13 - Libre albedr√ćo

¬čY si consegu√≠s detener la investigaci√≥n humana, ser√°n ellos quienes ser√°n aniquilados en unos pocos a√Īos.¬õ
¬č¬ŅTan peligrosa es la descolada? ¬ŅPor qu√© no pueden seguir conteni√©ndola como hasta ahora?¬õ
¬čPorque la descolada no muda aleatoriamente seg√ļn las leyes naturales. Se adapta de forma inteligente para destruirnos.¬õ
¬č¬ŅA vosotros?¬õ
¬čHemos estado combatiendo a la descolada desde el principio. No en laboratorios, como los humanos, sino en nuestro interior. Antes de poner los huevos, hay una fase en que preparo sus cuerpos para que fabriquen todos los anticuerpos que necesitar√°n a lo largo de sus vidas. Cuando la descolada cambia, lo sabemos porque las obreras empiezan a morir. Entonces un √≥rgano situado cerca de mis ovarios crea nuevos anticuerpos, y ponemos huevos para nuevas obreras que puedan soportar a la descolada revisada.¬õ
¬čEntonces tambi√©n vosotros est√°is intentando destruirla.¬õ
¬čNo. Nuestro proceso es completamente inconsciente. Se produce en el cuerpo.de la reina colmena, sin intervenci√≥n consciente. No podemos ir m√°s all√° del peligro actual. Nuestro √≥rgano de inmunidad es mucho m√°s efectivo y adaptable que ning√ļn mecanismo del cuerpo humano, pero a la larga sufriremos el mismo destino que ellos, si la descoloda no es destruida. La diferencia es que si acabamos aniquilados por la descolada, no habr√° otra reina colmena en el universo para que asegure la supervivencia de nuestra especie. Somos los √ļltimos.¬õ
¬čVuestro caso es a√ļn m√°s desesperado que el de ellos.¬õ
¬čY estamos a√ļn m√°s indefensas. No tenemos ciencia biol√≥gica m√°s all√° del simple apareamiento. Nuestros m√©todos naturales fueron muy efectivos para combatir la enfermedad, de forma que nunca tuvimos los mismos √≠mpetus que los humanos para comprender la vida y controlarlo.¬õ
¬č¬ŅEso ser√° todo, entonces? O somos destruidos, o lo ser√©is vosotros y los humanos. Si la descolada contin√ļa, os matar√°. Si logr√°is detenerla, moriremos nosotros.¬õ
¬č√Čste es vuestro mundo. La descolada est√° en vuestros cuerpos. Si hay que elegir entre vosotros y nosotros, ser√©is vosotros quienes sobrevivir√©is.¬õ
¬čHablas por ti mismo, amigo m√≠a. Pero ¬Ņqu√© decidir√°n los humanos?¬õ
¬čSi tienen el poder de destruir a la descolada de una forma que tambi√©n os destruya,
les prohibiremos hacerlo.¬õ
¬č¬ŅProhib√≠rselo? ¬ŅCu√°ndo han obedecido los humanos alguna vez?¬õ
¬čNunca prohibimos cuando no tenemos tambi√©n el poder de prevenir.¬õ
¬čAh.¬õ
¬č√Čste es vuestro mundo. Ender lo sabe. Y si los dem√°s humanos lo olvidan, se lo recordaremos.¬õ
¬čTengo otra pregunto.¬õ
¬čAdelante.¬õ
¬č¬ŅQu√© hay de aquellos, como Guerrero, que quieren extender la descolada por todo
el universo? ¬ŅTambi√©n se lo prohibir√©is?¬õ
¬čNo deben llevar la descolada a mundos que tienen vida multicelular.¬õ
¬čPero eso es exactamente lo que pretenden hacer.¬õ
¬čNo deben hacerlo.¬õ
¬čPero est√°is construyendo naves para nosotros. Cuando tengan el control de una,
ir√°n a donde quieran.¬õ
¬čNo deben ir.¬õ
¬čEntonces, ¬Ņse lo prohibir√°s?¬õ
¬čNunca prohibimos cuando no tenemos tambi√©n el poder de prevenir.¬õ
¬čEntonces, ¬Ņseguir√©is construyendo esas naves?¬õ
¬čLa flota humana se acerca, con un arma que puede destruir este mundo. Ender est√° convencido de que la usar√°n. ¬ŅDebemos conspirar con ellos y dejar vuestra herencia gen√©tica completa aqu√≠, en este planeta √ļnico, para que pod√°is ser aniquilados?¬õ
¬čEntonces nos constru√≠s naves sabiendo que alguno de nosotros tal vez las use para la destrucci√≥n.¬õ
¬čLo que vosotros hag√°is con el poder de volar entre los estrellas ser√° vuestra responsabilidad. Si actu√°is como enemigos de la vida, entonces la vida se convertir√° en vuestro enemigo. Nosotros os proporcionoremos naves como especie. Entonces vosotros, como especie, decidir√©is qui√©n se marcha de Lusitania y qui√©n no.¬õ
¬čHay muchos posibilidades de que el grupo de Guerrero obtenga entonces la mayor√≠a. De que ellos sean quienes tomen las decisiones.¬õ
¬čEntonces, ¬Ņdebemos juzgar, y decidir que los humanos tienen derecho a intentar destruirnos? Tal vez Guerrero tenga raz√≥n. Tal vez los humanos sean quienes merecen ser aniquilados. ¬ŅQui√©nes somos nosotros para juzgaros? Ellos, con su Ingenio de Desintegraci√≥n Molecular. Vosotros, con la descolada. Cada uno tiene el poder de destruir al otro, y sin embargo cada especie tiene muchos miembros que nunca causar√≠an conscientemente ese da√Īo y merecen vivir. No decidiremos. Simplemente construiremos las naves y dejaremos que vosotros y los humanos decid√°is vuestro destino.¬õ
¬čPodr√≠ais ayudarnos. Podr√≠ais mantener las naves fuera del alcance del grupo de Guerrero y tratar s√≥lo con nosotros.¬õ
¬čEntonces la guerra civil entre vosotros ser√≠a terrible. ¬ŅDestruir√≠ais su herencia gen√©tica, simplemente porque no est√°is de acuerdo? ¬ŅQui√©n ser√° entonces el monstruo y el criminal? ¬ŅC√≥mo juzgamos entre vosotros, cuando ambas partes est√°n dispuestas a continuar la absoluta destrucci√≥n de la otra?¬õ
¬čEntonces no tengo ninguna esperanza. Alguien acabar√° destruido.¬õ
¬čA menos que los cient√≠ficos humanos encuentren un medio de cambiar la descolada,
para que pod√°is sobrevivir como especie, y la descolada pierda a su vez el poder de
matar.¬õ
¬č¬ŅC√≥mo es posible eso?¬õ
¬čNo somos bi√≥logos. S√≥lo los humanos pueden conseguirlo, si es que puede hacerse.¬õ
¬čEntonces no podemos impedir que investiguen la descolada. Tenemos que
ayudarlos. Aunque estuvieran a punto de destruir nuestro bosque, no tenemos m√°s
remedio que ayudarlos.¬õ
¬čSab√≠amos que llegar√≠ais a esa conclusi√≥n.¬õ
¬č¬ŅLo sab√≠ais?¬õ
¬čPor eso estamos construyendo naves para los pequeninos. Porque sois capaces de
ser sabios.¬õ
Amedida que la noticia de la restauraciónde la Flota Lusitania se extendía entre los agraciados
por los dioses de Sendero,empezarona visitar la casa de HanFei-tzupara presentarle sus respetos.
¬óNo quiero verlos ¬ódijo HanFei-tzu.
—Tienes que hacerlo,padre. Es correctoque vengana honrarte por unéxitotanimportante.
—Entonces iré yles diré que fue todocosa suya,yque yo no tuve nada que ver.
—¡No!—gimióQing-jao—. Nodebes hacer eso.
—Es más, les diré que pienso que fue un gran crimen y que causará la muerte de un espíritu
noble. Les diré que los agraciados de Sendero sonesclavos de ungobierno cruel ypernicioso, yque
debemos redoblar nuestros esfuerzos para destruir al Congreso.
—¡Nome hagas oír eso!—chilló Qing-jao—. ¡Esas cosas nose puedendecir!
Yera cierto. Si Wang-muobserv√≥ desde la esquina c√≥mo los dos, padre e hija, empezabancada uno un ritual de purificaci√≥n, Han Fei-tzu por haber pronunciado palabras rebeldes y Han Qing-jao por haberlas o√≠do. El Maestro Fei-tzununca dir√≠a aquellas cosas a otras personas, porque aunque lo hiciera, ellos ver√≠an c√≥mo ten√≠a que purificarse de inmediato, y lo considerar√≠an una prueba de que los dioses repudiaban sus palabras. ¬ęLos cient√≠ficos que el Congreso emple√≥ para crear a los agraciados realizaron bien su trabajo ¬ópens√≥ Wang-mu¬ó. Incluso sabiendo la verdad, Han Fei-tzu est√° indefenso.¬Ľ
Así, fue Qing-jao quien se reunió con los visitantes que acudieron a la casa y aceptó graciosamente sus alabanzas en nombre de su padre. Wang-mu permaneció con ella durante las primeras visitas, pero le resultó insoportable escuchar una yotra vezel relato de Qing-jao acerca de cómo supadre y ella habían descubierto la existencia de un programa de ordenador que habitaba en la red filótica de los ansibles, ycómo sería destruido. Una cosa era saber que, ensucorazón, Qing­jao no creía estar cometiendo asesinato, y otra muy distinta oírla alardear de cómo sería llevado a cabo.
