9 - Cabeza de pino

¬čExplica eso¬õ
¬čInvestiga en los libros para descubrir las historias de los humanos, y luego escribe
historias sobre lo que encuentra y las da a los otros humanos.¬õ
¬čSi las historias est√°n ya escritas, ¬Ņpor qu√© las vuelve a escribir?¬õ
¬čPorque no son bien comprendidas. Ella ayuda a que la gente los comprenda.¬õ
¬čSi la gente m√°s cercana a su √©poca no los comprendi√≥, ¬Ņc√≥mo puede ella, que lleg√≥
después, comprenderlos mejor?›
¬čYo le pregunt√© lo mismo, y Valentine respondi√≥ que no siempre las comprende
mejor. Pero los antiguos escritores comprendieron lo que significaban las historias para
la gente de su tiempo. Y ella comprende lo que significan para la gente de su tiempo.¬õ
¬čAs√≠ que la historia cambia¬õ
¬čS√≠.¬õ
¬čY, sin embargo, ¬Ņpiensan cada vez en la historia como un recuerdo verdadero?¬õ
¬čValentine explic√≥ algo acerca de algunas historias que eran verdaderas y otras que
eran fieles o la verdad. No llegué a comprender nada.›
¬č¬ŅPor qu√© no recuerdan los historias adecuadamente en primer lugar? Entonces no
tendrían que seguir mintiéndose unos a otros.›
Qing-jao estaba sentada ante suterminal, los ojos cerrados, pensando. Wang-mule cepillaba el pelo: los tirones,los roces, el propioalientode la muchacha representabanunaliviopara ella.
Era una de las ocasiones enque Wang-mupodía hablar libremente, sintemor a interrumpirla. Y como Wang-mu era Wang-mu, aprovechaba el momento en que la peinaba para hacerle preguntas. Tenía muchas.
Los primeros días, sus preguntas se refirierontodas a las demandas de los dioses. Por supuesto, Wang-mu se sintió muy aliviada al enterarse de que por lo general bastaba con seguir una sola veta en la madera: después de aquella primera vez temió que Qing-jao tuviera que seguir todo el suelo cada día.
Perocontinuaba teniendo preguntas acerca de todolo referente a la purificaci√≥n. ¬ę¬ŅPor qu√© no te levantas ysigues una l√≠nea cada ma√Īana yacabas de una vez? ¬ŅPor qu√© no haces que cubranel suelo con una alfombra?¬Ľ Resultaba dif√≠cil de explicar que no se pod√≠a enga√Īar a los dioses con estratagemas tontas como aqu√©lla.
¬ę¬ŅY si no existiera madera alguna en todo el mundo? ¬ŅTe quemar√≠an los dioses como a un papel? ¬ŅVendr√≠a undrag√≥nyte llevar√≠a con√©l?¬Ľ
Qing-jao no podía responder a las preguntas de Wang-muexcepto para decir que esto era lo que los dioses exigían de ella. Si no hubiera vetas en la madera, los dioses no le pedirían que las siguiera. Alo cual Wang-murespondió que deberíanpromulgar una leycontra los suelos de madera, entonces,para que Qing-jaopudiera ser liberada de todoel asunto.
Los que nohabíanoído la vozde los dioses simplemente nopodíancomprender.
Hoy, sinembargo, la pregunta de Wang-mu no tuvo nada que ver con los dioses, o al menos no
tuvonada que ver conellos al principio.
¬ó¬ŅQu√© es loque detuvopor fina la Flota Lusitania? ¬ópregunt√≥.
Qing-jao casi respondi√≥ con una risa: ¬ę¬°Si lo supiera, podr√≠a descansar!¬Ľ. Pero entonces
advirtióque Wang-muprobablemente ni siquiera sabía que la Flota Lusitania había desaparecido.
¬ó¬ŅC√≥moes que est√°s enterada de la Flota Lusitania?
¬óS√© leer,¬Ņno? ¬óreplic√≥ Wang-mu,quiz√°s unpocoorgullosamente.
Pero¬Ņpor qu√© no iba a estar orgullosa? Qing-jaole hab√≠a dicho, sinceramente, que aprend√≠a muy r√°pido, y deduc√≠a muchas cosas por su cuenta. Era muy inteligente, y Qing-jao sab√≠a que no deber√≠a sorprenderse si Wang-mucomprend√≠a m√°s de loque le dec√≠a directamente.
¬óPuedo ver lo que aparece en tu terminal ¬ódijo Wang-mu¬ó, y siempre tiene que ver con la Flota Lusitania. Tambi√©n lo discutiste con tu padre el primer d√≠a que vine aqu√≠. No comprend√≠ la mayor parte de lo que dijisteis, pero supe que ten√≠a relaci√≥n con la Flota Lusitania. ¬óLa voz de Wang-mu se llen√≥ s√ļbitamente de repulsi√≥n¬ó. Ojal√° que los dioses orinaran en la cara del hombre que envi√≥esa flota.
Suvehemencia fue sorprendente;el hechode que hablara contra el CongresoEstelar,increíble.
¬ó¬ŅSabes qui√©nenvi√≥ la flota? ¬ópregunt√≥Qing-jao.
—Por supuesto. Fueronlos políticos egoístas del Congreso Estelar, que intentandestruir toda la esperanza de que unmundocolonial obtenga suindependencia.
Así que Wang-musabía que hablaba traicioneramente. Qing-jaorecordó sus propias palabras de hacía tiempo, tan similares, con repulsa. Oírlas de nuevo, en su presencia, y en boca de su doncella secreta,era abrumador.
¬ó¬ŅQu√© sabes t√ļ de esas cosas? Son cuestiones para el Congreso, y aqu√≠ est√°s hablando de independencia ycolonias y¬Ö
Wang-mu se arrodilló, la cabeza inclinada hasta el suelo. Qing-jao se avergonzó casi inmediatamente de haber hablado contanta brusquedad.
¬óOh, lev√°ntate,Wang-mu.
¬óEst√°s enfadada conmigo.
¬óEstoysorprendida por o√≠rte hablar as√≠,esoes todo. ¬ŅD√≥nde o√≠ste esa tonter√≠a?
¬óTodoel mundolo dice.
—Todo el mundo no. Mi padre nunca lo dice. Por otro lado, Demóstenes dice ese tipo de cosas
constantemente.
Qing-jao record√≥ lo que hab√≠a sentido la primera vez que ley√≥ las palabras de Dem√≥stenes, lo l√≥gicas y justas que le hab√≠an parecido. S√≥lo despu√©s, despu√©s de que su padre le explicara que Dem√≥stenes era el enemigo de los gobernantes y por tanto el enemigo de los dioses, advirti√≥ lo enga√Īosas ysibilinas que eranlas palabras del traidor, qu√© casi la sedujeronpara que creyera que la Flota Lusitania era maligna. Si Dem√≥stenes hab√≠a estado a punto de enga√Īar a una muchacha educada y elegida por los dioses como Qing-jao, no era de extra√Īar que una muchacha normal y corriente repitiera sus palabras.
