11 - Veni, vidi, vinci

—Sólohace tres semanas ymedia que tiene suescuadra.
¬óYa se lo be dicho. Hemos simulado con el ordenador los resultados probables, Yesto es lo
que el ordenador estima que puede hacer Ender.
¬óQueremos ense√Īarle, noprovocarle una depresi√≥nnerviosa.
¬óEl ordenador le conoce mejor que nosotros.
—El ordenador no es famoso por sucompasión.
—Si quería ser compasivo, debería haber idoa. unmonasterio.
¬ó¬ŅPretende decir que estonoes unmonasterio?
—Además, es lo mejor para Ender. Le estamos llevando a supotencial máximo. —Creía que le
√≠bamos a dar dos a√Īos como comandante. Normalmente, les asignamos una batalla cada dos semanas,
comenzandoa partir de los tres meses. Estoes unpocoexagerado.
¬ó¬ŅDisponemos de dos a√Īos?
¬óLo s√©. Pero tengo una imagen de Ender de aqu√≠ a un a√Īo: totalmente inservible, agotado, porque se le hizoir m√°s lejos de loque √©l ocualquier ser humanopod√≠a soportar.
¬óLe dijimos al ordenador que nuestra m√°xima prioridad era conseguir que el sujeto continuara siendo √ļtil despu√©s del programa de adiestramiento.
¬óBien, mientras sea √ļtil...
¬óEscuche, coronel Graff, fue usted el que me hizo preparar esto. Apesar de mis protestas. No
lo olvide.
¬óLo s√©, tiene raz√≥n, no deber√≠a cargar sobre usted el peso de mi conciencia. Pero mis ansias de sacrificar ni√Īos peque√Īos para salvar a la humanidad est√°n enflaqueciendo. El Polemarch se ha entrevistado con el Hegemon. Parece que los servicios de inteligencia rusos est√°n preocupados, porque algunos ciudadanos que emiten por las redes est√°n ya haciendo c√°lculos de c√≥mo deber√≠a utilizar Am√©rica la F.I. para destruir el Pacto de Varsovia, una vezdestruidos los insectores.
¬óMe parece prematuro.
—No parece una locura. La libertad de expresiónes una cosa, pero poner enpeligro la Liga por rivalidades nacionalistas... Ypor gente como ésa, gente corta de visión, suicida, estamos empujando a Ender al borde de suresistencia.
¬óCreoque subestima a Ender.
¬óPero me temo que tambi√©n subestimo la estupidez del resto de la humanidad. ¬ŅEstamos absolutamente seguros de que debemos ganar esta guerra?
¬óSe√Īor, esas palabras suenana traici√≥n.
¬óEra humor negro.
¬óNo es divertido. Cuandose trata de los insectores, nada...
—Nada es divertido, lo sé.
Ender estaba tendido en su cama con los ojos fijos en el techo. Desde que era comandante no dormía más de cinco horas diarias. Pero las luces se apagaban a las 22.00 horas, y no se encendían de nuevo hasta las 06.00. Sinembargo, algunas veces trabajaba ensuconsola, forzando la vista para ver la imagen mortecina de la pantalla. Aunque, normalmente, fijaba los ojos en el invisible techo y pensaba.
Olos profesores hab√≠ansido magn√°nimos con√©l, o era mejor comandante de lo que pensaba. De supeque√Īo grupo de veteranos desastrados, sinning√ļnprestigio ensus anteriores escuadras, estaban surgiendo jefes capacitados. Tanto era as√≠, que en vez de los cuatro batallones habituales hab√≠a formado cinco, todos con un jefe de batall√≥n y un segundo; todos los veteranos ten√≠an una posici√≥n. Hab√≠a hecho que la escuadra practicara maniobras con batallones de ocho hombres y con medios batallones de cuatro hombres, yde esta forma, cons√≥lo una orden, pod√≠a asignar a suescuadra hasta diezmaniobras distintas yhacer que se ejecutaraninstant√°neamente. Nunca se hab√≠a fragmentado una escuadra de esa manera, pero tampoco formaba parte de los planes de Ender hacer cosas que se hubieran hecho anteriormente. La mayor√≠a de las escuadras practicaban maniobras masivas, estrategias prefabricadas. Ender no ten√≠a ninguna. En cambio, ense√Īaba a sus jefes de batall√≥n a utilizar coneficacia sus peque√Īas unidades conobjetivos limitados. Sinapoyo, solos, bajo supropia iniciativa. Tras la primera semana, escenific√≥ simulacros de guerra, ejercicios violentos que dejaban a todos agotados. Pero al cabo de menos de un mes de entrenamiento, sab√≠a que su escuadra pod√≠a ser, enpotencia, el mejor grupode combate que hab√≠a participadoenel juego.
¬ŅHasta qu√© punto estaba todo previsto por los profesores? ¬ŅSab√≠an que le hab√≠an dado chicos grises pero excelentes? ¬ŅLe hab√≠an dado treinta reclutas, muchos de ellos menores de edad, porque sab√≠an que los m√°s peque√Īos aprend√≠an a mayor velocidad, pensaban a mayor velocidad? ¬ŅO se podr√≠a conseguir lo mismo con cualquier grupo mandado por un comandante que supiera lo que quer√≠a que hiciera suescuadra, yque supiera ense√Īarles a hacerlo?
Le preocupaba la cuestión, porque no estaba seguro de si estaba confundiendo o cumpliendo sus expectativas.
De lo √ļnico que s√≠ se hallaba seguro era de que estaba impaciente por entrar en batalla. La mayor√≠a de las escuadras necesitaban tres meses porque ten√≠an que memorizar docenas de formaciones complejas. ¬ęNosotros ya estamos preparados. Enviadnos a la batalla.¬Ľ
La puerta se abrió enla oscuridad. Ender escuchó. Unos pasos arrastrando los pies. La puerta se cerró.
Rod√≥ de su litera y se arrastr√≥ en la oscuridad los dos metros que le separaban de la puerta. Hab√≠a un trozo de papel. No pod√≠a leerlo, por supuesto, pero sab√≠a lo que era. Batalla. ¬ę¬°Cu√°nta amabilidad!Yo deseoyellos conceden.¬Ľ
Ender ya estaba vestido consutraje refulgente de la escuadra Dragóncuando se encendieronlas luces. Inmediatamente, bajó por el corredor corriendo, ya las 06.01 horas ya estaba enla puerta del cuartel de suescuadra.
—Tenemos una batalla con la escuadra Conejo a las 07.00. Vamos a hacer ejercicios de precalentamiento engravedad normal para prepararnos. Desvestíos e id al gimnasio. Llevad vuestros trajes refulgentes e iremos a la sala de batalla desde allí.
¬ó¬ŅYqu√© pasa conel desayuno?
¬óNo quiero que nadie devuelva enla sala de batalla.
¬ó¬ŅPodemos al menos echar una meada antes?
¬óNo m√°s de undecalitro.
Se rieron. Los que no dorm√≠an desnudos se desvistieron; todos liaron sus trajes refulgentes y siguieron a Ender trotando por los corredores hasta el gimnasio. Les hizo recorrer la pista de obst√°culos dos veces, luego les hizo pasar uno a uno por la cama el√°stica, la colchoneta y el potro. ¬ęNo os agot√©is, basta que os despert√©is.¬Ľ No necesitaba preocuparse por el agotamiento. Estabanen buena forma, ligeros y √°giles, y sobre todo excitados por la batalla que iba a tener lugar. Unos cuantos comenzaron espont√°neamente a pugnar entre s√≠; el gimnasio, antes aburrido, se convirti√≥ repentinamente en algo divertido, y todo por la batalla que iba a tener lugar. Su confianza era la suprema confianza de los que nunca han entrado en combate y creen que est√°n preparados. ¬ęBueno. ¬ŅYpor qu√© nohabr√≠ande pensarlo? Loest√°n. Yyo tambi√©n.¬Ľ
A las 06.40 les mandó vestirse. Habló a los jefes de batallón y a sus segundos mientras se vestían.