Pues no hacía más que alardear, aunque sólo Wang-mu lo sabía. Qing-jao concedía todo el crédito a su padre, pero ya que Wang-mu sabía que todo era cosa de Qing-jao, sabía también que cuando describía el hecho como un digno servicio a los dioses, en realidad estaba alabándose a sí misma.
—Por favor, no me hagas quedarme yseguir escuchando —suplicóWang-mu.
Qing-jaola estudió por unmomento, juzgándola. Entonces contestó,fríamente.
¬óVete si quieres. Veo que sigues estando cautiva de nuestro enemigo. Note necesito.
—Por supuesto que no. Tienes a los dioses —replicó Wang-mu, pero al decirlo no pudo esconder la amarga ironía de suvoz.
¬óDioses en los que t√ļ no crees ¬óreplic√≥ Qing-jao, mordaz¬ó. Naturalmente, a ti nunca te han hablado los dioses, ¬Ņpor qu√© deber√≠as creer? Te despido como mi doncella secreta, ya que √©se es tu deseo. Vuelve contufamilia.
—Comolos dioses ordenen—acatóWang-mu.
Yesta veznohizo ning√ļnesfuerzo por ocultar suamargura ante la menci√≥nde los dioses.
Ya hab√≠a salido de la casa yrecorr√≠a el camino cuando Mu-pao fue tras ella.Ya que era vieja y gorda, Mu-pao no ten√≠a ninguna esperanza de alcanzarla a pie. Fue a lomos de un burro, y parec√≠a rid√≠cula al acicatear al animal para que se apresurara. Burros, palanquines, todos los residuos de la antigua China¬Ö, ¬Ņde verdad cre√≠anlos agraciados que todas esas afectaciones los hac√≠anm√°s santos? ¬ŅPor qu√© no viajaban simplemente en voladores y hovercoches, como hac√≠a gente honrada en todos los dem√°s mundos? Entonces Mu-pao no se humillar√≠a, botando y rebotando en un animal que sufr√≠a bajo su peso. Para ahorrarle pasar verg√ľenza, Wang-mu se volvi√≥ y se reuni√≥ con Mu-pao a medio camino.
¬óEl Maestro HanFei-tzute ordena que regreses.
¬óDile al MaestroHanque es amable ybueno,peromi se√Īora me ha despedido.
¬óEl Maestro Han dice que la se√Īora Qing-jao tiene autoridad para despedirte como doncella secreta suya,peronopara echarte de sucasa. Tucontratoes con√©l,noconella.
Era cierto, Wang-muno había pensadoeneso.
—Te suplica que regreses —insistió Mu-pao—. Me dijo que te lo dijera así, para que vinieras
amablemente, si noquerías hacerlode manera obediente.
—Dile que obedeceré. Nodebería suplicar a una persona tanhumilde como yo.
¬óSe alegrar√° de saberlo ¬ódijoMu-pao.
Wang-mu caminó junto al burrito de Mu-pao. Fueron a paso lento, lo que hizo más cómodo el viaje tantopara Mu-paocomopara el animal.
—Nunca le había visto tan trastornado —comentó Mu-pao—. Probablemente no debería decírtelo. Perocuandole dije que te habías ido,casi se puso frenético.
¬ó¬ŅLe hablabanlos dioses?
Ser√≠a triste que el Maestro la llamara de vuelta s√≥lo porque, por alg√ļn motivo, se lo hubiera
exigidoel impulsoesclavode suinterior.
—No. Noloparecía. Aunque,naturalmente, nunca lohe vistocuandole hablanlos dioses.
¬óNaturalmente.
—No quería que te marcharas,nada más.
—Probablemente acabaré marchándome de todas formas —suspiró Wang-mu—. Pero consumo
placer le explicar√© por qu√© he dejado de ser √ļtil a la Casa de Han.
¬óOh, por supuesto. Siempre has sidoin√ļtil. Peroesonosignifica que noseas necesaria.
¬ó¬ŅQu√© quieres decir?
¬óLa felicidad puede depender tanf√°cilmente de las cosas √ļtiles comode las in√ļtiles.
¬ó¬ŅEs undicho de unantiguomaestro?
—Es un dicho de una mujer gorda y vieja a lomos de un burro —replicó Mu-pao—. Y no lo olvides.
Cuando Wang-muestuvo a solas conel Maestro Hanensuc√°mara privada, √©l no mostr√≥ ning√ļn signode la agitaci√≥nde la que hab√≠a hablado Mu-pao.
¬óHe conversado con Jane ¬ódijo¬ó. En su opini√≥n, ya que t√ļ tambi√©n conoces su existencia y nocrees que sea enemiga de los dioses,ser√≠a mejor que te quedaras.
¬óEntonces, ¬Ņahora servir√© a Jane? ¬ópregunt√≥Wang-mu¬ó. ¬ŅHe de ser sudoncella secreta?
Wang-mu no pretendía que sus palabras parecieran irónicas; la idea de servir a una entidad no
humana la intrigaba. Peroel MaestroHanreaccionócomosi intentara suavizar una ofensa.
—No —respondió—. Nodebes ser sirviente de nadie. Has actuadoconvalentía ydignidad.
¬óSinembargo, me llamaste para que cumpliera mi contratocontigo.
El Maestro Haninclinóla cabeza.
¬óTe llam√© porque eres la √ļnica que conoce la verdad. Si te vas, entonces estar√© solo en esta
casa.
Wang-mucasi estuvo a punto de preguntar: ¬ę¬ŅC√≥mo puedes estar solo, cuando tuhija est√° aqu√≠¬Ľ. Y hasta unos cuantos d√≠as antes, decirlo no habr√≠a sido una crueldad, porque el Maestro Han y la se√Īorita Qing-jaocompart√≠anuna amistadtan√≠ntima como puedencompartir padre e hija. Peroahora, la barrera entre ambos era insuperable. Qing-jao viv√≠a enunmundo donde era una sierva triunfal de los dioses, e intentaba mostrarse paciente con la locura temporal de supadre. El Maestro Hanviv√≠a enunmundo donde suhija ytoda su.sociedad eranesclavos de unCongreso opresor, ys√≥lo √©l sab√≠a la verdad. ¬ŅC√≥mo pod√≠anhablarse cuando los separaba unabismotananchoyprofundo?
—Me quedaré —prometióWang-mu—. Te serviré comopueda.
¬óNos serviremos mutuamente ¬ódijo el Maestro Han¬ó. Mi hija prometi√≥ ense√Īarte. Yo
continuaré consulabor.
Wang-mutocóel sueloconsufrente.
¬óSoyindigna de tanta amabilidad.
¬óNo. Los dos sabemos ahora la verdad. Los dioses no me hablan. Tucara nunca debe volver a
tocar el sueloante mí.
¬óTenemos que vivir en este mundo ¬óaleg√≥ Wang-mu¬ó. Te tratar√© como a un hombre honorable entre los agraciados, porque eso es lo que todo el mundo esperar√° de m√≠. Y t√ļ debes tratarme comoa una criada,por la misma raz√≥n.
La cara del MaestroHanse retorcióamargamente.
¬óEl mundo tambi√©n espera que cuando un hombre de mi edad toma a una muchacha joven del servicio de suhija yla emplea enel propio, la use como concubina. ¬ŅDebemos actuar cumpliendo las expectativas del mundo?
—No es propio de tunaturaleza aprovecharte de tupoder de esa forma —objetóWang-mu.
—No es propio de mi naturaleza recibir tu humillación. Antes de conocer la verdad sobre mi aflicción, aceptaba la obediencia de otras personas porque creía que realmente se ofrecían a los dioses, ynoa mí.
¬óEso es ahora tan cierto como siempre. Los que creen que eres un agraciado ofrecen su
obediencia a los dioses,mientras que aquellos que sondeshonestos lohacenpara halagarte.
¬óT√ļnoeres deshonesta. Ni crees que los dioses me hablen.
—Ignoro si los dioses te hablan o no, o si lo han hecho alguna vez o si pueden hablar con alguien. Sólo sé que los dioses no te piden a ti ni a nadie que realices esos rituales ridículos y humillantes; ésos os fueron impuestos por el Congreso. Sin embargo, debes continuar con esos rituales porque tucuerpo lo requiere. Por favor, permíteme continuar los rituales de humillaciónque se requierena la gente de mi posiciónenel mundo.
El Maestro Hanasintiócongravedad.
¬óEres sabia m√°s all√° de tus a√Īos yeducaci√≥n,Wang-mu.
—Soyuna muchacha muytonta. Si tuviera alguna sabiduría,te suplicaría que me enviaras lo más
lejos posible de este lugar. Compartir ahora la casa conQing-jao será muypeligroso para mí. Sobre
todosi ve que estoycerca de ti,cuandoella nopuede estarlo.
—Tienes razón. Soyunegoísta al pedirte que te quedes.
—Sí —convinoWang-mu—. Sinembargo,me quedaré.
¬ó¬ŅPor qu√©?
—Porque nunca podré regresar a mi antigua vida. Ahora sé demasiado del mundo y del
universo, acerca del Congreso yde los dioses. Tendría enla boca el sabor del veneno todos los días
de mi vida,si volviera a casa yfingiera ser lo que era antes.
El Maestro Hanasintiógravemente,pero luego sonrió, yprontose echóa reír.
¬ó¬ŅPor qu√© te r√≠es de m√≠,MaestroHan?
