6 - Varelse

¬čAhora que sabemos d√≥nde est√°, resulta tan natural como comer.¬õ
¬č¬ŅC√≥mo lo encontrasteis? Nunca he o√≠do hablar a la mente de nadie que no haya
pasado a la tercera vida.¬õ
¬čLo encontramos a trav√©s de los ansibles y los aparatos electr√≥nicos conectados a
ellos. Lo encontramos cuando su cuerpo estaba en el espacio. Para alcanzar su mente,
tuvimos que alcanzar el caos y formar un puente.¬õ
¬č¬ŅPuente?¬õ
¬čUna unidad transicional, que en parte parec√≠a su mente y en parte la nuestra.¬õ
¬čSi pudisteis alcanzar su mente, ¬Ņpor qu√© no impedisteis que os destruyera?¬õ
¬čEl cerebro humano es muy extra√Īo. Antes de que pudi√©ramos encontrar sentido a lo
que hallamos allí, antes de que pudiéramos aprender cómo hablar a ese espacio
retorcido, todas mis hermanos y madres desaparecieron. Continuamos estudiando su
mente durante todos los a√Īos que esperamos, en forma de cris√°lida, hasta que √©l nos
encontró: cuando vino, entonces pudimos hablarle directamente.›
¬č¬ŅQu√© pas√≥ con el puente que formasteis?¬õ
¬čNunca hemos pensado en ello. Probablemente todav√≠a est√© en alguna parte.¬õ
El nuevo cultivo de patatas se mor√≠a. Ender vio los c√≠rculos marrones en las hojas, las plantas ca√≠das all√≠ donde los tallos se hab√≠anvuelto tanquebradizos que la m√°s leve brisa los curvaba hasta que se romp√≠an. Esa ma√Īana todas estaban sanos. La llegada de la enfermedad fue tan repentina, su efecto tandevastador,que s√≥lopod√≠a tratarse del virus de la descolada.
Ela yNovinha se sentir√≠andecepcionadas: hab√≠andepositado muchas esperanzas eneste cultivo de patata. Ela, la hija adoptiva de Ender, hab√≠a estado trabajando enungenque har√≠a que cada c√©lula del organismo produjera tres productos qu√≠micos distintos, cuya acci√≥n inhib√≠a o mataba al virus de la descolada. Novinha, suesposa, hab√≠a estado trabajando enungenque har√≠a que los n√ļcleos de las c√©lulas fueranimpermeables a cualquier mol√©cula mayor que und√©cimo del tama√Īo de la descolada. Con este cultivo de patata, hab√≠an introducido ambos genes, y cuando las primeras pruebas demostraronque las dos tendencias hab√≠ancuajado, Ender llev√≥ las semillas a la granja experimental y las plant√≥. Junto con sus ayudantes, las nutri√≥ durante las √ļltimas seis semanas. Todo parec√≠a ir bien.
Si la técnica hubiera funcionado, podría haberse adaptado para todas las plantas y animales de los que dependían para vivir los humanos de Lusitania. Pero el virus de la descolada fue más listo: descubrió sus estratagemas. Con todo, seis semanas era mejor que los dos o tres días de rigor. Tal vezestabanenel buencamino.
O tal vez las cosas hab√≠an ido ya demasiado lejos. Cuando Ender lleg√≥ a Lusitania, los nuevos cultivos de plantas y animales terrestres pod√≠an durar hasta veinte a√Īos antes de que la descolada decodificara sus mol√©culas gen√©ticas y las rompiera. Pero durante los √ļltimos a√Īos al parecer el virus hab√≠a hecho unavance que le permit√≠a decodificar cualquier mol√©cula gen√©tica de la Tierra en cuesti√≥nde d√≠as, oinclusoenhoras.
√öltimamente, lo √ļnico que permit√≠a a los colonos humanos cultivar sus plantas y criar a sus animales era unpulverizador que resultaba inmediatamente fatal para el virus de la descolada. Hab√≠a colonos humanos que quer√≠anrociar todoel planeta yacabar conel virus de una vezpor todas.
Fumigar un planeta entero resultaba poco pr√°ctico, pero no era Imposible: hab√≠a otras razones para rechazar esta opci√≥n. Todas las formas de vida nativa depend√≠anabsolutamente de la descolada para reproducirse. Eso inclu√≠a a los cerdis, los pequeninos, los nativos inteligentes de este mundo, cuyo ciclo reproductivo estaba inextricablemente vinculado a la √ļnica especie nativa de √°rbol. Si el virus de la descolada fuera destruido, esta generaci√≥n de pequeninos se convertir√≠a en la √ļltima. Ser√≠a xenocidio.
Hasta el momento, la idea de hacer algo que pudiera aniquilar a los cerdis ser√≠a rechazada inmediatamente por la mayor√≠a de los habitantes de Milagro, el pueblo de los humanos. De momento. Pero Ender sab√≠a que muchas opiniones pod√≠an cambiar si se conocieran unos cuantos hechos m√°s. Por ejemplo, s√≥lo un pu√Īado de personas sab√≠a que la descolada se hab√≠a adaptado ya dos veces al producto qu√≠mico que usaban para matarla. Ela y Novinha hab√≠an desarrollado varias versiones del producto,de forma que la siguiente ocasi√≥nque la descolada se adaptara a unviricida pudieranpasar inmediatamente a otro. Del mismo modo, hab√≠antenido que cambiar enuna ocasi√≥nel inhibidor de la descolada, cuyo efecto imped√≠a que los seres humanos murieran por los virus de la descolada que habitaban en cada humano de la colonia. El inhibidor se a√Īad√≠a a todos los alimentos de la colonia, de forma que cada humanoloinger√≠a consucomida.
Sin embargo, todos los inhibidores y viricidas funcionaban sobre los mismos principios b√°sicos. Alg√ļn d√≠a, al igual que hab√≠a aprendido a adaptarse a los genes terrestres en general, la descolada aprender√≠a tambi√©na manejar cada clase de productos qu√≠micos, yentonces no importar√≠a cu√°ntas versiones tuvieran: la descolada agotar√≠a sus recursos encuesti√≥nde d√≠as.
Sólo unas pocas personas sabían lo precaria que era en realidad la supervivencia de Milagro. Sólo unas pocas personas sabíancuánto dependía del trabajo que Ela yNovinha, como xenobiólogas de Lusitania, estaban haciendo; lo igualada que estaba su competición con la descolada; lo devastadoras que seríanlas consecuencias si alguna vezquedabanatrás.
