14 - Creadores de virus

¬č¬ŅAdem√°s de la supervivencia de la especie?¬õ
¬čCuando env√≠os a tus obreras, aunque sea a a√Īos-luz de distancia, ves a trav√©s de sus ojos, ¬Ņno?¬õ
¬čY saboreo a trav√©s de sus antenas, y percibo el ritmo de cada vibraci√≥n. Cuando ellos comen, yo siento c√≥mo aplastan la comida con sus mand√≠bulas. Por eso casi siempre me refiero a m√≠ misma como nosotros, cuando formo mis pensamientos de manera que Andrew o t√ļ pod√°is comprender, porque yo vivo mi vida en la presencia constante de todo lo que ellos ven, saborean y sienten.¬õ
¬čNo es del todo igual entre los padres-√°rbol. Tenemos que esforzarnos para
experimentar la vida de cada uno. Pero podemos hacerlo. Aquí al menos, en Lusitania›
¬čNo veo por qu√© habr√≠a de fallaros la conexi√≥n fil√≥tica.¬õ
¬čEntonces tambi√©n yo sentir√© lo que ellos sientan, y saborear√© la luz de otro sol sobre mis hojas, y oir√© las historias de otro mundo. Ser√° como la excitaci√≥n que supuso la llegado de los humanos. Nunca hab√≠amos pensado que pudiera haber nada diferente al mundo que ve√≠amos hasta entonces. Pero ellos trajeron extra√Īas criaturas consigo, y ellos mismos eran extra√Īos, y ten√≠an extra√Īas m√°quinas que obraban milagros. Los otros bosques apenas pod√≠an creer lo que les contaban nuestros padres-√°rbol de aquel tiempo. De hecho, recuerdo que nuestros padres tuvieron problemas para creer lo que los hermanos de la tribu dec√≠an acerca de los humanos. Ra√≠z consigui√≥ persuadirlos poro que creyeran que no eran mentiras, locuras ni bromas.¬õ
¬č¬ŅBromas?¬õ
¬čHoy historias de hermanos bromistas que mienten a los padres-√°rbol, pero siempre los cogen y los castigan con dureza.¬õ
¬čAndrew me ha dicho que ese tipo de historias se cuentan para animar una conducta civilizada.¬õ
¬čSiempre es tentador mentir a los padres-√°rbol. Yo mismo lo hice algunas veces. No ment√≠a. S√≥lo exageraba. Los hermanos me lo hacen a veces.¬õ
¬č¬ŅY los castigos?¬õ
¬čRecuerdo qui√©nes mintieron.¬õ
¬čSi nosotros tuvi√©ramos una obrera que no obedeciera, la dejar√≠amos sola y
moriría.›
¬čUn hermano que miente demasiado no tiene ninguna posibilidad de ser padre-√°rbol. Ellos lo saben. S√≥lo mienten para jugar con nosotros. Siempre acaban diciendo la verdad.¬õ
¬č¬ŅY si una tribu entera mintiera o los padres-√°rbol? ¬ŅC√≥mo podr√≠ais saberlo?¬õ
¬čIgual podr√≠as hablar de una tribu que talara a sus propios padres-√°rbol, o que los quemara.¬õ
¬č¬ŅHa sucedido alguna vez?¬õ
¬č¬ŅSe han vuelto los obreras contra la reina de la colmena y la han matado?¬õ
¬č¬ŅC√≥mo podr√≠an hacerlo? Morir√≠an.¬õ
¬čYa ves. Hay algunas cosas demasiado terribles para imaginarlas siquiera. En
cambio, pensaré cómo será cuando un padre-árbol haga crecer por primera vez sus
raíces en otro planeta, y alce sus ramas a un cielo alienígena, y beba la luz de una
estrella extra√Īa.¬õ
¬čPronto aprender√°s que no hay estrellas extra√Īas, ni cielos alien√≠genas.¬õ
¬č¬ŅNo?¬õ
¬čS√≥lo cielos y estrellas, en todas sus variedades. Cada uno destila su propio sabor, y
todos los sabores son buenos.¬õ
¬čAhora piensas como un √°rbol. ¬°Sabores! ¬°De cielos!¬õ
¬čHe probado el sabor de muchos estrellas, y todos eran dulces.¬õ
¬ó¬ŅMe est√°s pidiendoque te ayude enturebeli√≥ncontra los dioses?
Wang-mupermaneci√≥ inclinada ante suse√Īora (suantigua se√Īora) sindecir nada. Enel fondode su coraz√≥n ten√≠a palabras que podr√≠a haber murmurado. ¬ęNo, mi se√Īora, te estoy pidiendo que nos ayudes ennuestra lucha contra el terrible lazo que el Congreso ha tendido sobre los agraciados. No, mi se√Īora, te estoypidiendo que recuerdes tudeber para contupadre, que ni siquiera los agraciados olvidar√≠an si fueran dignos. No, mi se√Īora, te estoy pidiendo que nos ayudes a descubrir un medio para salvar del xenocidioa unpueblodecente e indefenso,los pequeninos.¬Ľ
Pero Wang-muno dijo nada, porque √©sa era una de las primeras lecciones que hab√≠a aprendido del Maestro Han. ¬ęCuando tienes la sabidur√≠a que otra persona sabe que necesita, ofr√©cela libremente. Pero cuando la otra persona no sepa todav√≠a que necesita tusabidur√≠a, gu√°rdatela para ti. La comida s√≥lo parece atractiva a un hombre hambriento.¬Ľ Qing-jao no ansiaba la sabidur√≠a de Wang-mu, ni la ansiar√≠a nunca. Por tanto, Wang-mu s√≥lo pod√≠a ofrecer silencio. S√≥lo pod√≠a esperar que Qing-jao encontrara su propio camino a la debida obediencia, a la decencia compasiva, o a la lucha por la libertad.
Cualquier motivo servir√≠a, siempre y cuando la brillante mente de Qing-jao pudiera ser reclutada para subando. Wang-mununca se hab√≠a sentido m√°s in√ļtil que ahora, mientras contemplaba al Maestro Hantrabajar enlas cuestiones que le hab√≠a dado Jane. Para poder pensar enel viaje m√°s r√°pido que la luz, estaba estudiando f√≠sica; ¬Ņc√≥mo pod√≠a ayudarlo Wang-mu, cuando tan s√≥lo estaba aprendiendogeometr√≠a?
Para pensar en el virus de la descolada, estaba estudiando microbiolog√≠a: Wang-mu apenas estaba aprendiendo los conceptos de gaialog√≠a y evoluci√≥n. ¬ŅY c√≥mo pod√≠a servir de ayuda cuando contemplaba la naturaleza de Jane? Era hija de obreros,ysus manos,nosumente,sosten√≠ansufuturo.
La filosofía estaba tanpor encima de ella comoel cielo sobre la tierra.
¬óPero el cielo s√≥lo parece estar lejos de ti ¬óle dijo el Maestro Han cuando le cont√≥ su problema¬ó. En realidad, est√° a tu alrededor. Respiras, lo absorbes y lo expulsas, aunque trabajes conlas manos enel lodo. √Čsa es la filosof√≠a verdadera.
Pero ella sólo entendía que el Maestro Han se mostraba amable, y quería hacer que se sintiera mejor por suimpotencia.
Sin embargo, Qing-jao no ser√≠a in√ļtil. Por eso, Wang-mu le hab√≠a tendido un papel con los nombres de los proyectos ylas palabras clave para acceder a ellos.
¬ó¬ŅSabe mi padre que me est√°s dando esto?
Wang-mu no respondió. De hecho, el Maestro Han lo había sugerido, pero Wang-mu consideraba mejor que Qing-jaonosupiera que venía comoemisaria de supadre.
Qing-jao interpretó el silencio de Wang-mucomo ésta suponía que haría: que Wang-muvenía en secreto,por sucuenta, para pedirle suayuda.
—Si mi padre me lohubiera pedido,habría accedido,pues ése es mi deber como hija.
Pero Wang-musab√≠a que Qing-jao no hac√≠a caso a supadre √ļltimamente. Pod√≠a decir que ser√≠a obediente, pero de hecho supadre la llenaba de tanta inquietud que, envezde obedecer, Qing-jao se habr√≠a echado al suelo para seguir vetas todo el d√≠a a causa del terrible conflicto que reinaba en su coraz√≥n,sabiendoque supadre quer√≠a que desobedeciera a los dioses.
¬óNo te debo nada ¬ódeclar√≥ Qing-jao¬ó. Fuiste una servidora falsa ydesleal. Nunca ha habido una doncella secreta m√°s indigna e in√ļtil que t√ļ. Para m√≠, tu presencia en esta casa es como la presencia de cucarachas enla mesa.
Una vez más, Wang-mu contuvo su lengua. No obstante, también se abstuvo de inclinarse más. Había asumido la humilde postura de una criada al principio de la conversación, pero no se humillaría enla desesperada postraciónde unpenitente.
¬ęIncluso los m√°s humildes tenemos orgullo, y yo s√©, se√Īora Qing-jao, que no te he causado ning√ļnda√Īo,que soym√°s fiel a ti ahora de loque t√ļlo eres para contigomisma.¬Ľ
Qing-jao se volvi√≥ hacia el terminal y tecle√≥ el nombre del primer proyecto, que era ¬ęUNGLUING¬Ľ, una traducci√≥nliteral de la palabra ¬ędescolada¬Ľ.
¬óEsto es una tonter√≠a de todas formas ¬ómascull√≥ mientras repasaba los documentos y cartas enviados desde Lusitania¬ó. Es dif√≠cil creer que nadie pueda cometer la traici√≥n de comunicar con Lusitania s√≥lo para recibir estupideces como √©sta. Es imposible como ciencia. Ning√ļnmundo puede haber desarrollado un√ļnico virus tancomplejo para incluir ensuinterior el c√≥digo gen√©tico de todas las especies del planeta. Para m√≠ ser√≠a inclusouna p√©rdida de tiempoconsiderarlosiquiera.
¬ó¬ŅPor qu√© no? ¬ópregunt√≥ Wang-mu. Ahora pod√≠a hablar, porque aunque Qing-jao declaraba que se negaba a discutir el material, lo estaba haciendo¬ó. Despu√©s de todo, la evoluci√≥n produjo s√≥louna especie humana.
¬óPero en la Tierra hab√≠a docenas de especies relacionadas. No hay ninguna especie sin parentesco. Si no fueras tan est√ļpida y rebelde, lo comprender√≠as. La evoluci√≥n nunca podr√≠a haber producidounsistema tanescasocomo√©ste.
¬ó¬ŅC√≥moexplicas estos documentos de la gente de Lusitania?
¬ó¬ŅC√≥mo sabes que realmente proceden de all√≠? S√≥lo tienes la palabra de ese programa de ordenador. Tal vezcree que esto es todo. O tal vezlos cient√≠ficos de all√≠ sonmuyincompetentes, sin ning√ļnsentido de cu√°l es sudeber para recoger toda la informaci√≥n posible. No hay ni dos docenas de especies eneste informe¬Ö, ymira, est√°nemparejadas del modo m√°s absurdo. Es imposible tener tanpocas especies.
¬óPero¬Ņysi tienenraz√≥n?
¬ó¬ŅC√≥mo pueden tenerla? La gente de Lusitania ha estado confinada en una reserva diminuta desde el principio. S√≥lo han visto lo que esos peque√Īos hombres-cerdos les han mostrado. ¬ŅC√≥mo sabenque noles hanmentido?
