4 - Jane

que los humanos trajeron consigo.¬õ
¬č¬ŅNo cre√©is en Dios?¬õ
¬čLa cuesti√≥n no se ha planteado nunca. Siempre hemos recordado c√≥mo empezamos.¬õ
¬čVosotros evolucionasteis. Nosotros fuimos creados.¬õ
¬čPor un virus.¬õ
¬čPor un virus que Dios envi√≥ paro crearnos¬õ
¬čEntonces, t√ļ tambi√©n crees.¬õ
¬čComprendo que haya que creer.¬õ
¬čNo, t√ļ deseas creer¬õ
¬čLo deseo lo bastante para actuar como si creyera. Tal vez la fe consista en eso.¬õ
¬čO en una locura deliberada.¬õ
Resultó que no sólo Valentine y Jakt pasaron a la nave de Miro. También se trasladó Plikt, sin invitación, yse instaló enunmiserable cubículo donde no había espacio suficiente para estirarse por completo. Ella era la anomalía del viaje: no era un miembro de la familia, ni de la tripulación, sino una amiga. Plikt fue estudiante de Ender cuando éste estuvo en Trondheim como Portavoz de los Muertos. Por sucuenta llegó a la conclusiónde queAndrew Wigginera el Portavozde los Muertos y tambiénel Exterminador Wiggin…Valentine no llegaba a comprender por qué esta brillante jovense obsesionó tanto conEnder Wiggin. Aveces pensaba que era así como comienzanalgunas religiones. El fundador nobusca discípulos: éstos lleganyse entregana él.
Encualquier caso, Pliktse qued√≥ conValentine ysufamilia durante todos los a√Īos que pasaron desde que Ender se march√≥ de Trondheim.Actu√≥ como tutora de los ni√Īos yayud√≥ a Valentine ensus investigaciones, siempre esperando el d√≠a enque la familia viajara para reunirse conEnder¬Ö, und√≠a que s√≥loPliktsab√≠a que llegar√≠a.
As√≠, durante la √ļltima mitad del viaje a Lusitania, fueron cuatro los que viajaron en la nave de Miro: Valentine, Miro, Jakt y Plikt. O eso pens√≥ Valentine al principio. Al tercer d√≠a del encuentro descubri√≥al quinto viajeroque los hab√≠a acompa√Īadotodoel tiempo.
Ese d√≠a, como siempre, los cuatro estabanreunidos enel puente. No hab√≠a otro sitio adonde ir. Era una nave de carga. Adem√°s del puente y los camarotes para dormir, s√≥lo hab√≠a una diminuta cocina yel cuarto de ba√Īo. El resto del espacio estaba dise√Īado para almacenar carga, no personas; carec√≠a de cualquier tipode comodidadrazonable.
Sin embargo, a Valentine no le importaba la p√©rdida de intimidad. Hab√≠a frenado su trabajo en los ensayos subversivos; sent√≠a que era m√°s importante llegar a conocer a Miro y, a trav√©s de √©l, a Lusitania. A la gente de all√≠, a los pequeninos y, sobre todo, a la familia de Miro, pues Ender se hab√≠a casado con Novinha, la madre de Miro. Valentine se fiaba mucho de ese tipo de informaci√≥n, por supuesto: no habr√≠a sido historiadora y bi√≥grafa durante tantos a√Īos sin aprender a extrapolar muchos datos a partir de fragmentos dispersos de evidencias.
El aut√©ntico premio para ella result√≥ser el propioMiro. Era amargo,furioso,frustrado, yestaba lleno de repulsi√≥n hacia su cuerpo lisiado, pero todo eso resultaba comprensible: su p√©rdida hab√≠a sucedido tan s√≥lo unos cuantos meses antes, y a√ļn estaba intentando redefinirse. A Valentine no le preocupaba sufuturo: notaba que era de voluntad fuerte,el tipode hombre que no se rinde f√°cilmente. Se adaptar√≠a ysobrevivir√≠a.
Lo que le interesaba más era su forma de pensar. Era como si el confinamiento de su cuerpo hubiera liberado su mente. Cuando resultó herido, su parálisis había sido casi total. No tenía nada que hacer excepto permanecer tendido enunsitio ypensar. Por supuesto, granparte de ese tiempo lo dedicóa llorar por sus pérdidas,sus errores, el futuroque no podría tener. Pero tambiénpasómuchas horas pensando en los temas sobre los que la gente ocupada casi nunca piensa. Y al tercer día de convivencia,era esolo que Valentine intentaba sacarle.
¬óLa mayor√≠a de la gente nopiensa eneso,noseriamente,comot√ļhas hecho ¬ódijo.
—El hechode que lohaya pensadonosignifica que sepa nada —replicóMiro.
Ella estaba ya acostumbrada a suvoz,aunque a veces suhabla era enloquecedoramente lenta. En ocasiones necesitaba un aut√©ntico esfuerzo de voluntad para no mostrar ning√ļn signo de falta de
atención.
¬óLa naturaleza del universo ¬ódijoJakt.
¬óLas fuentes de la vida ¬óa√Īadi√≥ Valentine¬ó. Dijiste que hab√≠as pensado en lo que significa
estar vivo, yquierosaber qué pensaste.
—Cómofunciona el universo ypor qué estamos todos enél —rióMiro—. Es una locura.
—Una vez me quedé atrapado solo en una masa de hielo flotante en un barco de pesca durante dos semanas, en medio de una tormenta, sin ninguna fuente de calor —dijo Jakt—. Dudo que hayas llegadoa ninguna conclusiónque me pueda parecer una locura.
Valentine sonri√≥. Jakt no era ning√ļn erudito, y su filosof√≠a estaba generalmente confinada a mantener unida a su tripulaci√≥n y capturar un mont√≥n de peces. Pero sab√≠a lo que Valentine quer√≠a arrancar de Miro, ypor eso ayud√≥ a tranquilizar al joven, para que supiera que lo tomar√≠anenserio. Adem√°s, para Jakt era importante ser el encargado de hacerlo, porque Valentine hab√≠a visto, y √©l tambi√©n, c√≥mo lo observaba Miro. Jakt pod√≠a ser viejo, pero sus brazos, sus piernas y su espalda segu√≠ansiendo los de unpescador, ycada movimiento revelaba la fuerza de sucuerpo. Mir√≥ incluso lo coment√≥una vez, conretint√≠n,conadmiraci√≥n:
¬óTiene la constituci√≥nde unhombre de veinte a√Īos.
Valentine oy√≥ el ir√≥nico corolario que debi√≥ de continuar en la mente de Miro: ¬ęMientras que yo, que s√≠ soyjoven,tengoel cuerpo de unnonagenario artr√≠tico¬Ľ.
De manera que Jakt significaba algo para Miro: representaba el futuro que Miro nunca podría tener. Admiración y resentimiento: a Miro le habría resultado difícil hablar abiertamente delante de Jakt si éste no se hubiera encargado de asegurar que por su parte no recibiría más que respeto e interés.
Plikt,por supuesto, estaba sentada ensusitio,silenciosa,retirada,efectivamente invisible.
—Muybien—accedióMiro—. Especulaciones sobre la naturaleza de la realidad yel alma.
¬ó¬ŅTeolog√≠a ometaf√≠sica? ¬ópregunt√≥Valentine.
—Metafísica, principalmente —respondió Miro—. Yfísica. Ninguna de las dos materias es mi especialidad. Yésta noes la clase de historia para la que me necesita.