Daba lo mismo. Si los colonos llegaran a comprenderlo, habr√≠a muchos que dir√≠an: ¬ęsi es inevitable que alg√ļnd√≠a la descolada nos venza, entonces acabemos conella ahora. Si eso mata a los cerdis, lo sentimos, pero si se trata de ellos o nosotros, elegimos nosotros¬Ľ. Estaba bien que Ender adoptara la visi√≥n a largo plazo, la perspectiva filos√≥fica, y dijera: mejor que perezca una peque√Īa colonia humana que aniquilar a otra especie inteligente. Sab√≠a que este argumento no significar√≠a nada para los humanos de Lusitania. Sus propias vidas estaban aqu√≠ en juego, adem√°s de las de sus hijos. Ser√≠a absurdo esperar que estuvieran dispuestos a morir por otra especie a la que no comprend√≠an y que pocos apreciaban. No tendr√≠a sentido gen√©ticamente: la evoluci√≥n anima s√≥lo a las criaturas que se tomanenserio proteger sus propios genes.Aunque el obispo declarara que era la voluntad de Dios que los seres humanos de Lusitania ofrecieran sus vidas a cambio de las de los cerdis,ser√≠ancontados los que obedecer√≠an.
¬ęNo estoyseguro de poder hacer el sacrificio ¬ópens√≥ Ender¬ó.Aunque no tengo hijos propios. Aunque ya he vivido la destrucci√≥n de otra especie inteligente (aunque yo mismo propici√© esa destrucci√≥n, y s√© la terrible carga moral que supone), no estoy seguro de poder permitir que mis semejantes humanos mueran de hambre, porque sus cosechas han sido destruidas, o mucho m√°s dolorosamente, por el regreso de la descolada como enfermedad con el poder para consumir el cuerpohumanoencosa de d√≠as.
¬ęSin embargo, ¬Ņpodr√≠a consentir la destrucci√≥n de los pequeninos? ¬ŅPodr√≠a permitir otro xenocidio?¬Ľ
Recogió otro de los tallos rotos de patata con sus hojas manchadas. Tenía que llevarlo a Novinha, por supuesto, para que lo examinara, o lo haría Ela, y confirmarían lo que ya era obvio. Otro fracaso. Metió el tallode patata enuna bolsa esterilizada.
¬óPortavoz.
Era Plantador, el ayudante de Ender ysuamigo m√°s √≠ntimoentre los cerdis. Plantador era el hijo del pequenino llamado Humano, a quien Ender hab√≠a llevado a la ¬ętercera vida¬Ľ, la etapa √°rbol del ciclo de vida pequenino. Ender alz√≥ la bolsa de pl√°stico transparente para que Plantador viera las hojas de suinterior.
—Muertas del todo,Portavoz—dijoPlantador,sinninguna emocióndiscernible.
Eso fue al principio lo m√°s desconcertante de trabajar con los pequeninos: no mostraban emociones de forma que los humanos pudieran interpretar f√°cilmente. Era una de las mayores barreras para que la mayor√≠a de los colonos los aceptaran. Los cerdis no se mostrabansimp√°ticos o tiernos. Eransimplemente extra√Īos.
¬óLointentaremos de nuevo ¬ódijoEnder¬ó. Creo que nos estamos acercando.
¬óTuesposa te requiere ¬ódijoPlantador.
La palabra ¬ęesposa¬Ľ, incluso traducida a un lenguaje humano como el stark, estaba tan cargada de tensi√≥n para un pequenino que le resultaba dif√≠cil pronunciarla de modo natural. Plantador casi apret√≥ los dientes al decirla. Sin embargo, la idea de tener esposa era tan poderosa para los pequeninos que, aunque pod√≠anllamar a Novinha por sunombre cuando le hablabandirectamente, al hablar consumaridos√≥lose refer√≠ana ella por sut√≠tulo.
¬óIba a ir a verla de todas formas ¬ódijo Ender¬ó. ¬ŅQuieres medir yregistrar estas patatas, por favor?
Plantador salt√≥ para enderezarse. ¬ęComo una palomita de ma√≠z¬Ľ, pens√≥ Ender. Aunque su cara pareci√≥ inexpresiva para los ojos humanos, el salto vertical mostraba su deleite. A Plantador le encantaba trabajar conel equipo electr√≥nico, porque las m√°quinas le fascinabanyporque eso a√Īad√≠a grandeza a suposici√≥nentre los otros machos pequeninos. Plantador empez√≥ inmediatamente a sacar la c√°mara ysuordenador de la bolsa que siempre llevaba consigo.
—Cuando acabes, prepara por favor esta secciónaislada para quemarla —pidióEnder.
—Sí sí —respondió Plantador—. Sí sí sí.
Ender suspir√≥. Los pequeninos se molestaban cuando los humanos les dec√≠an cosas que ya sab√≠an. Plantador conoc√≠a la rutina que deb√≠a ejecutar cuando la descolada se hab√≠a adaptado a una nueva cosecha: el virus ¬ęeducado¬Ľ ten√≠a que ser destruido mientras estaba a√ļn aislado. No ten√≠a sentido dejar que toda la comunidad de virus de la descolada se beneficiara de lo que hab√≠a aprendido uncultivo. As√≠ que Ender no tendr√≠a que hab√©rselo recordado. Sinembargo, era as√≠ como los seres humanos satisfac√≠an susentido de la responsabilidad: comprobando una yotra vez, aunque sab√≠anque era innecesario.
Plantador estaba tan atareado que apenas advirti√≥ que Ender se marchaba. Cuando Ender lleg√≥ al cobertizo al final del campo, se desnud√≥, puso sus ropas enla caja de purificaci√≥n, yluego ejecut√≥ la danza purificadora: las manos arriba, los brazos rotando, trazar unc√≠rculo, agacharse yvolverse a poner de pie, para que la combinaci√≥n de radiaci√≥n y gases que llenaban el cobertizo alcanzaran todas las partes de su cuerpo. Inspir√≥ profundamente por la nariz y la boca, y luego tosi√≥, como siempre, porque los gases apenas alcanzaban los l√≠mites de la tolerancia humana. Tres minutos completos con los ojos ardiendo y los pulmones abrasados, agitando los brazos, agach√°ndose y poni√©ndose en pie: ¬ęNuestro ritual de obediencia a la descolada todopoderosa. As√≠ nos humillamos ante la due√Īa indiscutida de la vida en este planeta. Finalmente, se termin√≥. Ya me he asado lo suficiente¬Ľ,pens√≥.
Mientras el aire fresco entraba por fin en el cobertizo, sac√≥ sus ropas de la caja y se las puso, todav√≠a calientes. En cuanto dejara el cobertizo, √©ste se calentar√≠a hasta que su superficie entera estuviera muy por encima de la tolerancia demostrada al calor por el virus de la descolada. Nada pod√≠a vivir en ese cobertizo durante el √ļltimo paso de la purificaci√≥n. La siguiente vez que alguien entrara en√©l,estar√≠a absolutamente est√©ril.