¬óLa escuadra Conejo est√° formada por veteranos, pero Carn Carby fue nombrado comandante hace s√≥lo cinco meses, ynunca he combatido contra ellos estando √©l de comandante. Era unsoldado muycompetente, yConejo ha ocupado buenos puestos enla clasificaci√≥na lo largo de los a√Īos. Pero esperoencontrarme conformaciones, ypor esonoestoypreocupado.
A las 06.50 les hizo tenderse en las colchonetas y relajarse. Luego, a las 06.56, les ordenó levantarse, ytrotaronpor el corredor hacia la sala de batalla. De vezencuando, Ender daba unsalto y tocaba el techo. Todos los chicos saltaban para tocar el mismo punto del techo. La banda de colores conducía a la izquierda; la escuadra Conejo ya había pasado hacia la derecha. Ya las 06.58 llegarona supuerta de la sala de batalla.
Los batallones se alinearon en cinco columnas. A y E estaban listos para agarrarse a los asideros laterales ytirarse hacia los lados. ByDestabanalineados endisposiciónde agarrar los dos asideros paralelos del techo ytirarse hacia arriba a la gravedad cero. El batallónC estaba listo para dar unmanotazo enel alféizar del umbral de la puerta ytirarse hacia abajo.
Arriba, abajo, izquierda, derecha; Ender estaba delante, entre las columnas para no cerrarles el
paso, yles reorientaba.
¬ó¬ŅEnqu√© direcci√≥nest√° la puerta del enemigo?
—Abajo —dijeron todos riendo. Yen ese momento arriba pasó a ser norte y abajo pasó a ser
sur, e izquierda yderecha pasarona ser este yoeste.
La pared gris que hab√≠a delante de ellos desapareci√≥, y la sala de batalla qued√≥ a la vista. No era unjuego enla oscuridad, pero tampoco a plena luz; las luces estabana media potencia, como en el crep√ļsculo. A lo lejos, en la luz mortecina, pod√≠a verse la puerta del enemigo, vertiendo ya sus trajes refulgentes. Ender conoci√≥ un momento de placer. Todos hab√≠an aprendido de Bonzo las consecuencias del mal uso de Ender Wiggin. Todos se arrojabanpor la puerta inmediatamente, ypor lo tanto no hab√≠a tiempo m√°s que para pronunciar la formaci√≥n que utilizar√≠an. Los comandantes no ten√≠an tiempo de pensar. Bueno, Ender se tomar√≠a el tiempo necesario y confiar√≠a enla habilidad de sus soldados en el combate, con las piernas congeladas para seguir intactos si sal√≠an tarde por la puerta.
Ender se hizo una idea de la forma de la sala de batalla. La familiar reja abierta de la mayoría de los primeros juegos, como las barras de monos del parque, con siete u ocho estrellas esparcidas por la reja. Habían las necesarias y en posiciones suficientemente avanzadas como para que mereciera la pena ir a por ellas.
—Desplegaos hacia las estrellas más próximas —dijo Ender—. C intenta deslizarte por la pared. Si funciona, AyEle seguirán. Si no, ya decidiré desde aquí. Estaré conD. ¡Moveos!
Todos los soldados sab√≠an lo que estaba pasando, pero las decisiones t√°cticas depend√≠an exclusivamente de los jefes de batall√≥n. Incluso conlas instrucciones de Ender, pasaronpor la puerta cons√≥lo diezsegundos de retraso. La escuadra Conejo ya estaba haciendo sofisticados movimientos de baile all√° abajo, ensu extremo de la sala. Entodas las dem√°s escuadras con las que Ender hab√≠a combatido, ahora mismo habr√≠a estado ocupado asegur√°ndose de que √©l y su batall√≥n estaban en el lugar que les correspond√≠a enla formaci√≥n. Ahora encambio, √©l ytodos sus hombres pensabans√≥lo en la forma de deslizarse m√°s all√° de la formaci√≥n, de controlar las estrellas y las esquinas de la sala, y luego romper la formaci√≥n del enemigo en pedazos insignificantes, que no sabr√≠an lo que estaban haciendo. En menos de cuatro semanas juntos, su forma de luchar parec√≠a la √ļnica forma inteligente, la √ļnica forma posible. Ender casi se sorprendi√≥ de que la escuadra Conejo no supiera ya que estabanirremisiblemente anticuados.
El batallónC se deslizó por la pared, bordeándola conlas rodillas dobladas frente al enemigo. Crazy Tom, el jefe del batallón C, parecía haber ordenado a sus hombres que se irradiaran las piernas. Era una idea bastante buena conesa luzmortecina, ya que las partes congeladas de los trajes refulgentes se oscurecían. Les hacía menos visibles. Ender le felicitaría por eso.
La escuadra Conejo consigui√≥ rechazar el ataque del batall√≥nC, pero para entonces CrazyTom y sus chicos ya los hab√≠an fraccionado, congelando a una docena de conejos antes de replegarse al resguardo de una estrella. Pero era una estrella situada detr√°s de la formaci√≥n Conejo, lo que significaba que ahora iba a ser una presa f√°cil. Han Tzu, com√ļnmente llamado Hot Soup (sopa caliente), era el jefe del batall√≥n D. Se desliz√≥ r√°pidamente por el labio de la estrella hasta donde estaba arrodilladoEnder.
¬ó¬ŅQu√© tal si nos arrojamos desde la parednorte ynos hincamos de rodillas ensus narices?
—Hazlo —dijo Ender—. Elevaré Cal sur para cogerlos por detrás. —Entonces gritó—: ¡AyE, despacioa las paredes!
Se desliz√≥ por la estrella con los pies por delante, enganch√≥ los pies en el borde, y dio una voltereta hasta la pared superior, y luego rebot√≥ dirigi√©ndose a la estrella del batall√≥n E. En un instante estaba conduci√©ndoles hacia abajo, contra la pared sur. Rebotaron casi al un√≠sono y aparecieron detr√°s de las dos estrellas que defend√≠an los soldados de Carn Carby. Fue como cortar un pastel. La escuadra Conejo estaba acabada, s√≥lo quedaba hacer una peque√Īa limpieza. Ender dividi√≥ sus batallones en medios batallones, para registrar las esquinas en busca de soldados enemigos que estuvieran total o parcialmente da√Īados. En tres minutos, sus jefes de batall√≥n informaron que la sala estaba limpia. S√≥lo uno de los chicos de Ender estaba completamente congelado (uno del batall√≥n C, el que hab√≠a soportado lo m√°s riguroso del asalto), y s√≥lo cinco estaban inutilizados. La mayor√≠a estaban da√Īados, pero eran disparos en las piernas y muchos de ellos hab√≠ansidoautoinfligidos. Entotal, hab√≠a ido mucho mejor de lo que Ender esperaba.
Ender hizo que cuatro jefes de batallón rindieran honores en la puerta (cuatro cascos en las cuatro esquinas), y que Crazy Tom pasara por ella. La mayoría de los comandantes elegían a cualquiera que quedara vivo para cruzar la puerta; Ender podía haber elegido prácticamente a cualquiera. Una buena batalla.
