √ļnica preocupaci√≥n en EducAdmin fue la seguridad de los ni√Īos. Ahora por fin estamos en posici√≥n de empezar a organizar la log√≠stica del regreso de los ni√Īos a sus hogares.
Os garantizamos que durante su transferencia del control de la F.I. al control del gobierno de Estados Unidos, Andrew disfrutará de vigilancia continua y de una protección activa.
Todavía estamos negociando en qué medida la F.I. seguirá ofreciendo su protección después de completada la transferencia.
EducAdmin est√° realizando todos los esfuerzos posibles para garantizar que Andrew pueda regresar a casa para disfrutar de la infancia m√°s normal que sea posible. Sin embargo, me gustar√≠a conocer vuestra opini√≥n sobre la posibilidad de que siga aqu√≠ aislado hasta que concluya la investigaci√≥n sobre las acciones de EducAdmin durante la pasada campa√Īa. Es m√°s que probable que se ofrezcan testimonios que pinten a Andrew y sus actos de la forma m√°s da√Īina posible, para atacar a EducAdmin a trav√©s de √©l y de los otros ni√Īos. Aqu√≠ en el mando F.I. podemos impedir que conozca las declaraciones m√°s graves que se hagan; en la Tierra, tal protecci√≥n ser√≠a imposible y es m√°s probable que se le requiera ¬ętestificar¬Ľ.
HYRUM GRAFF

Theresa Wiggin estaba sentada en la cama, sosteniendo la copia impresa de la carta de Graff.
¬óSe le requiera ¬ętestificar¬Ľ. Lo que significa que se le exhibir√° como a un... ¬Ņqu√©, un h√©roe? Probablemente un monstruo, ya que tenemos a varios senadores denunciando la explotaci√≥n infantil.
¬óEso le ense√Īar√° a salvar a la especie humana ¬ódijo su esposo, John Paul.
¬óNo es momento para bromas.
¬óTheresa, tratemos de ser razonables ¬órespondi√≥ John Paul¬ó. Deseo tanto como t√ļ que Ender vuelva a casa.
—No, no lo deseas —dijo Theresa con fiereza—. No sientes continuamente dolor por las ansias de verle. —Incluso al decirlo, sabía que estaba siendo injusta, así que se tapó los ojos y se cubrió la cabeza.
Pero John Paul la comprendía y no discutió con ella sobre lo que sentía o dejaba de sentir como padre.
¬óNunca recuperar√°s los a√Īos que nos han quitado, Theresa. No es el ni√Īo que conoc√≠amos.
—Entonces, acabaremos conociendo al chico que es ahora. Aquí. En nuestro hogar.
¬óRodeados de guardaespaldas.
¬ó Esa es la parte que me niego a aceptar. ¬ŅQui√©n querr√≠a hacerle da√Īo?
John Paul dejó el libro que ya no fingía leer.
¬óTheresa, eres la persona m√°s inteligente que conozco.
¬ó¬°Es un ni√Īo!
—Ganó una guerra contra fuerzas increíblemente superiores.
¬óDispar√≥ un arma. Que √©l no dise√Ī√≥ ni despleg√≥.
—Llevó el arma hasta el punto donde podía dispararla.
—¡Los insectores han desaparecido! Es un héroe, no un peligro.
¬óDe acuerdo, Theresa, es un h√©roe. ¬ŅC√≥mo va a ir a la escuela? ¬ŅQu√© profesor de octavo curso le va a aceptar en clase? ¬ŅQu√© baile escolar va a estar preparado para √©l?
—Llevará tiempo. Pero aquí, con su familia...
¬óS√≠, somos un grupo humano tan cari√Īoso y acogedor, un nido de amor al que se ajustar√° con toda facilidad.
¬ó¬°Nos queremos unos a otros!
¬óTheresa, el coronel Graff simplemente intenta advertirnos que Ender no es solo nuestro hijo.
¬óNo es el hijo de nadie m√°s.
—Sabes quién quiere matar a nuestro hijo.
—No, no lo sé.
—Todo gobierno que considera que el poder militar de América es un obstáculo para sus planes.
¬óPero Ender no ser√° militar, ser√°...
¬óEsta semana no ser√° un militar de Estados Unidos. Quiz√°. Gan√≥ una guerra a los doce a√Īos, Theresa. ¬ŅQu√© te hace creer que nuestro ben√©volo y democr√°tico gobierno no lo reclutar√° en cuanto regrese a la Tierra? ¬ŅO que no lo ponga bajo custodia protectora? Quiz√° nos dejen ir con √©l y quiz√° no.
Theresa dejó que las lágrimas le corriesen por la cara.
—Entonces, estás diciendo que cuando se fue de aquí le perdimos para siempre.
¬óSimplemente digo que cuando tu hijo parte para la guerra, nunca le podr√°s recuperar. No tal como era, no como el mismo ni√Īo. Cambiado, si regresa. As√≠ que deja que te haga una pregunta. ¬ŅQuieres que venga al lugar donde correr√° el mayor peligro o quieres que permanezca en un sitio relativamente seguro?