Sinembargo, Ender nopod√≠a dejar de pensar que, de alg√ļnmodo, el virus encontrar√≠a una forma de abrirse paso, si no a trav√©s del cobertizo, entonces por la leve barrera disruptiva que rodeaba la zona de cultivos experimentales como una muralla invisible. Oficialmente, ninguna mol√©cula mayor que un centenar de √°tomos pod√≠a atravesar esa barrera sin ser rota. Las verjas a cada lado de la barrera imped√≠an que los humanos y los cerdis se perdieran en aquella zona fatal, pero Ender imaginaba a menudo lo que suceder√≠a si alguienatravesaba el campo disruptor. Todas las c√©lulas de su cuerpo morir√≠an al instante mientras los √°cidos nucleicos se descompon√≠an. Tal vez el cuerpo se mantuviera unido f√≠sicamente. Pero, ensuimaginaci√≥n, Ender siempre lo ve√≠a desmoron√°ndose hasta quedar reducido a polvo al otro lado de la barrera, convirti√©ndose en humo bajo la brisa antes de poder golpear el suelo.
Lo que incomodaba m√°s a Ender de la barrera disruptora era que estaba basada en el mismo principio que el Ingenio D.M. Dise√Īado para ser usado contra astronaves ymisiles, fue Ender quien lo volvi√≥ contra el planeta natal de los insectores cuando comand√≥ la flota humana tres mil a√Īos atr√°s. Adem√°s, se trataba de la misma arma que el Congreso Estelar hab√≠a enviado ahora camino de Lusitania. Seg√ļn Jane, el Congreso ya hab√≠a intentado enviar la orden para usarlo. La hab√≠a bloqueado cortando las comunicaciones ansibles entre la flota y el resto de la humanidad, pero no hab√≠a manera de saber si alg√ļn capit√°n agotado, lleno de p√°nico porque su ansible no funcionaba, podr√≠a a√ļndirigirlocontra Lusitania cuandollegara.
Era impensable, pero lo hab√≠an hecho: el Congreso hab√≠a enviado la orden de destruir un mundo. De cometer xenocidio. ¬ŅHab√≠a escrito Ender en vano la Reina Colmena? ¬ŅHab√≠an olvidado ya?
Pero para ellos no era ¬ęya¬Ľ. Para la mayor√≠a de la gente hab√≠an transcurrido tres mil a√Īos. Y aunque Ender hab√≠a escrito la Vida de Humano, no se la cre√≠a ampliamente todav√≠a. No hab√≠a sido abrazada por la gente hasta el grado de que el Congreso no se atreviera a actuar contra los pequeninos.
¬ŅPor qu√© hab√≠an decidido hacerlo? Probablemente por el mismo prop√≥sito que la barrera disruptora de los xenobi√≥logos: para aislar una peligrosa infecci√≥na finde que no se extendiera a la poblaci√≥n m√°s amplia. El Congreso estaba probablemente preocupado por contener la plaga de la revuelta planetaria. Pero cuando la flota llegara aqu√≠, con o sin √≥rdenes, podr√≠an usar el Peque√Īo Doctor como soluci√≥n definitiva al problema de la descolada: si no hab√≠a ning√ļn planeta Lusitania, no habr√≠a ning√ļn virus mutable medio inteligente que tuviera la oportunidad de aniquilar a la humanidadytodas sus obras.
No había mucha distancia entre los campos experimentales yla nueva estaciónde xenobiología. El sendero rodeaba una colina baja, sorteaba el borde del bosque que era padre, madre ycementerio viviente para esta tribude pequeninos, y luego llegaba hasta la puerta norte de la verja que rodeaba la colonia humana.
La verja resultaba dolorosa para Ender. Ya no hab√≠a motivos para que existiera, ahora que la pol√≠tica de contacto m√≠nimo entre humanos y pequeninos hab√≠a sido rota, y ambas especies atravesaban libremente la puerta. Cuando Ender lleg√≥ a Lusitania, la verja estaba cargada con un campo que provocaba undolor insoportable a quienla cruzara. Durante la lucha por ganar el derecho a comunicarse libremente conlos pequeninos, el mayor de los hijos adoptivos de Ender, Miro, hab√≠a quedado atrapado en el campo durante varios minutos, lo que le caus√≥ una lesi√≥n cerebral irreversible. Sinembargo, la experiencia de Miro era s√≥lo la expresi√≥nm√°s dolorosa e inmediata de lo que la verja hac√≠a a las almas de los humanos rodeados por ella. La psicobarrera fue desconectada hac√≠a treinta a√Īos. Durante todo este tiempo, no hab√≠a existido ning√ļn motivo para que se irguiera ninguna barrera entre humanos ypequeninos; sinembargo la verja permanec√≠a. Los colonos humanos de Lusitania lo quer√≠an as√≠. Deseaban que la frontera entre humanos y pequeninos siguiera siendo inexpugnable.
Por eso el laboratorio xenobiológico había sido trasladado desde su antiguo emplazamiento junto al río. Si los pequeninos iban a tomar parte en la investigación, el laboratorio tenía que estar cerca de la verja, y todos los campos experimentales ante ella, para que humanos y pequeninos no tuvieranla oportunidad de enfrentarse casualmente.
Cuando Miro se marchó para reunirse con Valentine, Ender pensó que a la vuelta se sorprendería por los grandes cambios que se producirían en el mundo de Lusitania. Pensaba que Miro vería a humanos ypequeninos trabajando codo concodo, dos especies conviviendo enarmonía. En cambio, Miro encontraría la colonia casi igual. Con raras excepciones, los seres humanos de Lusitania no ansiabanla intimidadconotra especie.
Fue buena cosa que Ender ayudara a la reina colmena a restaurar la especie de los insectores tan lejos de Milagro. Ender pretendía ayudar a que insectores y humanos llegaran a conocerse gradualmente. Encambio, Novinha yél ysufamilia se habíanvisto obligados a mantener ensecreto la existencia de los insectores en Lusitania. Si los colonos humanos no podían tratar con los pequeninos, que parecían mamíferos, no cabía duda de que la existencia de los insectores, con su aspecto de insectos,provocaría una violenta xenofobia casi de inmediato.
¬ęGuardo demasiados secretos ¬ópens√≥ Ender¬ó. Durante todos estos a√Īos he sido portavoz de los muertos, descubriendo secretos y ayudando a la gente a vivir a la luz de la verdad. Ahora ya no ans√≠o decirle a nadie la mitad de lo que s√©, porque si revelara toda la verdad habr√≠a miedo, odio, brutalidad,asesinato,guerra.¬Ľ
No lejos de la verja, pero fuera de ella, se alzabanlos padres-√°rbol, uno llamado Ra√≠z, el otro Humano, plantados de forma que desde la verja parec√≠a que Ra√≠z estaba a la izquierda, y Humano a la derecha. Humano era el pequenino a quien Ender tuvo que matar ritualmente con sus propias manos, seg√ļn lo requerido para sellar el tratado entre humanos y pequeninos. Entonces Humano renaci√≥ en celulosa y clorofila, convertido finalmente en un macho adulto maduro, capaz de engendrar hijos.
En este momento Humano a√ļn ten√≠a un enorme prestigio, no s√≥lo entre los cerdis de su tribu, sino tambi√©n en muchas otras tribus. Ender sab√≠a que estaba vivo: sin embargo, al ver el √°rbol, le resultaba imposible olvidar c√≥mohab√≠a muertoHumano.
