5 - Juegos

¬ó¬ŅDe verdad? Ypensar que yoya le be recomendadoenel informe oficial
¬óEs demasiado fuerte. Eso convierte al otro peque√Īo imb√©cil en un h√©roe. Podr√≠a dificultar la formaci√≥nde muchos chicos. Creoque deber√≠a haber pedido ayuda,
¬ó¬ŅPedir ayuda? Cre√≠a que eso era precisamente lo que m√°s valoraba en √©l, que resolv√≠a sus problemas sinayuda de nadie. Cuando est√© all√° fuera rodeado por una flota enemiga, no habr√° nadie que acuda ensuayuda si la pide.
¬ó¬ŅQui√©n iba a pensar que el otro idiota saldr√≠a disparado de suasiento? ¬ŅYque aterrizar√≠a en tanmala posici√≥ncontra el tabique?
—Un ejemplo más de la estupidez de los militares. Si tuviera usted un poco de cabeza, se dedicaría a una actividad confuturo, comovender seguros de vida.
¬óUstedtambi√©n, mente l√ļcida.
—Tenemos que aceptar el hecho de que somos gente de segunda categoría. Conel destino de la
humanidad en nuestras manos. Da una deliciosa sensaci√≥n de poder, ¬Ņverdad? Especialmente
teniendoencuenta que esta veznohabr√° ning√ļntipo de cr√≠ticas encaso de que perdamos.
—No lohabía vistonunca desde esa perspectiva. Perohagamos loposible por noperder.
¬óVeamos c√≥mo lo arregla Ender. Si ya le hemos perdido, si no lo arregla, ¬Ņqui√©n es el
siguiente? ¬ŅQui√©nviene ahora?
—Haré una lista.
¬óMientras tanto, vaya buscandola forma de recuperara Ender.
¬óYa se lo he dicho. No podemos romper su aislamiento. Si lo hacemos, jam√°s se convencer√°
de que nunca acudirá nadie ensuayuda, nunca. Si piensa, aunque sólo sea una vez, que hayuna salida
f√°cil, est√° perdido.
¬óTiene raz√≥n. Seria terrible que creyera que tiene alg√ļnamigo.
¬óPuede tener amigos. Lo que nopuede tener es padres.
Los dem√°s chicos ya hab√≠an elegido sus literas cuando lleg√≥ Ender. Se detuvo en la puerta del dormitorio buscando la √ļnica cama que quedaba libre. El techo era bajo; pod√≠a tocarlo con las manos. Undormitorio de tama√Īo infantil, conlas literas inferiores apoyadas directamente enel suelo. Los dem√°s chicos le miraban, de reojo. Efectivamente, la litera inferior situada justo al lado de la puerta era la √ļnica que estaba vac√≠a. Por un momento, se le pas√≥ por la cabeza la idea de que permitirles ponerle en el peor sitio era abrir la posibilidad a futuras intimidaciones. Ysin embargo noera f√°cil desalojar a ninguno.
Enconsecuencia, mostróuna amplia sonrisa.
—Eh, gracias —dijo. Sin asomo de sarcasmo. Lo dijo con tanta sinceridad que parecía que le hubieran reservado el mejor sitio—. Creía que iba a tener que pedir una litera baja al lado de la puerta.
Se sentó y miró el casillero que estaba abierto al pie de la litera. Había un papel pegado en la puerta.
Ponganla manoenel lector
de la cabecera de la litera
ypronunciensunombre dos veces
Ender encontr√≥ el lector, una hoja de pl√°stico opaco. Puso la mano izquierda en √©l y dijo: ¬ęEnder Wiggin, Ender Wiggin.¬Ľ
El lector se ilumin√≥ conluzverde durante unmomento. Ender cerr√≥ sucasillero e intent√≥ abrirlo otra vez. No pudo. Luego puso la mano en el lector y dijo: ¬ęEnder Wiggin.¬Ľ El casillero se abri√≥ solo. Tambi√©nse abrieronotros tres compartimientos.
Uno de ellos conten√≠a cuatro monos como el que llevaba puesto, y uno blanco. Otro compartimiento conten√≠a una peque√Īa consola, exactamente igual que las de la escuela. Parec√≠a que los estudios nohab√≠anterminadotodav√≠a.
El compartimientom√°s grande conten√≠a la recompensa. Parec√≠a a primera vista untraje espacial, con su casco y sus guantes. Pero no lo era. No ten√≠a ning√ļn sello de hermeticidad. Y sin embargo, parec√≠a cubrir todo el cuerpo. Era muyacolchado. Ybastante r√≠gido.
Ycon√©l hab√≠a una pistola. Parec√≠a una pistola l√°ser, la punta era ciega, de cristal transparente. Perocasi seguroque no pondr√≠anarmas letales enmanos de los ni√Īos.
