10 - M√Ārtir

en los pr√≥ximos meses o a√Īos ser√° el lugar donde llegue muerte o comprensi√≥n a cada
especie inteligente.¬õ
¬čQu√© considerado por su porte, traernos aqu√≠ justo a tiempo para nuestra posible
muerte.¬õ
¬čTe est√°s burlando de m√≠, claro.¬õ
¬čSi supi√©ramos hacer burla, tal vez te la har√≠amos¬õ
¬čLusitania es la piedra angular de la historia en porte porque vosotros est√°is aqu√≠.
La llev√°is a cuestas dondequiera que vais.¬õ
¬čLa ignoramos. Os la damos. Es vuestra.¬õ
¬čCada vez que se encuentran extra√Īos es un momento hist√≥rico.¬õ
¬čEntonces no seamos extra√Īos.¬õ
¬čLos humanos insisten en hacernos extra√Īos a todos. Est√° inscrito en su material
genético. Pero nosotros podemos ser amigos.›
¬čEsa palabra es demasiado fuerte. Digamos que somos compa√Īeros-ciudadanos¬õ
¬čAl menos mientras nuestros intereses coincidan.¬õ
¬čMientras brillen las estrellas, nuestros intereses coincidir√°n.¬õ
¬čTal vez no tanto. Tal vez s√≥lo mientras los seres humanos sean m√°s fuertes y
numerosos que nosotros.¬õ
¬čEso basta por ahora.¬õ
Quim acudió,a la reunión sin protestar, aunque aquello podía retrasarlo un día completo en su viaje. Hacía tiempo que había aprendido a tener paciencia. No importaba lo urgente que considerara su misión con los herejes, poco conseguiría, a la larga, si no tenía detrás el apoyo de la colonia humana. Así, si el obispo Peregrino le pedía que asistiera a una reunión con Kovano Zeljevo, el alcalde de Milagroygobernador de Lusitania,Quimacudía.
Se sorprendi√≥ al comprobar que tambi√©n asist√≠an a la reuni√≥n Ouanda Saavedra, Andrew Wigginyla mayor parte de la familia del propio Quim. La presencia de Madre yEla ten√≠a sentido, si la reuni√≥n ten√≠a por objeto tratar la pol√≠tica referida a los pequeninos herejes. Pero ¬Ņqu√© estaban haciendo all√≠ Quara y Grego? No hab√≠a ninguna raz√≥n para que estuvieran implicados en ninguna discusi√≥n seria. Eran demasiado j√≥venes, demasiado impetuosos, y estaban demasiado mal informados.
Por lo que hab√≠a visto, todav√≠a peleabancomo ni√Īos peque√Īos. No erantanmaduros como Ela, capaz de olvidar sus sentimientos personales en inter√©s de la ciencia. Por supuesto, a Quim le preocupaba a veces que Ela llevara esto demasiado lejos para supropio bien, pero √©se nunca era el problema conQuara yGrego.
Sobre todo con Quara. Por lo que había dicho Raíz, todo el problema con los herejes comenzó cuando Quara contó a los pequeninos los diversos planes de contingencia para tratar conel virus de la descolada. Los herejes no habríanencontrado tantos aliados entantos bosques distintos si no fuera por el temor que sentían los pequeninos de que los humanos liberaran alguna especie de virus, o envenenaranLusitania conunproducto químico que aniquilara la descolada y, conella, a los propios pequeninos. El hecho de que los humanos consideraran siquiera el exterminio indirecto de los pequeninos hacía que pareciera una simple respuesta por parte de los cerdis el contemplar el exterminio de la humanidad.
Todo porque Quara no pod√≠a mantener la boca cerrada. Yahora estaba presente enuna reuni√≥n donde se tratar√≠a de pol√≠tica. ¬ŅPor qu√©? ¬ŅQu√© representaba ella enla comunidad? ¬ŅPensaba esta gente que el gobierno o la pol√≠tica de la iglesia era ahora territorio de la familia Ribeira? Por supuesto, Olhado yMiro no estabanall√≠, pero eso no significaba nada: ya que los dos eranlisiados, el resto de la familia los trataba inconscientemente como a ni√Īos, aunque Quim sab√≠a bien que ninguno se merec√≠a que lo ignoraran tan cruelmente. Sin embargo, Quim se mostr√≥ paciente. Pod√≠a esperar. Pod√≠a escuchar. Pod√≠a atenderlos. Luego har√≠a algo que complaciera tanto a Dios como al obispo. Por supuesto,si esonoera posible, bastar√≠a concomplacer a Dios.
¬óEsta reuni√≥n no ha sido idea m√≠a ¬ódijo el alcalde Kovano, Quim sab√≠a que era un buen hombre. Un alcalde mejor de lo que comprend√≠a la mayor parte de la gente de Milagro. Segu√≠an reeligi√©ndolo porque era una figura patriarcal y trabajaba conah√≠nco para ayudar a los individuos y las familias que ten√≠an problemas. No les importaba mucho si su pol√≠tica era efectiva: eso resultaba demasiado abstracto para ellos. Pero daba la casualidad de que era tan sabio como astuto en la pol√≠tica. Una rara combinaci√≥n de la que Quimse alegraba. ¬ęTal vez Dios sab√≠a que estos tiempos ser√≠andif√≠ciles, ynos dio unl√≠der que podr√≠a ayudarnos a superarlos sindemasiado sufrimiento.¬Ľ¬ó. Pero me alegro de tenerlos a todos. Haym√°s tensi√≥nque nunca enla relaci√≥nentre cerdis yhumanos,
oal menos desde que el Portavozllegóynos ayudóa hacer las paces conellos.
Wigginsacudi√≥ la cabeza, pero todo el mundo conoc√≠a supapel enaquellos hechos yten√≠a poco sentido negarlo. Incluso Quim tuvo que admitir, al final, que el humanista infiel hab√≠a acabado haciendo buenas obras en Lusitania. Hac√≠a tiempo que Quimhab√≠a olvidado su profundo odio hacia el Portavoz de los Muertos. De hecho, a veces sospechaba que √©l mismo, como misionero, era la √ļnica persona ensufamilia que comprend√≠a de verdad lo que hab√≠a conseguido Wiggin. Hace falta un evangelista para comprender a otro.
¬óPor supuesto, debemos parte de nuestras preocupaciones a la mala conducta de dos j√≥venes apasionados y muy problem√°ticos, a quienes hemos invitado a esta reuni√≥n para que presencien algunas consecuencias de suactitudest√ļpida yego√≠sta.
Quimcasi se ech√≥ a re√≠r envozalta. Por supuesto, Kovano hab√≠a dicho todo eso conuntono tan suave y amable que Grego y Quara tardaron un instante en darse cuenta de que acababan de recibir una dura cr√≠tica. Pero Quim lo comprendi√≥ de inmediato. ¬ęNo tendr√≠a que haber dudado de ti, Kovano. Nunca habr√≠as tra√≠doa nadie in√ļtil a una reuni√≥n.¬Ľ
—Tal como tengo entendido, hay un movimiento entre los cerdis para lanzar una nave espacial que infecte deliberadamente al resto de la humanidad con la descolada. Y gracias a la contribución de nuestra jovencotorra, aquí presente,muchos otros bosques compartenesta idea.
—Si espera que me disculpe… —empezó a decir Quara.
¬óEspero que mantengas la boca cerrada, ¬Ņoes imposible,siquiera por diezminutos?
La voz de Kovano contenía auténtica furia. Los ojos de Quara se abrieron de par en par y se
sentóconmás rigidezensusilla.
¬óLa otra mitadde nuestroproblema es unjovenf√≠sico que, desgraciadamente, ha conservado el contacto com√ļn. ¬óKovano alz√≥ una ceja al mirar a Grego¬ó. Si te hubieras convertido en un intelectual apartado¬Ö Encambio, pareces haber cultivado la amistad de los lusitanos m√°s est√ļpidos yviolentos.
—Conpersonas que estánendesacuerdoconusted,querrá decir-objetóGrego.
—Conpersonas que olvidanque este mundopertenece a los pequeninos —espetóQuara.
—Los mundos pertenecen a las personas que los necesitan y saben cómo hacer que produzcan —insistióGrego.
¬óCallaos la boca,ni√Īos,oser√©is expulsados de esta reuni√≥nmientras los adultos deciden.
Gregomiróa Kovano.
¬óNo me hable enese tono.
—Te hablaré como quiera —dijo Kovano—. Por lo que a mí respecta, ambos habéis
quebrantadolas obligaciones legales para mantener unsecreto,ydebería haceros encerrar a ambos.
¬ó¬ŅBajoqu√© acusaci√≥n?
—Recordarás que tengo poderes de emergencia. No necesito ninguna acusación hasta que la
emergencia haya pasado. ¬ŅEst√° claro?
¬óNo lohar√°. Me necesita ¬ódijoGrego¬ó. Soyel √ļnicof√≠sicodecente enLusitania.