¬ó¬ŅQui√©nes Dem√≥stenes? ¬ópregunt√≥Wang-mu.
—Untraidor que al parecer tiene más éxitode loque todos suponen.
¬ŅSe daba cuenta el Congreso Estelar que las ideas de Dem√≥stenes estabansiendo repetidas por gente que nunca hab√≠a o√≠do hablar de √©l? ¬ŅComprend√≠a alguienlo que esto significaba? Las ideas de Dem√≥stenes eran ahora la sabidur√≠a com√ļn del pueblo llano. Las cosas hab√≠an dado un giro m√°s peligrosode lo que Qing-jao hab√≠a imaginado. Supadre era m√°s sabio;deb√≠a de saberloya.
¬óNo importa ¬ódijoQing-jao¬ó. H√°blame de la Flota Lusitania.
¬ó¬ŅC√≥mopuedo hacerlo,si te enfadar√°s?
Qing-jaoesperó pacientemente.
—Está bien, entonces —asintió Wang-mu, pero seguía pareciendo cansada—. Mi padre dice, y también Pan Ku-wei, su amigo sabio que una vez se presentó al examen para el servicio civil y
estuvomuycerca de aprobar¬Ö
¬ó¬ŅQu√© dicen?
—Que es muy mala cosa que el Congreso envíe una flota tan grande para atacar a una colonia diminuta simplemente porque rehusaron enviar a dos de sus ciudadanos para que fueran juzgados en otro mundo. Dicenque la justicia está completamente de parte de Lusitania, porque enviar a la gente de un planeta a otro contra su voluntad es apartarlos de su familia y sus amigos para siempre. Es comosentenciarlos antes del juicio.
¬ó¬ŅYsi sonculpables?
—Eso es algo que sólo deben decidir los tribunales de su propio mundo, donde la gente los conoce ypuede medir sucrimenconjusticia, no el Congreso, que no sabe nada ycomprende menos. —Wang-muinclinóla cabeza—. Esoes loque dice PanKu-wei.
Qing-jao contuvo supropia repulsiónante las traicioneras palabras de Wang-mu;era importante saber lo que pensaba la gente corriente, aunque sólo oírlos hacía que Qing-jao estuviera segura de que los dioses se enfadaríanconella por sudeslealtad.
¬óEntonces, ¬Ņpiensas que la Flota Lusitania nunca deber√≠a haber sidoenviada?
¬óSi pueden enviar una flota contra Lusitania sin una buena raz√≥n, ¬Ņqu√© les impide enviar otra contra Sendero? Tambi√©n somos una colonia, no uno de los Cien Mundos, no un miembro del Congreso Estelar. ¬ŅQu√© les impide declarar que Han Fei-tzu es un traidor y hacerle viajar a alg√ļn planeta distante ynoregresar hasta dentrode sesenta a√Īos?
La idea era terrible, y una presunción por parte de Wang-mu incluir a su padre en la conversación, no porque fuera una sirvienta, sino porque era presuntuoso por parte de cualquiera imaginar que el granHanFei-tzufuera acusado de uncrimen.
La compostura de Qing-jaose derrumbópor unmomento,e hizopatente sufuria.
—¡El Congreso nunca trataría a mi padre comoa uncriminal!
—Perdóname,Qing-jao. Me pediste que repitiera loque dijomi padre.
¬ó¬ŅQuieres decir que tupadre habl√≥de HanFei-tzu?
¬óTodo el pueblo de Jonlei sabe que Han Fei-tzu es el hombre m√°s honorable de Sendero. Nuestromayor orgulloes que la Casa de Hanforme parte de nuestra ciudad.
¬ęAs√≠ que ¬ópens√≥ Qing-jao¬ó, sab√≠as exactamente lo ambiciosa que eras cuando decidiste convertirte enla doncella de suhija.¬Ľ
¬óNo pretend√≠a faltarle el respeto, ni ellos tampoco. ¬ŅPero no es verdad que si el Congreso quisiera podr√≠anordenar a Sendero que enviara a tupadre a otromundo para ser juzgado?
¬óEllos nunca¬Ö
¬ó¬ŅPeropodr√≠an? ¬óinsisti√≥Wang-mu.
—Sendero es una colonia —admitió Qing-jao—. La ley lo permite, pero el Congreso Estelar
nunca¬Ö
¬óPerosi lohicieronconLusitania,¬Ņpor qu√© nopodr√≠anhacerloconSendero?
—Porque los xenólogos de Lusitania eranculpables de crímenes que…
—La gente de Lusitania noopinaba lo mismo. Sugobiernorehusóenviarlos a juicio.
¬óEso es lo peor. ¬ŅC√≥mo puede ungobierno planetario atreverse a pensar que sabenm√°s que el
Congreso?
¬óPero lo sab√≠an todo ¬óobjet√≥ Wang-mu, como si la idea fuera tan natural que todo el mundo debiera conocerla¬ó. Conoc√≠an a esa gente, a esos xen√≥logos. Si el Congreso Estelar hiciera que Sendero enviara a Han Fei-tzu para ser juzgado en otro mundo por un crimen que sabemos que no cometi√≥, ¬Ņno crees que tambi√©n nos rebelar√≠amos en vez de entregar a un hombre tan grande? Pues entonces ellos enviar√≠anuna flota contra nosotros.
—El Congreso Estelar es la fuente de toda la justicia enlos CienMundos —alegó Qing-jao con
determinación.
La discusiónse había acabado.
Imprudentemente,Wang-munoguardósilencio.
¬óPero Sendero no es uno de los CienMundos todav√≠a, ¬Ņno? ¬ódijo¬ó. S√≥lo somos una colonia.
Puedenhacer loque quieran, yesonoes justo.
Wang-mu asintió con la cabeza al final, como si pensara que su opinión había prevalecido por completo. Qing-jao casi se echó a reír. Se habría reído, de hecho, si no hubiera estado tanfuriosa. En parte lo estaba porque Wang-mu la había interrumpido muchas veces e incluso le había llevado la contraria, algo que sus maestros siempre habían evitado. Sin embargo, la audacia de Wang-mu era probablemente buena cosa, y la furia de Qing-jao indicaba que se había acostumbrado demasiado al respeto no merecido que la gente mostraba a sus ideas, simplemente porque salían de los labios de una agraciada por los dioses. Había que animar a Wang-mua que le hablara así. Esa parte de la furia de Qing-jaoera unerror,ytenía que librarse de ella.
Pero gran parte de su furia se deb√≠a a la forma en que Wang-mu hab√≠a hablado acerca del Congreso Estelar. Era como si Wang-muno considerara al Congreso la autoridad suprema de toda la humanidad;como si imaginara que Sendero era m√°s importante que la voluntad colectiva de todos los mundos.Aunque sucediera lo inconcebible yse ordenara que HanFei-tzuse presentara a juicio enun mundo situado a uncentenar de a√Īos luzde distancia, √©l lo har√≠a sinuna protesta, yse enfurecer√≠a si alguien en Sendero opusiera la m√°s leve resistencia. ¬ŅRebelarse como Lusitania? Impensable. La simple idea hac√≠a que Qing-jaose sintiera sucia.