Ender no ten√≠a ning√ļn problema para tratar a Humano como a una persona, pues hab√≠a hablado coneste padre-√°rbol muchas veces. Lo dif√≠cil era considerar a este √°rbol la misma persona a la que hab√≠a conocido como el pequenino llamado Humano. Ender comprend√≠a intelectualmente que la identidad de una persona estaba compuesta de voluntad ymemoria, yque voluntad ymemoria hab√≠an pasado intactas del pequenino al padre-√°rbol. Pero la comprensi√≥n intelectual no siempre trae consigouna creencia visceral. Humanoera muyextra√Īo ahora.
Sin embargo, segu√≠a siendo Humano, y segu√≠a siendo amigo de Ender. El Portavoz toc√≥ la corteza del √°rbol al pasar. Luego, desvi√°ndose unos pocos pasos, se acerc√≥ al otro padre-√°rbol llamado Ra√≠z, yacarici√≥ tambi√©nsucorteza. Nunca hab√≠a llegado a conocer a Ra√≠zcomo pequenino: Ra√≠z hab√≠a muerto por otras manos, y este √°rbol era ya alto y grande antes de que Ender llegara a Lusitania. Nohab√≠a ning√ļnsentidode p√©rdida que lopreocupara cuando hablaba conRa√≠z.
Enla base de Raíz, entre las raíces, había muchos palos.Algunos habíansido traídos aquí;otros estabanhechos de las propias ramas de Raíz. Eranpalos para hablar. Los pequeninos los usabanpara marcar un ritmo en el tronco de un padre-árbol, y éste formaba y reformaba las zonas huecas de su interior para cambiar el sonido, para producir una lenta especie de habla. Ender sabía llevar el ritmo consuficiente destreza para entender palabras de los árboles.
Sin embargo, hoy no quería conversar. Que Plantador dijera a los padres-árbol que otro experimento había fracasado. Ender hablaría más tarde con Raíz y Humano. Hablaría con la reina colmena. Hablaría con Jane. Hablaría con todo el mundo. Después de toda la charla, no estaría más cerca de la resoluciónde ninguno de los problemas que amenazabanel futuro de Lusitania. Porque la solución de sus problemas no dependía de la conversación. Dependía del conocimiento y la acción: conocimiento que sólo otras personas podían adquirir, acciones que sólo otras personas podían ejecutar. Ender se encontraba impotente para resolver los problemas.
Todo lo que pod√≠a hacer, todo lo que hab√≠a hecho desde subatalla final como ni√Īo guerrero, era escuchar yhablar. Enotros momentos, enotros lugares, eso hab√≠a bastado. Ahora no. Muchas clases diferentes de destrucci√≥n gravitaban sobre Lusitania, algunas de ellas puestas en movimiento por el propio Ender, yninguna de ellas pod√≠a ser resuelta por ninguna actuaci√≥n, palabra ni pensamiento de Andrew Wiggin. Como todos los otros ciudadanos de Lusitania, su futuro estaba en manos de otra gente. La diferencia entre ellos y √©l era que Ender conoc√≠a todo el peligro, todas las posibles consecuencias de cada fallo o error. ¬ŅQui√©n estaba m√°s maldito: el que mor√≠a sin saberlo hasta el mismo momento de su muerte, o el que contemplaba su destrucci√≥n mientras se acercaba, paso a paso,durante d√≠as, semanas ya√Īos?
Ender dejó a los padres-árbol y recorrió el resto del bien cuidado sendero hacia la colonia humana. Atravesó la verja, la puerta del laboratorio xenobiológico. El pequenino que era el mejor ayudante de Ela (se llamaba Sordo, aunque decididamente no era duro de oído) lo condujo de inmediato a la oficina de Novinha, donde Ela, Novinha, Quara yGrego estabanya esperando. Ender alzóla bolsa que contenía el fragmento de la planta de patata.
Ender sacudió la cabeza. Novinha suspiró. Sin embargo, no parecían ni la mitad de
decepcionadas de loque Ender esperaba. Claramente teníanalgomás enla cabeza.
¬óSupongo que era de esperar-dijoNovinha.
—Sinembargo, teníamos que intentarlo —comentóEla.
¬ó¬ŅPor qu√© ten√≠amos que intentarlo? ¬ódemand√≥ Grego. El hijo menor de Novinha (y por tanto tambi√©n hijo adoptivo de Ender) ten√≠a treinta y tantos a√Īos ahora, y era un cient√≠fico brillante por derecho propio; pero parec√≠a disfrutar de su papel de abogado del diablo en todas las discusiones familiares, trataran de xenobiolog√≠a o del color con el que hab√≠a que pintar las paredes¬ó. Al introducir estos nuevos cultivos s√≥lo conseguimos ense√Īar a la descolada a burlar todas las estrategias de que disponemos para matarla. Si nola aniquilamos ahora,nos aniquilar√° a nosotros. En cuanto la descolada desaparezca, podremos cultivar patatas normales y corrientes sin todas estas tonter√≠as.
—¡No podemos! —gritó Quara. Su vehemencia sorprendió a Ender. Quara no solía hablar ni siquiera en las mejores ocasiones: el que ahora lo hiciera con tanta convicción no era frecuente en ella—. Te digoque la descolada está viva.
—Yyote digoque unvirus es unvirus —sentencióGrego.
AEnder le molestaba que Grego abogara por el exterminio de la descolada: no era propio de él pedir algo que destruiría a los pequeninos. Grego había crecido prácticamente entre los varones pequeninos,los conocía yhablaba sulenguaje mejor que nadie.
¬óChicos, callaos y dejadme explicar esto a Andrew ¬óexigi√≥ Novinha¬ó. Ela y yo est√°bamos discutiendolo que pod√≠amos hacer si las patatas fracasaban,yme dijo¬Ö,no,expl√≠calot√ļ,Ela.
¬óEs una idea bastante sencilla. En vez de intentar cultivar patatas que inhiban el crecimiento del virus de la descolada, tenemos que ir a por el virus mismo.
—Esoes —asintióGrego.
—Cierra el pico —ordenóQuara.
—Sé amable contodos nosotros, Grego, yhazlo que tuhermana te ha pedido taneducadamente
¬ódijo Novinha.
Ela suspiróycontinuó:
—No podemos matarlo porque eso eliminaría toda la vida nativa de Lusitania. Así que propongo intentar el desarrollo de un nuevo cultivo de descolada que siga actuando como el virus que tenemos en los ciclos reproductivos de todas las formas de vida lusitanas, pero sin la habilidad para adaptarse a nuevas especies.
¬ó¬ŅPuedes eliminar esa parte del virus? ¬ópregunt√≥ Ender¬ó. ¬ŅPuedes encontrarlo?
