13 - Valentine

¬ó¬ŅQu√© ocultan?
¬óPodr√≠a ser cualquier cosa. Sin embargo, lo m√°s probable es que oculten sus edades. El muchachotiene catorce a√Īos, la chica tiene doce.
¬ó¬ŅQui√©nes Dem√≥stenes?
¬óLa chica. La que tiene doce a√Īos.
—Perdóneme. No creo que sea divertido, pero no puedo evitarla risa. Tanto tiempo preocupados, tanto tiempo intentando convencer a los rusos de que no tomaran a Demóstenes demasiado en serio, poniendo a Locke como prueba de que todos los americanos eran locos belicistas. Hermanoyhermana preadolescentes.., —Ysuapellidoes Wiggin.
¬óAh, ¬Ņcoincidencia?
¬óEl Wiggines unTercero. Ellos sonunoydos.
¬óOh, excelente. Los rusos nunca creer√°n...
—Que Demóstenes yLocke noestánbajo nuestrocontrol tantocomoloestá el Wiggin.
¬ó¬ŅEs una conspiraci√≥n? ¬ŅLes controla alguien?
¬óNo hemos podido detectar ning√ļn contacto entre esos dos ni√Īos y alg√ļn adulto que pudiera estar dirigi√©ndoles.
¬óEso no quiere decir que no haya alguien que ha inventado alg√ļn m√©todo que usted no pueda detectar. Es dif√≠cil creer que dos ni√Īos...
¬óEntrevist√© al coronel Graff cuando regres√≥ de la Escuela de Batalla. Tiene la total seguridad de que nada de lo que han hecho esos ni√Īos est√° fuera de sus posibilidades. Su capacidad es virtualmente id√©ntica a la de... el Wiggin. S√≥lo sus temperamentos son diferentes. Lo que le sorprendi√≥, sin embargo, era la orientaci√≥n de las dos personas. Definitivamente, Dem√≥stenes es la chica, pero Graff dice que la chica fue rechazada para la Escuela de Batalla porque era demasiado pac√≠fica, demasiadoconciliadora, ysobre todo, demasiadoemp√°tica.
—Definitivamente, noes Demóstenes.
¬óYel chicotiene el alma de unchacal...
¬ó¬ŅNo es ese Locke el que fue aclamado recientemente como ¬ęla √ļnica mente verdaderamente abierta de Am√©rica¬Ľ?
¬óEs dif√≠cil saber lo que est√° pasando en realidad. Pero Graff nos recomend√≥, y estoy de acuerdo con √©l, que les dej√°ramos en paz. No hay que desenmascararles. No hay que hacer ning√ļn informe de momento, excepto que hemos determinado que Locke y Dem√≥stenes no tienen ninguna conexi√≥n extranjera ni tampoco con grupos nacionales, excepto los declarados p√ļblicamente en las redes.
—Enotras palabras, dejarles vía libre.
—Sé que Demóstenes parece peligroso, en parte porque tiene tantos seguidores. Pero creo que es significativo que el más ambicioso de los dos haya elegido la personalidad sabia y moderada. Y
de momentose limitana hablar. Tieneninfluencia, peronopoder.
¬óSeg√ļnmi experiencia, influencia es poder.
¬óSi alguna vezles descubrimos pas√°ndose de la raya, podemos desenmascararles f√°cilmente.
¬óS√≥lo si lo hacemos en los pr√≥ximos a√Īos. Cuanto m√°s esperemos, mayores ser√°n, y menos chocante ser√° descubrir qui√©nes son.
—Usted sabe cuáles han sido los movimientos de las tropas rusas. No hay que descartar la posibilidadde que Demóstenes esté enlo cierto. Encuyo caso...
—Mejor que tengamos a Demóstenes a mano. De acuerdo. De momento, no los tocaremos. Pero vigílelos. Y, naturalmente, yotengo que encontrar la forma de mantener a los rusos calmados.
Apesar de todos sus recelos, a Valentine le divert√≠a ser Dem√≥stenes. Sucolumna sal√≠a ahora en pr√°cticamente todas las redes de noticias del pa√≠s, yera divertido ver c√≥mo se amontonaba el dinero en sus cuentas corrientes. De vez en cuando ella y Peter, en nombre de Dem√≥stenes, donaban a un candidato o causa determinados una suma de dinero cuidadosamente calculada; suficiente para que la donaci√≥n fuera advertida, pero no tanto como para que el candidato pensase que Dem√≥stenes estaba intentando comprar un voto. Ahora recib√≠a tantas cartas que la red de noticias hab√≠a contratado una secretaria para que contestara por ella la correspondencia rutinaria. Las cartas divertidas, de l√≠deres internacionales y nacionales, algunas veces hostiles, algunas veces amistosas, siempre intentando fisgonear diplom√°ticamente en la mente de Dem√≥stenes, √©sas las le√≠an juntos ella y Peter, ri√©ndose condeleite de que personas como√©sas estuvieranescribiendoa ni√Īos, ysinsaberlo.
Algunas veces, sin embargo, estaba avergonzada. Su padre le√≠a a Dem√≥stenes con regularidad; nunca le√≠a a Locke, ysi lo hizo, nunca dijo nada. Ala hora de la comida les regalar√≠a los o√≠dos con alg√ļn punto contundente que Dem√≥stenes hab√≠a sentado en la columna de ese d√≠a. A Peter le encantaba que su padre hiciera eso. ¬ę¬ŅLo ves?, eso demuestra que la gente normal le presta atenci√≥n.¬Ľ Pero Valentine se sent√≠a humillada por supadre. ¬ęSi alguna vezdescubre que era yo quien escrib√≠a las columnas de las que nos hablaba, y que ni siquiera cre√≠a en la mitad de las cosas que escrib√≠a, sentir√° ira yverg√ľenza.¬Ľ
En la escuela, una vez estuvo a punto de ponerse en apuros, cuando su profesora de historia mandó hacer una redacción contrastando los puntos de vista de Demóstenes y Locke expresados en dos de sus primeras columnas. Valentine fue imprudente e hizo un brillante trabajo de análisis. En consecuencia, le costó muchoconvencer al director de que nopublicara suensayo enla misma red de noticias que publicaba la columna de Demóstenes. Peter se encolerizó.
—Escribes demasiado parecido a Demóstenes, tienes que conseguir que no lo publiquen. Deberías matar a Demóstenes ahora, estás perdiendoel control.
Si se enfurecía por esa pifia, Peter la asustaba todavía más cuando se marchaba en silencio. Sucedió cuando Demóstenes fue invitado a formar parte del Consejo Presidencial para la Educación del Futuro, un organismo decorativo que estaba destinado a no hacer nada, pero con magnificencia. Valentine pensóque Peter lotomaría comounéxito, pero no fue así.
¬óRech√°zalo ¬ódijo.
¬ó¬ŅPor qu√© habr√≠a de hacerlo? ¬ópregunt√≥¬ó. No da trabajo, e incluso dijeronque para respetar el bien conocido deseo de confidencialidad de Dem√≥stenes, las reuniones se har√≠an a trav√©s de la red. Estoconvierte a Dem√≥stenes enuna persona respetable, y...
¬óYa ti te encanta haberlo conseguidoantes que yo.
¬óPeter, no se trata de t√ļ o yo, son Dem√≥stenes y Locke. Nosotros los inventamos. No son reales. Adem√°s, este nombramiento no significa que Dem√≥stenes les guste m√°s que Locke, s√≥lo significa que Dem√≥stenes tiene una base mucho m√°s fuerte. T√ļ sab√≠as que la tendr√≠a. Nombr√°ndole se contenta a ungrann√ļmerode chauvinistas yde antirusos.
—No estaba previstoasí. Era Locke el que se suponía que iba ser respetado.