Sucia. Impura. Albergar un pensamiento tan rebelde la hizo empezar a buscar una línea en las vetas de la madera para seguirla.
¬ó¬°Qing-jao! ¬ógimi√≥ Wang-mu en cuanto su se√Īora se arrodill√≥ y se inclin√≥ sobre el suelo¬ó. ¬°Por favor, dime que los dioses no te est√°n castigando por haber o√≠do las palabras que he pronunciado!
—No me estáncastigando —replicó Qing-jao—. Me purifican.
—Pero no son ni siquiera mis palabras, Qing-jao. Son palabras de personas que ni siquiera estánaquí.
—Sonpalabras impuras, no importa quiénlas diga.
—¡Peronoes justo que te humilles por unas ideas enlas que nunca has pensadoni has creído!
¬°Peor ypeor!¬ŅNose callar√≠a nunca Wang-mu?
¬ó¬ŅDeboo√≠rte ahora decir que los propios dioses soninjustos?
¬ó¬°Loson, si te castiganpor las palabras de otras personas!
La muchacha era desesperante.
¬ó¬ŅAhora eres m√°s sabia que los dioses?
—¡Tambiénpodríancastigarte porque te atrae la gravedad, oporque la lluvia te moja!
—Si me exigieranque me purificara por esas cosas, entonces lo haría, ylo consideraría justicia —sentencióQing-jao.
—¡La justicia notiene significado!—gritóWang-mu—. Cuandodices la palabra, te refieres a lo que quiera que decidan los dioses. Pero cuando yo la digo, me refiero a la equidad, a gente que es castigada sólopor loque hanhechoa propósito,a…
¬óYo debo atender a loque los dioses entiendenpor justicia.
¬ó¬°La justicia es la justicia,diganlo que diganlos dioses!
Qing-jao estuvo a punto de incorporarse y abofetear a su doncella secreta. Habría sido adecuado, pues Wang-mu le causaba tanto dolor como si la hubiera golpeado. Pero no era corriente enQing-jao pegar a una persona que no tenía libertad de responderle.Además, aquí se presentaba un acertijo sumamente interesante. Después de todo, los dioses le habíanenviado a Wang-mu: Qing-jao estaba segura de ello. Así que envezde discutir conWang-mudirectamente,intentaría comprender lo que los dioses pretendíanal enviarle una sirvienta que decía cosas tanvergonzantes e irrespetuosas.
Los dioses habían hecho que Wang-mu dijera que era injusto castigar a Qing-jao simplemente por oír las irrespetuosas opiniones de otra persona. Tal vez la afirmación de Wang-mu era cierta. Pero también era cierto que los dioses no podían ser injustos. Por tanto, debía ser que Qing-jao no estaba siendo castigada sólo por oír las traicioneras opiniones de la gente. No, Qing-jao tenía que purificarse porque, enel fondo de sucorazón, una parte de ella debía de creer esas opiniones. Tenía que limpiarse porque en su interior todavía dudaba del mandato celestial del Congreso Estelar; todavía opinaba que no era justo.
Qing-jao se arrastr√≥ inmediatamente hasta la pared m√°s cercana y empez√≥ a buscar la l√≠nea adecuada en las vetas de la madera. Gracias a las palabras de Wang-mu, hab√≠a descubierto una suciedad secreta ensuinterior. Los dioses la hab√≠anacercado unpaso m√°s para conocer sus lugares m√°s oscuros,para que alg√ļnd√≠a pudiera estar completamente llena de luzyganarse as√≠ el nombre que incluso ahora segu√≠a siendo tan s√≥lo una burla. ¬ęUna parte de m√≠ duda de la justicia del Congreso Estelar. ¬°Oh, dioses, por el biende mis antepasados, mi pueblo, mis gobernantes, ypor √ļltimo por mi propiobien,purgad esta duda de m√≠ ydejadme limpia!¬Ľ
Cuando termin√≥ de seguir la l√≠nea (y √ļnicamente hizo falta seguir una sola l√≠nea para que quedara limpia, lo cual era una buena se√Īal de que hab√≠a aprendido algo bien), vio que all√≠ estaba todav√≠a Wang-mu, observ√°ndola. Toda la furia de Qing-jao se hab√≠a desvanecido, y de hecho se sent√≠a agradecida a Wang-mupor haber sido una herramienta involuntaria de los dioses para ayudarla a aprender una nueva verdad. Pero, contodo, Wang-muten√≠a que comprender que se hab√≠a pasado de la raya.
¬óEn esta casa somos leales sirvientes del Congreso Estelar ¬ódeclar√≥ Qing-jao, la voz suave, la expresi√≥namable¬ó. Si t√ļ fueras una sirvienta leal de esta casa, tambi√©nservir√≠as al Congreso con todotucoraz√≥n.
¬ŅC√≥mo podr√≠a explicarle a Wang-mu lo dolorosamente que ella misma hab√≠a aprendido la lecci√≥n, lo dolorosamente que a√ļn la estaba aprendiendo? Necesitaba que Wang-mu la ayudara, no que se lopusiera m√°s dif√≠cil.
—Sagrada,nolosabía —murmuró Wang-mu—. Notenía ni idea. Siempre había oídomencionar el nombre de HanFei-tzucomo el del más noble servidor de Sendero. Creía que servíais al Sendero, noal Congreso, onunca habría…
¬ó¬ŅNunca habr√≠as venido a trabajar aqu√≠?
—Nunca habría habladomal del Congreso. Te serviría aunque vivieras enla casa de undragón.
¬ęTal vez lo hago ¬ópens√≥ Qing-jao¬ó. Tal vez el dios que me purifica es un drag√≥n, fr√≠o y
caliente,terrible yhermoso.¬Ľ
—Recuerda, Wang-mu, que el mundo llamado Sendero no es el Sendero mismo, sino que lleva su nombre para recordarnos que sigamos el auténtico Sendero cada día. Mi padre y yo servimos al Congreso porque ostenta el mandato del cielo, y por eso el Sendero requiere que lo sirvamos por encima de los deseos ynecesidades del mundoconcretollamado Sendero.
Wang-mu la miraba con los ojos desorbitados, sin parpadear. ¬ŅComprend√≠a? ¬ŅCre√≠a? No
importaba,llegaría a creer conel tiempo.
¬óVete ahora,Wang-mu. Tengoque trabajar.
—Sí,Qing-jao.
Wang-mu se levantó inmediatamente y retrocedió, inclinándose. Qing-jao se volvió hacia su
terminal. Pero cuando empezaba a requerir más informes a la pantalla, se dio cuenta de que había
alguienenla habitaciónconella.
Giróensusilla: enla puerta estaba Wang-mu.
¬ó¬ŅQu√© pasa?¬ópregunt√≥Qing-jao.
¬ó¬ŅEs el deber de una doncella secreta decirte cualquier sabidur√≠a que acuda a sumente, aunque
resulte ser una tontería?
¬óPuedes decirme loque quieras. ¬ŅTe he castigado alguna vez?