—No es láser—dijo unhombre. Ender levantó la vista. No le había visto nunca. Era unhombre jovenyde aspectoagradable.
—Pero dispara unrayo bastante espeso. Muyconcentrado. Podéis apuntar yhacer uncírculo de luzde diezcentímetros enuna paredsituada a una distancia de cienmetros.
¬ó¬ŅPara qu√© sirve? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬óPara uno de los juegos que jugamos enel recreo. ¬ŅAlguienm√°s ha abiertosucasillero? ¬ódijo mirando a su alrededor¬ó. ¬ŅHab√©is seguido las instrucciones y codificado vuestras voces y vuestras manos? No tendr√©is acceso a vuestro casillero hasta que lo hag√°is. Este dormitorio ser√° vuestra casa durante aproximadamente vuestro primer a√Īo en la Escuela de Batalla; coged la litera que quer√°is y seguid en ella. Normalmente os permitimos elegir vuestro oficial en jefe e instalarle en la litera inferior situada al lado de la puerta, pero parece ser que ese sitio est√° cogido ya. Ya no se pueden volver a codificar los casilleros. Id pensando a qui√©nquer√©is elegir. La cena ensiete minutos. Seguid los puntos iluminados enel suelo. Vuestro c√≥digo de colores es rojo amarillo amarillo. Siempre que se os asigne un camino a seguir, ser√° rojo amarillo amarillo, tres puntos seguidos. Id por donde indicanesas luces. ¬ŅCu√°l es vuestroc√≥digode colores, chicos?
¬óRojo, amarillo, amarillo.
—Muybien. Mi nombre es Dap. Seré vuestra mamaíta durante unos meses. Los chicos rieron.
¬óRe√≠d cuanto quer√°is, pero meteos esto en la cabeza. Si os perd√©is por la escuela, lo que no seria nada extra√Īo, novay√°is por ah√≠ abriendopuertas. Algunas danal exterior.
M√°s risas.
¬óDecid a cualquiera que vuestra mama√≠ta es Dap y me llamar√°. O decidle vuestros colores, e iluminar√° uncamino de vuelta a casa. Si ten√©is alg√ļnproblema, cont√°dmelo. No lo olvid√©is; soyaqu√≠ el √ļnico que cobra por ser bueno con vosotros. Pero no demasiado bueno. Al primero que me replique le rompola cara. ¬ŅDe acuerdo?
Se rieron otra vez. Dap ten√≠a un dormitorio lleno de amigos. ¬°Es tan f√°cil ganarse a los ni√Īos
asustados!
¬ó¬ŅAlguienpuede decirme qu√© direcci√≥nva hacia abajo?
Se lodijeron.
¬óDe acuerdo, pero esa direcci√≥nva hacia el exterior: La nave est√° enrotaci√≥n, yeso es lo que produce la impresi√≥n de que el suelo est√° debajo. En realidad, el suelo hace una curva en esa direcci√≥n. Seguid esa direcci√≥n sin parar y volver√©is al sitio de partida. Pero no hag√°is la prueba. Porque por ese lado est√°n los alojamientos de los profesores y por este lado est√°n los chicos mayores. Y a los chicos mayores no les gusta que los reclutas anden husmeando. Se podr√≠an meter con vosotros. De hecho, se meter√°n con vosotros. Y cuando eso ocurra, no veng√°is lloriqueando. ¬ŅEntendido? Est√°is enla Escuela de Batalla, noenunjard√≠nde infancia.
¬ó¬ŅQu√© se supone que tenemos que hacer entonces? ¬ópregunt√≥ un chico, un muchacho negro verdaderamente peque√Īoque ocupaba una litera superior cercana a la de Ender.
¬óEl que noquiera que se metancon√©l, que se las arregle solopara salir del atolladero, pero os lo advierto: el asesinato va contra las reglas.Ytambi√©ncausar heridas deliberadamente. He o√≠do que ha habido unintento de asesinato durante vuestro viaje. Unbrazo roto. Si se vuelve a dar ese tipo de cosas, alguienva a salir frito. ¬ŅEntendido?
¬ó¬ŅQu√© significa frito? ¬ópregunt√≥el chicoconel brazo infladodentro de una tablilla.
—Freír. Poner a freír. Enviar a la Tierra. Expulsado de la Escuela de Batalla. Nadie miró a Ender.
¬óPor lo tanto, chicos, si alguno de vosotros tiene la intenci√≥n de causar problemas, por lo menos que sea listo. ¬ŅDe acuerdo?
Dapse fue. Los chicos seguíansinmirar a Ender.
Ender sinti√≥ que el miedo crec√≠a en su vientre. No sufr√≠a por el chico al que rompi√≥ el brazo. Era un Stilson. Y, como Stilson, ya estaba reuniendo una pandilla. Un pu√Īado de chicos, algunos de los m√°s grandes. Estabanri√©ndose enla otra punta del dormitorio, y, de vez encuando, uno de ellos se daba la vuelta para mirar a Ender.