Las luces brillaron con su m√°xima potencia, y por la puerta de los profesores, situados en el extremo sur de la sala de batalla, entr√≥ el mayor Anderson en persona. Con solemnidad, ofreci√≥ a Ender el garfio que se entregaba ritualmente al vencedor del juego. Ender lo utiliz√≥ para descongelar primero los trajes refulgentes de su escuadra, y la hizo formar en batallones antes de descongelar al enemigo. Una imagen militar, vigorosa, eso es lo que quer√≠a mostrar cuando Carby y la escuadra Conejo recuperaranel control de sus cuerpos. ¬ęPodr√°nmaldecirnos ycontar mentiras sobre nosotros, pero no podr√°n olvidar que les destrozamos, y digan lo que digan, los dem√°s soldados y los dem√°s comandantes lo ver√°n en sus ojos; en esos ojos de Conejo, nos ver√°n en formaci√≥n ordenada, victoriosos ycasi intactos tras nuestra primera batalla. La escuadra Drag√≥nmuypronto va a dejar de ser unnombre gris.¬Ľ
Carn Carby se dirigi√≥ a Ender en cuanto qued√≥ descongelado. Era un chico de doce a√Īos, que parec√≠a haber llegado a ser comandante en su √ļltimo a√Īo en la escuela. Por eso no era tan gallito como los que lo lograban a los once. ¬ęNo olvidar√© esto cuando sea derrotado ¬ópens√≥ Ender¬ó. Conservar la dignidad ymostrar respeto donde es debido, para que la derrota no sea una deshonra.Y esperoque notenga que hacerloconfrecuencia.¬Ľ
Anderson mand√≥ retirarse a la escuadra Drag√≥n en √ļltimo lugar, despu√©s de que la escuadra Conejo se hubo dispersado por la misma puerta por la que hab√≠anentrado los chicos de Ender. Ender condujo a suescuadra por la puerta del enemigo. La luzque surg√≠a por el borde inferior de la puerta les recordaba qu√© direcci√≥nera abajo cuando volv√≠ana la gravedad normal. Todos aterrizaronde pie consuavidad, corriendo. Formaronenel corredor.
—Son las 07.15 —dijo Ender—, lo que significa que tenéis quince minutos para desayunar
antes de que os vea a todos enla sala de batalla para la pr√°ctica matinal.
Les podía oír decir envozbaja:
¬óVenga, hemos ganado, vamos a celebrarlo.
—Está bien —respondió Ender—, podéis hacerlo. Y vuestro comandante os da permiso para
que os tiréis la comida durante el desayuno.
Se rieron, vitorearon, yentonces les mand√≥ retirarse e ir al trote al cuartel. Enla salida retuvo a los jefes de batall√≥nyles dijo que no era necesario que vinierana la pr√°ctica hasta las 07.45, yque la pr√°ctica del d√≠a concluir√≠a temprano para que los chicos se pudieran duchar. Media hora para desayunar, ysinducharse despu√©s de una batalla; segu√≠a siendo poca cosa, pero era algo comparado conquince minutos.AEnder le gust√≥ que el anuncio de los quince minutos adicionales procediera de los jefes de batall√≥n. ¬ęDejemos que los chicos aprendan que la indulgencia procede de sus jefes de batall√≥n, yla severidadde sucomandante; atar√° conm√°s fuerza los peque√Īos nudos de este tejido.¬Ľ
Ender no desayun√≥. No ten√≠a hambre. En vez de hacerlo se fue al cuarto de ba√Īo y se duch√≥, y puso sutraje refulgente enla lavadora para que estuviera listo cuando se hubiera secado. Se lav√≥ dos veces y dej√≥ que el agua corriera por su cuerpo. Ser√≠a reciclada. ¬ęQue todos beban hoy un poco de mi sudor. ¬óLe hab√≠andado una escuadra inexperta, yhab√≠a ganado, yno por los pelos. Hab√≠a ganado con s√≥lo seis congelados o inutilizados¬ó. Veremos durante cu√°nto tiempo siguen los dem√°s comandantes utilizando sus formaciones, ahora que han visto lo que puede hacer una estrategia flexible.¬Ľ
Estaba flotando en medio de la sala de batalla cuando comenzaron a llegar sus soldados.
Naturalmente, ninguno le habló. Sabíanque hablaría cuandoestuviera preparado, ynoantes.
Cuando todos estuvieronallí, Ender se engarfió cerca de ellos yles miró unopor uno.
—Una primera batalla excelente —dijo, lo que fue suficiente excusa para unviva yunintento de entonar un canto de Dragón, Dragón, que cortó rápidamente—. La escuadra Dragón lo hizo bien contra los Conejos. Pero el enemigo no va a ser siempre así de malo. Si nos hubiéramos enfrentado a una escuadra buena, batallón C, tu aproximación fue tan lenta que te habrían cogido por los flancos antes de que llegaras a una buena posición. Te deberías haber dividido formando un ángulo en dos direcciones, y así no podrían cogerte por los flancos. A y B, vuestra puntería fue lamentable. Los marcadores muestran que vuestra media es de sólo una diana por cada dos soldados. Esto significa que la mayoría de las dianas se consiguieronatacandoa soldados rodeados. Esto nopuede seguir así; un enemigo competente rompería en pedazos la fuerza de asalto, a menos que esté cubierta mucho mejor por los soldados alejados. Quiero que todos los batallones practiquensupuntería de lejos con blancos móviles yestáticos. Medios batallones haránde blancopor turnos. ¡Moveos!
¬ó¬ŅVamos a tener estrellas? ¬ópregunt√≥HotSoup¬ó. Para apoyarnos al apuntar.
—No quiero que os acostumbréis a tener donde apoyar los brazos. Si os tiemblan los brazos, congelaos los codos. ¡Moveos!
Los jefes de batallón organizaron rápidamente a su gente, y Ender iba de un grupo a otro para dar consejos y ayudar a los soldados que tenían más problemas. Para entonces, los soldados ya sabían que Ender podía ser brutal en la forma de hablar a los grupos, pero cuando trabajaba con un individuo siempre era paciente, explicaba las cosas las veces que fuera necesario, daba consejos sosegadamente, escuchaba preguntas, problemas y explicaciones. Pero nunca se reía cuando intentaban bromear con él, y pronto dejaron de intentarlo. Era comandante en todo momento. Nunca necesitórecordárselo; simplemente, loera.
Trabajarontodo el d√≠a conel sabor de la victoria enla boca, ydieronnuevos v√≠tores cuando se suspendi√≥ el trabajo media hora antes del almuerzo. Ender retuvo a los jefes de batall√≥nhasta la hora normal del almuerzo, para hablar de las t√°cticas que hab√≠an utilizado y evaluar el trabajo de sus soldados individualmente. Luego se fue a suhabitaci√≥nyse puso met√≥dicamente el uniforme regular. Entrar√≠a en el comedor de comandantes con un retraso de unos diez minutos. La demora exacta que quer√≠a. Como √©sta era suprimera victoria, nunca hab√≠a visto el interior del comedor de comandantes yno ten√≠a ninguna idea de lo que se supon√≠a que deb√≠a hacer uncomandante nuevo, pero s√≠ sab√≠a que hoy quer√≠a entrar el √ļltimo, cuando los resultados de las batallas de la ma√Īana ya hubieran sido publicados. HoyDrag√≥nya no ser√≠a unnombre gris.
No hab√≠a excesiva agitaci√≥ncuando entr√≥. Pero cuando algunos advirtieronlo peque√Īo que era, yvieronlos dragones enlas mangas de suuniforme, le miraronsindisimulo, ypara cuando cogi√≥ su comida yse sent√≥ a una mesa, la habitaci√≥n estaba en silencio. Ender empez√≥ a comer, lentamente y con cuidado, fingiendo no notar que era el centro de atenci√≥n. Las conversaciones y el ruido aumentaron de nuevo gradualmente, y Ender se pudo relajar lo suficiente para echar una mirada en tornosuyo.
Una pared completa de la sala era unmarcador. Alos soldados se les manten√≠a al corriente de la clasificaci√≥n global de una escuadra durante los dos √ļltimos a√Īos; aqu√≠, sin embargo, s√≥lo se daban las clasificaciones de los comandantes. Un comandante nuevo no pod√≠a heredar una buena posici√≥nde supredecesor; se le situaba enla lista enfunci√≥nde lo que hab√≠a hecho.
