6 - La bebida del gigante

¬ó¬ŅEs que no ve lo que est√° pasando? Est√° atascado enla Bebida del Gigante, enel juego. Ese chicodebe de ser suicida. Nome hab√≠a hechoning√ļncomentario al respecto.
¬óTodos lleganal Gigante alguna vez.
¬óPeroEnder nole va a dejar enpaz. ComoPinual
—Todos se parecen a Pinual en un momento u otro. Pero sólo Pinual se ha suicidado. No creo que tenga nada que ver conla Bebida del Gigante.
—Es mi vida lo que se está jugando en este asunto. Y fíjese lo que ha hecho con su grupo de lanzamiento. —Sabe que no es culpa suya.
¬óNo me importa. Culpable o no, Ender est√° envenenando a ese grupo. Se supone que iban a formar ungrupocompacto, yall√° donde va se abre unabismoinsalvable.
—De todas formas, notengointenciónde dejarle ahí mucho tiempo.
—Pues mejor que cambie de intención. Ese grupo de lanzamiento está enfermo, yél es la causa
de la enfermedad. Seguirá ahí hasta que esténcurados,
¬óLa causa de la enfermedadsoyyo. Le he aislado, yla cosa ha funcionado.
—Dele tiempo. Para ver qué hace al respecto.
¬óNo tenemos tiempo.
¬óNo tenemos tiempo para precipitarnos con un chico que tiene tantas posibilidades de
convertirse enunmonstruo como de convertirse enungenio militar,
¬ó¬ŅEs una orden?
¬óEl grabador est√° conectado, siempre loest√°, tiene las espaldas cubiertas, v√°yase a la mierda.
¬óSi es una orden...
—Es una orden. Manténgale donde está hasta que veamos cómo se desenvuelve con sus
compa√Īeros de lanzamiento. Graff, me produce dolor de est√≥mago.
—No le dolería el estómagosi dejara la escuela a mi cargoyse ocupara de la flota.
—La flota está a la espera de uncomandante. Nohaynada que hacer hasta que me lodé.
Entraronuno por uno a la sala de batalla, desma√Īadamente, como ni√Īos que entranpor primera vez a una piscina, aferr√°ndose a los asideros de los laterales. La gravedad nula sobrecog√≠a, desorientaba; se dieroncuenta enseguida de que si no utilizabanlos pies para nada, todo iba mucho mejor.
Ypara empeorar las cosas, los trajes les oprimían. Era difícil hacer movimientos precisos, pues los trajes se adaptaban con un poco de retraso, oponían más resistencia que cualquier otra ropa que habíanllevadoantes.
Ender se agarr√≥ al asidero y flexion√≥ las rodillas. Not√≥ que, adem√°s de la dilaci√≥n inicial, el traje ten√≠a unefecto amplificador del movimiento. Era dif√≠cil poner las perneras del traje enmarcha, pero despu√©s segu√≠anmovi√©ndose, yconfuerza, cuando los m√ļsculos ya se hab√≠anparado. ¬ęSi doyun empuj√≥n con una fuerza X, el traje empujar√° con una fuerza doble. Me mover√© con torpeza un buen rato. Mejor que empiece ya¬Ľ, se dijo.
Enconsecuencia, sinsoltar el asidero, diounfuerte empujónconlos pies.
Instant√°neamente, dio una voltereta sobre s√≠ mismo, sus pies volaronpor encima de la cabeza, y aterriz√≥ golpe√°ndose de lleno la espalda contra la pared. El rebote parec√≠a a√ļn m√°s fuerte, y sus manos se desencajarondel asidero. Vol√≥ por la sala de batalla, dandotumbos de unladoa otro.
Durante un momento desazonador trató de conservar su orientación arriba—abajo, intentando ponerse boca arriba, en busca de una gravedad que no existía. Entonces se obligó a sí mismo a cambiar supuntode vista. Se precipitaba contra una pared. Por lotanto, esoera abajo. Yuna vezmás recuperó el control de sí mismo. No estaba volando, estaba cayendo. Era como si hubiera saltado de untrampolín. Podía elegir la forma de chocar contra la superficie.
