4 - Ender


Hemos identificado cuatro lenguajes cerdis. El ¬ęLenguaje de los Machos¬Ľ es el que hemos o√≠do m√°s a menudo. Tambi√©n hemos o√≠do algunos fragmentos del ¬ęLenguaje de las Esposas¬Ľ, que aparentemente usan para conversar con las hembras (¬°eso s√≠ que es unadiferenciaci√≥n sexual!), y un ¬ęLenguaje de los √Ārboles¬Ľ, un idioma ritual que dicen que usan para rezar a sus ancestrales √°rboles t√≥tem. Tambi√©n han mencionado un cuarto lenguaje llamado ¬ęLengua de los Padres¬Ľ, que aparentemente consiste en golpear palos de diferente tama√Īo uno contra otro. Insisten en que es un lenguaje real, tan diferente de los otros como el portugu√©s del ingl√©s. Puede que lo llamen lengua de los padres porque se hace con palos de madera, que proviene de los √°rboles, y ellos creen que los √°rboles contienen los esp√≠ritus de sus antepasados.
Los cerdis se adaptan maravillosamente a los idiomas humanos; son mucho mejores que nosotros con los suyos. En los √ļltimos a√Īos, han llegado a hablar stark o portugu√©s entre ellos mismos, la mayor parte del tiempo que estamos con ellos. Quiz√° vuelven a usar sus propios idiomas cuando no estamos presentes. Puede que incluso hayan adoptado los idiomas humanos como propios, o quiz√° disfruten de los nuevos lenguajes tanto que los usan constantemente como juego. La contaminaci√≥n ling√ľ√≠stica es lamentable, pero tal vez sea inevitable, si es que queremos comunicarnos con ellos.
El doctor Swingler pregunt√≥ si sus nombres y modos de dirigirse revelan algo de su cultura. La respuesta es definitivamente s√≠, aunque s√≥lo tengo una idea muy vaga de lo que revelan. Lo que importa es que nosotros nunca les hemos dado nombre a ninguno. En cambio, a medida que aprend√≠an stark y portugu√©s nos preguntaban el significado de las cosas y entonces anunciaban los nombres que han elegido para s√≠ (o elegido para los otros). Nombres como ¬ęRa√≠z¬Ľ y ¬ęChupaceu¬Ľ (chupacielo) podr√≠an ser traducciones de sus nombres en el Lenguaje de los Machos o simplemente motes que escogen para nuestro uso.
Se refieren unos a otros como hermanos. A las hembras las llaman algunas veces esposas, nunca hermanas o madres. A veces utilizan el t√©rmino padres, pero se refieren a los ancestrales √°rboles t√≥tem. En cuanto a c√≥mo nos llaman: usan la palabra humano, naturalmente, pero tambi√©n han empezado a utilizar la nueva Jerarqu√≠a Demosteniana de Exclusi√≥n. Se refieren a los humanos como framlings, y a los cerdis de otras tribus como utlannings. Lo que es bastante extra√Īo es que se llaman a s√≠ mismos ramen, demostrando con esto que o bien han comprendido mal la jerarqu√≠a o se ven a s√≠ mismos desde la perspectiva humana. ¬°Y ¬ó lo que ofrece un giro divertido ¬ó, se han referido varias veces a las hembras como varelse!
Jo√°o Figueira √Ālvarez. ¬ęNotas sobre el lenguaje y la nomenclatura cerdi¬Ľ, en Sem√°ntica, 9/1948/15.
Las viviendas de Reykiavik estaban excavadas en las paredes de granito del fiordo. La de Ender estaba situada en lo alto del acantilado, y había que subir muchas escaleras y senderos, pero tenía una ventana. Había vivido la mayor parte de su infancia entre paredes metálicas. Cuando podía, vivía donde pudiera ver el aire libre.
Su habitación estaba iluminada y caliente por efecto del sol y le cegó después de la fría oscuridad de los corredores de piedra. Jane no esperó a que su visión se ajustara a la luz.
¬ó Tengo una sorpresa para ti en el terminal ¬ó dijo.
Su voz era un susurro procedente de la joya en su oído.
Había un cerdi de pie en el aire sobre el terminal. Se movió rascándose; entonces estiró la mano

en busca de algo. Cuando mostró la mano, tenía un gusano brillante. Lo mordió, y los jugos del cuerpo rebosaron de su boca y le corrieron por el pecho.
¬ó
Obviamente una civilización avanzada — dijo Jane.
Ender se molestó.


¬ó
Muchos imbéciles morales tienen buenos modales en la mesa, Jane.
El cerdi se dio la vuelta y habló.