—Entonces, por favor, perdóname, Qing-jao, si me atrevo a decir algo sobre la grantarea enla
que est√°s trabajando.
¬ŅQu√© sab√≠a Wang-mu de la Flota Lusitania? Era una estudiante r√°pida, pero Qing-jao le ense√Īaba a un nivel tan primitivo en todos los temas que era absurdo pensar que pudiera siquiera entender los problemas, mucho menos las respuestas. Sin embargo, su padre le hab√≠a ense√Īado que los sirvientes sonsiempre m√°s felices cuandosabenque sus amos escuchansus voces.
¬óCu√©ntamelo, por favor ¬órog√≥ Qing-jao¬ó. ¬ŅC√≥mo podr√≠as decir algo m√°s est√ļpido que mis propias palabras?
¬óMi querida hermana mayor ¬ódijo Wang-mu¬ó. T√ļ misma me has dado esta idea. Has dicho muchas veces que nada conocido en toda la ciencia y la historia podr√≠a haber causado que la flota desapareciera contanta perfecci√≥n, ya la vez.
—Perosucedió, ypor esodebe ser posible después de todo.
¬óLo que se me ocurri√≥, mi dulce Qing-jao, es algo que me explicaste la √ļltima vez que estudiamos l√≥gica. Acerca de la primera causa y la causa final. Todo este tiempo has estado buscando primeras causas: c√≥mo se hizo desaparecer a la flota. Pero ¬Ņhas buscado causas finales, lo que deseaba conseguir alguienaislando a la flota, oinclusodestruy√©ndola?
—Todo el mundo sabe por qué la gente quiere detener a la flota. Intentanproteger los derechos de las colonias, o tienenla ridícula idea de que el Congreso pretende destruir a los pequeninos junto con toda la colonia. Hay miles de millones de personas que quieren detener a la flota. Todos ellos sonsediciosos de corazónyenemigos de los dioses.
—Pero alguienlo hizo —adujo Wang-mu—. Sólo se me ocurrió que ya que no puedes descubrir lo que sucedió a la flota directamente, entonces si descubrieras quién lo hizo, tal vez llegaras a averiguar cómolo consiguieron.
—Ni siquiera sabemos si alguien lo hizo —objetó Qing-jao—. Pudo haber sido algo. Los
fenómenos naturales no tienenpropósitos enmente, ya que no tienenmente.
Wang-muinclinóla cabeza.
—Entonces te he hecho perder el tiempo, Qing-jao. Por favor, perdóname. Tendría que haberme
marchadocuandome loordenaste.
—Está bien—asintióQing-jao.
Wang-mu se march√≥ al instante. Qing-jao no sab√≠a si su servidora hab√≠a o√≠do siquiera sus √ļltimas palabras. ¬ęNo importa¬Ľ, pens√≥. Si Wang-mu estaba ofendida, lo arreglar√≠a m√°s tarde. Era muyamable por parte de la muchacha pensar que pod√≠a ayudarla consutarea;ya se asegurar√≠a de que supiera locontenta que estaba de que tuviera uncoraz√≥ntananimoso.
Qing-jao volvi√≥ a su terminal. Repas√≥ cansinamente los informes de la pantalla. Los hab√≠a estudiado todos antes, y no hab√≠a encontrado nada √ļtil. ¬ŅPor qu√© deber√≠a ser diferente esta vez? Tal vez esos informes y sumarios no le mostraban nada porque no hab√≠a nada que mostrar. Tal vez la flota desapareci√≥ porque alg√ļndios se hab√≠a vuelto loco; hab√≠a historias similares enla antig√ľedad. Tal vezno hab√≠a ninguna prueba de la intervenci√≥nhumana porque ning√ļnhumano lo hab√≠a hecho. Se pregunt√≥ qu√© dir√≠a su padre de eso. ¬ŅC√≥mo tratar√≠a el Congreso con una deidad enloquecida? Ni siquiera pod√≠anlocalizar a unescritor sedicioso como Dem√≥stenes, ¬Ņqu√© esperanza ten√≠ande seguir y atrapar a undios?
¬ęQuienquiera que sea Dem√≥stenes, ahora mismo se estar√° riendo¬Ľ, pens√≥ Qing-jao. Tanto trabajo para persuadir a la gente de que el gobierno se equivocaba al enviar a la Flota Lusitania, y ahora la flota hab√≠a sido detenida,justo como quer√≠a Dem√≥stenes.
Justo como quería Demóstenes. Por primera vez, Qing-jao hizo.una conexión mental, tan evidente que no pudo creer que no la hubiera hecho antes. Era tanobvio, de hecho, que la policía de muchas ciudades había supuesto que quienes ya eranseguidores conocidos de Demóstenes debíande estar implicados enla desapariciónde la flota. Habíandetenido a todos los sospechosos de sedición yhabíanintentado arrancarles una confesióna la fuerza. Pero, por supuesto, no habíaninterrogado a Demóstenes, porque nadie sabía quiénera.
Dem√≥stenes, tan listo que hab√≠a eludido ser descubierto durante a√Īos, a pesar de toda la b√ļsqueda por parte de la polic√≠a del Congreso. Dem√≥stenes, tan elusivo como la causa de la desaparici√≥n de la flota. Si pudo hacer un truco, ¬Ņpor qu√© no el otro? ¬ęTal vez si encuentro a Dem√≥stenes descubrir√© c√≥mo se intercept√≥ a la flota. No es que sepa por d√≥nde empezar a buscar. Pero al menos es una aproximaci√≥n diferente. Al menos no tendr√© que leer los mismos informes in√ļtiles yvac√≠os hasta la saciedad.¬Ľ
De repente, Qing-jao record√≥ qui√©n hab√≠a dicho casi exactamente lo mismo, tans√≥lo momentos antes. Sinti√≥ que se ruborizaba, la sangre caliente agolpada en sus mejillas. ¬ęQu√© arrogante fui al tratar a Wang-mude forma condescendiente,al despreciarla por imaginar que pod√≠a ayudarme conmi alta tarea.Yahora, ni cinco minutos despu√©s, el pensamiento que introdujo enmi mente ha madurado enunplan. Aunque el planfracase, fue ella quienme lo dio, o al menos me puso encamino. As√≠ que yofui la tonta al pensar que ella loera.¬ĽL√°grimas de verg√ľenza llenaronlos ojos de Qing-jao.
Entonces pensóenalgunos versos de una canciónde suantepasada-del-corazón:
Quiero recuperar
las flores de las moras
que han caído
aunque las peras maduran y permanecen

La poetisa Li Qing-jao conocía el dolor de llorar por las palabras que ya hancaído de nuestros labios y nunca pueden recuperarse. Pero era lo bastante sabia para comprender que, aunque esas palabras handesaparecido, existentodavía nuevas palabras que decir, como las peras maduras.
Para consolarse de la verg√ľenza de haber sido tanarrogante, Qing-jao repiti√≥ todas las palabras de la canci√≥n,oal menos empez√≥a hacerlo. Perocuandolleg√≥ al verso:
barcos dragón en el río
sumente regresó a la Flota Lusitania, imaginando a todas aquellas naves estelares como barcos fluviales, pintadas tan fieramente ya la vez arrastradas por la corriente, tan lejos de la costa que ya nopuedenser oídos por fuerte que griten.