¬óCrees que Graff intenta que le digamos que deje a Ender en el espacio.
¬óCreo que a Graff le importa lo que le pase a Ender y nos hace saber... sin decirlo en realidad, porque toda carta que env√≠a se puede usar contra √©l en el tribunal... que Ender corre mucho peligro. Ni diez minutos despu√©s de la victoria de Ender, los rusos intentaron su jugada brutal por el control de la F.I. Sus soldados mataron a miles de oficiales de la F.I. antes de que la F.I. les obligase a rendirse. ¬ŅQu√© habr√≠an hecho de haber ganado? ¬ŅHabr√≠an tra√≠do a Ender a casa y le habr√≠an organizado un gran desfile?
Theresa ya sabía todo eso. Lo había sabido, al menos visceralmente, desde que había leído la carta de Graff. No, lo había sabido desde antes, lo había intuido como un temor desagradable desde que supo que la guerra contra los insectores había terminado. Ender no volvería a casa.
Sintió la mano de John Paul en el hombro. La apartó con un estremecimiento. La mano regresó, acariciándole el brazo mientras ella seguía tendida, dándole la espalda, llorando porque sabía que había perdido la discusión, llorando porque ni siquiera ella defendía su posición en la discusión.
—Cuando nació sabíamos que no nos pertenecía.
¬ó Nos pertenece.
¬óSi vuelve a casa, su vida pertenecer√° al gobierno que tenga el poder de protegerle y usarle... omatarle. √Čl es el activo m√°s importante que ha sobrevivido a la guerra. La gran arma. Eso es todo lo que ser√°... eso y una celebridad tan enorme que de todas formas ser√° imposible que tenga una infancia normal. ¬ŅY podr√≠amos ayudarle, Theresa? ¬ŅComprendemos su vida durante los √ļltimos siete a√Īos? ¬ŅQu√© padres podr√≠amos ser para el chico... para el hombre en el que se ha convertido?
—Seríamos maravillosos —exclamó Theresa.
¬óY lo sabemos porque somos padres m√°s que perfectos para los ni√Īos que tenemos en casa.
Theresa se volvió para tenderse de espaldas.
—Oh, cielos. Pobre Peter. Debe de estar muriéndose por dentro ante la idea de que Ender vuelva a casa.
¬óLe estar√° paralizando.
—Oh, no estoy tan segura —dijo Theresa—. Apuesto a que Peter ya está pensando en cómo explotar el regreso de Ender.
¬óHasta que descubra que Ender es demasiado inteligente para dejarse explotar.
¬ó¬ŅQu√© preparaci√≥n ha tenido Ender para enfrentarse a la pol√≠tica? Ha pasado toda su vida entre militares.
John Paul rio.
—Vale, sí, aunque por supuesto hay tanto politiqueo entre los militares como en el gobierno.
—Tienes razón —dijo John Paul—. Allí Ender está protegido por gente que pretende explotarle, sí, pero él no tiene que afrontar ninguna batalla burocrática.
Probablemente, cuando se trata de maniobras como ésas, Ender no sea más que un cervatillo en el bosque.
¬ó¬ŅAs√≠ que Peter podr√≠a aprovecharse de √©l?
—No es eso lo que me preocupa, lo que me preocupa es lo que hará Peter cuando descubra que no puede aprovecharse de él.
Theresa volvió a sentarse y miró a su esposo.
—¡No puedes pensar que Peter levantaría la mano contra Ender!
—Peter no levanta su propia mano para hacer nada difícil o peligroso. Sabes que ha estado usando a Valentine.
—Sólo porque ella se deja usar.
¬óPrecisamente a eso me refiero ¬ódijo John Paul.
¬óEnder no corre peligro de su propia familia.
¬óTheresa, tenemos que decidir: ¬Ņqu√© es lo mejor para Ender? ¬ŅQu√© es lo mejor para Peter y Valentine? ¬ŅQu√© es lo mejor para el futuro del mundo?
¬ó¬ŅSentados en la cama, en medio de la noche, nosotros dos decidiremos el destino del mundo?
¬óCari√Īo, cuando concebimos al peque√Īo Andrew, decidimos el destino del mundo.
¬óY lo pasamos bien mientras lo hac√≠amos ¬óa√Īadi√≥ ella.
¬ó¬ŅVolver a casa es bueno para Ender? ¬ŅSer√° feliz?
¬ó¬ŅDe verdad crees que nos ha olvidado? ¬ópregunt√≥ Theresa¬ó. ¬ŅCrees que a Ender no le importa si vuelve a casa o no?
¬óVolver a casa dura un d√≠a o dos. Luego viene lo de vivir aqu√≠. El peligro por parte de potencias extranjeras, la artificialidad de su vida en la escuela, la violaci√≥n constante de su intimidad, y no olvidemos la ambici√≥n y la envidia insaciables de Peter. As√≠ que vuelvo a preguntarte, ¬Ņla vida de
Ender aquí será más feliz que si...?