—No sé qué es exactamente loque necesito.
—Muy bien —repitió Miro. Inspiró un par de veces, como si intentara decidir por dónde empezar—. Sabe lo que es unlazo filótico.
¬óS√© lo que sabe todo el mundo ¬ódijo Valentine¬ó. Ys√© que no ha llevado a ninguna parte en los √ļltimos dos mil quinientos a√Īos porque no se puede experimentar coneso.
Se trataba de un viejo descubrimiento, de los d√≠as en que los cient√≠ficos se esforzaban por ponerse al d√≠a con la tecnolog√≠a. Los estudiantes de f√≠sica memorizaban unos cuantos principios: ¬ęLos filotes son bloques fundamentales de materia y energ√≠a. Los filotes no tienen masa ni inercia. Los filotes s√≥lo tienen emplazamiento, duraci√≥n y conexi√≥n¬Ľ. Todo el mundo sab√≠a que eran las conexiones fil√≥ticas (los haces de rayos fil√≥ticos) lo que hac√≠a funcionar los ansibles, permitiendo comunicaci√≥n instant√°nea entre mundos y naves espaciales situadas a muchos a√Īos luz de distancia. Pero nadie sab√≠a porqu√© funcionaba, y ya que los filotes no pod√≠an ser ¬ęmanejados¬Ľ, resultaba casi imposible experimentar con ellos. S√≥lo pod√≠an ser observados, y √ļnicamente a trav√©s de sus conexiones.
¬óFilotes ¬óintervinoJakt¬ó. ¬ŅAnsibles?
¬óUnproductosecundario ¬ódijoMiro.
¬ó¬ŅQu√© tiene que ver esoconel alma? ¬ópregunt√≥Valentine.
Miro estuvo a punto de responder, pero sufrustración aumentó, al parecer ante la idea de tener que pronunciar un largo discurso con su boca torpe y renuente. Su mandíbula funcionaba, sus labios
se movieronlevemente. Entonces dijo envozalta:
¬óNo puedohacerlo.
¬óEscucharemos ¬ódijoValentine.
Comprendía su resistencia a intentar un discurso extenso con las limitaciones de su habla, pero
tambiénsabía que tenía que hacerlode todas formas.
—No —se obstinóMiro.
Valentine habría intentado seguir persuadiéndolo, pero vio que sus labios seguían moviéndose,
aunque noproduc√≠anm√°s que leves sonidos. ¬ŅEstaba murmurando? ¬ŅMaldiciendo?
No,supoque no era eso.
Tardó un instante en comprender por qué estaba tan segura. Era porque había visto a Ender hacer exactamente lomismo,mover los labios yla mandíbula,cuando dirigía órdenes subvocalizadas al terminal del ordenador insertado en la joya que llevaba en el oído. Naturalmente: Miro tenía el mismo enlace que Ender,así que le hablaba igual que él.
Enunmomento, qued√≥claroqu√© ordenhab√≠a dado Miroa sujoya. √Čsta deb√≠a de estar conectada al ordenador de la nave, porque inmediatamente despu√©s una de las pantallas se despej√≥ y luego mostr√≥ el rostro de Miro. Pero no ten√≠a el abotargamiento que lastraba sucara enpersona. Valentine se dio cuenta: se trataba de la cara de Miro tal como era antes. Y cuando la imagen de ordenador habl√≥, el sonido procedente de los altavoces lo hizo con lo que seguramente era la voz de Miro tal comosol√≠a ser: clara, fuerte,inteligente,r√°pida.
—Saben que cuando los flotes se combinan para crear una estructura duradera, un mesón, un
neutrón,unátomo, una molécula,unorganismo,unplaneta…,se entrelazan.
¬ó¬ŅQu√© es esto? ¬ódemand√≥ Jakt.
Todavía nohabía comprendidopor qué hablaba el ordenador.
La imagencomputadorizada de Miro se congeló enla pantalla yguardó silencio. El propio Miro respondió.
—He estadojugandoconesto —explicó—. Yole digocosas, ylas recuerda yhabla por mí.
Valentine intentó imaginar a Miro experimentando hasta que el programa del ordenador captara
surostro ysuvozconexactitud. Lo felizque debió de ser al recrearse tal como era antes. Ytambién
qué desgraciadoal ver loque podría haber sidoysaber que nunca sería real.
—Qué buena idea —exclamóValentine—. Comouna prótesis de la personalidad.
Miro se ech√≥ a re√≠r,un√ļnico¬ę¬°Ja!¬Ľ.
—Adelante —invitó Valentine—. Hables por ti mismo o a través del ordenador, te escucharemos.
La imagen computadorizada volvió a cobrar vida y habló de nuevo con la voz potente e imaginaria de Miro.
¬óLos filotes sonlos bloques m√°s peque√Īos de materia yenerg√≠a que existen. No tienenmasa ni dimensi√≥n. Cada filote se conecta con el resto del universo a trav√©s de un √ļnico rayo, una l√≠nea unidimensional que se conecta con todos los dem√°s filotes en su estructura inmediata m√°s peque√Īa: un mes√≥n. Todas las hebras de los filotes de esta estructura est√°n entrelazados en un √ļnico hilo fil√≥tico que conecta el mes√≥na la siguiente estructura superior¬Ö, unneutr√≥n, por ejemplo. Los hilos del neutr√≥nse entrelazanenuna hebra que lo conecta contodas las otras part√≠culas del √°tomo, yluego las hebras del √°tomose entrelazanenla cuerda de la mol√©cula. Estonotiene nada que ver confuerzas nucleares o gravitatorias, ni con enlaces qu√≠micos. Por lo que s√©, las conexiones fil√≥ticas no hacen nada. Simplemente,est√°nah√≠.
—Perolos rayos individuales estánsiempre ahí, presentes enlos lazos —objetó Valentine.
¬óS√≠,cada rayo contin√ļa eternamente ¬órespondi√≥la pantalla.
Le sorprendió (y a Jakt también, a juzgar por la forma en que sus ojos se ensancharon) que el ordenador pudiera responder inmediatamente a lo que Valentine había dicho. No era sólo una conferencia preseleccionada. El programa tenía que ser bastante sofisticado, para simular tanbienel rostroyla vozde Miro, yresponder comosi estuviera simulando tambiénsupersonalidad…
¬Ņ0 hab√≠a introducido Miro alguna clave en el programa? ¬ŅHab√≠a subvocalizado la respuesta? Valentine no lo sab√≠a: hab√≠a estado contemplando la pantalla. Ahora se dedicar√≠a a observar al propioMiro.
—No sabemos si el rayo es infinito —dijo Valentine—. Sólo sabemos que no hemos encontrado dónde termina.
—Se entrelazan, formanunplaneta entero, yel lazo filótico de cada planeta se extiende hasta su estrella, ycada estrella hasta el centrode la galaxia.
¬ó¬ŅYad√≥nde va el lazogal√°ctico? ¬ódijoJakt.
Era una vieja pregunta: los escolares la preguntabancuando estudiabanpor primera vezfil√≥tica enel instituto. Igual que la vieja especulaci√≥nde que tal vezlas galaxias eranenrealidad neutrones o mesones en un universo mucho m√°s vasto, o la vieja pregunta: si el universo no es infinito, ¬Ņqu√© hay m√°s all√° del borde?
—Sí, sí —se impacientó Miro. Esta vez, sin embargo, habló con su propia boca—. Pero no es
ahí donde quierollegar. Quierohablarles acerca de la vida.