—¡Lo es! El respeto real tarda más que el respeto oficial. Peter, no te enfades conmigo porque haya tenidoéxitohaciendolas cosas que me dijiste que hiciera.
Pero estuvo enfadado, muchos días, e incluso desde entonces le había dejado que ideara por sí sola todas sus columnas, en vez de decirle lo que tenía que escribir. Probablemente, pensó que ello deterioraría la calidad de las columnas de Demóstenes, pero si tal cosa ocurrió, nadie lo advirtió. Tal vez le molestaba todavía más que Valentine no fuera a verle implorando su ayuda. Valentine había sido Demóstenes durante demasiado tiempo para necesitar que alguien le dijera qué podría pensar Demóstenes sobre determinadas cosas.
Y a medida que su correspondencia con otros ciudadanos con actividad pol√≠tica crec√≠a, comenz√≥ a aprender cosas, informaciones que simplemente no estaban al alcance del p√ļblico en general. A ciertos militares que manten√≠an correspondencia con ella se les escapaban cosas sin pretenderlo, y ella y Peter las combinaban para construir una imagen aterradora y fascinante de la actividad del Pacto de Varsovia. Efectivamente, se estabanpreparando para la guerra, una guerra por tierra cruel ysangrienta. Dem√≥stenes no estaba equivocado al sospechar que el Pacto de Varsovia no acataba los t√©rminos de la Liga.
Y el carácter de Demóstenes comenzó a tomar vida propia. A veces, al final de una sesión de escritura, se sorprendía a sí misma pensando como Demóstenes, estando de acuerdo conideas que se suponía que eran poses calculadas. Y algunas veces leía los ensayos del Locke de Peter y se sorprendía a sí misma enfadada por suobvia ceguera ante la realidad.
Puede que sea imposible disfrazarse con una identidad sin convertirse en lo que se finge ser. Pens√≥ en eso, le preocup√≥ durante algunos d√≠as, y entonces escribi√≥ una columna utiliz√°ndolo como premisa para demostrar que los pol√≠ticos que lisonjeabana los rusos para mantener la pazacabar√≠an inevitablemente supeditados a ellos. Fue una encantadora dentellada al partido enel poder, yrecibi√≥ una gran cantidad de cartas de apoyo. Adem√°s, dej√≥ de asustarle la idea de convertirse, en cierto grado, enDem√≥stenes. ¬ęEs m√°s listoque Peter, ysiempre lo cre√≠ as√≠¬Ľ, pens√≥.
Graff la esperaba a la salida de la escuela. Estaba de pie, apoyado en su coche. Vest√≠a de paisano yhab√≠a aumentado de peso, por lo que no le reconoci√≥ al principio. Pero Graffle hizo se√Īas y, sindarle tiempoa presentarse, Valentine record√≥ sunombre.
—No escribiré ninguna otra carta —dijo—. No debí haber escrito aquélla.
¬óEntonces, presumo que note gustanlas medallas.
¬óNo demasiado.
¬óVamos a dar unpaseo, Valentine.
—No doy paseos con desconocidos. Le entregó un papel. Era una autorización, y firmada por sus padres.
¬óDigamos que noes undesconocido. ¬ŅAdonde vamos?
¬óAver a unjovensoldadoque est√° de permisoenGreensboro.
Entróenel coche.
¬óEnder s√≥lo tiene diez a√Īos ¬ódijo¬ó. Cre√≠ que nos hab√≠a dicho que Ender no reunir√≠a los requisitos necesarios para tener unpermisohasta que tuviera doce a√Īos.
¬óSe ha saltadoalgunos cursos.
¬ó¬ŅAs√≠ que loest√° haciendobien?
¬óPreg√ļntaselocuandole veas.
¬ó¬ŅPor qu√© yo? ¬ŅPor qu√© no toda la familia? Graffsuspir√≥.
¬óEnder ve el mundoa sumanera. Tuvimos que convencerle de que te viera. Encuantoa Peter y
a tus padres, noten√≠anning√ļninter√©s. La vida enla Escuela de Batalla fue... intensa.
¬ó¬ŅQu√© quiere decir, que se ha vueltoloco?
¬óAl contrario, es la persona m√°s cuerda que conozco. Es lo suficiente cuerdo para saber que sus padres no suspiranpor volver a abrir unlibro de afectividad que fue cerrado casi herm√©ticamente hace cuatro a√Īos. En cuanto a Peter... ni siquiera le sugerimos un encuentro, y as√≠ no tuvo la oportunidadde mandarnos a la mierda.
Cogieron la carretera del lago Brandt y se desviaron justo pasado el lago, siguiendo una carretera que serpenteaba hacia arriba y hacia abajo, hasta que llegaron a una mansión de tablillas blancas que se desparramaba por la cumbre de la colina. Por unlado se divisaba el lago Brandtypor el otro unlagoprivadode dos hectáreas.
¬óEsta casa perteneci√≥ al se√Īor Delirios de Grandeza ¬ódijo Graff¬ó. La F.I. la adquiri√≥ enuna subasta de embargos hace unos veinte a√Īos. Ender insisti√≥ en que sus conversaciones contigo no deb√≠anser intervenidas. Le promet√≠ que no lo ser√≠an, ypara ayudar a inspirar confianza, los dos vais a salir enuna balsa que ha construido √©l mismo. De todas formas, tengo que hacerte una advertencia. Tengo la intenci√≥n de hacer algunas preguntas sobre vuestra conversaci√≥n, una vez acabada. No tienes obligaci√≥nde responder, peroesperoque lohagas.
¬óNo he tra√≠dotraje de ba√Īo.
¬óTe podemos prestar uno.
¬ó¬ŅQue no est√© intervenido?
—Apartir de ciertopunto, tiene que haber confianza. Por ejemplo, sé quiénes Demóstenes.
Sintiócorrer por sucuerpounescalofríode miedo, peronodijonada.
—Lo he sabido desde que aterricé procedente de la Escuela de Batalla. Hay, quizá, seis personas en todo el mundo que saben su identidad. Sin contar a los rusos... sólo Dios sabe lo que saben. Pero Demóstenes no tiene nada que temer de nosotros. Demóstenes puede confiar en nuestra discreción.Al igual que yo confío enque Demóstenes no le dirá a Locke lo que pase aquí hoy. Mutua confianza. Nos contaremos cosas el unoal otro.
Valentine no pod√≠a decidir si era a Dem√≥stenes a quien daban su aprobaci√≥n o a Valentine Wiggin. Si era al primero, no confiar√≠a enellos; si era a la √ļltima, entonces quiz√° podr√≠a. El hechode que no quisieran que hablara de ello con Peter suger√≠a que tal vez conoc√≠an la diferencia entre los dos. Nose detuvoa pensar si ella segu√≠a conociendola diferencia ono.
¬óDijo que √©l ha construido la balsa. ¬ŅCu√°nto tiempolleva aqu√≠?
—Dos meses. Teníamos la intención de que su permiso sólo durase unos días. Pero no parece demasiadointeresado encontinuar consus estudios.
—Oh, así que soyla terapia una vezmás.
¬óEsta vez no podemos censurar tu carta. Sencillamente, tenemos que arriesgarnos.
Necesitarnos demasiadoa tuhermano. La humanidadest√° enjuego.
Esta vez Val había crecido lo suficiente para saber hasta qué punto estaba en peligro la humanidad. Yhabía sido Demóstenes el tiemposuficiente para no vacilar encumplir consudeber.
¬ó¬ŅD√≥nde est√°?
¬óAbajo, enla grada de barcos.
¬ó¬ŅD√≥nde est√° el traje de ba√Īo?