—Me ríoporque creoque nunca fuiste loque solías ser.
¬ó¬ŅQu√© significa eso?
¬óCreo que siempre has fingido. Tal vez incluso te enga√Īabas a ti misma. Pero una cosa es
segura. Nunca has sidouna muchacha corriente, ynunca podrías haber llevadouna vida corriente.
Wang-muse encogió de hombros.
¬óEl futuro es unmillar de hilos, pero el pasado es untejido que nunca puede ser rehecho. Tal
vezme podría haber contentado. Tal vezno.
¬óEntonces estamos juntos, los tres.
Sólo entonces se volvió a Wang-mupara ver que no estabansolos. Enel aire, sobre la pantalla,
viola cara de Jane,que le sonreía.
¬óMe alegrode que hayas vuelto ¬ódijoJane.
Por unmomento, supresencia hizoque Wang-musaltara a una esperanzada conclusión.
¬ó¬°Entonces nohas muerto!¬°Te has salvado!
—Qing-jao nunca pretendió que muriera al instante —respondió Jane—. Su plan para
destruirme avanza a suritmo,ysinduda morir√© seg√ļnloprevisto.
¬ó¬ŅPor qu√© vuelves entonces a esta casa,si fue aqu√≠ donde se pusoenmarcha tumuerte?
¬óTengo muchas cosas que hacer antes de morir, incluyendo la leve posibilidad de descubrir
una forma de supervivencia. Da la casualidad de que el mundo de Sendero contiene muchos millares
de personas que sonmuchom√°s inteligentes que el restode la humanidad.
—Sólodebidoa la manipulacióngenética del Congreso —puntualizó el MaestroHan.
¬óCierto ¬óadmiti√≥ Jane¬ó. Los agraciados del Sendero ya no son, hablando estrictamente, ni siquiera humanos. Sois otra especie, creada y esclavizada por el Congreso para tener ventaja sobre el resto de la humanidad. Sinembargo, se da la circunstancia de que unmiembro de esa especie est√° de alg√ļnmodo libre del Congreso.
¬ó¬ŅEs esto la libertad? ¬óse lament√≥ el Maestro Han¬ó. Incluso ahora, mi ansia de purificarme
es casi irresistible.
¬óEntonces note resistas ¬ódijo Jane¬ó. Puedohablar contigomientras te contorsionas.
Casi de inmediato, el Maestro Han empezó a extender los brazos y retorcerlos en el aire en su
ritual de purificación. Wang-muapartóla cara.
¬óNo lo hagas ¬ópidi√≥ √©l¬ó. No ocultes tu rostro. No puedo avergonzarme al mostrarte esto. Soyunlisiado, eso es todo. Si hubiera perdido una pierna, mis amigos m√°s √≠ntimos no tendr√≠anmiedo de ver el mu√Ī√≥n.
Wang-mucapt√≥la sabidur√≠a de sus palabras,yno apart√≥el rostrode la aflicci√≥nde suse√Īor.
¬óComo iba diciendo ¬ócontinu√≥ Jane¬ó, unmiembro de esta especie est√° de alg√ļnmodo libre del Congreso. Espero contar con tu ayuda en las tareas que intento ejecutar en los pocos meses que me quedan.
—Haré todolo que pueda —aseguróel MaestroHan.
—Ysi yopuedoayudar,loharé —ofrecióWang-mu.
S√≥lo despu√©s de decirlo se dio cuenta de lo rid√≠culo que era por su parte. El Maestro Han era uno de los agraciados, uno de los seres con habilidades intelectuales superiores. Ella era s√≥lo un esp√©cimensineducaci√≥nde la humanidadcom√ļnycorriente,sinnada que ofrecer.
Sin embargo, ninguno de ellos se mofó y Jane aceptó su oferta graciosamente. Tal amabilidad demostróuna vezmás a Wang-muque Jane tenía que ser unorganismovivo,nosólo una simulación.
¬óQuisiera contaros los problemas que espero resolver.
Los dos prestaronatención.
¬óComo sab√©is, mis amigos m√°s queridos est√°n en el planeta Lusitania. Los amenaza la Flota del Congreso. Estoymuyinteresada enimpedir que esa flota cause unda√Īoirreparable.
¬óPero estoy seguro de que ya han recibido la orden de usar el Peque√Īo Doctor-objet√≥ el MaestroHan.
—Oh, sí, ya lo sé. Mi preocupación es impedir que esa orden cause la destrucción no sólo de los humanos de Lusitania,sinotambiénde otras dos especies raman.
Entonces Jane les habló de la reina colmena yde cómolos insectores habíanvueltoa la vida.
¬óLa reina colmena est√° ya construyendo naves, esforz√°ndose al l√≠mite para conseguir cuanto est√© ensumano antes de que llegue la flota. Pero no hayninguna posibilidad de que pueda construir suficientes para salvar m√°s que a una peque√Īa fracci√≥n de los habitantes de Lusitania. La reina colmena podr√° marcharse, o enviar a otra reina que comparta sus recuerdos, y le importa poco que sus obreras viajen con ella o no. Pero los pequeninos y los humanos no son tan autosuflcientes. Me gustar√≠a salvarlos a todos. Sobre todo porque mis amigos m√°s queridos, unportavozde los muertos y un joven que sufre lesiones cerebrales, se negar√≠an a abandonar Lusitania a menos que todos los dem√°s humanos ypequeninos puedansalvarse.
¬ó¬ŅSonh√©roes,entonces? ¬ópregunt√≥el Maestro Han.
¬óLos dos lohandemostrado varias veces enel pasado.
—No estaba seguro de que los héroes existierantodavía enla especie humana.
Si Wang-muno dijo lo que albergaba ensucorazón: que el propio Maestro Hanera uno de esos héroes.
¬óEstoy estudiando todas las posibilidades ¬ódijo Jane¬ó. Pero todo se reduce a una imposibilidad, o eso ha cre√≠do la humanidad durante m√°s de tres mil a√Īos. Si pudi√©ramos construir una nave que viajara m√°s r√°pido que la luz, que viajara tan r√°pidamente como los mensajes del ansible que se transmiten de mundo en mundo, entonces aunque la reina colmena pudiera construir s√≥lo una docena de naves, podr√≠an enviar f√°cilmente a todos los habitantes de Lusitania a otros planetas antes de que llegara la flota.
¬óSi lograras construir esa nave, podr√≠as crear una flota propia para atacar a la Flota Lusitania ydestruirla antes de que causara ning√ļnda√Īo ¬ósugiri√≥HanFei-tzu.
¬óAh, peroesoes imposible.
¬ó¬ŅPuedes concebir el viaje m√°s r√°pido que la luz y sin embargo no puedes imaginar la destrucci√≥nde la Flota Lusitania?
—Oh, puedo imaginarlo —dijo Jane—. Pero la reina colmena no construiría una nave semejante. Le ha dicho a Andrew, mi amigo,el Portavozde los Muertos…
¬óEl hermanode Valentine ¬ósusurr√≥Wang-mu¬ó. ¬ŅTambi√©nvive?
¬óLa reina colmena le ha dicho que nunca construir√° unarma por ning√ļnmotivo.
¬ó¬ŅNi siquiera para salvar a supropia especie?
—Tendrá la nave que necesita para salir del planeta, y los otros recibirán también suficientes
naves para salvar a suespecie. Se contenta coneso. Nohayninguna necesidad de matar a nadie.
¬ó¬°Perosi el Congresose sale conla suya,morir√°nmillones!
¬óEntonces ser√° su responsabilidad. Al menos eso es lo que Andrew me dice que la reina le
responde cada vezque llega a ese punto.
¬ó¬ŅQu√© clase de razonamiento moral es √©se?
¬óOlvidas que ella ha descubierto hace poco la existencia de otra forma de vida inteligente, y que estuvo peligrosamente cerca de destruirla. Y luego esa vida inteligente casi la destruy√≥ a ella. Perofue el hechode que estuviera a puntode cometer el crimende xenocidiolo que surti√≥m√°s efecto sobre surazonamiento moral. No puede impedir a otras especies que haganuna cosa semejante, pero ella puede asegurarse de no hacerlo. S√≥lo matar√° cuando √©sa sea la √ļnica esperanza que tenga para salvar la existencia de suespecie. Ycomo ya tiene otra esperanza,noconstruir√° una nave de guerra.
¬óViajar m√°s r√°pidoque la luz¬ódijoel MaestroHan¬ó. ¬ŅEs √©sa tu√ļnica esperanza?
¬óLa √ļnica que considero con un m√≠nimo de posibilidad. Al menos sabemos que algo en el universo se mueve m√°s r√°pido que la luz: la informaci√≥n se pasa de un ansible a otro por el rayo fil√≥tico sin que se detecte el paso del tiempo. Un joven f√≠sico de Lusitania, que est√° en la c√°rcel en estos momentos, se pasa los d√≠as ylas noches trabajando eneste problema. Ejecuto para √©l todos los c√°lculos y simulaciones. En este mismo instante est√° probando una hip√≥tesis sobre la naturaleza de los filotes usando unmodelo tancomplejo que para ejecutar el programa estoyrobando tiempo de los ordenadores de casi unmillar de universidades diferentes. Existe una esperanza.
¬óLa habr√° mientras t√ļ vivas ¬ódijo Wang-mu¬ó. ¬ŅQui√©n se encargar√° de esos grandes
experimentos cuandot√ļya noest√©s?
—Por eso haytanta prisa —contestóJane.