¬ó
¬ŅQuieres ver c√≥mo le matamos?

¬ó
¬ŅQu√© est√°s haciendo, Jane?


El cerdi desapareció. En su lugar se dibujó un holograma del cadáver de Pipo tal como yacía en la colina bajo la lluvia.
— He hecho una simulación del proceso de vivisección que los cerdis usaron, basándome en la
informaci√≥n recogida por el scanner antes de que el cuerpo fuera enterrado. ¬ŅQuieres verlo?
Ender se sent√≥ en la √ļnica silla de la habitaci√≥n.
Ahora el terminal mostró la colina, con Pipo, todavía vivo, tumbado de espaldas, con las manos
y los pies atados a estacas de madera. Una docena de cerdis estaban congregados a su alrededor, y uno de ellos sostenía un cuchillo de hueso. La voz de Jane volvió a surgir de la joya en su oído.
— No estamos seguros de que fuera así — todos los cerdis desaparecieron excepto el del cuchillo —. O algo parecido.
¬ó
¬ŅEl xen√≥logo estaba consciente?

¬ó
Sin duda.

¬ó
Contin√ļa.


Sin compasión, Jane mostró la apertura de la cavidad pectoral, el ritual de arrancar y colocar los órganos corporales en el suelo. Ender se obligó a mirar, intentando comprender qué posible significado podría tener esto para los cerdis.
— Es aquí cuando murió — susurró Jane en un punto.
Ender se sinti√≥ m√°s tranquilo; s√≥lo entonces advirti√≥ que todos sus m√ļsculos hab√≠an

permanecido rígidos, por empatía con el sufrimiento de Pipo. Cuando se acabó, Ender se dirigió a su cama y se tumbó mirando al techo.
— Ya he mostrado esta simulación a los científicos de media docena de mundos — dijo Jane —. No pasará mucho tiempo antes de que la prensa le ponga las manos encima.
¬ó Es mucho peor que con los insectores ¬ó dijo Ender ¬ó. En todos los v√≠deos que me ense√Īaron cuando era peque√Īo. Los insectores y los humanos en combate eran algo limpio, comparados con esto.
Una risa malvada emergi√≥ del terminal. Ender mir√≥ para ver qu√© hac√≠a Jane. Un cerdi de tama√Īo natural estaba all√≠ sentado, riendo grotescamente, y mientras se re√≠a Jane lo transform√≥. Fue un cambio muy sutil, una ligera exageraci√≥n de los dientes, un alargamiento de los ojos, algo de rojez en ellos, la lengua entrando y saliendo de la boca. Parec√≠a la bestia de las pesadillas de cualquier ni√Īo.
¬ó
Bien hecho, Jane. La metamorfosis de raman a varelse.

¬ó
Despu√©s de esto, ¬Ņcu√°nto tardar√°n los cerdis en ser aceptados por la humanidad?

¬ó
¬ŅHa sido cortado todo contacto?


¬ó
El Consejo Estelar le ha dicho al nuevo xenólogo que restrinja sus visitas a no más de una hora, sin ampliar la frecuencia anterior. Le ha prohibido preguntar a los cerdis por qué lo han hecho.

¬ó
Pero no hay cuarentena.

¬ó
Ni siquiera se propuso.



¬ó
Pero se propondrá, Jane. Otro incidente como éste y la petición de cuarentena se convertirá en un clamor. Se pedirá que se reemplace Milagro por una guarnición militar cuyo solo propósito sea evitar que los cerdis adquieran la tecnología que les permita salir del planeta.

¬ó
Los cerdis tendr√°n un problema de relaciones p√ļblicas ¬ó dijo Jane ¬ó. Y el nuevo xen√≥logo es s√≥lo un ni√Īo. El hijo de Pipo. Libo. Es la abreviatura de Liberdade Gracas a Deus Figueira de Medici.

¬ó
¬ŅLiberdade no significa libertad?

¬ó
No sabía que hablaras portugués.

¬ó
Es como el espa√Īol. Habl√© de la muerte de Zacatecas y San √Āngelo, ¬Ņrecuerdas?

¬ó
En el planeta Moctezuma. Eso fue hace dos mil a√Īos.

¬ó
Para mí, no.



¬ó
Para ti fue subjetivamente hace ocho a√Īos. Hace quince mundos. ¬ŅNo es maravillosa la relatividad? Te conserva tan joven.