Ender no fe hizo ninguna se√Īal cuando la vio bajar por la colina hacia √©l, no sonri√≥ cuando puso
el pie enla grada del barco flotante. Pero Valentine sabía que se alegraba de verla, lo sabía porque
sumirada nose apartaba de sucara.
¬óEres m√°s grande de loque pensaba ¬ódijo.
¬óT√ļtambi√©n¬ódijo√©l¬ó. Adem√°s, recordaba que eras bella.
¬óLa memoria nos juega malas pasadas.
¬óNo. Tucara es la misma, pero ya no recuerdo lo que significa la belleza. Venga. Vayamos al
interior del lago.

Miraba conreceloa la peque√Īa balsa.
¬óBasta con que no te pongas de pie ¬ódijo. Se subi√≥ arrastr√°ndose, como una ara√Īa, con los dedos de los pies yde las manos.
¬óEs la primera cosa que he construido conmis propias manos desde que t√ļyyo sol√≠amos hacer construcciones conbloques. Edificios a prueba de Peter.
Valentine se rió. Solían divertirse construyendo cosas que se mantenían de pie, incluso cuando les habían quitado muchos de los soportes más visibles. A Peter le gustaba quitar un bloque aquí o allí, de modo que la estructura fuera lo suficiente frágil para que la siguiente persona que la tocara la derribara. Peter era unburro, pero proporcionaba algunos pasatiempos a suinfancia.
¬óPeter ha cambiado ¬ódijoella.
—No hablemos de él —dijoEnder.
¬óDe acuerdo.
Se arrastró al bote, no tan diestramente como Ender. Ender utilizó una pagaya para maniobrar lentamente hacia el centro del lago privado. Ella advirtió en voz alta lo bronceado y fuerte que estaba.
—La fuerza proviene de la Escuela de Batalla. El bronceado, de este lago. He pasado bastante tiempo en el agua. Cuando nado, me siento como si fuera ingrávido. Hecho de menos la ingravidez. Además, cuandoestoyaquí enel lago, la tierra se desnivela entodas direcciones.
—Comovivir enuntazón.
¬óHe vivido enuntaz√≥ndurante cuatroa√Īos.
¬ó¬ŅAs√≠ que ahora somos unos desconocidos?
¬ó¬ŅAcasonolosomos, Valentine?
¬óNo ¬ódijoella.
Alargó la mano y le tocó la pierna. Entonces, repentinamente, le apretó la rodilla, justo donde siempre tuvomás cosquillas.
Pero casi al mismo tiempo, √©l le agarr√≥ de la mu√Īeca con la mano. Lo hizo con fuerza, a pesar de que sus manos eran m√°s peque√Īas que las de ella y sus brazos m√°s esbeltos y enjutos. Por un momento, la cara de Ender le asust√≥; luegose relajo.
—Ah, sí—dijo—, solías hacerme cosquillas.
¬óYa no ¬ódijo ella retirando la mano.
¬ó¬ŅQuieres nadar?
Como respuesta, se tir√≥ por un lado de la balsa. El agua era clara y limpia, y no ten√≠a cloro. Nad√≥ unrato, luego regres√≥ a la balsa yse tendi√≥ enella bajo la calinosa luzsolar. Una avispa daba vueltas a su alrededor, luego aterriz√≥ en la balsa junto a su cabeza. Sab√≠a que estaba all√≠, y normalmente se habr√≠a asustado. Pero no hoy. ¬ęDejemos que se pasee por la balsa, dejemos que se cueza al ¬ēo√≠, comoyo.¬Ľ
Entonces la balsa se balanceó, yse volviópata ver a Ender aplastandotranquilamente la vida de la avispa conundedo.
¬ó√Čstas son de una raza da√Īina ¬ódijo Ender¬ó. Te pican sin esperar a que les insultes ¬óse sonri√≥¬ó. He estado aprendiendo estrategias preventivas. Soy muy bueno. Nadie me ganaba. Soy el mejor soldadoque tienen.
¬óEra de esperar ¬ódijoella¬ó. Eres unWiggin.
—Que no sé loque significa —dijoél.
—Significa que vas a cambiar el mundo. Yle explicó loque estabanhaciendoPeter yella.
¬ó¬ŅCu√°ntos a√Īos tiene Peter, catorce? ¬ŅYya est√° planeandoapoderarse del mundo?
¬óSe cree que es Alejandro Magno. ¬ŅYpor que no habr√≠a de pensarlo? ¬ŅPor qu√© no habr√≠as de serlo t√ļ tambi√©n?
¬óNo podemos ser Alejandrolos dos.
¬óLas dos caras de la misma moneda. Yyosoyel metal de enmedio.
Incluso mientras lo dec√≠a, se preguntaba si era verdad. Estos √ļltimos a√Īos hab√≠a compartido tantas cosas con Peter que incluso cuando pensaba que le despreciaba, le comprend√≠a. Mientras que Ender s√≥lo hab√≠a sido un recuerdo hasta ahora. Un chico fr√°gil y muy peque√Īo, que necesitaba su protecci√≥n. No este hombre de piel oscura ymirada fr√≠a que mataba avispas conlos dedos. ¬ęQuiz√°s, √©l yPeter yyo somos iguales, ysiempre lo hemos sido. Quiz√°, s√≥lo cre√≠amos que √©ramos diferentes por celos.¬Ľ
¬óEl problema con las monedas es que cuando una cara est√° boca arriba, la otra est√° boca
abajo.
¬óYahora mismo t√ļ crees estar boca abajo. Quierenque te anime a continuar contus estudios.
—No son estudios, son juegos. Todo juego, desde el principio hasta el final, sólo que cambian
las reglas cuandoles da la gana.
¬ó¬ŅVes los hilos? ¬ódijolevantando una manofl√°ccida.
¬óPerot√ļtambi√©npuedes utilizarles.
¬óS√≥lo si quierenser utilizados. S√≥lo si creenque est√°nutiliz√°ndote. No, es demasiado duro, no quiero jugar m√°s. Justo cuando comienzo a ser feliz, justo cuando creo que puedo dominar la situaci√≥n, clavanotro cuchillo. Incluso aqu√≠, sigo teniendo pesadillas. Sue√Īo que estoy en la sala de batalla, pero no hayingravidez, se juega congravedad. Cambiansudirecci√≥n.Ypor eso nunca voya parar a la pared contra la que me hab√≠a lanzado. Nunca voya parar donde quer√≠a ir. Les suplico que me dejenllegar a la puerta, ynome dejansalir, me aspiranyme hacenvolver.
Oy√≥ ira en su voz, y supuso que estaba dirigida contra ella. ¬ęSupongo que estoy aqu√≠ para eso.
Para aspirarte yhacerte volver.¬Ľ
—No quería verte.
¬óMe lodijeron.
—Tenía miedode seguir queriéndote.
¬óEsoespero.
¬óMi miedo, tudeseo... ambos concedidos.
—Ender, es verdad. Quizá seamos jóvenes, pero no estamos desvalidos. Si jugamos siguiendo sus reglas el suficiente tiempo, sujuego llega a ser nuestro juego. —Soltó una risita—. Estoyenuna comisiónpresidencial. Peter está muyenfadado.
¬óNo me dejan utilizar las redes. Aqu√≠ no hay ning√ļn ordenador, excepto las m√°quinas dom√©sticas que controlanel sistema de seguridad yde alumbrado. Cosas antiguas. Instaladas hace un siglo, cuando fabricaban ordenadores que no se conectaban a nada. Me quitaron mi escuadra, me quitaronmi consola, y¬Ņsabes una cosa? La verdades que nome importa.
¬óDebes hacerte mucha compa√Ī√≠a.
¬óNo yo, mis recuerdos.
¬óPuede que seas eso, loque recuerdas.