—La física novale uncominosi acabamos enuna especie de competiciónconlos pequeninos.
—Es a la descolada a loque tenemos que enfrentarnps —alegóGrego.
—Estamos perdiendoel tiempo —suspiróNovinha.
Quim miró a su madre por primera vez desde el inicio de la reunión. Parecía muy nerviosa.
Temerosa. No la hab√≠a visto as√≠ desde hac√≠a muchos a√Īos.
—Estamos aquí para tratar de esa descabellada misiónde Quim—continuóNovinha.
¬óSe llama padre Estev√°o ¬ódijo el obispoPeregrino.
Era muyestrictoenlorelativo a dar la dignidadadecuada a los dignatarios de la Iglesia.
—Es mi hijo —respondióNovinha—. Lo llamaré comome plazca.
Vaya grupotanrepresentativo que tenemos aquí hoy—bufóel alcalde Kovano.
Las cosas se pon√≠an feas. Quimhab√≠a evitado deliberadamente decirle a su madre los detalles acerca de su misi√≥n a los herejes, porque estaba seguro de que se opondr√≠a a la idea de acudir directamente a los cerdis que tem√≠an y odiaban abiertamente a los seres humanos. Quim era bien consciente de la fuente de sutemor al contacto cercano conlos pequeninos. De ni√Īa, la descolada la hab√≠a hecho perder a sus padres. El xen√≥logo Pipo se convirti√≥ en su padre putativo, y luego fue el primer humano torturado hasta la muerte por los pequeninos. Novinha pas√≥ entonces veinte a√Īos intentandoevitar que suamante Libo(el hijo de Pipo,el siguiente xen√≥logo) corriera la misma suerte. Incluso se cas√≥ conotro hombre para evitar que Libo tuviera derecho de acceso, como marido suyo, a sus archivos privados, donde cre√≠a que podr√≠a encontrarse el secreto que hab√≠a llevado a los cerdis a matar a Pipo.Yal final, todo fue envano, Libo muri√≥ igual que Pipo.Aunque desde entonces hab√≠a llegado a conocer la aut√©ntica raz√≥n de las muertes, aunque los pequeninos hab√≠an hecho solemnes juramentos para no dirigir ning√ļn acto violento contra otro ser humano, no hab√≠a ninguna manera de que su madre se mostrara racional cuando sus seres queridos se hallaban entre los cerdis. Y ahora estaba presente en una reuni√≥n que sin duda hab√≠a sido convocada a instancia suya, para decidir si Quimdeber√≠a ir o no ensuviaje misionero. Iba a ser una ma√Īana desagradable. Madre ten√≠a a√Īos de pr√°ctica en salirse con la suya. Casarse con Andrew Wiggin la hab√≠a suavizado y templado de
muchas formas. Pero cuando pensaba que uno de sus hijos estaba en peligro, sacaba las garras, y ning√ļnmaridoten√≠a mucha influencia sobre ella.
¬ŅPor qu√© hab√≠an permitido el alcalde Kovano y el obispo Peregrino que se celebrara esta reuni√≥n?
Comosi hubiera oídola silenciosa pregunta de Quim,el alcalde empezóa explicarse:
—Andrew Wigginvino a verme connueva información. Mi primera idea fue mantenerlo todo en secreto, enviar al padre Esteváo en su misión a los herejes, y luego pedirle al obispo Peregrino que rezara. Pero Andrew me aseguró que a medida que nuestro peligro aumenta, se va haciendo más importante que todos actuemos a partir de la información más completa posible. Los portavoces de los muertos al parecer tienen una confianza casi patológica en la idea de que la gente se comporta mejor cuanto más conocen. Me he dedicado a la política demasiado tiempo para compartir su confianza, peroél sostiene que es más viejoque yo,yme atengoa susabiduría.
Quimsabía, por supuesto, que Kovano no se plegaba a la sabiduría de nadie. Andrew Wiggin, simplemente, lohabía persuadido.
—A medida que las relaciones entre pequeninos y humanos se hacen más, mmmm…, problemáticas, y nuestro cohabitante invisible, la reina colmena, se acerca cada vez más al lanzamiento de sus naves espaciales, parece que los asuntos de fuera del planeta se vuelventambién más urgentes. El Portavoz de los Muertos me informa gracias a sus fuentes extraplanetarias que alguien en un mundo llamado Sendero está a punto de descubrir a nuestros aliados que han conseguidoimpedir que el Congresodé a la flota la ordende destruir Lusitania.
Quimanot√≥ coninter√©s que al parecerAndrew no le hab√≠a dicho nada al alcalde acerca de Jane. Tampoco el obispo Peregrino lo sab√≠a. ¬ŅYGrego o Quara? ¬ŅYEla? Sumadre lo sab√≠a, desde luego. ¬ŅPor qu√© me loconfi√≥Andrew,si loha ocultadoa tanta gente?¬Ľ
¬óExiste una fuerte posibilidad de que enlas pr√≥ximas semanas, o d√≠as, el Congreso restablezca las comunicaciones con la flota. En ese punto, nuestra √ļltima defensa habr√° desaparecido. S√≥lo un milagronos salvar√° de la aniquilaci√≥n.
—Tonterías —espetó Grego—. Si esa cosa de la pradera puede construir una nave para los cerdis, también puede construir algunas para nosotros. Salgamos de este planeta antes de que lo mandenal infierno.
—Tal vez —dijo Kovano—. Sugerí algo así, aunque en términos menos pintorescos. Tal vez, senhor Wiggin,pueda decirnos por qué el elocuente plande Gregonosaldrá bien.
¬óLa reina colmena no comparte nuestro punto de vista. A pesar de sus mejores esfuerzos, no considera tan seriamente las vidas individuales. Si Lusitania es destruida, los pequeninos y ella correr√°nungranriesgo¬Ö
¬óEl IngenioM.D. destruir√° todoel planeta-se√Īal√≥Grego.
—Correrán un gran riesgo de que su especie sea aniquilada —continuó Wiggin, imperturbable, pese a la interrupción de Grego—. No malgastará una nave para sacar a los humanos de Lusitania, porque hay billones de humanos en otros doscientos mundos. Nosotros no corremos el riesgo de un xenocidio.
—Locorremos si esos cerdis herejes se salenconla suya —espetó Grego.
—Yése es otro punto —continuó Wiggin—. Si no hemos descubierto unmedio para neutralizar la descolada, nopodemos enbuena conciencia llevar la poblaciónhumana de Lusitania a otromundo. Estaríamos haciendo exactamente lo mismo que quieren los herejes: forzar a los demás humanos a enfrentarse a la descolada yprobablemente a morir.
—Entonces nohaysolución—dijo Ela—. Bienpodríamos volvernos de espaldas ymorir.
—No tanto —intervino el alcalde Kovano—. Es posible, quizá probable, que nuestro pueblo de Milagro esté condenado. Pero al menos podemos tratar de conseguir que las naves coloniales de los pequeninos no lleven la descolada a mundos nuevos. Parece que hay dos aproximaciones: una biológica, la otra teológica.
—Estamos muy cerca —dijo Novinha—. Es cuestión de meses, o incluso de semanas, y
entonces Ela yyohabremos dise√Īado una especie sustituta de la descolada.
¬óEsodices ¬óreplic√≥Kovano. Se volvi√≥hacia Ela¬ó. ¬ŅYt√ļ?
Quimcasi gru√Ī√≥ envozalta. ¬ęEla dir√° que Madre est√° equivocada, que no hayninguna soluci√≥n biol√≥gica, y entonces Madre alegar√° que est√° intentando matarme al enviarme a mi misi√≥n. Esto es justo lo que la familia necesita: Ela y Madre en guerra abierta. Gracias a Kovano Zeljezo, humanista.¬Ľ
Perola respuesta de Ela no fue loque Quimtemía.
¬óYa est√° casi dise√Īada. Es la √ļnica aproximaci√≥n que todav√≠a no hemos intentado, pero estamos a punto de conseguir el dise√Īo de una versi√≥n del virus de la descolada que hace todo lo necesario para mantener los ciclos vitales de las especies ind√≠genas, pero es incapaz de adaptarse y destruir nuevas especies.
¬óEst√°s hablando de lobotomizar a una especie entera ¬óprotest√≥ Quara amargamente¬ó. ¬ŅQu√©
pensaríais si alguienencontrara unmediode mantener a todos los humanos vivos,perosincerebro?
Por supuesto,Grego recogióel guante.
—Cuando esos virus puedan escribir poemas o razonar un teorema, me tragaré todas esas
chorradas sentimentales acerca de cómodebemos mantenerlos convida.
—¡Sóloporque nosepamos leerlos no significa que notengansus poemas épicos!
—Fecha as bocas!—rugióKovano.
Inmediatamente, guardaronsilencio.
¬óNossa Senhora ¬óexclam√≥¬ó. Tal vez Dios quiere destruir Lusitania porque es la √ļnica
manera que se le ocurre de haceros callar a los dos.
El obispoPeregrinocarraspeó.