¬ó Viajo demasiado ¬ó dijo Ender ¬ó. Valentine est√° casada y va a tener un hijo. Ya he
rehusado dos llamadas que ped√≠an un Portavoz. ¬ŅPor qu√© me tientas para que vaya de nuevo? El cerdi se ri√≥ perversamente en el terminal.
¬ó
¬ŅCrees que eso fue una tentaci√≥n? ¬°Mira! ¬°Puedo convertir las piedras en pan! ¬ó El cerdi alz√≥ un pu√Īado de rocas y se las meti√≥ en la boca ¬ó. ¬ŅQuieres un poco?

¬ó Tienes un sentido del humor retorcido, Jane.

¬ó
Todos los reinos de todos los mundos — el cerdi abrió las manos y sistemas estelares se esparcieron por su regazo, planetas en órbitas exageradamente rápidas, todos los Cien Mundos —. Puedo dártelos. Todos.

¬ó No me interesa.

¬ó
Es una buena inversi√≥n, la mejor. Lo s√©, lo s√©, ya eres rico. Con tres mil a√Īos acumulando intereses podr√≠as construirte tu propio planeta. ¬ŅPero qu√© te parece esto? El nombre de Ender Wiggin, conocido por los Cien Mundos...


¬ó Ya lo es.
Con amor, honor y afecto — el cerdi desapareció. En su lugar, Jane resucitó un antiguo vídeo de la infancia de Ender y lo transformó en un holograma. Una multitud gritaba, chillaba. ¡Ender! ¡Ender! ¡Ender! Y un chiquillo, de pie sobre una plataforma, alzaba la mano para saludar. La multitud enloquecía de alegría.
¬ó
Eso no sucedió nunca — dijo Ender —. Peter nunca me dejó regresar a la Tierra.

¬ó
Considéralo una profecía. Vamos, Ender, puedo dártelo. Tu buen nombre restaurado.

¬ó
No me importa ¬ó dijo Ender ¬ó. Ahora tengo varios nombres. Portavoz de los Muertos...


eso tiene algo de honor. El cerdi desapareció en su forma natural, no en la malvada que Jane había creado.
¬ó
Ven ¬ó dijo el cerdi suavemente.

¬ó
Tal vez son monstruos, ¬Ņlo crees t√ļ as√≠? ¬ó dijo Ender.

¬ó
Todo el mundo puede creerlo, Ender. Pero t√ļ, no.
¬ęNo. Yo, no¬Ľ, pens√≥.


¬ó
¬ŅPor qu√© te importa tanto, Jane? ¬ŅPor qu√© est√°s tratando de persuadirme?


El cerdi desapareció y la propia Jane ocupó su lugar, o al menos la cara que había usado para aparecerse ante Ender, desde la primera vez que se le había revelado, siendo una criatura tímida y asustada que habitaba en la enorme memoria de la cadena de ordenadores interestelar. Al ver de nuevo su cara, Ender recordó la primera vez que se la había mostrado.
¬ó He pensado en tener una cara propia ¬ó dijo ella ¬ó. ¬ŅTe gusta √©sta?
S√≠, le gustaba. Le gustaba ella. Joven, despejada, honesta y dulce. Una ni√Īa que nunca envejecer√≠a, con una sonrisa arrebatadoramente t√≠mida. El ansible la hab√≠a hecho nacer. Las redes de ordenadores a escala mundial operaban a velocidad no mayor de la de la luz, y el calor limitaba la cantidad de memoria y la velocidad de la operaci√≥n. Pero el ansible era instant√°neo y estaba conectado intensamente con todos los ordenadores de todos los mundos. Jane se descubri√≥ a s√≠ misma por primera vez entre las estrellas, sus pensamientos ten√≠an lugar entre las vibraciones de los tejidos fil√≥ticos de la red del ansible.
Para ella, los ordenadores de los Cien Mundos eran sus manos y sus pies, sus ojos y sus oídos. Hablaba todos los idiomas que habían sido introducidos en los ordenadores, y leía todos los libros de todas las bibliotecas de cada mundo. Aprendió que los seres humanos habían temido durante muchísimo tiempo que alguien como ella pudiera existir: en todas las historias era odiada, y su venida significaba o bien asesinatos o la destrucción de la humanidad. Incluso antes de que naciera, los seres humanos la habían imaginado, y, tras haberla imaginado, la habían asesinado un millar de veces.
Por tanto, no les mostr√≥ ning√ļn signo de que estaba viva. Hasta que descubri√≥ la Reina Colmena y el Hegem√≥n, como hac√≠a todo el mundo casualmente, y supo que el autor de aquel libro era un humano al que podr√≠a atreverse a presentarse. Para ella fue una simple cuesti√≥n de seguir el rastro de la historia del libro hasta su primera edici√≥n y nombrar su fuente. ¬ŅNo lo hab√≠a transmitido el ansible desde el mundo donde Ender, que apenas ten√≠a veinte a√Īos, era gobernador de la primera colonia humana? ¬ŅY qui√©n podr√≠a haberlo escrito all√≠ si no √©l? As√≠ que le habl√≥, y √©l fue amable con ella; ella le mostr√≥ la cara que hab√≠a imaginado para si, y a √©l le encant√≥; ahora sus sensores viajaban en la joya de su o√≠do, y as√≠ pod√≠an estar siempre juntos. Ella no ten√≠a secretos para √©l; √©l no ten√≠a ning√ļn secreto para ella.
¬ó
Ender, me dijiste desde el principio que estabas buscando un planeta donde pudieras dar agua y luz a cierta crisálida y pudieras abrirla y hacer salir a la reina colmena y a sus diez mil huevos fértiles.