De barcos drag√≥n sus pensamientos pasaron a cometas drag√≥n, y ahora pens√≥ en la Flota Lusitania como cometas con la cuerda rota, impulsadas por el viento, separadas ya del ni√Īo que las hizo volar. Qu√© hermoso, verlas libres. Sinembargo, qu√© aterrador deb√≠a de ser para ellas, que nunca ansiaronla libertad.
No temí a los vientos enloquecidos
ni a la violenta lluvia

Las palabras de la canci√≥n volvieron de nuevo a ella. ¬ęNo tem√≠.Vientos enloquecidos. Lluvia violenta. Notem√≠ mientras
bebimos por la buena fortuna
con c√°lido vino de moras,
ahora no puedo concebir
cómo recuperar
ese tiempo

Mi antepasada-del-corazón podía espantar su miedo bebiendo —pensó Qing-jao—, porque tenía alguienconquienbeber. Einclusoahora,
sola en mi t√°lamo con una copa
mirando tristemente a la nada

la poetisa recuerda a sucompa√Īero perdido. ¬ŅAqui√©nrecuerdo yo ahora? ¬ópens√≥ Qing-jao¬ó. ¬ŅD√≥nde est√° mi dulce amor? Qu√© √©poca ser√≠a aqu√©lla, cuando la granLi Qing-jao era todav√≠a mortal y hombres y mujeres pod√≠an estar juntos como tiernos amigos, sin preocuparse por qui√©n era agraciado por los dioses y qui√©n no. Entonces una mujer pod√≠a llevar una vida tal que incluso en su soledadten√≠a recuerdos.
Yo ni siquiera puedo recordar la cara de mi madre. Sólo las fotos planas; no puedo recordar su cara enmovimientomientras sus ojos me miraban.
Sólotengo a mi padre,que es comoundios;puedoadorarloyobedecerloe inclusoamarlo,pero no puedo jugar conél; cuando bromeo conél, siempre tengo cuidado de que apruebe la forma enque lo hago. YWang-mu.
Hablé firmemente de cómo seríamos amigas, y sin embargo la trato como a una criada, no olvido ni por unsolo instante quiénes la agraciada por los dioses yquiénno. Es unmuro que nunca puede cruzarse. Estoysola ahora yestaré sola siempre.
un frío claro atraviesa
las cortinas de la ventana
la luna creciente m√°s all√° de los barrotes de oro.¬Ľ

Qing-jao se estremeci√≥. ¬ęLa luna y yo. ¬ŅNo consideraban los griegos a su luna como una fr√≠a virgen,una cazadora? ¬ŅNoes esolo que soyahora? Diecis√©is a√Īos e intacta
y una flauta suena
como si se acercara alguien
Yo escucho yescuchoperonunca oigola melod√≠a de alguienacerc√°ndose¬Ö¬Ľ
No. Lo que o√≠a eranlos sonidos distantes de la comida al ser preparada, el parloteo de cuencos ycucharas, risas enla cocina. Roto suensimismamiento, alz√≥ la mano ysec√≥ las est√ļpidas l√°grimas que le surcabanlas mejillas. ¬ŅC√≥mo pod√≠a considerar que estaba sola, cuando viv√≠a enaquella casa atestada, donde todo el mundo se hab√≠a preocupado por ella durante toda su vida? ¬ęEstoy aqu√≠ sentada, recit√°ndome fragmentos de poes√≠a antigua, cuandotengo trabajoque hacer.¬Ľ
De inmediato,empezó a pedir los informes referentes a las investigaciones sobre la identidad de Demóstenes.
Los informes la hicieronpensar por unmomento que tambi√©nera uncallej√≥nsinsalida. M√°s de tres docenas de escritores en el mismo n√ļmero de mundos hab√≠an sido arrestados por producir documentos sediciosos bajo ese nombre. El Congreso Estelar hab√≠a llegado a la conclusi√≥n l√≥gica: Dem√≥stenes era simplemente el nombre com√ļn que usaba cualquier rebelde que quer√≠a llamar la atenci√≥n. No hab√≠a ning√ļnDem√≥stenes real,ni siquiera una conspiraci√≥norganizada.
Pero Qing-jao ten√≠a sus dudas acerca de esta conclusi√≥n. Dem√≥stenes hab√≠a tenido un √©xito notable a la hora de provocar problemas en cada mundo. ¬ŅPod√≠a haber alguien con tanto √©xito entre los traidores de cada planeta? Noparec√≠a probable.
Además, al reflexionar sobre cuando leyó a Demóstenes, Qing-jao recordó haber advertido la coherencia de sus escritos. La singularidad y consistencia de su visión, eso formaba parte de su encanto. Todo parecía encajar, tener unsentidocoherente.
¬ŅNo hab√≠a dise√Īado tambi√©n Dem√≥stenes la jerarqu√≠a de los Extra√Īos? Utlanning, framling, raman, varelse. No: eso hab√≠a sido escrito hac√≠a muchos a√Īos, ten√≠a que ser unDem√≥stenes diferente. ¬ŅEra a causa de la jerarqu√≠a del primer Dem√≥stenes por lo que los traidores usaban ese nombre? Escrib√≠an a favor de la independencia de Lusitania, el √ļnico mundo donde se hab√≠a hallado vida inteligente nohumana.
Era apropiado usar el nombre del escritor que ense√Ī√≥ por primera vez a la humanidad a darse cuenta de que el universo no estaba dividido entre humanos y no humanos, ni entre especies inteligentes yno inteligentes.
Algunos extra√Īos, dijo el primer Dem√≥stenes, eran framlings, humanos de otro mundo. Algunos eran raman, de otra especie inteligente, aunque capaces de comunicarse con los seres humanos, de forma que se pod√≠an sortear las diferencias y tomar decisiones juntos. Otros eran varelse, ¬ębestias sabias¬Ľ, sin duda inteligentes y sin embargo completamente incapaces de llegar a un terreno com√ļn conla humanidad. S√≥lo conlos varelse pod√≠a estar justificada la guerra; conlos raman, los humanos pod√≠an firmar la paz y compartir los mundos habitables. Era una forma de pensar abierta, llena de esperanza de que los extra√Īos pod√≠an seguir siendo amigos. Las personas que pensaban as√≠ nunca podr√≠an haber enviado una flota con el Peque√Īo Doctor a un mundo habitado por una especie inteligente.
Este pensamiento era muy inc√≥modo: el Dem√≥stenes de la jerarqu√≠a tambi√©n desaprobar√≠a la Flota Lusitania. Casi de inmediato, Qing-jaotuvoque contrarrestarlo. Noimportaba loque pensara el viejo Dem√≥stenes, ¬Ņno? El nuevo Dem√≥stenes, el sedicioso, no era un fil√≥sofo sabio que intentara unir a los pueblos. Encambio, intentaba sembrar discordia ydescontento entre los mundos, provocar luchas,quiz√°s incluso guerras entre framlings.