¬ęVoydemasiado r√°pido para agarrarme a unasidero ypararme, pero puedo atenuar el impacto, puedo salir despedido en√°ngulo si me giro cuandochoque yuso los pies.¬Ľ
No resultó ni mucho menos como había pensado. Salió despedido enángulo, pero no era el que había calculado. Tampoco tuvo tiempo de hacerse ninguna consideración. Chocó contra otra pared, esta vez demasiado pronto para estar preparado. Pero, casi por casualidad, descubrió una forma de usar los pies para controlar el ángulo de rebote. Planeaba otra vezde unlado a otro de la sala, hacia unos chicos que seguían aferrados a la pared. Esta ve?, había aminorado su velocidad lo suficiente como para poder agarrarse a unbarrote. Estaba enunángulo insólito conrespecto a los otros chicos, pero suorientaciónhabía cambiado una vezmás y, tal como él los veía, estabantodos tendidos enel suelo, nocolgando de una pared, ynoera él quienestaba boca abajo, sinoellos.
¬ó¬ŅQu√© intentas hacer, matarte? ¬óle pregunt√≥Shen.
¬óHaz la prueba ¬ódijo Ender¬ó. El traje impide que te hagas da√Īo, y puedes controlar los rebotes conlas piernas, as√≠. ¬óYremed√≥el movimientoque hab√≠a hecho.
Shen neg√≥ con la cabeza. No iba a intentar hacer una pirueta est√ļpida como √©sa. Pero un chico despeg√≥, no contanta velocidad como lo hab√≠a hecho Ender, porque no empez√≥ dando una voltereta, pero s√≠ con suficiente velocidad. Ender no necesitaba verle la cara para saber que era Bernard. Y, justodetr√°s de √©l, sumejor amigo, Alai.
Ender los vio cruzar la enorme sala, Bernard forcejeando para orientarse enla direcci√≥nque √©l consideraba el sucio, yAlai someti√©ndose al movimiento y prepar√°ndose para rebotar en la pared. ¬ęNo es de extra√Īar que Bernard se rompiera el brazo enel transbordador ¬ópens√≥ Ender¬ó. Se tensa cuando vuela. Tiene p√°nico.¬Ľ Ender se guard√≥la informaci√≥npara usofuturo.
Y más información. Alai no había tomado impulso en la misma dirección que Bernard. Se dirigía a una esquina de la sala. Sus caminos divergíanmás ymás a medida que volaban, ymientras que Bernard hizo unaterrizaje torpe yestridente, yrebotó contra supared, Alai rebotó oblicuamente contra las tres superficies de una esquina, y con ello conservó casi toda su velocidad y salió despedido conunángulo inesperado.Alai dio gritos yalaridos, ylo mismo hicieronlos chicos que le observaban. Algunos olvidaronque no pesabanyse soltaronde la pared para aplaudir, Ahora ibana la deriva enmuchas direcciones, agitandolos brazos, intentando nadar.
¬ęEse es otro problema ¬ópens√≥ Ender¬ó. ¬ŅQu√© pasa si te quedas a la deriva? No puedes tomar impulsoenning√ļnsitio.¬Ľ
Sintió la tentaciónde dejarse ir a la deriva ytratar de resolver el problema haciendo la prueba.
Pero observó a los otros, y no conseguía adivinar qué podía hacer que los otros no estuvieran haciendoya.
Sujet√°ndose al suelo conuna mano, manoseaba la pistola de juguete que estaba prendida al traje por delante, justo debajo del hombro. Entonces se acord√≥ de los cohetes de mano que utilizaban los marines cuando se lanzaban al abordaje de una estaci√≥n enemiga. Sac√≥ la pistola del traje y la examin√≥. Hab√≠a apretado todos los botones en el dormitorio, pero la pistola no hab√≠a respondido. ¬ęQuiz√° funcione en la sala de batalla.¬Ľ No hab√≠a ninguna instrucci√≥n. Ninguna etiqueta en los controles. El gatillo era obvio: como todos los ni√Īos, hab√≠a tenido pistolas de juguete casi desde su infancia. Hab√≠a dos botones al alcance del dedo pulgar, y varios m√°s a lo largo de la parte inferior del ca√Ī√≥n que eran casi inaccesibles si no se utilizaban las dos manos. Estaba claro que los dos botones cercanos al dedo pulgar estabanall√≠ para ser utilizados.
Apuntó la pistola al suelo yapretó el gatillo. Notó que la pistola se calentaba instantáneamente; cuando soltó el gatillo, se enfrió rápidamente. Además, en la parte del suelo donde había apuntado aparecióundiminutocírculode luz.