¬ęLlam√°ndoles hombres-cerdo¬Ö ¬Ņes as√≠ como te convences, se√Īora, de que ayudar al Congreso no provocar√° xenocidio? Si los llamas por un nombre de animal, ¬Ņsignifica eso que es correcto llevarlos al matadero? Si los acusas de mentir, ¬Ņsignifica eso que merecenla extinci√≥n?¬Ľ Pero Wang¬≠munodijo nada. S√≥lovolvi√≥a hacer la misma pregunta.
¬ó¬ŅY si √©ste es el retrato aut√©ntico de las formas de vida de Lusitania, y la forma en que la descolada trabaja dentrode ellas?
¬óSi fuera cierto, entonces tendr√≠a que leer y estudiar estos documentos para hacer alg√ļn comentario inteligente al respecto. Pero no son ciertos. ¬ŅHasta d√≥nde llegamos en tu aprendizaje antes de que me traicionaras? ¬ŅNote ense√Ī√© gaialog√≠a?
¬óS√≠,se√Īora.
¬óBien, pues ah√≠ tienes. La evoluci√≥nes el medio por el cual el organismo planetario se adapta a los cambios de su entorno. Si hay m√°s calor procedente del sol, entonces las formas de vida del planeta deben poder ajustar sus poblaciones relativas para compensar y bajar la temperatura. ¬ŅRecuerdas el experimentocl√°sicodel MundoMargarita?
¬óPero ese experimento √ļnicamente ten√≠a una sola especie por toda la faz del planeta ¬óobjet√≥ Wang-mu¬ó. Cuando el sol se volv√≠a demasiado caliente, entonces las margaritas blancas crec√≠an para reflejar la luzde vuelta al espacio, ycuando el sol se volv√≠a demasiado fr√≠o, crec√≠anmargaritas oscuras para absorber la luzymantenerla como calor.
Wang-muse sintióorgullosa de recordar tanclaramente MundoMargarita.
¬óNo, no, no ¬óse enoj√≥ Qing-jao¬ó. No has comprendido el razonamiento, naturalmente. La cuesti√≥nes que de todas formas deb√≠a haber margaritas oscuras, aunque las claras fuerandominantes, y margaritas claras cuando el mundo estaba cubierto de oscuridad. La evoluci√≥n no puede producir nuevas especies seg√ļn la demanda. Est√° creando especies nuevas constantemente, a medida que los genes cambian, se dividen y se rompen por la radiaci√≥n, y pasan entre especies por medio de los virus. As√≠,ninguna especie se cr√≠a a placer.
Wang-munocomprendióla conexióntodavía,ysucara debió de revelar suaturdimiento.
¬ó¬ŅSigo siendo tu maestra, despu√©s de todo? ¬ŅDebo mantener mi parte del acuerdo, aunque t√ļ hayas renunciado a la tuya?
¬ęPor favor ¬ósuplic√≥ Wang-mu en silencio¬ó. Te servir√© eternamente si ayudas a tu padre en esta tarea.¬Ľ
¬óMientras la especie est√° junta, interrelacion√°ndose constantemente, los individuos nunca oscilan demasiado, gen√©ticamente hablando. Sus genes se recombinan de modo constante con otros genes de la misma especie, de modo que las variaciones se extiendenpor igual por toda la poblaci√≥n con cada nueva generaci√≥n. S√≥lo cuando el entorno los coloca bajo una presi√≥n tal que una de esas tendencias derivantes aleatorias cobra de repente un valor de supervivencia, s√≥lo entonces morir√°n todos los individuos del entorno que carezcande esa tendencia, hasta que la nueva tendencia, envezde ser un brote ocasional, se convertir√° en un definidor universal de la especie. √Čse es el punto fundamental de la gaiolog√≠a: el cambio gen√©tico constante es esencial para la supervivencia de la vida como conjunto. Seg√ļn estos documentos, Lusitania es un mundo con un n√ļmero absurdamente escaso de especies, y ninguna posibilidad de cambio gen√©tico, porque estos virus imposibles corrigen constantemente cualquier modificaci√≥n que pudiera aparecer. Un sistema as√≠ no s√≥lo no evolucionar√≠a nunca, sino que tambi√©nimposibilitar√≠a la continuidad de la vida: no podr√≠anadaptarse al cambio.
¬óTal veznohayning√ļncambioenLusitania.
¬óNo seas tonta, Wang-mu. Me averg√ľenza pensar que una vez trat√© de ense√Īarte. Todas las estrellas fluct√ļan. Todos los planetas se agitan y cambian en sus √≥rbitas. Llevamos tres mil a√Īos observando muchos mundos, y en ese tiempo hemos aprendido lo que los cient√≠ficos terrestres del pasado no llegaron a comprender: que las conductas son comunes a todos los planetas y sistemas estelares, yque son√ļnicos enla Tierra yel Sistema Solar. Te digo que es imposible que unplaneta como Lusitania pueda existir durante m√°s de unas cuantas d√©cadas sin experimentar un cambio ecol√≥gico que amenace la vida: fluctuaciones de temperatura, perturbaciones orbitales, ciclos volc√°nicos ys√≠smicos¬Ö ¬ŅC√≥mo podr√≠a enfrentarse a eso unsistema cons√≥lo unpu√Īado de especies? Si el mundo tiene s√≥lo margaritas claras, ¬Ņc√≥mo se calentar√° cuando el sol se enfr√≠e? Si todas las formas de vida usandi√≥xido de carbono, ¬Ņc√≥mose curar√°ncuandoel ox√≠geno de la atm√≥sfera alcance niveles venenosos? Tus supuestos amigos de Lusitania sontontos si te env√≠anestupideces como √©sta. Si fuerancient√≠ficos de verdad, sabr√≠anque sus resultados sonimposibles.
Qing-jaopulsóuna tecla yla pantalla de suterminal quedó enblanco.
—Has desperdiciado un tiempo del que no dispongo. Si no tienes que ofrecer nada mejor que esto, no vengas a verme de nuevo. Para mí eres menos que nada. Eres sólo uninsecto que flota enmi clepsidra. Ensucias todo el cristal; no sólo el lugar donde flotas. Me despierto dolorida, sabiendo que estás enesta casa.
¬ęEntonces apenas soy "nada" para ti, ¬Ņverdad? ¬ódijo Wang-mu en silencio¬ó. Me parece que soymuyimportante. Puede que seas muylista, Qing-jao, pero no te comprendes a ti misma mejor que nadie.¬Ľ
¬óComo eres una muchacha est√ļpida y vulgar, no me comprendes ¬óespet√≥ Qing-jao¬ó. Te he
dicho que te marches.
¬óPerotupadre es el amode esta casa,yme ha pedido que me quede.
¬óPersonita est√ļpida, hermana de los cerdos, si no puedo pedirte que te marches de toda la
casa, he dejadobienclaroque me gustaría que te marcharas de mi habitación.
Wang-mu inclin√≥ la cabeza hasta que casi, casi, toc√≥ el suelo. Entonces sali√≥ de la habitaci√≥n, sin dar la espalda a su se√Īora. ¬ęSi me tratas de esta forma, entonces yo te tratar√© como a una gran dama,ysi no detectas la iron√≠a de mis acciones,entonces,¬Ņcu√°l de las dos es la tonta?¬Ľ
El Maestro Han no estaba en su habitaci√≥n cuando Wang-mu regres√≥. Tal vez estuviera en el cuarto de ba√Īo y regresar√≠a en cualquier momento. Tal vez ejecutaba alg√ļn ritual de los agraciados, en cuyo caso no volver√≠a hasta al cabo de varias horas. Wang-mu estaba demasiado llena de preguntas para esperarlo. Acerc√≥ los documentos al terminal, consciente de que Jane estar√≠a observ√°ndola. Sinduda,tambi√©nhab√≠a sidotestigode todolosucedidoenla habitaci√≥nde Qing-jao.
Sin embargo, Jane esperó a que Wang-mu pronunciara las preguntas que Qing-jao le había formulado antes de empezar a contestar. Y entonces Jane respondió primero a la cuestión de la veracidad.
—Los documentos de Lusitania son auténticos —aseguró—. Ela, Novinha, Ouanda y todos los demás que los han estudiado están profundamente especializados, sí, pero además son muy competentes en su especialidad. Si Qing-jao hubiera leído la Vida de Humano, habría visto cómo funciona esa docena de especies.
¬óPero me resulta dif√≠cil comprender lo que dice ¬ósuspir√≥ Wang-mu¬ó. He intentado pensar c√≥mo puede ser cierto todo eso, que hubiera tan pocas especies para que se desarrollara una gaialog√≠a real, y sin embargo el planeta est√° bastante bien regulado para albergar vida. ¬ŅEs posible que no haya presi√≥nambiental enLusitania?
—No. Tengo acceso a todos los datos astronómicos de los satélites de allí, y en el tiempo en que la humanidad ha estado presente en el sistema Lusitania, el planeta y su sol han mostrado todas las fluctuaciones normales. Ahora mismoparece haber una tendencia a unenfriamientoglobal.
¬óEntonces, ¬Ņc√≥mo respondenlas formas de vida de Lusitania? El virus de la descolada no los dejar√° evolucionar¬Ö, intenta destruir todo lo que sea extra√Īo, ypor eso matar√° a los humanos ya la reina colmena, si puede.
La imagende Jane, sentada enel aire enla posicióndel loto sobre el terminal del Maestro Han,
alzóuna mano.
—Unmomento —pidió.
Luego la bajó.
¬óHe estadorepitiendotus preguntas a mis amigos,yEla est√° muyexcitada.
Una nueva cara apareci√≥ enla pantalla, justo detr√°s ypor encima de la imagende Jane. Era una mujer de piel oscura yaspecto negroide; o una mezcla, tal vez, ya que no era demasiado oscura, ysu narizera fina. ¬ę√Čsta es Elanora ¬ópens√≥ Wang-mu¬ó. Jane me est√° mostrando a una mujer que vive a muchos a√Īos luz de distancia. ¬ŅLe estar√° mostrando tambi√©n mi cara a ella? ¬ŅC√≥mo me ve esta Ela? ¬ŅLe parezcoest√ļpida sinremisi√≥n?¬Ľ
Peroestaba claroque Ela nopensaba enWang-mu. Hablaba,encambio, de sus preguntas.
¬ó¬ŅPor qu√© no permite variedad el virus de la descolada? √Čsa deber√≠a ser una tendencia con valor de supervivencia negativo, y sin embargo la descolada sobrevive. Wang-mu debe de pensar que soyidiota por no haber pensado enesto antes. Pero no soygai√≥loga, ycrec√≠ enLusitania, as√≠ que nunca me plante√© el tema, ys√≥lo supuse que fuera cual fuese la gaiolog√≠a de Lusitania, funcionaba¬Ö yluegosegu√≠ estudiandola descolada. ¬ŅQu√© piensa Wang-mu?
Wang-mu se sinti√≥ alborozada al o√≠r aquellas palabras de una desconocida. ¬ŅQu√© le hab√≠a contado Jane acerca de ella? ¬ŅC√≥mo pod√≠a pensar Ela que Wang-mupod√≠a considerarla idiota, si Ela era una cient√≠fica yella s√≥lo una criada?
¬ó¬ŅC√≥mopuede importar loque yopiense? ¬ómurmur√≥Wang-mu.
¬ó¬ŅQu√© piensas? ¬óinsisti√≥ Jane¬ó. Aunque no sepas por qu√©, puede ser importante, Ela quiere saberlo.
Así,Wang-mucontósus especulaciones.
