12 - Bonzo

¬ó¬ŅUna acci√≥n?
¬óNo disimule conmigo, coronel Graff. Los americanos son muy dados a hacer el papel del tontocuando quieren, peroyonome dejoenga√Īar. Ustedsabe por qu√© estoyaqu√≠.
—¡Ah!Me imaginoque esto significa que Dap presentó uninforme.
—Se siente... paternalista con los estudiantes. Cree que su negligencia ante una situación potencialmente mortales algo más que negligencia... que bordea la conspiraciónpara matar o herir de gravedada uno de los estudiantes.
¬óEsto es una escuela de ni√Īos, general Pace. Y una escuela de ni√Īos dif√≠cilmente puede requerir la presencia del jefe de la polic√≠a militar de la F.I.
¬óCoronel Graff, el nombre de Ender Wiggin se ha filtrado hasta el alto mando. Incluso ha llegado a mis o√≠dos. He o√≠do describirlo sinexageraciones como nuestra √ļnica esperanza de victoria enla inminente invasi√≥n. Cuando suvida o susalud est√° enpeligro, no considero desorbitado que la polic√≠a militar tenga inter√©s enpreservar yproteger al chico. ¬ŅUsteds√≠?
¬óMalditoDapymaldito ustedtambi√©n, se√Īor, s√© loque me hago.
¬ó¬ŅSeguro?
¬óMejor que nadie.
¬óEso es obvio, puesto que nadie m√°s tiene la m√°s remota idea de lo que est√° haciendo. Sabe desde hace ocho d√≠as que algunos de los chicos m√°s depravados est√°n conspirando para dar una paliza a Ender Wiggin, si pueden. Y que algunos de los miembros de esa conspiraci√≥n, fundamentalmente el chico llamado Bonito de Madrid, com√ļnmente apodado Bonzo, tiene muchas probabilidades de no refrenarse cuando llevena cabo ese correctivo, de modo que Ender Wiggin, un inestimable recurso internacional, quedar√° expuesto al grave peligro de embadurnar consus sesos las paredes de su ingenua escuela orbital. Y usted, plenamente consciente del peligro, exactamente se propone hacer...
¬óNada.
¬óComocomprender√°, eso aumenta nuestra perplejidad.
—Ender Wigginha estado eneste tipo de situaciones antes. Enla Tierra, el día que se le quitó el monitor, yotra vez, cuandounnumerosogrupo de chicos mayores...
—No he venido aquí ignorante de supasado. Ender Wigginha provocado a Bonzo Madrid más allá de toda resistencia humana. Y usted no dispone de policía militar preparada para disolver disturbios.
¬óCuando Ender Wigginest√© al mando de nuestras flotas, cuando tenga que tomar las decisiones que nos conducir√°na la victoria o a la destrucci√≥n, ¬Ņhabr√° una polic√≠a militar que acuda ensuayuda enel casode que la situaci√≥nse le escape de las manos?
—No acabo de ver la conexión.
¬óObviamente. Pero la conexi√≥n est√° ah√≠. Ender Wiggin tiene que creer que, pase lo que pase, ning√ļnadulto va a dar unpaso par a prestarle ning√ļntipo de ayuda, nunca. Tiene que creer, hasta lo m√°s profundo de su alma, que s√≥lo podr√° hacer lo que √©l y los dem√°s chicos resuelvan hacer por s√≠ mismos. Si nocree eso, entonces nunca llegar√° a la cima de sus posibilidades.
¬óTampocollegar√° a la cima de sus posibilidades si est√° muerto opermanentemente lisiado.
¬óNo loestar√°.
¬ó¬ŅPor qu√© nohace algotansencillocomograduara Bonzo? Tiene la edad suficiente.
—Porque Ender sabe que Bonzo tiene la intenciónde matarle. Si transferimos a Bonzo antes de lo previsto, sabrá que le protegemos. El cielo sabe que Bonzo no es lo bastante buen comandante
para ser promocionadopor sus propios méritos.
¬ó¬ŅQu√© pasa conlos otros chicos? ¬ŅNopuede hacer que le ayuden?
¬óVeremos qu√© pasa. √Čsta es mi decisi√≥nprimera, √ļltima y√ļnica.
¬óQue Dios le proteja si est√° equivocado.
¬óQue Dios nos proteja a todos si estoyequivocado.
—Le someteré a una corte marcial capitán. Si está equivocado, haré que su nombre sea odiado entodoel mundo.
¬óEs justo. Pero si resulta que estoy en lo cierto, no olvide hacer lo necesario para que me concedanunas docenas de medallas.
—¡Para qué!
¬óPara impedir sus intromisiones.
Ender se sent√≥ en una esquina de la sala de batalla, con el brazo enganchado en un asidero, observando a Bean practicar con su escuadrilla. Ayer hab√≠an hecho ejercicios de ataque sin pistola, desarmando enemigos conlos pies. Ender les hab√≠a ayudado ense√Ī√°ndoles algunas t√©cnicas de lucha personal con gravedad; hab√≠a muchas cosas diferentes, pero la inercia en vuelo era un elemento que se pod√≠a utilizar contra el enemigo con la misma facilidad en gravedad cero que en la gravedad terrestre.
Hoy, sinembargo, Beanten√≠a unjuguete nuevo. Era una l√≠nea muerta, uno de los delgados hilos de bramante, casi invisibles, utilizados durante la construcci√≥n en el espacio para mantener juntos dos objetos. Algunas veces las l√≠neas muertas ten√≠an varios kil√≥metros de longitud. √Čsta era s√≥lo un poco m√°s larga que una pared de la sala de batalla, y sin embargo se enrollaba toda ella, casi de forma invisible, entorno a la cintura de Bean. Se despoj√≥ de ella como si se tratara de una prenda de vestir yalarg√≥unextremoa uno de sus soldados.
¬óEng√°nchaloa unasidero ydale varias vueltas.
Beanllevóel otroextremoal otro lado de la sala de batalla.
Como cable para trampas no era demasiado práctico, pensó Bean. Era suficientemente invisible, pero un hilo de bramante no tenía demasiadas probabilidades de detener a un enemigo que podía pasar sin problemas por encima o por debajo. Entonces se le ocurrió la idea de utilizarlo para cambiar de direcciónenel aire. Se lo ató alrededor de la cintura, conel otro extremo todavía atado a unasidero, se deslizó algunos metros yse lanzó sinvacilar. El bramante le frenó enseco, cambió su dirección repentinamente y le balanceó, haciéndole describir un arco que le estrelló brutalmente contra la pared.
Chillaba sinparar. Ender tardóunos segundos endarse cuenta de que nogritaba de dolor.
—¡Visteis lorápidoque iba!¡Visteis cómocambié de dirección!
Pronto, toda la escuadra Dragón interrumpió el trabajo para observar a Bean hacer ejercicios con el hilo de bramante. Los cambios de dirección eran portentosos, especialmente cuando no se sabía dónde buscar el hilo de bramante. Cuando utilizó el hilo para dar vueltas en torno a una estrella, alcanzóvelocidades que nadie había vistoantes.
Eran las 21.40 cuando Ender dio por concluida la pr√°ctica nocturna. Fatigada pero satisfecha por haber visto algo nuevo, su escuadra iba por los corredores de vuelta al cuartel. Ender iba entre ellos, sinhablar, pero escuchaba sus conversaciones. Estabancansados, s√≠; una batalla diaria durante m√°s de cuatro semanas, con frecuencia en situaciones que pon√≠an a prueba sus posibilidades. Pero estabanorgullosos, felices, unidos; nunca hab√≠anperdido, yhab√≠anaprendido a confiar unos enotros. Confiar en que sus compa√Īeros de armas luchar√≠an mucho y bien; confiar en que sus jefes les utilizar√≠an en vez de malgastar sus esfuerzos; y por encima de todo, confiar en que Ender les preparar√≠a para todas ycada una de las situaciones que pudieransobrevenir.