Ender quer√≠a irse a casa, con todas sus fuerzas. ¬ŅQu√© ten√≠a que ver todo eso con salvar al mundo?Ahora ya no ten√≠a unmonitor. Era otra vezEnder contra la pandilla, conla diferencia de que ahora estabanensumismodormitorio. Peter otra vez, perosinValentine.
El miedo siguió con él durante toda la cena, pues nadie se sentó a su lado en el comedor. Los demás chicos comentaban cosas; el enorme marcador que había en una pared, la comida, los chicos mayores. Ender sólopodía mirar, aislado.
Los marcadores dabanlas posiciones de equipos. Juegos ganados¬óperdidos, conlos resultados m√°s recientes. Algunos chicos mayores parec√≠an haber hecho apuestas en los √ļltimos juegos. Dosequipos, Mantis y √Āspid, no ten√≠an el √ļltimo resultado; esa casilla se encend√≠a intermitentemente. Ender lleg√≥ a la conclusi√≥nde que deb√≠anestar jugandoenese mismo momento.
Advirti√≥ que los chicos mayores estaban divididos en grupos, por los uniformes que llevaban. Unos cuantos que vest√≠andiferente uniforme hablabanentre s√≠, pero normalmente cada grupo ten√≠a su propia zona. Los reclutas, sugrupo ylos dos o tres grupos de chicos unpoco mayores, llevabantodos uniformes lisos. Pero los chicos mayores, los que estaban en equipos, vest√≠an ropas mucho m√°s llamativas. Ender intent√≥ adivinar qui√©nes correspond√≠an a cada nombre. Escorpi√≥n y Ara√Īa eran f√°ciles. Tambi√©nloeranLlama yMarea.
Un chico m√°s grande vino a sentarse a su lado. No era s√≥lo un poco m√°s grande; aparentaba doce otrece a√Īos. Ya ten√≠a algode pelusilla enla cara.
¬óHola¬ódijo.
¬óHola ¬ódijo Ender.
¬óMe llamo Mick.
¬óEnder.
¬ó¬°Eso es unnombre!
¬óMe llamo as√≠ desde que era peque√Īo. As√≠ es c√≥mome llamaba mi hermana.
¬óNo es mal nombre para este lugar. Ender. Acabador.
¬óEsoespero.
¬óEnder, ¬Ņeres el insector de tulanzamiento? Ender se encogi√≥de hombros.
—He notado que comías solo. Cada lanzamiento tiene uno así. Unchico que no cae biena nadie.
Algunas veces pienso que los profesores lo hacenadrede. Los profesores no sonmuyagradables.Ya
lo ver√°s.
¬óSeguro.
¬ó¬ŅAs√≠ que t√ļeres el insector?
¬óEsoparece.
¬óNo te preocupes. Noes comopara echarse a llorar.
Dioa Ender supanecilloycogió a cambiosuflan.
—Come cosas nutritivas. Te hará fuerte. Mickatacó el flan.
¬ó¬ŅYt√ļ? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬ó¬ŅYo? Yo no soynada. Unpedo enel sistema de aire acondicionado. Siempre estoyah√≠, pero
la mayoría del tiemponadie lonota.
Ender sonrióconindecisión.
—Ríete, pero no es broma. Aquí no tengo ninguna salida. Me estoy haciendo mayor. Me
mandar√°n a la siguiente escuela muy pronto. Desde luego, no ser√° la Escuela de T√°cticas. Nunca he
sidounlíder, ya loves. Sólo los que llegana ser líderes tienenalguna posibilidad.
¬ó¬ŅQu√© hayque hacer para ser unl√≠der?
¬ó¬ŅCrees que estar√≠a aqu√≠ si lo supiera? ¬ŅCu√°ntos t√≠os de mi tama√Īo ves por aqu√≠? No muchos. Ender norespondi√≥.
¬óPocos. No soyel √ļnico que es carne de m¬ósector medio frito. Unos pocos. Los otros t√≠os son todos comandantes. Todos los de mi lanzamientotienenahora sus propios equipos. Menos yo.
Ender asintióconla cabeza.
—Escucha, chaval. Te estoy haciendo un favor. Haz amigos. Sé un líder. Besa traseros si hace
falta, perosi los otros chicos te desprecian, ¬Ņsabes loque significa?
Ender volvió a asentir conla cabeza.
—No, nosabes nada. Todos los reclutas sois iguales. No sabéis nada. Cabezas comoel espacio.
No tenéis nada ahí. Y si recibís un golpe, os desmoronáis. Escucha, cuando acabes como yo, no
olvides que huboalguienque te loadvirti√≥. Es lo√ļltimoque alguienva a hacer por ti.