¬óEs una tonter√≠a, porque se trata tans√≥lo de unvirus microsc√≥pico, pero la descolada debe de estar haci√©ndolo todo. Contiene en su interior todos los genes de todas las especies, ¬Ņno? As√≠ que debe de encargarse de la evoluci√≥n ella sola. En vez de todo ese cambio gen√©tico, la descolada lo realiza ella misma. Podr√≠a hacerlo, ¬Ņno? Podr√≠a cambiar los genes de toda una especie, aunque la especie est√© todav√≠a viva. Notendr√≠a que esperar a una evoluci√≥n.
Hubo otra pausa yJane volvió a alzar la mano. Debía de estar mostrandoa Ela la cara de Wang­mu, dejando que oyera las palabras de sus propios labios.
¬óNossa Senhora ¬ósusurr√≥ Ela¬ó. En este mundo, la descolada es Gaia. Por supuesto. Eso lo explicar√≠a todo, ¬Ņno? Haytanpocas especies porque la descolada s√≥lo permite las especies que tiene domadas. Convirti√≥ la gaiolog√≠a de un planeta entero en algo casi tan simple como el Mundo Margarita.
Wang-mu pens√≥ que era divertido o√≠r a una cient√≠fica con educaci√≥n como Ela referirse a Mundo Margarita, como si fuera a√ļn una estudiante nueva, una muchacha a medio educar como ella misma.
Otra cara apareci√≥ junto a la de Ela, esta vezla de unhombre cauc√°sico mayor, tal vezde unos sesenta a√Īos, conel cabelloblancoyexpresi√≥ntranquila ypac√≠fica.
¬óPero una parte de la cuesti√≥n de Wang-mu sigue sin respuesta ¬ódijo¬ó. ¬ŅC√≥mo puede evolucionar la descolada? ¬ŅC√≥mo pudo haber protovirus de la descolada? ¬ŅPor qu√© una gaiolog√≠a tan limitada tendr√≠a preferencia de supervivencia sobre el lento modelo evolutivo de todos los otros mundos convida?
—Nunca he hecho esa pregunta —observó Wang-mu—. Qing-jao hizo la primera parte, pero el restoes cosa de él.
¬óCalla ¬óorden√≥ Jane¬ó. Qing-jao nunca formul√≥ la pregunta. La us√≥ como una excusa para no estudiar los documentos lusitanos. S√≥lo t√ļ la hiciste realidad, y el hecho de que Andrew Wiggin entienda tupropia pregunta mejor que t√ļnosignifica que no siga siendotuya.
De modo que √©ste eraAndrew Wiggin, el Portavozde los Muertos. No parec√≠a viejo ysabio, no de la forma en que lo parec√≠a el Maestro Han. En cambio, este Wiggin parec√≠a sorprendido y est√ļpido, como lo parec√≠an todas las personas con ojos redondos, y su cara cambiaba con cada estado de √°nimo moment√°neo, como si estuviera fuera de control. Sin embargo, s√≠ hab√≠a una expresi√≥n de paz en su contorno. Tal vez ten√≠a algo de Buda en su interior. Buda, despu√©s de todo, encontr√≥ sucamino enel Sendero. Tal vezesteAndrew Wigginlo hab√≠a encontrado tambi√©n, aunque nofuera chino.
Wigginestaba todavía formulandolas preguntas que creía erande Wang-mu.
¬óLas probabilidades en contra de que un virus como √©se suceda de forma natural son¬Ö incalculables. Mucho antes de que evolucionara unvirus que pudiera enlazar las especies ycontrolar toda la gaialog√≠a, las protodescoladas habr√≠an destruido toda la vida. No hubo tiempo para la evoluci√≥n: el virus es demasiado destructivo. Lo habr√≠a matado todo en su primera forma, y luego habr√≠a muertoal notener ning√ļnorganismoque saquear.
—Tal vez el saqueo vino luego —apuntó Ela—. Tal vez evolucionó en simbiosis con otras especies que se beneficiaron de su habilidad para transformar genéticamente a todos los individuos en su interior, todo en cuestión de días o semanas. Tal vez sólo se extendió más tarde a las otras especies.
¬óTal vez.
AWang-muse le ocurrióuna idea.
¬óLa descolada es como uno de los dioses ¬ódijo¬ó. Viene ycambia a todo el mundo, le guste o no.
¬óExcepto que los dioses tienenla decencia de marcharse ¬óintervinoWiggin.
Respondi√≥ tan r√°pidamente que Wang-mu advirti√≥ que Jane deb√≠a de estar transmitiendo ahora todo lo que se hac√≠a o se dec√≠a simult√°neamente a trav√©s de miles de millones de kil√≥metros de espacio entre ellos. Por lo que Wang-mu hab√≠a o√≠do acerca del coste de los ansibles, esto s√≥lo era posible para los militares: un negocio que intentara un enlace ansible en tiempo real pagar√≠a suficiente dinero para proporcionar casas para todos los pobres de unplaneta entero. ¬ęYyo lo tengo gratis,gracias a Jane. Veosus caras yellos venla m√≠a,incluso mientras hablan.¬Ľ
¬ó¬ŅDe verdad? ¬ópregunt√≥ Ela¬ó. Yo cre√≠a que el problema de Sendero era que los dioses no
se marchanylos dejanenpaz.
Wang-murespondióconamargura:
¬óLos dioses son como la descolada en todos los sentidos. Destruyen todo aquello que no les gusta, y transforman a las personas que les gustan en algo que nunca fueron. Qing-jao era una muchacha buena, brillante ydivertida, yahora se muestra resentida, furiosa ycruel, todo por culpa de los dioses.
—Todo por culpa de la alteración genética del Congreso —precisó Wiggin—. Un cambio deliberadointroducidopor personas que os obligarona encajar ensus propios planes.
—Sí —convinoEla—. Igual que la descolada.
¬ó¬ŅQu√© quieres decir?
—Un cambio deliberado introducido aquí por gente que intentaba obligar a Lusitania para que
encajara consupropio plan.
¬ó¬ŅQu√© gente? ¬ópregunt√≥ Wang-mu¬ó. ¬ŅQui√©nhar√≠a una cosa tanterrible?
¬óLo he tenido en la cabeza durante a√Īos ¬ódijo Ela¬ó. Me preocupaba que hubiera tan pocas formas de vida en Lusitania¬Ö Recuerda, Andrew, que √©sa fue parte de la raz√≥n por la que descubrimos que la descolada estaba implicada enel emparejamiento de las especies. Sab√≠amos que aqu√≠ hubo un cambio catastr√≥fico que destruy√≥ a todas las especies y reestructur√≥ a los pocos supervivientes. La descolada fue m√°s devastadora para la vida en Lusitania que una colisi√≥n con un asteroide. Pero siempre supusimos que,ya que la hab√≠amos encontrado aqu√≠,la descolada evolucion√≥ aqu√≠.Yo sab√≠a que no ten√≠a sentido, justo lo que dijo Qing-jao, pero ya que hab√≠a sucedido, entonces no importaba que tuviera sentido o no. Pero ¬Ņysi no sucedi√≥? ¬ŅYsi la descolada vino de los dioses? No dioses dioses, desde luego, sino alguna especie inteligente que desarroll√≥ este virus artificialmente.
—Eso sería monstruoso —dijo Wiggin—. Crear unveneno como ése yenviarlo a otros mundos, sinsaber opreocuparse por loque podría matar.
¬óNo un veneno ¬ócorrigi√≥ Ela¬ó. Si realmente se encarga de la regulaci√≥n de sistemas planetarios, ¬Ņno podr√≠a ser la descolada un instrumento para terraformar otros mundos? Nosotros nunca hemos intentado terraformar nada. Los humanos, ylos insectores antes que nosotros, nos hemos asentado solamente enmundos cuyas formas de vida nativas nos llevarona una situaci√≥nsimilar a la de la Tierra. Una atm√≥sfera rica en ox√≠geno que libera di√≥xido de carbono lo bastante r√°pido para mantener la temperatura del planeta mientras el sol se vuelve m√°s caliente. ¬ŅYsi hubiera otra especie que decidi√≥ de alg√ļnmodo que, a finde desarrollar planetas adecuados para la colonizaci√≥n, deb√≠an enviar el virus de la descolada por adelantado¬Ö, con miles de a√Īos de adelanto, tal vez, y as√≠ transformar de manera inteligente los planetas en las condiciones exactas que necesitaran? Cuando llegaran, dispuestos a montar sus casas, tal vez tuvieran antivirus para contrarrestar la descolada y as√≠ establecer una gaialog√≠a real.
—Otal vezdesarrollaronel virus para que no interfiriera conellos o los animales que necesiten —sugirióWiggin—. Tal vezdestruyerontoda la vida noesencial de cada mundo.
¬óEncualquier caso,esoloexplica todo. Los problemas a los que me he enfrentado,el nopoder encontrar sentido a las disposiciones imposibles e innaturales de las mol√©culas de la descolada¬Ö, siguen existiendo s√≥lo porque el virus funciona constantemente para mantener todas esas contradiccioneff¬ó internas. Pero nunca logr√© concebir c√≥mo una mol√©cula tan autocontradictoria pudo desarrollarse en primer lugar. Todo eso encuentra una respuesta si s√© que de alg√ļn modo fue dise√Īado y creado. Seg√ļn Wang-mu, √©sa fue la queja de Qing-jao: que la descolada no pod√≠a evolucionar yque la gaialog√≠a de Lusitania no pod√≠a existir enla naturaleza. Bueno, no existe. Es un virus artificial yuna gaialog√≠a artificial.
¬ó¬ŅQuer√©is decir que mis palabras os hanayudadoenalgo? ¬óse asombr√≥Wang-mu.
Sus rostros mostraron que, en su nerviosismo, virtualmente se habían olvidado de que ella era todavía parte de la conversación.
¬óTodav√≠a no lo s√© ¬ódijo Ela¬ó. Pero es un nuevo punto de vista. Para empezar, si puedo asumir que todo en el virus tiene un prop√≥sito, en vez de ser un amasijo normal de genes de la naturaleza que se conectan y se desconectan¬Ö, bueno, eso servir√° de ayuda. Y s√≥lo saber que fue dise√Īada me da esperanzas de poder desbaratarla. Oredise√Īarla.
—No te adelantes —aconsejóWiggin—. Es sólo una hipótesis.
¬óSuena a verdad. Tiene aspectode serlo. Explica tantas cosas¬Ö
—Yo siento lo mismo —admitió Wiggin—. Pero tenemos que intentarlo con quienes están más
afectados por el tema.
¬ó¬ŅD√≥nde est√° Plantador? ¬ópregunt√≥Ela¬ó. Podemos hablar con√©l.
—YconHumanoyRaíz. Tenemos que intentarloconlos padres-árbol.
—Esto va a golpearlos como un huracán —dijo Ela. Entonces pareció comprender las implicaciones de sus propias palabras—. No es sólo una forma de hablar, les dolerá. Descubrir que sumundoentero es unproyectode terraformación…
¬óAlgo m√°s importante que su mundo ¬óa√Īadi√≥ Wiggin¬ó. Ellos mismos. La tercera vida. La descolada les dio todo lo que son y los hechos m√°s fundamentales de su vida. Recuerda, cre√≠amos que evolucionaron como criaturas mam√≠feras que se apareaban directamente, de macho a hembra, y las peque√Īas madres sorb√≠an la vida de los √≥rganos sexuales masculinos, una docena cada vez. Eso es lo que eran. Entonces la descolada los transform√≥, y esteriliz√≥ a los machos hasta que despu√©s murieronyse convirtieronen√°rboles.
¬óSupropia naturaleza¬Ö
¬óAlos humanos nos result√≥ dif√≠cil aceptarlo cuando comprendimos por vez primera hasta qu√© punto nuestra conducta obedece a necesidades evolutivas. Sigue habiendo innumerables humanos que se niegan a creerlo. Aunque resulte absolutamente cierto, ¬Ņcrees que los pequeninos abrazar√°n esta idea tan f√°cilmente como han aceptado maravillas como el viaje espacial? Una cosa es ver a criaturas de otro mundo; otra es descubrir que ni Dios ni la evoluci√≥n te han creado, sino alg√ļn cient√≠ficode otra especie.