Mientras caminaban por los corredores, Ender vio a varios chicos mayores, aparentemente enfrascados en conversaciones en los corredores laterales y en las escaleras de salida; algunos estaban en su corredor, caminando lentamente en direcci√≥n contraria. Era demasiada coincidencia, sin embargo, que la mayor√≠a llevara uniformes de la escuadra Salamandra, y que los que no lo llevaban, fueranchicos mayores pertenecientes a las escuadras de los comandantes que m√°s odiaban a Ender Wiggin. Algunos le miraban, y apartaban la vista r√°pidamente; otros estaban demasiado tensos, demasiado nerviosos mientras fing√≠an estar relajados. ¬ę¬ŅQu√© hago si atacan a mi escuadra aqu√≠, enel corredor? Todos mis chicos sonj√≥venes, todos sonpeque√Īos, ysinninguna experiencia en el combate engravedadnormal. ¬ŅCu√°ndoaprender√≠an?¬Ľ
—¡Eh, Ender!—gritó alguien.
Ender se detuvoymiróhacia atrás. Era Petra.
¬óEnder, ¬Ņpuedohablar contigo?
Ender vio en un segundo que si se detenía y se ponía a hablar, su escuadra le adelantaría rápidamente yse quedaría soloconPetra enel pasillo.
¬óCamina conmigo ¬ódijoEnder.
—Es sólo unmomento. Ender se dio la vuelta ysiguió caminando consuescuadra. Oyó a Petra
correr para alcanzarle.
—Está bien, caminaré contigo.
Ender se puso entensi√≥ncuando Petra se aproxim√≥ a √©l. ¬ŅEra Petra uno de ellos, uno de los que
le odiabanlo suficiente comopara lastimarle?
¬óUnamigotuyome ha pedido que te avise. Hayalgunos chicos que quierenmatarte.
¬óSorpresa ¬ódijo Ender.
Algunos de sus soldados parecieron aguzar las orejas. Los complots contra su comandante parecíanser noticias interesantes.
¬óEnder, son capaces de hacerlo. Dice que lo han estado planeando desde que te nombraron comandante...
¬óDesde que gane a Salamandra, querr√°s decir.
—Tambiényote odié cuandovenciste a la escuadra Fénix, Ender.
¬óNo he nombradoa nadie.
¬óEs verdad. Me dijo que te hablara a solas hoyyte avisara, enel camino de vuelta de la sala de batalla, que ma√Īana tengas m√°s cuidadoque nunca, porque...
¬óPetra, si ahora me estuvieras hablando a solas, precisamente ahora me est√°n siguiendo cerca de una docena de chicos que me habr√≠ancogido a solas enel corredor. ¬ŅNo me dir√°s que no te hab√≠as dadocuenta?
Sucara enrojeciórepentinamente.
¬óNo, nome di cuenta. ¬ŅC√≥mopuedes pensarlo? ¬ŅNosabes qui√©nes sontus amigos?
Petra se abrió camino entre la escuadra Dragón, le adelantó ytrepó por una escalera que daba a una cubierta superior.
¬ó¬ŅEs cierto? ¬ópregunt√≥CrazyTom.
¬ó¬ŅEl qu√©?
Ender inspeccionóla habitaciónygritóa dos chicos alborotadores que se fuerana la cama.
¬óQue algunos chicos mayores quierenmatarte.
—Habladurías —dijo Ender. Pero sabía que no lo eran. Petra se había enterado de algo, y lo que vioenel camino esa noche noeranimaginaciones.
—Puede que sólo seanhabladurías, pero espero que entenderás que los cinco jefes de batallón que tienes te vana escoltar esta noche hasta tuhabitación.
¬óEs completamente innecesario.
¬óCompl√°cenos. Nos debes unfavor.
¬óNo os debonada.
Sería unlocosi lorechazara.
¬óHacedlo que quer√°is.
Se dio la vuelta yse marchó. Los jefes de batallóntrotaronjumo a él. Uno se adelantó yabrió su puerta.
Examinaron la habitación, hicieron prometer a Ender que cerraría con llave, y le dejaron justo antes de que se apagaranlas luces.
Había unmensaje ensuconsola.
NOEST√ČSSOLO, NUNCA. ¬ó DINK
Ender esboz√≥ una sonrisa. As√≠ que Dink segu√≠a siendo su amigo... ¬ęNo te preocupes. No me har√°nnada. Tengo a mi escuadra.¬Ľ
Pero enla oscuridad no ten√≠a a suescuadra. Esa noche so√Ī√≥ conStilson, s√≥lo que ahora ve√≠a lo peque√Īo que era Stilson, s√≥lo seis a√Īos, lo rid√≠cula que era su actitud de duro; y sin embargo, en el sue√Īo, Stilsonysus amigos atarona Ender para que no pudiera defenderse, e hicierona Ender enel sue√Īo todo lo que Ender hab√≠a hecho a Stilsonenla vida real. Ym√°s tarde, Ender se vio a s√≠ mismo balbuceando como un idiota, esforz√°ndose por dar √≥rdenes a su escuadra, pero las palabras que le sal√≠annoten√≠ansentido.
Se despert√≥ enla oscuridad ytuvo miedo. Luego se calm√≥ recordando que estaba claro que los profesores le apreciaban, o no le estar√≠an presionando tanto; no permitir√≠an que le pasara nada. Probablemente, cuando los chicos mayores le atacaron en la sala de batalla unos a√Īos atr√°s, hab√≠a profesores fuera de la sala, esperando a ver qu√© pasaba; si las cosas se hubieransalido de sucauce, habr√≠anintervenido ylas habr√≠ancontenido. ¬ęProbablemente me pod√≠a haber sentado all√≠ yno haber hecho nada, y se habr√≠an encargado de que saliera sano y salvo. En el juego me atosigar√°n todo lo que puedan, perofuera del juegome mantendr√°na salvo.¬Ľ
Con esta segundad, se durmió hasta que se abrió silenciosamente la puerta y le dejaron en el suelola siguiente guerra para que la encontrara.
Ganaron, por supuesto, pero fue extenuante, conla sala de batalla tanrepleta de unlaberinto de estrellas que la caza del enemigo enla operaci√≥n de limpieza se prolong√≥ cuarenta ycinco minutos. Era la escuadra Tej√≥nde Pol Slattery, yse negarona rendirse. Hubo tambi√©nuna estratagema nueva en el juego: cuando inutilizaban o da√Īaban a un enemigo, se deshelaba en aproximadamente cinco minutos, como si se tratara de una pr√°ctica. S√≥lo cuando el enemigo estaba completamente congelado quedaba fuera de combate permanentemente. Pero el deshielo gradual no funcionaba para la escuadra Drag√≥n. Crazy Tom fue quien se dio cuenta de lo que estaba pasando, cuando comenzaron a dispararles por detr√°s enemigos que cre√≠an que estaban eliminados. Yal final de la batalla, Slattery estrech√≥la manode Ender yle dijo:
¬óMe alegroque hayas ganado. Si alguna vezte venzo, Ender, quierohacerlolimpiamente.
—Utiliza loque te den—dijo Ender—. Si alguna veztienes ventaja sobre el enemigo, utilízala.
—Oh, lo hice —dijo Slattery. Forzó una sonrisa—. Sólo soy imparcial antes y después de las batallas.
La batalla fue tan larga que la hora del desayuno había pasado. Ender miró a sus soldados
cansados, sudorosos, sofocados, que esperabanenel corredor, yles dijo:
¬óPor hoylosab√©is todo. Nohaypr√°ctica. Descansad. Divert√≠os. Aprobad alg√ļnexamen.