¬ó¬ŅSi se queda en el espacio? ¬ŅQu√© vida ser√° √©sa?
¬óLa F.I. se ha comprometido: neutralidad total con respecto a lo que suceda en la Tierra. Si tiene a Ender, entonces todo el mundo, todos los gobiernos, ser√°n conscientes de la inconveniencia de no enfrentarse a la Flota.
¬óPor tanto, no volviendo a casa, Ender seguir√° salvando continuamente al mundo ¬ódijo Theresa¬ó. Tendr√° una vida muy √ļtil.
—Lo importante es que nadie más podrá aprovecharse de él.
Theresa adoptó su voz más dulce.
¬ó¬ŅAs√≠ que crees que deber√≠amos escribir a Graff y decirle que no queremos que Ender vuelva a casa?
¬óNo podemos hacer nada de eso ¬ódijo John Paul¬ó. Le escribiremos y le diremos que estamos ansiosos por ver a nuestro hijo y que no creemos que los guardaespaldas sean necesarios.
A Theresa le llevó un momento comprender por qué él daba la impresión de estar invirtiendo por completo su postura anterior.
¬óCualquier carta que enviemos a Graff ¬ódijo Theresa¬ó ser√° tan p√ļblica como la que √©l nos envi√≥.
E igual de huera. Por tanto, no hagamos nada y dejemos que las cosas sigan su curso.
¬óNo, querida m√≠a ¬ódijo John Paul¬ó. Resulta que viviendo en nuestra casa, bajo nuestro techo, se encuentran los dos forjadores m√°s influyentes de la opini√≥n p√ļblica.
¬óPero John, oficialmente no sabemos que nuestros hijos rondan por las redes, manipulando los acontecimientos por medio de la red de corresponsales de Peter y el talento brillantemente perverso de Valentine para la demagogia.
¬óY ellos no saben que nosotros tenemos cerebro ¬óa√Īadi√≥ John Paul¬ó. Parecen creer que las hadas les dejaron en casa, en lugar de haber recibido de nosotros el material gen√©tico para formar sus cuerpecitos. Nos tratan como muestras convenientes de la opini√≥n p√ļblica ignorante. Por tanto... vamos a ofrecerles algunas opiniones p√ļblicas que les impulsar√°n a hacer lo que es mejor para su hermano.
—Lo que es mejor —repitió Theresa—. No sabemos qué es lo mejor.
—No —dijo John Paul—. Sólo sabemos lo que parece mejor. Pero hay una cosa segura... de eso sabemos más de lo que sabe cualquiera de nuestros hijos.

***

Valentine volvi√≥ del colegio con la furia hirviendo en su interior. Est√ļpidos profesores... en ocasiones la volv√≠a loca hacer una pregunta y que el profesor le explicase pacientemente las cosas como si su pregunta fuese una indicaci√≥n de la incapacidad de Valentine para comprender el tema, en lugar de evidenciar la incompetencia de ese profesor. Pero Valentine se quedaba sentada y se lo tragaba todo, mientras la ecuaci√≥n aparec√≠a en las holopantallas de todas las mesas y el profesor la repasaba punto por punto.
Luego Valentine trazaba un círculo alrededor del elemento del problema que el profesor no había tratado adecuadamente... la razón para que la respuesta no fuese la correcta. El círculo no aparecía en todas las mesas, claro; sólo el ordenador del profesor disponía de esa opción.
Y, por tanto, a continuaci√≥n el profesor pod√≠a dibujar su propio c√≠rculo alrededor de ese n√ļmero y dec√≠a:
—Lo que no comprendes en este caso, Valentine, es que incluso con esta explicación, si ignoras estos elementos sigues sin poder llegar a la respuesta correcta.
Lo que era una excusa más que evidente para proteger su ego. Pero por supuesto sólo era evidente para Valentine. Para los otros alumnos, que de todas formas apenas comprendían la materia (sobre todo porque se las explicaba un incompetente distraído), era Val la que había pasado por alto el detalle rodeado, aunque era precisamente ese elemento el que le había hecho plantear la pregunta.
Y a continuación el profesor le dedicaba esa sonrisa que manifestaba claramente:
¬ęNo vas a derrotarme y a humillarme delante de esta clase.¬Ľ
Pero Valentine no intentaba humillarle. √Čl no le importaba nada. Simplemente le preocupaba que la materia se ense√Īase lo suficientemente bien de forma que si, Dios no lo quisiera, alg√ļn alumno de la clase se convirtiera en ingeniero civil, sus puentes no se desmoronasen y matasen a alguien.
Ahí radicaba la diferencia entre ella y los idiotas del mundo. Todos intentaban aparentar ser listos y a la vez mantener su posición social, mientras que a Valentine no le importaba la posición social, sólo le importaba hacer las cosas bien. Obtener la verdad... allí donde pudiese encontrarse la verdad.