¬óPerosi fuera cierto¬Ö
¬ó¬ŅQui√©n sabe si es cierto? S√≥lo sabremos si la idea es √ļtil. Y para los pequeninos puede resultar tandevastador que acasose nieguena creerla para siempre.
—Algunos os odiaránpor decírselo —intervino Wang-mu—. Perootros se alegrarán.
Volvierona mirarla,oal menos la simulaciónde Jane los mostrómirándola.
¬óT√ļ lo sabes mejor que nadie ¬óasinti√≥ Wiggin¬ó. HanFe¬°¬ótzuyt√ļ acab√°is de descubrir que vuestropueblofue mejoradogen√©ticamente.
—Y lisiado a la vez —respondió Wang-mu—. Para el Maestro Han y para mí fue la libertad. Para Qing-jao…
¬óHabr√° muchos como Qing-jao entre los pequeninos ¬óse lament√≥ Ela¬ó. Pero Plantador, HumanoyRa√≠zno estar√°nentre ellos,¬Ņverdad? Sonmuysabios.
—¡Tambiénlo es Qing-jao!—exclamóWang-mu.
Habló con más pasión de lo que pretendía. Pero la lealtad de una doncella secreta muere lentamente.
¬óNo pretend√≠amos decir que no lo fuera ¬ócontemporiz√≥ Wiggin¬ó. Pero desde luego, no est√° siendo sabia eneste tema,¬Ņno?
—Eneste tema no —reconocióWang-mu.
¬óAeso nos referimos. A nadie le gusta descubrir que la historia de su propia identidad en la que siempre ha cre√≠do es falsa. Los pequeninos, muchos de ellos, piensan que Dios los hizo especiales de alg√ļnmodo,igual que vuestros agraciados.
¬ó¬°Yno somos especiales, ninguno! ¬ógimi√≥ Wang-mu¬ó. ¬°Somos todos tan corrientes como el barro!Nohayning√ļnagraciado. No haydioses. Nose preocupanpor nosotros.
—Si no hay dioses —dijo Ela, corrigiéndola suavemente—, entonces apenas pueden preocuparse de unmodouotro.
—¡Nada nos creó excepto para sus propios propósitos egoístas! —gritó Wang-mu—. Para quienquiera que crease la descolada, los pequeninos son sólo parte de su plan. Y los agraciados formanparte del plandel Congreso.
¬óComo alguiencuyo nacimiento fue solicitado por el gobierno ¬ódijo Wiggin¬ó, comprendo tu punto de vista. Pero tu reacci√≥n es demasiado apresurada. Despu√©s de todo, mis padres tambi√©n me desearon. Y desde el momento en que nac√≠, como todas las dem√°s criaturas vivas, tuve mi propio prop√≥sito enla vida. S√≥lo porque la gente de tumundo se equivocara al creer que suconducta DO C eran mensajes de los dioses no significa que no existan dioses. S√≥lo porque tu antigua comprensi√≥n del sentido de tuvida se haya visto contradicha no significa que tengas que decidir que no hayning√ļn sentido.
—Oh, sé que hay un sentido —masculló Wang-mu—. ¡El Congreso quería esclavos! Por eso crearona Qing-jao,para que fuera suesclava. ¡Yella quiere continuar bajosudominio!
¬ó√Čse fue el prop√≥sito del gobierno ¬ócontest√≥ Wiggin¬ó. Pero Qing-jao tambi√©n tuvo una madre y un padre que la amaron. Igual que yo. Hay muchos prop√≥sitos diferentes en este mundo, muchas causas distintas para todo. S√≥lo porque una causa en la que cre√≠as resultara ser falsa no significa que noexistanotras causas enlas que pueda confiarse.
—Oh, supongoque sí —dijoWang-mu.
Ahora se avergonzóde sus arrebatos.
¬óNo inclines la cabeza ante m√≠ ¬ópidi√≥Wiggin¬ó. ¬ŅOloest√°s haciendot√ļ,Jane?
Jane debióde contestarle,una respuesta que Wang-munollegóa oír.
¬óNo me importa cu√°les sean tus costumbres ¬ódeclar√≥ Wiggin¬ó. El √ļnico motivo para inclinarse as√≠ es humillar a una persona ante otra, yno consentir√© que se incline ante m√≠ de esa forma. No ha hecho nada de lo que avergonzarse. Ha abierto una nueva forma de contemplar la descolada que podr√≠a llevar a la salvaci√≥nde unpar de especies.
Wang-muoy√≥el tono de suvoz. √Čl cre√≠a enlo que dec√≠a. La estaba honrando,directamente.
—Yo no —protestóWang-mu—. Qing-jao. Fueronsus preguntas.
—Qing-jao —repitió Ela—. Te tiene completamente absorbida, igual que el Congreso hace que Qing-jaopiense enél.
—No puedes despreciarla, no la conoces —le replicó Wang-mu—. Pero es inteligente ybuena,
yyonunca podré ser comoella.
—Otra vezlos dioses —suspiróWiggin.
¬óSiempre los dioses ¬óa√Īadi√≥Ela.
¬ó¬ŅQu√© quer√©is decir? Qing-jaonodice que sea undios,ni yotampoco.
¬óT√ļs√≠ ¬ócontest√≥Ela¬ó. ¬ęQing-jaoes sabia ybuena¬Ľ,dijiste.
—Inteligente ybuena —corrigió Wiggin.
¬ó¬ęYyo nunca podr√© ser comoella¬Ľ ¬ócontinu√≥Ela.
¬óD√©jame que te hable de los dioses ¬ódijo Wiggin¬ó. No importa lo listo o fuerte que seas, siempre habr√° alguien m√°s listo o m√°s fuerte, y cuando te encuentres con alguien que es m√°s listo ym√°s fuerte que nadie, piensas: ¬ę√Čste es un dios¬Ľ. Esto es perfecci√≥n. Pero te aseguro que en alg√ļn lugar hay alguien m√°s que, en comparaci√≥n, dejar√° a tu dios como un gusano. Y alguien m√°s listo o m√°s fuerte o mejor de alguna otra manera. As√≠ que d√©jame decirte lo que pienso de los dioses. Creo que un dios real no va a ser tan asustadizo o intransigente que intente rebajar a otras personas. El hecho de que el Congreso alterara gen√©ticamente a las personas, para hacerlas m√°s listas y m√°s creativas, puede haber parecido un acto divino, un don generoso. Pero estaban asustados, y por eso lastraronal pueblo de Sendero. Quer√≠anconservar el control. Undios de verdad no se preocupa por el control. Undios de verdad, tiene control sobre todo lo que necesita ser controlado. Los dioses de verdadquierenense√Īarte a ser susemejante.
¬óQing-jaoquer√≠a ense√Īarme ¬óapunt√≥Wang-mu.
—Perosólo mientras obedecieras e hicieras lo que ella quería —dijo Jane.
¬óNo soydigna. Soydemasiadoest√ļpida para aprender a ser tansabia comoella.
—Sin embargo, sabes que dije la verdad, mientras que todo lo que pudo ver Qing-jao fueron mentiras —indicóJane.
¬ó¬ŅEres t√ļ undios? ¬ópregunt√≥ Wang-mu.
¬óYo he sabido desde el principio lo que agraciados y pequeninos est√°n a punto de averiguar
acerca de sí mismos: fui creada.
—Tonterías —espetóWiggin—. Jane,siempre has creídoque brotaste de la cabeza de Zeus.
¬óNo soyMinerva,gracias ¬ódijo Jane.
—Por loque nosotros sabemos, simplemente sucediste. Nadie te planeó.
¬óQu√© reconfortante. As√≠ que mientras vosotros pod√©is nombrar a vuestros creadores, o al menos a vuestros padres o alguna paternalista agencia gubernamental, yo soy el √ļnico accidente genuinodel universo.
¬óNo puedes ser las dos cosas ¬óse impacient√≥ Wiggin¬ó. O bien alguien ten√≠a un prop√≥sito para ti, o fuiste unaccidente. √Čsa es la definici√≥nde accidente: algo que sucede sinning√ļnprop√≥sito. ¬ŅVas a lamentarlo? El pueblo de Sendero se pondr√° furioso conel Congreso cuando descubra lo que se le ha hecho. ¬ŅVas a lamentarte t√ļ porque nadie te ha hechonada?
¬óPuedosi quiero ¬ódijoJane,peroera una burla de rabia infantil.
—Te diré lo que opino —continuó Wiggin—. Creo que no se crece hasta que dejas de preocuparte por los propósitos o la falta de propósitos de los demás yencuentras aquellos enlos que crees para ti mismo.
Ender y Ela se lo explicaron todo a Valentine primero, probablemente porque entró en el laboratorio justo entonces, buscando a su hermano para tratar de algo que no tenía ninguna relación conaquel tema. La posibilidad le pareció tanreal como lo había sido para Ela yEnder. Como ellos, Valentine sabía que no podían evaluar la hipótesis de la descolada como reguladora de la gaialogía de Lusitania hasta que hubierancontadola idea a los pequeninos yescuchadosurespuesta.
Ender propuso que lo intentaran primero con Plantador, antes de explicar nada a Humano o Ra√≠z. Ela y Valentine estuvieron de acuerdo. Ni Ela ni Ender, que hab√≠an hablado con los padres¬≠√°rbol durante a√Īos, se sent√≠an suficientemente c√≥modos con su lenguaje para comunicar nada con facilidad. Y, m√°s importante, estaba el hecho de que simplemente sent√≠an m√°s familiaridad con los hermanos de aspecto mam√≠fero que con los √°rboles. ¬ŅC√≥mo pod√≠an suponer, al mirar a un √°rbol, lo que estaba pensando o c√≥mo les respond√≠a? No, si ten√≠an que decir algo conflictivo a un pequenino, ser√≠a primeroa unhermano,noa unpadre.
Por supuesto, una vez que llamaron a Plantador a la oficina de Ela, cerraron la puerta y empezarona explic√°rselo, Ender advirti√≥ que hablar con un hermano apenas significaba una mejora. Ni siquiera despu√©s de treinta a√Īos de vivir y trabajar con ellos era capaz Ender de interpretar m√°s que las manifestaciones m√°s crudas y obvias de la expresi√≥n corporal pequenina. Plantador escuch√≥ con aparente falta de preocupaci√≥n mientras Ender le explicaba lo que hab√≠an pensado durante la conversaci√≥n con Jane y Wang-mu. No estuvo impasible. En cambio, parec√≠a sentado en su silla tan inquieto como un ni√Īo peque√Īo, cambiando constantemente de postura, mirando hacia otro lado, contemplando la nada como si sus palabras fueran insoportablemente aburridas. Ender sab√≠a, desde luego, que el contacto ocular no significaba lo mismo para los pequeninos que para los humanos: ellos nunca lo buscaban ni lo evitaban. Les resultaba indiferente ad√≥nde miraras cuando estabas escuchando. Pero por lo general, los pequeninos que trabajabanconlos humanos intentabanactuar de forma que los humanos interpretarancomo signos de atenci√≥n. Plantador era h√°bil enello, pero ahora ni siquiera loestaba intentando.