¬óNo es probable. Pero creo que puedo encontrar todas las partes del virus que est√°nactivas en los cerdis y en todas las parejas planta-animal, mantenerlas, y descartar todo lo dem√°s. Entonces a√Īadir√≠amos una rudimentaria habilidad reproductora yestablecer√≠amos algunos receptores para que responda adecuadamente a los cambios apropiados en el cuerpo anfitri√≥n, lo meter√≠amos todo en un √≥rgano nuevo, y lo tendr√≠amos: un sustituto de la descolada de forma que los pequeninos ytodas las especies nativas est√©na salvo ynosotros podamos vivir sinpreocuparnos.
¬ó¬ŅEntonces rociar√≠as todo el virus original de la descolada para aniquilarlo? ¬ópregunt√≥ Ender ¬ó. ¬ŅYsi ya hayuncultivoresistente?
—No, no lo rociaremos, porque eso acabaría con los virus que ya se han incorporado a los cuerpos de todas las criaturas lusitanas. Estoes lodifícil…
—Comosi el restofuera fácil —masculló Novinha—,crear unorganismonuevode la nada…
—No podemos inyectar esos organelos en unos cuantos cerdis o en todos, porque también
tendríamos que inyectarlos entodas las formas de vida animal nativa,árboles yhierbas.
¬óNo puede hacerse ¬ódijoEnder.
¬óEntonces tenemos que desarrollar unmecanismo que desarrolle los organelos universalmente, yque al mismotiempodestruya los viejos virus de la descolada de una vezpor todas.
¬óXenocidio ¬óintervinoQuara.
¬ó√Čsa es la cuesti√≥n¬ódijoEla¬ó. Quara sostiene que la descolada es consciente.
Ender miróa la más jovende sus hijas adoptivas.
¬ó¬ŅUna mol√©cula consciente?
¬óTienenunlenguaje,Andrew.
¬ó¬ŅCu√°ndo sucedi√≥eso? ¬ópregunt√≥ Ender.
Estaba intentando imaginar cómo una molécula genética (incluso una tanlarga ycompleja como el virus de la descolada) podía ser capazde hablar.
—Hace tiempo que losospecho. Noquería decir nada hasta que estuviera segura,pero…
—Loque significa que no está segura —atacóGrego,triunfal.
—Peroahora estoycasi segura,yno podéis destruir a una especie entera hasta que losepamos.
¬ó¬ŅC√≥mohablan? ¬ópregunt√≥Ender.
—No igual que nosotros, desde luego —contestó Quara—. Se transmiten información a nivel molecular. Lo advertí por primera vez cuando trabajaba en la cuestión de cómo los nuevos cultivos resistentes de la descolada se extiendentanrápidamente ysustituyena todos los antiguos virus entan poco tiempo. No pude resolver ese problema porque formulaba la pregunta equivocada. No sustituyena los antiguos. Simplemente les transmitenmensajes.
¬óLanzandardos-dijoGrego.
¬ó√Čsas fueronpalabras m√≠as ¬óinterrumpi√≥ Quara¬ó. Nocomprend√≠ que era unlenguaje.
—Porque no loera —sentencióGrego.
¬óEso fue hace cinco a√Īos ¬óterci√≥ Ender¬ó. Dijiste que los dardos que env√≠anllevanlos genes necesarios yluego todos los virus que recibenlos dardos revisansupropia estructura para incluir el nuevogen. Esodif√≠cilmente puede considerarse unlenguaje.
¬óPero no es la √ļnica vez que env√≠an dardos ¬óobjet√≥ Quara¬ó. Esas mol√©culas mensajeras entran y salen constantemente, y la mayor√≠a de las veces no est√°n ni siquiera incluidas en el cuerpo. Varias partes de la descolada las leenyluegolas transmitena otra.
¬ó¬ŅEstoes lenguaje? ¬ópregunt√≥Grego.
—Todavía-no —admitió Quara—. Pero a veces, después de que un virus lee uno de esos dardos,crea undardo nuevo yloenvía. Esto es loque apunta hacia unlenguaje: la parte delantera del nuevo dardo siempre comienza conuna secuencia molecular similar a la parte trasera del dardo que está respondiendo. Mantiene el hilode la conversación.
¬óConversaci√≥n¬ódesde√Ī√≥ Grego.
—Cállate o muérete —espetóEla.
Incluso despu√©s de tantos a√Īos, advirti√≥ Ender, la voz de Ela ten√≠a a√ļn el poder de cortar las impertinencias de Grego,al menos a veces.
—He seguido algunas de esas conversaciones durante unas cien declaraciones y respuestas. La mayoría muerenmucho antes. Unas cuantas se incorporanenel cuerpo principal del virus. Pero esto es lo más interesante: es completamente voluntario. A veces un virus coge el dardo y lo conserva, mientras que la mayoría de los demás no lo hacen. A veces la mayoría de los virus conservan un dardo concreto. Pero la zona donde incorporanlos dardos mensajeros es exactamente la zona que ha sido más difícil de estudiar. Eso se debe a que no forma parte de suestructura, es sumemoria, ylos individuos son todos diferentes unos de otros. También tienden a soltar unos cuantos fragmentos de memoria cuandohanaceptadodemasiados dardos.
¬óTodo eso es fascinante ¬óconvino Grego¬ó, pero no es ciencia. Hay multitud de explicaciones para esos dardos ylos enlaces ydespieces aleatorios¬Ö
—¡Nosonaleatorios!—exclamóQuara.
—Nada de esoes lenguaje —insistióGrego.
Ender ignor√≥ la discusi√≥n, porque Jane le susurraba al o√≠do a trav√©s del receptor en forma de joya que llevaba. Ahora le hablaba menos que en los a√Īos anteriores. √Čl escuch√≥ con atenci√≥n, sin dar nada por hecho.
—Ha encontrado algo —informó Jane—. He observado su investigación y hay algo que no sucede con ninguna otra criatura subcelular. He hecho muchos análisis diferentes de los datos, y cuanto más simulo ypruebo esta conducta concreta de la descolada, menos parece uncódigo genético ymás se asemeja a unlenguaje. Nopodemos descartar la posibilidad de que sea voluntario.
Cuando Ender devolvió suatencióna la discusiónencurso,Gregotenía la palabra.
¬ó¬ŅPor qu√© convertimos todo lo que no hemos averiguado todav√≠a enuna especie de experiencia m√≠stica? ¬óGrego cerr√≥ los ojos y enton√≥¬ó: ¬°He encontrado una nueva vida! ¬°He encontrado una nueva vida!
—¡Basta!—gritóQuara.
—Esto se nos está escapando de las manos —advirtió Novinha—. Grego, por favor, intenta mantenerloal nivel de una discusiónracional.
¬óEs dif√≠cil, cuando todo es tan irracional. At√© agora quemj√° imaginou microbiologista que se torna namorada de uma mol√©cula? ¬ę¬ŅQui√©n ha o√≠do hablar de una microbi√≥loga enamorada de una mol√©cula?¬Ľ
¬ó¬°Basta!¬óexclam√≥Novinha bruscamente¬ó. Quara es tancient√≠fica comot√ļ,y¬Ö
—Loera —murmuróGrego.