¬óNo. Mis recuerdos de desconocidos. Mis recuerdos de los insectores.
Valentine se estremeció como si hubiera pasado de repente una brisa fría.
—Me niegoa seguir viendo los vídeos de los insectores.
¬óSiempre sonlos mismos.
¬óSol√≠a estudiarlos durante horas. C√≥mo se mov√≠ansus naves por el espacio. Yalgo divertido, que s√≥lo se me ocurri√≥ estando estirado, aqu√≠ enel lago. Me di cuenta de que todas las batallas enlas que los insectores y los humanos luchaban cuerpo a cuerpo, todas son de la Primera Invasi√≥n. En todas las escenas de la Segunda Invasi√≥n, cuando nuestros soldados llevan los uniformes de F.I., en √©sas los insectores ya est√°n muertos siempre. Tendidos, desplomados sobre sus controles. Ninguna se√Īal de lucha ni nada parecido. Y la batalla de Mazer Rackham... no nos han mostrado cunea ninguna toma de esa batalla.
¬óPuede que sea unarma secreta.
¬óNo, no, no me importa c√≥mo les matamos. Se trata de los insectores ens√≠ mismos. No s√© nada de ellos, y sin embargo, se supone que tendr√© que luchar contra ellos alg√ļn d√≠a. He pasado por muchas luchas en mi vida, algunas veces juegos, otras... que ya no eran juegos. Siempre he ganado, porque pod√≠a adivinar lo que no pensaba mi enemigo, Apartir de lo que hac√≠a. Era capazde decir lo que pensabanque yo estaba haciendo, c√≥mo quer√≠anque se desarrollara la batalla.Yjugaba coneso. Esolohagomuybien. Saber loque piensanlos dem√°s.
¬óLa maldici√≥nde los ni√Īos Wiggin.
Bromeó, pero le asustaba que Ender pudiera entenderla tanprofundamente como a sus enemigos. Peter siempre la comprendió, o al menos pensaba que lo hacía, pero Peter era tal inmundicia moral que nunca tuvo que sentirse turbada cuando adivinaba sus peores pensamientos. Pero Ender... no quería que él la entendiera. Se sentiría desnuda delante de él. Estaría avergonzada.
¬óCrees que nopuedes vencer a los insectores a menos que los conozcas.
—Es más que eso. Aquí, solo y sin nada que hacer, he pensado también sobre mí mismo. He intentado comprender por qué me odiotanto.
¬óNo, Ender.
¬óNo me digas ¬ęNo, Ender¬Ľ. He tardado mucho tiempo en darme cuenta de ello, pero cr√©eme, me odiaba, me odio. Y todo se reduce a esto: en el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, enel momento enque le entiendolo suficientemente biencomo para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, tambi√©nle quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a s√≠ mismo. Y entonces, en ese preciso momento, cuandole quiero...
¬óLe vences.
Por unmomento, no tuvomiedode que la entendiera.
¬óNo, no lo entiendes. Le destruyo. Hago que le resulte imposible volver a hacerme da√Īo. Lo triturom√°s ym√°s hasta que noexiste.
¬óT√ļnohaces eso.
Y ahora el miedo volv√≠a de nuevo, peor que antes. ¬ęPeter se ha apaciguado, pero a ti, te han
convertidoenunasesino. Dos lados de la misma moneda, pero¬Ņcu√°l es cu√°l?¬Ľ
¬óHe hechoverdadero da√Īo a algunas personas, Val. Nome loestoyinventando.
¬óLos√©, Ender. ¬ŅC√≥mome da√Īar√°s a m√≠?
¬ó¬ŅVes enloque me estoyconvirtiendo? ¬ódijo envozbaja¬ó. Inclusot√ļme tienes miedo.
Y Ender le acarició la mejilla con tanta delicadeza que quiso llorar. Como el contacto de su
suave mano de beb√© cuando todav√≠a era un ni√Īo. Se acordaba de eso, del contacto de su mano
inocente ysuave ensumejilla.
¬óNo tengomiedo ¬ódijo, yenese momentoera verdad.
—Tendrías que tenerlo.
—No tengo por qué. Si sigues en el agua, te vas a arrugar. Además, te podrían morder los
tiburones.
Se sonrió.
¬óHace muchotiempo que los tiburones aprendierona dejarme enpaz.
Pero se izó a la balsa, provocando un aluvión de agua al ladearla. Valentine sentía frío en la
espalda.
—Ender, Peter lo va hacer. Es lo suficientemente listo para esperar el tiempo que sea necesario, pero va a conseguir llegar al poder; si no es ahora, será más tarde. Todavía no estoy segura si será bueno o malo. Peter es capazde ser cruel, pero sabe conseguir ymantener el poder, yhayindicios de que una vezacabada la guerra conlos insectores, ypuede que incluso antes de que termine, el mundo caerá de nuevo en el caos. El Pacto de Varsovia iba camino de la hegemonía antes de la Primera Invasión. Si la buscandespués...
¬óDe modo que inclusoPeter puede ser una alternativa mejor.
—Has descubierto una parte del destructor que llevas dentro. También yo la he descubierto. Peter no tiene el monopolio, pensaran lo que pensasen los examinadores. YPeter tiene también una parte del constructor. No es bondadoso, pero ya no destroza todo lo bueno que ve. Cuando comprendes que el poder siempre irá a parar a manos de los que lo anhelan, piensas que podría caer enmanos de personas peores que Peter.
—Conuna recomendacióntanenérgica, hasta yomismo votaría por él.
¬óAlgunas veces parece totalmente absurdo. Un muchacho de catorce a√Īos y su hermana peque√Īa conspirando para apoderarse del mundo. ¬óIntent√≥ re√≠rse. No era divertido¬ó. No somos ni√Īos normales. Ninguno de los tres.
¬ó¬ŅNo te gustar√≠a serloalguna vez?
Intentóimaginarse a sí misma comolas demás muchachas de la escuela. Intentóimaginarse cómo sería la vida si nose sintiera responsable del futurodel mundo.
—Sería demasiado insípido.
¬óNo locreo.
Yse estiróenla balsa, comosi pudiera tenderse enel agua para siempre.
Era verdad. No sabía qué habían hecho a Ender en la Escuela de Batalla, pero habían dilapidadosuambición. No quería abandonar las aguas caldeadas por el sol de sutazón.
¬ęNo ¬ópens√≥¬ó. No, √©l cree que no quiere marcharse de aqu√≠, pero todav√≠a hay demasiado de Peter en√©l. Odemasiado de m√≠. Ninguno de nosotros ser√≠a felizpor mucho tiempo no haciendo nada. O a lo mejor es que ninguno de nosotros puede ser feliz viviendo s√≠n m√°s compa√Ī√≠a que nosotros mismos.¬Ľ
Por eso comenzóa pincharle de nuevo.
¬ó¬ŅCu√°l es el nombre que todo el mundoconoce?
¬óMazer Rackham.
¬ó¬ŅQu√© pasar√≠a si ganaras la siguiente guerra, comolohizoMazer?
—Lo de Mazer Rackham fue un golpe de suerte. Nadie creía en él. Simplemente, dio la casualidadde que estaba enel lugar adecuado.
—Pero imagina que lo haces. Imagina que ganas a los insectores yque tunombre es tancélebre
comoel de Mazer Rackham.
—Que sea famosootro. Peter quiere ser famoso. Que salve él al mundo.
¬óNo estoy hablando de fama, Ender. Tampoco estoy hablando del poder. Estoy hablando de
casualidades, como la casualidad de que fuera Mazer Rackham el que estaba allí cuando alguien
tenía que detener a los insectores.
—Si estoyaquí—dijoEnder—, noestaré allí. Estará otro. Que tenga esa casualidad.
Sutonode aburrida indiferencia le enfureció.