Ender tenía la mejor puntuación. Un resultado ganados—perdidos perfecto, por supuesto, pero en las demás clasificaciones iba muy por delante. Media de soldados inutilizados, media de enemigos inutilizados, media de tiempo transcurrido antes de la victoria; estaba en la primera posiciónentodas las clasificaciones.
Cuando estaba a puntode terminar de comer, alguiense acercópor detrás yle tocóel hombro.
¬ó¬ŅMe puedosentar?
Ender nonecesitógirar la cabeza para saber que era DinkMeeker.
—Hola, Dink—dijo Ender—. Siéntate.
—Pedos de oro —dijo Dinkcontono jovial—. Estamos intentando decidir si esa puntuaciónes unmilagro ounerror.
¬óUna costumbre ¬ódijoEnder.
—Una victoria no representa una costumbre —dijo Dink—. No seas gallito. Cuando eres nuevo te ponencontra comandantes débiles.
¬óCarnCarbynoes precisamente el √ļltimode la lista.
Era verdad. Carbyestaba por el medio.
¬óNo lo hace mal ¬ódijo Dink¬ó, si se tiene en cuenta que acaba de empezar. Es una joven promesa. T√ļnoeres una promesa. T√ļeres una amenaza.
¬ó¬ŅUna amenaza de qu√©? ¬ŅTe vana dar de comer menos si gano? Cre√≠ que me hab√≠as dicho que todoesto era unjuegoest√ļpidoyque nada ten√≠a importancia.
ADinknole gustóque le echaranencara sus propias palabras, noenestas circunstancias.
¬óT√ļ fuiste quien me incit√≥ a seguir jugando con ellos. Pero contigo voy en serio, Ender. Am√≠
nome vencer√°s.
¬óProbablemente no ¬ódijoEnder.
¬óYo te ense√Ī√© ¬ódijoDink.
—Todoloque sé —dijoEnder—. Ahora sólojuegode oído.
¬óFelicidades ¬ódijoDink.
—Es bueno saber que tengo unamigo aquí.
Pero Ender no estaba seguro de que Dinkfuera ya suamigo. Tampoco lo estaba Dink. Tras unas
pocas frases vacías, Dinkvolvióa sumesa.
Ender mir√≥ en torno suyo cuando acab√≥ de comer. Segu√≠an algunas peque√Īas conversaciones. Ender reconoci√≥ a Bonzo, que ahora era uno de los comandantes m√°s antiguos. Rose el Narizotas se hab√≠a graduado. Petra estaba con un grupo en una esquina lejana, y no le mir√≥ ni una vez. Como la mayor√≠a, le miraban de soslayo de vez en cuando, incluidos los que estaban hablando con Petra. Ender estaba casi seguro de que le rehu√≠a la mirada deliberadamente. ¬ęEste es el problema de empezar ganando ¬ópens√≥ Ender¬ó. Pierdes a los amigos. Dales unas semanas para que se acostumbren. Para cuandotenga la pr√≥xima batalla, las cosas se habr√°ncalmado.¬Ľ
CarnCarbyno dejó de ir a felicitar a Ender antes de que concluyera la hora del almuerzo. Era, de nuevo, ungestocortés, y, a diferencia de Dink, Carbynoparecía receloso.
—Acabo de caer en desgracia —dijo con franqueza—. No me creerán cuando les diga que hiciste cosas que nadie había visto hacer. Así que espero que vapulees al mocoso de la próxima escuadra conla que te enfrentes. Como unfavor personal.
¬óSer√° unfavor personal ¬ódijo Ender¬ó. Ygracias por hablar conmigo.
¬óCreo que te est√°n tratando muy mal. Normalmente, cuando los comandantes ingresan en el comedor por primera vez, se les vitorea. Pero, normalmente, uncomandante nuevo tiene unas cuantas derrotas ensuhaber antes de aparecer por aqu√≠. S√≥lo hace unmes que llegu√©. Si alguiense merece un aplauso, √©se eres t√ļ. Peroas√≠ es la vida. VHazque muerdanel polvo.
—Lointentaré.
Carn Carby se march√≥, y Ender lo a√Īadi√≥ mentalmente a su lista particular de personas calificadas comoseres humanos.
Esa noche, Ender durmió como no lo había hecho desde hacía bastante tiempo. De hecho, durmió tanbienque no se despertó hasta que se encendieronlas luces. Se levantó de buenhumor, fue a la ducha al trote yno advirtió el trozo de papel que había enel suelo hasta que volvió ycomenzó a ponerse el uniforme. Sólo vio el papel porque lo movió el aire que levantó al sacudir el uniforme para ponérselo. Cogió el papel ylo leyó.
PETRAARKANIAN, ESCUADRAF√ČNIX, 07.00
Era su antigua escuadra, la que hab√≠a dejado apenas hacia cuatro semanas, y conoc√≠a sus formaciones de arriba abajo. Enparte debido a la influencia de Ender, era la escuadra m√°s flexible, y respond√≠a con relativa rapidez a las nuevas situaciones. La escuadra F√©nix pod√≠a ser la que mejor capacitada estaba para enfrentarse al ataque fluido y flexible de Ender. Los profesores estaban empe√Īados enhacerle la vida m√°s interesante.
A las 07.00 decía el papel, y ya eran las 06.30. Algunos de sus chicos podían estar yendo a desayunar. Ender echó a unlado suuniforme, cogió sutraje refulgente yenunmomento se plantó en la puerta de entrada del cuartel de suescuadra.
¬óSe√Īores, esperoque ayer aprendierais algo, porque hoyvamos a hacerlootra vez.
Tardaronunmomento encomprender que se refería a una batalla, noa una práctica.
—Tiene que ser una equivocación—dijeron—. Nadie ha tenidonunca dos batallas seguidas.
Alarg√≥ la nota a FlyMolo, el jefe del batall√≥nA, que grit√≥ inmediatamente ¬ętrajes refulgentes¬Ľ, ycomenzarona cambiarse de ropa.
¬ó¬ŅPor qu√© nonos avisaste antes? ¬ópregunt√≥HotSoup.
Hothac√≠a a Ender preguntas que ning√ļnotrose atrev√≠a a preguntar.
—Creí que necesitabais ducharos —dijo Ender—. Ayer, la escuadra Conejo declaró que
ganarnos porque el hedor les pusofuera de combate.
Los soldados que le oyeronse rieron.
¬óNo viste el papel hasta que volviste de las duchas, ¬Ņno?
Ender busc√≥ la procedencia de la voz. Era Bean, con su traje refulgente puesto, mirando de forma insolente. ¬ęEs el momentode devolver viejas humillaciones, ¬Ņnoes as√≠, Bean?¬Ľ
¬óClaro ¬ódijo Ender con desprecio¬ó, no estoy tan cerca del suelo como t√ļ. M√°s risas. Bean enrojeci√≥de ira.
—Está claro que no podemos contar conel viejo estilo de hacer las cosas —dijo Ender—. Por lo tanto, será mejor que contéis conbatallas encualquier momento.Yconfrecuencia. No voya fingir que me gusta que nos presionenasí, pero hayuna cosa que me gusta: que tengo una escuadra capazde dominar la situación.
Después de eso, si les hubiera pedido que le siguierana la Luna sintrajes espaciales, lo habrían hecho.
Petra no era Carn Carby; ten√≠a formaciones m√°s flexibles y respond√≠a con mayor rapidez a los ataques vertiginosos, improvisados, impredecibles, de Ender. Enconsecuencia, al final de la batalla Ender ten√≠a tres chicos congelados y nueve inutilizados. Petra no fue demasiado exquisita al inclinarse ante √©l al final de la batalla. La rabia de sus ojos parec√≠a decir: ¬ŅEra tu amiga y me humillas de esta forma?