La vozcomputadorizada (la vozdel brillante joven) tomóel relevo.
—Los lazos filóticos de las sustancias como las rocas o la arena conectan todas directamente
desde cada molécula al centro del planeta. Pero cuando una molécula se incorpora a un organismo vivo, su rayo cambia. En vez de extenderse al planeta, se entrelaza con las células del individuo, y los rayos de una célula se unen de forma que cada organismo envía una sola fibra de conexiones filóticas para enlazarse conla cuerda filótica central del planeta.
¬óEsto demuestra que las vidas individuales tienen alg√ļn significado en el √°mbito de la f√≠sica ¬ódijo Valentine. Hab√≠a escrito un ensayo sobre el tema una vez, tratando de despejar parte del misticismo que se hab√≠a creado entorno a los filotes al mismo tiempo que lo usaba para sugerir una visi√≥nde formaci√≥ncomunitaria¬ó. Pero no hayefectos pr√°cticos, Miro. No se puede hacer nada con ello. El enlace fil√≥tico de los organismos vivos simplemente existe. Cada filote est√° conectado a algo, y a trav√©s de eso a otra cosa, y luego a otra m√°s¬Ö, las c√©lulas vivas y los organismos son simplemente dos de los puntos donde puedenhacerse esos enlaces.
—Sí —admitióMiro—. Loque vive, se entrelaza.
Valentine se encogió de hombros, asintió. Probablemente no podía demostrarse, pero si Miro lo quería comopremisa ensus especulaciones,muybien.
El Mirodel ordenador volvió a hablar.
¬óHe estado pensando en la capacidad de resistencia del enlace. Cuando una estructura enlazada se quiebra, como cuando se rompe una mol√©cula, el viejo enlace fil√≥tico permanece durante un tiempo. Fragmentos que ya no est√°n f√≠sicamente unidos contin√ļan conectados fll√≥ticamente. Y cuanto m√°s peque√Īa es la part√≠cula, m√°s dura es esa conexi√≥n despu√©s de haberse roto la estructura original,ym√°s lentamente cambianlos fragmentos para establecer nuevos enlaces.
Jaktfrunci√≥ el ce√Īo.
¬óCre√≠a que cuantom√°s peque√Īas eranlas cosas,m√°s r√°pidosuced√≠a todo.
¬óEs contraintuitivo ¬óintervino Valentine.
¬óDespu√©s de la fisi√≥n nuclear, los rayos fil√≥ticos tardan horas en volver a unirse ¬óprosigui√≥ el Miro ¬óordenador¬ó. Rompan una part√≠cula m√°s peque√Īa que un √°tomo, y la conexi√≥n fll√≥tica
entre los fragmentos durar√° muchom√°s que eso.
¬óQue es comofunciona el ansible ¬óa√Īadi√≥Miro.
Valentine lo observ√≥ con atenci√≥n. ¬ŅPor qu√© hablaba unas veces con su propia voz y otras a
trav√©s del ordenador? ¬ŅEstaba el programa bajosucontrol,ono?
¬óEl principio del ansible es que si se suspende unmes√≥nenuncampo magn√©tico poderoso ¬ó dijo el Miro-ordenador¬ó, si se rompen y se separan las dos partes todo lo que se quiera, el enlace fil√≥tico seguir√° conect√°ndolas. Si un fragmento gira o vibra, el rayo entre ellos gira y vibra, y el movimiento es detectable al otro extremo exactamente en el mismo momento. Los movimientos se transmitena lo largo de todo el rayo de forma instant√°nea, aunque los dos fragmentos est√©nseparados a a√Īos luz. Nadie sabe por qu√© funciona, pero nos alegramos de que as√≠ sea. Sinel ansible, no habr√≠a ninguna posibilidad de comunicaci√≥nsignificativa entre los mundos humanos.
¬óDemonios, no hayninguna comunicaci√≥nsignificativa ahora tampoco ¬ógru√Ī√≥ Jakt¬ó. Ysi no fuera por los ansibles, no habr√≠a ninguna flota dirigi√©ndose a Lusitania.
Valentine no atendi√≥ a Jakt. Estaba observando a Miro. Esta vez lo vio mover los labios y la mand√≠bula, leve, silenciosamente. De inmediato, despu√©s de que subvocalizara, la imagen computadorizada de Miro volvi√≥ a hablar. Estaba dando √≥rdenes. Fue absurdo por suparte pensar lo contrario: ¬Ņqui√©nm√°s pod√≠a estar controlandoel ordenador?
¬óEs una jerarqu√≠a-respondi√≥ la imagen¬ó. Cuanto m√°s compleja es la estructura, m√°s r√°pida es la respuesta al cambio. Parece como si cuanto m√°s peque√Īa fuera la part√≠cula, fuese m√°s est√ļpida, o m√°s lenta encomprender el hechode que ahora forma parte de una estructura diferente.
—Ahora estás antropomorfizando —advirtióValentine.
¬óTal vez¬óconvinoMiro¬ó. Tal vezno.
—Los seres humanos. son organismos —continuó la imagen—. Pero los enlaces filóticos humanos vanmás allá que los de ninguna otra forma de vida.
¬óAhora est√°s hablando de eso que surgi√≥ en Ganges hace mil a√Īos ¬óobserv√≥ Valentine¬ó. Nadie ha podido obtener resultados fiables de esos experimentos.
Los investigadores, todos hind√ļes, todos devotos, sosten√≠an haber demostrado que los enlaces fil√≥ticos humanos, contrariamente al de otros organismos,nosiempre se extiendende forma directa al n√ļcleo del planeta para enlazarse contoda la otra vida ymateria. Encambio, sosten√≠anque los rayos fil√≥ticos de los seres humanos con frecuencia se entrelazaban con los de otros seres humanos, a menudo con sus familias, pero a veces entre maestros y estudiantes, y en ocasiones entre colaboradores cercanos, incluyendo los propios investigadores. Los gangeanos concluyeronque esta distinci√≥n entre humanos y otro tipo de vida animal o vegetal demostraba que las almas de algunos humanos se situaban literalmente en un plano superior, cercano a la perfecci√≥n. Cre√≠an que los Perfectos se hab√≠anconvertidoenunoal igual que toda la vida era una conel mundo.
¬óTodo es muym√≠stico ymuyagradable, pero nadie excepto los hind√ļes de Ganges se lo toman
ya enserio.
—Yo lohago —acotóMiro.
¬óAcada unolosuyo ¬ódijo Jakt.
—No como religión—replicóMiro—. Comociencia.
¬óTe refieres a la metaf√≠sica, ¬Ņno? ¬ópregunt√≥Valentine.
Fue la imagende Miroquienrespondió.
—Las conexiones filóticas entre las personas son las que más rápidamente cambian, y los gangeanos demostraronque respondena la voluntad humana. Si tienes fuertes sentimientos que te atan a tu familia, entonces vuestros rayos filóticos se entrelazarán y seréis uno, exactamente de la misma forma que los distintos átomos de una molécula sonuno.