¬óEstoyhablandode mi vida, peque√Īodesgraciado egoc√©ntrico.
Si sus palabras le molestaron, nolodemostró. Seguía estirado, conlos ojos cerrados.
¬óCuando eras peque√ĪoyPeter te torturaba, te gustaba que nome recostara a esperar a que pap√° y mam√° vinieran a salvarte. Nunca entendieron lo peligroso que era Peter. Sab√≠a que ten√≠as el monitor, pero tampoco esperaba a que vinieran ellos. ¬ŅSabes lo que sol√≠a hacerme Peter porque le imped√≠a lastimarte?
—Cállate —susurró Ender.
Porque vio que supecho temblaba, porque supo que le había lastimado de verdad, porque supo que, al igual que Peter, había descubierto su punto más débil y que le había clavado ahí el cuchillo, se quedóensilencio.
¬óNo les puedo vencer ¬ódijo Ender en voz baja¬ó. Alg√ļn d√≠a me encontrar√© all√≠ como Mazer Rackham, ytodoel mundo depender√° de m√≠, ynoser√© capazde hacerlo.
¬óSi t√ļ no puedes, Ender, nadie podr√°. Si t√ļ no les puedes vencer, merecen ganar porque son m√°s fuertes ymejores que nosotros. Noser√° tuculpa.
—Díseloa los muertos.
¬óSi noeres t√ļ, ¬Ņqui√©nentonces?
¬óCualquiera.
¬óNadie, Ender. Te voya decir una cosa. Si lo intentas ypierdes, no ser√° culpa tuya. Pero si no lo intentas yperdemos, ser√° por tuculpa. Nos habr√°s matado a todos.
¬óDe todos modos, soyunasesino.
¬ó¬ŅQu√© otra cosa podr√≠as ser? Los seres humanos no desarrollaronel cerebro para tumbarse en los lagos. Matar es lo primero que aprendimos. E hicimos bien, o estar√≠amos muertos, y los tigres poseer√≠anla Tierra.
¬óNunca pude vencer a Peter. Hiciera loque hiciera odijera loque dijera. Nopude.
¬óOtra vezconPeter. Era mayor que t√ļ. Yera m√°s fuerte.
—Tambiénlosonlos insectores.
Valentine veía su razonamiento. O más bien, su falta de razonamiento. Podía ganar todo lo que quisiera, pero sabía que había alguien que podía destruirle. Siempre supo que no había ganado,
porque ahí estaba Peter, campeóninvicto.
¬ó¬ŅQuieres vencer a Peter? ¬ópregunt√≥.
—No —respondió.
¬óVence a los insectores. Luego ven a casa y mira a ver si alguien se acuerda de que existe
Peter Wiggin. Mírales a los ojos cuando todo el mundo te quiera y te reverencie. Para él eso
significará la derrota, Ender. Así es cómovencerás.
¬óNo loentiendes ¬ódijo.
—Sí loentiendo.
¬óNo loentiendes. Noquierovencer a Peter.
¬óEntonces, ¬Ņqu√© quieres?
—Quieroque él me quiera.
No tenía respuesta. Que ella supiera, Peter noquería a nadie.
Ender nodijo nada más. Simplemente seguía allí tumbado. Yallí siguió.
Finalmente Valentine, goteando sudor, conlos mosquitos empezando a revolotear a medida que se acercaba el crep√ļsculo, se diouna √ļltima zambullida enel agua yluegoempez√≥ a empujar la balsa hacia la orilla. Ender no mostr√≥ ninguna se√Īal de saber lo que hac√≠a Valentine, pero su respiraci√≥n irregular dec√≠a a Valentine que no estaba dormido. Cuandollegarona la orilla, trep√≥al muelle ydijo:
¬óTe quiero, Ender. M√°s que nunca. Decidas loque decidas.
No respondió. Dudaba que le creyera. Volvió a subir la colina, encolerizada con ellos por hacerle venir ante Ender de esa forma. Porque, después de todo, había hecho justo lo que ellos querían. Había intentado convencer a Ender de que regresara a su adiestramiento, y él no se lo perdonaría fácilmente.
Ender entr√≥ por la puerta, todav√≠a mojado de su √ļltimo chapuz√≥n en el lago. Estaba oscuro
afuera, yoscuroenla habitacióndonde Graffle esperaba.
¬ó¬ŅNos marchamos? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬óSi quieres ¬ódijoGraff.
¬ó¬ŅCu√°ndo?
—Cuando estés preparado.
Ender se duch√≥ y se visti√≥. Al final, se hab√≠a acostumbrado a las diferentes prendas de la ropa de paisano, pero todav√≠a no se sent√≠a a gusto sin el uniforme o el traje refulgente. ¬ęNo volver√© a ponerme untraje refulgente ¬ópens√≥¬ó. Ese era el juego de la Escuela de Batalla, yya lo he pasado.¬Ľ Oy√≥ el chirrido fren√©tico de los grillos en los bosques; oy√≥, m√°s cercano el sonido crepitante de un coche avanzandolentamente sobre la gravilla.
¬ŅQu√© m√°s deb√≠a llevarse? Hab√≠a le√≠do varios libros de la biblioteca, pero pertenec√≠ana la casa ynopod√≠a llev√°rselos. Lo√ļnico que pose√≠a era la balsa, que hab√≠a hecho consus propios manos. Eso tambi√©nse quedar√≠a ah√≠.
Ahora las luces de la habitación donde esperaba Graff estaban encendidas. También se había cambiadode ropa. Volvía a vestir el uniforme.
Se sentaronlos dos enel asiento trasero del coche, yrecorrieroncarreteras comarcales que les llevaríanal aeropuerto.
—Tiempo atrás, cuando la población se multiplicaba —dijo Graff—, preservaron esta área de bosques ygranjas. Es una cuenca. Las precipitaciones producenaquí el nacimiento de muchos ríos, y ungrancaudal de agua subterránea circula por todas partes. La Tierra es profunda, yrebosa de vida por todas partes, Ender. Nosotros, las personas, sólo vivimos enla superficie, como los insectos que vivenenla podredumbre del agua estancada, cerca de la orilla. Ender nodijonada.
—Adiestramos a nuestros comandantes de la forma que lo hacemos porque así hayque hacerlo. Tienen que pensar de una forma determinada, no se pueden distraer con otras cosas, por eso les aislamos. Te aislamos. Te mantenemos separado. Yfunciona. Pero es tanfácil, cuando no conoces a ninguna persona, cuando no conoces ni la propia Tierra, cuando vives con paredes metálicas que te resguardan del frío del espacio, es fácil olvidar por qué vale la pena salvar la Tierra. Por qué el mundo de las personas puede valer el precioque estás pagando.
¬ęPor eso me trajisteis aqu√≠ ¬ópens√≥ Ender¬ó. Apesar de vuestras prisas, para eso empleasteis tres meses, para hacerme amar la Tierra. Bien, funcion√≥. Todos vuestros trucos funcionan. Valentine, tambi√©n; ella era otro de vuestros trucos, recordarme que no iba a la escuela por m√≠. Bien, no lo olvidar√©.¬Ľ
—Puede que haya utilizado a Valentine —dijo Graff—, y puede que me odies por ello, Ender, pero ten presente esto: sólo da resultado por eso que hay entre vosotros, eso es real, eso es lo que importa. Hay miles de millones de esas conexiones entre los seres humanos. Tu combate sirve para mantener esovivo.
Ender volvió la cara hacia la ventana ymiróa los helicópteros ydirigibles subir ybajar.