Pulsó el botónrojo de la parte superior de la pistola yapretó el gatillo otra vez. Lo mismo que antes.
Después pulsó el botón blanco. Disparó un destello de luz potente que iluminaba una amplia zona, peronocontanta intensidad. La pistola estaba bastante fría cuandoel botónestaba apretado.
¬ęEl bot√≥n rojo la convierte en una especie de l√°ser, pero no es un l√°ser ¬óhab√≠a dicho Dap¬ó, mientras que el bot√≥nblanco la convierte enuna l√°mpara.¬Ľ Ninguno de los dos ser√≠a de mucha ayuda a la hora de hacer maniobras.
¬ęEntonces, todo depende del empuj√≥n inicial, del curso que tomes cuando partes. Eso significa que tendremos que aprender a controlar bien nuestros lanzamientos y rebotes o acabaremos flotando en medio de ninguna parte.¬Ľ Ender recorri√≥ la sala con la mirada. Unos cuantos chicos estaban a la deriva cerca de las paredes, agitando las manos para intentar agarrarse a un asidero. La mayor√≠a estaba d√°ndose topetazos unos contra otros y riendo; algunos estaban agarrados de la mano y dando vueltas en c√≠rculo. S√≥lo unos pocos, como Ender, estaban sujetos a las paredes, en calma, y observaban.
Vio que uno de ellos era Alai. Hab√≠a acabado en otra pared, no demasiado lejos de Ender. Tomando impulso, Ender dio unempuj√≥nyse dirigi√≥ r√°pidamente hacia Alai. Una vez enel aire, se pregunt√≥ qu√© le dir√≠a. Alai era amigo de Bernard. ¬ŅQu√© pod√≠a decirle?
Encualquier caso, ya era demasiado tarde para cambiar de curso. Miró hacia el frente, yensayó diminutos movimientos de las piernas y los brazos para controlar la dirección de su vuelo. Se dio cuenta demasiado tarde de que había apuntado demasiado bien. No iba a aterrizar cerca deAlai, iba a chocar contra él.
—¡Cógete a mi mano!—gritóAlai.
Ender extendió la mano. Alai absorbió el impacto y ayudó a Ender a hacer un aterrizaje suave contra la pared.
—Muybien—dijoEnder—. Deberíamos practicar este tipode cosas.
—Eso es lo que estaba pensando, pero ésos se están derritiendo como mantequilla —dijo Alai
¬ó. ¬ŅQu√© te parece si vamos hacia all√° juntos? Podr√≠amos impulsarles endirecciones opuestas.
¬óVale.
¬ó¬ŅDe acuerdo?
Dabanpor supuesto que las cosas pod√≠anno ir bienentre ellos. ¬ŅEra correcto que hicieranalgo juntos? La respuesta de Ender fue coger a Alai por la mu√Īeca yprepararse para tomar impulso.
¬ó¬ŅPreparado?¬ódijoAlai¬ó. ¬°Ya!
Como tomaron impulso con diferente fuerza, empezaron a describir círculos uno alrededor del otro. Ender hizo unos cuantos ligeros movimientos con las manos y luego movió una pierna. Aminorabanla velocidad. Lo hizootra vez. Dejaronde orbitar. Ahora ibana la deriva suavemente,
¬óChico listo ¬ódijo Alai. Era una gran alabanza¬ó. Tomemos impulso antes de chocar contra ese corro.
—Y nos encontramos en aquella esquina. Ender no quería que se rompiera ese puente con el campamentoenemigo.
¬óEl √ļltimoque llegue llena de pedos una botella de leche ¬ódijo Alai.
Después, lentamente, uniformemente, maniobraronhasta que estuvieronuno frente al otro, como
un√°guila de dos cuerpos, manoconmano, rodilla conrodilla.
¬óYahora unbuenchoque, ¬Ņno? ¬ópregunt√≥ Alai.
¬óYo tampoco lohe hechonunca ¬ódijoEnder.
Se dieronunempujón. Les propulsó a mayor velocidad de lo que esperaban. Ender chocó contra una pareja de chicos y fue a parar a una pared que no estaba prevista. Tardó un momento en reorientarse y encontrar la esquina donde había de hallarse conAlai. Alai se dirigía ya hacia allí. Ender trazó un curso que incluiría dos rebotes pero que evitaría las mayores aglomeraciones de chicos.