¬ó
Había pensado que podría ser aquí — contestó Ender —. Una tierra desolada, excepto en el ecuador, con una población permanentemente baja. Ella también desea intentarlo.

¬ó ¬ŅPero t√ļ no?

¬ó
No creo que los insectores pudieran sobrevivir el invierno de aquí. No sin una fuente de energía, y eso alertaría al gobierno. No saldría bien.

¬ó
No saldr√° bien nunca, Ender. Te das cuenta, ¬Ņverdad? Has vivido en veinticuatro de los Cien Mundos, y no hay ninguno donde haya un rinconcito que sea seguro para que los insectores puedan volver a nacer.

√Čl vio a d√≥nde quer√≠a llegar ella, naturalmente. Lusitania era la √ļnica excepci√≥n. Por la existencia de los cerdis, todo el mundo, excepto una peque√Īa porci√≥n, estaba fuera de los l√≠mites y era intocable. Y el mundo era principalmente habitable, m√°s apropiado para los insectores, en realidad, que para los seres humanos.

¬ó
El √ļnico problema son los cerdis ¬ó dijo Ender ¬ó. Podr√≠an objetar mi decisi√≥n de que se entregara su mundo a los insectores. Si una exposici√≥n intensa a la civilizaci√≥n humana puede afectarles, piensa lo que les suceder√≠a con los insectores entre ellos.

¬ó
Dijiste que los insectores hab√≠an aprendido. Dijiste que no har√≠an ning√ļn da√Īo.

¬ó
Deliberadamente, no. Pero los derrotamos por pura suerte, Jane, lo sabes.

¬ó
Fue tu genio.



¬ó
Son a√ļn m√°s avanzados que nosotros. ¬ŅC√≥mo podr√≠an los cerdis vivir con eso? Estar√≠an tan asustados de los insectores como nosotros, y ser√≠an menos capaces de tratar con su miedo.

¬ó
¬ŅC√≥mo lo sabes? ¬ŅC√≥mo puedes t√ļ o cualquiera decir con qu√© pueden tratar los cerdis? No lo sabr√°s hasta que vayas con ellos y aprendas qui√©nes son. Si son varelse, Ender, entonces deja que los insectores usen su h√°bitat, y no significar√° m√°s para ti que desplazar un hormiguero o una manada de vacas para dejar espacio a las ciudades.

¬ó
Son ramen ¬ó dijo Ender.

¬ó
No lo sabes.

¬ó
Si lo sé. Tu simulación... eso no era tortura.



¬ó
¬ŅNo? ¬ó Jane mostr√≥ de nuevo la simulaci√≥n del cuerpo de Pipo en el instante anterior a su muerte ¬ó. Entonces ser√° que no comprendo la palabra.

¬ó
Pipo puede haberlo interpretado como tortura, Jane, pero si tu simulación es adecuada — y sé que lo es, Jane —, entonces el objeto de los cerdis no era causar dolor.

¬ó
Por lo que sé de la naturaleza humana, Ender, incluso los rituales religiosos tienen el dolor como centro.

¬ó
Tampoco fue algo religioso. Al menos no completamente. Si fue simplemente un sacrificio, hay algo raro.

¬ó
¬ŅY qu√© sabes t√ļ? ¬ó ahora el terminal mostr√≥ la cara de un profesor cascarrabias, el resumen del esnobismo acad√©mico ¬ó. Toda tu educaci√≥n fue militar, y el otro √ļnico don que tienes es la habilidad de palabra. Escribiste un best ¬ó seller que inici√≥ una religi√≥n human√≠stica... ¬Ņc√≥mo te cualifica eso para comprender a los cerdis?