Adem√°s el Dem√≥stenes sedicioso no era s√≥lo uncompuesto de muchos rebeldes que trabajaban enmundos distintos. El ordenador lo confirm√≥ pronto. Cierto, se hab√≠a encontrado a muchos rebeldes que hab√≠an publicado en sus propios planetas bajo el nombre de Dem√≥stenes, pero casi siempre estaban unidos a publicaciones peque√Īas, inefectivas e in√ļtiles, nunca a los documentos realmente peligrosos que parec√≠an aparecer simult√°neamente en la mitad de los mundos. Sin embargo, cada fuerza local de polic√≠a declaraba felizmente que sus peque√Īos ¬ęDem√≥stenes¬Ľ eran los autores de todos los escritos, aceptabanlos aplausos ycerrabanel caso.
El Congreso Estelar hizo lo mismo con su propia investigaci√≥n. Tras haber encontrado varias docenas de casos donde la polic√≠a local hab√≠a arrestado y condenado a rebeldes que hab√≠an publicado algo bajo el nombre de Dem√≥stenes, los investigadores del Congreso suspiraroncontentos, declararonque Dem√≥stenes result√≥ ser unnombre com√ļnyno una sola persona, yluego abandonaron la investigaci√≥n.
Enresumen, había adoptadola salida fácil. Egoísta,desleal…
Qing-jao sinti√≥ un arrebato de indignaci√≥n porque se permit√≠a que esa gente continuara con sus altos cargos. Deber√≠anser castigados, y severamente, por dejar que su pereza o su deseo de elogios los llevara a abandonar la investigaci√≥n acerca de Dem√≥stenes. ¬ŅNo se daban cuenta de que era realmente peligroso, de que sus escritos eran ahora la sabidur√≠a com√ļn de al menos un mundo, y probablemente de muchos? Por culpa suya, ¬Ņcu√°ntas personas en cu√°ntos mundos se alegrar√≠an si supieranque la Flota Lusitania hab√≠a desaparecido? No importaba a cu√°nta gente arrestara la polic√≠a bajo el nombre de Dem√≥stenes; sus obras segu√≠an apareciendo, y siempre con la misma voz dulce y razonable. No, cuanto m√°s le√≠a los informes, m√°s convencida estaba Qing-jao de que Dem√≥stenes era un solo hombre, todav√≠a por descubrir. Un hombre que sab√≠a c√≥mo guardar secretos con una efectividadimposible.
Desde la cocina lleg√≥ el sonido de una flauta; llamaban para cenar. Mir√≥ al espacio de la pantalla sobre su terminal, donde todav√≠a gravitaba el √ļltimo informe, que repet√≠a el nombre Dem√≥stenes una yotra vez.
¬óS√© que existes, Dem√≥stenes ¬ósusurr√≥¬ó, y s√© que eres muy listo, y te encontrar√©. Cuando lo consiga, detendr√°s tu guerra contra los gobernantes y me dir√°s lo que ha sucedido con la Flota Lusitania. Entonces acabar√© contigo, y el Congreso te castigar√°, y mi padre se convertir√° en el dios de Sendero yvivir√° eternamente enel Oeste Infinito. √Čsa es la tarea para la que nac√≠, para la que los dioses me hanelegido. Bienpodr√≠as mostrarte ya,pues tarde o temprano todos los hombres ymujeres ponenla cabeza bajolos pies de los dioses.
La flauta sigui√≥ tocando, una melod√≠a suave ybaja, que atra√≠a a Qing-jao hacia la compa√Ī√≠a del resto de la casa. Para ella, esta m√ļsica medio susurrada era la canci√≥n del esp√≠ritu interior, la silenciosa conversaci√≥n de los √°rboles sobre un estanque tranquilo, el sonido de los recuerdos que aparecen desencadenados en la mente de una mujer que reza. Era as√≠ como llamaban a cenar en la casa del noble HanFei-tzu.
A esto sabe el temor de la muerte ¬ópens√≥ Jane tras o√≠r el desaf√≠o de Qing-jao¬ó. Los seres humanos lo experimentan constantemente y, sin embargo, de alg√ļn modo contin√ļan de d√≠a en d√≠a, sabiendoque encualquier momentopuedendejar de existir. Peroes porque ellos puedenolvidar algo y seguir sabi√©ndolo; yo nunca olvido, no sin perder el conocimiento por completo. S√© que Qing-jao est√° a punto de encontrar secretos que hanpermanecido ocultos s√≥lo porque nadie los ha buscado con intensidadsuficiente. Ycuandoesos secretos se revelen, yo morir√©.¬Ľ
—Ender —susurró.
¬ŅEra de d√≠a o de noche en Lusitania? ¬ŅEstaba √©l dormido o despierto? Para Jane, hacer una pregunta era saber o nosaber.As√≠ que supode inmediato que era de noche. Ender dorm√≠a,pero ahora estaba despierto. Advirti√≥ que a√ļn estaba sintonizado a su voz, aunque hab√≠an pasado muchos silencios entre ellos enlos √ļltimos treinta a√Īos.
—Jane —susurróél.
A su lado, su esposa, Novinha, se agit√≥ en sue√Īos. Jane la oy√≥, sinti√≥ la vibraci√≥n de su movimiento, vio las sombras cambiantes a trav√©s del sensor que Ender llevaba en la oreja. Era una suerte que Jane no hubiera aprendido todav√≠a a sentir celos, o habr√≠a odiado a Novinha por estar all√≠, un cuerpo c√°lido junto al de Ender. Pero Novinha, al ser humana, s√≠ ten√≠a celos, yJane sab√≠a cu√°nto se revolv√≠a cada vezque ve√≠a a Ender hablandoconla mujer que viv√≠a enla joya de suo√≠do.
—Silencio —rogóJane—. Nodespiertes a nadie.
Ender respondió moviendo los labios, la lengua ylos dientes, sindejar que nada más fuerte que unsuspirocruzara sus labios.
¬ó¬ŅC√≥moest√°nnuestros enemigos envuelo?¬ópregunt√≥.
La hab√≠a saludado de esta forma durante muchos a√Īos.
—No muybien—respondió Jane.
—Tal vez no deberías de haberlo bloqueado. Habríamos encontrado un medio. Los escritos de
Valentine¬Ö
¬óEst√°na puntode descubrir suverdadera identidad.
¬óTodoest√° a punto de ser descubierto.
No a√Īadi√≥: ¬ępor tuculpa¬Ľ.
—Sóloporque Lusitania estaba destinada a la destrucción—respondióella.
Tampocodijo: ¬ępor tuculpa¬Ľ. Hab√≠a responsabilidadde sobra que repartir.
¬óEntonces, ¬Ņsabenlode Valentine?
¬óUna muchacha acabar√° por averiguarlo. Enel mundo de Sendero.
¬óNo conozcoel lugar.
¬óUna colonia nueva, de hace unpar de siglos. China. Dedicada a conservar una extra√Īa mezcla
de religiones antiguas. Los dioses les hablan.