Era una idea agradable.AValentine se lo hab√≠a parecido cuando la oy√≥ por primera vez, tal vez hac√≠a dos mil a√Īos, cuando Ender hablaba en nombre de un revolucionario asesinado en Mindanao. Entonces, Ender y ella especularon sobre si las pruebas gangeanas demostrar√≠an que ellos estaban entrelazados, como hermano y hermana. Se preguntaron si esa conexi√≥n habr√≠a existido entre ambos cuando eran ni√Īos, y si hab√≠a persistido cuando Ender fue llevado a la Escuela de Batalla y estuvieron separados durante seis a√Īos. A Ender le complaci√≥ la idea, igual que a Valentine, pero despu√©s de aquella conversaci√≥n el tema no volvi√≥ a surgir. La noci√≥n de conexiones fil√≥ticas entre personas qued√≥almacenada enla categor√≠a de ideas lindas ensumemoria.
—Es bonito pensar que la metáfora de la unidad humana podría tener una analogía física —
admitió Valentine.
¬ó¬°Escuche!¬ódijoMiro.
Al parecer,noquer√≠a que descartara la idea como meramente ¬ębonita¬Ľ.
Una vezmás, la imagenhablópor él.
¬óSi los gangeanos tienenraz√≥n, entonces cuando unser humano elige unlazo conotra persona, cuando se compromete con una comunidad, no es s√≥lo un fen√≥meno social. Es tambi√©n un hecho f√≠sico. El filote, la part√≠cula f√≠sica m√°s peque√Īa concebible, si podemos considerar algo que no tiene masa ni inercia f√≠sica,responde a unactode la voluntadhumana.
—Por eso es tandifícil tomar enseriolos experimentos de Ganges.
¬óLos experimentos de Ganges fueroncuidadosos ysinceros.
—Peronadie más consiguiólos mismos resultados.
¬óNadie m√°s los tom√≥ lo bastante en serio para ejecutar los mismos experimentos. ¬ŅLe sorprende eso?
¬óS√≠ ¬ódijo Valentine. Pero entonces record√≥ c√≥mo se ridiculiz√≥ la idea enla prensa cient√≠fica, mientras que era aceptada inmediatamente en el √°mbito de los lun√°ticos e incorporaba a docenas de religiones marginales. Una vez sucedido eso, ¬Ņc√≥mo pod√≠a esperar un cient√≠fico tener una carrera si los dem√°s lo considerabandefensor de una religi√≥nmetaf√≠sica?¬ó. No, supongoque no.
La imagende Miroasintió.
¬óSi el rayo fil√≥tico enlaza en respuesta a la voluntad humana, ¬Ņpor qu√© no podemos suponer que todos los enlaces fil√≥ticos tienenvoluntad? Cada part√≠cula, toda materia yenerg√≠a¬Ö, ¬Ņpor qu√© no podr√≠a ser cada fen√≥meno observable enel universola conducta volitiva de los individuos?
¬óAhora hemos ido m√°s all√° del hinduismo gangeano ¬óse√Īal√≥ Valentine¬ó. ¬ŅHasta qu√© punto debo tomarme esto en serio? Est√°s hablando de animismo. El tipo m√°s primitivo de religi√≥n. Todo est√° vivo. Piedras yoc√©anos y¬Ö
—No —la interrumpióMiro—. La vida es la vida.
¬óLa vida es la vida ¬órepiti√≥ el programa de ordenador¬ó. La vida es cuando un solo filote tiene la fuerza de voluntad para unirse a las mol√©culas de una sola c√©lula, para entrelazar sus rayos en uno. Un filote m√°s fuerte puede unir muchas c√©lulas en un solo organismo. Los m√°s fuertes de todos sonlos seres inteligentes. Podemos conferir nuestras conexiones fil√≥ticas a donde queramos. La base fil√≥tica de la vida inteligente es a√ļn m√°s clara en las otras especies conscientes conocidas. Cuando un pequenino muere y pasa a la tercera vida, es la fuerte voluntad de su Pilote lo que conserva su identidadyla pasa del cad√°ver mamaloide al √°rbol viviente.
—Reencarnación—dijoJakt—. El filote es el alma.
—Sucede conlos cerdis,al menos —declaróMiro.
¬óYconla reina colmena tambi√©n¬óintervino la imagen¬ó. La raz√≥npor la que descubrimos las conexiones fil√≥ticos en primer lugar fue porque vimos c√≥mo los insectores se comunicaban entre s√≠ m√°s r√°pido que la luz: eso nos mostr√≥ que era posible. Los insectores individuales formanparte de la reina colmena: son como sus manos y pies, y ella es su mente, un vasto organismo con miles o millones de cuerpos. Yla √ļnica conexi√≥nentre ellos es el enlace de sus rayos fil√≥ticos.
Era una concepción del universo que Valentine nunca había considerado antes. Por supuesto, como biógrafa e historiadora, por lo general concebía las cosas en términos de personas y sociedades; aunque no era completamente ignorante en el tema de la filótica, tampoco tenía una formación profunda sobre el tema. Tal vez un físico advertiría de inmediato que toda esta idea era absurda. Pero claro, tal vezunfísico estaría tanencerrado enel consenso de sucomunidad científica que le resultaría más difícil aceptar una idea que transformaba el significado de todo lo que conocía. Aunque fuera cierta.
Por otra parte, la idea le gustaba lo suficiente para desear que fuera cierta. De los miles de millones de amantes que se hab√≠an susurrado ¬ęSomos uno¬Ľ, ¬Ņera posible que algunos de ellos lo hubiesensido realmente? De los miles de millones de familias que se hab√≠ansentido tanunidas para parecer una sola alma,¬Ņnoser√≠a grandiosopensar que enel nivel m√°s b√°sico de la realidadera as√≠?
Jakt, sinembargo,nose sintiótancautivadopor la idea.
—Creía que no íbamos a hablar sobre la existencia de la reina colmena —objetó—. Pensaba que eso era el secreto de Ender.
—Es verdad —concedióValentine—. Todoel mundoenesta habitaciónlosabe.
Jaktle dirigióuna mirada impaciente.
¬óCre√≠a que √≠bamos a Lusitania a ayudarles en su lucha contra el Congreso Estelar. ¬ŅQu√© tiene
todoesto que ver conel mundoreal?
¬óTal veznada ¬ódijoValentine¬ó. Tal veztodo.
Jakt enterró su rostro en las manos durante un instante, luego volvió a mirarla con una sonrisa
que enrealidadnoera tal.
—No te había oído decir nada tantrascendental desde que tuhermano se marchóde Trondheim.
Eso le hizo da√Īo, sobre todo porque sab√≠a cu√°l era la intenci√≥n. Despu√©s de todos estos a√Īos,
¬ŅJakt estaba a√ļn celoso de su v√≠nculo con Ender? ¬ŅLamentaba todav√≠a el hecho de que ella se
preocupara por cosas que nosignificabannada para él?
—Cuando él se marchó,yome quedé —replicó Valentine.
En realidad estaba diciendo: aprob√© el √ļnico examen que importaba. ¬ŅPor qu√© dudas de m√≠ ahora?
Jakt se sintió avergonzado. Era una de sus mejores cualidades: cuando advertía que se había equivocado,se retractaba de inmediato.
¬óYcuandot√ļte marchaste,yome march√© contigo ¬ódijo.
Lo cual significaba: estoy contigo, ya no estoy celoso de Ender, y lamento haberte hecho da√Īo. M√°s tarde, cuando estuvieran a solas, se dir√≠an de nuevo estas cosas abiertamente. No servir√≠a de nada llegar a Lusitania consospechas ycelos por ninguna de las dos partes.
Miro, por supuesto, era ajeno al hecho de que JaktyValentine hubierandeclarado ya una tregua. Sóloera consciente de la tensiónque reinaba entre ellos,ycreía ser la causa.