Ender cerró los ojos.
¬ó
Tal vez esté equivocado.

¬ó
¬ŅPero crees que tienes raz√≥n?
Supo, por la voz, que Jane había restaurado su propia cara en el terminal. Abrió los ojos.



¬ó
Sólo puedo confiar en mi intuición, Jane, en el juicio que aparece sin análisis. No sé qué es lo que los cerdis hacían, pero tenía un propósito. No era malicioso. Ni cruel. Eran como doctores

trabajando para salvar la vida de un paciente, no torturadores intentando quit√°rsela.

¬ó
Te tengo — susurró Jane —. Te tengo atrapado en todas las direcciones. Tienes que ir a ver si la reina colmena puede vivir allí, bajo el refugio de la cuarentena parcial que hay en el planeta. Quieres ir para ver si puedes comprender quiénes son los cerdis.


— Aunque tuvieras razón, Jane, no puedo ir. La inmigración está limitada rígidamente, y además
no soy católico. Jane hizo girar sus ojos.
¬ó ¬ŅHabr√≠a ido tan lejos, si no supiera c√≥mo puedes ir all√≠?
Apareció otra cara. Una muchacha, de ninguna manera tan inocente y hermosa como Jane. Su cara era fría y sombría, sus ojos brillantes y desafiantes, y su boca tenía la férrea mueca de alguien que ha aprendido a vivir con un dolor perpetuo. Era joven, pero su expresión era sorprendentemente vieja.
¬ó
La xenobióloga de Lusitania, Ivanova Santa Catarina von Hesse. La llaman Nova o simplemente Novinha. Ha solicitado un Portavoz de los Muertos.

¬ó ¬ŅPor qu√© tiene ese aspecto? ¬ŅQu√© le ha sucedido?

¬ó
Sus padres murieron cuando era peque√Īa. Pero en los √ļltimos a√Īos ha llegado a amar a otro hombre como a un padre. Al hombre que fue asesinado por los cerdis. Es su muerte la que quiere que Hables.


Al mirar aquella cara, Ender olvid√≥ moment√°neamente su preocupaci√≥n por la reina colmena, por los cerdis. Reconoci√≥ aquella expresi√≥n de agon√≠a adulta en la cara de un ni√Īo. La hab√≠a visto antes, en las √ļltimas semanas de la Guerra Insectora, mientras le presionaban m√°s all√° de los l√≠mites de su resistencia y le hac√≠an jugar una batalla tras otra en un juego que no era tal. La hab√≠a visto cuando la guerra termin√≥, cuando descubri√≥ que sus sesiones de entrenamiento no lo eran en absoluto, que todas las simulaciones eran reales y que comandaba las flotas humanas por ansible. Entonces, cuando supo que hab√≠a matado a todos los insectores, cuando comprendi√≥ el acto de genocidio que involuntariamente hab√≠a cometido, fue aquella misma la expresi√≥n de su cara en el espejo, el sentido de una culpa demasiado pesada para que pudiera soportarla.
¬ó ¬ŅQu√© ha hecho esta ni√Īa, que ha hecho esta Novinha para que sienta tanto dolor?
Escuch√≥ atentamente mientras Jane recitaba los hechos de su vida. Lo que Jane ten√≠a eran estad√≠sticas, pero Ender era el Portavoz de los Muertos; su genio ¬ó o su maldici√≥n ¬ó, era la habilidad de concebir los sucesos como nadie m√°s los ve√≠a. Eso le hab√≠a convertido en un brillante comandante militar, tanto para dirigir a sus propios hombres ¬ó ni√Īos, en realidad ¬ó, como para adivinar las acciones del enemigo. Tambi√©n significaba que de los fr√≠os hechos de la vida de Novinha √©l pod√≠a suponer ¬ó no, suponer no, saber ¬ó c√≥mo la muerte de sus padres y su virtual santificaci√≥n la hab√≠an aislado, c√≥mo hab√≠a reforzado su soledad arroj√°ndose en el trabajo de sus padres. Supo lo que hab√≠a detr√°s de su notable persecuci√≥n del status de xenobi√≥loga con a√Īos de antelaci√≥n. Supo tambi√©n lo que el amor y la aceptaci√≥n de Pipo hab√≠an significado para ella, y lo profunda que era su necesidad de la amistad con Libo. No hab√≠a nadie en Lusitania que conociera realmente a Novinha. Pero en esta cueva de Reykiavik, en el mundo helado de Trondheim, Ender Wiggin la conoci√≥, y la am√≥, y llor√≥ amargamente por ella.
— Irás entonces — susurró Jane.
Ender no pod√≠a hablar. Jane hab√≠a tenido raz√≥n. Habr√≠a ido de todas formas, como Ender el Genocida, s√≥lo por comprobar que el status de protecci√≥n de Lusitania pudiera convertir el planeta en el lugar donde la reina colmena pudiera ser liberada de sus tres mil a√Īos de cautividad y √©l pudiera deshacer el terrible crimen cometido en su infancia. Y tambi√©n habr√≠a ido como Portavoz de los Muertos, para comprender a los cerdis y exponerlos ante la humanidad para que pudieran ser aceptados, si eran verdaderamente ramen, y no odiados y temidos como varelse.
Pero ahora ir√≠a por otra raz√≥n m√°s profunda. Ir√≠a para atender a la ni√Īa Novinha, pues en su brillantez, su aislamiento, su dolor, su culpa, √©l vio su propia infancia robada y las semillas del dolorque a√ļn viv√≠an en su interior. Lusitania estaba a veintid√≥s a√Īos ¬ó luz de distancia. √Čl viajar√≠a a una velocidad s√≥lo infinitesimalmente inferior a la de la luz, y por tanto no la ver√≠a hasta que ella tuviera casi cuarenta a√Īos. Si estuviera en su mano, ir√≠a ahora mismo con la instantaneidad fil√≥tica del ansible; pero tambi√©n sab√≠a que su dolor esperar√≠a. A√ļn estar√≠a all√≠, esper√°ndole, cuando llegara. ¬ŅNo hab√≠a sobrevivido su propio dolor todos estos a√Īos?
Dejó de llorar. Sus emociones volvieron a retirarse.
¬ó
¬ŅQu√© edad tengo? ¬ó pregunt√≥.