¬ó¬ŅPara qu√© me necesitas? ¬ópregunt√≥ el Maestro Han¬ó. No soy f√≠sico ni tengo ninguna esperanza de aprender suficiente sobre el tema en los pr√≥ximos meses para que sirva de algo. Si alguienpuede hacer algo,es tuf√≠sico encarcelado. Ot√ļmisma.
¬óTodo el mundo necesita un cr√≠tico imparcial para que diga: ¬ę¬ŅHab√©is pensado en esto?¬Ľ, o incluso: ¬ęYa basta de ese callej√≥n sin salida, pensad en otro sistema¬Ľ. Para eso te necesito. Te informaremos acerca de nuestro trabajo, y t√ļ lo examinar√°s y dir√°s todo lo que se te ocurra. No sabemos qu√© observaci√≥ncasual podr√° disparar la idea que estamos buscando.
El Maestro Hanasintió, admitiendoaquella posibilidad.
¬óEl segundo problema en el que estoy trabajando es a√ļn m√°s retorcido ¬ódijo Jane¬ó. Consigamos o no viajar m√°s r√°pido que la luz, algunos pequeninos tendr√°n naves estelares y podr√°n abandonar Lusitania. El problema es que llevan en su interior el virus m√°s insidioso y terrible conocido, uno que destruye toda forma de vida que toca excepto las pocas que puedenconvertirse en una especie deformada de vida simbi√≥tica que depende por completode la presencia de ese virus.
¬óLa descolada ¬ódijo el Maestro Han¬ó. Una de las justificaciones que se han usado a veces para que el Peque√ĪoDoctor acompa√Īara a la flota.
¬óYpuede que en efecto sea una justificaci√≥n. Desde el punto de vista de la reina colmena, es imposible elegir entre una forma de vida uotra, pero comoAndrew me ha se√Īalado frecuentemente, los seres humanos no tienenese problema. Si hayque elegir entre la supervivencia de la humanidad y la de los pequeninos,√©l elegir√≠a a la humanidad,ypor subienyotambi√©nlohar√≠a.
—Yyo —asintió el MaestroHan.
¬óPuedes estar seguro de que los pequeninos sientenlo mismo al rev√©s ¬ódijo Jane¬ó. Si no en Lusitania, entonces en alg√ļn lugar, de alg√ļn modo, se producir√° una terrible guerra en la que los humanos usar√°n el Ingenio D.M. y los pequeninos la descolada como arma biol√≥gica definitiva. Existe una buena probabilidad de que las dos especies se aniquilen. As√≠ que siento cierta urgencia por la necesidad de encontrar unvirus sustituto de la descolada, uno que ejecute todas las funciones necesarias en el ciclo vital de los pequeninos sin ninguna de sus capacidades depredadoras y autoadaptadoras. Una forma inerte yselectiva del virus.
¬óCre√≠a que hab√≠a formas de neutralizar la descolada. ¬ŅNo toman f√°rmacos con el agua que bebenenLusitania?
¬óLa descolada sigue anulando sus f√°rmacos y adapt√°ndose a ellos. Es una serie de carreras contrarreloj. Tarde o temprano la descolada ganar√° una, y entonces ya no habr√° m√°s humanos contra los que correr.
¬ó¬ŅQuieres decir conesoque el virus es inteligente? ¬ópregunt√≥Wang-mu.
¬óAs√≠ lo cree una de las cient√≠ficas de Lusitania. Una mujer llamada Quara. Otros disienten. Pero, desde luego, el virus act√ļa como si fuera inteligente, al menos cuando se trata de adaptarse a los cambios de su entorno y a transformar a otras especies para que sirvan sus necesidades. Personalmente, considero que Quara tiene raz√≥n. Creo que la descolada es una especie inteligente con un lenguaje propio, que usa para difundir r√°pidamente informaci√≥n de un extremo del mundo a otro.
—No soyvirólogo —objetó el MaestroHan.
¬óSinembargo, si pudieras echar unvistazo a los estudios de Elanora Ribeira vonHesse¬Ö
—Por supuesto que los miraré. Sólo desearía poder tener tu esperanza en que podré serte de ayuda.
—Y luego está el tercer problema —prosiguió Jane—. Tal vez el más simple de todos. Los
agraciados por los dioses de Sendero.
—Ah, sí —suspiróel Maestro Han—. Tus destructores.
—No por elección libre. No tengo nada contra vosotros. Pero hay algo que me gustaría conseguir antes de morir: encontrar unmedio de alterar vuestros genes ya alterados, de forma que al menos las generaciones futuras puedanquedar libres de los DOC inducidos deliberadamente, sinque pierdansuextraordinaria inteligencia.
¬ó¬ŅD√≥nde encontrar√°s cient√≠ficos dispuestos a trabajar en algo que el Congreso considerar√°
seguramente una traición? —preguntóel MaestroHan.
—Lusitania —apuntóWang-mu.
—Sí —dijoJane—. Convuestra ayuda,puedopasar el problema a Elanora.
¬ó¬ŅNo est√° trabajandoenel problema de la descolada?
¬óNadie puede trabajar enalgo a todas horas. Esto ser√° uncambio de ritmo que tal vezla ayude a relajarse de su trabajo en la descolada. Adem√°s, vuestro problema en Sendero puede ser relativamente f√°cil de resolver. Despu√©s de todo, vuestros genes alterados fueron creados originariamente por genetistas normales y corrientes que trabajaban para el Congreso. Las √ļnicas barreras han sido pol√≠ticas, no cient√≠ficas. Ela quiz√° lo considere un asunto simple. Ya me ha dicho c√≥mo debemos empezar. Necesitamos unas cuantas muestras de tejidos, al menos para empezar. Que unt√©cnico m√©dico de aqu√≠ realice unan√°lisis por ordenador a nivel molecular. Puedo encargarme de la maquinaria el tiempo suficiente para asegurarme de que los datos que Elanora necesita se re√ļnan durante el an√°lisis,yluegole transmitir√© los datos gen√©ticos. Es simple.
¬ó¬ŅDe qui√©n necesitas el tejido? ¬ópregunt√≥ el Maestro Han¬ó. No puedo pedirle a todos mis visitantes que me denuna muestra.
—La verdad es que esperaba que pudieras —dijo Jane—. Hay tantos que van y vienen… Podemos usar piel muerta, ya sabes. Quizás incluso muestras fecales o de orina puedan contener células sanguíneas.
El Maestro Hanasintió.
¬óPuedohacerlo.
—Si sonmuestras fecales,yome encargaré —sugirióWang-mu.
—No —replicóel Maestro Han—. Noestoypor encima de hacer todoloque sea necesario para ayudar,incluso conmis propias manos.
¬ó¬ŅT√ļ? ¬ópregunt√≥ Wang-mu¬ó. Me he ofrecido voluntaria porque tem√≠a que humillaras a otros
sirvientes pidiéndoles que lohicieran.
—Nunca volveré a pedir a nadie que haga algo tanbajo yhumillante que yome niegue a hacer.
¬óEntonces lo haremos juntos ¬óapunt√≥ Wang-mu¬ó. Por favor, recuerda, Maestro Han: t√ļ ayudar√°s a Jane leyendo yrespondiendo a los informes, mientras que las tareas manuales sonla √ļnica manera enque yo puedo colaborar. No insistas enhacer lo que puedo hacer yo. Dedica encambio tu tiempoa las cosas que s√≥lodependende ti.
Jane interrumpió antes de que el Maestro Hantuviera tiempo de responder.
¬óWang-mu, quiero que t√ļtambi√©nleas los informes.
¬ó¬ŅYo? Perosi notengoeducaci√≥nninguna.
—No importa —insistióJane.
—Ni siquiera los entenderé.
—Entonces yote ayudaré —dijoel Maestro Han.
¬óEsto no es justo ¬óprotest√≥ Wang-mu¬ó. No soyQing-jao. √Čste es el tipo de trabajo que ella podr√≠a hacer. Noes para m√≠.
—Os observé a Qing-jao y a ti a través de todo el proceso que condujo a mi descubrimiento.
Muchas de las claves procedieronde ti,Si Wang-mu,node ella.
¬ó¬ŅDe m√≠? Nunca intent√©¬Ö
¬óNo intentaste. Observaste. Estableciste relaciones entumente. Formulaste preguntas.
¬óFueronpreguntas est√ļpidas ¬óobjet√≥Wang-mu.
Sinembargo, ensucorazón,se sintió contenta: ¡alguienlohabía visto!
¬óPreguntas que ning√ļnexpertohabr√≠a hecho ¬óreplic√≥ Jane¬ó. No obstante, fueronexactamente
las preguntas que condujeron a Qing-jao a sus m√°s importantes logros conceptuales. Puede que no seas una agraciada,Wang-mu,perotienes dones propios.
—Leeré y responderé —accedió Wang-mu—, pero también reuniré muestras de tejidos. Todas las muestras de tejidos, para que el Maestro Han no tenga que hablar a esos visitantes agraciados y escuchar las alabanzas por unacto terrible que noha cometido.
El Maestro Hantodavía se opuso.
¬óMe niegoa aceptar que tus actos¬Ö
Jane lo interrumpió.
¬óHan Fei-tzu, s√© sabio. Wang-mu, como criada, es invisible. T√ļ, como se√Īor de la casa, eres tan sutil como un tigre en un patio de recreo. Nada de lo que hagas pasar√° inadvertido. Deja que Wang-muhaga loque sabe hacer mejor.