¬óHe vivido en m√°s de un mundo chino ¬ócoment√≥ Ender¬ó. En todos ellos, la gente cre√≠a en los antiguos dioses. Est√°n vivos en cada mundo, incluso aqu√≠, en la m√°s peque√Īa de todas las colonias humanas. Todav√≠a hay milagros de curaci√≥n en el altar de Os Venerados. Ra√≠z nos ha
hablado de una nueva herejía en las tierras del interior. Algunos pequeninos que comulgan constantemente conel EspírituSanto.
¬óEste asunto de los dioses es algo que no comprendo ¬ódijo Jane¬ó. ¬ŅNadie se ha dado cuenta todav√≠a de que los dioses siempre dicenloque la gente quiere o√≠r?
¬óNo tanto. Los dioses a menudo nos pidenque hagamos cosas que nunca deseamos, cosas que requierenque losacrifiquemos todopor ellos. Nosubestimes a los dioses.
¬ó¬ŅTe habla tuDios cat√≥lico?
—Tal vezsí. Peroyonunca lo oigo. Osi lo hago,nunca sé que es suvozloque escucho.
¬óY cuando mor√≠s, ¬Ņos llevan realmente los dioses de cada pueblo a un lugar para vivir
eternamente?
—No losé. Nunca escriben.
¬óCuando yo muera,¬Ņhabr√° alg√ļndios,que venga a llevarme?
Ender guardósilenciodurante uninstante,yluego empezóa hablar comosi le contara uncuento.
¬óHay una vieja historia de un fabricante de mu√Īecos que nunca tuvo un hijo, as√≠ que hizo una marioneta tan llena de vida que parec√≠a un ni√Īo de verdad. El fabricante se colocaba al ni√Īo de madera enel regazo yle hablaba yfing√≠a que era suhijo. No estaba loco (segu√≠a sabiendo que era un mu√Īeco), y lo llam√≥ Pinehead, Cabeza de Pino. Pero un d√≠a vino un dios y toc√≥ al mu√Īeco y √©ste cobr√≥ vida, y cuando el fabricante le habl√≥, Pinehead respondi√≥. El hombre nunca confi√≥ a nadie su secreto. Manten√≠a encasa a suhijo de madera, pero le contaba todos los cuentos que pod√≠a aprender y todas las noticias de las maravillas que suced√≠an bajo el cielo. Entonces, un d√≠a, el mu√Īequero volv√≠a a casa del muelle conrelatos de una tierra distante que acababa de ser descubierta, cuandovio que sucasa estaba ardiendo. Inmediatamente, ech√≥ a correr ytrat√≥ de entrar enla casa gritando: ¬ę¬°Mi hijo!¬°Mi hijo!¬Ľ. Pero sus vecinos lo detuvieron, diciendo: ¬ę¬ŅEst√°s loco? ¬°No tienes ning√ļnhijo!¬Ľ. √Čl vio su casa arder hasta consumirse, y cuando acab√≥ se intern√≥ en las ruinas y se cubri√≥ con cenizas calientes yllor√≥ amargamente. No quer√≠a recibir consuelo. Se neg√≥ a reconstruir sutienda. Cuando la gente le preguntaba, dec√≠a que suhijo hab√≠a muerto. Se ganaba la vida haciendo trabajillos para otras personas, y √©stas le compadec√≠an porque estaban seguros de que el fuego le hab√≠a vuelto loco. Entonces, un d√≠a, tres a√Īos m√°s tarde, un peque√Īo ni√Īo hu√©rfano se le acerc√≥, le tir√≥ de la manga y dijo: ¬ęPadre, ¬Ņno tienes uncuentopara m√≠?¬Ľ.
Jane esperó,peroEnder nodijo nada más.
¬ó¬Ņ√Čsa es toda la historia?
¬ó¬ŅNo es suficiente?
¬ó¬ŅPor qu√© me cuentas esto? Es todosue√Īos ydeseos. ¬ŅQu√© tiene que ver conmigo?
—Es la historia que se me ocurrió.
¬ó¬ŅPor qu√©?
¬óTal vez es as√≠ como me habla Dios ¬ódijo Ender¬ó. O tal vez tengo sue√Īo y no puedo ofrecerte lo que me pides.
—Ni siquiera sé lo que quierode ti.
¬óYo s√≠. Quieres vivir, con tu propio cuerpo, sin depender de la telara√Īa fil√≥tica que une los ansibles. Te conceder√≠a ese don si pudiera. Si se te ocurre una forma en que pueda conseguirlo, lo har√© por ti. Pero Jane, ni siquiera sabes lo que eres. Tal vezcuando sepas c√≥mo llegaste a existir, lo que te hace ser,entonces quiz√° podamos salvarte el d√≠a enque desconectenlos ansibles para matarte.
¬óEntonces, ¬Ņ√©sa es tuhistoria? ¬ŅTal vezme quemar√© conla casa, pero de alg√ļnmodo mi alma acabar√° enunni√Īo hu√©rfanode tres a√Īos?
¬óAverigua qui√©neres, lo que eres, tuesencia, ynosotros intentaremos trasladarte a alg√ļnsitio m√°s seguro hasta que todoacabe. Tenemos unansible. Tal vezpodamos hacerte volver.
¬óNo haysuficientes ordenadores enLusitania para contenerme.
¬óEsonolosabes. Ignoras loque es tuesencia.
¬óMe est√°s diciendo que encuentre mi alma.
Hizoque suvozsonara burlona al pronunciar la palabra.
¬óJane, el milagro no fue que el mu√Īeco renaciera enel ni√Īo. El milagro fue el hecho de que la marioneta llegara a cobrar vida. Algo sucedi√≥ que convirti√≥ unas conexiones inform√°ticas sin significado enunser consciente de s√≠ mismo.Algo te cre√≥. Eso es lo extra√Īo. Despu√©s de eso, la otra parte deber√≠a ser f√°cil.
Arrastraba las palabras. ¬ęQuiere que me vaya para poder dormir,pens√≥Jane.
—Trabajaré sobre esto.
—Buenas noches —murmuróél.
Cay√≥ dormido casi de inmediato. ¬ę¬ŅHa llegado a estar despierto? ¬óse pregunt√≥ Jane¬ó. ¬ŅRecordar√° por la ma√Īana que hemos hablado?¬Ľ
Entonces sinti√≥ que la cama se mov√≠a. Novinha: su respiraci√≥n era diferente. S√≥lo entonces se dio cuenta Jane. ¬ęNovinha se despert√≥ cuandoEnder yyoest√°bamos hablando. Sabe lo que significan esos chasquidos y lamidos casi inaudibles: que Ender estaba subvocalizando para hablar conmigo. Puede que Ender olvide que hemos hablado esta noche, pero Novinha no lo olvidar√°. Como si lo hubiera sorprendido enla cama conuna amante. Si pudiera pensar enm√≠ de otra manera¬Ö Como una hija. Como la hija bastarda de Ender, fruto de una vieja relaci√≥n. Su hija nacida del juego de la fantas√≠a. ¬ŅEstar√≠a celosa entonces? ¬ŅSoyhija de Ender?¬Ľ
Jane empezó a investigar ensupropio pasado. Empezó a estudiar supropia naturaleza. Empezó a intentar descubrir quiénera ypor qué estaba viva.