Ender fingi√≥noadvertir sufuria. Pens√≥que tras unas cuantas batallas m√°s se dar√≠a cuenta de que le hab√≠a infligido m√°s bajas que las que ning√ļn otro comandante le infligir√≠a en el futuro. Y segu√≠a aprendiendo de ella. En las pr√°cticas de hoy ense√Īar√≠a a sus jefes de batall√≥n a contrarrestar los trucos que Petra les hab√≠a jugado. Prontoser√≠anamigos otra vez.
Esperaba.
Al final de la semana, la escuadra Dragónhabía librado siete batallas ensiete días. El resultado era siete victorias ycero derrotas. Ender no había vuelto a tener tantas bajas como enla batalla con la escuadra Fénix, yendos batallas no tuvo ni unsolo soldado congelado o inutilizado. Nadie creía ya que era el primero de la clasificaciónpor chiripa. Había vencido a las escuadras más importantes por un margen inaudito. Los otros comandantes ya no podían ignorarle. Algunos se sentaban con él durante las comidas, intentando enterarse, por el mismo Ender, de cómo había derrotado a sus oponentes más recientes. Lo decía abiertamente, seguro de que muy pocos sabrían adiestrar a sus soldados y a sus jefes de batallón para que remedaran lo que podían hacer los suyos. Y mientras Ender hablaba con algunos comandantes, grupos mucho más numerosos se reunían alrededor de los oponentes que Ender había derrotado, intentandodescubrir la forma de vencer a Ender.
Tambi√©n hab√≠a muchos, demasiados, que le odiaban. Le odiaban por ser joven, por ser excelente, por haber hecho que sus victorias parecieran√≠nfimas yd√©biles encomparaci√≥nconlas de Ender. Ender lo vio primero en sus rostros cuando se cruzaba con ellos en los corredores; luego comenz√≥ a darse cuenta de que algunos se levantaban en grupo y se iban a otra mesa si se sentaba cerca de ellos en el comedor de los comandantes; y entonces empezaron a aparecer codos que, accidentalmente, le daban empellones en la sala de juegos, pies que se enredaban en los suyos cuando entraba o sal√≠a del gimnasio, escupitajos y bolas de papel mojado llegaban por detr√°s mientras trotaba por los corredores. No le pod√≠anganar enla sala de batalla, ylo sab√≠an; por eso le atacar√≠an donde no hab√≠a peligro, donde no era un gigante sino s√≥lo un chiquillo. Ender los despreciaba; pero secretamente, tansecretamente que ni siquiera √©l mismo lo sab√≠a, les ten√≠a miedo. Eranprecisamente esos peque√Īos tormentos lo que Peter hab√≠a utilizado siempre, yEnder comenz√≥ a sentirse demasiadoencasa.
Sinembargo, esas molestias eraninsignificantes, yEnder se convenci√≥ a s√≠ mismo de aceptarlas como otra forma de alabanza. Las otras escuadras ya estabanempezando a imitar a Ender. Ahora, la mayor√≠a de los soldados atacaban con las rodillas dobladas; ahora, las formaciones se estaban rompiendo, y hab√≠a m√°s comandantes que mandaban a los batallones deslizarse por las paredes. Nadie se hab√≠a fijado todav√≠a en la organizaci√≥n de cinco batallones de Ender y esto le conced√≠a la peque√Īa ventaja de que cuando hab√≠ancontabilizado los movimientos de cuatro unidades, no estaban pendientes de una quinta.
Ender estaba ense√Ī√°ndoles todo lo que sab√≠a sobre t√°cticas en gravedad cero. Pero, ¬Ņd√≥nde lograr√≠a Ender aprender cosas nuevas?
Comenzó a utilizar la sala de vídeos, repleta de vídeos de propaganda sobre Mazer Rackhamy otros grandes comandantes de las fuerzas de la humanidad de la Primera y Segunda Invasión. Ender interrumpía las prácticas generales una hora antes ypermitía a los jefes de batallónque dirigieranlas prácticas en su ausencia. Normalmente, escenificaban escaramuzas entre batallones. Ender se quedaba losuficiente para comprobar que las cosas ibanbien, yluegose iba a ver las viejas batallas.
La mayor√≠a de los v√≠deos era una p√©rdida de tiempo. M√ļsica heroica, primeros planos de comandantes y de soldados condecorados, instant√°neas confusas de marines invadiendo las instalaciones de los insectores. Pero tambi√©n encontraba algunas secuencias interesantes: naves, como puntos de luz, maniobrando en la oscuridad del espacio, o, todav√≠a mejor, las luces de las pantallas de seguimiento de las naves mostrando la batalla completa. Era dif√≠cil apreciar en los v√≠deos las tres dimensiones, y muchas veces las escenas estaban cortadas y resultaban incoherentes. Pero Ender comenz√≥ a ver lo bien que utilizaban los insectores trayectorias de vuelo aparentemente aleatorias para crear confusi√≥n, lo bien que utilizaban se√Īuelos y falsas retiradas para atraer a trampas a las naves de la F.I. Algunas batallas estaban cortadas en muchas escenas, que estaban dispersas en diversos v√≠deos; vi√©ndolas en secuencia, Ender pudo reconstruir batallas completas. Comenz√≥ a ver cosas que los comentadores oficiales no mencionaban. Siempre intentaban despertar el orgullo por las haza√Īas humanas y la aversi√≥n por los insectores, pero Ender comenz√≥ a preguntarse c√≥mo fue posible que venciera la humanidad. Las naves humanas eran torpes; las flotas respond√≠an a las nuevas circunstancias con una lentitud insoportable, mientras que la flota insectora parec√≠a desenvolverse en perfecta unidad y respond√≠a inmediatamente a cada situaci√≥n nueva. Naturalmente, en la Primera Invasi√≥n las naves humanas eran completamente inadecuadas para el combate r√°pido, pero tambi√©n lo eran las naves insectoras; s√≥lo en la Segunda Invasi√≥n tuvieron naves yarmas vertiginosas ymort√≠feras.
Ender aprendi√≥ estrategia de los insectores, y no de los humanos. Sent√≠a verg√ľenza y miedo de aprender de ellos, puesto que eranlos enemigos m√°s terribles, repugnantes, criminales yasquerosos. Pero tambi√©n eran muy buenos en lo que hac√≠an. Hasta cierto punto. Daba la sensaci√≥n de que siempre segu√≠an una sola estrategia b√°sica: concentrar el mayor n√ļmero de naves en el punto clave del conflicto. No hac√≠annunca nada sorprendente, nada que pusiera al descubierto la genialidad o la estupidezde unoficial subordinado. La disciplina era aparentemente muyf√©rrea.
Yhab√≠a algo raro. Se hablaba mucho de Mazer Rackham, pero enlos v√≠deos se ve√≠a poco de la verdadera batalla. Algunas escenas del principio de la batalla, la diminuta fuerza de Rackham, que parec√≠a pat√©tica encomparaci√≥nconel vasto poder de la principal flota insectora. Los insectores ya hab√≠andestrozado la mayor parte de la flota humana enel escudo del cometa, aniquilado las primeras naves espaciales y puesto en rid√≠culo las tentativas humanas de alta estrategia; esa pel√≠cula era exhibida frecuentemente, para despertar una y otra ve/ agon√≠a y terror ante la victoria de los insectores. Entonces sal√≠a la flota dirigi√©ndose hacia la peque√Īa fuerza de Mazer Rackhamcerca de Saturno, la desigualdaddesesperanzadora, yentonces...