—Losiento —se disculpó—. Nopretendía…
¬óNo importa-dijoJakt¬ó. Me he pasadode la raya.
—No hayninguna raya —manifestóValentine,dirigiendouna sonrisa a sumarido.
Jaktle sonrióa suvez.
Aquello era loque Mironecesitaba comprobar;se relajóvisiblemente.
¬óContin√ļa ¬óinvit√≥Valentine.
—Considere todoesocomouna suposición.
Valentine no pudo evitarlo: se echó a reír. En parte se rió porque todo el asunto místico gangeano del filote-como-alma era una premisa demasiado vasta y absurda para considerarla siquiera. Enparte tambiénpara liberar la tensiónentre Jaktyella.
—Es una suposición horriblemente grande. Si ése es el preámbulo, me muero por oír la conclusión.
Miro,comprendiendo ahora surisa,se riótambién.
¬óHe tenido mucho tiempo para pensar. √Čsa era realmente mi especulaci√≥nde lo que es la vida:
que todo en el universo es conducta. Pero hay algo m√°s de lo que quiero hablarles. Ypreguntarles,
supongo. —Se volvió. hacia Jakt—. Ytiene muchoque ver condetener a la Flota Lusitania.
Jaktsonrióyasintió.
¬óAgradezcoque me arrojenalg√ļnhuesode vezencuando.
Valentine mostrósusonrisa más cautivadora.
¬óBien¬Ö,m√°s tarde te alegrar√°s cuandorompa unos cuantos huesos.
Jaktvolvió a echarse a reír.
¬óAdelante, Miro ¬ódijoValentine.
La imagenrespondió.
—Si toda la realidad es la conducta de los filotes, entonces obviamente la mayoría de los filotes sólo sonlo bastante capaces o fuertes para actuar como un mesón o aguantar como un neutrón. Unos cuantos tienen la fuerza de voluntad para estar vivos, para gobernar un organismo. Y una fracción insignificante de ellos es lo bastante poderosa para controlar…, no, para ser un organismo consciente. Pero, sin embargo, el ser más complejo e inteligente, la reina colmena, por ejemplo, es, enel fondo, sólo unfilote, como todos los demás. Gana suidentidad ysuvida del papel concreto que cumple,peroenrealidades unfilote.
¬óMi entidad¬Ö,mi voluntad,¬Ņes una part√≠cula subat√≥mica? ¬ópregunt√≥Valentine.
Jaktsonrióyasintió.
—Una idea divertida —admitió—. Mi zapatoyyosomos hermanos.
Miro sonriómuydébilmente. Sinembargo,la imagen-Mirorespondió.
—Si una estrella y un átomo de hidrógeno son hermanos, entonces sí, hay una relación entre ustedylos filotes que componenobjetos comunes comosuzapato.
Valentine advirti√≥ que Miro no hab√≠a subvocalizado nada justo antes de que la imagen respondiera. ¬ŅC√≥mo hab√≠a ofrecido la analog√≠a de estrellas y √°tomos de hidr√≥geno el software que produc√≠a la imagen, si Miro no la proporcionaba sobre la marcha? Valentine nunca hab√≠a o√≠do hablar de un programa de ordenador capaz de producir una conversaci√≥n tan relacionada y a la vez tan apropiada por sucuenta.
—Y tal vez haya otras relaciones en el universo de las que no saben nada hasta ahora — prosiguióla imagen-Miro—. Tal vezexista untipode vida que noconozcan.
Valentine vio que Miro parecía preocupado. Agitado. Como si no le gustara lo que la imagen-Miro estaba haciendoahora.
¬ó¬ŅDe qu√© clase de vida est√°s hablando? ¬ópregunt√≥Jakt.
¬óHay un fen√≥meno f√≠sico en el universo, muy com√ļn, que permanece completamente inexplicado. Sin embargo todo el mundo lo da por hecho a pesar de que nadie ha investigado seriamente por qu√© yc√≥mo sucede. Es √©ste: ninguna de las conexiones ansibles se ha rotojam√°s.
¬óTonter√≠as ¬ómascull√≥ Jakt¬ó. Uno de los ansibles de Trondheim estuvo fuera de servicio durante seis meses el a√Īopasado. No sucede a menudo, peroocurre.
Una vezmás los labios yla mandíbula de Miro permanecieroninmóviles;una vezmás la imagen respondióinmediatamente. Estaba claro que ahora nola controlaba.
—No he dicho que los ansibles no se rompan. He dicho que las conexiones, los lazos filóticos entre las partes de un mesón dividido, no se han roto nunca. La maquinaria del ansible puede romperse, el software puede estropearse, pero el fragmento de un mesón dentro de un ansible no ha hecho nunca el cambio para permitir que surayo filótico entrelace conotro mesónlocal o inclusocon el planeta cercano.
—El campomagnético suspende el fragmento,por supuesto —dijoJakt.
¬óLos mesones divididos no duranlo suficiente enla naturaleza para que sepamos c√≥mo act√ļan de modo natural ¬ódijo Valentine.
—Conozco todas las respuestas estándar —asintió la imagen—. Todas sontonterías. Todas son el tipo de respuestas que los padres dan a sus hijos cuando no saben la verdad y no quieren
molestarse en averiguarla. La gente sigue tratando a los ansibles como si fueran magia. Todo el mundo se alegra de que siganfuncionando; si intentaranaveriguar por qué, la magia podría perderse yentonces los ansibles se detendrían.
—Nadie piensa así —rebatióValentine.
¬óTodo el mundo lo hace ¬óreplic√≥ la imagen¬ó. Aunque requiera cientos de a√Īos, o mil a√Īos,
o tres mil, una de esas conexiones debería haberse roto ya. Uno de esos fragmentos de mesóndebería
haber cambiadosurayo filótico;sinembargo,noloha hechonunca.
¬ó¬ŅPor qu√©? ¬ópregunt√≥Miro.
Al principio, Valentine asumió que estaba haciendo una pregunta retórica. Pero no: miraba a la
imagenigual que los demás,pidiéndole que le explicara el motivo.
—Creía que este programa informaba de tus especulaciones —se sorprendióValentine.
—Lohacía —contestóMiro—. Peroahora no.
¬ó¬ŅY si hay un ser que vive entre las conexiones fil√≥ticas entre los ansibles? ¬ópregunt√≥ la imagen.
¬ó¬ŅEst√°s segura de que quieres hacer esto? ¬ópregunt√≥ Miro. Otra vezse dirig√≠a a la imagenen la pantalla.
Entonces la imagencambió, para convertirse enel rostro de una mujer jovena la que Valentine nohabía vistonunca.
¬ó¬ŅYsi hayunser que habita enla telara√Īa de rayos fil√≥ticos que conectanlos ansibles de cada mundo ycada nave enel universo humano? ¬ŅYsi est√° compuesta de esas conexiones fil√≥ticas? ¬ŅYsi sus pensamientos se desarrollan en el giro y la vibraci√≥n de esos pares separados? ¬ŅY si sus recuerdos se almacenanenlos ordenadores de cada mundoycada nave?
¬ó¬ŅQui√©neres? ¬ópregunt√≥Valentine, hablandodirectamente conla imagen.