Suagotamiento era tal que ni siquiera gritaron o rierono sonrieron, simplemente entraron en el cuartel y se quitaron la ropa. Si hubiera ordenado hacer prácticas, lo habrían hecho, pero estaban llegando al límite de sus fuerzas, e ir sindesayunar era una injusticia excesiva.
Ender quiso ducharse inmediatamente, pero tambi√©nestaba cansado. Se estir√≥ enla cama conel traje refulgente puesto, para descansar s√≥lo un momento, y se despert√≥ a la hora del almuerzo. Se hab√≠a desvanecido suidea de seguir estudiando a los insectores esa ma√Īana. S√≥lo hab√≠a tiempo para arreglarse, ir a comer yponer rumboa la clase.
Se quit√≥ su traje refulgente, que apestaba a sudor. Su cuerpo sinti√≥ fr√≠o; sus articulaciones, una debilidad singular. No deber√≠a haber dormido en mitad del d√≠a. ¬ęEstoy empezando a aflojar. Estoy empezando a agotarme. Nopuedopermit√≠rmelo.¬Ľ
Por eso trot√≥ hasta el gimnasio y se oblig√≥ a subir la cuerda tres veces antes de ir al cuarto de ba√Īo a ducharse. No se le ocurri√≥ que su ausencia en el comedor de los comandantes habr√≠a sido advertida; que duch√°ndose al mediod√≠a, cuando suescuadra estar√≠a devorando suprimera comida del d√≠a, estar√≠a completa, desamparadamente solo.
Ni siquiera cuando les oy√≥ entrar en el cuarto de ba√Īo prest√≥ atenci√≥n. Estaba dejando que el agua corriera por su cabeza, por su cuerpo; el ruido amortiguado de pisadas era dif√≠cilmente perceptible. ¬ęPuede que haya terminado el almuerzo ¬ópens√≥. Comenz√≥ a enjabonarse de nuevo¬ó. Puede que alguienhaya terminado la pr√°ctica tarde.¬Ľ
Y puede que no. Se dio la vuelta. Había siete, apoyados de espaldas contra los lavabos metálicos, o de pie cerca de las duchas, observándole. Bonzo estaba al frente de ellos. Muchos sonreían, la mueca condescendiente del cazador ante su víctima acorralada. Bonzo no sonreía, sin embargo.
¬óHola ¬ódijo Ender.
Nadie respondió.
Ender cerr√≥ la ducha, a pesar de que todav√≠a ten√≠a jab√≥n encima, y alarg√≥ la mano en busca de sutoalla. No estaba all√≠. Uno de los chicos la sosten√≠a. Era Bernard. Lo √ļnico que faltaba para que el cuadro fuera completo era que Stilson y Peter estuvieran tambi√©n all√≠. Necesitaban la sonrisa de Peter; necesitabanla estupidezobvia de Stilson.
Ender reconoció la toalla como su punto flaco. Nada le haría parecer más débil que correr desnudo tras la toalla. Eso es lo que querían, humillarle, destrozarle. No iba a seguirles el juego. Rehusó sentirse débil sólo porque estuviera mojado, aterido y sin ropa. Se irguió enérgicamente, mirándoles de frente, conlos brazos enjarras. Fijósumirada enBonzo.
¬óT√ļmueves ¬ódijoEnder.
¬óEstonoes unjuego ¬ódijoBernard¬ó. Estamos hartos de ti, Ender. Te grad√ļas hoy.
Ender no miró a Bernard. Era Bonzo quien estaba hambriento de muerte, aunque estuviera en silencio. Los otros habían ido por ir, por ver hasta dónde podían llegar. Bonzo sabía hasta dónde
podía llegar.
—Bonzo —dijoEnder convozsuave—. Tupadre estaría orgullosode ti. Bonzose pusorígido.
¬óLe encantar√≠a verte venir a pelear con un chico desnudo en la ducha, m√°s peque√Īo que t√ļ, y que has tra√≠doa seis amigos. Dir√≠a: ¬ęOh, cu√°ntohonor.¬Ľ
—No hemos venido a pelear contigo —dijo Bernard—. Sólo hemos venido para convencerte de que juegues limpio. Quizá perdiendounpar de juegos de vezencuando.
Los demás se rieron, peroBonzo no se río, ytampocoEnder.
¬óEstar√°s orgulloso, Bonito, chico guapo. Puedes ir a casa y decirle a tu padre, ¬ęs√≠, he
vapuleadoa Ender Wiggin, que apenas ten√≠a dieza√Īos,
yyo ten√≠a trece.Yadem√°s s√≥lo me hab√≠a tra√≠do a seis amigos para ayudarme, yde alguna forma nos las arreglamos para derrotarle, a pesar de que estaba desnudo ymojado ysolo; Ender Wiggines tanpeligrosoyaterrador que bastante hicimos no present√°ndonos doscientos¬Ľ.
¬óCierra la boca, Wiggin¬ódijounode los chicos.
¬óNo hemos venidoa o√≠r hablar a este peque√Īodesgraciado ¬ódijootro,
¬óT√ļc√°llate ¬ódijoBonzo¬ó. Callaos ynoos met√°is.
Comenzóa quitarse el uniforme.
¬óDesnudo, mojado y solo, Ender, estamos empatados. No puedo remediar ser m√°s grande que t√ļ. Perocomoeres ungenio, ya se te ocurrir√° algo para vencerme.
Se volvióa los demás.
—Vigiladla puerta. Nodejéis entrar a nadie.
El cuarto de ba√Īo no era grande, ypor todos lados sobresal√≠a la instalaci√≥nde agua. Hab√≠a sido lanzado en una sola pieza, como un sat√©lite de √≥rbita baja, lleno hasta los topes por el equipo de regeneraci√≥n de agua; estaba dise√Īado para que no hubiera ning√ļn espacio perdido. La t√°ctica a seguir era obvia. Arrojar al otro chico contra las instalaciones hasta que uno de los dos se haga el suficiente da√Īo como para dejar de pelear.
Cuando Ender vio la postura de Bonzo, sucoraz√≥nse vino abajo. Bonzo tambi√©nhab√≠a recibido clases. Y probablemente m√°s recientes que Ender. Ten√≠a m√°s envergadura, era m√°s fuerte, y estaba lleno de odio. No ser√≠a delicado. ¬ęIr√° a por mi cabeza ¬ópens√≥ Ender¬ó. Intentar√° da√Īarme el cerebro. Ysi esta pelea es larga, casi seguro que vencer√° √©l. Sufuerza puede controlarme. Si quiero salir de aqu√≠ por mi propio pie, tengo que vencer r√°pidamente. ¬óRememor√≥ la nauseabunda sensaci√≥n de sentir crujir los huesos de Stilson¬ó. Pero esta vez ser√° mi cuerpo el que se haga pedazos, a menos que pueda hacerle pedazos primero...¬Ľ
Ender retrocedió, dio un manotazo al cabezal de la ducha poniéndolo hacia arriba, y abrió el
agua caliente. Casi inmediatamente, comenzó a salir vapor. Abrióla siguiente, yla siguiente.
¬óNo me asusta el agua caliente ¬ódijoBonzo. Suvozera suave.
Pero lo que Ender quería no era el agua caliente. Era el calor. Su cuerpo todavía estaba
enjabonado, ysusudor lohumedecía, hacía supiel más escurridiza de loque Bonzoesperaría.
De repente, se oyóuna vozque venía del otro lado de la puerta.
¬ó¬°Detente!
Por unmomento, Ender pensó que era unprofesor, que había venido para detener la pelea, pero
sóloera DinkMeeker. Los amigos de Bonzolo cogieronenla puerta ylosujetaron.
¬ó¬°Detente, Bonzo!¬ógrit√≥Dink¬ó. Nole hagas da√Īo.
¬ó¬ŅPor qu√© no? ¬ópregunt√≥Bonzo, y, por primera vez, sonri√≥.