¬ó¬ŅPor qu√© me lodices entonces? ¬ópregunt√≥ Ender.
¬ó¬°Noseas bocazas!¬°Come ycalla!
Ender se calló y comió. No le gustaba Mick. Ysabía que no había ninguna posibilidad de que
acabara como él. Quizá fuera eso lo que habíanplaneado los profesores, pero Ender no tenía ninguna intenciónde encajar ensus planes.
¬ęNo ser√© el insector de mi grupo ¬ópens√≥ Ender¬ó. No he dejado a Valentine, a mam√° ya pap√° para venir aqu√≠ simplemente para salir frito.¬Ľ
Cuando se llevaba el tenedor a la boca, sinti√≥ a su familia alrededor, como hab√≠an estado siempre. Sab√≠a a qu√© ladoten√≠a que girar la cabeza para levantar la vista yver a mam√° intentandoque Valentine no hiciera ruido al comer. Sab√≠a exactamente d√≥nde estar√≠a pap√°, escudri√Īando las noticias de la mesa mientras hac√≠a ver que tomaba parte en la conversaci√≥n, y Peter, haciendo como que se sacaba de la narizunguisante triturado; inclusoPeter pod√≠a ser divertido.
Era un error pensar en ellos. Sintió que le subía un sollozo por la garganta y se lo tragó; no podía ver el plato.
No pod√≠a llorar. No hab√≠a ninguna posibilidad de que tuvieran compasi√≥n de √©l. Dap no era mam√°. Cualquier signo de debilidad dir√≠a a los Peter y a los Stilson que pod√≠an destrozarle. Ender hizo lo que hac√≠a siempre cuando Peter le atormentaba. Se puso a contar dobles. Uno, dos, cuatro, ocho, diecis√©is, treinta ydos, sesenta y cuatro. Yas√≠ sigui√≥ mientras pudo retener los n√ļmeros enla cabeza; 128, 256, 512, 1024, 2048, 4096, 8192, 16384, 32768, 65536, 131072, 262144. En el 67108864 comenz√≥ a dudar. ¬ŅSe hab√≠a comido un d√≠gito? ¬ŅEstaba en los diez millones o en los cien millones o s√≥lo en los millones? Intent√≥ hacer un doble m√°s y se perdi√≥, 1342 y algo m√°s, ¬Ņ16? ¬Ņo 17738? Lo hab√≠a perdido. Acomenzar otra vez. Todos los dobles que pudiera memorizar. El dolor hab√≠a desaparecido. Las l√°grimas hab√≠andesaparecido. Nollorar√≠a.
Hasta esa noche, cuando las luces se hicieron mortecinas y oy√≥ en la distancia a varios ni√Īos llamando entre sollozos a sus madres, sus padres o sus perros. No pudo evitarlo. Sus labios formaron el nombre de Valentine. O√≠a su voz riendo en la distancia, all√° abajo, en el recibidor. Ve√≠a a su madre pasar por su puerta y mirar para comprobar que todo estaba en orden. O√≠a a su padre re√≠r al lado del v√≠deo. Era todotanclaro, ysinembargo sab√≠a que eso novolver√≠a nunca, ... ¬ęCuandovuelva a verlos otra vezser√© mayor, doce a√Īos como m√≠nimo. ¬ŅPor qu√© dije s√≠? ¬ŅPor qu√© fui tanest√ļpido? Ir a la escuela no era nada. Encontrarse conStilsontodos los d√≠as. YconPeter.¬Ľ Era unmierda. Ender nole ten√≠a miedo.
¬ęQuieroirme a casa¬Ľ, susurr√≥.
Pero su susurro era el mismo que utilizaba al gritar de dolor cuando Peter le atormentaba. El sonidonollegaba más allá de sus oídos, yalgunas veces ni siquiera tanlejos.
Y sus l√°grimas cayeron en la s√°bana, pero los sollozos eran tan leves que no zarandeaba la cama; tan tenues que nadie pod√≠a o√≠rlos. Pero el dolor estaba all√≠, espeso en la garganta y la cara, caliente enel pechoylos ojos. ¬ęQuieroirme a casa...¬Ľ
Dap entró esa noche y se movió sigilosamente entre las camas, tocando una mano aquí y otra allá. Por donde pasaba se oíanmás sollozos, no menos. Uncontacto cordial enese lugar de terror era suficiente para poner a algunos al borde de las lágrimas. No a Ender, sin embargo. Cuando Dap se acercó, los sollozos habíanpasado, ysucara estaba seca. Era la cara falsa que presentaba a sumadre ya supadre cuando Peter había sidocruel conél ynose atrevía a hacerlosaber.