¬óOtal vezno ¬ódijo Kovano¬ó. Dios me libre de especular sobre sus motivos.
El obispo se echóa reír, locual permitióque los demás se rierantambién. La tensiónse rompió,
comouna ola del mar,desaparecida por el momento,perosinduda para volver.
¬ó¬ŅEntonces el antivirus est√° casi listo? ¬óle pregunt√≥ Kovanoa Ela.
¬óNo¬Ö o s√≠, el virus de reemplazo est√° casi completamente¬ó dise√Īado. Pero siguenexistiendo
dos problemas. El primero es cómo esparcirlo. Tenemos que encontrar un medio para que el nuevo
virus ataque ysustituya al antiguo. Sigue estando¬Ö muylejos.
¬ó¬ŅQuieres decir que queda unlargocamino oque no tienes la menor idea de c√≥mo hacerlo?
Kovanonoera ning√ļntonto. Obviamente,hab√≠a tratadoconcient√≠ficos antes.
¬óM√°s omenos entre una cosa yotra ¬ódijo Ela.
Novinha se agit√≥ en su asiento, apart√°ndose visiblemente de Ela. ¬ęMi pobre hermana ¬ópens√≥
Quim¬ó. Puede que note hable durante los pr√≥ximos a√Īos.¬Ľ
¬ó¬ŅYel otroproblema? ¬ópregunt√≥Kovano.
¬óUna cosa es dise√Īar el virus sustituto. Otra muydistintoes producirlo.
¬óSonmeros detalles-dijoNovinha.
—Te equivocas, madre, y lo sabes —replicó Ela—. Puedo trazar un diagrama de cómo queremos que sea el nuevo virus. Pero incluso trabajando bajo diez grados absolutos, no podemos cortar y recombinar el virus de la descolada con suficiente precisión. O se muere, porque dejamos fuera demasiado, o inmediatamente se repara en cuanto vuelve a temperaturas normales, porque no quitamos lo suficiente.
—Problemas técnicos.
—Problemas técnicos —repitió Ela bruscamente—. Como construir un ansible sin un enlace filótico.
—Entonces llegamos a la conclusión…
—No llegamos a ninguna conclusión—dijoNovinha.
—Llegamos a la conclusión—continuó Kovano— de que nuestros xenobiólogos estánenfranco desacuerdo sobre la posibilidad de domar al virus de la descolada. Eso nos lleva a la otra aproximación: persuadir a los pequeninos para que envíen sus colonos sólo a mundos deshabitados, donde puedanestablecer supropia ecología peculiarmente venenosa sinmatar seres humanos.
—Persuadirlos —masculló Grego—. Como si pudiéramos confiar en que mantengan sus promesas.
¬óHanmantenido m√°s promesas que t√ļ ¬óaleg√≥ Kovano¬ó.Yo no adoptar√≠a untono moralmente superior si estuviera entucaso.
Finalmente, las cosas llegarona unpunto enque Quimpensóque sería beneficiosohablar.
¬óToda esta discusi√≥n es interesante ¬ódijo¬ó. Ser√≠a maravilloso si mi misi√≥n con los herejes pudiera significar persuadir a los pequeninos de no causar da√Īo a la humanidad. Pero aunque todos lleguemos al acuerdo de que mi misi√≥n no tiene ninguna oportunidad de √©xito, seguir√© adelante. Aunque decidi√©ramos que existe unserio riesgode que mi misi√≥nempeorara las cosas,ir√©.
¬óMe alegra saber que piensas ser tancooperativo ¬ódijoKovanoconacidez.
—Pretendo cooperar conDios yla Iglesia —dijo Quim—. Mi misiónconlos herejes no es para salvar a la humanidad de la descolada, ni siquiera para intentar mantener la paz entre los humanos y pequeninos aquí en Lusitania. Mi misión es para devolverlos a la fe de Cristo y la unidad de la Iglesia. Voya salvar sus almas.
—Muybien—asintió Kovano—. Por supuestoésa es la razónpor la que quieres ir.
¬óYes la raz√≥n por la que ir√©, y el √ļnico baremo que usar√© para determinar si mi misi√≥n tiene √©xitoono.
Kovanomiró desesperanzadoal obispoPeregrino.
—Dijo ustedque el padre Esteváocooperaría.
¬óDije que era totalmente obediente a Dios yla Iglesia.
—Entendí que podría persuadirlo para que esperara a cumplir su misión hasta que supiéramos
m√°s.
—Podría persuadirlo,sí. Osimplemente prohibirle que vaya —dijoel obispoPeregrino.
—Entonces hágalo —pidióNovinha.
—No loharé.
—Creía que le preocupaba el bienestar de esta colonia —dijo el alcalde Kovano.
¬óMe preocupa el bienestar de todos los cristianos a mi cargo ¬órespondi√≥ el obispo¬ó. Hasta hace treinta a√Īos,esosignificaba que preocupaba s√≥lopor los seres humanos de Lusitania. Ahora, sin embargo, soy igualmente responsable del bienestar espiritual de los pequeninos cristianos de este planeta. Env√≠o al padre Estev√°o en su misi√≥n exactamente como un misionero llamado Patricio fue enviado a la isla de Eire. Tuvo un√©xito extraordinario, yconvirti√≥ a reyes ynaciones. Por desgracia, la Iglesia irlandesa no actu√≥ siempre como habr√≠a deseado el papa. Hubo mucha¬Ö, digamos controversia entre ellos. Superficialmente se refer√≠a a la fecha de la Pascua, pero enel fondo el tema era la obediencia al papa. Incluso se derram√≥ sangre de vez en cuando. Pero ni por un momento imagin√≥ nadie que habr√≠a sido mejor que san Patricio nunca hubiera ido a Eire. Nunca nadie sugiri√≥ que habr√≠a sidomejor que los irlandeses hubierancontinuadosiendopaganos.
Gregose levantó.
—Hemos encontrado el filote, el auténtico átomo indivisible. Hemos conquistado las estrellas. Enviamos mensajes más rápidos que la velocidad de la luz. Sin embargo, seguimos viviendo en la EdadMedia.
Se encaminó hacia la puerta.
¬óSal por esa puerta antes de que yo te lo diga ¬óadvirti√≥ el alcalde¬ó, yno ver√°s el sol enun a√Īo.
Grego se dirigió a la puerta, pero en vez de atravesarla, se apoyó contra ella y sonrió sardónicamente.
¬óYa ve lo obediente que soy.
—No te retendré mucho tiempo —dijo Kovano—. El obispo Peregrino y el padre Esteváo hablan como si pudieran tomar su decisión de forma independiente al resto de nosotros, pero por supuesto no pueden. Si yo decidiera que la misión del padre Esteváo con los cerdis no debería llevarse a término, no se realizaría. Seamos todos claros en eso. No temo arrestar al obispo de Lusitania, si el bienestar de la comunidad lo requiere. Yen cuanto a este cura misionero, sólo irá a ver a los pequeninos cuando tenga mi consentimiento.
—No me cabe ninguna duda de que puede interferir con el trabajo de Dios en Lusitania — intervino gélidamente el obispo Peregrino—. No le quepa ninguna duda de que yo puedo enviarlo al infiernopor hacerlo.
—Sé que puede. No sería el primer líder político en acabar en el infierno después de un enfrentamiento conla Iglesia.Afortunadamente, esta vezno llegaré a eso. Los he escuchado a todos y he tomado mi decisión. Esperar al nuevo antivirus es demasiado arriesgado. Y aunque supiera con absoluta certeza que el antivirus estaría listo y podría ser utilizado en seis semanas, seguiría permitiendo esta misión.Ahora mismo, nuestra mejor posibilidad de salvar algo de este lió radica en la misión del padre Esteváo. Andrew me ha dicho que los pequeninos sienten gran respeto y afecto por este hombre, incluso los no creyentes. Si puede persuadir a los pequeninos herejes para que olviden su plan de aniquilar a la humanidad en nombre de su religión, eso nos quitará una carga de encima.
Quim asintió gravemente. El alcalde Kovano era un hombre de gran sabiduría. Era una suerte que no tuvieranque luchar,al menos por ahora.
¬óMientras tanto, espero que los xenobi√≥logos contin√ļen trabajando en el antivirus con todo el vigor posible. Cuando el antivirus exista decidiremos si usarloo no.
—Lousaremos —aseguróGrego.
—Sólosobre mi cadáver-dijoQuara.
—Aprecio vuestra disposición a esperar hasta que sepamos más antes de que emprendáis ninguna acción —dijo Kovano—. Lo que nos lleva a ti, Grego Ribeira. Andrew Wiggin me asegura que haymotivos para creer que podría ser posible viajar más rápidoque la luz.
Gregomirófríamente al Portavozde los Muertos.
¬ó¬ŅYcu√°ndoestudiaste f√≠sica, senhor Falante?
—Espero estudiarla contigo —dijo Wiggin—. Hasta que hayas examinado mi evidencia, apenas sé si hayrazones para esperar ese logro.