Entonces un disparo desde el peque√Īo crucero de Mazer Rackham, una nave enemiga explotando. Eso era lo √ļnico que se pod√≠a ver. Muchas pel√≠culas mostraban marines abri√©ndose camino por las naves de los insectores. Muchos cuerpos de insectores tendidos por todas partes enel interior. Pero ninguna pel√≠cula de la muerte de insectores en lucha cuerpo a cuerpo, a menos que estuviera tomada de la Primera Invasi√≥n. A Ender le frustraba que la victoria de Mazer Rackham estuviera censurada de forma tan obvia. Los estudiantes de la Escuela de Batalla ten√≠an mucho que aprender de Mazer Rackham, ytodo lo relativo a suvictoria estaba oculto a la vista. La pasi√≥npor el secreto no era una granayuda para los chicos que ten√≠an que aprender a hacer otra vez lo que hab√≠a hechoMazer Rackham.
Naturalmente, en cuanto se corrió la voz de que Ender Wiggin estaba viendo los vídeos de guerra una y otra vez, la sala de vídeos comenzó a atraer muchedumbres. Casi todos eran comandantes, que miraban los mismos vídeos que miraba Ender, que fingían que sabían por qué los estaba mirando y qué conclusiones sacaba. Ender nunca explicó nada. Incluso cuando mostró siete escenas de la misma batalla, pero de diferentes vídeos, sólo un chico le preguntó, sin mucha confianza:
¬ó¬ŅSonde la misma batalla?
Ender se limitóa encogerse de hombros, comosi no tuviera importancia.
Fue durante la √ļltima hora de pr√°cticas del s√©ptimo d√≠a, apenas unas horas despu√©s de que la escuadra de Ender hubiera ganado sus√©ptima batalla, cuando el mayorAndersonenpersona entr√≥ en la sala de v√≠deos.Alarg√≥ una nota a uno de los comandantes que estabansentados, yluego se dirigi√≥
a Ender.
¬óEl coronel Graffdesea verte ensuoficina inmediatamente.
Ender se levant√≥ ysigui√≥aAndersonpor los corredores.Andersonpalmeaba las cerraduras que imped√≠an a los estudiantes entrar a los alojamientos de los oficiales; por fin llegaron donde Graff hab√≠a echado ra√≠ces enuna silla giratoria empernada al suelo de acero. La tripa se desparramaba por los brazos del sill√≥n, incluso cuando se sentaba derecho. Ender intent√≥ recordar. Graff no le hab√≠a parecido especialmente gordo la primera vez que le conoci√≥, hac√≠a s√≥lo cuatro a√Īos. El tiempo y la tensi√≥nno estabansiendomuyamables conel director de la Escuela de Batalla.
—Siete días desde tuprimera batalla, Ender —dijo Graff.
Ender norespondió.
—Yhas ganadosiete batallas, una por día. Ender asintióconla cabeza.
—Tus puntuaciones sontambiénextraordinariamente altas. Ender parpadeó.
¬ó¬ŅAqu√© atribuyes tunotable √©xito, comandante?
¬óMe diouna escuadra capazde llevar a cabotodas mis ideas.
¬ó¬ŅYcu√°les sonesas ideas?
—Definimos nuestra orientaciónde forma que la puerta del enemigo esté abajo yutilizamos las pantorrillas como escudo. Evitamos las formaciones y mantenemos la movilidad. Tener cinco batallones de ocho en vez de cuatro de diez es una ayuda. Además, nuestros enemigos no han tenido tiempo de responder coneficacia a nuestras nuevas técnicas, así que les seguimos derrotando conlos mismos trucos. Nodurará muchotiempo.
¬ó¬ŅDe modo que noesperas seguir venciendo?
—No conlos mismos trucos. Graffasintióconla cabeza.
—Siéntate, Ender.
Ender yAndersonse sentaron. Graffmiróa AndersonyAndersonhabló a continuación.
¬ó¬ŅEnqu√© condiciones se encuentra tuescuadra, luchandocontanta frecuencia?
¬óAhora todos sonveteranos.
¬óPero, ¬Ņqu√© tal est√°? ¬ŅEst√°ncansados?
¬óSi loest√°n, no loadmitir√°n.
¬ó¬ŅEst√°ntodav√≠a alerta?
—Sonustedes los que tienenlos juegos informáticos que jueganconlas mentes de las personas. Díganmeloustedes.
¬óNosotros sabemos loque sabemos. Queremos saber loque t√ļ sabes.
¬óSonsoldados muybuenos, mayor Anderson, Estoyseguro que tienenl√≠mites, pero todav√≠a no hemos llegado a ellos.Algunos de los m√°s nuevos tienenproblemas porque nunca llegarona dominar algunas t√©cnicas b√°sicas, peroest√°ntrabajando duroymejorando. Qu√© quiere que diga, ¬Ņque necesitan undescanso? Claro que necesitandescansar. Necesitanunpar de semanas de descanso. Sus estudios van de mal en peor, ninguno de nosotros lo est√° haciendo bien en las clases. Pero eso ya lo saben ustedes, yaparentemente noles importa, as√≠ que, ¬Ņpor qu√© me habr√≠a de importar a m√≠?
GraffyAndersonse miraron.
¬óEnder, ¬Ņpor qu√© estudias los v√≠deos de las guerras insectoras?
¬óPara aprender estrategia, naturalmente.
—Esos vídeos fueron hechos con objetivos propagandísticos. Todas nuestras estrategias han sidosuprimidas.
—Losé.
GraffyAndersonse miraronde nuevo. Grafftabaleóenla mesa.
—Ya nojuegas al Juego de Fantasía —le dijo. Ender norespondió.
—Dime por qué no juegas.
—Porque gané.
¬óNunca se gana todoenese juego. Siempre haym√°s.
—Logané todo.
¬óEnder, queremos ayudarte a ser lom√°s felizposible, perosi t√ļ...
¬óUstedes quieren hacer de m√≠ el mejor soldado posible. Vayan abajo y miren las clasificaciones. Mirenlas clasificaciones de todos los tiempos. Hasta ahora est√°nhaciendo conmigo untrabajoexcelente. Felicidades. Ahora bien, ¬Ņcu√°ndome vana enfrentar a una escuadra buena?
Los labios inexpresivos de Graff esbozaron una sonrisa, y una carcajada contenida le hizo temblar unpoco.
Andersonalargóuna nota a Ender.
¬óAhora ¬ódijo.
BONZOMADRID,
ESCUADRASALAMANDRA, 12.00
¬óEs dentro de diez minutos ¬ódijo Ender¬ó. Mi escuadra se est√° duchando tras la pr√°ctica.
Graffsonrió.
¬óEntonces, ser√° mejor que te des prisa, chico.
Llegó al cuartel de su escuadra en cinco minutos. La mayoría se habían duchado y se estaban vistiendo; algunos ya se habían ido a la sala de juegos o a la sala de vídeos a esperar la hora del almuerzo. Mandó a tres chicos más jóvenes que llamaran a todos y ordenó a los demás que se pusieranel traje de batalla conla mayor celeridad.
—Esta va a ser dura, y además llegaremos tarde—dijo Ender—. Hace unos veinte minutos que dieron la nota a Bonzo, y para cuando lleguemos a la puerta llevarán ahí dentro unos cinco minutos comomínimo.
Los chicos estaban indignados, y se quejaban en voz alta en la jerga que normalmente evitaban utilizar enpresencia del comandante. ¬ę¬ŅPeroqu√© pasa? ¬ŅEst√°nchiflados?¬Ľ
¬óOlvidaos del porqu√©, nos preocuparemos de eso esta noche. ¬ŅEst√°is cansados? Fly Molo respondi√≥:
¬óNos hemos dejado la piel enlas pr√°cticas de hoy. Por no mencionar la paliza que hemos dado a la escuadra Hur√≥nesta ma√Īana.
—Nadie tiene dos batallas el mismo día —dijoCrazyTom.
Ender respondióenel mismotono.