¬ęGracias, Peter. Por los ojos secos y los sollozos callados. Me has ense√Īado a ocultar mis sentimientos. Ahora lonecesitaba m√°s que nunca.¬Ľ
Hab√≠a escuela. Todos los d√≠as, horas de clases. Lectura. N√ļmeros. Historia. V√≠deos de batallas sangrientas en el espacio, los marinos rociando con sus tripas las paredes de las naves de los insectores. Holograf√≠as de guerras limpias de la flota, naves convirti√©ndose en orlas de luz cuando las astronaves se aniquilabandiestramente en la noche profunda. Muchas cosas que aprender. Ender trabaj√≥ contanto ah√≠nco como cualquiera; todos ellos luchabanpor primera vezensuvida, pues por primera vez en su vida compet√≠an con compa√Īeros de clase que eran como m√≠nimo tan brillantes comoellos.
Pero los juegos... viv√≠an para eso. Era lo que llenaba las horas comprendidas entre la vigilia y el sue√Īo.
Dap les llevó a la sala de juegos el segundo día. Estaba arriba, encima de la cubierta donde los chicos vivían y trabajaban. Subieronescalerillas hasta donde la gravedad se debilitaba, yallí, en la caverna, vieronlas luces deslumbrantes de los juegos.
Algunos juegos eran conocidos para ellos; algunos, incluso los hab√≠an jugado en sus casas. F√°ciles ydif√≠ciles. Ender pas√≥ los juegos bidimensionales de v√≠deo ycomenz√≥ a estudiar los juegos que jugaban los chicos mayores, los juegos hologr√°ficos con objetos suspendidos en el aire. Era el √ļnico recluta de esa parte de la sala, y de vez encuando un chico mayor le apartaba de sucamino a empujones. ¬ę¬ŅQu√© haces aqu√≠? ¬°Pi√©rdete! ¬°Levanta el vuelo!¬ĽY, naturalmente, levantaba el vuelo; en la atenuada gravedad de ese lugar, dejaba de hacer pie enel suelo yplaneaba hasta que chocaba con algooconalguien.
Una yotra vez, sinembargo, sal√≠a del atolladero yvolv√≠a, quiz√°s a unsitio diferente, para ver el juego desde un √°ngulo distinto. Era demasiado peque√Īo para ver los controles, para descubrir c√≥mo se jugaba. Eso no importaba. Repet√≠a con su cuerpo los movimientos del juego. C√≥mo excavaba el jugador t√ļneles en la oscuridad, t√ļneles de luz que las naves enemigas escudri√Īar√≠an y despu√©s seguir√≠an sin piedad hasta atrapar la nave del jugador. El jugador pod√≠a tender trampas: minas, bombas a la deriva, tirabuzones en el aire que forzaban a las naves enemigas a repetirlos interminablemente. Algunos jugadores eranm√°s listos. Otros perd√≠anr√°pidamente.
AEnder le gustaba m√°s cuando jugabandos chicos, uno contra el otro. Entonces, cada uno ten√≠a que utilizar los t√ļneles del otro, y r√°pidamente se pon√≠a de manifiesto cu√°l de los dos val√≠a algo comoestratega.
Al cabo de una hora más o menos, empezó a hastiarle. Ender ya conocía los movimientos de rutina. Conocía las reglas que seguía el ordenador ysabía por lo tanto que, una vezque dominara los controles, estaría endisposiciónde anticiparse a las maniobras del enemigo. Hacer espirales cuando el enemigo estaba aquí; bucles cuando el enemigo estaba allá; quedarse a la espera en una trampa; tender siete trampas y luego hacer que cayeran en ellas. No era en absoluto estimulante. Era sólo cuestión de jugar hasta que el ordenador fuera tan rápido que los reflejos humanos no pudiesen competir conél. No era nada divertido. Quería jugar contra los otros chicos. Los chicos que estaban tan entrenados por el ordenador que incluso cuando jugaban uno contra otro intentaban emularle. Pensar como una máquina envezde como unchico. Podría vencerles de esta forma, podría vencerles de esa forma.
¬óTe echouna partida ¬ódijoal chicoque acababa de vencer.
¬ó¬ŅPeroqu√© es esto? ¬ódijoel chico¬ó, ¬ŅEs uninsectoo uninsector?
¬óAcaba de embarcar unreba√Īode enanitos ¬ódijo otrochico.
¬óPerohablan. ¬ŅSab√≠ais que pod√≠anhablar?
—Ya veo —dijoEnder—. Tienes miedode jugar contra mí al mejor de tres juegos.
—Ganarte —dijoel chico— sería más fácil que mear enla ducha.
¬óYni la mitadde divertido ¬ódijootro.
¬óSoyEnder Wiggin.
¬óEscucha bien, carachicle. Eres nadie. ¬ŅEntendido? Eres nadie. ¬ŅEntendido? No eres alguien hasta que mates. ¬ŅEntendido?
La forma de hablar de los chicos mayores tenía suritmopropio. Ender locogióconrapidez.