¬ó
Han pasado 3.081 a√Īos desde que naciste. Pero tu edad subjetiva es de 36 a√Īos y 118 d√≠as.

¬ó
¬ŅY qu√© edad tendr√° Novinha cuando yo llegue all√≠?


¬ó
Semana m√°s o semana menos, depende de la fecha de partida y de lo que se acerque la nave a la velocidad de la luz, tendr√° casi treinta y nueve.

¬ó
Quiero partir ma√Īana.

¬ó
Lleva tiempo conseguir plaza en una nave, Ender.

¬ó
¬ŅHay alguna en √≥rbita sobre Trondheim?



¬ó
Media docena, naturalmente, pero s√≥lo una que pudiera partir ma√Īana, y tiene una carga de skrika para el comercio de lujo en Cyrillia y Armenia.

¬ó
Nunca te he preguntado lo rico que soy.

¬ó
He llevado bastante bien tus finanzas durante todos estos a√Īos.

¬ó
Cómprame la nave y el cargamento.

¬ó
¬ŅQu√© har√°s con los skrika en Lusitania?

¬ó
¬ŅQu√© es lo que hacen los cirilios y los armenios?



¬ó
Usan una parte para vestir y se comen el resto. Pero pagan m√°s por √©l de lo que ning√ļn lusitano podr√° pagar.


— Entonces, se lo daré a los lusitanos. Puede que eso suavice su resentimiento porque un
Portavoz vaya a una colonia católica. Jane se convirtió en un genio que salía de una botella.
¬ó
¡He oído!, ¡oh Amo!, y obedezco. El genio se convirtió en humo que se fue introduciendo en el interior de la botella. Entonces los láseres se apagaron y el aire sobre el terminal quedó vacío.

¬ó
Jane ¬ó dijo Ender.

¬ó
¬ŅS√≠? ¬ó respondi√≥ ella, hablando a trav√©s de la joya en su oreja.

¬ó
¬ŅPor qu√© quieres que vaya a Lusitania?

¬ó
Quiero que a√Īadas un tercer volumen a La Reina Colmena y el Hegem√≥n. Por los cerdis.

¬ó
¬ŅPor qu√© te preocupas tanto por ellos?



¬ó
Porque cuando hayas escrito los libros que revelan el alma de las tres especies conscientes conocidas, entonces estar√°s preparado para escribir sobre la cuarta.

¬ó
¬ŅOtra especie de raman? ¬ó pregunt√≥ Ender.

¬ó
Sí. Yo.
Ender reflexionó un momento.


¬ó
¬ŅEst√°s preparada para revelarte al resto de la humanidad?