Hasta que terminaron de explic√°rselo todo, no comprendi√≥ Ender cu√°nto auitocontrol hab√≠a mostrado Plantador para permanecer enla silla hasta que acabaron. Enel momento enque le dijeron que aquello era todo, salt√≥ de la silla yempez√≥ a correr, no, a huir por la habitaci√≥n, toc√°ndolo todo. No golpeaba,nodescargaba suviolencia comopodr√≠a haber hechounhumano,golpeandounas cosas, volcando otras. M√°s bienfrotaba todo lo que encontraba, palpando las texturas. Ender permaneci√≥ de pie, queriendo extenderle los brazos, ofrecer alg√ļn consuelo, pues sab√≠a suficiente de la conducta pequenina para reconocer esta reacci√≥n como una especie de conducta aberrante que s√≥lo'pod√≠a significar una grandesaz√≥n.
Plantador corrió hasta quedar exhausto, yentonces continuó dando vueltas como borracho por la habitación hasta que por fin chocó con Ender y lo rodeó con sus brazos, agarrándose a él. Por un momento, Ender pensó endevolverle el abrazo, pero entonces recordó que Plantador no era humano. Unabrazo no requería otro. Plantador se agarraba a él como se habría agarrado a unárbol. Buscando el apoyo de un tronco. Un lugar a salvo al que aferrarse hasta que pasara el peligro. Si Ender le respondía como a un humano y le devolvía el abrazo, el consuelo menguaría. Tenía que responderle como unárbol. Por tanto, permaneció quieto yesperó. Esperó ypermaneció quieto. Hasta que por fin cesaronlos temblores.
Cuando Plantador se separ√≥ de √©l, los dos estaban cubiertos de sudor. ¬ęSupongo que tengo un l√≠mite como √°rbol ¬ópens√≥ Ender¬ó. ¬ŅO transmiten humedad los padres y los hermanos-√°rbol a los hermanitos que se agarrana ellos?¬Ľ
—Estoes sorprendente —susurróPlantador.
Las palabras fuerontanabsurdamente suaves, comparadas conla escena que acababa de suceder ante ellos,que Ender nopudoevitar echarse a reír envozalta.
—Sí —dijo—. Imaginoque loes.
¬óPara ellos no es gracioso ¬óintervinoEla.
—Ya lo sabe —replicóValentine.
—Entonces no debe reírse. No puedes reírte cuando Plantador siente tanto dolor-dijo Ela, y se
echóa llorar.
Valentine le pusouna mano enel hombro.
¬ó√Čl se r√≠e, t√ļ lloras. Plantador echa a correr y escala √°rboles. Qu√© extra√Īos animales somos todos.
—Todo viene de la descolada —jadeó Plantador—. La tercera vida, el árbol-madre, los padres-árbol. Tal vez incluso nuestras mentes. Tal vez sólo éramos ratas de árbol cuando vino la descolada ynos convirtióenfalsos raman…
—Ramanverdaderos —puntualizóValentine.
—No sabemos si es verdad —intervinoEla—. Es sólouna hipótesis.
—Es muymuymuymuycierto —manifestó Plantador—. Más verdaderoque la verdad.
¬ó¬ŅC√≥molo sabes?
¬óTodo encaja. Regulaci√≥n planetaria¬Ö S√© de eso, estudi√© gaialog√≠a y todo el tiempo pens√©, ¬Ņc√≥mo puede este maestro ense√Īarnos estas cosas cuando cada pequenino puede mirar alrededor y ver que son falsas? Pero si sabemos que la descolada nos est√° cambiando, haci√©ndonos actuar para regular los sistemas planetarios¬Ö
¬ó¬ŅQu√© puede haceros la descolada para regular el planeta? ¬ópregunt√≥ Ela.
—No nos conocéis lo suficiente —dijo Plantador—. No os lo hemos dicho todo porque temíamos que pensarais que somos tontos. Ahora sabréis que no lo somos, que actuamos siguiendo sóloloque unvirus nos obliga a hacer. Somos esclavos,notontos.
AEnder le sorprendió advertir que Plantador acababa de confesar que los pequeninos todavía
se esforzabanenintentar impresionar a los humanos.
¬ó¬ŅQu√© conducta vuestra est√° relacionada conla regulaci√≥nplanetaria?
¬óLos √°rboles ¬ódijo Plantador¬ó. ¬ŅCu√°ntos bosques hay, por todo el mundo? Transpirando constantemente. Convirtiendo enox√≠geno el di√≥xido de carbono. El di√≥xido de carbono es un gas de efecto invernadero. Cuanto m√°s se acumula enla atm√≥sfera, m√°s se calienta el planeta. ¬ŅQu√© hacemos entonces para enfriar el mundo?
¬óPlantar m√°s √°rboles ¬ódijo Ela¬ó. Consumir m√°s CO2 para que el calor pueda escapar al
espacio.
—Sí. Pero piensa encómoplantamos nuestros árboles.
¬ęLos √°rboles crecende los cuerpos de los muertos¬Ľ,pens√≥Ender.
—Guerra —aventuró.
¬óHayluchas entre tribus, ya veces entablanpeque√Īas guerras ¬óadmiti√≥ Plantador¬ó. √Čsas no son nada a escala planetaria. Pero en las grandes guerras que barren el mundo entero¬Ö, millones y millones de hermanos mueren en ellas, y todos se convierten en √°rboles. En cuesti√≥n de meses, los bosques del mundose doblanenn√ļmeroytama√Īo. Esosirve para crear una diferencia, ¬Ņno?
—Sí —convinoEla.
—De forma muchomás eficazque a través de la evoluciónnatural —continuó Ender.
—Y entonces las guerras se paran —concluyó Plantador—. Siempre pensamos que existían grandes causas para las guerras, que eranluchas entre el bienyel mal. Yno sonmás que regulación planetaria.
—No —corrigió Valentine—. La necesidad de luchar, la ira, puede venir de la descolada, pero esonosignifica que las causas por las que lucháis sean…
¬óLa causa por la que luchamos es la regulaci√≥nplanetaria ¬óinsisti√≥Plantador¬ó. Todoencaja. ¬ŅC√≥mocre√©is que ayudamos a calentar el planeta?
—No losé —dijo Ela—. Inclusolos árboles muerende vejez.
—No lo sabéis porque habéis venido durante un período cálido, no uno frío. Pero cuando los
inviernos son crudos, construimos casas. Los hermanos-árbol se nos entregan para que hagamos casas. Todos nosotros, no sólo los que viven en lugares fríos. Todos construimos casas, y los bosques se reducena la mitad, a la tercera parte. Creíamos que esto era ungransacrificio que hacían los hermanos-árbol por el bien de la tribu, pero ahora comprendo que es la descolada, que quiere más dióxidode carbonoenla atmósfera para calentar el planeta.
—Sigue siendoungransacrificio —declaróEnder.
—Todas nuestras grandes epopeyas —dijo Plantador—. Todos nuestros héroes. Sólo son
hermanos actuandopor la voluntadde la descolada.
¬ó¬ŅYqu√©? ¬ódijoValentine.
¬ó¬ŅC√≥mo pueden decir eso? He visto que nuestras vidas no son nada, que s√≥lo somos
herramientas de unvirus para regular el ecosistema global,¬Ņyt√ļ loconsideras nada?
¬óS√≠, lo considero nada ¬ódijo Valentine¬ó. Los seres humanos no somos distintos. Puede que no sea unvirus, pero nos pasamos la mayor parte del tiempo actuando seg√ļnnuestro destino gen√©tico. Mira las diferencias entre machos y hembras. Los machos tienden de forma natural a una amplia estrategia de reproducci√≥n. Ya que los machos creanun suministro casi infinito de esperma yno les cuesta nada desplegarlo.
—Nada no —puntualizó Ender.
¬óNada ¬órepiti√≥ Valentine¬ó. S√≥lo desplegarlo. Su estrategia reproductora m√°s sensata es depositarlo entodas las hembras disponibles¬Ö yhacer esfuerzos especiales para depositarlo en las m√°s saludables, las que llevar√°n con m√°s probabilidad sus reto√Īos hasta la edad adulta. Desde el puntode vista reproductivo,unmachoes m√°s eficiente si deambula ycopula cuanto sea posible.
¬óYo he deambulado mucho ¬ódijo Ender¬ó. De alg√ļn modo, se me ha pasado por alto lo de copular.
¬óEstoy hablando de tendencias generales ¬ócontest√≥ Valentine¬ó. Siempre hay individuos extra√Īos que no siguenlas normas. La estrategia femenina es justo al contrario, Plantador. Envezde millones y millones de espermatozoides, s√≥lo crean un √≥vulo cada mes, y cada hijo representa una enorme cantidadde esfuerzo. Por eso, las hembras necesitanestabilidad. Necesitanasegurarse de que siempre habr√° comida. Tambi√©npasamos grandes cantidades de tiempo relativamente indefensas, sin poder encontrar o acumular comida. Lejos de ser n√≥madas, las hembras necesitamos establecernos y permanecer en un lugar. Si no podemos conseguir eso, entonces nuestra siguiente estrategia es aparearnos conlos machos m√°s fuertes ysanos. Pero lo mejor de todo es conseguir unmacho fuerte y sano que se quede y proporcione todo lo necesario para la supervivencia, en vez de deambular y copular a voluntad.
¬ĽAs√≠, los machos tienen dos presiones. Una es esparcir su semilla, violentamente si es necesario. La otra es mostrarse atractivos para las hembras siendo suministradores estables, suprimiendo y conteniendo la necesidad de deambular y la tendencia a usar la fuerza. Del mismo modo, hay dos presiones en las hembras. Una es conseguir-la semilla de los machos m√°s fuertes y viriles para que sus hijos tenganbuenos genes, lo que har√≠a que los machos m√°s fuertes yviolentos se sintieran atra√≠dos por ellas. La otra es conseguir la protecci√≥n de los machos m√°s estables y no violentos, para que sus hijos sean protegidos y atendidos y lleguen a la edad adulta en el mayor n√ļmeroposible.
¬ĽToda nuestra historia, todo lo que he descubierto enmi deambular como historiadora itinerante antes de desengancharme finalmente de mi hermano, reproductivamente inaccesible, y tener una familia, puede interpretarse como gente que act√ļa a ciegas siguiendo esas estrategias gen√©ticas. Tiran de nosotros endos direcciones.
¬ĽNuestras grandes civilizaciones no son m√°s que m√°quinas sociales para crear la situaci√≥n femenina ideal, donde una mujer pueda contar con estabilidad; nuestros c√≥digos morales y legales que intentan abolir la violencia, promover la permanencia de la posesi√≥n y reforzar los contratos representanla estrategia femenina primaria,la dominaci√≥ndel macho.
¬ĽYlas tribus de b√°rbaros n√≥madas fuera del alcance de la civilizaci√≥nsiguenprincipalmente la estrategia masculina. Esparcen la semilla. Dentro de la tribu, los machos m√°s fuertes y dominantes toman posesi√≥n de las mejores hembras, bien a trav√©s de poligamia formal o en copulaciones sobre la marcha que los otros machos no pueden resistir. Pero esos machos de bajo status guardan cola, porque los l√≠deres los llevana la guerra ylos dejanviolar ysaquear cuando consiguenuna victoria. Consiguen ser deseados sexualmente demostr√°ndose su val√≠a a s√≠ mismos en el combate, y luego matan a todos los machos rivales y copulan con sus viudas cuando vencen. Una conducta horrible y monstruosa¬Ö,perotambi√©nuna ejecuci√≥nviable de la estrategia gen√©tica.