—Si soynadie, dime por qué te asusta jugarme al mejor de tres.
Ahora los otros chicos estabanimpacientes.
¬óTermina conel mequetrefe ya yacabemos.
Ender ocup√≥ su sitio en los desconocidos controles. Sus manos eran peque√Īas, pero los controles eran bastante sencillos. S√≥lo necesit√≥ unas pocas pr√°cticas para descubrir qu√© botones disparaban determinadas armas. El control del movimiento era una bola normal. Sus reflejos eran lentos al principio. El otro chico, del que todav√≠a no sab√≠a el nombre, tom√≥ la delantera r√°pidamente. PeroEnder aprendi√≥ mucho ycuandoel juegollegaba a sufinloestaba haciendo mucho mejor.
¬ó¬ŅSatisfecho, recluta?
¬óAl mejor de tres.
¬óNo se permite jugar al mejor de tres.
¬óMe has ganado la primera vez que me pongo a jugar ¬ódijo Ender¬ó. Si no puedes ganarme dos veces, es comosi no me hubieras ganado.
Jugaronotra vez, yesta vezEnder fue lo suficientemente diestro como para sacar adelante unas cuantas maniobras que estaba claro que el otro chico no había visto nunca. Sus pautas repetitivas no pudieronhacer nada. Ender noganóconfacilidad, peroganó.
Entonces, los chicos mayores dejaronde reír yhacer chistes. El tercer juego se desarrolló enel
más completosilencio. Ender loganóconrapidezybrillantez.
Cuando el juego acabó, unode los chicos mayores dijo:
—Hora de que cambienesta máquina. Si sigue aquí, cualquier cerebrode mosquitopuede ganar.
Ni una sola palabra de felicitación. El silenciomás completo cuandoEnder se marchó.
No se fue lejos. Se par√≥ a una distancia prudencial y observ√≥ que los siguientes jugadores intentabanponer enpr√°ctica lo que les hab√≠a ense√Īado. ¬ę¬ŅCerebro de mosquito? ¬óEnder se ri√≥ para sus adentros¬ó. Nome olvidar√°n.¬Ľ
Se sent√≠a bien. Hab√≠a ganado algo, ycontra chicos mayores. Probablemente no al mejor, pero ya nunca m√°s tendr√≠a la sensaci√≥n sobrecogedora de que no daba la talla, de que la Escuela de Batalla era demasiado para √©l. Lo √ļnico que ten√≠a que hacer era observar el juego y entender c√≥mo funcionaba todo, yluegopodr√≠a usar el sistema, e inclusosobresalir.
Esperar yobservar era lo que m√°s le costaba. Porque mientras tanto ten√≠a que aguantar. El chico al que rompi√≥ el brazo buscaba la venganza. Su nombre, que Ender aprendi√≥ r√°pidamente, era Bernard. Pronunciaba su propio nombre con acento franc√©s, pues los franceses, con su arrogante separatismo, insist√≠an en que la ense√Īanza del Normalizado no empezara hasta la edad de cuatro a√Īos, cuando las pautas de la lengua francesa ya se hab√≠an establecido. Su acento le hac√≠a ex√≥tico e interesante; su brazo roto le convert√≠a en un m√°rtir; su sadismo le convert√≠a en un foco natural para todos aquellos a los que les gustaba ver sufrir a los dem√°s.
Ender se convirtióensuenemigo.
Cosas sin importancia. Dar una patada a su cama cada vez que entraba y salía por la puerta. Darle empujones conla bandeja de comida. Ponerle la zancadilla enlas escalerillas. Ender aprendió
rápidamente a no dejar nada fuera de sus casilleros; también aprendió a levantarse rápidamente, a agarrarse. Maladroit, le llamóBernarduna vez, yse quedóconese nombre.
Algunas veces Ender se enfurecía. Naturalmente, con Bernard la rabia era inadecuada. Se limitaba a comportarse como lo que era: un torturador. Lo que enfurecía a Ender era ver que los demás le seguían de buena gana. Indudablemente, sabían que la venganza de Bernard no era justa. Indudablemente, sabían que era él quien había golpeado primero a Ender en el transbordador, que Ender se había limitado a responder a la violencia. Si lo sabían, actuaban como si no lo supieran; incluso enel caso de que no lo supieran, el comportamiento de Bernard debería haber sido suficiente para que supieranque era una serpiente.
Al finyal cabo, Ender no era su√ļnicoblanco. Bernardestaba erigiendo unreino.
Ender observaba desde las afueras del grupo c√≥mo Bernard establec√≠a las jerarqu√≠as. Algunos chicos le eran√ļtiles, yles adulaba descaradamente. Aotros erancriados de buena gana, yhac√≠anlo que quer√≠a aunque les trataba despreciativamente.