Cuando llegó a la esquina, Alai había pasado los brazos por dos asideros adyacentes y hacía
comoque dormitaba.
¬óHas ganado.
¬óQuierover tucosecha de pedos ¬ódijoAlai.
¬óLa he puestoentucasillero. ¬ŅNolohab√≠as notado?
—Creía que eranlos calcetines.
¬óYa nollevamos calcetines.
¬óClaro.
Eso les recordaba que los dos estaban lejos de casa. Eso les robó parte de la diversión que habíanobtenidopor haber dominadolos inicios de la navegación.
Ender sacó la pistola y le mostró lo que había descubierto sobre los dos botones del dedo pulgar.
¬ó¬ŅQu√© hace cuandodisparas contra una persona? ¬ópregunt√≥Alai.
—No losé.
¬ó¬ŅPor qu√© noloaveriguamos? Ender neg√≥conla cabeza.
—Podríamos herir a alguien.
—Me refería a dispararnos unoal otroenel pie oalgoparecido.
¬óAh.
¬óNo puede ser tanpeligroso; nopondr√≠anestas pistolas enmanos de ni√Īos.
¬óAhora somos soldados.
¬óDisp√°rame al pie.
¬óNo, disp√°rame t√ļ.
—Disparémonos unoal otro.
Lo hicieron. Inmediatamente, Ender sintió que la pernera del traje se volvía rígida, inmóvil, a la
altura de las articulaciones del tobilloyla rodilla.
¬ó¬ŅTe has congelado? ¬ópregunt√≥ Alai.
—Rígidocomounposte.
¬óVamos a congelar un poco ¬ódijo Alai¬ó. Hagamos la primera guerra. Nosotros dos contra
ellos.
Ambos esbozaronuna sonrisa. Entonces, Ender dijo:
—Mejor que invites a Bernard. Alai le miróconpicardía.
¬óOh.
¬óYa Shen.
¬ó¬ŅA ese meneaculos de ojos de almendra? Ender lleg√≥ a la conclusi√≥n de que Alai estaba
bromeando.
—Eh, notodoel mundopuede ser negro. Alai sonrió.
—Mi abuelote habría matadopor decir eso.
—El abuelo de mi abuelolo habría vendido antes.
¬óUn√°monos a Bernardya Shenycongelemos a todos esos medio insectores.
Al cabo de veinte minutos estaban todos congelados, excepto Bernard, Shen, Alai yEnder. Los
cuatroestabansentados, chillandoyriendo, cuandoentróDap.
—Ya veoque habéis aprendidoa utilizar vuestroequipo —dijo.
Luego hizo algo con un control que llevaba en la mano y todos planearon lentamente hacia la pared donde él se encontraba. Se mezcló conlos chicos congelados, tocándolos ydescongelando sus trajes. Hubo untumulto de protestas de que no había habido juego limpio yporque Bernard yAlai les hubierandisparado cuandonoestabanpreparados.
¬ó¬ŅPor qu√© no estabais preparados? ¬ópregunt√≥ Dap¬ó. Hab√≠ais tenido puesto el traje exactamente el mismo tiempo que ellos. Hab√≠ais estado aleteando por ah√≠ como patos mareados el mismo n√ļmero de minutos que ellos. Dejadde lamentaros yempezaremos.
Ender se dio cuenta de que habían asumido que Bernard yAlai eran los líderes de la batalla. Esojugaba ensufavor. Bernardsabía que Ender yAlai habíanaprendidoa usar las pistolas juntos. Y Ender yAlai eranamigos. Bernard podría creer que Ender se había unido a sugrupo, pero no era así. Ender se había unidoa unnuevogrupo. El grupode Alai. YBernard se había unidotambién.
No estaba tanclaro para todos; Bernard seguía fanfarroneando ymandando hacer recados a sus compinches. Pero Alai se movía ahora libremente por todoel dormitorio, ycuando Bernard
se sal√≠a de sus casillas, pod√≠a bromear con√©l ycalmarle. Cuando lleg√≥ el momento de elegir al l√≠der del lanzamiento, Alai fue elegido casi por unanimidad. Bernard anduvo enfurru√Īado unos cuantos d√≠as yluego volvi√≥ a estar bien, ytodos se adaptarona la nueva situaci√≥n. El lanzamiento ya noestaba divididoentre el grupointegrado de Bernardylos marginados de Ender. Alai era el puente.