¬ęAh¬ópens√≥ Ender¬ó, le gusta que veanque es √©l el que tiene el control, quientiene poder...¬Ľ
—¡Porque es el mejor, he ahí el porqué! ¡El que puede enfrentarse a los insectores! ¡Eso es lo que importa, loco, los insectores!
Bonzo dejó de sonreír. Era lo que más odiaba de Ender, que éste era realmente importante para otras personas, yal final, Bonzonoloera.
¬ęConesas palabras, me acabas de matar, Dink. Bonzonoquiere o√≠r que quiz√° yopueda salvar al mundo.
¬Ľ¬ŅDonde est√°n los profesores? ¬ópens√≥ Ender¬ó. ¬ŅNo se dan cuenta de que el primer contacto directo enesta pelea puede ser el √ļltimo? Esto no es como la lucha enla sala de batalla, donde nadie tiene la posibilidad de hacer ning√ļn da√Īo importante a otro. Aqu√≠ hay gravedad, y el suelo y las paredes sonduras yconmetales despuntandopor todos sitios. Paradestoahora onunca...¬Ľ
—¡Si le tocas eres un medio insector! —gritó Dink—. ¡Eres un traidor, si le tocas mereces
morir!
Encasquetaronla cara de Dinkcontra la puerta yse quedócallado.
El vapor de las duchas difuminaba la habitación, y el sudor corría por el cuerpo de Ender.
¬ęAhora, antes de que se vaya el jab√≥n. Ahora, cuando todav√≠a soy demasiado escurridizo para que
me agarre¬Ľ, pensaba Ender.
Ender retrocedió, dejandoque sucara mostrara el miedoque sentía.
¬óBonzo, nome hagas da√Īo ¬ódijo¬ó. Por favor.
Era lo que estaba esperando Bonzo, la confesi√≥nde que √©l ostentaba el poder. Para otros chicos habr√≠a sido suficiente que Ender se hubiera sometido; para Bonzo, era s√≥lo una se√Īal de que su victoria era segura. Balance√≥ la pierna como si fuera a dar una patada, pero enel √ļltimo momento la cambi√≥ por un salto. Ender advirti√≥ el balanceo del cuerpo de Bonzo yse encorv√≥ hacia abajo para que √©ste estuviera m√°s desequilibradocuandointentara agarrar a Ender yarrojarle.
Las duras costillas de Bonzo fuerona parar contra la cara de Ender, ysus manos abofetearonla espalda de Ender, intentando asirle. Pero Ender se giró, y las manos de Bonzo resbalaron. En un segundo, Ender estaba totalmente vuelto, aunque seguía abrazado por Bonzo. El movimiento clásico en esa situación sería levantar el talón contra la ingle de Bonzo. Pero para que ese movimiento sea efectivo se requiere mucha precisión, y Bonzo lo esperaba. Ya se estaba elevando sobre las puntas de los pies, empujando hacia atrás las caderas para mantener la ingle fuera del alcance de Ender. Sin verle, Ender sabía que acercaría la cara, casi contra el pelo de Ender; por eso, envezde pegarle una patada, embistió hacia arriba tomando impulso enel suelo, conla potente embestida del soldado que rebota contra la pared, e incrustósucabeza enla cara de Bonzo.
Ender se gir√≥ a tiempo de ver a Bonzo tambalearse hacia atr√°s, con la nariz sangrando, boquiabierto de sorpresa yde dolor. Ender sab√≠a que pod√≠a aprovechar ese momento para salir de la habitaci√≥nyfinalizar la pelea. Como se hab√≠a escapado de la sala de batalla despu√©s de derramar la sangre de otros. Pero tendr√≠a que librar esa batalla otra vez. Una y otra vez hasta que se le hubieran acabado las ganas de pelear. La √ļnica forma de poner fin a todo eso para siempre era lastimar a Bonzolosuficiente para que sumiedofuera m√°s fuerte que suodio.
Ender se reclinó contra la pared que tenía detrás, dio un salto hacia arriba y tomó impulso con los brazos. Sus pies aterrizaron en el pecho y en el vientre de Bonzo. Ender dio un giro en el aire y aterrizó con las puntas de los pies y las manos; dio una voltereta, se inclinó bajo Bonzo, y esta vez, cuando le pegóuna patada enla ingle de abajo arriba, la conectó confuerza yde lleno.
Bonzo no dio ungrito de dolor. No reaccion√≥ enabsoluto, aunque sucuerpo se elev√≥ unpoco en el aire. Era como si Ender hubiera pegado una patada a unmueble. Bonzo, sinconocimiento, cay√≥ de lado, yqued√≥ tirado directamente debajo de la lluvia de agua humeante de una ducha. No hizo ning√ļn movimientopara escapar del calor homicida.
—¡Dios mío!—gritóalguien.
Los amigos de Bonzo dieron un salto para cerrar el agua. Ender se puso de pie lentamente. Alguienle alargósutoalla. Era Dink.
—Salgamos de aquí—dijoDink.
Condujo a Ender fuera. Detr√°s quedaba el pesado estr√©pito de adultos que bajabanuna escalera corriendo. Ahora vendr√≠an los profesores. El personal m√©dico. Para vendar las heridas del enemigo de Ender. ¬ŅD√≥nde estabanantes de la pelea? Cuando a√ļnestabana tiempode que nohubiera heridas.
No hab√≠a ahora ninguna duda en la mente de Ender. No recibir√≠a ninguna ayuda. Fuera lo que fuese lo que tuviera enfrente, ahora y siempre, nadie le salvar√≠a. Peter podr√≠a ser un canalla, pero hab√≠a tenido raz√≥n, siempre la tuvo: el poder de causar dolor es el √ļnico poder que importa, el poder de matar ydestrozar; porque si no eres capaz de matar entonces siempre est√°s sometido a los que s√≠ soncapaces, ynada ni nadie te salvar√°.
Dinkle condujoa suhabitaciónyle hizotumbarse enla cama.
¬ó¬ŅTienes alguna herida? ¬óle pregunt√≥. Ender neg√≥conla cabeza.
—Le has destrozado. Cuando vi cómo te agarró, pensé que eras hombre muerto. Pero le has destrozado. Si hubiera resistidomás tiempo, le habrías matado.
—Quería matarme.
¬óLo s√©. Le conozco. Nadie odia como Bonzo. Pero se acab√≥. Si no lo fr√≠enpor esto ylo env√≠an a casa, nunca te volver√° a mirar a los ojos.Ati o a cualquiera. Es veinte cent√≠metros m√°s alto que t√ļ, e hiciste que pareciera una vaca lisiada rumiandosuraci√≥nde hierba.
Lo √ļnico que Ender pod√≠a ver, sin embargo, era la mirada de Bonzo mientras le pegaba la patada en la ingle. La mirada muerta, vac√≠a. Entonces ya estaba acabado. Ya estaba inconsciente. Ten√≠a los ojos abiertos, pero ya no pensaba ni se mov√≠a, s√≥lo esa mirada est√ļpida, muerta, esa terrible mirada. ¬ęLa mirada de Stilsoncuando acab√© con√©l...¬Ľ
¬óLe freir√°n de todas formas ¬ódijo Dink¬ó. Todo el mundo sabe que √©l comenz√≥. Les vi levantarse ysalir del comedor de comandantes. Tard√© unpar de segundos endarme cuenta de que t√ļ tampocoestabas all√≠, yunminutom√°s endescubrir d√≥nde hab√≠as ido. Te dije que noestuvieras solo.
¬óLosiento.
—Tienenque freírle. Camorrista. El ysuapestosohonor.
Entonces, ante la sorpresa de Dink, Ender comenzó a llorar. Tendido boca arriba, todavía
empapado en sudor yagua, sollozó entrecortadamente, y sus párpados cerrados rezumaron lágrimas,
que desaparecíanenel agua de sucuerpo.
¬ó¬ŅTe encuentras bien?