Quimsonri√≥ al ver lo f√°cilmente que Andrew repel√≠a la discusi√≥n que Grego hab√≠a pretendido provocar. Sab√≠a que estaba siendo manipulado. Pero Wiggin no le hab√≠a dejado ning√ļn terreno razonable para mostrar sudescontento. Era una de las habilidades m√°s irritantes del Portavozde los Muertos.
—Si existiera una forma de viajar a velocidades de ansible —dijo Kovano—, necesitaríamos sólo una nave de esas características para transportar a todos los seres humanos de Lusitania a otro mundo. Es una probabilidadremota…
¬óUnsue√Īoidiota ¬ómascull√≥ Grego.
¬óPero lo perseguiremos. Lo estudiaremos, ¬Ņverdad? ¬óinsisti√≥ Kovano¬ó. O nos encontraremos trabajando enla fundici√≥n.
—No temo trabajar con las manos —contestó Grego—. Así que no crea que puede asustarme poniendomi mente a suservicio.
—No me doy por aludido —dijo Kovano—. Sólo quiero tu cooperación, Grego. Pero si no puedo tenerla, entonces buscaré tuobediencia.
Al parecer,Quara se quedaba fuera. Se levantó,comohabía hechoGrego unmomentoantes.
—Así que puedenquedarse aquí sentados ycontemplar la destrucciónde una especie inteligente
sin pensar siquiera en un medio de comunicarse con ella. Espero que disfruten siendo asesinos de
masas.
Entonces, como Grego,hizoadem√°nde marcharse.
¬óQuara-dijoKovano.
Ella esperó.
¬óEstudiar√°s formas para hablar conla descolada. Aver si puedes comunicarte conesos virus.
¬óS√© cu√°ndo me arrojanunhueso ¬ódijoQuara¬ó. ¬ŅYsi le digo que nos est√°nsuplicando que no
los matemos? No me creeríande ninguna forma.
¬óAl contrario. S√© que eres una mujer sincera, aunque tambi√©n seas terriblemente indiscreta. Pero tengo otro motivo para querer que aprendas el lenguaje molecular de la descolada. Ver√°s, Andrew Wiggin ha mencionado la posibilidad que nunca se me hab√≠a ocurrido. Todos sabemos que la inteligencia de los pequeninos data de la √©poca enque el virus de la descolada barri√≥ por primera vezeste planeta. Pero ¬Ņysi hemos malinterpretadocausa yefectos?
Novinha se volvióhacia Andrew,conuna sonrisa amarga.
¬ó¬ŅCrees que los pequeninos provocaronla descolada?
¬óNo ¬órespondi√≥Andrew¬ó. Quara dice que la descolada es tancompleja que puede contener inteligencia. ¬ŅY si los virus de la descolada est√°n usando los cuerpos de los pequeninos para expresar sucar√°cter? ¬ŅYsi la inteligencia pequenina procede enteramente de los virus del interior de sucuerpo?
Ouanda,la xenóloga,hablópor primera vez.
¬óEs tanignorante enxenolog√≠a comoenf√≠sica, se√Īor Wiggin¬óespet√≥.
¬óOh, mucho m√°s. Pero se me ha ocurrido que nunca hemos pensado en otra forma de que los recuerdos y la inteligencia se conserven cuando un pequenino muerto pasa a la tercera vida. Los
árboles no conservan exactamente el cerebro. Pero si la voluntad y memoria los lleva la descolada, la muerte del cerebrosería casi insignificante enla transmisiónde la personalidad al padre-árbol.
¬óAunque exista una posibilidad de que eso sea cierto ¬ódijo Ouanda¬ó, no hay ning√ļn experimentoposible que podamos ejecutar para averiguarlo.
Andrew Wigginasintió contristeza.
—Sé que a mí no se me ocurriría ninguno. Esperaba que a ti sí.
Kovanovolvióa interrumpir.
¬óOuanda, necesitamos explorar este tema. Si no lo crees, bien¬Ö, busca unmedio de demostrar
que es unerror,yhabr√°s cumplidocontutrabajo.
Kovanose levantóyse dirigióa todos.
¬ó¬ŅComprendenloque les pido? Nos enfrentamos a algunas de las opciones m√°s terribles que la humanidadha conocidojam√°s. Corremos el riesgode cometer xenocidio,o de permitir que se cometa si permanecemos inactivos. Todas las especies inteligentes conocidas o supuestas vivena la sombra de un grave riesgo, y es aqu√≠, con nosotros y nosotros solos, donde se encuentran casi todas las decisiones. La √ļltima vez que sucedi√≥ algo remotamente similar, nuestros antepasados humanos eligieron cometer xenocidio para salvarse a s√≠ mismos, seg√ļn creyeron. Les estoy pidiendo a todos que sigan todos los caminos, por improbables que parezcan, que nos muestren un destello de esperanza, que pueda proporcionarnos un leve atisbo de luz para guiarnos en nuestras decisiones. ¬ŅColaborar√°n?
Incluso Grego y Quara asintieron, aunque de mala gana. Por el momento, al menos, Kovano había conseguido transformar a todos los pendencieros egoístas de la habitación en una comunidad cooperativa. Cuántoduraría fuera de aquella estancia era motivo de especulación.
Quimdecidió que el espíritude cooperaciónduraría probablemente hasta la siguiente crisis… y tal vezeso sería suficiente.
Sóloquedaba una confrontaciónmás. Cuando la reuniónse disolvió ytodo el mundose despidió
ose entretuvoconversando, Novinha se acerc√≥ a Quimylomir√≥ferozmente a la cara. ¬óNo vayas. Quimcerr√≥los ojos. No hab√≠a nada que decir a una declaraci√≥ncomoaqu√©lla. ¬óSi me quieres ¬ócontinu√≥ ella. Quim record√≥ la historia del Nuevo Testamento, cuando la madre de Jes√ļs y sus hermanos
fueron a visitarlo, y quisieron que interrumpiera las ense√Īanzas a sus disc√≠pulos para que los
recibiera.
¬ó√Čstos sonmi madre ymis hermanos ¬ómurmur√≥.
Ella debióde entender la referencia,porque cuandoQuimabriólos ojos,se había ido.
Apenas una hora m√°s tarde, Quimse hab√≠a marchado tambi√©n, enuno de los preciosos camiones de carga de la colonia. Necesitaba pocos suministros, yenunviaje normal habr√≠a ido a pie. Pero el bosque al que se dirig√≠a estaba muylejos, y habr√≠a tardado semanas en llegar sin veh√≠culo; tampocohabr√≠a podido llevar suficiente comida. √Čste continuaba siendo un entorno hostil: no produc√≠a nada comestible para los humanos, y aunque lo hiciera, Quim seguir√≠a necesitando los supresores de la descolada. Sinellos,morir√≠a por el virus muchoantes de hacerlode hambre.
A medida que la ciudad de Milagro iba menguando a sus espaldas, mientras se internaba cada vez m√°s en los espacios abiertos de la pradera, Quim, el padre Estev√°o, se pregunt√≥ qu√© habr√≠a decidido el alcalde si supiera que el l√≠der de los herejes era un padre-√°rbol que se hab√≠a ganado el nombre de Guerrero, y que hab√≠a afirmado que la √ļnica esperanza para los pequeninos era que el Esp√≠rituSanto,el virus de la descolada, destruyera toda vida humana enLusitania.
No habr√≠a importado. Dios hab√≠a llamado a Quimpara que predicara el evangelio de Cristo en cada naci√≥n, raza, lengua y pueblo. Incluso los m√°s guerreros, sedientos de sangre y rebosantes de odio podr√≠anser tocados por el amor de Dios ytransformados encristianos. Hab√≠a sucedido muchas veces enla historia. ¬ŅPor qu√© no ahora?
¬ęOh, Padre, hazuna obra poderosa eneste mundo. Nunca necesitarontus hijos m√°s milagros que nosotros.¬Ľ
Novinha no hablaba con Ender, y éste tenía miedo. No era petulancia; nunca había visto a Novinha comportarse de esa forma. Ender pensaba que el silencio no era para castigarlo, sino más bien para no hacerlo: guardaba silencio porque, si hablaba, sus palabras serían demasiado crueles para poder ser olvidadas.
Así, al principio no intentó arrancarle ninguna palabra. La dejó moverse como una sombra por la casa, pasando junto a él sinmirarlo. Ender intentó quitarse de enmedio yno se acostaba hasta que ella estaba dormida.
Era Quim, obviamente. Su misi√≥n con los herejes: resultaba f√°cil comprender lo que tem√≠a, y aunque Ender no compart√≠a los mismos temores, sab√≠a que el viaje de Quim no carec√≠a de riesgos. Novinha estaba comport√°ndose de forma irracional. ¬ŅC√≥mo habr√≠a podido √©l detener a Quim? Era el √ļnico de los hijos de Novinha sobre el que casi no ejerc√≠a ninguna influencia; hab√≠an llegado a un entendimiento hac√≠a a√Īos, pero fue una declaraci√≥n de paz entre semejantes, no como la relaci√≥n paternal que Ender hab√≠a establecido con todos los dem√°s hijos. Si Novinha no hab√≠a sido capaz de persuadir a Quimpara que renunciara a sumisi√≥n,¬Ņqu√© m√°s podr√≠a haber conseguidoEnder?