No le hab√≠a dicho nada al profesor y nada a ninguno de los alumnos, y sab√≠a que en casa tampoco la comprender√≠an. Peter se burlar√≠a de ella por importarle tanto la escuela como para permitir que ese payaso de profesor le afectase. El padre examinar√≠a el problema, se√Īalar√≠a la respuesta correcta y volver√≠a a su trabajo sin darse cuenta de que Val no ped√≠a ayuda, ped√≠a conmiseraci√≥n.
¬ŅY la madre? Estar√≠a dispuesta a caer sobre la escuela y hacer algo al respecto, pasando al profesor sobre brasas. La madre ni siquiera oir√≠a a Val explicando que no quer√≠a avergonzar al profesor, simplemente quer√≠a que alguien dijese:
—¡No es irónico que esta escuela especial y avanzada para chicos realmente inteligentes tenga un profesor que no conozca la materia que imparte!
A lo que Val respondería:
—¡Vaya si lo es! —Y se sentiría mejor. Como si alguien estuviese de su lado. Como si alguien lo comprendiese y no estuviese sola.
Mis necesidades son simples y escasas, pensó Valentine. Comida. Ropa. Un lugar cómodo para dormir. Y la ausencia de idiotas.
Pero, por supuesto, un mundo sin idiotas sería solitario. Incluso si a ella la dejaban entrar. No es que ella jamás cometiese errores.
Como el error de dejar que Peter la atase para ser Dem√≥stenes. √Čl todav√≠a cre√≠a que deb√≠a decirle a Val qu√© escribir cada d√≠a, despu√©s del colegio... como si, despu√©s de tantos a√Īos, no hubiese interiorizado por completo el personaje. Pod√≠a escribir los ensayos de Dem√≥stenes incluso estando dormida.
Y si precisaba ayuda, no tenía más que prestar atención al padre pontificando sobre los asuntos mundiales... ya que parecía repetir todas las opciones belicosas, patrioteras y demagógicas de Demóstenes mientras afirmaba que no leía nunca sus columnas.
El padre se quedaría a cuadros si supiese que su dulce e ingenua hijita era la que escribía esos ensayos.
Entró enfadada en casa, fue directamente a por su ordenador, repasó rápidamente las noticias y se puso a escribir el ensayo que sabía que Peter le asignaría... una diatriba sobre cómo la F.I. no debería haber concluido las hostilidades con el Pacto de Varsovia sin exigir primero que Rusia entregase todas sus armas nucleares, porque,
¬Ņno deber√≠a haber alg√ļn castigo por iniciar una guerra claramente agresiva? El v√≥mito habitual de su antiavatar Dem√≥stenes.
¬ŅO soy yo, como Dem√≥stenes, el verdadero avatar de Peter? ¬ŅMe he convertido en persona virtual?
Clic. Un correo. Cualquier cosa sería mejor que lo que escribía.
Era de su madre. Le hacía llegar un correo del coronel Graff. Sobre los guardaespaldas de Ender al volver a casa.
¬ó Pens√© que te gustar√≠a leerlo ¬óhab√≠a escrito su madre¬ó. ¬ŅNo es EMOCIONANTE que el regreso a casa de Andrew est√© TAN CERCA?
Deja de gritar, madre. ¬ŅPor qu√© usas may√ļsculas para dar √©nfasis? Es tan... infantil.
Era lo que le había repetido a Peter varias veces. Madre no es más que una animadora.
La epístola de la madre seguía con el mismo tono. NO llevará NINGÚN tiempo preparar la habitación de Ender y ahora no parece haber ninguna razón para retrasar la limpieza del cuarto ni un SEGUNDO más, a menos que creas que Peter quiera
COMPARTIR su cuarto con su hermanito para que puedan CONGENIAR y volver a ser √ćNTIMOS.¬ŅY qu√© crees que Ender querr√° tomar como su PRIMER√ćSIMA comida en casa?
Comida, madre. Lo que sea definitivamente le resultar√° ¬ętan ESPECIAL como para hacerle sentirQUERIDO y A√ĎORADO¬Ľ.
En cualquier caso, su madre era tan ingenua que se tomaba literalmente la carta de Graff. Val la releyó. Vigilancia. Guardaespaldas. Graff le enviaba una advertencia, intentando que su madre no se emocionase tanto por el regreso a casa de Ender.
Ender correr√≠a peligro. ¬ŅSu madre no lo comprend√≠a?
Graff preguntaba si deb√≠an mantener a Ender en el espacio hasta que concluyesen las investigaciones. Pero para eso har√≠an falta meses. ¬ŅC√≥mo era posible que la madre se hubiese hecho a la idea de que el regreso a casa de Ender era tan inminente que hab√≠a que apresurarse a limpiar todo lo que se hab√≠a acumulado en su cuarto? Graff le ped√≠a que solicitase que no le enviasen a casa todav√≠a. Y su raz√≥n era que Ender corr√≠a peligro.