¬ó¬°Noquer√≠a hacerle da√Īo!¬ógrit√≥ Ender¬ó. ¬°Por qu√© nome dej√≥enpaz!
Oy√≥ abrir la puerta sigilosamente, luego cerrarla. Supo de inmediato que eransus instrucciones de batalla. Abri√≥ los ojos, esperando encontrar la oscuridad de las primeras horas de la ma√Īana, antes de las 06.00. En cambio, las luces estaban encendidas. Estaba desnudo y, cuando se mov√≠a, la cama chorreaba agua. Ten√≠a los ojos hinchados y doloridos de tanto llorar. Mir√≥ el reloj de su escritorio. Se√Īalaba las 18.20. ¬ęEs el mismo d√≠a.Ya he tenido una batalla hoy, he tenido dos batallas hoy; esos canallas sabenpor loque he pasado, yme hacenesto...¬Ľ
WILLIANBEE, ESCUADRAGRIF√ďN,
TALOMOMOE, ESCUADRATIGRE, 19.00
Se sentóenel borde de la cama. La nota temblaba ensus manos.
¬ęNopuedohacer esto¬Ľ, dijo ensilencio. Ydespu√©s, peroya no ensilencio, repiti√≥:
¬óNo puedohacer esto.
Se levantó, extenuado, y buscó su traje refulgente. Entonces se acordó; lo había puesto en la lavadora mientras se duchaba. Todavía estaba allí.
Sosteniendo el papel, sali√≥ de la habitaci√≥n. La comida estaba a punto de concluir, y hab√≠a algunas personas en el corredor, pero nadie le habl√≥, s√≥lo le miraron, quiz√° por respeto ante lo que hab√≠a pasado al mediod√≠a enel cuarto de ba√Īo, quiz√° por el aspecto terrible, l√ļgubre, de sucara. La mayor√≠a de los chicos estabanenel cuartel.
¬óHola, Ender. ¬ŅVa a haber pr√°ctica esta noche?
Ender extendióel papel a HotSoup.
¬óEsos hijos de puta ¬ódijo¬ó. ¬ŅDos a la vez?
—¡Dos escuadras!—gritóCrazyTom.
—Tropezaránentre sí—dijoBean.
¬óTengo que lavarme ¬ódijo Ender¬ó. Ha/ que se preparen; re√ļnelos, me encontrar√© contigo all√≠, enla puerta.
Saliódel cuartel. Detrás de él se alzóuntumultode conversaciones. Oyóa CrazyTomgritar:
¬ó¬°Dos escuadras de caguetas!¬°Les daremos azotes enel culo!
El cuarto de ba√Īo estaba vac√≠o. Todo limpio. Ni rastro de la sangre que se derram√≥ desde la
narizde Bonzohasta el agua de la ducha. Desaparecido. Aquí nunca había pasadonada.
Ender se pusodebajodel agua yse enjuag√≥, ¬ęe quit√≥el sudor del combate ylodej√≥correr por ti desag√ľe. Desaparecido. Con la salvedad de que la reciclaban y por la ma√Īana beber√≠an la sangre aguada de Bonzo. La vida se hab√≠a idode susangre perosusangre era la misma, susangre yel sudor, lavada enla estupidezola crueldad olo que les hizopermitir que estosucediera.
Se sec√≥, se pusosutraje refulgente ycamin√≥hacia la sala de batalla. Suescuadra esperaba enel corredor; la puerta todav√≠a no estaba abierta. Le observaronensilencio mientras caminabanhasta el campo de fuerza gris. Naturalmente, todos sab√≠anlo de supelea enel cuarto de ba√Īo; eso ysupropio cansanciopor la batalla de esa ma√Īana les manten√≠a callados, mientras que el conocimientode que se enfrentar√≠ana dos escuadras les llenaba de pavor.
¬ęVana hacer cualquier cosa para vencerme ¬ópens√≥ Ender¬ó. Todo. Todo lo que se les ocurra, cambiar todas las reglas. No les importa si as√≠ me ganan. Bien, estoy harto del juego. Ning√ļn juego vale la sangre de Bonzo enrojeciendo el agua del suelo del cuarto de ba√Īo. Fre√≠dme, enviadme a casa, no quiero jugar m√°s.¬Ľ
La puerta desapareció. A sólo tres metros había cuatro estrellas juntas, bloqueando
completamente la vista desde la puerta.
Dos escuadras noeransuficientes. Teníanque hacer que Ender desplegara sus fuerzas a ciegas.
—Bean—dijoEnder—. Coge a tus chicos ydime qué hayal otroladode esa estrella.
Beandesenroll√≥ la bobina de bramante de sucintura, se at√≥ unextremo, alarg√≥ el otro extremo a un chico de su escuadrilla y pas√≥ suavemente por la puerta. Su escuadrilla le sigui√≥ r√°pidamente. Hab√≠an practicado eso varias veces, y s√≥lo tardaron unos segundos en estar atados a la estrella, sosteniendo el extremo de bramante. Bean tom√≥ impulso a gran velocidad, siguiendo una l√≠nea casi paralela a la puerta; cuando lleg√≥ a la esquina de la sala, tom√≥ impulso de nuevo y sali√≥ disparado como un cohete directamente hacia el enemigo. Los puntos de luz de la pared revelaban que el enemigo le estaba disparando. Como el cable era detenido una vez por un borde de la estrella y la siguiente por el otro, su arco se estrechaba, su direcci√≥n cambiaba, y √©l constitu√≠a un blanco imposible de acertar. Su escuadrilla le recogi√≥ limpiamente cuando se aproxim√≥ a la estrella por el otro lado. Movi√≥ las manos y las piernas para que los que esperaban tras la puerta supieran que el enemigonole hab√≠a alcanzadoenning√ļnsitio.
Ender se tirópor la puerta.
—Está realmente sombrío —dijo Bean—, pero con suficiente luz para no poder seguir fácilmente a la gente por las luces de sus trajes. La peor iluminación. Desde esa estrella hasta el lado enemigo de la sala, todo es espacio abierto. Tienen ocho estrellas formando un cuadrado alrededor de su puerta. No he visto a nadie excepto a los que estaban escrutando cerca de las cajas. Están sentados allá, esperándonos.
Comopara corroborar la afirmaciónde Bean, el enemigocomenzóa gritarles.
—¡Eh! ¡Estamos hambrientos, venid y alimentadnos! ¡Tenéis un culo cagón! ¡Tenéis un culo dragón!
La mente de Ender se sinti√≥ desfallecer. Esto era est√ļpido. No ten√≠a ninguna posibilidad, doblados enn√ļmero yforzados a atacar a unenemigoprotegido.
¬óEn una guerra real, cualquier comandante con un m√≠nimo de sentido com√ļn se retirar√≠a y salvar√≠a a suescuadra.
—Qué más da —dijoBean—. Solamente es unjuego.
—Dejóde ser unjuegocuando se saltaronlas reglas.
¬óS√°ltatelas t√ļtambi√©n. Ender forz√≥una sonrisa,
—De acuerdo. Por qué no. Veamos cómoreaccionanante una formación. Beanse espantó.
—¡Una formación!Nohemos hechoninguna formacióndesde que somos escuadra.
—Todavía falta unmes para el final normal de nuestro período de entrenamiento.Ya es hora de que empecemos a hacer formaciones. Es necesario saber hacer formaciones.
Form√≥ una A con los dedos, indic√≥ con ellos la puerta e hizo se√Īas. El batall√≥nA surgi√≥ por ella r√°pidamente y Ender comenz√≥ a ordenarlos detr√°s de la estrella. Tres metros no era suficiente espacio para trabajar, los chicos estabanasustados yconfundidos, ytard√≥ cerca de cinco minutos en conseguir que entendieranloque estabanhaciendo.