Novinha probablemente lo sab√≠a, intelectualmente. Pero como todos los seres humanos, no actuaba siempre seg√ļnsucomprensi√≥n. Hab√≠a perdido demasiadas personas a las que amaba;cuando sent√≠a que pod√≠a perder a otro m√°s, sureacci√≥nera visceral, no intelectual. Ender hab√≠a llegado a su vida como curador, como protector. Su trabajo era impedir que tuviera miedo, y ahora lo ten√≠a, y estaba enfadada con√©l por haberle fallado.
Sin embargo, despu√©s de dos d√≠as de silencio, Ender consider√≥ que ya ten√≠a bastante. √Čste no era unbuenmomentopara que se alzara una barrera entre ellos. √Čl sab√≠a, ytambi√©nlosab√≠a Novinha, que la llegada de Valentine ser√≠a dif√≠cil para ambos. √Čl ten√≠a tantos viejos h√°bitos de comunicaci√≥n con Valentine, tantas conexiones con ella, tantos caminos en su alma, que le resultaba dif√≠cil no volver a ser la persona que hab√≠a sido durante los a√Īos (los milenios) que hab√≠an pasado juntos. Hab√≠anexperimentado tres mil a√Īos de historia como si los hubieranvisto conlos mismos ojos. Con Novinha s√≥lo hab√≠a estado treinta a√Īos. En tiempo subjetivo, era m√°s de lo que hab√≠a pasado con Valentine, pero resultaba muy f√°cil volver a su antiguo papel de hermano de Valentine, como Portavozde suDem√≥stenes.
Ender esperaba que Novinha sintiera celos conla llegada de Valentine, yestaba preparado para eso. Hab√≠a advertido a Valentine que al principio tendr√≠an pocas oportunidades de estar juntos. Tambi√©n ella lo hab√≠a comprendido: Jakt ten√≠a sus preocupaciones, y ambos c√≥nyuges necesitaban tranquilidad. Era casi una tonter√≠a que Jakt y Novinha sintieran celos de los lazos entre hermano y hermana. Nunca hab√≠a existido el m√°s leve atisbo de sexualidad en la relaci√≥n entre Ender y Valentine (cualquiera que los conociera se habr√≠a re√≠do ante la idea), pero no era la infidelidad sexual lo que preocupaba a Novinha yJakt. Ni el lazo emocional que ambos compart√≠an: Novinha no ten√≠a ning√ļn motivo para dudar del amor y devoci√≥n que Ender sent√≠a hacia ella, y Jakt no podr√≠a haber pedido m√°s de loque Valentine le ofrec√≠a, tantoenpasi√≥ncomoenconfianza.
Era m√°s profundo que eso. Era el hecho de que, incluso ahora, despu√©s de tantos a√Īos, encuanto estaban juntos funcionaban de nuevo como una sola persona, ayud√°ndose mutuamente sin tener que explicar lo que intentaban conseguir. Jakt lo ve√≠a e incluso a Ender, que no lo conoc√≠a de antes, le resultaba obvio que el hombre estaba destrozado. Como si viera a su esposa junto a su hermano y pensara: Estoes la intimidad. Estoes lo que significa que dos personas seanuna. Cre√≠a que Valentine y √©l estaban todo lo cerca que un marido y una esposa pod√≠an estar, y tal vez era as√≠. Sin embargo, ahora ten√≠a que enfrentarse al hecho de que era posible que dos personas estuvieran a√ļn m√°s cerca. Que fueran,enciertosentido, la misma persona.
Ender pod√≠a sentirlo en Jakt, y admiraba la habilidad de Valentine para tranquilizarlo, y en distanciarse de Ender para que su esposo se acostumbrara gradualmente al lazo que exist√≠a entre ambos, enpeque√Īas dosis.
Lo que Ender no podía haber predicho era la forma en que reaccionó Novinha. Primero la conoció como madre de sus hijos: la fiera e irracional lealtad que sentía hacia ellos. Supuso que, si se veía amenazada, se volvería posesiva y controladora, como era con sus hijos. No estaba preparado para la manera en que se aisló de él. Incluso antes de este tratamiento de silencio por la misiónde Quim, se había mostrado distante. De hecho, ahora que lo pensaba, se daba cuenta de que había empezado antes de la llegada de Valentine. Era como si Novinha hubiera empezado a ceder ante una rival antes de que ésta estuviera siquiera allí.
Era lógico, desde luego, tendría que haberlo previsto. Novinha había perdido a demasiadas figuras importantes en su vida, demasiadas personas de las que dependía. Sus padres. Pipo. Libo. Incluso Miro. Podía ser protectora yposesiva consus hijos, que la necesitaban, pero conla gente que ella necesitaba era todo lo opuesto. Si temía que pudieran arrebatárselos, se apartaba de ellos. Dejaba de permitirse necesitarlos.
No eranellos, sino él. Ender. Ella estaba intentando dejar de necesitarlo a él.Yeste silencio, si continuaba,abriría unabismotangrande entre la pareja que sumatrimonionunca se recuperaría.
Si eso suced√≠a, Ender ignoraba qu√© har√≠a. Nunca se le hab√≠a ocurrido que sumatrimonio pudiera estar amenazado. No se hab√≠a casado a la ligera: pretend√≠a morir casado conNovinha, ytodos estos a√Īos se hab√≠anllenado de la alegr√≠a que produce la confianza plena enotra persona. Ahora Novinha hab√≠a perdido esa confianza en √©l. Pero no era justo. √Čl segu√≠a siendo su marido, fiel como no lo hab√≠a sido ning√ļn otro hombre, ninguna otra persona en su vida. No se merec√≠a perderla por un rid√≠culo malentendido. Si dejaba pasar las cosas, como parec√≠a decidida Novinha, aunque inconscientemente, ella se convencer√≠a del todo de que nunca podr√≠a depender de otra persona. Eso ser√≠a tr√°gico, porque ser√≠a falso.
Ender estaba ya preparando una confrontaci√≥nde alg√ļntipo conNovinha cuando Ela la provoc√≥
accidentalmente.
¬óAndrew.
Ela estaba de pie en la puerta. Si había dado una palmada pidiendo permiso para entrar, Ender
nola había oído. Peroclaro,ella nonecesitaba permisopara entrar enla casa de sumadre.
—Novinha está ennuestra habitación.
¬óVengoa hablar contigo.
¬óLosiento,nopuedodarte unadelantode la paga.
Ela se echó a reír mientras avanzaba para sentarse a su lado, pero la risa murió rápidamente.
Estaba preocupada.
¬óQuara ¬ódijo.
Ender suspiró ysonrió. Quara siempre llevaba la contraria desde sunacimiento, ynada la había hechocambiar. Sinembargo,siempre se había llevado mejor conEla que connadie.
¬óNo es lode siempre. De hecho, es menos problem√°tica que de costumbre. Ni una pelea.
¬ó¬ŅUna mala se√Īal?
¬óSabes que est√° intentandocomunicarse conla descolada.
¬óLenguaje molecular.
—Bueno, lo que está haciendo es peligroso, y no establecerá comunicación aunque tenga éxito.
Sobre todosi tiene éxito,porque entonces habrá una buena posibilidadde que muramos todos.
¬ó¬ŅQu√© est√° haciendo?
¬óHa saqueado mis archivos, cosa que no resulta dif√≠cil, porque no pens√© que tendr√≠a que protegerlos contra ning√ļn compa√Īero xenobi√≥logo. Ha estado construyendo los inhibidores que he intentado introducir en las plantas¬Ö, bastante f√°cil, porque dej√© detalladamente explicado el proceso. S√≥loque envezde introducirloenalgo, est√° entreg√°ndolodirectamente a la descolada.
¬ó¬ŅQu√© quieres decir con¬ęentreg√°ndolo¬Ľ?
¬ó√Čsos sonsus mensajes. Eso es lo que les est√° enviando consus preciosos transportadores de mensajes. Si los transportadores sonlenguaje o no, no es algo que vaya a quedar establecido conun falso experimento como √©se. Pero sea inteligente o no, sabemos que la descolada se adapta con una eficacia diab√≥lica¬Ö y puede que Quara est√© ayud√°ndola a adaptarse a algunas de mis mejores estrategias para bloquearla.
—Traición.
¬óEstoes. Est√° suministrando al enemigonuestros secretos militares.
¬ó¬ŅHas habladoconella?
¬ó'Sta brinando? Claro que falei. Ela quase me matou. (¬ŅEst√°s bromeando? Claro que le habl√©. Por poco me mata.)
¬ó¬ŅHa tratadocon√©xito a algunode los virus?