—Tal vez soy quien mantiene vivas todas esas conexiones filóticas, de ansible a ansible. Tal vezsoyunnuevotipo de organismo, unoque noentrelaza rayos,sinoque los mantiene enlazados para que nunca se rompan. Y si eso es cierto, entonces si esas conexiones se rompen alguna vez, si los ansibles dejande moverse…,si los ansibles guardansilencioalguna vez, entonces yomoriría.
¬ó¬ŅQui√©neres? ¬órepiti√≥ Valentine.
—Valentine, me gustaría que conociera a Jane —suspiró Miro— Una amiga de Ender ymía.
Jane.
De modo que Jane no era el nombre en código de un grupo subversivo dentro de la burocracia del CongresoEstelar. Jane era unprograma de ordenador,una pieza de software.
No. Si lo que ella acababa de sugerir era cierto, entonces Jane era m√°s que unprograma. Era un ser que habitaba enla telara√Īa de rayos fil√≥ticos, que almacenaba sus recuerdos en los ordenadores de cada mundo. Si ella ten√≠a raz√≥n, entonces la telara√Īa fi√≠√≥tica, la red de rayos fil√≥ticos entrecruzados que conectaba los ansibles de cada mundo, era su cuerpo, su sustancia. Ylos enlaces fil√≥ticos continuabantrabajandosinromperse nunca porque ella lodeseaba as√≠.
¬óAs√≠ que ahora le pregunto a la granDem√≥stenes ¬ódijo Jane¬ó: ¬ŅSoyramano varelse? ¬ŅEstoy viva? Necesito tu respuesta, porque creo que puedo detener a la Flota Lusitania. Pero antes, tengo que saberlo: ¬Ņes una causa por la que merezca la pena morir?
Las palabras de Jane se clavaron en el coraz√≥n de Miro. Ella pod√≠a detener la flota, se dio cuenta de inmediato. El Congreso hab√≠a enviado el Peque√Īo Doctor convarias naves de la flota, pero a√ļnno hab√≠a dado la ordende usarlo. No pod√≠anhacerlo sinque Jane lo supiera de antemano, ycon su completa penetraci√≥n de todas las comunicaciones ansibles, podr√≠a interceptar la orden antes de que fuera enviada.
El problema consistía enque no podía hacerlo sinque el Congreso advirtiera que ella existía, o al menos que sucedía algo raro. Si la flota no confirmaba la orden, simplemente sería enviada otra vez, yotra, yotra más. Cuanto más bloqueara los mensajes, más claro quedaría para el Congreso que alguientenía ungradoimposible de control sobre los ordenadores ansibles.
Ella podría evitarloenviando una confirmaciónfalsa, pero entonces tendría que vigilar todas las comunicaciones entre las naves de la flota, y entre la flota y las estaciones de los planetas, para mantener la pretensiónde que la flota conocía la ordenasesina. Apesar de las enormes habilidades de Jane, esto quedaría pronto más allá de sus facultades: podía prestar atención a cientos, incluso a miles de cosas a la vez, pero Miro no tardó en comprender que no había manera de que pudiera manejar todas las vigilancias y alteraciones que esto necesitaría, aunque se dedicara a ello exclusivamente.
De un modo u otro, el secreto quedar√≠a descubierto. Y mientras Jane explicaba el plan, Miro supo que ten√≠a raz√≥n: su mejor alternativa, la que ofrec√≠a el peligro menor de revelar su existencia, era simplemente cortar todas las conexiones ansibles entre la flota y las estaciones planetarias, y entre las naves de la flota. Dejar que cada nave permaneciera aislada,cada tripulaci√≥npregunt√°ndose qu√© hab√≠a sucedido, yentonces no tendr√≠anm√°s remedio que abortar sumisi√≥no seguir obedeciendo las √≥rdenes originales. Tendr√≠an que marcharse o llegar√≠an a Lusitania sin la autoridad para usar el Peque√Īo Doctor.
Mientras tanto, sinembargo, el Congreso sabría que había sucedido algo. Era posible que conla ineficacia burocrática normal del Congreso nadie averiguara nunca lo que había sucedido. Pero al final alguienadvertiría que no había ninguna explicaciónnatural ni humana de lo que había sucedido. Alguien advertiría que Jane (o algo parecido a ella) debía existir, y que cortar las comunicaciones ansibles la destruiría. Cuando descubrieranesto,ella moriría contoda seguridad.
¬óTal vez no ¬óinsisti√≥ Miro¬ó. Tal vez puedas impedirles que act√ļen. Interferir con las comunicaciones interplanetarias,para que no denla ordende cortar las comunicaciones.
Nadie respondi√≥. √Čl supo por qu√©: ella no podr√≠a interferir las conexiones ansibles eternamente. Tarde o temprano el gobierno de cada planeta llegar√≠a a la misma conclusi√≥n por su cuenta. Ella deber√≠a vivir enunestado de guerra constante durante a√Īos, d√©cadas, generaciones. Pero cuanto m√°s poder usara,m√°s la odiar√≠a yla temer√≠a la humanidad. Al final, la matar√≠an.
—Un libro, entonces —sugirió Miro—. Como la Reina Colmena y Hegemón. Como la Vida de
Humano. El Portavozde los Muertos podría escribirlopara persuadirlos de que no lohagan.
—Tal vez—asintióValentine.
—Ella nopuede morir-manifestóMiro.
¬óS√© que no podemos pedirle que corra ese riesgo ¬óconvino Valentine¬ó. Pero si es la √ļnica
manera de salvar a la reina colmena ya los pequeninos¬Ö
Miro se enfureció.
¬ó¬°Es f√°cil hablar de sumuerte! ¬ŅQu√© es Jane para usted? Unprograma, una pieza de software.
Peronoloes,ella es real,tanreal comola reina colmena, tanreal como cualquiera de los cerdis¬Ö
¬óM√°s real para ti,creo ¬ódijo Valentine.
—Igual de real —contestó Miro—. Se olvida de que conozco a los cerdis como si fueran mis propios hermanos…
—Pero estás dispuesto a contemplar la filosofía de que destruirlos puede ser moralmente necesario.
¬óNo tergiverse mis palabras.
¬óLas estoy liberando. Puedes contemplar la idea de perderlos, porque ya los has perdido. Sin embargo,perder a Jane¬Ö
¬ó¬ŅEl hecho de que ella sea mi amiga significa que no puedo interceder ensufavor? ¬ŅEs que las decisiones de vida omuerte s√≥lo puedentomarlas los desconocidos?
La vozde Jakt,tranquila yprofunda,interrumpió la discusión.
—Calmaos, los dos. No es decisiónvuestra, sino de Jane. Ella tiene el derecho de determinar el
valor de supropia vida. Nosoyning√ļnfil√≥sofo, peroesolos√©.
—Biendicho —respondióValentine.
Miro sab√≠a que Jakt ten√≠a raz√≥n, que era elecci√≥n de Jane. Pero no pod√≠a soportarlo, porque tambi√©n sab√≠a qu√© decidir√≠a ella. Dejar la opci√≥n a Jane equival√≠a a pedirle que lo hiciera. Sinembargo, al final, la elecci√≥n ser√≠a suya de todas formas. √Čl ni siquiera ten√≠a que preguntarle qu√© decidir√≠a. El tiempo pasaba tan r√°pidamente para ella, sobre todo ahora que viajaban casi a la velocidadde la luz, que probablemente ya hab√≠a tomadopartido.