Ender estaba sentado ensucama conla consola enlas rodillas. Era la hora de estudio privado, yEnder estaba jugando al Juego Libre. Era untipo de juego que cambiaba sintonni son, enel que el ordenador de la escuela no paraba de sacar situaciones nuevas componiendo un laberinto que uno podía explorar. Se podía volver a las situaciones que le gustaban a uno, pero sólo un rato; si se las tenía ahí muchotiemposinhacer nada, desaparecíanyotras veníana ocupar sulugar.
Algunas veces era divertido. Algunas veces excitante, y Ender tenía que ser rápido para seguir vivo. Murió muchas veces, pero eso no importaba, los juegos son eso: mueres mucho hasta que le coges el truco.
La figura que le representaba enla pantalla hab√≠a empezado siendo unni√Īo peque√Īo. Durante un rato hab√≠a pasado a ser unoso.Ahora era unrat√≥ngrande, conmanos largas ydelicadas. Hizo correr su figura por debajo de gran cantidad de muebles. Hab√≠a jugado mucho con el gato, pero ahora se aburr√≠a; demasiado f√°cil darle esquinazo, conoc√≠a todos los muebles.
¬ęNo pasar√© por la ratonera esta vez ¬óse dijo para s√≠¬ó. Estoy harto del Gigante. Es un juego tontoyadem√°s noganonunca. Elija loque elija, siempre me equivoco.¬Ľ
Pero pas√≥ por la ratonera, y por el peque√Īo puente del jard√≠n. Evit√≥ a los patos y a los mosquitos bombarderos; hab√≠a intentado jugar conellos pero erandemasiado f√°ciles, ysi jugaba con los patos mucho tiempo se transformaba en un pez, y eso no le gustaba. Ser un pez le recordaba demasiado a estar congelado en la sala de batalla, con todo el cuerpo r√≠gido, a la espera de que el ejercicioterminara para que Daple descongelara. Por lotanto, ycomo siempre, se encontr√≥ subiendo a las colinas rodantes.
Comenzaron los corrimientos de tierras. Al principio había quedado atrapado una y otra vez, aplastado en medio de una enorme mancha de sangre que surgía de un montón de rocas. Ahora, sin embargo, había dominado la técnica de correr cuesta arriba enángulo para evitar morir aplastado, en busca siempre de tierras más altas.
Y, como siempre, los corrimientos de tierras acabaron en un amasijo de rocas. La cara de la colina se cuarteóyenvezde esquistoera panblanco, hinchado, subiendo como unbizcochoa medida que la corteza se cuarteaba y caía; era blando y esponjoso; su figura se movía con más lentitud. Y cuando saltó del pan, estaba de pie en una mesa. Detrás de él, una gigantesca rebanada de pan; a su lado, una gigantesca barra de mantequilla. Y el Gigante con la barbilla apoyada en las manos, mirándole. La figura de Ender medía aproximadamente lo mismo que la cabeza del Gigante desde la barbilla hasta la frente.
¬óCreoque te voya arrancar la cabeza de unbocado ¬ódijo el Gigante, comosiempre.
Esta vez, envezde correr o seguir allí, Ender hizo ascender sufigura hasta la cara del Gigante y le diouna patada enla barbilla.
El Gigante sacóla lengua yEnder cayóal suelo.
¬ó¬ŅQuieres jugar a los acertijos? ¬ópregunt√≥el Gigante.
¬ęO sea, que es siempre lo mismo: el Gigante s√≥lo juega a los acertijos. Est√ļpido ordenador.
Millones de posibles escenarios ensumemoria, yel Gigante s√≥lopuede jugar unjuegoest√ļpido...¬Ľ
El Gigante, como siempre, puso en la mesa dos enormes vasos largos, que llegaban a la altura de las rodillas de Ender. Como siempre, los dos estaban llenos de líquidos distintos. El ordenador era lo suficientemente bueno como para no repetir nunca los líquidos, por lo menos que él recordara. Esta vez, uno contenía unlíquido espeso, de aspectocremoso. El otrorechiflaba yespumajeaba.
—Uno es venenoyel otrono —dijoel Gigante—. Adivina yte llevaré al País de la Fantasía.
Adivinar significaba sumergir la cabeza en uno de los vasos para beber. No acertaba nunca. Algunas veces, sucabeza se disolvía. Algunas veces se prendía fuego. Algunas veces se caía dentroy se ahogaba. Algunas veces se caía hacia fuera, se ponía verde y se pudría. El resultado era siempre fatal, yel Gigante siempre se reía.