Ender se sinti√≥ inc√≥modo al o√≠r a Valentine hablar de esta forma. Sab√≠a que todo aquello era cierto, ylo hab√≠a o√≠do antes, pero encierto modo se sent√≠a taninc√≥modo como Plantador al enterarse de cosas similares acerca de su propio pueblo. Ender quer√≠a negarlo todo, decir: ¬ęAlgunos de los machos somos civilizados por naturaleza¬Ľ. Pero en su propia vida, ¬Ņno hab√≠a ejecutado acaso los actos de dominio y guerra? ¬ŅNo hab√≠a deambulado? En este contexto, su decisi√≥n de quedarse en Lusitania fue realmente una decisi√≥nde abandonar el modelo social de macho dominante que le hab√≠a sido impuesto cuando era un joven soldado en la escuela de batalla, y convertirse en un hombre civilizado conuna familia estable.
Sinembargo, incluso entonces, se cas√≥ conuna mujer que ten√≠a poco inter√©s enparir m√°s hijos. Una mujer con quien el matrimonio, al final, hab√≠a resultado cualquier cosa menos civilizado. ¬ęSi sigo el modelo masculino, entonces soy un fracaso. Ning√ļn hijo que lleve mis genes. Ninguna mujer que acepte mi regla. Soy definitivamente at√≠pico. Pero ya que no me he reproducido, mis genes at√≠picos morir√°n conmigo, y as√≠ los modelos sociales masculinos y femeninos est√°n a salvo de personas intermedias comoyo.¬Ľ
Mientras Ender realizaba sus propias evaluaciones privadas de la interpretación de Valentine relativa a la historia de la humanidad, Plantador mostró surespuesta tendiéndose ensusilla, ungesto que comunicaba desprecio.
¬ó¬ŅSe supone que debo sentirme mejor porque los humanos sontambi√©nherramientas de alguna mol√©cula gen√©tica?
—No —dijo Ender—. Se supone que debes darte cuenta de que sólo porque gran parte de la conducta pueda explicarse como respuesta a las necesidades de alguna molécula genética, eso no significa que toda la conducta pequenina carezca de significado.
—La historia humana puede ser interpretada como la lucha entre las necesidades de las mujeres y las necesidades de los hombres —prosiguió Valentine—, pero mi argumento es que todavía hay héroes monstruos,grandes hechos ynobles acciones.
¬óCuando unhermano-√°rbol da sumadera ¬ódijo Plantador¬ó, se supone que se sacrifica por la tribu. Nopor unvirus.
—Si puedes mirar más allá de la tribu y ver el virus, entonces mira más allá del virus y ve el mundo —propuso Ender—. La descolada está manteniendo este planeta habitable. Así, el hermano­árbol se sacrifica para salvar al mundoentero.
¬óMuy listo. Pero te olvidas de que para salvar al planeta no importa qu√© hermanos-√°rbol se entreguen, mientras que lohaga unn√ļmerodeterminado.
¬óCierto ¬óconvino Valentine¬ó.Ala descolada no le importa qu√© hermanos-√°rbol densuvida. Pero s√≠ importa a los hermanos, ¬Ņno es cierto? Ytambi√©n importa a los hermanitos como t√ļ, que se agazapanenesas casas para mantenerse c√°lidos. Vosotros apreci√°is el noble gesto de los hermanos¬≠√°rbol que murieronpor los dem√°s, aunque la descolada nodistinga un√°rbol de otro.
Plantador no respondi√≥. Ender esper√≥que eso significara que estabanlograndoalg√ļnavance.
¬óYen las guerras ¬óse anim√≥ Valentine¬ó, a la descolada no le importa qui√©n gane o pierda, mientras que mueran suficientes hermanos y crezcan suficientes √°rboles de los cad√°veres. ¬ŅCierto? Peroesonocambia el hechode que algunos hermanos sonnobles yalgunos soncobardes o crueles.
—Plantador —dijo Ender—, la descolada puede causar que todos experimentéis una furia asesina, por ejemplo, de forma que las disputas se conviertanenguerras envezde ser zanjadas entre los padres-árbol. Peroesonoborra el hechode que algunos bosques luchenendefensa propia yotros esténsimplemente sedientos de sangre. Seguís teniendoa vuestros héroes.
—Me importan un comino los héroes —masculló Ela—. Los héroes tienden a estar muertos,
comomi hermano Quim. ¬ŅD√≥nde est√° ahora, cuandolonecesitamos? Ojal√° nohubiera sido unh√©roe.
Deglutió confuerza,conteniendoel recuerdode la pena reciente.
Plantador asintió,ungesto que había aprendidopara comunicarse conlos humanos.
¬óAhora vivimos enel mundo de Guerrero ¬ódijo¬ó. ¬ŅQu√© es √©l, sino unpadre-√°rbol que act√ļa siguiendo las instrucciones de la descolada? El mundo se calienta demasiado. Necesitamos m√°s √°rboles. As√≠ que se llena de fervor para expandir los bosques. ¬ŅPor qu√©? La descolada le hace sentirse as√≠. Por eso le escuchan tantos hermanos y padres-√°rbol, porque ofreci√≥ un plan para satisfacer suansia de extenderse yhacer crecer m√°s √°rboles.
¬ó¬ŅSabe la descolada que pretende llevar a todos esos nuevos √°rboles a otros planetas? ¬ódijo
Valentine—. Esonoharía mucho por enfriar Lusitania.
¬óLa descolada pone el ansia enellos. ¬ŅC√≥mopuede saber unvirus de naves espaciales?
¬ó¬ŅC√≥mo puede saber un virus de madres y padres-√°rbol de hermanos y esposas, de reto√Īos y
peque√Īas madres? ¬ólanz√≥ Ender¬ó. Es unvirus muylisto.
¬óGuerrero es el mejor ejemplo de mi argumento ¬ósubray√≥ Valentine¬ó. Su nombre sugiere que estuvo muy involucrado y tuvo √©xito en la √ļltima guerra. Una vez m√°s existe la presi√≥n para aumentar el n√ļmero de √°rboles. Sin embargo, Guerrero ha decidido dirigir su ansia hacia un nuevo prop√≥sito, esparciendo nuevos bosques yvolvi√©ndose hacia las estrellas envezde librar guerras con otros pequeninos.
¬ó√ćbamos a hacerlo sin importar lo que dijera o hiciera Guerrero ¬óobjet√≥ Plantador¬ó. Miramos. El grupo de Guerrero se preparaba para esparcirse y plantar nuevos √°rboles en otros mundos. Pero cuando mataronal padre Quim, los dem√°s nos llenamos tanto de ira que decidimos ir y castigarlos. Una granmatanza, yde nuevo los √°rboles crecer√≠an. Seguir√≠amos cumpliendo las √≥rdenes de la descolada. Y ahora que los humanos han quemado nuestro bosque, la gente de Guerrero prevalecer√° despu√©s de todo. De un modo u otro, debemos esparcirnos y propagarnos. Aceptaremos cualquier excusa que podamos encontrar. La descolada se saldr√° con la suya. Somos herramientas que intentanencontrar pat√©ticamente unmedio para convencerse a s√≠ mismos de que sus acciones son idea propia.
Parecía completamente desesperanzado. A Ender no se le ocurría nada más que decir para intentar arrancarlo de su conclusión de que la vida de los pequeninos carecía de libertad y significado.
Así, fue Ela quien habló a continuación, y en un tono de tranquila especulación que parecía incongruente, como si hubiera olvidado la terrible ansiedad que experimentaba Plantador.
Probablemente era lomás adecuado,ya que toda la discusiónhabía vueltoa supropia especialidad.
—Es difícil saber qué ladode la descolada ganaría si fuera consciente de todoesto.
¬ó¬ŅQu√© lado de qu√©? ¬ópregunt√≥Valentine.
¬óIntroducir unenfriamientoglobal haciendo que se plantenm√°s bosques aqu√≠, ousar ese mismo instinto de propagaci√≥n para hacer que los pequeninos lleven la descolada a otros mundos. ¬ŅQu√© habr√≠anpreferidolos creadores del virus? ¬ŅEsparcir el virus oregular el planeta?
—El virus querrá ambas cosas, y es probable que las consiga —dijo Plantador—. El grupo de Guerrero ganará el control de las naves, sinduda. Pero antes o después se producirá una guerra que matará a la mitad de los hermanos. Por lo que sabemos, la descolada está haciendo que sucedan las dos cosas.
—Por loque sabemos —repitióEnder.
—Por loque sabemos —continuóPlantador—,nosotros podríamos ser la descolada.
¬ęAs√≠ que sonconscientes de esta preocupaci√≥n¬ópens√≥ Ender¬ó, a pesar de nuestra decisi√≥nde notratarla conlos pequeninos todav√≠a.¬Ľ
¬ó¬ŅHas habladoconQuara? ¬ópregunt√≥Ela.
¬óHabloconella todos los d√≠as ¬óasinti√≥Plantador¬ó. Pero¬Ņqu√© tiene que ver conesto?
¬óTuvola misma idea. Que tal vezla inteligencia pequenina procede de la descolada.
¬ó¬ŅCrees que despu√©s de hablar tanto de que la descolada es inteligente no se nos hab√≠a
ocurrido preguntarnos eso? Y si es cierto, ¬Ņqu√© har√©is entonces? ¬ŅDejar que toda vuestra especie
muera para que nosotros podamos conservar nuestros cerebros de segunda fila?
Ender protestó de inmediato.
¬óNunca hemos pensadoque vuestros cerebros fueran¬Ö
¬ó¬ŅNo? ¬ŅPor qu√©, entonces, asum√≠s que s√≥lo pensar√≠amos en esa posibilidad si nos lo dijera
alg√ļnhumano?
Ender no encontr√≥ ninguna respuesta oportuna que ofrecer. Tuvo que confesarse a s√≠ mismo que hab√≠a considerado a los pequeninos como si fueran ni√Īos a los que deb√≠a proteger. No se le hab√≠a ocurrido que eranperfectamente capaces de descubrir por sucuenta los horrores m√°s terribles.
¬óY si nuestra inteligencia procede efectivamente de la descolada, y encontr√°is un modo de destruirla, ¬Ņen qu√© os convertir√©is entonces? ¬óPlantador los mir√≥, triunfal en su amarga victoria¬ó. No somos m√°s que ratas de √°rbol.
¬óEs la segunda vezque utilizas este t√©rmino ¬óobserv√≥Ender¬ó. ¬ŅQu√© sonratas de √°rbol?
¬óEsoes loque gritabanalgunos de los hombres que mataronal √°rbol-madre.
¬óNo existe ese animal ¬ódijoValentine.
¬óLo s√©. Grego me lo explic√≥. ¬ęRata de √°rbol¬Ľ es una expresi√≥n enargot para las ardillas. Me mostr√≥unholode una de ellas enel ordenador que tiene ensucelda.
¬ó¬ŅFuiste a visitar a Grego? ¬óEla estaba claramente horrorizada.
—Tenía que preguntarle por qué intentómatarnos a todos,ypor qué quisosalvarnos luego.
¬ó¬ŅVes? ¬óexclam√≥Valentine,triunfal¬ó. ¬°Nopuedes decirme que lo que GregoyMirohicieron esa noche, impedir que la muchedumbre quemara a Ra√≠z y Humano, fue s√≥lo el resultado de fuerzas gen√©ticas!
—Nunca he dicho que la conducta humana carezca de sentido —dijo Plantador—. Sois vosotros los que habéis intentado consolarme con esta idea. Sabemos que los humanos tenéis a vuestros héroes. Sólolos pequeninos somos herramientas de unvirus gaialógico.
—No —deslizóEnder—. Tambiénhayhéroes pequeninos. RaízyHumano,por ejemplo.
¬ó¬ŅH√©roes? ¬ócritic√≥ Plantador¬ó.Actuaroncomo lo hicieronpara conseguir lo que quer√≠an, su status como padres-√°rbol. Fue el ansia por reproducirse. Puede que os parezcan h√©roes a los humanos, que s√≥lo mor√≠s una vez, pero la muerte que ellos sufrieron fue en realidad un nacimiento. No huboning√ļnsacrificio.