Cogieronunhelic√≥ptero hasta el puerto espacial de la F.I., enStumpyPoint. Oficialmente, ten√≠a el nombre de unHegemonmuerto, pero todos le llamabanStumpyPoint, enmemoria del desdichado pueblo sobre el que se hab√≠a pavimentado cuando hicieronlos accesos a las vastas islas de hormig√≥n yacero que salpicabanPamlico Sound. Todav√≠a hab√≠a aves acu√°ticas caminando conpasos peque√Īos y suaves sobre el agua salada, donde se sumerg√≠an √°rboles musgosos como si fueran a beber. Comenz√≥ a llover ligeramente, y el cemento era negro y liso; era dif√≠cil saber d√≥nde acababa el cementoyd√≥nde comenzaba PamlicoSound.
Graff le condujo por unlaberinto de entradas. La autorizaci√≥nera una peque√Īa bola de pl√°stico que llevaba Graff. La dejaba caer en tol¬óVas, y se abr√≠an puertas y la gente se pon√≠a firmes y les saludabanylas tolvas escup√≠anla bola yGraffsegu√≠a. Ender se dio cuenta de que al principio todos miraban a Graff, pero a medida que profundizaban en el interior del puerto espacial, la gente comenz√≥ a mirar a Ender. AI principio se fijaban en el hombre que ten√≠a la autoridad real, pero despu√©s, donde todos ten√≠anautoridad, era sucarga loque les interesaba ver.
Sólo cuando Graff se amarró al asiento del transbordador junto a él, Ender comprendió que Graffiba a despegar conél.
¬ó¬ŅHasta d√≥nde? ¬ópregunt√≥ Ender¬ó. ¬ŅHasta d√≥nde me va a acompa√Īar? Graff sonri√≥ ligeramente.
¬óTodoel camino, Ender.
¬ó¬ŅLe hannombrado director de la Escuela de AltoMando?
¬óNo.
Hab√≠an trasladado a Graff de su puesto de la Escuela de Batalla s√≥lo para que acompa√Īara a Ender a su siguiente destino. ¬ę¬°Qu√© importante soy! ¬óse dijo. Y, como un susurro con la voz de Peter, oy√≥ dentrode sucerebrola pregunta¬ó: ¬ŅC√≥mopuedoutilizarlo?¬Ľ
Se encogi√≥ de hombros e intent√≥ pensar en otra cosa. Peter pod√≠a tener el delirio de regir el mundo, pero Ender no lo ten√≠a. Sinembargo, pensando de nuevo ensuvida enla Escuela de Batalla, se le ocurri√≥ que aunque nunca hab√≠a perseguido el poder, siempre lo hab√≠a tenido. Pero decidi√≥ que era un poder nacido de la superioridad, no de la manipulaci√≥n. No ten√≠a ning√ļn motivo para avergonzarse. Con la posible excepci√≥n de Bean, nunca hab√≠a utilizado su poder para hacer da√Īo a nadie.Ydespu√©s de todo, conBeanlas cosas hab√≠anidobien. Beanse hab√≠a convertidoal final enun amigo, destinado a ocupar el sitio del perdido Alai, quien a su vez ocup√≥ el sitio de Valentine. Valentine, que estaba ayudando a Peter en sus intrigas. Valentine, que segu√≠a queriendo a Ender pasara lo que pasara. Y siguiendo ese tren de pensamientos, volvi√≥ a la Tierra, volvi√≥ a las tranquilas horas en medio del agua clara cercada por un taz√≥n de tres colinas cubiertas de √°rboles. ¬ęEso es la Tierra ¬ópens√≥¬ó. No un globo de miles de kil√≥metros, sino un bosque con un lago brillante, una casa escondida en la cresta de la colina, rodeada de √°rboles, una ladera cubierta de hierba que sub√≠a desde el agua, peces saltando yp√°jaros cayendo enpicado para atrapar los insectos que viv√≠anenla frontera entre el agua yel cielo. La Tierra era el ruido constante de grillos yvientos y p√°jaros. Yla voz de una chica, que le hablaba de su infancia lejana. La misma voz que una vez le protegi√≥ del terror. La misma vozpor la que har√≠a cualquier cosa para que siguiera viviendo, incluso regresar a la escuela, incluso dejar la Tierra de nuevo otros cuatro, o cuarenta o cuatro mil a√Īos. Aunque quisiera m√°s a Peter.
Ten√≠a los ojos cerrados, y no hab√≠a emitido ning√ļn sonido excepto el de su respiraci√≥n; sin embargo, Graff extendi√≥ la mano por el y le toc√≥ la suya, Ender se puso r√≠gido de asombro, y Graff retir√≥ la mano, pero la ins√≥lita idea de que Graff pudiera sentir alg√ļnafecto hacia √©l le desconcert√≥. Pero no, era otro gesto calculado. Graff estaba convirtiendo a un ni√Īo en un comandante. Seguramente, la lecci√≥n17del plande estudios inclu√≠a ungesto cari√Īosopor parte del maestro.
El transbordador lleg√≥ al sat√©lite LIPenunas pocas horas. El Lanzamiento √ćnter¬óPlanetario era una ciudad de tres mil habitantes, que respirabanox√≠geno de las plantas que adem√°s les alimentaban, que beb√≠anagua que hab√≠a pasado ya por sus cuerpos diez mil veces, que viv√≠ans√≥lo para mantener los remolcadores que llevaban suministros por todo el sistema solar y los transbordadores que recog√≠an sus cargamentos y pasajeros de regreso a la Tierra o a la Luna. Era un mundo donde, en poco tiempo, Ender se sinti√≥ como en casa, pues sus suelos se elevaban como en la Escuela de Batalla.
Su remolcador era bastante nuevo; la F.I. desechaba constantemente los veh√≠culos viejos y adquir√≠a los √ļltimos modelos. Acababa de traer una inmensa carga de acero fundido procesado por una nave¬ófactor√≠a que estaba desmontando planetoides menores en el cintur√≥n de asteroides. El acero se dejar√≠a en la Luna, y ahora el remolcador estaba acoplado a catorce gabarras. Pero Graff meti√≥ de nuevo subola enel lector, ylas gabarras se desengancharondel remolcador. Esta vezhar√≠a un viaje r√°pido, al destino que dijeran las especificaciones de Graff, que no ser√≠a consignado hasta que el remolcador se hubiera separadodel LIP.
¬óNo es ungransecreto ¬ódijo el capit√°ndel remolcador¬ó. Cuando el destino es desconocido,
se trata de L√ćE.
Por analogía conLIP, Ender decidió que esas siglas significabanLanzamiento ínter—Estelar.
¬óEsta vez, no ¬ódijo Graff.
¬óEntonces, ¬Ņad√≥nde?
¬óAl Alto Mando de la F.I.
¬óNi siquiera tengo permisopara saber d√≥nde est√° eso, se√Īor.
¬óSu nave lo sabe ¬ódijo Graff¬ó. Dejemos que el ordenador eche un vistazo a esto y siga el
cursoque le trace.
Entrególa bola de plásticoal capitán.
¬ó¬ŅSe supone que he de mantener los ojos cerrados todo el viaje, para no descubrir d√≥nde
estamos?
—Oh, no, por supuesto que no. El mando de la F.I. está enel planeta menor Eros, que debe estar a unos tres meses de distancia de aquí a la velocidad máxima posible. Que, por supuesto, es a la que iremos.
¬ó¬ŅEros? Pero cre√≠a que los insectores lo hab√≠an quemado hasta el punto de que la
radiactividad... ¬ŅCu√°ndohe recibidopermisopara saberlo?
—No loha recibido. Cuandolleguemos a Eros, será destinadoa untrabajopermanente allí.
El capitánloentendióinmediatamente ynole gustóla idea.
¬óSoyunpiloto, hijode puta, notienes ning√ļnderechoa encerrarme enuna piedra.