Los soldados Tigre y Grifón se limitaban a entonar provocaciones, mientras sus comandantes discutían si aprovechaban o no su abrumadora superioridad para atacar a la escuadra Dragón mientras estaba detrás de la estrella. Momoe se inclinaba por el ataque.
¬óLes doblamos enn√ļmero. Mientras que Bee dec√≠a:
—Quédate quietoynoperderemos, sal ydescubrirá alguna forma de ganarnos.
Así que no se movieron, hasta que, por fin, en la mortecina luz, vieron aparecer una gran masa de detrás de la estrella de Ender. Mantenía suforma, incluso cuando, bruscamente, dejó de describir movimientos laterales yse lanzó hacia el centro de las ocho estrellas donde esperabanochenta ydos soldados.
—Toma del frasco, Carrasco —dijo unGrifón—. Estánhaciendouna formación.
¬óLa debenhaber aprendidoenesos cincominutos ¬ódijo Momoe.
—Si les hubiéramos atacadomientras la estabanhaciendo, les habríamos destruido.
¬óTraga, Momoe ¬ósusurr√≥ Bee¬ó. Ya has visto c√≥mo volaba aquel peque√Īo. Dio una vuelta completa a la estrella y volvi√≥ sin tocar ninguna pared. Puede que tengan garfios. ¬ŅNo se te ha ocurrido pensar eneso? Tienenalgonuevo.
Era una formaci√≥n extra√Īa. Una formaci√≥n cuadrada, con cuerpos api√Īados delante, formando una pared. Detr√°s, un cilindro, de seis chicos de circunferencia y dos chicos de altura, con los miembros extendidos ycongelados, por lo que no era posible que estuvieranagarrados unos a otros. Sin embargo, se manten√≠an tan estrechamente unidos como si estuvieran atados; que, de hecho, era comoestaban.
Desde el interior de la formación, la escuadra Dragón disparaba con una precisión mortífera,
obligandoa los grifones ya los tigres a quedarse arracimados ensus estrellas.
—La espalda de ese mamónnoestá cubierta —dijo Bee.
—Encuantoesténentre las estrellas, podemos salir por detrás...
—¡No hables, hazlo! —dijo Momoe, y siguiendo su propio consejo ordenó a sus chicos que se
lanzarancontra la paredyrebotabanpara ponerse detrás de la formaciónDragón.
En el caos del despegue, mientras la escuadra Grifón ocupaba suestrella, la formación Dragón cambió repentinamente. El cilindro yla pared frontal se dividieronendos empujados por los chicos del interior; casi al mismo tiempo, las dos formaciones invirtieron la dirección, dirigiéndose de vuelta a la puerta Dragón. La mayoría de los grifones dispararona las formaciones ya los chicos que retrocedíanconellas; ylos tigres cogierona los supervivientes de la escuadra Dragónpor detrás.
Pero algo no encajaba. William Bee pensó un momento y comprendió lo que era. Esas formaciones no podían haber invertido la dirección en la mitad del vuelo a menos que alguien les hubiera empujado en la dirección opuesta, y si ese alguien despegó con suficiente fuerza como para hacer que una formaciónde veinte hombres se moviera hacia atrás, debía ir rápido.
All√≠ estaban, seis peque√Īos soldados Drag√≥n, all√≠ abajo, cerca de la puerta de WilliamBee. Por el n√ļmero de luces que mostrabansus trajes refulgentes, Bee pudo ver que tres estabaninutilizados y dos da√Īados; s√≥lo uno estaba entero. Nada que temer. Bee les apunt√≥ despreocupadamente, puls√≥ el
botón, y...
No sucediónada.
Las luces se encendieron.
El juegohabía terminado.
Aunque les estaba mirando, Bee tardó uninstante encomprender lo que había pasado. Cuatro de los soldados Dragón presionaban con sus cascos las esquinas de la puerta. Yuno acababa de pasar por ella. Acababande realizar el ritual de la victoria yponer final juegojusto debajode sus nances.
S√≥lo entonces se le ocurri√≥ a WilliamBee que la escuadra Drag√≥n no s√≥lo hab√≠a puesto fin al juego, que era posible que, seg√ļn las reglas, lo hubieran ganado. Despu√©s de todo, pasara lo que pasara, no eras declarado ganador a menos que tuvieras cuatro soldados descongelados para tocar las esquinas de la puerta y otro para atravesar la puerta y entrar al corredor del enemigo. Por consiguiente, seg√ļnse mirara, se pod√≠a argumentar que el ritual final era la victoria. Ciertamente, la sala de batalla lo identific√≥comoel findel juego.
La puerta de los profesores se abrióyel mayor Andersonentróenla sala.
—Ender —gritó, mirando entornosuyo.
Uno de los soldados Dragón congelados intentó responderle con las mandíbulas que estaban fuertemente amordazadas por el traje refulgente. Andersondirigió el garfio hacia él yle descongeló.
Ender sonreía.
¬óLe gan√© de nuevo, se√Īor ¬ódijo.
—Tonterías, Ender —dijoAndersonconvozsuave—. Tubatalla era contra GrifónyTigre.
¬ó¬ŅTanest√ļpidome considera? ¬ódijoEnder.
¬óDespu√©s de esta peque√Īa maniobra, se revisar√°nlas reglas para exigir que todos los soldados
enemigos esténcongelados o inutilizados antes de que se pueda abrir la puerta —dijoAnderson, esta
vezenvozalta.
—De todas formas, sólopodía funcionar una vez—dijoEnder.
Andersonle alargó el garfio. Ender descongeló a todos a la vez. Ala mierda el protocolo. Ala mierda todo.
¬ó¬°Eh! ¬ógrit√≥ al alejarse Anderson¬ó. Yla pr√≥xima vez ¬Ņqu√© ser√°? ¬ŅMi escuadra enuna jaula sinpistolas, contra el restode la Escuela de Batalla? ¬ŅQu√© tal unpoco m√°s de igualdad?
Se oyó un fuerte murmullo de aprobación de los demás chicos, y no procedía tan sólo de la escuadra Dragón. Anderson ni siquiera se volvió para refrendar el desafío de Ender. Al final, fue WilliamBee quienrespondió:
¬óEnder, si t√ļ est√°s en un lado de la batalla, no habr√° igualdad cualquiera que sean las
condiciones.
—¡Cierto!—gritaronlos chicos. Muchos se rieron. Talo Momoe comenzóa aplaudir. Gritó:
¬ó¬°Ender Wiggin!
Los demás chicos tambiénaplaudieronyaclamaronel nombre de Ender.
Ender atravesó la puerta del enemigo. Sus soldados le siguieron. El sonido de los soldados
gritandosunombre le siguió por los corredores.
¬ó¬ŅHaypr√°ctica esta noche? ¬ópregunt√≥CrazyTom.
Ender movióla cabeza negativamente.
¬ó¬ŅMa√Īana por la ma√Īana, entonces?
¬óNo.
¬óBueno, ¬Ņcu√°ndo?
—Nunca más, enloque a mí respecta.
Podía oír los murmullos detrás de él.
¬óEh, esonoes justo ¬ódijo unode los chicos.
¬óNo es culpa nuestra que los profesores est√©n trucando el juego. No puedes dejar de ense√Īarnos s√≥loporque...
Ender golpeóviolentamente la paredconla manoabierta ygritóal chico:
¬ó¬°Ya nome importa el juego!
Suvozresonó por el corredor. Los chicos de otras escuadras se asomarona sus puertas. Habló
envozbaja rompiendo el silencio.
¬ó¬ŅLoentend√©is? ¬óYsusurr√≥¬ó. El juegoha terminado.
Volvió a su habitación solo. Quiso tumbarse, pero no pudo porque la cama estaba mojada. Eso le recordó todo lo que había sucedido ese día, y, enfurecido, arrancó el colchón y las sábanas de la estructura de la cama ylos tiró al corredor. Luego lió ununiforme para hacerlo servir de almohada y se tendió sobre la estructura de alambres ensartados del somier. Era incómodo, pero no lo suficiente comopara levantarse.