—Y, si tienes la amabilidad de callarte el tiempo suficiente para escucharme, ella tiene derecho a ser oída. —Novinha estaba bastante furiosa ahora, pero, como de costumbre, Grego no parecía impresionado—. Ya deberías saber, Grego, que a menudo las ideas que al principio parecen más absurdas y contraintuitivas son las que después causan cambios fundamentales en la forma en que vemos el mundo.
¬ó¬ŅCre√©is de verdad que esto es uno de esos descubrimientos b√°sicos? ¬ópregunt√≥ Grego, mir√°ndolos a los ojos uno a uno¬ó. ¬ŅUnvirus parlante? Se Quara sabe tanto, porque ela nao dizo que √© que aqueles bichos dizem? ¬ęSi sabe tanto, ¬Ņpor qu√© no nos revela lo que dicen esos bichitos?¬Ľ El hecho de que se pasara al portugu√©s envezde hablar stark, la lengua de la ciencia, era una se√Īal de que la discusi√≥nescapaba al control.
¬ó¬ŅImporta? ¬ópregunt√≥Ender.
—¡Importa!—exclamó Quara.
Ela miróa Ender consternada.
—Es sólo la diferencia entre curar un mal peligroso y destruir una especie consciente entera. Creoque importa.
—Quería decir si importa que sepamos lo que dicen—explicóEnder pacientemente.
¬óNo ¬ódijo Quara¬ó. Probablemente nunca comprenderemos su lenguaje, pero eso no cambia el hecho de que sean conscientes. De todas formas, ¬Ņqu√© tienen que decirse los virus y los seres humanos?
¬ó¬ŅQu√© tal: ¬ęPor favor, dejad de intentar matarnos¬Ľ? ¬óapunt√≥ Grego¬ó. Si puedes imaginar c√≥modecir esoenel lenguaje de los virus,entonces podr√≠a ser √ļtil.
¬óPero Grego ¬ódijo Quara con dulzura fingida¬ó, ¬Ņse lo decimos nosotros a ellos, o nos lo
dicenellos a nosotros?
¬óNo tenemos que decidir hoy¬óintervinoEnder¬ó. Podemos permitirnos esperar unpoco.
¬ó¬ŅC√≥mo lo sabes? ¬óestall√≥ Grego¬ó. ¬ŅC√≥mo sabes que ma√Īana por la tarde no nos despertaremos todos con picores, dolor, v√≥mitos y ardiendo de fiebre, y nos moriremos porque finalmente, de la ma√Īana a la noche, el virus de la descolada ha descubierto c√≥mo aniquilarnos de una vezpor todas? Es cuesti√≥nde ellos onosotros.
¬óCreo que Grego acaba de demostrarnos por qu√© tenemos que esperar-opin√≥ Ender¬ó. ¬ŅHab√©is
vistocómohabla de la descolada? Inclusoél piensa que tiene voluntad ytoma decisiones.
—Esoes sólouna forma de hablar —protestóGrego.
—Todos hemos hablado así. Y también pensamos así. Porque todos sentimos que estamos en guerra con la descolada, que es algo más que luchar contra una enfermedad. Es como si tuviéramos unenemigointeligente yllenode recursos que sigue contrarrestandonuestros movimientos. Entoda la historia de la investigaciónmédica,nadie ha luchadocontra una enfermedadque tuviera tantas formas de derrotar las estrategias usadas ensucontra.
—Sólo porque nadie ha luchado contra un germen con una molécula tan grande y tan compleja genéticamente —espetóGrego.
¬óExactamente ¬óconvino Ender¬ó. √Čste es un virus √ļnico, y por eso puede tener habilidades que nunca hemos imaginado enespecies estructuralmente menos complejas que unvertebrado.
Durante un momento las palabras de Ender gravitaron en el aire, respondidas sólo por el silencio. Ender imaginó que podía ber servido de algo esta reunióndespués de todo, que como mero orador había ganadouna especie de acuerdo.
Gregoprontoloconvenció de locontrario.
¬óAunque Quara tenga raz√≥n, aunque sea verdad y los virus de la descolada tengan todos doctorados en filosof√≠a y sigan publicando disertaciones sobre c√≥mo joder a los humanos hasta que mueran, ¬Ņqu√©? ¬ŅNos tiramos al suelo y nos hacemos el muerto porque el virus que est√° intentando matarnos es condenadamente inteligente?
Novinha respondiócontranquilidad.
¬óCreo que Quara necesita continuar con su investigaci√≥n¬Ö y nosotros tenemos que proporcionarle m√°s medios para hacerlo,mientras que Ela contin√ļa conla suya.
Fue Quara quienpuso objeciones esta vez.
¬ó¬ŅPor qu√© deber√≠a molestarme intentando comprenderlos si los dem√°s segu√≠s trabajando en
formas para matarlos?
¬ó√Čsta es una buena pregunta, Quara ¬ódijo Novinha¬ó. Por otro lado, ¬Ņpor qu√© deber√≠as molestarte en intentar comprenderlos si de repente encuentran un medio de atravesar todas nuestras barreras qu√≠micas ymatarnos a todos?
—Nosotros oellos —murmuróGregó.
Ender sabía que Novinha había tomado una buena decisión: mantenía abiertas las dos líneas de investigación, y decidiría más tarde, cuando supieran más. Mientras tanto, Quara y Grego habían perdido el razonamiento, asumiendo ambos que todo oscilaba en el hecho de que los virus de la descolada fueranconscientes ono.
Aunque sean inteligentes —sugirió Ender—, eso no significa que sean sacrosantos. Todo depende de si son raman o varelse. Si son raman, si podemos comprenderlos y ellos pueden comprendernos a nosotros lo suficiente para encontrar una forma de convivir, entonces bien.
Nosotros estaremos a salvo,yellos también.
¬ó¬ŅEl granpacificador pretende firmar untratadoconuna mol√©cula? ¬óse burl√≥Grego.
Ender ignorósutono de mofa.
¬óPor otro lado, si intentan destruirnos y no podemos encontrar unmedio de comunicarnos con ellos, entonces sonvarelse, alien√≠genas inteligentes, pero implacablemente hostiles ypeligrosos. Los varelse son los alien√≠genas con los que no podemos vivir, aquellos con los que estamos natural y permanentemente en guerra a muerte, y en ese caso nuestra √ļnica elecci√≥n moral es hacer todo lo necesario para vencer.
—Muybien—se afanó Grego.
Apesar del tono triunfal de suhermano, Quara había escuchado las palabras de Ender, yahora asintió,insegura.
—Siempre ycuandonoempecemos desde la suposiciónde que sonvarelse —objetó.
—E incluso entonces, puede que haya un camino intermedio —afirmó Ender—. Tal vez Ela pueda encontrar una forma de sustituir todos los virus de la descolada sindestruir todo este asunto de la memoria yel lenguaje.
—¡No! —exclamó Quara, ferviente una vez más—. No podéis…, ni siquiera tenéis derecho a dejarles sus recuerdos yarrebatarles suhabilidad para adaptarse. Eso sería como si nos practicaran lobotomías frontales. Si es la guerra, entonces que lo sea. Matadlos, pero no los dejéis conrecuerdos mientras les robáis la voluntad.