Era demasiado para poder soportarlo. Perder ahora a Jane ser√≠a horrible; s√≥lo pensar en ello amenazaba la compostura de Miro. No quer√≠a mostrar debilidad delante de aquella gente. Buena gente, eranbuena gente, pero no quer√≠a que lo vieranperder el control de s√≠ mismo. As√≠ que Miro se inclin√≥ hacia delante, encontr√≥ el equilibrio y precariamente se levant√≥ del asiento. Fue dif√≠cil, ya que s√≥lo unos cuantos m√ļsculos respond√≠ana suvoluntad, ytuvo que recurrir a toda suconcentraci√≥n s√≥lopara dirigirse desde el puente a sucompartimento. Nadie losigui√≥ ni le habl√≥. Se alegr√≥de ello.
Asolas ensuhabitación, se tendió ensucamastro yla llamó. Pero no envozalta. Subvocalizó, porque ésa era su costumbre cuando hablaba con ella. Aunque los demás supieran ahora de su existencia, no tenía intenciónde perder los hábitos que había mantenidoocultos hasta el momento.
¬óJane ¬ódijo silenciosamente.
—Sí —respondióla vozensuoído.
Imaginó, como siempre, que la suave voz procedía de una mujer que no podía ver, pero estaba cerca, muy cerca. Cerró los ojos, para poder imaginarla mejor. Su aliento en la mejilla. El cabello
danzándole sobre la cara mientras le hablaba suavemente,mientras él respondía ensilencio.
—Habla conEnder antes de decidir —aconsejóél.
¬óYa lo he hecho. Ahora mismo,mientras t√ļpensabas enesto.
¬ó¬ŅQu√© te ha dicho?
—Que no hiciera nada. Que no decidiera nada,hasta que se envíe la orden.
¬óMe parece bien. Tal vezno la den.
—Tal vez. Tal vez un grupo nuevo con política diferente suba al poder. Tal vez este grupo cambie de opinión. Tal vezla propaganda de Valentine tenga éxito. Tal vezhaya unmotínenla flota.
Esto √ļltimo era tan improbable que Miro se dio cuenta de que Jane estaba completamente convencida de que la ordense enviar√≠a.
¬ó¬ŅCu√°ndo? ¬ópregunt√≥Miro.
¬óLa flota debe llegar dentro de unos quince a√Īos. Un a√Īo despu√©s de que lo hagan estas dos naves. Es as√≠ como he calculado vuestro viaje. La ordenser√° enviada poco antes. Tal vezseis meses antes de la llegada¬Ö, lo que equivale a unas ocho horas en tiempo de la nave antes de que la flota salga de la velocidadde la luzyadquiera velocidades normales.
¬óNo lohagas.
—Todavía nolohe decidido.
—Sí que lohas hecho. Has decididohacerlo.
Ella norespondió.
—No me dejes —suplicóél.
¬óNo dejo a mis amigos si notengoque hacerlo. Algunas personas lohacen, peroyono.
—No lohagas —repitió él.
Estaba llorando. ¬ŅPod√≠a verlo ella, sentirlode alg√ļnmodoa trav√©s de la joya ensuo√≠do?
—Lointentaré.
—Busca otro medio. Busca otra manera de detenerlos. Busca otra forma de colocarte fuera de la redfilótica para que nopuedanmatarte.
¬óEsoes loque dijoEnder.
¬ó¬°Entonces,hazlo!
¬óPuedobuscar esa forma,pero¬Ņqui√©nsabe si existe?
¬óTiene que existir.
¬óPor eso a veces me pregunto si estoy viva o no. Las criaturas vivientes pens√°is que cuando
deseáis algo con mucha intensidad tiene que suceder. Creéis que deseando algo con todo vuestro
corazónse hará real.
¬ó¬ŅC√≥mopuedes buscar algosi nocrees que existe?
¬óObusco o no lo busco ¬ódijo Jane¬ó. No me distraigo ni me aburro como hacenlos humanos.
Intentaré pensar enotra cosa.
—Piensa tambiénenesto —sugirióMiro—. Piensa enquiéneres. Ocómofunciona tumente. No podrás encontrar un modo de salvarte hasta que comprendas cómo empezaste a vivir. Y cuando te comprendas a ti misma…
¬óQuiz√° pueda hacer una copia yalmacenarla enalguna parte.
¬óTal vez.
—Tal vez—repitióella.
Pero √©l supo que Jane no lo cre√≠a, ni √©l tampoco. Ella exist√≠a en la red fil√≥tica de los ansibles: pod√≠a almacenar sus memorias en la red de ordenadores de cada mundo y cada nave en el espacio, pero no exist√≠a ning√ļn sitio donde pudiera colocar su yo, no si requer√≠a una cadena de enlaces fil√≥ticos.
Amenos que¬Ö
¬ó¬ŅQu√© hayde los padres-√°rbol de Lusitania? Se comunicanfil√≥ticamente,¬Ņno?
—No es lomismo —respondió Jane—. Noes digital. Noestá codificado como los ansibles.
¬óPuede que no sea digital, pero la informaci√≥n se transmite de alg√ļn modo. Funciona fil√≥ticamente. Yla reina colmena¬Ö, tambi√©nella se comunica conlos insectores de esa forma.
—Eso no es posible —objetó Jane—. La estructura es demasiado simple. Sucomunicacióncon
ellos noforma una red. Todos estánconectados sóloconella.
¬ó¬ŅC√≥mosabes que nofuncionar√°,cuandoni siquiera sabes conseguridad c√≥mo funcionas t√ļ?
—Muybien. Lopensaré.
¬óPiensa confuerza.
—Sóloconozcouna forma de pensar.
—Quierodecir que prestes atención.
Ella podía seguir muchos hilos de pensamiento a la vez, pero sus pensamientos tenían prioridades, con muchos niveles distintos de atención. Miro no quería que relegara su autoinvestigacióna unnivel de atenciónbajo.
—Prestaré atención—prometió ella.
¬óEntonces se te ocurrir√° algo. Ya ver√°s.
Ella no respondi√≥ durante un rato. Miro pens√≥ que esto significaba que la conversaci√≥n hab√≠a terminado. Sus pensamientos empezaron a divagar. Intent√≥ imaginar c√≥mo ser√≠a la vida, todav√≠a en este cuerpo,sinJane. Pod√≠a suceder antes de que llegara a Lusitania. Si era as√≠, este viaje habr√≠a sido el peor error de su vida. Viajando a la velocidad de la luz, saltaba treinta a√Īos de tiempo real. Treinta a√Īos que pod√≠a haber pasado con Jane. Podr√≠a soportar su p√©rdida entonces. Pero hacerlo ahora, s√≥lo unas pocas semanas despu√©s de conocerla¬Ö, sab√≠a que sus l√°grimas surg√≠an de la autocompasi√≥n,pero las verti√≥ de todas formas.
—Miro —llamóella.
¬ó¬ŅQu√©?
¬ó¬ŅC√≥mopuedo pensar algo que noha sidopensadoantes?
Durante unmomento,él nocontestó.
¬óMiro, ¬Ņc√≥mo puedo idear algo que no es s√≥lo la conclusi√≥nl√≥gica de las cosas que los seres humanos hanideadoyescrito ya enalguna parte?
¬óPiensas encosas constantemente-dijoMiro.
¬óEstoy tratando de concebir algo inconcebible. Estoy intentando encontrar respuestas a
preguntas que los seres humanos nunca hanintentadoplantear.
¬ó¬ŅNo puedes hacerlo?