Perounos pocos chocabanconel reinadode Bernard,
Ender, observando, supo qui√©nguardaba rencor a Bernard. Shenera peque√Īo, ambicioso yf√°cil de provocar. Bernardlohab√≠a descubierto r√°pidamente, yempez√≥a llamarle Gusano.
¬óPorque es tanpeque√Īo ¬ódec√≠a Bernard¬óyporque colea. Mirad c√≥mo balancea el trasero al andar.
Shense encolerizaba, pero sóloconseguía que se rieranmás alto.
¬óMiradese trasero. Te veo, Gusano.
Ender no dijo nada a Shen; sería demasiado obvio que estaba formando su propia banda rival.
Se limitó a sentarse conla consola enlas rodillas, dandola impresiónde que estudiaba.
No estudiaba. Decía a su consola que se dedicara a enviar un mensaje a la cola de interrupciones cada treinta segundos. El mensaje iba dirigido a todos, y era claro yconciso. Lo más duro había sido descubrir cómo ocultar de quién procedía, como hacían los profesores. En los mensajes procedentes de unchico, siempre quedaba insertado automáticamente sunombre. Ender no había descubierto todavía el sistema de segundad de los profesores, por lo que no podía hacer creer que se trataba de unprofesor. Pero sí había podido crear unfichero de unestudiante no existente, al que dioel peregrino nombre de Dios.
S√≥lo cuando el mensaje estaba listo para salir, intent√≥ cruzar sumirada conla de Shen.Al igual que los dem√°s chicos, estaba mirando a Bernard ya sus amigotes, re√≠r yhacer chistes, mof√°ndose del profesor de matem√°ticas, que sol√≠a pararse enla mitad de una frase ymirar a todas partes como si se hubiera bajadodel autob√ļs enuna parada equivocada ynosupiera d√≥nde estaba.
En un determinado momento, Shen apart√≥ la vista de ellos y mir√≥ en torno suyo. Ender hizo un gesto con la cabeza, se√Īalando la consola, y se ri√≥. Shen parec√≠a desconcertado. Ender alz√≥ su consola un poco y volvi√≥ a se√Īalarla. Shen se levant√≥ a coger la suya. Ender envi√≥ el mensaje entonces, Shenlo vio casi enese mismo momento. Lo ley√≥ ydespu√©s se ri√≥ envozalta. Mir√≥ a Ender como diciendo ¬ę¬ŅHas sido t√ļ?¬Ľ. Ender se encogi√≥ de hombros, como diciendo: ¬ęNo s√© qui√©nha sido, pero desde luegonohe sidoyo.¬Ľ
Shen se rió otra vez, y unos cuantos chicos que no estaban cerca del grupo de Bernard sacaron sus consolas y miraron. El mensaje aparecía en todas las consolas cada treinta segundos, desfilaba por la pantalla rápidamente yluegodesaparecía. Los chicos se rieronal unísono.
¬ó¬ŅQu√© es tandivertido? ¬ópregunt√≥Bernard.
Ender tuvo cuidado de no reírse cuando Bernard recorrió el dormitorio conla mirada, imitando el miedo que le tenían tantos otros. Naturalmente, Shen sonrió de la forma más desafiante. Bernard dijo a unode sus chicos que trajera una consola. Todos leyeronel mensaje a la vez.
T√ĀPATEELTRASERO. BERNARDVIGILA.
DIOS
Bernard se puso colorado de rabia.
¬ó¬ŅQui√©nha sido? ¬ógrit√≥.
¬óDios ¬ódijoShen.
¬óTodo el mundo sabe que no has sido t√ļ ¬ódijo Bernard¬ó. Demasiado cerebro para un gusano.
El mensaje de Ender expiró al cabo de cinco minutos. Poco tiempo después salió ensuconsola unmensaje de Bernard.
S√ČQUEHASSIDOTU.
BERNARD
Ender no levant√≥ la vista. Actuaba como si no hubiera visto el mensaje. ¬ęBernard s√≥lo quiere pillarme concara de culpable. Nosabe nada.¬Ľ
Naturalmente, no importaba que lo supiera o no. Bernard le iba a mortificar a√ļnm√°s que antes, porque ten√≠a que restablecer su posici√≥n. Si algo no pod√≠a consentir, era que los otros chicos se rieran de √©l. Ten√≠a que poner en claro qui√©n era el jefe. En consecuencia, esa ma√Īana Ender fue derribado enla ducha. Uno de los chicos de Bernard hizo como que tropezaba con√©l yse las apa√Ī√≥ para plantarle la rodilla en el vientre. Ender lo aguant√≥ en silencio. En lo que a la guerra abierta se refiere, estaba todav√≠a enla fase de observaci√≥n. Nohar√≠a nada.
Peroenla otra guerra, la guerra de las consolas, susegundoataque ya había surtido efecto.