Inmediatamente, se alz√≥ ante ella todo el espectro de peligros a los que se enfrentaba Ender. Los rusos dar√≠an por supuesto que Ender era un arma de Estados Unidos contra ellos. Los chinos pensar√≠an lo mismo... que Am√©rica, dotada de esa arma Ender, podr√≠a volverse agresiva penetrando de nuevo en la esfera de influencia de China. Las dos naciones respirar√≠an mejor si Ender estuviese muerto. Aunque, por supuesto, tendr√≠an que asegurarse de que el asesinato pareciese obra de alg√ļn movimiento terrorista. Lo que significaba que probablemente no se cargar√≠an directamente a Ender, sino que probablemente volar√≠an todo el colegio.
No, no y no, se dijo Val. ¬°S√≥lo porque es precisamente lo que dir√≠a Dem√≥stenes no significa que sea lo que t√ļ debes pensar!
Pero la imagen de alguien volando a Ender por los aires, dispar√°ndole, o cualquier m√©todo que empleasen... Los m√©todos no dejaban de recorrer su mente. ¬ŅNo ser√≠a ir√≥nico (aunque t√≠picamente humano) que la persona que salv√≥ a la especie humana fuese asesinada? Ser√≠a como el asesinato de Abraham Lincoln o Mahatma Gandhi.
Algunas personas no reconoc√≠an a sus salvadores. Y el hecho de que Ender continuara siendo un ni√Īo no les har√≠a replante√°rselo.
No puede volver a casa, pens√≥. Su madre jam√°s lo entender√°, jam√°s podr√≠a dec√≠rselo, pero... incluso si no le fuesen a asesinar, ¬Ņc√≥mo ser√≠a su vida aqu√≠? Ender no era de los que reclamaban fama y posici√≥n, pero aun as√≠ todo lo que hiciese acabar√≠a filmado en v√≠deos con gente comentando c√≥mo se cortaba el pelo (¬°Voten!
¬ŅLes gusta o lo odian?) y qu√© asignaturas estudiaba (¬ŅEn qu√© se convertir√° el h√©roe cuando sea mayor? ¬°Voten para qu√© carrera creen que deber√≠a prepararse El Wiggin!).
Vaya pesadilla. No ser√≠a volver a casa. De todas formas, jam√°s podr√≠an traer a Ender de vuelta a casa. El hogar que abandon√≥ ya no exist√≠a. El ni√Īo al que hab√≠an sacado de ese hogar tampoco exist√≠a. Cuando Ender estuvo all√≠ (no hac√≠a ni un a√Īo), cuando Val fue al lago y pas√≥ unas horas con √©l, Ender parec√≠a viejo. Juguet√≥n en ocasiones, s√≠, pero sent√≠a el peso del mundo sobre los hombros. Ahora la carga hab√≠a desaparecido... pero las consecuencias seguir√≠an con √©l, le retendr√≠an, le destrozar√≠an su vida.
Los a√Īos de infancia hab√≠an pasado. Y punto. Ender no ser√≠a un ni√Īo creciendo para convertirse en un adolescente en casa de su padre y su madre. Ya era un adolescente (en a√Īos y en hormonas) y un adulto, por las responsabilidades que hab√≠a soportado.
Si a m√≠ la escuela me parece huera, ¬Ņc√≥mo ser√≠a para Ender?
Incluso mientras terminaba de escribir el ensayo sobre las armas nucleares rusas y el coste de la derrota, mentalmente iba estructurando otro ensayo. Uno que explicase por qué Ender Wiggin no debería regresar a la Tierra, porque se convertiría en el blanco de todo loco, espía, paparazziy asesino, y le resultaría imposible llevar una vida normal.
Pero no lo escribió. Porque sabía que habría un gran problema: Peter lo odiaría.
Porque Peter ya tenía sus planes. Su personalidad online, Locke, ya había empezado a plantar los cimientos para el regreso de Ender. Valentine tenía claro que cuando Ender regresase, Peter tenía la intención de revelar que él era el verdadero autor de los ensayos de Locke... y por tanto, la persona que había concebido los términos del alto el fuego que todavía se mantenía entre el Pacto de Varsovia y la F.I.
Peter tenía la intención de subirse a la fama de Ender. Ender salvó a la especie humana de los insectores, y su hermano mayor Peter salvó al mundo de una guerra civil justo después de la victoria de Ender. ¡Héroes por partida doble!
Ender odiaría esa fama. Peter la ansiaba tanto que tenía la intención de robar toda la de Ender que le fuese posible.
Oh, jamás lo reconocería, pensó Valentine. Peter ofrecería muchas razones para justificar que era por el bien de Ender. Probablemente las mismas razones que se me habían ocurrido a mí.