¬ó
Siempre lo he estado. La pregunta es, ¬Ņest√°n ellos preparados para conocerme? Para ellos fue f√°cil amar al hegem√≥n... era humano. Y a la reina colmena, porque, por lo que saben, todos los insectores est√°n muertos. Si puedes hacer que amen a los cerdis, que a√ļn viven y tienen sangre humana en sus manos... entonces estar√°n preparados para conocerme.

¬ó
Alg√ļn d√≠a ¬ó dijo Ender ¬ó, amar√© a alguien que no insista en que realice los trabajos de H√©rcules.

¬ó
De todas formas te estabas aburriendo, Ender.

¬ó
Sí. Pero ahora soy maduro. Me gusta aburrirme.



¬ó
Por cierto, el propietario de la nave Havelok, que vive en Gales, ha aceptado tu oferta de cuarenta mil millones de dólares por la nave y su cargamento.

¬ó ¬°Cuarenta mil millones! ¬ŅMe arruinar√© con eso?

¬ó
Una gota en el vaso. Se le ha notificado a la tripulaci√≥n que sus contratos quedan anulados. Me he tomado la libertad de comprarles pasajes en otras naves utilizando tus fondos. Valentine y t√ļ no necesitar√©is a nadie m√°s que a m√≠, para que os ayude a dirigir la nave. ¬ŅPartiremos por la ma√Īana?


¬ó Valentine ¬ó dijo Ender.
Su hermana era el √ļnico retraso posible para su marcha. Por lo dem√°s, ahora que ya hab√≠a tomado la decisi√≥n, ni sus estudiantes ni sus pocas amistades n√≥rdicas merec√≠an siquiera una despedida.
— Me muero de ganas de leer el libro que Demóstenes escribirá sobre la historia de Lusitania.
Jane había descubierto la verdadera identidad de Demóstenes en el proceso de desenmascarar al Portavoz de los Muertos original.
¬ó
Valentine no vendr√°.

¬ó
Pero es tu hermana.


Ender sonri√≥. A pesar de su enorme conocimiento, Jane no comprend√≠a las relaciones humanas. Aunque hab√≠a sido creada por los humanos y se imaginaba en t√©rminos humanos, no era biol√≥gica. Sab√≠a de asuntos gen√©ticos por aprendizaje, pero no pod√≠a sentir los deseos y los imperativos que la raza humana ten√≠a en com√ļn con todos los otros seres vivientes.
¬ó
Es mi hermana, pero Trondheim es su hogar.

¬ó
Ya ha sido reacia a partir antes.