¬ęSabias palabras ¬ópens√≥ Wang-mu¬ó. ¬ŅPor qu√© me pides entonces que responda al trabajo de cient√≠ficos, si cada persona debe dedicarse a lo que sabe hacer mejor?¬Ľ
Sin embargo, guardó silencio. Jane les indicó que empezaran tomando sus propias muestras de tejidos; luego Wang-mu se dedicó a recoger muestras del resto del servicio de la casa. Encontró la mayoría de lo que necesitaba enpeines yropas sinlavar. Encuestiónde unos días reunió muestras de una docena de visitantes agraciados, también tomadas de sus ropas. Nadie tuvo que tomar muestras fecales,después de todo. Pero ella habría estadodispuesta.
Qing-jao se dio cuenta de supresencia, por supuesto, pero la ignoró.AWang-mule dolía que la tratara tan fríamente, pues antes fueron amigas y Wang-mu todavía la amaba, o al menos amaba a la joven que había sido Qing-jao antes de la crisis. Sin embargo, no había nada que Wang-mu pudiera decir o hacer para restaurar suamistad. Ella había elegidootrocamino.
Wang-mu guardó todas las muestras de tejidos cuidadosamente separadas y etiquetadas. No obstante, envezde llevarlas a untécnico médico, encontró unmedio mucho más simple. Vestida con algunas de las ropas viejas de Qing-jao, para parecer una estudiante agraciada envezde una criada, se dirigió a la facultad más cercana yles dijo que trabajaba enunproyecto cuya naturaleza no podía divulgar, y solicitó humildemente que realizaran un análisis de las muestras de tejidos que llevaba. Como esperaba, no hicieron ninguna pregunta a una muchacha agraciada, aunque fuera una completa desconocida. Encambio, llevarona cabo los análisis moleculares, yWang-musólo pudo asumir que Jane había cumplido su promesa: que había tomado el control del ordenador y conseguido que el análisis incluyera todas las operaciones que Ela necesitaba.
De vuelta a casa, Wang-mudestruyó todas las muestras que había recogido yquemó el informe que le habíandadoenla facultad. Jane tenía ya lo que necesitaba: era absurdo correr el riesgo de que Qing-jao o tal vez un criado de la casa a sueldo del Congreso descubriera que Han Fei-tzu estaba trabajando en un experimento biológico. Y en cuanto a alguien que la reconociera como la joven agraciada que había visitado la facultad…, no había ninguna posibilidad. Nadie que buscara a una muchacha agraciada por los dioses miraría siquiera a una criada comoella.
Así que has perdidoa tumujer yyo he perdidoa la mía —dijoMiro.
Ender suspir√≥. De vezencuando a Miro le apetec√≠a charlar, ycomo suamargura estaba siempre a flor de piel, sucharla tend√≠a a ir directamente al grano yadem√°s era bastante desagradable. Ender no pod√≠a pedirle que se callara: Valentine y√©l erancasi las √ļnicas personas que pod√≠anescuchar con paciencia la lenta articulaci√≥n de Miro, sin mostrarle signos de impaciencia. Miro pasaba tanto tiempo acumulando pensamientos sin expresarlos, que ser√≠a una crueldad hacerle callar solamente porque noten√≠a tacto.
AEnder nole complac√≠a que le recordara que Novinha lo hab√≠a abandonado. Intentaba mantener aquella idea apartada de su mente, mientras trabajaba en otros problemas: en el de la supervivencia de Jane, sobre todo, y tambi√©n un poco en todos los dem√°s. Pero con las palabras de Miro, aquella sensaci√≥nde dolor, vac√≠o yp√°nico regres√≥. ¬ęElla no est√° aqu√≠. No puedo hablar ytener surespuesta. No puedo preguntar yhacerla recordar. No puedo cogerla de la mano. Y, lo m√°s terrible de todo: tal veznopodr√© volver a hacerlonunca.¬Ľ
¬óEsoparece-dijoEnder.
¬óProbablemente no te gustar√° equipararlas ¬óprosigui√≥ Miro¬ó. Despu√©s de todo, ella ha sido tu esposa durante treinta a√Īos, y Ouanda fue mi novia tal vez durante unos cinco. Pero eso s√≥lo si empiezas a contar a partir de la pubertad. Ella fue mi amiga,mi amiga m√°s √≠ntima a excepci√≥nde Ela, desde que era peque√Īo. As√≠ que, bien pensado, he pasado con Ouanda la mayor parte de mi vida, mientras que t√ļ s√≥lohas estadoconmadre la mitadde la tuya.
¬óAhora me sientomuchomejor-dijoEnder.
¬óNo te pongas de mala leche conmigo.
¬óNo me obligues a ello.
Miro se echó a reír. Condemasiada fuerza.
¬ó¬ŅEst√°s de mal humor,Andrew? ¬óRi√≥¬ó. ¬ŅHas perdidolos estribos?
Era demasiado. Ender giró en su silla, apartándose del terminal donde había estado estudiando un modelo simplificado de la red ansible, intentando imaginar dónde podría encontrarse el alma de
Jane enaquel entramadoaleatorio. Se quedó mirandofirmemente a Miro,hasta que éste dejóde reír.
¬ó¬ŅTe he hechoalgo? ¬ópregunt√≥ Ender.
Miro pareciómás enfadadoque avergonzado.
¬óTal veznecesitara que lo hicieras ¬óespet√≥¬ó. ¬ŅNo se te ha ocurrido nunca? Todos os hab√©is mostrado muy respetuosos. Dejad que Miro conserve su dignidad. Dejadlo que se obsesione hasta volverse loco, ¬Ņno? No habl√©is de lo que le sucedi√≥. ¬ŅNo te parece que alguna vez me hizo falta alguienque me alegrara?
¬ó¬ŅNo crees que yo no necesitoeso?
Miro se volvióa reír, peroesta vezunpoco más tarde,conmás amabilidad.
—Has dado enel clavo. Me trataste como te gusta que te tratencuando estás apenado, yahora te estoy tratando como a mí me gustaría ser tratado. Nos prescribimos mutuamente nuestra propia
medicina.
—Tumadre yyoestamos casados todavía.
¬óD√©jame decirte una cosa con la sabidur√≠a de mis veinte a√Īos de vida. Ser√° m√°s f√°cil cuando
empieces a admitir que nunca la recuperar√°s. Que est√° permanentemente fuera de tualcance.
¬óOuanda loest√°. Novinha no.
¬óElla est√° conlos Hijos de la Mente de Cristo. Es unconventode monjas,Andrew.
—No tanto. Es una orden monástica en la que sólo pueden ingresar parejas casadas. No puede hacerlosinmí.
¬óYa ¬ódijo Miro¬ó. Podr√°s recuperarla cuando te unas a los Filhos. Ya te veo como dom Crist√°o.
Ender nopudodejar de reírse ante la idea.
¬óDurmiendo encamas separadas. Rezandotodoel tiempo. Sintocarse mutuamente.
¬óSi esoes el matrimonio,Andrew,entonces Ouanda yyoestamos casados ahora mismo.
¬óLo es, Miro. Porque las parejas de los Filhos da Mente de Cristo trabajan juntos, y realizan untrabajojuntos.
¬óEntonces nosotros estamos casados. T√ļyyo. Porque estamos intentandosalvar a Jane juntos.
—Sóloamigos —objetóEnder—. Somos sóloamigos.
¬óRivales es m√°s exacto. Jane nos mantiene a los dos comoa amantes envilo.
Miro hablaba de forma muyparecida a Novinha ensus acusaciones contra Jane.
—No somos amantes —corrigió Ender—. Jane noes humana. Ni siquiera tiene cuerpo.
¬ó¬ŅNo eras el l√≥gico de los dos? ¬ŅNo acabas de decir que t√ļ y madre pod√≠ais seguir casados, sintocaros?
AEnder no le gust√≥ la analog√≠a, porque parec√≠a entra√Īar cierta verdad. ¬ŅTen√≠a raz√≥nNovinha al sentir celos de Jane, como los hab√≠a tenidodurante muchos a√Īos?
—Ella vive prácticamente dentro de nuestras cabezas —continuó Miro—. Un lugar al que ninguna esposa puede acceder.
—Siempre pensé que tumadre sentía celos de Jane porque deseaba tener a alguienasí de cerca.
—Bobagem. Lixo —dijo Miro. (Tonterías. Basura.)—. Madre estaba celosa de Jane porque quería estar así de cerca de ti,ynunca pudo.
¬ó¬ŅTu madre? Siempre fue autosuficiente. Hubo √©pocas en que compartimos mucha intimidad, pero siempre volv√≠a a sutrabajo.
¬óIgual que t√ļ siempre volv√≠as a Jane.
¬ó¬ŅTe loha dichoella?
¬óNo conesas palabras. Pero hablabas conella, yde repente guardabas silencio, yaunque eres h√°bil subvocalizando, siguen habiendo peque√Īos movimientos en la mand√≠bula, y tus ojos y labios reaccionan un poco a todo lo que te dice Jane. Ella se daba cuenta. Estabas con madre, cerca, y de repente te encontrabas enotro lugar.
—Esonoes loque nos separó —apuntóEnder—. Fue la muerte de Quim.
¬óLa muerte de Quimfue la gota que desbord√≥ el vaso. Si no hubiera sido por Jane, si madre hubiera cre√≠do de verdad que t√ļ le pertenec√≠as a ella, en cuerpo y alma, se habr√≠a vuelto hacia ti cuando muri√≥Quim, envezde alejarse.