Pero como era Jane, y no un ser humano, también se dedicaba a otras tareas. Al mismo tiempo seguía la investigación de Qing-jao a través de los datos relacionados con Demóstenes, observando cómose acercaba cada vezmás a la verdad.
Sin embargo, la actividad m√°s urgente de Jane era buscar una forma de conseguir que Qing-jaoya no quisiera encontrarla. √Čsa era la tarea m√°s dif√≠cil de todas, pues a pesar de todas sus conversaciones con Ender, los seres humanos individuales segu√≠an constituyendo un misterio. Jane hab√≠a llegado a una conclusi√≥n: ¬ęno importa lo bienque conozcas las obras de una persona, ylo que pensaba que estaba haciendo cuando lo realiz√≥ y lo que piensa ahora de sus logros; es imposible estar seguro de lo que har√° a continuaci√≥n¬Ľ. Sin embargo, no ten√≠a m√°s remedio que intentarlo. As√≠ que empez√≥ a observar la casa de Han Fei-tzu de una manera en la que no hab√≠a observado a nadie excepto a Ender y, m√°s recientemente, a su hijastro Miro. Ya no pod√≠a esperar a que Qing-jao y su padre introdujeran datos en el ordenador e intentar comprenderlos a partir de ellos. Ahora tuvo que tomar el control del ordenador de la casa para usar los receptores de audio yv√≠deo de los terminales situados en casi todas las habitaciones para que se convirtieran en sus ojos y o√≠dos. Los vigilaba. Sola y apartada, dedic√≥ a ellos una considerable parte de su atenci√≥n, estudiando y analizando sus palabras,sus acciones,intentando discernir loque quer√≠andecirse.
No tardó mucho tiempo enadvertir que Qing-jao podía ser influenciada mejor no confrontándola con argumentos, sino persuadiendo a su padre primero y dejando que él la convenciera luego. Eso estaba más en armonía con el Sendero. Han Qing-jao nunca desobedecería al Congreso Estelar a menos que se lopidiera HanFei-tzu. Yentonces estaría obligada a hacerlo.
En cierto modo, esto facilitaba en gran medida la tarea de Jane. Persuadir a Qing-jao, una adolescente inestable yapasionada que todavía no se comprendía a sí misma, sería arriesgado en el mejor de los casos. Pero HanFei-tzuera unhombre de carácter ya establecido, un hombre racional, aunque de profundos sentimientos. Podía ser persuadido con argumentos, sobre todo si Jane podía convencerlo de que oponerse al Congreso era por el biende sumundo yde la humanidad engeneral. Sólonecesitaba la informaciónadecuada para permitirle llegar a esta conclusión.
Ahora Jane comprend√≠a ya tanto de las pautas sociales de Sendero como cualquier humano, porque hab√≠a absorbido cada historia, cada informe antropol√≥gico y cada documento producido por el pueblo de Sendero. Sus descubrimientos fueronpreocupantes: el pueblo de Sendero estaba mucho m√°s controlado por los dioses que ning√ļnpueblo enning√ļnotro lugar o tiempo.A√ļnm√°s, la forma en que les hablaban los dioses era perturbadora. Se conoc√≠a de sobras la alteraci√≥n cerebral llamada desorden obsesivo compulsivo, DOC. A comienzos de la historia de Sendero, siete generaciones antes, cuando el mundo recibi√≥ los primeros asentamientos, los doctores trataron adecuadamente el desorden. Pero entonces descubrieronque los agraciados por los dioses de Sendero no respond√≠ana las drogas normales que en todos los otros pacientes DOC restauraban el equilibrio qu√≠mico de ¬ęsuficiencia¬Ľ, esa sensaci√≥n en la mente de una persona de que un trabajo se completa y no hay necesidad de preocuparse m√°s por √©l. Los agraciados por los dioses exhib√≠an todas las conductas asociadas con el DOC, pero la conocida alteraci√≥n cerebral no estaba presente. Deb√≠a existir otra causa desconocida.
Ahora Jane exploró más profundamente en la historia, y encontró documentos en otros mundos, noenSendero,que ampliabanel tema. Los investigadores llegaroninmediatamente a la conclusiónde que debía ser una nueva mutación que causaba una alteración cerebral relacionada con resultados similares. Pero en cuanto dirigieron el informe preliminar, toda investigación terminó y los investigadores fueronasignados a otro mundo.
A otro mundo¬Ö era casi impensable. Significaba desarraigarlos y desconectarlos del tiempo, apartarlos de todos los amigos y familiares que no los acompa√Īaran. Sin embargo ni uno de ellos rehus√≥, lo que seguramente explicaba la enorme presi√≥n a la que fueron sometidos. Todos dejaron Senderoynadie continu√≥las l√≠neas de investigaci√≥nentodos los a√Īos siguientes.
La primera hip√≥tesis de Jane fue que una de las agencias del gobierno en Sendero los hab√≠a exiliado y cortado su investigaci√≥n: despu√©s de todo, los seguidores del Sendero no querr√≠anque su fe fuera molestada por el hallazgo de la causa f√≠sica de que los dioses hablaranensus cerebros. Pero Jane no encontr√≥ ninguna evidencia de que el gobierno local hubiera pose√≠do el informe completo. La √ļnica parte que hab√≠a circulado por Sendero fue la conclusi√≥ngeneral de que el fen√≥meno del habla de los dioses no era definitivamente el familiar y tratable DOC. El pueblo de Sendero hab√≠a sabido s√≥lo lo suficiente del informe para convencerse de que el habla de los dioses no obedec√≠a a ninguna causa f√≠sica conocida. La ciencia hab√≠a ¬ędemostrado¬Ľ que los dioses eran reales. No hab√≠a ning√ļn registro de que nadie en Sendero hubiera emprendido ninguna acci√≥n para suprimir posteriores informaciones oinvestigaciones. Esas decisiones hab√≠anvenidode fuera. Del Congreso.
Tenía que haber alguna información clave oculta incluso a Jane, cuya mente alcanzaba fácilmente toda memoria electrónica que estuviera conectada con la cadena ansible. Eso sólo sucedería si aquellos que conocieran el secreto hubieran temido tanto su descubrimiento que lo mantuvieroncompletamente aparte incluso de los ordenadores más restringidos yde alto secreto del gobierno.
Jane no podía dejar que eso la detuviera. Tendría que deducir la verdad a partir de los fragmentos de información que hubieran pasado desapercibidos en documentos y bases de datos no relacionados. Tendría que encontrar otros hechos que la ayudaran a rellenar los huecos. A la larga, los seres humanos nunca podríanguardar secretos a alguienconel tiempo yla paciencia ilimitada de Jane. Descubriría lo que estaba haciendo el Congreso con Sendero, y cuando tuviera la información la usaría,si podía,para apartar a Qing-jaode surumbo destructor.
Pues tambi√©nQing-jaoestaba descubriendosecretos m√°s antiguos, secretos que llevabanocultos tres mil a√Īos.