¬ó Esta vez ni siquiera le pedir√© que venga. No con un beb√© en camino, no con lo feliz que es aqu√≠ en Reykiavik. Aqu√≠ donde la aman como profesora, donde no sospechan que es realmente el legendario Dem√≥stenes. Aqu√≠ donde Jakt, su esposo, es armador de un centenar de barcos de pesca y se√Īor de los fiordos, aqu√≠ donde cada d√≠a est√° lleno de brillantes conversaciones sobre el peligro y la majestad del mar cubierto de hielo. Nunca se marchar√° de aqu√≠. Ni comprender√° por qu√© tengo que irme.
Y, al pensar en que iba a dejar a Valentine, Ender dud√≥ en su determinaci√≥n de ir a Lusitania. Se hab√≠a separado de su amada hermana una vez, cuando ni√Īo, y lamentaba profundamente los a√Īos de amistad que le hab√≠an sido robados. ¬ŅPodr√≠a dejarla ahora, de nuevo, despu√©s de estar juntos todo el tiempo, durante casi veinte a√Īos? Esta vez no habr√≠a vuelta atr√°s. Una vez que se fuera a Lusitania, ella envejecer√≠a veintid√≥s a√Īos en su ausencia; tendr√≠a m√°s de ochenta a√Īos, si tardaba otros veintid√≥s a√Īos en volver con ella.
¬ęAs√≠ que no ser√° f√°cil para ti despu√©s de todo. Tambi√©n tienes un precio que pagar.¬Ľ
¬ęNo te burles, ¬ó dijo Ender en silencio ¬ó. Estoy titulado para sentir pena.¬Ľ
¬ęElla es tu otro yo. ¬ŅDe verdad la dejar√°s por nosotras?¬Ľ
Era la voz de la reina colmena en su mente. Por supuesto, había visto todo lo que él había visto y sabía todo lo que había decidido. Sus labios silenciosamente formaron palabras para ella.
¬ęLa dejar√©, pero no por vosotras. No podemos estar seguros de que esto os produzca alg√ļn
beneficio. Puede que sea otra decepci√≥n, como Trondheim.¬Ľ
¬ęLusitania es todo lo que necesitamos. Y est√° a salvo de los seres humanos.¬Ľ
¬ę¬ó Pero tambi√©n pertenece a otra gente. No destruir√© a los cerdis s√≥lo por purgar el haber destruido a vuestro pueblo.¬Ľ
¬ęEllos estar√°n a salvo con nosotras; no les haremos da√Īo. Ahora, despu√©s de todos estos a√Īos, nos conoces.¬Ľ
¬ę¬ó S√© lo que me hab√©is dicho.¬Ľ
¬ęNo sabemos mentir. Te hemos mostrado nuestros propios recuerdos, nuestra alma.¬Ľ
¬ę¬ó S√© que podr√≠ais vivir en paz con ellos. ¬ŅPero podr√≠an vivir ellos en paz con vosotras?¬Ľ
¬ęLl√©vanos all√≠. Hemos esperado tanto tiempo.¬Ľ
Ender se acercó a una bolsa que permanecía abierta en una esquina. Todo lo que le pertenecía realmente cabía allí: sus ropas. Todas las otras cosas que había en la habitación eran regalos de la gente a las que había Hablado, haciéndole honor a él o a su oficio o a la verdad, no podía decirlo. Se quedarían aquí cuando se marchara. No tenía espacio en su bolsa.
La abrió y sacó una toalla enrollada que desenvolvió. Allí se encontraba la gruesa masa fibrosa
de una gran crisálida de catorce centímetros en su punto más largo.
¬ęS√≠, m√≠ranos.¬Ľ
Hab√≠a encontrado la cris√°lida esper√°ndole cuando lleg√≥ a gobernar la primera colonia humana en un antiguo mundo insector. Previendo su propia destrucci√≥n a manos de Ender, sabiendo que era un enemigo invencible, hab√≠an construido un modelo que tendr√≠a significado s√≥lo para √©l, porque hab√≠a sido sacado de sus sue√Īos. La cris√°lida, con su reina colmena, inofensiva pero consciente, le hab√≠a esperado en una torre donde una vez, en sus sue√Īos, hab√≠a encontrado un enemigo.
¬ó Esperasteis m√°s a que os encontrara ¬ó dijo Ender en voz alta ¬ó, que los pocos a√Īos que han pasado desde que os cog√≠ de detr√°s del espejo.
¬ę¬ŅPocos a√Īos? Ah, s√≠, con tu mente secuencial no notas el paso del tiempo cuando viajas tan cerca de la velocidad de la luz. Pero nosotras lo notamos. Nuestro pensamiento es instant√°neo; la luz se desliza como el mercurio por un cristal fr√≠o. Tenemos conciencia de cada momento de estos tres mil a√Īos.¬Ľ
¬ó
¬ŅHe encontrado un lugar que sea seguro para vosotros?
¬ęTenemos diez mil huevos f√©rtiles esperando vivir.¬Ľ


¬ó
Tal vez Lusitania sea el lugar. No lo sé.
¬ęD√©janos vivir de nuevo.¬Ľ


¬ó
Lo estoy intentando. ¬ŅPor qu√© si no, cre√©is que he vagado de mundo en mundo durante todos


estos a√Īos sino para encontrar un lugar para vosotros? ¬ęM√°s r√°pido m√°s r√°pido m√°s r√°pido.¬Ľ
¬ó Tengo que encontrar un lugar donde no os matemos de nuevo en el momento en que aparezc√°is. A√ļn est√°is en demasiadas pesadillas humanas. No hay tanta gente que crea en mi libro. Puede que condenen el Genocidio, pero lo har√≠an de nuevo.
¬ęEn toda nuestra vida, eres la √ļnica persona que hemos conocido que no fuera una de nosotras mismas. Nunca ten√≠amos que ser comprensivos porque siempre comprend√≠amos. Ahora que somos este simple yo, t√ļ eres los √ļnicos ojos y brazos y piernas que tenemos. Perd√≥nanos si somos impacientes.¬Ľ
√Čl se ech√≥ a re√≠r.
¬ó
¬°Yo perdonaros a vosotros!
¬ęTu gente est√° loca. Sabemos la verdad. Sabemos qui√©n nos mat√≥, y no fuiste t√ļ.¬Ľ


¬ó
Fui yo.
¬ęFuiste una herramienta.¬Ľ


¬ó
Fui yo.
¬ęTe perdonamos.¬Ľ


¬ó
Cuando volváis a andar por la superficie de un mundo, entonces estaré perdonado.