¬óNi siquiera est√° intent√°ndolo. Es como si corriera a la ventana y gritara: ¬ę¬°Vienen a mataros!¬Ľ. No est√° haciendo ciencia, sino pol√≠tica entre especies, s√≥lo que ni siquiera sabemos si el otro lado tiene pol√≠tica o no, √ļnicamente que Quara podr√≠a ayudar a que nos matara m√°s r√°pidamente de lo que hemos imaginadosiquiera.
—Nossa Senhora —murmuró Ender—. Es demasiado peligroso. No puede jugar con una cosa
comoésta.
¬óTal vezya sea demasiadotarde¬Ö,nopuedosaber si ha hechoalg√ļnda√Īoono.
¬óEntonces tenemos que detenerla.
¬ó¬ŅC√≥mo, rompi√©ndole los brazos?
—Hablaré con ella, pero es demasiado mayor, o demasiado joven, para atender a razones. Me
temoque acabará convirtiéndose enasuntodel alcalde, no nuestro.
SólocuandoNovinha hablóse dio cuenta Ender de que suesposa había entradoenla habitación.
¬óEnotras palabras,c√°rcel ¬ódijo¬ó. Pretendes encerrar a mi hija. ¬ŅCu√°ndo ibas a informarme?
—La cárcel no se me había ocurrido —protestó Ender—. Esperaba que el alcalde le cerrara el accesoa…
¬ó√Čse no es el trabajo del alcalde ¬óobjet√≥ Novinha¬ó. Es el m√≠o. Yo soyla xenobi√≥loga jefe. ¬ŅPor qu√© noacudiste a m√≠,Elanora? ¬ŅPor qu√© a √©l?
Ela permaneció en silencio, mirando fijamente a su madre. Así manejaba los conflictos con su madre,conresistencia pasiva.
¬óQuara est√° fuera de control, Novinha ¬ódijo Ender¬ó. Revelar secretos a los padres-√°rbol ya fue suficientemente malo. Hacerloconla descolada es una locura.
¬óEs psicologista,agora? (¬ŅAhora eres psic√≥logo?)
¬óNo pretendoencerrarla.
¬óNo tienes que pretender nada. No conmis ni√Īos.
¬óEso es ¬óasinti√≥ Ender¬ó. No voy a hacer nada con ni√Īos. Sin embargo, tengo una responsabilidad para hacer algo con un ciudadano de Milagro que est√° poniendo en peligro la supervivencia de todos los seres humanos de este planeta,ytal vezentodas partes.
¬ó¬ŅYd√≥nde recibiste esa noble responsabilidad, Andrew? ¬ŅBaj√≥ Dios de la monta√Īa y tall√≥ tu licencia para gobernar a la gente sobre tablas de piedra?
¬óMuybien¬ósuspir√≥Ender¬ó. ¬ŅQu√© me sugieres?
¬óSugiero que te mantengas apartado de asuntos que no te conciernen. Francamente, Andrew,
eso lo incluye casi todo. No eres xenobiólogo. No eres físico. No eres xenólogo. De hecho no eres
nada,excepto unfisgónprofesional de la vida de los demás.
Ela abrióla boca.
¬ó¬°Madre!
¬óLo √ļnico que te da poder es esa maldita joya de tuo√≠do. Ella te susurra secretos, te habla de noche cuando est√°s en la cama con tu esposa, y cada vez que quiere algo, all√° vas a una reuni√≥n donde no tienes nada que hacer, diciendo lo que quiera que ella te dice. ¬°Y acusas a Quara de cometer traici√≥n! Por lo que a m√≠ respecta, t√ļ eres el que est√° traicionando a personas reales por un pedazo de software demasiado crecido.
¬óNovinha ¬ódijo Ender.
Se suponía que era el principio de un intento para calmarla. Pero ella no estaba interesada en dialogar.
¬óNo te atrevas a intentar convencerme,Andrew. Todos estos a√Īos pens√© que me amabas¬Ö
¬óTe amo.
—Pensé que realmente te habías convertidoenunode nosotros,enparte de nuestras vidas.
¬óLosoy.
—Pensé que era real…
¬óLoes.
—Pero sólo eres lo que el obispo Peregrino nos advirtió desde el principio, Un manipulador.
Uncontrolador. Tuhermano gobern√≥ a toda la humanidad, ¬Ņno es √©sa la historia? Pero t√ļ no eres tan
ambicioso. Te contentas conunplaneta peque√Īo.
¬óEnel nombre de Dios,madre, ¬Ņte has vuelto loca? ¬ŅNoconoces a este hombre?
—¡Eso creía! —Novinha estaba llorando ahora—. Pero nadie que me amara dejaría que mi hijo
se marchara a enfrentarse conesos cerdis asesinos¬Ö
—¡Nopodría haber detenidoa Quim, madre!¡Nadie habría podido!
—Ni siquiera lointentó. ¡Loaprobó!
¬óS√≠ ¬óadmiti√≥ Ender¬ó. Pens√© que tu hijo actuaba de manera noble y valiente, y lo aprob√©. Sab√≠a que aunque el peligro no era grande, s√≠ era real, y sin embargo decidi√≥ ir¬Ö y lo aprob√©. Es exactamente lo que t√ļ habr√≠as hecho, yespero que sea lo que yo har√≠a ensumismo lugar. Quimes un hombre, unbuenhombre, tal vezungranhombre. No necesita tuprotecci√≥n, ni la quiere. Ha decidido cu√°l es la obra de su vida y la est√° realizando. Lo admiro por eso, y lo mismo deber√≠as hacer t√ļ. ¬ŅC√≥mote atreves a sugerir que ningunode nosotros podr√≠a haberse interpuesto ensucamino?
Novinha guard√≥ por fin silencio, por el momento al menos. ¬ŅMed√≠a las palabras de Ender? ¬ŅAdvert√≠a lo in√ļtil ylo cruel que era por suparte dejar marchar a Quimconsufuria enlugar de con suesperanza? Durante ese silencio, Ender a√ļnalent√≥alguna esperanza.
Entonces el silencioterminó.
—Si vuelves a entrometerte enla vida de mis hijos, acabaré contigo —aseguró Novinha—.Ysi algo le sucede a Quim, cualquier cosa, te odiaré hasta el día de tu muerte, yrezaré para que ese día llegue pronto. Nolosabes todo,hijode puta, yes hora de que dejes de actuar comosi fuera así.
Se dirigió a la puerta, pero entonces decidió no hacer una salida teatral. Se volvió hacia Ela y habló connotable calma.
¬óElanora, tomar√© medidas inmediatas para bloquear el acceso de Quara a los archivos y el equipo que pueda usar para ayudar a la descolada. En el futuro, querida, si vuelvo a o√≠rte hablar de asuntos del laboratorio con cualquiera, sobre todo con este hombre, te prohibir√© entrar en el laboratoriode por vida. ¬ŅComprendes?
Una vezmás, Ela respondió conel silencio.
—Ah—suspiróNovinha—. Veo que me ha robadomás de mis hijos de loque yo creía.
Entonces se marchó.
Ender y Ela permanecieron sentados, aturdidos, en silencio. Por fin, Ela se levantó, aunque no diounsolo paso.
—Tendría que hacer algo —dijo—, peropor mi vida que nose me ocurre nada.
—Tal vezdeberías ir contumadre ydemostrarle que sigues estandoa sulado.
—Pero no lo estoy-replicó Ela—. De hecho, estaba pensando que tal vez debería acudir al
alcalde yproponerle que destituya a madre como xenobióloga jefe;está claro que se ha vuelto loca.
—No —dijoEnder—. Si hicieras algoasí, la matarías.
¬ó¬ŅAmadre? Es demasiado dura para morir.
—No. Ahora mismo es tan frágil que cualquier golpe podría matarla. No a su cuerpo. Su
confianza. Su esperanza. No le des ning√ļn motivo para pensar que no est√°s con ella, no importa lo
que pase.
Ela lo miró,exasperada.
¬ó¬ŅEs algoque t√ļ decides ote viene de forma natural?
¬ó¬ŅDe qu√© est√°s hablando?
¬óMadre acaba de decirte cosas que deber√≠an haberte enfurecido, o lastimado, o algo¬Ö, y te quedas aqu√≠ sentado intentando pensar en formas de ayudarla. ¬ŅNo te apetece nunca abofetear a nadie? Quiero decir,¬Ņnunca pierdes los estribos?
—Ela, después de haber matado inadvertidamente a unpar de personas conlas manos desnudas, aprendes a controlar tus nervios o pierdes tuhumanidad.
¬ó¬ŅT√ļhas hecho eso?
—Sí —respondióél.
Pensópor unmomentoque ella estaba sorprendida.
¬ó¬ŅCrees que podr√≠as volver a hacerlo?
¬óProbablemente.
¬óBien. Puede que sea √ļtil cuando el infiernose desate.
Entonces se echó a reír. Era un chiste. Ender se sintió aliviado. Incluso se rió débilmente con ella.