Miro dijo lo que Ender había estado temiendo desde el principio. Que la culpa era del propio Ender. Que no había sido el marido perfecto. Que la había perdido. Y lo peor: él sabía que era verdad. La sensación de pérdida, que ya había considerado insoportable, se duplicó de pronto, se triplicó, se hizo infinita ensuinterior. Sintióla manode Miro, pesada,torpe, sobre suhombro.
—ComoDios es mi testigo,Andrew,te juroque nopretendía hacerte llorar.
¬óAveces pasa.
¬óNo es todo culpa tuya. Ni de Jane. Tienes que recordar que madre est√° loca de atar. Lo ha estadosiempre.
¬óSufri√≥muchode ni√Īa.
—Perdióa todos los que amaba,unoa uno —dijoMiro.
—Yyola dejé creer que tambiénme había perdidoa mí.
¬ó¬ŅQu√© ibas a hacer,desconectar a Jane? Lointentaste una vez,¬Ņrecuerdas?
—La diferencia es que ahora ella te tiene a ti. Todo el tiempo que estuviste fuera, podría haberme alejado de Jane, porque te tenía a ti. Podría haber hablado menos conella, le podría haber pedidoque se retirara. Me habría perdonado.
¬óTal vez¬óconvinoMiro¬ó. Peronolo hiciste.
—Porque no quise. Porque no quería dejarla marchar. Porque creía que podía mantener esta
antigua amistadyseguir siendounbuenmarido.
—No fue sólo Jane —suspiróMiro—. Tambiénfue Valentine.
¬óSupongo que s√≠. Entonces, ¬Ņqu√© hago? ¬ŅMe uno a los Filhos hasta que llegue la flota y nos
destruya a todos?
¬óHazlo mismoque yo.
¬ó¬ŅQu√©?
—Toma aire. Déjaloescapar. Luegoinspira otra vez.
Ender reflexionóunmomento.
¬óPuedohacerlo. Lo he estadohaciendodesde que era ni√Īo.
S√≥lo unmomento m√°s, la mano de Miro sobre suhombro. ¬ęPor esto deber√≠a haber tenido unhijo propio ¬ópens√≥ Ender¬ó. Para que se apoyara enm√≠ cuando fuera peque√Īo, ypara apoyarme yo en√©l cuando sea viejo. Pero nunca he tenido unhijo de mi propia simiente. Soycomo el viejo Marc√°o, el primer marido de Novinha. Rodeado de estos ni√Īos ysabiendo que no sonm√≠os. La diferencia es que Miro es mi amigo, no mi enemigo. Eso ya es algo. Puede que haya sido un mal esposo, pero puedo entablar una amistadyconservarla.¬Ľ
¬óDeja de compadecerte de ti mismoyvuelve al trabajo.
Era Jane, hablando en su oído, y había esperado tanto tiempo antes de hacerlo que Ender casi estuvo a punto de llamarla para que se burlara de él. Casi, pero no del todo, y por eso lamentó su intrusión. Lamentósaber que ella había estadoescuchandoyobservandotodoel tiempo.
¬óEst√°s enfadado ¬ódijo Jane.
¬ęNosabes lo que siento ¬ópens√≥ Ender¬ó. Nopuedes saberlo. Porque no eres humana.¬Ľ
—Crees que nosé loque sientes —observóella.
Ender sintió un momento de vértigo, porque por un instante le pareció que ella había estado escuchandoalgomuchomás profundoque la conversación.
—Perotambiényo te perdí una vez.
—Volví —subvocalizóEnder.
—Nunca del todo. Nunca fue como antes. Así que coge un par de esas lágrimas de
autocompasiónde tus mejillas yconsidera que sonmías. Sólo para igualar el marcador.
—No sé por qué me molestoenintentar salvarte la vida —mascullóEnder silenciosamente.
—Yo tampoco —respondió Jane—. Sigodiciéndote que es una pérdida de tiempo.
Ender volvió al terminal. Miro permaneció a su lado, contemplando la pantalla mientras simulaba la red ansible. Ender no tenía ni idea de lo que Jane le estaba diciendo a Miro, aunque estaba seguro de que le decía algo, ya que hacía tiempo que había descubierto que ella era capaz de mantener muchas conversaciones a la vez. No podía evitarlo: le molestaba un poco que Jane mantuviera una relacióntaníntima conMirocomoconél.
¬ę¬ŅNo es posible que una persona quiera a otra sin intentar poseerla? ¬óse pregunt√≥¬ó. ¬ŅO est√° enterrado tan profundamente en nuestros genes que nunca podremos superarlo? Territorialismo. Mi esposa. Mi amiga. Mi amante. Mi molesta y deslumbrante personalidad computadorizada que est√° a punto de ser desconectada por culpa de una muchacha medio loca con des√≥rdenes obsesivo¬≠compulsivos enunplaneta del que nunca hab√≠a o√≠do hablar. ¬ŅC√≥mo podr√© vivir sinJane cuando ya no est√©?¬Ľ
Ender amplió la pantalla, hasta que sólo aparecieron unos pocos parsecs en cada dimensión.
Ahora la simulaci√≥nmostraba una peque√Īa porci√≥nde la red, yel entramado era s√≥lo media docena de rayos fil√≥ticos enel espacio profundo.Ahora, envezde parecer untejido intrincado yentretejido, los rayos fil√≥ticos parec√≠anl√≠neas aleatorias que pasabana millones de kil√≥metros unas de otras.
—Nunca se tocan—comentóMiro.
No, nunca lo hacen. Era algo que Ender no había advertido nunca. En su mente, la galaxia era plana, como la mostrabansiempre los mapas estelares, una visiónboca abajo de la seccióndel brazo en espiral de la galaxia donde los humanos se habían extendido desde la Tierra. Pero no era plana. No había dos estrellas que estuvieran en el mismo plano que otras dos. Los rayos filóticos conectaban las naves y los planetas y los satélites en líneas perfectamente rectas, de ansible a ansible: parecían intersectarse cuando se veían en un mapa plano, pero en esta ampliación tridimensional,estaba claro que nunca se tocaban.
¬ó¬ŅC√≥mo puede vivir en eso? ¬ópregunt√≥ Ender¬ó. ¬ŅC√≥mo puede existir en eso cuando no hay
ninguna conexiónentre esas líneas exceptoenlos puntos finales?
¬óTal veznolo hace. Tal vezvive enla suma de los programas de ordenador de cada terminal.
—Enese caso,podría almacenarse entodos los ordenadores yentonces…
—Yentonces nada. Nunca podría volver a reunirse porque sólo vana usar ordenadores limpios
para dirigir los ansibles.
¬óNo podr√°n mantenerlo eternamente ¬ómanifest√≥ Ender¬ó. Es demasiado importante que los ordenadores de planetas diferentes puedanhablar entre s√≠. El Congreso descubrir√° muypronto que no hay suficientes seres humanos para dirigir a mano, en un a√Īo, la cantidad de informaci√≥n que los ordenadores tienenque enviarse mutuamente por ansible cada hora.
¬ó¬ŅEntonces Jane se esconde? ¬ŅEspera? ¬ŅSe escabulle y se restaura hasta que vea una
oportunidaddentrode cincoodieza√Īos?
¬óSi enefectoes eso: unconjunto de programas.
¬óTiene que ser m√°s que eso.
¬ó¬ŅPor qu√©?
¬óPorque si no es m√°s que un conjunto de programas, aunque sean programas que se autoescribenyse autorrevisan, fue creada por alg√ļnprogramador o alg√ļngrupo de programadores en alguna parte. En ese caso, s√≥lo est√° ejecutando el programa que le fue dado desde el principio. No tiene libre albedr√≠o. Es una marioneta. No una persona.
¬óBueno, enese tema, tal vezest√°s definiendo el libre albedr√≠o de una manera muylimitada ¬ó opin√≥ Ender¬ó. ¬ŅNo somos iguales los seres humanos, programados por nuestros genes y nuestro entorno?
¬óNo.
¬ó¬ŅQu√© si no, entonces?
—Nuestras conexiones filóticas dicenque no somos iguales. Porque somos capaces de conectar unos con otros por simple voluntad, cosa que ninguna otra forma de vida de la Tierra puede hacer.
Hayalgoque tenemos,algoque somos,que nofue causadopor ninguna otra cosa.
¬ó¬ŅQu√©,nuestra alma?
¬óNi siquiera eso ¬ódijo Miro¬ó. Porque los sacerdotes dicen que Dios cre√≥ nuestras almas, yeso nos pone bajo el control de otro marionetista. Si Dios cre√≥ nuestra voluntad, entonces √Čl es responsable de todas las opciones que tomamos. Dios, nuestros genes, nuestro entorno, o alg√ļn est√ļpido programador que teclea un c√≥digo en un antiguo terminal¬Ö; no hay ning√ļn libre albedr√≠o que pueda existir si nosotros comoindividuos somos el resultado de alguna causa externa.
¬óEntonces, seg√ļn recuerdo, la respuesta filos√≥fica oficial es que el libre albedr√≠o no existe. S√≥lo la ilusi√≥nde tal cosa, porque las causas de nuestra conducta sontancomplejas que no podemos explicarlas. Si tienes una fila de piezas de domin√≥ que se derriban unas a otras, entonces siempre puedes decir: mira, esta pieza se cay√≥ porque esta otra la empuj√≥. Pero cuando tienes un n√ļmero infinito de piezas que pueden seguir en un n√ļmero infinito de direcciones, nunca encontrar√°s d√≥nde comienza la cadena causal. As√≠ que piensas: esa pieza se cay√≥ porque quiso.