¬óPasar√© por alto su lenguaje ultrajante hacia un oficial de rango superior. Lo siento mucho, pero mis √≥rdenes erantomar el primer remolcador militar disponible. Cuando llegu√©, √©se era el suyo. No creo que todos los dem√°s estuvieran fuera para que le tocara a usted. An√≠mese. Puede que la guerra acabe dentro de quince a√Īos, yentonces la ubicaci√≥ndel Alto Mando de la F.I. no tendr√° que ser un secreto. Cambiando de tema, si es usted uno de esos que conf√≠an en la vista para atracar, deber√° tener cuidado. Sualbedo es s√≥lo ligeramente m√°s brillante que el de unagujero negro. No lo ver√°.
¬óGracias ¬ódijoel capit√°n.
Transcurrió casi unmes del viaje antes de que el capitánconsiguiera hablar al coronel Graffde una forma civilizada.
El ordenador de la nave tenía una biblioteca limitada, y más orientada a rellenar los ratos de ocio que a la educación. Por consiguiente, durante el viaje, después del desayuno yde los ejercicios matinales, Ender y Graff hablaban. Sobre la Escuela de Alto Mando. Sobre la Tierra. Sobre astronomía yfísica, ycualquier cosa que Ender quisiera saber.
Ysobre todo, quería saber cosas sobre los insectores.
—No sabemos demasiado —dijo Graff—. Nunca hemos tenido a uno a mano. Incluso cuando cogíamos a uno desarmado yvivo, moría enel momento enque era obvio que había sido capturado. Incluso susexo es incierto; lo más probable, de hecho, es que la mayoría de los soldados insectores sean hembras, pero con órganos sexuales primarios o atrofiados. No podemos afirmarlo. Lo que te sería de más utilidad es su psicología, y no se puede decir que hayamos tenido ninguna posibilidad de entrevistarles.
¬óD√≠game qu√© sabe usted, yquiz√°s aprenda algoque me sea √ļtil.
Graff se lo dijo. Los insectores eran organismos que tambi√©npodr√≠anhaber evolucionado en la Tierra, si las cosas hubieran seguido un camino diferente hace un bill√≥n de a√Īos. En el nivel molecular no hab√≠a sorpresas. Incluso los datos gen√©ticos eranparecidos. No era una casualidad que tuvieranaspecto de insectos para los seres humanos. Apesar de que sus √≥rganos internos eranahora mucho m√°s complejos yespecializados que los de cualquier insecto yde que hab√≠andesarrollado un esqueleto interno y mudado la mayor parte de su dermatoesqueleto, su estructura f√≠sica segu√≠a recordandoa sus antepasados, que pod√≠anhaber sido muyparecidos a las hormigas de la Tierra.
¬óPero no te dejes enga√Īar por eso ¬ódijo Graff¬ó. Es lo mismo que decir que nuestros
antepasados podíanhaber sidomuyparecidos a las ardillas.
¬óSi esoes lo √ļnicoque tenemos, es algo ¬ódijoEnder.
—Las ardillas nunca construyeron naves espaciales —dijo Graff—. Normalmente hay algunos cambios enel camino que lleva desde la recolecciónde nueces v semillas al cultivo de asteroides y la colocaciónpermanente de estaciones de investigaciónenlas lunas de Saturno.
Los insectores veíanprobablemente el mismoespectro luminoso que los seres humanos, yensus naves e instalaciones en tierra había iluminación artificial. Sin embargo, sus antenas parecían casi primitivas. Sus cuerpos no mostraban ninguna evidencia de que el olor, el tacto o el oído fueran especialmente importantes para ellos.
¬óNaturalmente, no estamos seguros. Pero no conseguimos imaginar c√≥mo pueden utilizar el sonido en sus comunicaciones. Lo m√°s curioso era que tampoco tienen ning√ļn dispositivo de comunicaci√≥nensus naves. Ninguna radio, nada que pueda transmitir orecibir alg√ļntipode se√Īal.
—Se comunicande nave a nave. He visto los vídeos, se hablabanentre sí.
¬óEs verdad. Pero de cuerpo a cuerpo, de mente a mente. Es lo m√°s importante que hemos aprendido de ellos. Su comunicaci√≥n, sea cual sea, es instant√°nea. La velocidad de la luz no es una barrera. Cuando Mazer Rackham derrot√≥ a la flota invasora, todo se detuvo. A la vez. No hubo tiempopara una se√Īal. Simplemente todose detuvo.
Ender rememoró los vídeos de insectores ilesos tendidos muertos ensus puestos.
¬óEntonces supimos que era posible. Comunicarse a mayor velocidad que la luz. Eso fue hace setenta a√Īos, yuna vez que supimos que se pod√≠a hacer, lo hicimos. No yo, claro, entonces no hab√≠a nacido.
¬ó¬ŅC√≥moes posible?
—No puedo explicarte física filótica. De todos modos, nadie entiende ni la mitad. Lo que importa es que construimos el ansible. El nombre oficial es Comunicador Instantáneo de Paralelaje Filótico, pero alguiensacó la palabra ansible de unlibro viejo. Sin contar con que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que existe tal máquina.
—Eso significa —dijo Graff— que las naves puedanhablar entre sí incluso de unsistema solar
a otro.
Ylos insectores lohacensinm√°quinas.
¬óY as√≠ supieron lo de su derrota en el mismo momento en que sucedi√≥ ¬ódijo Ender¬ó. Siempre imagin√©... todos dec√≠an que tardaron veinte a√Īos en enterarse de que hab√≠an perdido la batalla.
—Contarlo así evita que cunda el pánico entre la gente —dijo Graff—. De todos modos, te estoy diciendo cosas que no estás autorizado a saber, si alguna vez dejas el Alto Mando de la F.I. Antes de que se acabe la guerra.
Ender estaba enfadado.
—Si me conociera mínimamente, sabría que sé guardar unsecreto.
¬óEs la regla. Las personas menores de veinticinco a√Īos se considerabanunriesgo a efectos de seguridad. Es muy injusta para una gran cantidad de chicos responsables, pero ayuda a limitar el n√ļmerode personas que podr√≠anfiltrar secretos.
¬óDe todos modos, ¬Ņpor qu√© tantosecreto?
—Porque estamos corriendo algunos riesgos terribles, Ender, y no queremos que las redes de noticias de la Tierra andenbuscando dobles sentidos a nuestras decisiones. Encuanto dispusimos de un ansible en funcionamiento, lo metimos en nuestras mejores naves espaciales y las lanzamos a atacar los sistemas domésticos de los insectores.
¬ó¬ŅSabemos d√≥nde est√°n?
—Sí.
—De modo que noesperamos a la Tercera Invasión.
—Nosotros somos la tercera invasión.
¬óDe modo que nosotros lanzamos el ataque. Nadie dice eso. Todos piensan que tenemos una enorme flota de acorazados enel escudo de los cornetas...
—Ninguno. Aquí estamos bastante indefensos.
¬ó¬ŅYsi env√≠anuna flota para atacarnos?
¬óEntonces, estamos muertos. Peronuestras naves nohanvistoesa flota, ninguna se√Īal.
—Puede que hayanrenunciadoytenganintenciónde dejarnos enpaz.
¬óPuede. T√ļ has visto los v√≠deos. ¬ŅApostar√≠as la raza humana contra la probabilidad de que no
hayanrenunciadoynonos dejenenpaz?
Ender intentóaprehender el tiempoque había transcurrido.
¬óLas naves hanestadoviajando setenta a√Īos...