Apenas llevaba allí unos minutos cuandoalguienllamóa la puerta.
¬ó¬°Vete!¬ódijoconvozsuave.
Quienquiera que fuera el que estaba llamando, o no le oyó o no le importó. Finalmente, Ender dijo que entrara.
Era Bean.
¬óVete, Bean.
Beanasinti√≥ conla cabeza, pero no se march√≥. Se limit√≥ a mirar al suelo. Ender estuvo a punto de chillarle, maldecirle, gritarle que se marchara. Pero advirti√≥ lo cansado que parec√≠a Bean, conel cuerpo doblado por el cansancio, con los ojos oscuros por la falta de sue√Īo; y sin embargo su piel segu√≠a siendo suave y trasl√ļcida, la piel de un ni√Īo, las mejillas con curvas suaves, los miembros esbeltos de un chiquillo. Todav√≠a no ten√≠a ocho a√Īos. No importaba que fuera brillante y aplicado y bueno. Era unni√Īo. Era joven.
¬ęNo lo es ¬ópens√≥ Ender¬ó. Peque√Īo, s√≠. Pero Bean ha pasado por una batalla en la que toda una escuadra completa depend√≠a de √©l y de los soldados que mandaba, y lo hizo espl√©ndidamente, y ganaron. No hayjuventud eneso. Ni infancia.¬Ľ
Interpretando el silencio y la expresi√≥n apaciguada de Ender como un permiso para quedarse, Bean dio otro paso hacia el interior de la habitaci√≥n. S√≥lo entonces vio Ender el peque√Īo trozo de papel ensus manos.
¬ó¬ŅTe han trasladado? ¬ópregunt√≥ Ender. Le parec√≠a incre√≠ble, pero el sonido de su voz sali√≥
indiferente, muerto.
¬óAla escuadra Conejo.
Ender asinti√≥ con la cabeza. ¬ęClaro. Era obvio. Si no me pueden derrotar con mi escuadra, me
quitanla escuadra...¬Ľ
¬óCarnCarbyes unbuenhombre ¬ódijoEnder¬ó. Esperoque reconozca lo que vales.
—CarnCarbyha sidograduadohoy. Recibióel avisomientras estábamos enbatalla.
¬óBien, entonces, ¬Ņqui√©nest√° al mandode Conejo?
Beanextendió las manos desesperanzadamente.
¬óYo.
Ender miróal techo yasintió conla cabeza.
¬óClaro. Despu√©s de todo, s√≥lotienes cuatroa√Īos menos de la edadregular.
—No es divertido. No sé qué está pasando aquí. Todos los cambios del juego. Yahora esto. Y
nohe sidoel √ļnicotrasladado. Hangraduadoa la mitadde los comandantes yhanpuestoa muchos de
los muchachos al mando de sus escuadras.
¬ó¬ŅQui√©nes?
—Parece que... todos los jefes de batallónytodos los ayudantes.
—Claro. Si deciden hundir mi escuadra, cortarán por la raíz; hagan lo que hagan, lo hacen a
conciencia.
¬óAunas√≠, seguir√°s ganando, Ender. Todos lo sabemos. CrazyTomdijo: ¬ę¬ŅNo pretender√°nque descubra la forma de vencer a la escuadra Drag√≥n?¬Ľ Todo el mundo sabe que eres el mejor. No puedenacabar contigo, haganloque...
¬óYa lo hanhecho.
¬óNo, Ender, nopueden...
—Ya no me importa su juego, Bean. No voy a jugar nunca más. No más prácticas. No más batallas. Pueden poner en el suelo todos los trozos de papel que quieran, pero no iré. Tomé esa decisiónhoy, antes de atravesar la puerta. Por eso hice que salieras a la sala de batalla. No creí que funcionaría, peronome importaba. Sóloquería despedirme conclase.
¬óDeber√≠as haber visto la cara de William Bee. Se qued√≥ parado intentando descubrir c√≥mo pod√≠a haber perdido cuando t√ļ s√≥lo ten√≠as siete chicos que s√≥lo pod√≠anmenear la punta de los pies y √©l s√≥loten√≠a tres que no pod√≠an.
¬ŅPor qu√© habr√≠a de ver la cara de WilliamBee? ¬ŅPor qu√© habr√≠a de querer ganar a nadie? Ender
apretólas palmas de las manos contra los ojos.
¬óHoyhe lastimadogravemente a Bonzo, Bean. Le he lastimadode verdad.
¬óSe loestaba buscando.
—Le dejé sinsentidoestandode pie. Era comosi estuviese muerto, de pie. Yseguí pegándole.
Beanno dijonada.
—Sóloquería asegurarme de que no me volvería a lastimar nunca más.
¬óNo lohar√°. Le hanmandadoa casa.
¬ó¬ŅYa?
¬óLos profesores no handado muchas explicaciones, nunca lo hacen. La nota oficial dice que ha
sido graduado, pero donde ponenel destino —ya sabes, escuela táctica, apoyo logístico, navegación,
mando, ese tipo de cosas¬ó; s√≥lodec√≠a Cartagena, Espa√Īa. Esa es sucasa.
¬óMe alegroque le hayangraduado.
—Mierda, Ender, nosotros nos alegramos de que se haya ido. Si hubiéramos sabido lo que te
estaba haciendo, le habr√≠amos matado enel acto. ¬ŅEs ciertoque eranungrupode chicos contra ti?
—No. Sóloél yyo. Luchóconhonor.
¬ęSi no hubiera sido por su honor, √©l y los dem√°s me habr√≠an pegado. Entonces, puede que me
hubieranmatado. Susentidodel honor salv√≥mi vida¬Ľ, pens√≥Ender.
—Yo no luché conhonor —dijoEnder—. Luché para vencer. Beanrió.
—Yvenciste. Le pusiste enórbita de una patada.
Llamaron a la puerta. Antes de que Ender pudiera contestar, la puerta se abrió. Ender imaginó
que seríanmás soldados suyos. Peroera el mayor Anderson. Ydetrás de él venía el coronel Graff.
¬óEnder Wiggin¬ódijoel coronel Graff. Ender se pusode pie.
¬óS√≠, se√Īor.
—Tualarde de mal geniode hoyenla sala de batalla era insubordinaciónynose ha de repetir.
¬óS√≠, se√Īor ¬ódijo Ender. Bean todav√≠a se sent√≠a insubordinado, y no cre√≠a que Ender se
merecía la reprimenda.
¬óCreoque ya era hora de que alguiendijera
a los profesores lo que pensamos sobre loque hanestadohaciendo.
Los adultos le ignoraron. Anderson alarg√≥ a Ender una hoja de papel. Una hoja de tama√Īo grande. No uno de esos trozos de papel que conten√≠an √≥rdenes de r√©gimen interno de la Escuela de Batalla; era toda una serie de √≥rdenes. Bean sab√≠a lo que significaba. Trasladaban a Ender de la escuela.
¬ó¬ŅGraduado?¬ópregunt√≥Bean. Ender asinti√≥conla cabeza.
¬ó¬ŅQu√© les ha hecho tardar tanto? S√≥lo vas dos o tres a√Īos adelantado. Ya has aprendido a
caminar, hablar yvestirte por ti mismo. ¬ŅQu√© les queda por ense√Īarte?
Ender negóconla cabeza.
—Sólosé que el juego se ha acabado. Dobló el papel.
¬óNunca es demasiadopronto. ¬ŅPuedohablar conmi escuadra?
¬óNo haytiempo ¬ódijo Graff.
—Tu transbordador sale en veinte minutos. Además, es mejor no hablar con ellos después de
haber recibido tus órdenes. Lohace más fácil.
¬ó¬ŅPara ellos opara ustedes? ¬ópregunt√≥ Ender.