¬óNi nadie ha derrotado jam√°s a la escuadra Drag√≥n. ¬ŅVa a ser esta vuestra granoportunidad de
perder? —La pregunta burlona de Ender fue la respuesta a sus quejas. Primero ganar, después
preguntar.
Estabantodos de vuelta enel dormitorio, yla mayoría vestidos.
—¡Moveos!—gritó Ender, ycorrieronenlínea detrás de él, algunos todavía vistiéndose cuando llegaronal corredor que daba a la sala de batalla.
Muchos estabanjadeando ya, una mala se√Īal; estabandemasiado cansados para esta batalla. La puerta ya estaba abierta. No hab√≠a ninguna estrella. S√≥lo vac√≠o, espacio vac√≠o en una sala con una iluminaci√≥ndeslumbrante. Ning√ļnsitiodonde esconderse, ni siquiera enla oscuridad.
—Tengola corazonada de que ellos tampocohansalidotodavía —dijo CrazyTom.
Ender se puso la mano en la boca para indicarles que guardaran silencio. L√≥gicamente, con la puerta abierta, el enemigo pod√≠a escuchar todo lo que dijeran. Ender se√Īal√≥ con el dedo todo el per√≠metro de la puerta, para indicarles que la escuadra Salamandra estaba, sin ninguna duda, desplegada por la pared alrededor de la puerta, donde no pod√≠an ser vistos pero s√≠ pod√≠an irradiar f√°cilmente a cualquiera que saliera.
Ender les hizo se√Īas de que se retiraran de la puerta. Luego hizo adelantarse a algunos de los chicos m√°s altos, incluido CrazyTom, yles hizo arrodillarse, pero no sentados encuclillas sobre los talones, sino totalmente erguidos de manera que sus cuerpos formaran una L. Les congel√≥. La escuadra lo miraba ensilencio. Seleccion√≥ al chico m√°s peque√Īo, Bean, le entreg√≥ la pistola de Tom e hizo que se arrodillara enlas piernas congeladas de Tom. Entonces sac√≥ las manos de Bean, cada una sosteniendouna pistola, por los sobacos de Tom.
Ahora lo entendían, Tom sería un escudo, una astronave blindada, y Bean estaría escondido dentro. Desde luego, noera invulnerable, perotendría tiempo.
Ender asign√≥ dos chicos m√°s para lanzar a Tomy a Bean por la puerta, pero les hizo se√Īas de que esperaran. Avanz√≥ entre la escuadra, asignando r√°pidamente grupos de cuatro: un escudo, un tirador ydos lanzadores. Cuando todos estuvieroncongelados o armados o listos para lanzar, se√Īal√≥ a los lanzadores que levantaran sus cargas, las lanzaran por la puerta y que, a continuaci√≥n, se lanzaranellos.
—¡Moveos!—gritóEnder.
Se pusieronenmovimiento. Las parejas tirador—escudo salíanpor la puerta de dos endos, de espaldas para que el escudo se interpusiera entre el tirador yel enemigo. El enemigo abrió fuego de inmediato, pero casi todos acertaron a los chicos congelados de delante. Mientras tanto, con dos pistolas para disparar ysus blancos alineados ordenadamente yextendidos enhorizontal a lolargo de la pared, los Dragones lo tuvieron fácil. Era muy difícil fallar. Y a medida que los lanzadores saltaban también por la puerta, se agarraban a asideros situados en la misma pared que el enemigo disparándole desde un ángulo mortífero, de modo que los Salamandras no sabían si disparar a las parejas escudo—tirador que les estaban masacrando o a los lanzadores que les estaban disparando desde su mismo nivel. Para cuando Ender salió por la puerta, la batalla había concluido. No había transcurrido ni un minuto desde que el primer Dragón atravesó la puerta hasta la suspensión del tiroteo. Dragón había tenido veinte congelados o inutilizados, y sólo doce chicos estaban intactos. Era supeor resultado, perohabíanganado.
Cuando salió el mayor Andersonyentregó el garfio a Ender, Ender nopudocontener la rabia.
—Creía que me ibana enfrentar a una escuadra capazde competir contra nosotros enuna lucha limpia.
¬óFelicitaciones por la victoria, comandante.
¬ó¬°Bean!¬ógrit√≥Ender¬ó. Si hubieras mandadola escuadra Salamandra, ¬Ņqu√© habr√≠as hecho?
Bean, inutilizado pero no totalmente congelado, gritó desde las proximidades de la puerta del enemigo, donde flotaba a la deriva:
—Mantener una configuración variable de movimientos enfrente de la puerta. No te mantengas inmóvil cuandoel enemigosabe exactamente dónde estás.
¬óYa que hace trampas ¬ódijo Ender a Anderson¬ó, ¬Ņpor qu√© no adiestra a la otra escuadra a hacer trampas de una forma inteligente?
¬óLe sugieroque movilice suescuadra ¬ódijoAnderson.
Ender pulsólos botones para descongelar a las dos escuadras a la vez.
¬óEscuadra Drag√≥n, rompan filas ¬ógrit√≥ inmediatamente. No har√≠an ning√ļn tipo de formaci√≥n para aceptar la rendici√≥n de la otra escuadra. No hab√≠a sido una pelea limpia, aunque hab√≠an vencido; la intenci√≥n de los profesores era que perdieran, y s√≥lo la ineptitud de Bonzo les hab√≠a salvado. No hab√≠a gloria enese tipode victorias.
S√≥lo cuando se estaba marchando de la sala de batalla Ender se dio cuenta de que Bonzo no entender√≠a que estaba enfadado con los profesores. El honor espa√Īol. Bonzo s√≥lo entender√≠a que hab√≠a sido derrotado, incluso cuando todo estaba a sufavor; que Ender hab√≠a ordenado al chico m√°s joven de su escuadra manifestar p√ļblicamente lo que Bonzo deber√≠a haber hecho para vencer; y que Ender ni siquiera se hab√≠a quedado para recibir la rendici√≥n honrosa de Bonzo. Si Bonzo no odiase ya a Ender, indudablemente habr√≠a empezado a odiarle ahora; y odi√°ndole como le odiaba, indudablemente esto har√≠a que su ira fuera asesina. ¬ęBonzo ha sido la √ļltima persona que me ha golpeado ¬ópens√≥ Ender¬ó. Estoysegurode que no loha olvidado.¬Ľ
Ni hab√≠a olvidado el sangriento enfrentamiento enla sala de batalla, cuando los chicos mayores intentaron disolver la sesi√≥n pr√°ctica de Ender. Ni tampoco lo hab√≠an olvidado muchos otros. Entonces estabanhambrientos de sangre; ahora Bonzo estar√≠a sediento. Ender le dio vueltas a la idea de volver a seguir uncurso superior de defensa personal; pero ahora, conla probabilidad de tener no una batalla diaria sino dos el mismo d√≠a, Ender sab√≠a que nodispon√≠a de tiempo. ¬ęTendr√© que confiar enmi suerte. Los profesores me hanmetidoenesto, ellos me puedensacar...¬Ľ
Bean se desplom√≥ pesadamente en su litera, totalmente agotado; la mitad de los chicos del cuartel ya estabandurmiendo, ytodav√≠a faltabanquince minutos para que se apagaranlas luces. Con hast√≠o, sac√≥ de sucasillero la consola yla conect√≥. Al d√≠a siguiente hab√≠a unexamende geometr√≠a y Bean estaba muy mal preparado. Siempre le quedaba la posibilidad de razonar las cosas si ten√≠a tiempo. Hab√≠a le√≠do a Euclides cuando ten√≠a cinco a√Īos, pero el examenten√≠a unl√≠mite de tiempo, de modo que no habr√≠a ninguna posibilidad de razonar. Se lo ten√≠a que saber. Y no se lo sab√≠a. Y probablemente har√≠a mal el examen. Perohoyhab√≠anganadodos veces, ypor eso se sinti√≥bien.