¬óIr√© a ver a madre ¬óasegur√≥ Ela¬ó, pero no porque t√ļ me lo hayas dicho, ni por las razones que has mencionado.
¬óMuybien,pero hazlo.
¬ó¬ŅNo quieres saber por qu√© voya quedarme conella?
—Ya sé por qué.
¬óPor supuesto. Ella estaba equivocada, ¬Ņverdad? S√≠ que losabes todo.
—Vas a ir a ver a tu madre porque es lo más doloroso que podrías hacerte a ti misma en este
momento.
¬óHaces que parezca feo.
—Es la cosa buena más dolorosa que podrías hacer. Es el trabajo más desagradable que hay. Es
la carga m√°s pesada.
¬óEla la m√°rtir,certo? ¬ŅEs eso loque dir√°s cuando hables por m√≠ tras mi muerte?
—Si debo hablar de tumuerte, tendré que grabarlo por adelantado. Pretendo morir mucho antes
que t√ļ.
¬óEntonces, ¬Ņno vas a dejar Lusitania?
¬óPor supuestoque no.
¬ó¬ŅAunque madre te eche?
¬óNo puede. No tiene motivos para el divorcio, y el obispo Peregrino nos conoce a ambos lo
suficiente para reírse ante cualquier petición de nulidad basándose en una proclama de no
consumación.
—Ya sabes loque quería decir.
—Estoy aquí para quedarme. No más falsa inmortalidad con la dilatación temporal. Estoy
cansado de dar vueltas por el espacio. Nunca dejaré la superficie de Lusitania.
¬ó¬ŅAunque eso te mate? ¬ŅAunque venga la flota?
—Si todo el mundo puede marcharse, entonces me marcharé. Pero seré yo quien apague las luces ycierre la puerta.
Ella corrió hacia él, lo besó enla mejilla ylo abrazó, sólo por uninstante. Luego salió yEnder se quedósolouna vezmás.
Se hab√≠a equivocado con Novinha, pens√≥. No estaba celosa de Valentine. Era de Jane. ¬ęTodos estos a√Īos me ha visto hablar en silencio con Jane, todo el tiempo, diciendo cosas que ella nunca pod√≠a o√≠r, oyendo cosas que ella nunca pod√≠a transmitir. He perdido suconfianza enm√≠ yni siquiera me di cuenta de que la estaba perdiendo.¬Ľ
Incluso ahora, debía de estar subvocalizando. Debía de estar hablando con Jane por un hábito
tanprofundoque ni siquiera sabía que loestaba haciendo,porque ella le respondió.
—Te loadvertí-dijo.
¬ęSupongoque s√≠¬Ľ,contest√≥Ender ensilencio.
¬óNunca crees que entiendoa los seres humanos.
¬ęSupongoque est√°s aprendiendo.¬Ľ
¬óElla tiene raz√≥n, ¬Ņsabes? Eres mi marioneta. Te manipulo constantemente. Hace a√Īos que no
tienes unpensamiento propio.
—Cállate —susurró él—. Noestoyde humor.
—Ender, si crees que te ayudaría a no perder a Novinha, quítate la joya de la oreja.Amí no me
importaría.
—Peroa mí sí.
—Te estaba mintiendo, a mí también me importaría. Pero si tienes que hacerlo, para
conservarla,hazlo.
—Gracias. Perosería una tontería intentar conservar a alguiena quienya he perdido claramente.
¬óCuando vuelva Quim,todose arreglar√°.
¬ęEso es ¬ópens√≥Ender¬ó. Esoes.¬Ľ
¬ęPor favor,Dios,cuida del padre Estev√°o.¬Ľ
Sabían que el padre Esteváo se acercaba. Los pequeninos lo sabían siempre. Los padres-árbol se lo contaban todo unos a otros. No había secretos. No es que lo quisieran así. Podría existir un padre-árbol que quisiera guardar un secreto o decir una mentira. Pero no podían hacerlo solos exactamente. Nunca teníanexperiencias privadas.Así, si unpadre-árbol deseara guardarse algo para sí, habría otro cercano que no pensaría lo mismo. Los bosques siempre actuaban en unidad, pero seguían estando compuestos de individuos, y por eso las historias pasaban de un bosque a otro a pesar de lo que unos cuantos padres-árbol pudieranquerer.
Quimsab√≠a que √©sa era suprotecci√≥n. Porque aunque Guerrero fuera unhijo de puta sediento de sangre (a pesar de que √©se era unep√≠teto absurdo referido a los pequeninos), no pod√≠a hacer nada al padre Estev√°o sin persuadir a los hermanos de su bosque para que actuaran como √©l quer√≠a. Ysi lo hac√≠a, alguno de los otros padres-√°rbol de su bosque lo sabr√≠a, y lo contar√≠a. Habr√≠a testigos. Si Guerrero romp√≠a el juramento que todos los padres-√°rbol hab√≠an hecho treinta a√Īos atr√°s, cuando Andrew Wiggin envi√≥ a Humano a la tercera vida, no podr√≠a hacerlo en secreto. Todo el mundo lo sabr√≠a, yGuerrero ser√≠a conocido como perjuro. Ser√≠a algo vergonzoso. ¬ŅQu√© esposa permitir√≠a a los hermanos que llevaranuna madre para √©l entonces? ¬ŅQu√© motivos volver√≠a a tener mientras viviera?
Quimestaba a salvo. Tal veznoloescuchar√≠an,perotampocole har√≠anda√Īo.
Sin embargo, cuando llegó al bosque de Guerrero, no perdieron el tiempo en escucharlo. Los hermanos lo agarraron,lotiraronal suelo yloarrastraronhasta Guerrero.
—Estonoera necesario —dijo—. Iba a venir aquí de todas formas.
Un hermano empez√≥ a golpear el √°rbol con sus palos. Quim atendi√≥ la m√ļsica cambiante
mientras Guerrero alteraba los huecos ensuinterior,transformandoel sonidoenpalabras.
—Has venidoporque yoloordené.
¬óT√ļ ordenaste. Yo he venido. Si quieres pensar que has causado mi venida, as√≠ sea. Pero las
√≥rdenes de Dios sonlas √ļnicas que obedezcode coraz√≥n.
—Estás aquí para oír la voluntadde Dios —sentenció Guerrero.
—Estoy aquí para decir la voluntad de Dios —respondió Quim—. La descolada es un virus, creado por Dios para convertir a los pequeninos ensus dignos hijos. Pero el EspírituSanto no tiene ninguna encarnación. Es perpetuamente espíritu,yasí puede habitar ennuestros corazones.
¬óLa descolada habita en nuestros corazones, y nos otorga vida. Cuando habita en tu coraz√≥n, ¬Ņqu√© te da?
¬óUn Dios. Una fe. Un bautismo. Dios no predica una cosa a los humanos y otra a los pequeninos.
¬óNo somos ¬ępeque√Īos¬Ľ. Ya ver√°s qui√©nes poderosoyqui√©nes peque√Īo.
Lo obligaron a permanecer de pie con la espalda apoyada contra el tronco de Guerrero. Sinti√≥ que la corteza cambiaba tras √©l. Lo empujaron. Muchas peque√Īas manos, muchos morros respirando sobre su cuerpo. En todos los a√Īos transcurridos, nunca hab√≠a considerado aquellas manos, aquellas caras,comopertenecientes a enemigos. Einclusoahora, advirti√≥ Quimconalivio,nolos consideraba sus propios enemigos. Eran los enemigos de Dios, y los compadec√≠a por ello. Fue un gran descubrimiento para √©l, incluso mientras lo empujaban al vientre de un padre-√°rbol asesino, comprobar que no albergaba miedo ni odio en su interior. ¬ęRealmente no temo a la muerte. No lo sab√≠a.¬Ľ
Los hermanos seguían golpeando el exterior del árbol con sus palos. Guerrero rehízo el sonido para formar las palabras de la Lengua de los Padres, pero ahora Quim estaba dentro del sonido, dentrode las palabras.
¬óPiensas que voya romper el juramento ¬ódijoGuerrero.
—Se me ocurrióla posibilidad —respondióQuim.
Ahora estaba completamente clavado en el interior del árbol, aunque éste permanecía abierto delante desde la cabeza a los pies. Podía ver, podía respirar fácilmente: su confinamiento no resultaba ni siquiera claustrofábico. Perola madera se había adaptado tanhábilmente a sucuerpoque no podía mover un brazo o una pierna, no podía girarse hacia los lados para salir de la abertura. Estrecha es la puerta yangostoel caminoque conduce a la salvación.
¬óProbaremos ¬ódijo Guerrero. Ahora que escuchaba desde el interior, le result√≥ m√°s dif√≠cil entender el sonido. M√°s dif√≠cil pensar¬ó. Dejemos que Dios juzgue entre t√ļ yyo. Te daremos todo lo que quieras beber,el agua de nuestroarroyo. Peronotendr√°s nada de comida.