Ender sab√≠a que eligiera loque eligiera, morir√≠a. El juegoestaba ama√Īado.Ala primera muerte, su figura volver√≠a a aparecer en la mesa del Gigante, lista para jugar otra vez. Ala segunda muerte, volver√≠a a los corrimientos de tierras. Despu√©s al puente del jard√≠n. Despu√©s a la ratonera. Y despu√©s, si a pesar de todo volv√≠a al Gigante y jugaba otra vez, y mor√≠a otra vez, su consola se oscurecer√≠a, desfilar√≠a por ella la leyenda ¬ęFin del Juego Libre¬Ľ, y Ender se echar√≠a de espaldas en la cama y temblar√≠a hasta que al final conseguir√≠a dormirse. El juego estaba ama√Īado, pero el Gigante segu√≠a hablandodel Pa√≠s de la Fantas√≠a, alg√ļnest√ļpido Pa√≠s de la Fantas√≠a para ni√Īos de tres a√Īos en el que probablemente habr√≠a alg√ļn est√ļpido Peter Pan o Pato Donald o Mickey Mouse, y al que val√≠a la pena llegar, peroEnder ten√≠a que encontrar la forma de batir al Gigante para llegar all√≠.
Bebió el líquido cremoso. Inmediatamente comenzó a inflamarse y a subir como un globo. El Gigante se reía. Estaba muertootra vez.
Jugó otra vez, yesta vezel líquido se solidificó, como el cemento, yle inmovilizó la cabeza allí abajo mientras el Gigante lo rajaba a lo largo de la espina dorsal, se la sacaba como si fuera unpez, yse ponía a comerlomientras él sacudía los brazos ylas piernas.
Volvió a aparecer en los corrimientos de tierras y decidió no seguir adelante. Incluso dejó que le cubrieran. Pero aunque estaba sudando y sentía frío, con la siguiente vida volvió a las colinas hasta que se convirtieron en pan, y se plantó en la mesa del Gigante para que le pusiera delante los dos vasos largos.
Mir√≥ fijamente a los dos l√≠quidos. Uno espumajeaba, el otro hac√≠a olas como el mar. Intent√≥ adivinar qu√© clase de muerte conten√≠a cada uno. ¬ęProbablemente, del oc√©ano saldr√° un pez y me comer√°. El espumoso probablemente me asfixiar√°. Odio este juego. No es limpio. Es est√ļpido. Est√° ama√Īado¬Ľ, se dijo.
Y en vez de meter la cara en uno de los líquidos, lo volcó de una patada, y luego el otro, y
esquivó las enormes manos del Gigante mientras éste gritaba:
¬ó¬°Tramposo, tramposo!
Saltó a la cara del Gigante, trepó por los labios y la nariz y se puso a escarbar en su ojo. La masa salía con facilidad, como requesón, y el Gigante chillaba. La figura de Ender horadó el ojo, saltó dentroyhoradómás ymás.
El Gigante se desplomó hacia atrás. El escenario cambiaba mientras caía, y cuando el Gigante llegó al suelo y se paró, era un encaje de intrincados árboles. Un murciélago voló y se posó en la narizdel Gigante muerto. Ender sacósufigura del ojo del Gigante.
¬ó¬ŅC√≥mohas llegado aqu√≠? ¬ópregunt√≥el murci√©lago¬ó. Aqu√≠ noviene nadie.
Naturalmente, Ender no pod√≠a responder. Por eso, se agach√≥, cogi√≥ un pu√Īado de masa del ojo del Gigante yse loofreci√≥ al murci√©lago.
El murciélagolocogióyse marchóvolando, gritandomientras se iba:
—Bienvenidoal País de la Fantasía.
Lo había conseguido. Debería explorar. Debería bajarse de la cara del Gigante yver qué había
conseguidopor fin.
Pero, en vez de hacerlo, desconect√≥ el programa, puso la consola en el casillero, se quit√≥ la ropa y se cubri√≥ con la manta. No hab√≠a querido matar al Gigante. Se supon√≠a que se trataba de un juego. No ten√≠a m√°s alternativa que una muerte horripilante o un asesinato incluso peor. ¬ęSoy un asesino, incluso jugando. Peter estar√≠a orgulloso de m√≠.¬Ľ