Sin embargo, en cuanto conectó la consola, todas sus preocupaciones sobre la geometría se desvanecieron. Alrededor de la pantalla desfilóel mensaje:
VENAVERMEINMEDIATAMENTE ¬óENDER
Eran las 21.50, s√≥lo diez minutos antes de que se apagaran las luces. ¬ŅCu√°nto tiempo har√≠a que lo hab√≠a enviado Ender? Sin embargo, mejor que no lo ignorase. Puede que hubiese otra batalla por la ma√Īana, una idea que le hizo sentirse hastiado, y con independencia de lo que Ender quisiera hablarle, no hab√≠a tiempo. As√≠ que Beanrod√≥ de la litera ycamin√≥ como desinflado por el corredor hasta la habitaci√≥nde Ender. Llam√≥.
¬óEntra ¬ódijoEnder.
¬óAcabo de ver tumensaje.
¬óBien¬ódijoEnder.
¬óFalta poco para que se apaguenlas luces.
—Te ayudaré a encontrar el caminoenla oscuridad.
—Simplemente, nosabía si tenías idea de la hora que era...
—Siempre sé la hora que es.
Bean suspir√≥ para sus adentros. No fallaba. Todas sus conversaciones con Ender acababan en discusiones. Beanloodiaba.Admit√≠a la genialidad de Ender yle admiraba por ello. ¬ŅPor qu√© no ve√≠a
Ender algobuenoenél?
¬ó¬ŅTe acuerdas de hace cuatrosemanas, Bean, cuandome dijiste que te hiciera jefe de batall√≥n?
—Sí.
—Desde entonces he hecho cinco jefes de batallón y cinco asistentes. Y ninguno de ellos eres
t√ļ. ¬óEnder levant√≥las cejas¬ó. ¬ŅMe equivoco?
¬óNo, se√Īor.
¬óBien, dime que tal lohas hechoenestas ochobatallas.
¬óHoy ha sido la primera vez que me han inutilizado, pero el ordenador me ha contabilizado
quince aciertos antes de que tuviera que parar. Nunca he obtenido menos de cinco aciertos en una
batalla. Tambiénhe cumplidotodas las misiones que se me hanencomendado.
¬ó¬ŅPor qu√© te hicieronsoldadosiendotanjoven, Bean?
¬óNo m√°s jovende loque eras t√ļ.
¬óPero, ¬Ņpor qu√©?
—No losé.
—Sí losabes yyotambién.
¬óHe hecho conjeturas, pero s√≥lo son conjeturas. T√ļ eres muy bueno. Lo sab√≠an. Te
ascendieron...
—Dime por qué, Bean.
¬óPorque nos necesitan, he ah√≠ el porqu√©. ¬óBean se sent√≥ en el sucio y mir√≥ fijamente a los pies de Ender¬ó. Porque necesitan alguien que venza a los insectores. Eso es lo √ļnico que les importa.
—Es importante que sepas eso, Bean. Porque la mayoría de los chicos de esta escuela creenque el juego es importante ensí mismo ypero no lo es. Sólo es importante porque les ayuda a descubrir chicos que puedenllegar a ser verdaderos comandantes, enla guerra de verdad. Pero enlo referente al juego, loestánjodiendo. Esoes lo que estánhaciendo. Joder el juego.
—Es divertido. Creí que sólolo hacíanconnosotros.
—Unjuego nueve semanas antes de lo normal.Yahora dos juegos enel mismo día. Bean, no sé qué están haciendo los profesores, pero mi escuadra se está cansando, y yo también me estoy cansando, y a ellos no les importan en absoluto las reglas del juego. He sacado del ordenador las gráficas antiguas. Nadie ha destruido jamás tantos enemigos y mantenido tantos soldados ilesos en toda la historia del juego.
¬óEres el mejor, Ender.
Ender movióla cabeza negativamente.
¬óQuiz√°. Pero no fue una casualidad que consiguiera los soldados que he conseguido. Reclutas, rechazados de otras escuadras, pero re√ļnelos y mi peor soldado podr√≠a ser jefe de batall√≥n en otra escuadra. Han puesto las cosas a m√≠ favor, pero ahora lo est√°n poniendo todo en mi contra. Bean, quierendestrozarnos.
¬óAti nopuedendestrozarte.
—Te sorprenderías —Ender respiró profundamente, repentinamente, como si sintiera un pinchazo de dolor, o tuviera que aspirar unviento que pasara; Beanle miró yse dio cuenta de que lo imposible estaba sucediendo. Lejos de hostigarle, Ender Wiggin estaba confiando en él. No demasiado. Perounpoco. Ender era humanoya Beanse le había permitidoverlo.
¬óQuiz√° te sorprender√≠as t√ļ ¬ódijoBean.
¬óLa cantidad de ideas ingeniosas y nuevas que puedo tener al d√≠a tiene un l√≠mite. Alg√ļn d√≠a aparecer√° alguien con algo que oponer contra m√≠ en lo que no habr√© pensado antes, y no estar√© preparado.
¬ó¬ŅQu√© es lopeor que puede pasar? Que pierdas unjuego.
¬óS√≠. Esoes lopeor que puede pasar. Nopuedoperder ning√ļnjuego. Porque si pierdoun...
Nose explicó, yBeanno preguntó.
—Necesito que seas ingenioso, Bean. Necesito que pienses soluciones para problemas que todavía no hemos visto. Quiero que intentes cosas que nadie ha intentado porque seanabsolutamente
est√ļpidas.
¬ó¬ŅPor qu√© yo?
¬óPorque aunque haysoldados mejores que t√ļ enla escuadra Drag√≥n, no muchos, pero algunos,
nohaynadie que piense mejor ym√°s r√°pido que t√ļ.
Beannodi]Onada. Los dos sabíanque era cierto.
Ender le mostró suconsola. Había doce nombres. Dos otres de cada batallón.
¬óElige cinco ¬ódijo Ender¬ó. Uno de cada batall√≥n. Formar√°n una escuadrilla especial, y t√ļ les adiestrar√°s. S√≥lo durante las sesiones de pr√°ctica adicionales. Mantenme al corriente de lo que les haces hacer. No dediques demasiado tiempo a una sola cosa. La mayor parte del tiempo, t√ļ y tu escuadrilla formar√©is parte del conjunto de la escuadra, formar√©is parte de vuestros batallones normales. Perocuandote necesite. Cuando haya que hacer algoque s√≥lot√ļpuedas hacer.
—Todos éstos sonnuevos —dijoBean—. Ni unveterano.
¬óDespu√©s de la √ļltima semana, Bean, todos nuestros soldados sonveteranos. ¬ŅNo te das cuenta de que, en las clasificaciones de soldados individuales, nuestros cuarenta soldados est√°n en las cincuenta primeras posiciones? Que hayque bajar diecisiete posiciones para encontrar a unsoldado que nosea drag√≥n.
¬ó¬ŅYqu√© pasa si nose me ocurre nada?
¬óEntonces estaba equivocadoconrespectoa ti.
Beanesbozóuna sonrisa.
¬óNoest√°s equivocado. Las luces se apagaron.
¬ó¬ŅPuedes encontrar el caminode vuelta, Bean?
¬óEs probable que no.
¬óEntonces qu√©date aqu√≠. Si escuchas concuidado, podr√°s o√≠r al hada buena venir por la noche ydejar nuestra misi√≥npara ma√Īana.
¬óNonos dar√°notra batalla para ma√Īana, ¬Ņverdad?
Ender no respondió. Beanle oyó trepar a la cama. Se levantó del suelo e hizo lo mismo. Pensó
enmedia docena de ideas antes de dormirse. Ender estar√≠a satisfecho; todas eranest√ļpidas.