Y dado que as√≠ es, ¬Ņestoy haciendo lo mismo que Peter? ¬ŅHe inventado razones para justificar que Ender no vuelva a casa simplemente porque en el fondo de mi coraz√≥n no le quiero aqu√≠?
Y ante esa idea, le aneg√≥ tal oleada de emoci√≥n que acab√≥ llorando sobre la mesa de los deberes. Quer√≠a tenerle en casa. Y aunque comprend√≠a que realmente no pod√≠a venir a casa (el coronel Graff ten√≠a raz√≥n), todav√≠a anhelaba al hermanito que le hab√≠an robado. Todos estos a√Īos con el hermano que odio, y ahora, por el bien del hermano que amo, trabajar√© para mantenerle lejos de...
¬ŅDe m√≠? No, no quiero mantenerle lejos de m√≠. Odio la escuela, odio mi vida aqu√≠, odio, odio y odio estar bajo el control de Peter. ¬ŅPor qu√© deber√≠a quedarme? ¬ŅPor qu√© no ir al espacio con Ender? Al menos durante un tiempo. Soy la que est√° m√°s cerca de √©l. Soy la √ļnica que le ha visto en los √ļltimos siete a√Īos. Si √©l no puede volver al hogar, ¬°una parte de ese hogar (yo) podr√≠a ir con √©l!
Era sólo cuestión de convencer a Peter de que lo mejor para él mismo era evitar que Ender volviese a la Tierra... sin dejar que Peter supiese que intentaba manipularle.
Le hacía sentirse cansada, porque Peter no era fácil de manipular. Veía claramente todas sus estrategias. Tendría que ser muy directa y sincera sobre lo que pretendía... pero haciéndolo con sutiles matices de humildad, seriedad, desapasionamiento y lo que hiciese falta, de forma que Peter superase su condescendencia hacia todo lo que ella decía, decidiese que él siempre había pensado eso mismo y...
¬ŅY el motivo real de que yo quiera salir del planeta? ¬ŅTodo esto es para que Ender y yo seamos libres?
Las dos cosas. Pueden ser las dos cosas. Y a Ender le contaré la verdad... no estaré renunciando a nada por estar con él. Preferiría estar con él en el espacio y no volver a ver nunca la Tierra a quedarme aquí, con o sin él. Sin él: un vacío doloroso. Con él: el dolor de verle llevar una vida deprimente y frustrada.
Val se puso a escribir una carta al coronel Graff. Su madre había sido descuidada y había incluido la dirección de Graff. Casi era un fallo de seguridad. En ocasiones su madre era muy ingenua. Si fuese un oficial de la F.I., haría tiempo que la habrían degradado.

***

Durante la cena, esa noche, la madre no dejaba de hablar del regreso de Ender a casa. Peter escuchaba apenas prestando atenci√≥n, porque por supuesto la madre era incapaz de ver m√°s all√° de su sentimentalidad personal sobre su ¬ęni√Īito perdido regresando al nido¬Ľ, mientras que Peter comprend√≠a que el regreso de Ender ser√≠a horriblemente complicado. Hab√≠a tanto que preparar... y no s√≥lo la tonter√≠a del dormitorio. Por lo que a √©l le importaba, Ender pod√≠a quedarse con su cama... Lo que importaba es que durante un breve periodo de tiempo, Ender ocupar√≠a el centro de la atenci√≥n mundial, y entonces Locke se quitar√≠a el manto del anonimato y dar√≠a punto y final a todas las elucubraciones sobre la identidad del ¬ęgran benefactor de la humanidad que, por su modestia al permanecer an√≥nimo, no pod√≠a recibir el premio Nobel que tanto se merec√≠a por habernos guiado hasta el final de la √ļltima guerra de la humanidad¬Ľ.
Eso hab√≠a dicho un fan muy efusivo de Locke... que resultaba ser el jefe de la oposici√≥n en el Reino Unido. Era muy ingenuo imaginar incluso durante un momento que el breve intento del Nuevo Pacto de Varsovia por tomar el control de la F.I. era la ¬ę√ļltima guerra¬Ľ. S√≥lo hab√≠a una forma de tener una ¬ę√ļltima guerra¬Ľ, y era que toda la Tierra estuviese unida bajo un l√≠der √ļnico, eficiente y poderoso, pero tambi√©n popular.
Y la forma de presentar a ese l√≠der ser√≠a colocarle delante de la c√°mara, de pie junto al gran Ender Wiggin con el brazo sobre los hombros del h√©roe porque (¬Ņy a qui√©n le podr√≠a sorprender?) ¬°el ¬ęChico de la Guerra¬Ľ y el ¬ęHombre de la Paz¬Ľ son hermanos!
Y ahora su padre cotorreaba sobre algo. Pero es que se había dirigido directamente a Peter y por tanto Peter debía interpretar al hijo obediente y prestar atención como si le importase.
—La verdad es que creo que antes de que tu hermano vuelva a casa deberías decidirte por la carrera que quieres estudiar, Peter.