—Vuestro bosque entero fue heroico, entonces dijo Ela—. Os liberasteis de todos los viejos canales e hicisteis un tratado que requería que cambiarais algunas de vuestras costumbres más enraizadas.
¬óQuer√≠amos el conocimiento, las m√°quinas y el poder que ten√©is los humanos. ¬ŅQu√© hay de heroico enuntratado enel que s√≥lo debemos dejar de mataros, ya cambio recibir unimpulso de mil a√Īos ennuestrodesarrollotecnol√≥gico?
¬óNo vas a escuchar ninguna conclusi√≥npositiva,¬Ņverdad? ¬ósuspir√≥Valentine.
Plantador continuó,ignorándola:
¬óLos √ļnicos h√©roes en esa historia fueron Pipo y Libo, los humanos que actuaron con tanto coraje, a pesar de saber que morir√≠an. Ellos ganaron la libertad de su herencia gen√©tica. ¬ŅQu√© cerdi ha hechoesoa prop√≥sito?
AEnder le molest√≥ unpoco o√≠r a Plantador emplear el t√©rmino cerdi para referirse a supueblo. En los √ļltimos a√Īos hab√≠a dejado de ser tan amistoso y afectivo como lo era cuando Ender lleg√≥ a Lusitania; ahora se utilizaba a menudo como una palabra degradante, y la gente que trabajaba con ellos normalmente usaba el vocablo ¬ępequenino¬Ľ. ¬ŅAqu√© tipo de odio contra s√≠ mismo estaba dando rienda suelta Plantador,enrespuesta a lo que hab√≠a sabidohoy?
—Los hermanos-árbol dieron sus vidas —dijo Ela, servicial. Pero Plantador respondió con desdén:
—Los hermanos-árbol no están vivos como lo están los padres-árbol. No pueden hablar. Sólo obedecen. Les decimos loque debenhacer,yellos notienenotra opción. Herramientas,nohéroes.
—Puedes dar la vuelta a cualquier historia —observó Valentine—. Puedes negar cualquier sacrificio sosteniendo que con él el doliente se sintió tan bien que no representó sacrificio alguno, sinootroacto egoísta.
De repente, Plantador se levantó de la silla de un salto. Ender se preparó para verle repetir su conducta anterior, pero esta vez no circundó la habitación. En cambio, el pequenino se acercó a donde estaba sentada Ela ycolocó ambas manos sobre sus rodillas.
—Sé un modo de convertirme en un auténtico héroe —dijo—. Sé un modo de actuar contra la
descolada. Para rechazarla ycombatirla yodiarla yayudar a destruirla.
—Yo también—asintióEla.
¬óUnexperimento.
Ella afirmóconungesto.
¬óPara ver si la inteligencia pequenina est√° realmente centrada en la descolada, y no en el
cerebro.
—Yo loharé —se ofreció Plantador.
—Nunca te lopediría.
—Sé que no. Lo exijopara mí.
Ender se sorprendi√≥ al ver que, a sumodo,Ela yPlantador erantan√≠ntimos como√©l yValentine, capaces de conocer los pensamientos mutuos sin explicar nada. Ender no hab√≠a supuesto que esto pudiera suceder entre dos personas de especies tandistintas;ysinembargo, ¬Ņpor qu√© no? Sobre todo cuando trabajabanjuntos tanestrechamente enla misma empresa.
Ender tardó unos instantes en captar lo que estaban decidiendo Plantador y Ela; Valentine, que
nohab√≠a trabajadoconellos durante a√Īos comohab√≠a hecho Ender,todav√≠a nolocomprend√≠a.
¬ó¬ŅQu√© sucede? ¬ópregunt√≥¬ó. ¬ŅDe qu√© est√°nhablando?
Fue Ela quienrespondió.
—Plantador está proponiendo que purguemos a unpequenino de todas las copias del virus de la descolada, lo pongamos enunespacio limpio donde no pueda ser contaminado, yveamos si todavía tiene mente.
¬óEso no es cient√≠fico ¬óobjet√≥ Valentine¬ó. Haydemasiadas variables ajenas. ¬ŅNo? Cre√≠a que la descolada estaba implicada entodas las partes de la vida pequenina.
—Carecer de la descolada significaría que Plantador enfermaría de inmediato y luego moriría. Puede perder la mente a causa de alguna enfermedad. La fiebre hace delirar a la gente.
¬ó¬ŅQu√© otra cosa podemos hacer? ¬ópregunt√≥ Plantador¬ó. ¬ŅEsperar a que Ela encuentre un medio de domar el virus, y luego descubrir que sin √©l en su forma inteligente y virulenta no somos pequeninos, sino meros cerdis? ¬ŅQue s√≥lo nos ha sido dado el don del habla por el virus de nuestro interior, y que cuando sea controlado, lo perderemos todo y nos convertiremos solamente en hermanos-√°rbol? ¬ŅAveriguaremos esocuando solt√©is el matador de virus?
¬óPeronoes unexperimento serioconuncontrol¬Ö
¬óEs unexperimento serio, s√≠ ¬ódijo Ender¬ó. El tipo de experimento que se realiza cuando no te importa un comino recibir subvenciones., Cuando s√≥lo necesitas resultados y los necesitas enseguida. El tipo de experimento que se realiza cuando no tienes ni idea de cu√°les ser√°n los resultados o incluso si sabr√°s interpretarlos, pero hayunpu√Īado de pequeninos locos que pretenden coger astronaves y esparcir una enfermedad destructora por toda la galaxia, as√≠ que hay que hacer algo.
—Es el tipo de experimentoque se realiza cuandohace falta unhéroe —concluyóPlantador.
¬ó¬ŅCuando lonecesitamos nosotros? ¬ópregunt√≥ Ender¬ó. ¬Ņ0 cuandot√ļnecesitas serlo?
¬óYo en tu lugar me callar√≠a la boca ¬ódijo Valentine secamente¬ó. T√ļ mismo has cometido
unas cuantas locuras comohéroe a lolargode los siglos.
—Puede que no sea necesario de todas formas —los tranquilizó Ela—. Quara sabe mucho más sobre la descolada de lo que dice. Puede que ya sepa si la capacidad de adaptacióninteligente de la descolada puede separarse de sus funciones como sustentadora de vida. Si consiguiéramos crear un virus así, podríamos probar el efecto de la descolada sobre la inteligencia pequenina sinamenazar la vida del sujeto.
—El problema es que Quara no estará más dispuesta a creer nuestra historia de que la descolada es unartefacto creado por otra especie que Qing-jao a aceptar que la vozde los dioses es sóloundesordenobsesivo-compulsivoproducidogenéticamente —dijo Valentine.
¬óYo lo har√© ¬óse ofreci√≥ Plantador¬ó. Comenzar√© inmediatamente porque no tenemos tiempo. Colocadme ma√Īana en un entorno est√©ril, y luego matad toda la descolada de mi cuerpo usando los productos qu√≠micos que ten√©is ocultos. Los que pretend√©is usar sobre los humanos cuando la descolada se adapte al represor actual que est√°is utilizando.
¬óTe das cuenta de que puede noservir de nada-dijoEla.
—Entonces sería unauténticosacrificio.
—Si empiezas a perder la mente de una forma que no esté relacionada claramente con la enfermedad de tucuerpo,detendremos el experimentoporque tendremos la respuesta.
¬óTal vez¬ódijo Plantador.
¬óEnese punto,quiz√° pudieras recuperarte.
¬óNo me importa si me recupero ono.
¬óTambi√©nlo detendremos si empiezas a perder tumente de una manera que s√≠ est√© relacionada conla enfermedad de tucuerpo ¬óa√Īadi√≥ Ender¬ó, porque entonces sabremos que el experimento es in√ļtil yno aprenderemos nada de todas formas.
—Entonces, si me acobardo, sólo tendré que fingir que fallo mentalmente yme salvaréis la vida —objetó Plantador—. No, os prohíbo que detengáis el experimento, no importa a qué coste. Y si mantengo mis funciones mentales, debéis dejarme continuar hasta el final, hasta la muerte, porque sólo si conservo mi mente hasta el final sabremos que nuestra alma no es sólo un artefacto de la descolada. ¡Prometédmelo!
¬ó¬ŅEs esto ciencia o un pacto suicida? ¬ópregunt√≥ Ender¬ó. ¬ŅTan poca esperanza tienes en
descubrir el probable rol de la descolada enla historia pequenina que quieres morir?
Plantador se abalanzóhacia Ender,escalópor sucuerpoyapretósunarizcontra la del hombre.
—¡Mientes!—gritó.
—Sólohe hechouna pregunta —susurróEnder.
—¡Quiero ser libre! —aulló Plantador—. ¡Quiero que la descolada salga de mi cuerpo y no
regrese jam√°s! ¬°Quiero hacer esto para ayudar a liberar a todos los cerdis, para que puedan ser
pequeninos de hecho ynode nombre!
Ender lo apartósuavemente. Le dolía la narizpor la violencia de la presiónde Plantador.
¬óQuiero hacer unsacrificio que demuestre que soylibre, yque no act√ļo seg√ļnmis genes. Que nointentosolamente conseguir la tercera vida.
¬óIncluso los m√°rtires del cristianismo y el islamestaban dispuestos a aceptar recompensas en el cielo por susacrificio ¬ódijo Valentine.
¬óEntonces erancerdos ego√≠stas ¬óespet√≥ Plantador¬ó. Es lo que dec√≠s de los cerdos, ¬Ņno? ¬ŅEn stark, envuestra habla com√ļn? Bien, es el nombre adecuado para nosotros los cerdis, ¬Ņeh? Nuestros h√©roes intentaban todos convertirnos en padres-√°rbol. Nuestros hermanos-√°rbol fueron fracasos desde el principio. Alo √ļnico que servimos fuera de nosotros mismos es a la descolada. Por lo que sabemos, la descolada podr√≠a ser nosotros. Pero yo ser√© libre.Yo sabr√© lo que soy, sinla descolada
omis genes oninguna otra cosa exceptoyo. —Loque estarás es muerto —murmuróEnder. —Perolibre primero —zanjóPlantador—. El primero de mi pueblo enserlo. Después de que Wang-muyJane le dijeranal Maestro Hantodo lo que sucedió ese día, después
de que él conversara con Jane sobre supropio trabajo, después de que la casa cayera en el silencio de la oscuridad nocturna, Wang-mupermaneció despierta ensuesterilla enel rincónde la habitación del Maestro Han, escuchando sus suaves pero insistentes ronquidos mientras reflexionaba sobre todo lo que se había dicho ese día.
Hab√≠a muchas ideas, y la mayor√≠a estaban tan por encima de su capacidad que desesperaba de poder comprenderlas de verdad. Especialmente lo que dijo Wiggin acerca de los prop√≥sitos. Le daban el m√©rito de haber ofrecido la soluci√≥n al problema del virus de la descolada, y sin embargo ella no pod√≠a aceptarlo porque no hab√≠a sido √©sa su intenci√≥n: crey√≥ estar repitiendo tan s√≥lo las preguntas de Qing-jao. ¬ŅPod√≠a recibir el m√©ritode algo que hab√≠a hecho por casualidad?
La gente s√≥lo deber√≠a ser reprochada o alabada por lo que hac√≠an conscientemente. Wang-mu siempre hab√≠a cre√≠do en esto por instinto; no recordaba que nadie se lo hubiera dicho con tantas palabras. Los cr√≠menes de los que responsabilizaba al Congreso eran todos deliberados: alterar gen√©ticamente a la gente de Sendero para crear a los agraciados, y enviar el ingenio M.D. para destruir el refugiode la otra √ļnica especie inteligente que sab√≠anexist√≠a enel universo.