¬óAlgunas. Y algunas treinta a√Īos, y algunas veinte. Ahora hacemos mejores naves. Estamos aprendiendo a jugar con el espacio. Pero todas las naves espaciales que no est√°n en construcci√≥n est√°ncamino de unmundo o puesto fronterizo de los insectores. Todas las astronaves, concruceros y cazas ensubarriga, est√°nall√° fuera acerc√°ndose a los insectores. Decelerando. Porque ya casi est√°n all√≠. Las primeras naves fueronenviadas a los objetivos m√°s distantes, las naves m√°s recientes a los m√°s cercanos. Nuestroc√°lculodel tiempofue bastante bueno. Todas llegar√°nal punto de combate con algunos meses de diferencia entre s√≠. Desafortunadamente, nuestro material anticuado, m√°s primitivo, ser√° el que ataque su mundo. Con todo, est√°n suficientemente bien armados; tenemos algunas armas que los insectores nohanvistonunca.
¬ó¬ŅCu√°ndo llegar√°n?
¬óEn los pr√≥ximos cinco a√Īos, Ender. Todo est√° preparado en el Alto Mando de la F.I. El ansible director est√° all√≠, en contacto con toda nuestra flota de invasi√≥n; todas las naves funcionan, listas para el combate. Lo√ļnico que nos falta, Ender, es el comandante jefe de la batalla.Alguienque sepa qu√© demonios hacer conesas naves cuandolleguenall√≠.
¬ó¬ŅYqu√© pasar√° si nadie sabe qu√© hacer conellas?
¬óHaremos lo que podamos, conel mejor comandante que podamos conseguir.
¬ęYo ¬ópens√≥Ender¬ó. Quierenque est√© preparadoencinco a√Īos.¬Ľ
—Coronel Graff, no hay ninguna posibilidad de que esté preparado a tiempo para mandar una flota.
Graffse encogióde hombros.
¬óHazlo que puedas. Si t√ļ no est√°s preparado, lo haremos conlo que tengamos. Eso tranquiliz√≥
a Ender. Pero sólopor uninstante.
¬óClaroque ahora mismo no tenemos a nadie.
Ender sabía que ése era otrode los juegos de Graff.
¬ęHacerme creer que todo depende de m√≠, para que noflaquee yme fuerce al m√°ximo.¬Ľ
Juego o no, sin embargo, también podría ser verdad. Y por consiguiente trabajaría al máximo.
Era lo que Valentine quer√≠a de √©l. Cinco a√Īos, s√≥lo cinco a√Īos hasta que la flota llegase, y no sab√≠a
nada todavía.
¬óDentrode cincoa√Īos s√≥lotendr√© quince ¬ódijoEnder.
—Casi dieciséis —dijoGraff—. Todo depende de lo que sepas.
—Coronel Graff—dijo—. Sóloquieroregresar ynadar enel lago.
—Cuando ganemos la guerra —dijo Graff—. Ola perdamos. Dispondremos de algunas décadas
antes de que vuelvanaquí para rematarnos. La casa estará allí, yte prometo que podrás nadar todo lo
que quieras.
—Perotodavía seré demasiadojovenpara la autorizaciónde seguridad.
¬óTe mantendremos custodiado por guardias armados permanentemente. Los militares saben
controlar esas cosas.
Los dos se rieron, y Ender tuvo que recordarse a sí mismo que Graff estaba representando el papel de amigo, que lo que decía era una mentira o una trampa calculada para convertir a Ender en una eficiente máquina de combate.
¬ęSer√© exactamente el instrumentoque quer√©is que sea ¬ódijo Ender ensilencio¬ó, peroal menos nome embancar√©is. Lohar√© porque lohe elegido, noporque me hayas engatusado, malditozorro.¬Ľ
El remolcador llegó a Eros antes de que pudieran verlo. El capitán les mostró el explorador visual, luego superpuso el explorador térmico enla misma pantalla. Estabanprácticamente encima, a sólo cuatro mil kilómetros, pero Eros, de sólo veinticuatro kilómetros de longitud, era invisible si no brillaba conla luzreflejada del Sol.
El capit√°n atrac√≥ la nave en una de las tres plataformas de aterrizaje que rodeaban a Eros. No pudo aterrizar directamente porque Eros ten√≠a una gravedad muyalta yel remolcador, dise√Īado para remolcar cargas, no podr√≠a escapar de esa fuerza de gravedad. Les despidi√≥ de mala forma, pero Ender yGraffsegu√≠anestandoalegres. El capit√°nestaba amargadopor tener que dejar suremolcador; Ender y Graff se sent√≠an como prisioneros que por fin consiguen la libertad provisional. Cuando subieron al transbordador que les llevar√≠a a la superficie de Eros, repitieron citas retocadas de los v√≠deos que el capit√°n hab√≠a visto una y otra vez, y se rieron como locos. El capit√°n se torn√≥ desabrido yse retir√≥ fingiendo ir a dormir. Entonces, casi como una ocurrencia olvidada, Ender hizo a Graffuna √ļltima pregunta.
¬ó¬ŅPor qu√© luchamos contra los insectores?
—He oído todo tipo de razones —dijo Graff—. Porque tienenunsistema superpoblado ytienen que colonizar. Porque no soportanla idea de que haya otra vida inteligente enel universo. Porque no creen que seamos una vida inteligente. Porque tienen alguna religión diabólica. Porque vieron nuestros antiguos programas de vídeos y decidieron que éramos irremisiblemente violentos. Todo tipode razones.
¬ó¬ŅQu√© cree usted?
¬óLoque yocrea noimporta.
¬óDe todos modos quierosaberlo.
¬óDeben hablar entre s√≠ directamente, Ender, de mente a mente. Lo que uno piensa, otro lo piensa tambi√©n; lo que uno recuerda, otro lo recuerda tambi√©n. ¬ŅPor qu√© habr√≠an de desarrollar una lengua? ¬ŅPor qu√© habr√≠ande aprender a leer yescribir? ¬ŅC√≥mopodr√≠ansaber qu√© sonla escritura yla lectura si las vieran? ¬ŅO se√Īales? ¬ŅO n√ļmeros? ¬ŅO lo que utilizamos para comunicarnos? Este no es simplemente un problema de traducci√≥n de una lengua a otra. No tienen absolutamente ninguna lengua. Utilizamos todos los medios que se nos ocurrieron para comunicarnos con ellos, pero ni siquiera tienen la maquinaria que les permita saber que emitimos se√Īales. Y puede que hayan intentadopensar connosotros, ynoentiendenpor qu√© no les respondemos.
¬óDe modoque la guerra se debe a que nopodemos comunicarnos los unos conlos otros.
¬óSi tu compa√Īero no puede explicarte sus razones, nunca estar√°s seguro de que no intenta matarte.
¬ó¬ŅYsi les dej√°ramos enpaz?
—Ender, no fuimos a por ellos los primeros, ellos vinierona por nosotros. Si queríandejarnos
enpaz, pod√≠anhaberlohecho hace ciena√Īos, antes de la Primera Invasi√≥n.
—Tal veznosabíanque éramos una clase de vida inteligente. Tal vez...
¬óEnder, cr√©eme, hay un siglo de discusiones sobre este mismo tema. Nadie conoce la respuesta. Pero cuando llega el momento de la verdad, la decisi√≥n real es inevitable; si uno de nosotros ha de ser destruido, asegur√©monos de que somos nosotros los que quedamos vivos. Nuestros genes no nos dejar√°n decidir lo contrario. La naturaleza no puede hacer evolucionar a las especies que no tienenundeseo de supervivencia. Se puedencriar individuos destinados al sacrificio, pero la raza ensuconjunto no puede decidir cesar de existir. De modo que, si es posible, mataremos hasta el √ļltimode los insectores, y, si noes posible, ellos matar√°nhasta el √ļltimoser humano.
—Enlo que a mí respecta —dijo Ender—, estoya favor de la supervivencia.
—Losé —dijoGraff—. Por esoestás aquí.