¬ó¬ŅY eso por qu√©? ¬ópregunt√≥ Peter.
¬óOh, no te hagas el tonto. ¬ŅNo comprendes que el hermano de Ender puede ir a la universidad que quiera?
Su padre pronunció esas palabras como si fuesen las más inteligentes que hubiese pronunciado nunca alguien que todavía no había sido deificado por el senado romano, no había sido santificado por el Papa o similar. Al padre jamás se le ocurriría pensar que las notas perfectas de Peter y sus resultados perfectos en todas las pruebas de acceso universitario ya le permitirían matricularse en la institución que quisiese. No quería ir a horcajadas de la fama de su hermano. Pero no, para el padre, todo lo bueno de la vida de Peter siempre se consideraba que fluía de Ender.
Ender Ender Ender Ender, qu√© nombre tan est√ļpido.
Si el padre pensaba de esa forma, sin duda también pensaban igual todos los demás. Al menos, todos los que tuviesen una inteligencia inferior a la mínima.
Peter sólo veía el beneficio publicitario que podría obtener del regreso a casa de Ender. Pero el padre le había recordado otro detalle: que todos descartarían lo que hiciese precisamente porque era el gran hermano mayor de Ender. La gente los vería uno junto al otro, sí... pero se preguntarían por qué el hermano de Ender no había ido a la Escuela de Batalla. Haría que Peter pareciese débil, inferior y vulnerable.
All√≠ estar√≠a √©l, claramente m√°s alto, el hermano que se qued√≥ en casa y no hizo nada. ¬ę¬°Oh, pero escrib√≠ todos los ensayos de Locke y acab√© con el conflicto ruso antes de que pudiese degenerar en una guerra mundial!¬Ľ Vale, si eres tan listo, ¬Ņpor qu√© no estabas t√ļ ayudando a tu hermanito a salvar la especie humana de la destrucci√≥n absoluta}
Una gran oportunidad para las relaciones p√ļblicas, s√≠. Pero tambi√©n una pesadilla.
¬ŅC√≥mo pod√≠a aprovecharse de la oportunidad que le ofrec√≠a la gran victoria de Ender pero sin parecer un simple par√°sito, chupando como una remora de la fama de su hermano? Qu√© horroroso si su revelaci√≥n sonase como una forma triste del ¬ęyo tambi√©n¬Ľ. Oh, ¬Ņcre√©is que mi hermano es genial? Bien, os hago saber que yo tambi√©n salv√© al mundo.
De una forma triste, mezquina y reclamando atención.
¬ó¬ŅEst√°s bien, Peter? ¬ópregunt√≥ Valentine.
¬óOh, ¬Ņte pasa algo? ¬ópregunt√≥ la madre¬ó. Deja que te eche un vistazo, cari√Īo.
—No voy a quitarme la camisa ni a dejar que uses un termómetro rectal, madre, sólo porque Val tenga alucinaciones. Estoy perfectamente.
—Te hago saber que si tuviese alucinaciones —dijo Val— se me ocurrirían cosas mejores que verte con cara de estar a punto de vomitar.
—Qué gran idea para un negocio —dijo Peter, ahora casi por reflejo—. ¡Escoge tu alucinación! Oh, espera, eso ya existe... las llaman drogas ilegales.
¬óNo te burles de los que precisamos a los dem√°s ¬ódijo Val¬ó. Los adictos al ego no precisan drogas.
¬óNi√Īos ¬ódijo la madre¬ó. ¬ŅEs con esto con lo que se encontrar√° Ender al volver a casa?
—Sí —dijeron Val y Peter simultáneamente.
El padre habló:
—Me gustaría pensar que os encontraría algo más maduros.
Pero para entonces Peter y Val reían estruendosamente. No podían parar, así que el padre los mandó a su cuarto.

***

Peter repasó el ensayo de Val sobre las armas nucleares rusas.
¬óEs tan aburrido.
—No me lo parece —dijo Valentine—. Tienen las armas nucleares y eso impide a otros países darles una bofetada cuando les hace falta... que es muy a menudo.
¬ó¬ŅQu√© tienes contra los rusos?
—Es Demóstenes el que tiene algo contra los rusos —dijo Val fingiendo indiferencia.
—Bien —dijo Peter—. Por tanto a Demóstenes no le preocuparían las armas nucleares rusas, sino qué le preocuparía que los rusos acabasen teniendo el arma más valiosa de todas.
¬ó¬ŅEl Ingenio de Desintegraci√≥n Molecular? ¬ópregunt√≥ Val¬ó. La F.I. jam√°s lo traer√≠a al radio de alcance de la Tierra.
¬óNo me refiero al Ingenio D.M., tontita. Hablo de nuestro hermano. Nuestro hermano menor destructor de civilizaciones.
—¡No te atrevas a hablar de él con desprecio!