Pero¬Ņera esolo que pretend√≠anhacer? Tal vezalgunos de ellos, al menos, pensabanque volv√≠an m√°s seguro el universo para la humanidad al destruir Lusitania. Por lo que Wang-mu hab√≠a o√≠do acerca de la descolada, pod√≠a significar el final de toda la vida terrestre si empezaba a esparcirse de mundo a mundo entre los seres humanos. Tal vez algunos miembros del Congreso hab√≠an decidido tambi√©ncrear a los agraciados de Sendero para beneficiar a toda la humanidad, pero luego pusieron en sus cerebros el DOC para que no pudieran escapar al control y esclavizar a todos los humanos inferiores y ¬ęnormales¬Ľ. Tal vez abrigaban buenos prop√≥sitos para las terribles acciones que comet√≠an.
Desde luego, era el caso de Qing-jao, ¬Ņno? ¬ŅC√≥mo pod√≠a Wang-mucondenarla por sus acciones, cuando ella pensaba que estaba obedeciendoa los dioses?
¬ŅNo ten√≠a todo el mundo alg√ļn noble prop√≥sito para sus propias acciones? ¬ŅNo era todo el mundo bueno a sus propios ojos? ¬ęExcepto yo ¬ópens√≥ Wang-mu¬ó. Amis propios ojos, soytonta y d√©bil. Pero hablan de m√≠ como si fuera mejor de lo que creo. El Maestro Han tambi√©n me alab√≥. Y los dem√°s hablaron de Qing-jao con piedad y desprecio¬Ö, y yo tambi√©n he sentido lo mismo hacia ella. Sinembargo, ¬Ņnoact√ļa Qing-jao connobleza yyo concicater√≠a? Traicion√© a mi se√Īora. Ha sido leal a sugobierno ya sus dioses, que sonreales para ella, aunque yo no sea creyente. ¬ŅC√≥mo puedo distinguir a la gente buena de la mala, si la mala tiene una forma de convencerse a s√≠ misma de que intentan hacer el bien aunque cometan algo terrible, y la buena puede creer que est√°n haciendo algo muy malo aunque intenten hacer algo bueno? Tal vez s√≥lo puedes hacer el bien si crees que eres malo, ysi piensas que eres bueno,entonces s√≥lopuedes hacer el mal.¬Ľ
Pero la paradoja superaba sucapacidad. El mundo no tendr√≠a sentido si hubiera que juzgar a la gente por lo opuesto de lo que intentaban parecer. ¬ŅNo era posible que una buena persona intentara tambi√©n parecer buena? Ys√≥lo porque alguien declarara ser escoria no significaba que no lo fuera. ¬ŅHab√≠a alg√ļnmodode juzgar a la gente,si nose la puede juzgar ni siquiera por sus prop√≥sitos?
¬ŅHab√≠a alg√ļnmodode que Wang-muse juzgara siquiera a s√≠ misma?
¬ęLa mitad de las veces ni siquiera s√© el prop√≥sito de lo que hago. Vine a esta cala porque era ambiciosa yquer√≠a ser doncella secreta de una muchacha agraciada yrica. Fue puro ego√≠smo por mi parte, ypura generosidad lo que gui√≥ a Qing-jao para que me aceptase.Yahora estoyaqu√≠, ayudando al Maestro Han a cometer traici√≥n¬Ö ¬ŅCu√°l es mi prop√≥sito en eso? Ni siquiera s√© por qu√© lo hago. ¬ŅC√≥mo puedo saber cu√°les son los verdaderos prop√≥sitos de los dem√°s? No hay esperanza ninguna de distinguir el biendel mal.¬Ľ
Se sentó enla posicióndel loto sobre suesterilla yse cubrió el rostro conlas manos. Era como si se sintiera apretada contra una pared, pero una pared que formaba ella misma, y si pudiera encontrar una forma de apartarla a unlado, al igual que podía apartar las manos de sucara cada vez que quería, entonces lograría abrirse paso fácilmente hacia la verdad.
Retiró las manos. Abrió los ojos. Al otro lado de la habitación estaba el terminal del Maestro Han.Allí, aquel mismo día, había visto las caras de Elanora Ribeira vonHesse yAndrew Wiggin.Y
la cara de Jane.
Record√≥ que Wiggin le hab√≠a dicho c√≥mo ser√≠an los dioses. Los dioses de verdad desear√≠an ense√Īar a ser como ellos. ¬ŅPor qu√© hab√≠a dicho eso? ¬ŅC√≥mopod√≠a saber lo que ser√≠a undios?
¬ęAlguien que quiere ense√Īarte a saber todo lo que sabe y a hacer todo lo que hace¬Ö¬Ľ; lo que estaba describiendo enrealidad era a los padres, no a los dioses. S√≥lo que hab√≠a muchos padres que no hac√≠an eso. Muchos padres que intentaban reprimir a sus hijos, controlarlos, convertirlos en sus esclavos. Enel lugar donde hab√≠a crecido, Wang-muhab√≠a visto multitudde casos.
Entonces, lo que Wiggin describió no eran los padres, después de todo. Describía a padres buenos. No le había explicado lo que eran los dioses, sino lo que era la bondad. Querer que otras personas crecieran. Querer que otras personas tuvierantodas las cosas buenas de que uno disfruta.Y evitarles los pesares si era posible. Eso era bondad.
¬ŅQu√© eran los dioses, entonces? Querr√≠an que todo el mundo supiera y tuviera yfuera todas las cosas buenas. Ense√Īar√≠anycompartir√≠anyformar√≠an,peronunca obligar√≠an.
¬ęComo mis padres ¬ópens√≥ Wang-mu¬ó. Torpes y est√ļpidos a veces, como toda la gente, pero bondadosos. Me cuidaron. Incluso las veces que me obligaron a hacer cosas dif√≠ciles porque sab√≠an que me conven√≠a. Incluso las veces que se equivocaron fueron buenos. Puedo juzgarlos por sus prop√≥sitos despu√©s de todo. Todo el mundo considera buenos sus prop√≥sitos, pero los de mis padres lo fueron realmente, porque pretend√≠an que todos sus actos hacia m√≠ me ayudaran a ser m√°s sabia, m√°s fuerte y mejor. Incluso cuando me obligaron a hacer cosas penosas porque sab√≠an que deb√≠a aprender de ellas. Incluso cuandome causarondolor.¬Ľ
Eso era. Eso era lo que seríanlos dioses,si existían. Querríanque todo el mundo tuviera todolo que era bueno en la vida, igual que padres bondadosos. Pero contrariamente a ellos o a las otras personas, los dioses sabríanlo que era bueno ytendríanel poder para hacer que sucedieranlas cosas buenas, incluso cuando nadie más comprendiera que eran buenos. Como dijo Wiggin, los dioses de verdad serían más fuertes y más listos que nadie. Tendrían toda la inteligencia y el poder que era posible tener.
Pero un ser semejante¬Ö, ¬Ņqui√©n era alguien como Wang-mu para juzgar a un dios? No podr√≠a comprender sus prop√≥sitos aunque se los dijeran, ¬Ņc√≥mo pod√≠a saber entonces que eranbuenos?Yla otra aproximaci√≥n,confiar enellos ycreer de forma absoluta¬Ö, ¬Ņno era loque hac√≠a Qing-jao?
No. Si hubiera dioses, nunca actuaríancomo Qing-jao pensaba que lo hacían, esclavizando a la gente,atormentándolos yhumillándolos.
Amenos que el tormento y la humillaci√≥n les convinieran. ¬ę¬°No!¬Ľ Casi grit√≥ en voz alta, y una vezm√°s se cubri√≥la cara conlas manos,esta vezpara guardar silencio.
¬ęS√≥lo puedo juzgar por lo que yo entiendo. Si por lo que puedo ver los dioses en los que cree Qing-jao s√≥lo son malignos, entonces s√≠, tal vez estoy equivocada, tal vez no puedo comprender el gran prop√≥sito que buscan al convertir a los agraciados en esclavos indefensos, o al destruir una especie entera. Pero en mi coraz√≥n no tengo m√°s elecci√≥n que rechazar a esos dioses, porque no detecto nada bueno enlo que hacen. Tal vezsoytantonta ytanest√ļpida que siempre ser√© enemiga de los dioses, trabajando contra sus altos, e incomprensibles prop√≥sitos. Pero tengo que vivir mi vida seg√ļn lo que yo entiendo, y lo que entiendo es que no hay dioses como los que nos ense√Īan los agraciados. Act√ļanpara hacer a otras personas m√°s peque√Īas ycrecer ellos mismos. √Čsos no ser√≠an dioses, si existieran. Ser√≠anenemigos. Demonios.¬Ľ
Lo mismo sucede conlos seres, quienesquiera que fuesen, que crearonel virus de la descolada. Sí, tendrían que ser muypoderosos para crear una herramienta como ésa. Pero también tendríanque ser despiadados; egoístas, arrogantes, para pensar que toda la vida del universo era suya para manipularla a suantojo. Enviar la descolada al universo, sinpreocuparse por los seres que matara o las hermosas criaturas que destruyera…,ésos tampocoseríandioses.
Y Jane… Jane podría ser un dios. Jane poseía grandes cantidades de información y gran sabiduría, y actuaba por el bien de los demás, aunque eso le costara la vida. Incluso ahora, después de que suvida estuviera condenada. TambiénAndrew Wigginpodría ser undios, tansabio yamable como parecía, y no actuaba por su propio beneficio sino por el de los pequeninos. YValentine, que se llamaba a sí misma Demóstenes, ya que había trabajado para ayudar a otras personas a encontrar la verdad y tomar sus propias decisiones sabias. Y el Maestro Han, que intentaba hacer siempre lo más justo, aunque le costara su hija. Tal vez incluso Ela, la científico, aunque no sabía todo lo que debería saber…,pues no se avergonzaba de aprender la verdadde una criada.
Por supuesto, no eranel tipo de dioses que vivíanenel Oeste Infinito, enel Palacio de la Real Madre. Tampoco eran dioses a sus propios ojos: se reirían de ella por pensarlo siquiera. Pero comparados con ella, desde luego eran dioses. Eran mucho más sabios que Wang-mu, y mucho más poderosos, ypor lo que podía colegir de sus propósitos, intentabanayudar a otras personas para que fueranlo más sabias ypoderosas posible. Incluso más sabios ymás poderosos que ellos mismos. Por eso, aunque Wang-mu tal vez se equivocara, aunque no pudiera entender nada de nada, sabía sin embargoque sudecisiónde trabajar conesta gente era la adecuada.
Sólo podría hacer el bien mientras comprendiera lo que era la bondad. Y esta gente parecía estar haciendo el bien, mientras que el Congreso parecía hacer el mal.Así, aunque a la larga pudiera destruirla (pues el Maestro Han era ahora un enemigo del Congreso, y podía ser arrestado y ejecutado, yWang-muconél), lo haría de todas formas. Nunca vería a dioses de verdad, pero podía al menos trabajar para ayudar a esta gente que estaba tancerca de los dioses como podría estarlo una persona real.
¬ęYsi a los dioses no les complace, puedenenvenenarme enmi sue√Īo o prenderme fuego cuando pasee por el jard√≠nma√Īana o hacer que mis brazos, mis piernas ymi cabeza se me caigandel cuerpo como migajas de un pastel rancio. Si no son capaces de detener a una est√ļpida criada como yo, es que entonces novalengrancosa.¬Ľ