¬óNo importa ¬ódijo Ela¬ó. No puede hacerse. Eneste punto, creo que me enfrento a una tarea imposible. Operar conla descolada no es f√°cil. No es como examinar yoperar conunanimal. ¬ŅC√≥mo aplico anestesia a la mol√©cula para que no se cure sola mientras estoy a mitad de una amputaci√≥n? Tal vezla descolada no sepa muchode f√≠sica,pero es muchom√°s h√°bil que yo encirug√≠a molecular.
¬óHasta ahora ¬óintervinoEnder.
—Hasta ahora no tenemos nada —zanjó Grego—. Excepto que la descolada intenta con todas sus fuerzas matarnos a todos, mientras que nosotros todavía intentamos decidir si debemos contraatacar o no. Esperaré unpoco más,peronoeternamente.
¬ó¬ŅQu√© hayde los cerdis? ¬ópregunt√≥ Quara¬ó. ¬ŅNo tienenderecho a votar si transformamos la mol√©cula que no s√≥lo les permite reproducirse, sino que probablemente los cre√≥ como especie inteligente?
¬óEsa cosa est√° intentando matarnos ¬órepiti√≥ Ender¬ó. Mientras que la soluci√≥nque encuentre Ela pueda eliminar el virus sin interferir con el ciclo reproductor de los cerdis, no creo que tengan ning√ļnderecho a poner objeciones.
¬óTal vezellos piensenlocontrario.
—Entonces tal vezsea mejor que nose enterende lo que estamos haciendo —sugirióGrego.
—No hemos hablado con nadie, humanos o cerdis, de la investigación que estamos llevando a cabo —cortó Novinha bruscamente—. Podría causar malentendidos terribles que conducirían a la
violencia ya la muerte.
—Entonces los humanos somos los jueces de todas las demás criaturas —observóQuara.
—No, Quara. Como científicos estamos recopilando información —corrigió Novinha—. Hasta que tengamos suficiente, nadie puede juzgar nada. Así que el secreto se refiere a todos los aquí presentes. Quara yGrego también. Nose lo digáis a nadie hasta que yoos dé permiso,yyo no loharé hasta que sepamos más.
¬ó¬ŅHasta que t√ļ lo digas, o hasta que lo diga el Portavoz de los Muertos? ¬ópregunt√≥ Grego, descaradamente.
¬óSoyla xenobi√≥loga jefe ¬ócontest√≥Novinha¬ó. La decisi√≥nes s√≥lo m√≠a. ¬ŅComprendido?
Esperó a que todos asintieran. Lo hicieron.
Novinha se levantó. La reuniónhabía terminado. Quara yGrego se marcharoncasi de inmediato. Novinha dio a Ender un beso en la mejilla y luego lo condujo, junto con Ela, fuera de su oficina. Ender se quedóenel laboratoriopara hablar conEla.
¬ó¬ŅEs posible esparcir tu virus sustituto por toda la poblaci√≥n de todas las especies nativas de Lusitania?
¬óNo lo s√© ¬ódijo Ela¬ó. Eso es menos problem√°tico que c√≥mo conseguir que llegue a cada c√©lula de unorganismo individual conrapidezsuficiente para que la descolada no pueda adaptarse o escapar. Tendr√© que crear una especie de virus transportador, yprobablemente tendr√© que modelarlo a partir de la propia descolada. La descolada es el √ļnico par√°sito que conozco que invade un anfitri√≥ntanr√°pida yconcienzudamente comonecesitopara el virus transportador. Ir√≥nico: aprender√© a sustituir la descolada copiando las t√©cnicas del propiovirus.
—No es irónico —dijoEnder—. Es la manera enque funciona el mundo. Alguienme dijoque el
√ļnico maestrov√°lidoes tupropioenemigo.
¬óEntonces, Quara yGregodebende estar proporcion√°ndose doctorados mutuamente.
¬óSuenfrentamientoes sano. Nos obliga a sopesar cada aspecto de loque estamos haciendo.
¬óDejar√° de ser sano si uno de ellos decide llevar el asuntofuera de la familia.
¬óEsta familia no cuenta sus cosas a los extra√Īos ¬óasegur√≥ Ender¬ó.Yo deber√≠a saberlo mejor que nadie.
¬óAl contrario, Ender. T√ļ m√°s que nadie deber√≠as saber lo ansiosos que estamos por hablar a un extra√Īo, cuandopensamos que nuestra necesidades lo bastante imperiosa para justificarlo.
Ender tuvo que admitir que tenía razón. Cuando llegó a Lusitania, le resultó difícil que Quara, Grego, Miro, Quimy Olhado confiaran en él lo suficiente para hablarle. Pero Ela le había hablado desde el principio, al igual que los otros hijos de Novinha. Al final, también lo hizo la propia Novinha. La familia era intensamente leal, pero tambiéntestaruda yporfiada, yno había ninguno que no confiara ensupropio juicio por encima del de los demás. Grego o Quara, cualquiera de los dos, podría decidir que confiárselo a otra persona sería lo mejor para Lusitania, la humanidad o la ciencia, yla norma del secreto se acabaría, al igual que la norma de la nointerferencia conlos cerdis se quebróantes de que Ender llegara al planeta.
¬ęQu√© bien ¬ópens√≥ Ender¬ó. Una posible fuente de desastre m√°s que est√° completamente fuera de mi control.¬Ľ
Al salir del laboratorio, Ender dese√≥, como hab√≠a hecho muchas veces antes, que Valentine estuviera all√≠. Ella era la experta en sortear dilemas √©ticos. Llegar√≠a pronto, pero ¬Ņa tiempo? Ender comprend√≠a yenprincipio estaba de acuerdo conlos puntos de vista presentados por Quara yGrego. Lo que m√°s dol√≠a era la necesidad de mantener el secreto, de forma que no pod√≠a hablar con los pequeninos, ni siquiera con Humano, sobre una decisi√≥n que los afectar√≠a a ellos tanto como a cualquier colono de la Tierra. Sinembargo, Novinha ten√≠a raz√≥n. Descubrir ahora el asunto, antes de que supieran lo que pod√≠a hacerse, provocar√≠a confusi√≥n en el mejor de los casos, anarqu√≠a y derramamiento de sangre en el peor. Los pequeninos se mostraban ahora pac√≠ficos, pero la historia de la especie estaba manchada de guerra.
Cuando Ender salió de la verja, de regreso a los campos experimentales, vio a Quara delante del padre-árbol Humano, con los palos en la mano, enfrascada en una conversación. No había golpeado el tronco, de lo contrario Ender la habría oído, así que debía de querer intimidad. Eso estaba bien. Ender daría unrodeo,para noacercarse demasiadoyescucharla por casualidad.
Pero cuando ella vio que Ender la observaba, terminó de inmediato la conversación con Humano yse dirigió rápidamente al sendero que conducía a la verja. Por supuesto, esto la llevó justo a Ender.