—Bobagem—mascullóMiro.
¬óBueno, admito que es una filosof√≠a sinning√ļnvalor pr√°ctico. Valentine me lo explic√≥ una vez de esta forma: aunque noexiste el libre albedr√≠o, tenemos que tratarnos unos a otros comosi existiera para poder vivir juntos ensociedad. Porque de otro modo, cada vezque alguienhace algo terrible no se le puede castigar, porque sus genes o su entorno o Dios le instaron a hacerlo, y cada vez que alguienhace algo bueno, no se le puede honrar, porque tambi√©nfue una marioneta. Si piensas que los que te rodeansonmarionetas, ¬Ņpor qu√© molestarte enhablarles? ¬ŅPor qu√© idear nada o crear nada, ya que todo loque ideas o creas odeseas osue√Īas surge s√≥lodel gui√≥nque el marionetista te dio?
—Desesperación—dijoMiro.
¬óAs√≠, nos consideramos a nosotros mismos y a todos los que nos rodean seres volitivos. Nos tratamos como si hici√©ramos las cosas conunprop√≥sito determinado, yno porque nos empujandesde atr√°s. Castigamos a los criminales. Recompensamos a los altruistas. Ideamos y construimos cosas juntos. Hacemos promesas y esperamos que los dem√°s las mantengan. Todo es una ficci√≥n, pero cuando todo el mundo cree que las acciones de todos son el resultado de una elecci√≥n libre, y da y toma responsablemente seg√ļneso,el resultadoes la civilizaci√≥n.
—Sólouna ficción.
—Así es como lo explicó Valentine. Es decir, si no existe el libre albedrío. No estoyseguro de que ella lo crea. Supongo que diría que es civilizada, y por tanto debe creer en la historia, en cuyo caso cree absolutamente enel libre albedrío y piensa que toda idea de una historia inventada es una tontería…, pero eso es lo que ella creería aunque fuera cierto, ypor eso no podemos estar seguros de nada.
Entonces Ender se ech√≥ a re√≠r, porque Valentine se ri√≥ la primera vez que le cont√≥ esto hac√≠a muchos a√Īos. Cuando los dos acababan de dejar la infancia, y √©l estaba escribiendo el Hegem√≥n e intentaba comprender por qu√© suhermanoPeter hab√≠a hechotodas aquellas cosas grandes yterribles.
¬óNo es gracioso ¬ódijo Miro.
—Amí me lo pareció.
¬óOsomos libres,o no losomos. Ola historia es cierta,onoloes.
—La cuestión es que debemos creer que es cierta para poder vivir como seres humanos civilizados.
¬óNo, no es eso. Porque si es mentira, ¬Ņpor qu√© deber√≠amos molestarnos en vivir como seres civilizados?
¬óPorque la especie tiene mejor posibilidad de sobrevivir de esta forma. Porque nuestros genes requierenque creamos enla historia para poder ampliar nuestra habilidad de transmitir esos mismos genes durante muchas generaciones enel futuro. Porque todo aquel que no cree enla historia empieza a actuar de formas improductivas yanticooperativas, yal final la comunidad, el reba√Īo, lo rechazar√°, de forma que sus posibilidades de reproducci√≥ndisminuir√°n. Por ejemplo, lo meter√°nenla c√°rcel, y los genes que producensuconducta incr√©dula acabar√°nextinguidos.
¬óEntonces el marionetista requiere que creamos que nosomos marionetas. Estamos obligados a
creer enel libre albedrío.
—Esoes loque me explicóValentine.
¬óPeroella no locree realmente,¬Ņverdad?
¬óPor supuestoque no. Sus genes nose lo permiten.
Ender volvi√≥ a re√≠rse. Sin embargo, Miro no se tomaba este asunto a la ligera, como un juego filos√≥fico. Estaba furioso. Cerr√≥ los pu√Īos yextendi√≥ los brazos en ungesto r√≠gido que introdujo su mano en el centro de la pantalla. Caus√≥ una sombra sobre ella, un espacio donde no era visible ning√ļn rayo fil√≥tico. Un aut√©ntico espacio vac√≠o. Excepto que ahora Ender pudo ver las motas de polvo flotando en la pantalla, capturando la luz de la ventana y la puerta abierta de la casa. En concreto, una gran mota, como un filamento de pelo, una diminuta fibra de algod√≥n, flotaba brillantemente enmitaddel espaciodonde s√≥lose ve√≠anlos rayos fil√≥ticos.
—Cálmate —aconsejó Ender.
—No —gritóMiro—. ¡Mi marionetista está haciendo que me enfurezca!
¬óCalla. Esc√ļchame.
¬ó¬°Estoycansadode escucharte!
Sinembargo, guardósilencioyescuchó.
¬óCreo que tienes raz√≥n ¬ósuspir√≥ Ender¬ó. Creo que somos libres, y no pienso que sea s√≥lo una ilusi√≥n en la que creemos porque tenga valor de supervivencia. Tambi√©n creo que somos libres porque no somos s√≥lo este cuerpo, actuando seg√ļn un gui√≥n gen√©tico. Y no somos almas que Dios creara de la nada. Somos libres porque existimos siempre. Desde el principio de los tiempos, s√≥lo que no hubo principio y existimos todo el tiempo. Nada nos caus√≥. Nada nos hizo. Simplemente somos,ysiempre fuimos.
¬ó¬ŅFilotes? ¬ópregunt√≥Miro.
¬óTal vez. Como esa mota de polvoenla pantalla.
¬ó¬ŅD√≥nde?
Ahora era invisible, pues la simulación holográfica dominaba de nuevo el espacio sobre el terminal. Ender introdujo la mano enla pantalla yproyectó una sombra que cayó sobre el holograma. Movió la mano y reveló la brillante mota que había visto antes. O tal vez no era la misma. Tal vez era otra,peronoimportaba.
¬óNuestros cuerpos, todo el mundo a nuestro alrededor, soncomo esa pantalla hologr√°fica. Son reales, pero no muestranla verdadera causa de las cosas. Es lo √ļnico de lo que nunca podremos estar seguros, al mirar la pantalla del universo: por qu√© sucedenlas cosas. Pero detr√°s de todo, dentro de todo, si pudi√©ramos ver a trav√©s, encontrar√≠amos la verdadera causa de todo. Filotes que existieron siempre, haciendo loque quieren.
—Nada existió siempre-objetóMiro.
¬ó¬ŅQui√©nlo dice? El supuesto principio de este universo fue s√≥lo el comienzo del ordenactual: esta pantalla, todo lo que pensamos que existe. Pero ¬Ņqui√©ndice que los filotes que act√ļanseg√ļnlas leyes naturales que comenzaron en ese momento no exist√≠an antes? Y si todo el universo se pliega sobre s√≠ mismo,¬Ņqui√©ndice que los filotes nose liberar√°nsimplemente de las leyes que siguenahora, yvolver√°na¬Ö?
¬ó¬ŅAqu√©?
¬óAl caos. Al desorden. A la oscuridad. A donde estuvieran antes de que este universo fuera creado. ¬ŅPor qu√© nopod√≠anellos,nosotros,haber existidosiempre ycontinuar existiendosiempre?
¬óEntonces, ¬Ņd√≥nde estaba yo entre el d√≠a enque comenz√≥ el universo y el d√≠a enque nac√≠? ¬ó dijo Miro.
—No losé. Improvisosobre la marcha.
¬ó¬ŅY de d√≥nde sali√≥ Jane? ¬ŅEst√° su filote flotando por alguna parte, y de repente se puso al
mando de unpu√Īadode programas de ordenador yse convirti√≥enuna persona?
¬óTal vez.
¬óYaunque exista alg√ļnsistema natural que de alg√ļnmodo asigne filotes para que se ponganal
mando de todo organismo que haya nacido, brotado o germinado, ¬Ņc√≥mo podr√≠a haber creado ese
sistema natural a Jane? Ella nonació.
Jane, por supuesto,había estadoescuchandotodoel tiempo,yahora intervino.
—Tal vezesonosucedió —apuntó—. Tal veznotengofilote propio. Tal vezno estoyviva.
—No —zanjóMiro.
—Tal vez—replicóEnder.
—Así que quizá no puedo morir —prosiguió Jane—. Tal vez en cuanto me desconectes será
sólounprograma complicadoapagándose.
—Tal vez—admitió Ender.
¬óNo ¬óintervino Miro¬ó. Desconectarte ser√° unasesinato.
—Tal vez hago las cosas que hago porque me han programado así, sin advertirlo. Tal vez sólo
creoque soylibre.
¬óYa hemos repasadoese argumento ¬ódijoEnder.
¬óTal vezsea ciertoconmigo,aunque nolosea convosotros.
¬óYtal vezno. Perot√ļhas repasadotupropioc√≥digo,¬Ņno?
—Unmillónde veces —asintióJane—. Lohe examinadotodo.
¬ó¬ŅVes algoque te d√© la ilusi√≥nde libre albedr√≠o?
—No. Perovosotros tampoco habéis encontrado ese genenlos humanos.
¬óPorque no lo hay ¬ópuntualiz√≥ Miro¬ó. Como dijo Andrew, lo que somos, en el fondo, en nuestra esencia, lo que somos es unfilote que se ha entrelazado contodos los trillones de filotes que componen los:,√°tomos y mol√©culas de nuestros cuerpos. Ylo que t√ļ eres es tambi√©n un filote, como nosotros.
—No es probable —objetóJane.