¬óDejarme morir de hambre es¬Ö
¬ó¬ŅMorir de hambre? Tenemos tucomida. Te volveremos a alimentar dentro de diezd√≠as. Si el Esp√≠rituSanto te permite vivir diez d√≠as, te alimentaremos yte dejaremos libre. Entonces creeremos entudoctrina. Confesaremos que est√°bamos equivocados.
¬óEl virus me matar√° antes.
—El EspírituSantote juzgará ydecidirá si eres digno.
¬óHayuna prueba aqu√≠ ¬ódijoQuim¬ó, peronoes la que t√ļ supones.
¬ó¬ŅNo?
¬óEs la prueba del Juicio Final. Est√°s ante Cristo, y√Čl le dice a los que tienena sudiestra: ¬ęFui unextra√Īo yme aceptasteis. Tuve hambre yme disteis de comer. Entrad enla dicha del Se√Īor¬Ľ. Ya los que est√°na suizquierda: ¬ęTuve hambre yno me disteis nada. Fui unextra√Īo yme maltratasteis¬Ľ.Ytodos le dicen: ¬ęSe√Īor, ¬Ņcu√°ndo te hicimos esas cosas?¬Ľ, y√Čl responde: ¬ęSi lo hicisteis al menor de mis hermanos, me lo hicisteis a m√≠¬Ľ. Todos vosotros, hermanos, congregados aqu√≠¬Ö, yo soy el menor de vuestros hermanos. Responder√©is ante Cristopor loque me hac√©is aqu√≠.
¬óIdiota ¬óescupi√≥ Guerrero¬ó. No te estamos haciendo nada m√°s que mantenerte quieto. Lo que te suceda ser√° lo que Dios desee. ¬ŅNo dijo Cristo: ¬ęNo hago m√°s que lo que he visto hacer al Padre¬Ľ? ¬ŅNo dijo Cristo: ¬ęYo soyel camino. Venid yseguidme¬Ľ? Bien, te dejamos hacer lo que hizo Cristo. Estuvo sinpandurante cuarenta d√≠as enel desierto. Te damos la oportunidad de ser la cuarta parte de santo. Si Dios quiere que creamos en tu doctrina, enviar√° √°ngeles a alimentarte. Convertir√° las piedras enpan.
¬óEst√°s cometiendounerror ~dijoQuim.
¬óT√ļcometiste el error de venir aqu√≠.
¬óQuiero decir que est√°s cometiendo un error doctrinal. Citas bien los vers√≠culos: ayuno en el desierto, piedras convertidas en pan, todo eso. Pero ¬Ņno crees que quedas un poco en evidencia al adjudicarte el papel de Satan√°s?
Entonces Guerrero se dejó llevar por la furia y rompió a hablar tanrápidamente que la madera empezó a retorcerse y presionar sobre Quim, hasta que éste temió acabar despedazado dentro del árbol.
¬ó¬°T√ļ eres Satan√°s! ¬°Intentas hacernos creer en tus mentiras el tiempo suficiente para que los humanos encontr√©is un medio de matar a la descolada y apartar a los hermanos de la tercera vida para siempre! ¬ŅCrees que no lo vemos? ¬°Conocemos todos vuestros planes, todos! ¬°No ten√©is secretos!¬°YDios tampoco nos guarda secretos!¬°Somos nosotros quienes tenemos la tercera vida, no vosotros! ¬°Si Dios os amara, no dejar√≠a que os enterraranenel suelo yque de vosotros no surgieran m√°s que gusanos!
Los hermanos se sentaronalrededor de la abertura del tronco, fascinados por la discusión.
Duró seis días, argumentos doctrinales dignos de cualquiera de los padres de la Iglesia de todos los tiempos. Desde el conciliode Nicea nose consideraronni sopesarontemas tanimportantes.
Los argumentos pasaron de hermano en hermano, de árbol a árbol, de bosque a bosque. Los recuentos del diálogo entre Guerrero y el padre Esteváo llegaban siempre a Raíz y Humano en cuestión de un día. Pero la información no era completa. No comprendieron hasta el cuarto día que Quimestaba prisionero,sinla comida que contenía el inhibidor de la descolada.
Se preparó una expedición de inmediato: Ender y Ouanda, Jakt, Lars y Varsam. El alcalde Kovano envió a Ender yOuanda porque eranconocidos yrespetados entre los cerdis, ya Jakt ya su hijo y su yerno porque no eran lusitanos nativos. Kovano no se atrevía a enviar a ninguno de los colonos nacidos en el planeta: si se difundía la noticia de lo sucedido, nadie podría decir lo que ocurriría. Los cinco cogieronel vehículo más rápido ysiguieronlas direcciones que les dio Raíz. El viaje durótres días.
Al sexto día, el diálogo terminó, porque la descolada había invadido tanto el cuerpo de Quim que ya no tenía fuerzas para hablar, y a menudo estaba demasiado delirante y febril para decir nada inteligible cuandolohacía.
Al séptimo día miró a través de la abertura, hacia arriba, sobre las cabezas de los hermanos que
todavía estabanallí, observando.
—Veo al Salvador sentadoa la diestra de Dios —susurró. Entonces sonrió.
Una hora después estaba muerto. Guerrerolo sintióylo anunciótriunfalmente a los demás.
—¡El EspírituSantoha juzgado,yel padre Esteváoha sidorechazado!
Algunos hermanos se alegraron. Peronotantos comoesperaba Guerrero.
Al anochecer llegó el grupo de Ender. Los cerdis no pensaron en capturarlos y probarlos: eran demasiados, y de todas formas los hermanos ya no estaban todos de acuerdo. Pronto se encontraron ante el tronco hendido de Guerrero y vieron el rostro embotado y carcomido por la enfermedad del padre Esteváo,apenas visible enlas sombras.
¬ó√Ābrete ydeja salir a mi hijo ¬ópidi√≥Ender.
La abertura enel árbol se ensanchó. Ender extendió la mano ysacó el cuerpo del padre Esteváo. Pesaba tanpoco que Ender pensó por unmomento que salía por supropio pie, que estaba caminando. Peronoera así. Ender lotendióenel sueloante el árbol.
Unhermanomarcó unritmoenel tronco de Guerrero.
—Debe pertenecerte realmente, Portavozde los Muertos, porque está muerto. El EspírituSanto loha consumidoensusegundobautismo.
—Rompiste unjuramento —acusóEnder—. Traicionaste la palabra de los padres-árbol.
—Nadie le tocóunpelo de la cabeza.
¬ó¬ŅCrees que enga√Īas a alguiencontus mentiras? Todo el mundo sabe que no dar sumedicina a
unhombre moribundo es unacto de violencia igual que si le apu√Īalaras el coraz√≥n. Eso de all√≠ es su
medicina. Podríais habérsela dado encualquier momento.
—Fue Guerrero —se justificó unode los hermanos presentes.
Ender se volvió a los hermanos.
—Vosotros ayudasteis a Guerrero. No creáis que podéis echarle la culpa a él solo. Ojalá
ninguno de vosotros pase a la tercera vida.Yencuanto a ti, Guerrero, ojal√° que ninguna madre repte
sobre tucorteza.
¬óNing√ļnhumano puede decidir esas cosas ¬óobserv√≥Guerrero.
¬óT√ļ mismo lo decidiste cuando pensaste que pod√≠as cometer un asesinato para ganar tu
discusión—declaróEnder—. Yvosotros, hermanos,lodecidisteis cuandonole detuvisteis.
—¡No eres nuestro juez!—gritóunode los hermanos.
—Sí lo soy. Yloes cada habitante de Lusitania,humano ypadre-árbol,hermanoyesposa.
Llevaron al coche el cad√°ver de Quim, y Jakt, Ouanda y Ender se marcharon con √©l. Lars y Varsam cogieron el veh√≠culo que hab√≠a usado Quim. Ender se entretuvo unos minutos para comunicarle a Jane un mensaje, a finde que se lo transmitiera a Miro. No hab√≠a ning√ļn motivo para que Novinha esperara tres d√≠as a o√≠r que suhijo hab√≠a muerto enmanos de los pequeninos. Tambi√©n estaba claro que no querr√≠a o√≠rlo de boca de Ender. Si el Portavoz tendr√≠a una esposa cuando regresara a la colina, era algo que estaba m√°s all√° de su conocimiento. Lo √ļnico seguro era que Novinha notendr√≠a a suhijoEstev√°o.
¬ó¬ŅHablar√°s por √©l? ¬ópregunt√≥ Jaktmientras el coche volaba sobre el capim.
Había oídohablar a Ender una vezenTrondheim.
—No —respondióEnder—. No locreo.
¬ó¬ŅPorque es sacerdote?
¬óHe hablado por sacerdotes antes ¬ódijo Ender¬ó. No, no hablar√© por Quim porque no hay motivopara hacerlo. Quimera exactamente loque parec√≠a, ymuri√≥exactamente comohabr√≠a elegido, sirviendo a Dios y predicando a los peque√Īos. No tengo nada que a√Īadir a su historia. √Čl mismo la complet√≥.