¬óSi no puedo pensar pensamientos originales, ¬Ņsignifica eso que no soy m√°s que un programa
de ordenador que se ha idode la mano?
¬óDemonios, Jane, la mayor√≠a de la gente no tiene un pensamiento original en toda su vida. ¬ó Miro se ri√≥ suavemente¬ó. ¬ŅSignifica eso que s√≥lo sonmonos ca√≠dos de los √°rboles que se fueronde la mano?
¬óEstabas llorando ¬ódijoella.
—Sí.
¬óNo crees que pueda encontrar una salida a esto. Crees que voya morir.
—Creoque se te ocurrirá una solución. De verdad. Peroesonome impide tener miedo.
¬óMiedo de que yomuera.
¬óMiedo de perderte.
¬ó¬ŅTanterrible ser√≠a perderme?
—Oh, Dios —susurróél.
¬ó¬ŅMe echar√≠as de menos durante una hora? ¬óinsisti√≥ ella¬ó. ¬ŅDurante un d√≠a? ¬ŅDurante un a√Īo?
¬ŅQu√© quer√≠a de √©l? ¬ŅSeguridad de que cuando no existiera ser√≠a recordada? ¬ŅDe que alguien llorar√≠a por ella? ¬ŅPor qu√© lo dudaba? ¬ŅNo lo conoc√≠a a√ļn? Tal vez era lo bastante humana para necesitar confirmaci√≥nde cosas que ya sab√≠a.
—Eternamente —respondióél.
Ahora le tocó a ella el turnode reír. Juguetonamente.
¬óNo vivir√°s tanto.
¬óYahora me lo dices.
Esta vez,cuando Jane guardósilencio, no volvió,yMirose quedó soloconsus pensamientos.
Valentine, Jakt y Plikt permanecieron juntos en el puente, hablando de las cosas que hab√≠an aprendido, tratando de decidir qu√© pod√≠an significar, qu√© podr√≠a suceder. La √ļnica conclusi√≥n a la que llegaronfue que, aunque no pod√≠a conocerse el futuro, probablemente ser√≠a mucho mejor que sus peores miedos ynotanbuenocomosus mejores esperanzas. ¬ŅNo funcionaba as√≠ siempre el mundo?
—Sí —dijoPlikt—. Exceptoconlas excepciones.
As√≠ era Plikt. Menos cuando estaba ense√Īando, dec√≠a poco, pero cuando hablaba, ten√≠a la habilidad de terminar la conversaci√≥n. Plikt se levant√≥ para dejar el puente ydirigirse a sucamastro inc√≥modo ymiserable; como de costumbre, Valentine intent√≥ persuadirla para que volviera a la otra nave.
—VarsamyRonome quierenensuhabitación—adujoPlikt.
¬óNo les importa.
¬óValentine ¬ódijo Jakt¬ó. Pliktnoquiere volver a la otra nave porque noquiere perderse nada.
—Oh—exclamóValentine.
Pliktsonrió.
¬óBuenas noches.
Poco después, también Jakt dejó el puente. Su mano descansó sobre el hombro de Valentine un
momento.
—Iré pronto —dijoella.
Ylo dec√≠a en serio en ese instante, pues ten√≠a la intenci√≥n de seguirlo casi inmediatamente. En cambio, se qued√≥ enel puente pensando,reflexionando, intentando comprender ununiverso que pon√≠a a todas las especies no humanas conocidas por el hombre enpeligro de extinci√≥n, todas a la vez. La reina colmena, los pequeninos, yahora Jane, la √ļnica de suespecie, quiz√° la √ļnica que podr√≠a existir jam√°s. Una verdadera profusi√≥nde vida inteligente, ysin embargo conocida s√≥lo por unos pocos. Y todos ellos enfila para ser aniquilados.
¬ęAl menos Ender comprender√° por fin que √©ste es el orden natural de las cosas, que tal vez no fuera tan responsable de la destrucci√≥n de los insectores hace tres mil a√Īos, como siempre hab√≠a cre√≠do. El xenocidio debe de estar inscrito en el universo. No hay piedad, ni siquiera para los mejores participantes enel juego.¬Ľ
¬ŅC√≥mo pod√≠a ella haber pensado lo contrario? ¬ŅPor qu√© deber√≠an ser inmunes las especies inteligentes a la amenaza de extinci√≥nque gravita sobre cada especie que existe?
Aproximadamente una hora después de que Jakt dejara el puente, Valentine apagó por fin su terminal y se levantó para irse a la cama. Sin embargo, por impulso, hizo una pausa antes de marcharse yhabló al aire.
¬ó¬ŅJane? ¬óllam√≥¬ó. ¬ŅJane?
No huborespuesta.
No ten√≠a motivos para esperar ninguna. Era Miroquienllevaba la joya enel o√≠do. Miro yEnder. ¬ŅAcu√°ntas personas pensaba que pod√≠a atender Jane a la vez? Tal vezs√≥lopod√≠a manejar a dos.
Otal vezdos mil. Odos millones. ¬ŅQu√© sab√≠a Valentine de las limitaciones de unser que exist√≠a como unfantasma enla telara√Īa fil√≥tica?Aunque Jane la oyera, Valentine no ten√≠a derecho a esperar que respondiera a sullamada.
Valentine se detuvo enel pasillo, directamente entre la puerta de Miro yla de la habitaciónque compartía con Jakt. Las puertas no estaban insonorizadas. Oyó los suaves ronquidos de Jakt en su compartimento. También percibió otro sonido. La respiración de Miro. No dormía. Tal vez estaba llorando. Valentine no había criado tres hijos sin saber reconocer esa respiración entrecortada y pesada.
¬ęNo es hijom√≠o. Nodeber√≠a inmiscuirme.¬Ľ
Abrió la puerta. No hizo ruido, pero arrojó un rayo de luz sobre la cama. El llanto de Miro se detuvoinmediatamente, peroel jovenla miró conojos hinchados.
¬ó¬ŅQu√© quiere? ¬ódijo.
Ella entró en la habitación y se sentó en el suelo junto a su camastro, de manera que sus caras
quedaronapenas a unos centímetros de distancia.
¬óNunca has lloradopor ti mismo, ¬Ņverdad? ¬ópregunt√≥Valentine.
¬óUnas cuantas veces.
¬óPeroesta noche lloras por ella.
—Por mí tantocomopor ella.
Valentine se inclinómás, loabrazóyle hizoapoyar la cabeza ensuhombro.
—No —protestóMiro.
Peronose separó. Después de unos momentos,subrazose moviótorpemente para abrazarla. Ya
no lloraba, pero le dejó que la abrazara durante unminuto o dos. Tal vez sirvió de ayuda. Valentine
notenía forma de saberlo.
Entonces se acabó. Mirose retiró yrodó para volverse de espaldas.
¬óLosiento.
—Nohayde qué —dijo ella.
Creía enresponder a lo que la gente quería decir,noa lo que decía.
—Nose locuente a Jakt—susurróél.
¬óNohaynada que contar. Hemos tenidouna buena charla.
Ella se levant√≥ yse march√≥, cerrando la puerta. Miro era unbuenchico. Le gustaba el hecho de que pudiera admitir que le preocupaba lo que Jaktpensara de √©l. ¬ŅYqu√© importaba si sus l√°grimas de esta noche conten√≠an autocompasi√≥n? Ella misma hab√≠a derramado unas cuantas por ese mismo motivo. La pena,se record√≥, es casi siempre por la p√©rdida del doliente.