Surostro aparecióahora enla pantalla,una cara ensombras atravesada por los rayos filóticos.
¬óNo digamos tonter√≠as ¬óle conmin√≥ Ender¬ó. Nada de lo que sucede es probable hasta que existe,yentonces es seguro. T√ļexistes.
¬óSea loque sea yo ¬ódijoJane.
¬óAhora mismo creemos que eres una entidad consciente de que existe, porque te hemos visto actuar de una forma que hemos aprendido a asociar con el libre albedr√≠o. Tenemos exactamente tantas pruebas de que eres una inteligencia libre como las tenemos de que lo seamos nosotros. Si resulta que no lo eres, tendremos que cuestionarnos qu√© somos entonces. Ahora mismo, nuestra hip√≥tesis es que nuestra identidad individual, lo que nos crea, es el filote que est√° en el centro de nuestro enlace. Si tenemos raz√≥n, entonces haymotivos para razonar que t√ļ puedas tener uno tambi√©n, y en ese caso debemos encontrar d√≥nde est√°. Ya sabes que los filotes no son f√°ciles de encontrar. Nunca hemos detectado uno. S√≥lo suponemos que existen porque hemos visto evidencias del rayo fil√≥tico, que se comporta como si tuviera dos extremos con una localizaci√≥n concreta en el espacio. No sabemos d√≥nde est√°s t√ļoa qu√© est√°s conectada.
—Si ella es como nosotros, como los seres humanos —intervino Miro—, entonces sus conexiones pueden cambiar y dividirse. Como cuando esa muchedumbre se formó en torno a Grego. He hablado con él acerca de lo que sintió. Como si toda esa gente formara parte de su cuerpo. Y cuando se separaron y se fueron cada uno por su lado, sintió como si lo hubieran sometido a una amputación. Creo que fue un enlace filótico. Creo que esas personas se conectaron realmente con él durante unmomento, que realmente estuvieronparcialmente bajo sucontrol, que formaronparte de su esencia. De modo que tal vezJane sea así, todos esos programas de ordenador entrelazados conella, yella misma conectada a quienquiera que tenga ese tipo de relación. Tal veza ti,Andrew. Tal veza mí. Oa parte de cada uno.
¬óPero ¬Ņd√≥nde est√°? ¬ódijo Ender¬ó. Si tiene de verdad un filote¬Ö, no, si es de verdad un filote, entonces debe de tener un emplazamiento espec√≠fico, y si pudi√©ramos encontrarlo, tal vez lograr√≠amos mantener vivas las conexiones aunque todos los ordenadores seandesconectados de ella. Tal vezest√© ennuestras manos impedir sumuerte.
—No sé. Podría estar encualquier parte —dudóMiro.
Hizo ungesto hacia la pantalla. Se refería a cualquier lugar enel espacio. Cualquier lugar enel universo. Yallí enla pantalla estaba la cabeza de Jane,conlos rayos filóticos atravesándola.
¬óPara averiguar d√≥nde est√°, tenemos que encontrar c√≥moyd√≥nde comenz√≥ ¬óasegur√≥Ender¬ó. Si es realmente unfilote, fue conectada de alg√ļnmodo,enalguna parte.
¬óUn detective siguiendo una pista de tres mil a√Īos ¬óri√≥ Jane¬ó. Ser√° divertido veros hacer todoesto enlos pr√≥ximos meses.
Ender la ignoró.
—Ysi vamos a hacer esto,enprimer lugar debemos averiguar cómofuncionanlos filotes.
—El físico es Grego —declaróMiro.
—No quiero distraerle conunproyectoque no puede tener éxito —dijoJane.
¬óEscucha,Jane,¬Ņnoquieres vivir? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬óNo puedohacerlode todas formas, ¬Ņpor qu√© perder el tiempo?
—Se está haciendo la mártir —protestóMiro.
¬óNo. Estoysiendopr√°ctica.
¬óEst√°s siendo idiota ¬óespet√≥ Ender¬ó. Grego no podr√° idear una teor√≠a para viajar m√°s r√°pido que la luz qued√°ndose sentado y pensando en la f√≠sica de la luz, o lo que sea. Si funcionara as√≠, habr√≠as conseguido ese tipo de viaje hace tres mil a√Īos, porque hab√≠a cientos de f√≠sicos trabajando en el tema entonces, cuando se conocieron por primera vez los rayos fil√≥ticos y el Principio de la Instantaneidad de Park. Si a Grego se le ocurre, ser√° por alg√ļndestello de intuici√≥n, alguna absurda conexi√≥n que haga en su mente, y eso no lo conseguir√° concentr√°ndose con toda su inteligencia enuna simple cadena de pensamiento.
—Losé —admitió Jane.
¬óS√© que lo sabes. ¬ŅNo me dijiste que ibas a introducir a esa gente de Sendero,en nuestros proyectos por esa raz√≥nconcreta? ¬ŅPara tener pensadores no entrenados e intuitivos?
¬óNo quiero que perd√°is el tiempo.
—No quieres mantener la esperanza —se enfureció Ender—. No quieres admitir que hay una
posibilidadde que puedas vivir,porque entonces empezarías a sentir miedode la muerte.
¬óYa lo siento.
¬óYa te consideras muerta ¬ódijoEnder¬ó. Hayuna grandiferencia.
—Losé —murmuróMiró.
—Así pues, querida Jane, no me importa si estás dispuesta a admitir que hayuna posibilidad de que sobrevivas. Trabajaremos enesto ypediremos a Grego que piense enel tema, yya que estamos
enello,repite esta conversaciónentera a esa gente de Sendero…
¬óHanFei-tzuySi Wang-mu.
—Esoes. Porque tambiénpuedendedicarse a esto.
¬óNo ¬ódijoJane.
—Sí —zanjó Ender.
—Quiero ver resueltos los problemas reales antes de morir. Quiero que Lusitania se salve, y que los agraciados de Sendero sean libres, y que la descolada sea domada o destruida. Y no os frenaré intentandotrabajar enel proyectoimposible de salvarme.
—No eres Dios —asentó Ender—. De todas formas no sabes cómo resolver ninguno de esos problemas ni cómo van a ser resueltos, y por eso ignoras si el hecho de averiguar lo que eres para salvarte ayudará operjudicará a esos otros proyectos,ydesde luego tambiénignoras si concentrarnos en esos otros problemas los resolverá antes que si nos fuéramos de excursión hoy y jugáramos al tenis hasta la noche.
¬ó¬ŅQu√© demonios es el tenis? ¬ópregunt√≥Miro.
Pero Ender yJane permanecieronensilencio, mir√°ndose. Om√°s bien, Ender miraba a la imagen de Jane enla pantalla del ordenador,yesa imagenlomiraba a suvez.
—No sabes si tienes razón—precisóJane.
¬óYt√ļnosabes si estoyequivocado ¬óreplic√≥Ender.
¬óEs mi vida.
—Uncuerno. Tambiénformas parte de Miro yde mí, yestás atada al futuro de la humanidad, de
los pequeninos yde la reina colmena. Lo que me recuerda, ya que estás haciendo que Hancómo-se­
llame ySi Wangquién-sea…
¬óMu.
—… trabajeneneste asunto filosófico, yo voya consultar conla reina colmena. Creo que no he discutido acerca de ti con ella. Tiene que saber más de los filotes que nosotros, ya que tiene conexiones filóticas contodas sus obreras.
¬óNo he dicho que vaya a involucrar a HanFei-tzuya Si Wang-muentuest√ļpido proyecto para salvarme.
¬óPerolohar√°s.
¬ó¬ŅPor qu√© lohar√©?
¬óPorque Miro y yo te queremos y te necesitamos, y no tienes derecho a morirte sin intentar al
menos vivir.
—No puedodejar que me influyancosas comoésa.
—Sí que puedes —intervino Miro—. Porque si no fuera por cosas como ésa, yo me habría
suicidadohace tiempo.
—Yo no me suicidaré.
¬óSi no nos ayudas a encontrar una forma de salvarte, entonces eso ser√° exactamente lo que
harás —censuró Ender.
La cara de Jane desaparecióde la pantalla del terminal.
—Huir noservirá tampocode nada —advirtióEnder.
—Dejadme enpaz—respondió Jane—. Tengoque pensar enestodurante unrato.
—Note preocupes, Miro —lotranquilizó Ender—. Lohará.
¬óEso es-dijoJane.
¬ó¬ŅYa has vuelto?
¬óPiensomuyr√°pidamente.
¬ó¬ŅYvas a trabajar enestoo no?
—Lo considero mi cuarto proyecto —anunció Jane—. Ahora mismo estoy informando a Han Fei-tzuya Si Wang-mu.
—Está alardeando —murmuró Ender—. Puede mantener dos conversaciones a la vez, yle gusta
fanfarronear para hacer que nos sintamos inferiores.
¬óSois inferiores.
¬óTengohambre ¬ódijoEnder¬ó. Ysed.
¬óAlmorcemos ¬ópropuso Miro.
—Ahora sois vosotros los que estáis alardeando —protestó Jane—. Presumiendo de vuestras funciones corporales.
¬óAlimentaci√≥n ¬óenumer√≥ Ender¬ó. Respiraci√≥n. Excreci√≥n. Podemos hacer cosas que t√ļ no puedes hacer.
—Enotras palabras,nosois muylistos, peroal menos podéis comer yrespirar ysudar.
—Eso es —sonrióMiro.
Sacó el pan y el queso mientras Ender servía el agua fría, y comieron. Comida sencilla pero
buena,yse sintieronsatisfechos.