Cuando volvi√≥ de la ducha, Bernard, encolerizado, daba patadas a las camas y chillaba a los chicos: ¬ę¬°Yonolohe escrito!¬°C√°llate!¬Ľ
Por todas las consolas de los chicos desfilaba constantemente este mensaje:
TUTRASERO, D√ČJAMEBESARLO.
BERNARD
¬ę¬°Yo no he escrito ese mensaje!¬Ľ, gritaba Bernard. Al cabo de un buen rato de sus gritos
aparecióDapenla puerta.
¬ó¬ŅQu√© alboroto es este? ¬ópregunt√≥.
—Alguien ha estado escribiendo mensajes utilizando mi nombre —Bernard respondió con
brusquedad.
¬ó¬ŅQu√© mensaje?
¬ó¬°El mensaje noimporta!
—Me importa a mí.
Dap cogió la consola más cercana, que era precisamente la del chico que ocupaba la litera de
encima de Bernard. Lo leyó, esbozó una sonrisa ydevolvió la consola.
—Interesante. Ya sé quiénha sido —dijoDap.
¬ęS√≠ ¬ópens√≥ Ender¬ó, el sistema era demasiado f√°cil de vulnerar, estaba hecho para que lo infringi√©ramos, opor lo menos alguna secci√≥n. Sabenque he sidoyo.¬Ľ
—Dígame quiénha sido —gritóBernard.
¬ó¬ŅMe est√° gritando, soldado? ¬ópregunt√≥Dap, suavemente.
El estadode ánimode la estancia cambióde repente.
La rabia de los amigos m√°s cercanos de Bernard y la hilaridad apenas contenida del resto
dieronpasoa la m√°s absoluta seriedad. La autoridadiba a pronunciarse.
¬óNo, se√Īor¬ódijoBernard.
¬óTodoel mundosabe que el sistema pone autom√°ticamente el nombre del remitente.
¬ó¬°Yonohe escrito eso!¬ódijoBernard.
¬ó¬ŅGritandootra vez? ¬ópregunt√≥ Dap.
—Ayer, alguienmandóunmensaje firmadoconel nombre DIOS —dijoBernard.
¬ó¬ŅAh, s√≠? ¬ódijoDap¬ó. Nosab√≠a que hubiera ingresadoenel sistema.
Dapse diola vuelta yse marchó, yel dormitoriose llenóde carcajadas.
El intento de Bernard de convertirse en el dirigente del dormitorio había fallado. Sólo unos pocos siguieronconél. Pero eranlos peores. YEnder sabía que mientras tuviera que estar alerta, su vida allí iba a ser muydura. De todas formas, la intromisiónenel sistema había dado los resultados esperados. Había detenido a Bernard, y los chicos que merecían la pena se habían librado de él. Y Ender lo había logradosinmandarle al hospital, esoera lo más importante. Muchomejor así.
Luego se aplic√≥seriamente a la tarea de dise√Īar unsistema de seguridadpara supropia consola, pues estaba claro que las salvaguardias incorporadas en el sistema eran inadecuadas. Si pod√≠a violarlas un ni√Īo de seis a√Īos, estaba claro que hab√≠an sido puestas ah√≠ como un juego, que no eran unsistema de seguridad serio. ¬ęOtro juego m√°s que nos hanmontado los profesores. Pero √©sta es mi especialidad.¬Ľ
¬ó¬ŅC√≥molo hiciste? ¬óle pregunt√≥Shendurante el desayuno.
Ender advirtió que era la primera vez que se sentaba a comer con él un recluta de su propia clase.
¬ó¬ŅHacer qu√©? ¬ópregunt√≥.
¬óEnviar un mensaje con un nombre falso. Y con el nombre de Bernard. Ahora le llaman
Miraculos. Sólo Miróndelante de los profesores, pero todo el mundosabe qué mira.
—Pobre Bernard —murmuróEnder—. ¡Es tansensible!
¬óVenga, Ender. T√ļviolaste el sistema. ¬ŅC√≥molo hiciste?
Ender negóconla cabeza ysonrió.
¬óGracias por creer que soytanbrillante comopara hacer eso. Dio la casualidad de que lo vi el primero, nada m√°s.
—Vale, no tienes obligación de decírmelo —dijo Shen—. De todas formas, fue fenomenal. Comieronunratoensilencio.
¬ó¬ŅMeneoel culoal andar?
—No —dijo Ender—. Unpoco nada más. No des pasos tanlargos yya está. Shenasintió conla cabeza.
¬óBernard ha sidoel √ļnicoque loha notado ¬ódijoShen¬ó. Es uncerdo.
Ender se encogióde hombros.
—Bienmirado, los cerdos no sontanmalos. Shense rió.
—Tienes razón. Era injustoconlos cerdos.
Se rieron al unísono, y se les unieron otros dos reclutas. El aislamiento de Ender había terminado. La guerra estaba tansólo empezando.