No esperó la respuesta. Se volvió rápidamente hacia Bean, cogió su mano por un momento, y
luegose dirigió hacia la puerta.
¬óEspera ¬ódijo Bean¬ó. ¬ŅD√≥nde vas? ¬ŅT√°ctica? ¬ŅNavegaci√≥n? ¬ŅApoyolog√≠stico?
¬óEscuela de AltoMando ¬ódijoEnder.
¬ó¬ŅMando?
—AltoMando —confirmóEnder.
Y para entonces ya había atravesado la puerta. Anderson le seguía de cerca. Bean cogió al
coronel Graffpor la manga.
¬ó¬°Nadie va a la Escuela de AltoMandoantes de los diecis√©is a√Īos!
Graffse libró de la manode Beanyse marchó, cerrandola puerta detrás de él.
Beanse qued√≥ solo enla habitaci√≥n, intentando descifrar lo que pod√≠a significar. Nadie iba a la Escuela deAlto Mando sinestar tres a√Īos enT√°cticas o enApoyo. Pero de todas formas, nadie hab√≠a dejadola Escuela de Batalla sinestar por lomenos seis a√Īos, yEnder s√≥lohab√≠a estadocuatro.
El sistema se estaba desmoronando. No hab√≠a ninguna duda al respecto. O alguien de arriba se ha vuelto loco, o algo marcha mal enla guerra, la guerra real, la guerra insectora. ¬ŅPor qu√© si no iban a acabar con un sistema de entrenamiento como este? ¬ŅPor qu√© si no iban a destrozar el juego de la forma en que lo hab√≠an hecho? ¬ŅPor qu√© si no iban a poner a un cr√≠o como √©l al mando de una escuadra?
Bean se preguntaba todo eso mientras bajaba por el corredor hacia su cama. Las luces se apagaronjusto cuando llegó a sulitera. Se desnudó enla oscuridad, tanteando para poner suropa en uncasillero que nopodía ver. Se sentía fatal.Al principio pensó que se sentía mal porque le asustaba dirigir una escuadra, pero no era verdad. Sabía que sería unbuencomandante. Tuvo ganas de llorar. No había llorado desde los primeros días de nostalgia que siguierona sullegada a la escuela. Intentó dar un nombre al sentimiento que le ponía un nudo en la garganta y le hacía sollozar en silencio, a pesar de los grandes esfuerzos que hacía para contenerlo. Se mordió la mano para detener el sentimiento, para sustituirlopor el dolor. Nosirvió. Novolvería a ver a Ender.
Cuando dio un nombre al sentimiento pudo controlarlo. Se tendi√≥ de espaldas y se oblig√≥ a hacer toda la rutina de relajamiento hasta que dej√≥ de tener ganas de llorar. Entonces se abandon√≥ para dormir. Ten√≠a la mano cerca de la boca. Extendida sobre la almohada, indecisa, como si Bean no pudiera decidir entre morderse las u√Īas o chuparse las puntas de los dedos. Ten√≠a la frente fruncida y contra√≠da. La respiraci√≥n era r√°pida y ligera. Era un soldado y si alguien le hubiera preguntadoqu√© quer√≠a ser cuandofuera mayor, nohabr√≠a sabidoqu√© le preguntaban.
Cuando entraba al transbordador, Ender advirtió por primera vez que la insignia del uniforme del mayor Andersonhabía cambiado.
—Sí, ahora es coronel —dijo Graff—. En realidad, el mayor Anderson ha sido asignado al mando de la Escuela de Batalla, a partir de este mediodía. Yohe sido destinadoa otros deberes.
Ender nole preguntó cuáles eran.
Graff se ató a unasiento del otro lado del pasillo. Sólo había otro pasajero, unhombre callado con traje de paisano, que fue presentado como el general Pace. Pace tenía un maletín, pero tampoco llevaba equipaje. De alguna forma, ver que Grafftambiéniba de vacío era reconfortante para Ender, Ender sólohablóuna vezentodoel viaje a casa.
¬ó¬ŅPor qu√© vamos a casa? ¬ópregunt√≥¬ó. Cre√≠a que la Escuela de Alto Mando estaba en alg√ļn
lugar de los asteroides.
—Yasí es —dijoGraff.
¬óPero la Escuela de Batalla no tiene instalaciones para el amarre de naves de gran campo de
acción. De modoque tendrás uncortopermisoenel campode aterrizaje.
Ender quisopreguntar si eso significaba que podía ver a sufamilia. Perode repente, ante la idea de que quizá fuera posible, tuvo miedo, y no preguntó. Se limitó a cerrar los ojos e intentó dormir. Detrás de él, el general Pace le estudiaba; Ender no conseguía adivinar conqué fin.
Cuando aterrizaron, era un caluroso mediod√≠a de verano en Florida. Ender hab√≠a estado tanto tiempo sin ver el Sol que la luz casi le ceg√≥. Entornaba los ojos y estornudaba y quer√≠a volver al interior. Todo estaba lejos yhorizontal; la Tierra, sinla curva ascendente de los suelos de la Escuela de Batalla, parec√≠a en cambio hundirse, de manera que al nivel del suelo Ender se sent√≠a como si estuviera en un pin√°culo. La fuerza de la gravedad real era diferente, y arrastraba los pies cuando caminaba. Lo odiaba. Quer√≠a volver a casa, volver a la Escuela de Batalla, al √ļnico lugar del universo al que pertenec√≠a.
¬ó¬ŅArrestado?
—Bueno, es normal. El general Pace es el jefe de la policía militar. Hubo una muerte en la Escuela de Batalla.
—No me dijeron si el coronel Graff iba a ser ascendido o sometido a una corte marcial. Simplemente transferido, conórdenes de presentarse al Polemarch.
¬ó¬ŅEs esouna se√Īal buena omala?
¬ó¬ŅQui√©n sabe? Por otro lado, Ender Wiggin no s√≥lo sobrevivi√≥, pas√≥ unumbral, se gradu√≥ de una forma deslumbrante, y el m√©rito es del viejo Graff. Por otro lado, est√° el cuarto pasajero del transbordador, el que viaja enuna bolsa.
—Sólo es la segunda muerte en la historia de la escuela. Al menos, esta vez no ha sido un
suicidio.
¬ó¬ŅEs mejor unasesinato, mayor Imbu?
—No fue un asesinato, coronel. Lo tenemos en vídeo desde dos ángulos. Nadie puede culpar a
Ender.
—Pero podrían culpar a Graff. Cuando todo esto haya acabado, los civiles podrán hurgar en nuestros ficheros y decidir qué estuvo bien y qué no estuvo bien. Darnos medallas por lo que crean que hicimos bien, y retirarnos nuestras pensiones y meternos en la cárcel por lo que crean que hicimos mal. Al menos hantenidoel buengustode nodecir a Ender que el chicomurió.
¬óAdem√°s, es la segunda vez.
¬óTampoco le dijeronlode Stilson.
¬óEse chicoes espantoso.
¬óEnder Wigginno es unasesino. Simplemente gana... a conciencia. Si alguiense ha de asustar, que seanlos insectores.
¬óSabiendo que Ender va a ir a por ellos, casi danl√°stima.
¬óPor el √ļnico que siento l√°stima es por Ender. Pero no la suficiente para sugerir que deber√≠an
ser menos exigentes conél. Acabode tener accesoa los datos que Graffha recibidotodoeste tiempo.
Sobre los movimientos de flotas ytodoeso. Solía dormirse confacilidad por las noches.
¬ó¬ŅQueda pocotiempo?
—Nodebía haberlo mencionado. Nopuedodarle informaciónreservada.
—Losé.
—Pongámoslo de esta forma: No hanenviado a Ender a la Escuela deAlto Mando ni conundía
de anticipaci√≥n. Puede que conunpar de a√Īos de retraso.