La expresión de Peter cambió a una sonrisilla burlona. Pero tras su cara se apreciaba furia y dolor. Ella todavía era capaz de enfurecerle, simplemente dejando claro lo mucho que amaba a Ender.
—Demóstenes escribirá un ensayo diciendo que América debe traer de inmediato a Andrew Wiggin a la Tierra. Sin más retrasos. El mundo es un lugar demasiado peligroso como para que América se encuentre sin los servicios inmediatos del más importante líder militar conocido por la humanidad.
De inmediato, una nueva oleada de odio hacia Peter recorrió a Valentine. En parte, porque comprendía que la idea de Peter funcionaría mucho mejor que el ensayo que ella ya había escrito. Su interiorización de Demóstenes no era tan buena como había creído. Demóstenes exigiría el regreso inmediato de Ender y su alistamiento en el ejército de América.
Y eso resultaría tan desestabilizador, a su modo, como pedir el despliegue de armas nucleares. Los rivales y enemigos de Estados Unidos analizaban atentamente los ensayos de Demóstenes. Si él exigía el regreso inmediato de Ender, ellos se pondrían a maniobrar para mantener a Ender en el espacio; y algunos, al menos, acusarían abiertamente a América de tener intenciones agresivas.
Y entonces le tocaría el turno a Locke, tras unos días o semanas, para ofrecer una solución de compromiso, una solución de estadista: dejar al chico en el espacio.
Valentine sab√≠a bien por qu√© Peter hab√≠a cambiado de opini√≥n. Fue el comentario est√ļpido del padre durante la cena: su recordatorio de que Peter siempre estar√≠a a la sombra de Ender, hiciera lo que hiciese.
Bien, incluso las ovejas políticas a veces decían algo que daba buenos resultados.
Ahora Val no tendría que convencer a Peter de la necesidad de mantener a Ender lejos de la Tierra.
Todo sería idea de Peter.

***

Una vez más, Theresa se sentó en el borde de la cama, llorando. A su alrededor se encontraban dispersas las copias impresas de los ensayos de Demóstenes y Locke que, sabía bien, evitarían el regreso de Ender a casa.
—No puedo evitarlo —le dijo a su marido—. Sé que es lo correcto... justo lo que Graff quería que comprendiésemos. Pero pensaba que le volvería a ver. De veras lo creía.
John Paul se sentó a su lado y le pasó el brazo por encima.
¬óEs lo m√°s duro que hemos hecho nunca.
¬ó¬ŅNo fue entregarlo en su d√≠a?
—Eso fue duro —dijo John Paul—, pero no teníamos otra opción. Se lo iban a llevar de todas formas. Pero esta vez... sabes que si fuésemos a la red y pusiésemos vídeos rogando por el regreso a casa de nuestro hijo... tendríamos muy buenas posibilidades.
¬óY nuestro peque√Ī√≠n va a preguntarse por qu√© no lo hicimos.
¬óNo, no lo har√°.
¬óOh, ¬Ņcrees que es tan listo que deducir√° lo que hacemos ? ¬Ņ Por qu√© no hacemos nada?
¬ó¬ŅPor qu√© no?
—Porque no nos conoce —respondió Theresa—. No sabe lo que pensamos o sentimos. Por lo que a
¬óAlgo por lo que me siento bien, en todo este desastre ¬ódijo John Paul¬ó.
Todavía se nos da bien manipular a los genios de nuestros hijos.
¬óOh, eso ¬ódijo Theresa desde√Īosa¬ó. Es f√°cil manipular a tus propios hijos cuando est√°n convencidos de que eres totalmente est√ļpido.
—Lo que me entristece —dijo John Paul— es que Locke se llevará la fama de preocuparse más que nadie por Ender. Así que, cuando se revele su identidad, dará la impresión de que su lealtad le hizo proteger a su hermano.
¬óEs nuestro chico, ese Peter¬ódijo Theresa¬ó. Oh, es todo un personaje.
¬óTengo una duda filos√≥fica. Me pregunto si lo que llamamos ¬ębondad¬Ľ no ser√° un rasgo inadaptado.
Si la mayor parte de la gente la posee, y las reglas sociales la defienden como una virtud, entonces los gobernantes naturales tienen espacio libre para actuar. Es por la bondad de Ender que es a Peter al que tendremos en casa, en la Tierra.
—Oh, Peter es bueno en lo que hace —dijo Theresa con preocupación.
—Sí, lo olvidé —se disculpó con ironía John Paul—. Es por el bien de la especie humana que se convertirá en gobernante del mundo. Un sacrificio altruista.
—Cuando leo sus ensayos tan repletos de suficiencia me gustaría arrancarle los ojos.
—También es nuestro hijo —dijo John Paul—. Tan resultado de nuestros genes como Ender o Val. Y nosotros le aguijoneamos para ser lo que es.
Theresa sabía que John Paul tenía razón, pero no le servía de nada.
¬óNo ten√≠a que divertirse tanto mientras lo hac√≠a, ¬Ņno?