¬ó¬ŅRevelandosecretos? ¬óle pregunt√≥√©l.
No había pretendido que fuera una pulla. Sólo cuando las palabras surgieronde suboca yQuara adoptó una expresiónfurtiva comprendió cuál era el secreto que Quara podía haber estado diciendo. Ysus palabras confirmaronla sospecha.
—La idea de justicia de mi madre noes siempre la mía. Ni la tuya,por cierto.
Ender sabía que ella podía hacer esto, pero no se le había ocurrido que fuera a hacerlo tan rápidamente después de supromesa.
¬óPero¬Ņes siempre la justicia la consideraci√≥nm√°s importante? ¬ópregunt√≥.
—Para mí loes —replicóQuara.
Intentódarse la vuelta yatravesar la verja,peroEnder la cogiópor el brazo.
—Suéltame.
—Decírselo a Humano es una cosa. Es muy sabio. Pero no se lo reveles a nadie más. Algunos
de los pequeninos,algunos de los machos,puedenser muyagresivos si piensanque tienenrazón.
¬óNo son s√≥lo machos ¬óprotest√≥ Quara¬ó. Se llaman a s√≠ mismos maridos. Tal vez nosotros deber√≠amos llamarlos ¬ęhombres¬Ľ. ¬óSonri√≥ a Ender triunfal¬ó. No eres ni la mitad de liberal de lo que te gusta creer.
Entonces se abrió paso yatravesó la verja para volver a Milagro. Ender se acercó a Humano y permaneció de pie juntoa él.
¬ó¬ŅQu√© te ha dicho, Humano? ¬ŅTe ha dicho que morir√© antes de dejar que nadie aniquile a la descolada,si eso os da√Īara a ti ya tupueblo?
Naturalmente, Humano no le ofreci√≥ una respuesta inmediata, pues Ender no ten√≠a intenci√≥n de empezar a golpear el tronco conlos palos usados para producir la Lengua de los Padres. Si lo hac√≠a, los varones pequeninos lo oir√≠anyacudir√≠ancorriendo. No hab√≠a ninguna conversaci√≥nprivada entre pequeninos ypadres-√°rbol. Si unpadre-√°rbol quer√≠a intimidad, siempre pod√≠a hablar silenciosamente conlos otros padres-√°rbol: se comunicabanentre s√≠ de mente a mente,comola reina colmena hablaba a los insectores que le serv√≠an de ojos y o√≠dos, manos y pies. ¬ęOjal√° pudiera formar parte de esa cadena de comunicaci√≥n¬ópens√≥ Ender¬ó. Habla instant√°nea hecha de pensamiento puro, proyectada a cualquier lugar del universo.¬Ľ
Sinembargo, tenía que decir algopara ayudar a contrarrestar lo que Quara hubiera revelado.
—Humano, estamos haciendo todo lo posible por salvar a hombres y pequeninos por igual. Incluso intentaremos salvar al virus de la descolada, si podemos. Ela y Novinha son muy eficientes en su trabajo. Igual que Grego y Quara. Pero por ahora, por favor, confía en nosotros y no le digas nada a nadie. Por favor. Si humanos y pequeninos llegan a comprender el peligro al que nos enfrentamos antes de que estemos preparados para dar los pasos para contenerlo, los resultados seríanviolentos yterribles.
No había nada más que decir. Ender volvió a los terrenos experimentales. Antes del anochecer, completó con Plantador las mediciones y luego quemó y arrasó el campo entero. Ninguna molécula grande sobreviviría dentro de la barrera disruptora. Habíanhecho todo lo posible por asegurarse de que todoloque la descolada pudiera haber aprendido de este campofuera olvidado.
Lo que nunca podr√≠an hacer era deshacerse de los virus que llevaban dentro de sus propias c√©lulas, humanas y pequeninas por igual. ¬ŅY si Quara ten√≠a raz√≥n? ¬ŅY si la descolada dentro de la barrera, antes de morir, consegu√≠a ¬ętransmitir¬Ľ a los virus que Plantador y Ender llevaban en su interior lo que hab√≠a aprendido de este nuevo cultivo de patata? ¬ŅSobre las defensas que Ela y Novinha intentaban insertar? ¬ŅSobre las formas que este virus hab√≠a encontrado para derrotar sus t√°cticas?
Si la descolada era enefecto inteligente, conunlenguaje para extender informaci√≥nypautas de conducta de unindividuo a muchos otros, entonces ¬Ņc√≥mo pod√≠a Ender, c√≥mo pod√≠a ninguno de ellos, esperar alzarse conla victoria al final?Ala larga, podr√≠a resultar que la descolada fuera la especie m√°s adaptable, la m√°s capaz de someter mundos y eliminar rivales, m√°s fuerte que humanos, cerdis, insectores o cualquier criatura viva enlos mundos colonizados. √Čse fue el pensamiento que Ender se llev√≥ consigo a la cama esa noche, el pensamiento que lo preocup√≥ incluso mientras hac√≠a el amor con Novinha, de forma que ella sinti√≥ la necesidad de consolarlo como si fuera Ender, y no ella, elque estaba lastrado con las preocupaciones de un mundo. √Čl intent√≥ disculparse, pero pronto comprendi√≥ la futilidad de hacerlo. ¬ŅPor qu√© a√Īadir preocupaciones a Novinha confes√°ndole las suyas propias?
Humano escuch√≥ las palabras de Ender, pero nopod√≠a estar de acuerdo conlo que √©ste le ped√≠a. ¬ŅSilencio? No cuando los humanos estaban creando nuevos virus que podr√≠an transformar el ciclo vital de los pequeninos. Oh, Humano no se lo dir√≠a a los inmaduros machos y hembras. Pero podr√≠a dec√≠rselo, y lo har√≠a, a todos los otros padres-√°rbol de Lusitania. Ten√≠an derecho a saber lo que suced√≠a,yentonces decidir juntos qu√© hacer.
Antes del anochecer, todos los padres-√°rbol de todos los bosques supieron lo que Humano sab√≠a: de los planes de los hombres, y de su estimaci√≥n de hasta d√≥nde pod√≠an confiar en ellos. La mayor√≠a estuvo de acuerdo con √©l: ¬ędejaremos que los seres humanos contin√ļen por ahora. Pero, mientras tanto, observaremos con atenci√≥n y nos prepararemos para un tiempo que puede llegar, aunque esperamos que no, en que humanos y pequeninos vayan a la guerra unos contra otros. No podemos luchar conla esperanza de ganar¬Ö, pero tal vez, antes de que nos masacren, encontraremos unmodopara que algunos de los nuestros huyan¬Ľ.
As√≠, antes del amanecer, hicieronplanes yacuerdos conla reina colmena, la √ļnica fuente de alta tecnolog√≠a no humana de Lusitania. A la noche siguiente, las tareas de reconstrucci√≥n de una nave estelar conla que marcharse de Lusitania ya hab√≠ancomenzado.