11 - Cielo carmesí

Noche Larga Anual, 3E1600
[Dos años atrás]

Constantemente, día tras día, la orgullosa mente de Elgo volvió al problema de Sleeth: cómo matar al gran dragón del Frío y apoderarse de su botín. Pasó un año, luego otro, y otro más aún, hasta un total de seis. Y cada año, durante el largo invierno, cuando muy arriba en la noche auroral cambiaban de tono las franjas de wereluz y ardían con extraños colores, se entretenía en imaginar grandes hazañas y proezas heroicas. Y su mente astuta encontraba la manera de llevar a cabo esas hazañas. Consiguió capturar a Llama, el garañón rojo, y regaló el poderoso corcel a Aranor. Raptó a la bella Arianne de la mismísima fortaleza de Hagor, e hizo de ella su amante esposa. Mató a Golga sin ayuda de nadie, porque jamás olvidó las palabras de Ruric respecto a su responsabilidad por las vidas de los demás. Hizo todas esas cosas y muchas otras, y conquistó una merecida fama por ellas; pero su mente seguía dando vueltas al problema de Sleeth y de cómo matar un dragón.
Meditó en todas las cosas que le habían contado Ruric y Elyn, e incluso en las palabras de Trent, tratando de encontrar alguna pista que le permitiera cumplir su juramento.
Y finalmente, una noche gélida, en la oscuridad del castillo, su voz, sobrecogida por una súbita revelación, murmuró:
—Es tan sencillo..., tan increíblemente sencillo.
Y sus palabras fueron haciéndose más fuertes a medida que crecía su convicción.
—¡Por Adon! —Y una risa salvaje se extendió por las salas en sombra—. ¡Por Adon!
Porque Elgo había ideado por fin un plan para derrotar a Sleeth un plan que seis meses más tarde, el Día Largo del Año, los llevaría a él y a cuarenta guerreros más a un valle situado en el corazón de las montañas de Riega, el valle que conducía hasta las puertas destrozadas de la perdida Piedra Negra, el mismísimo holt del gran dragón del Frío.
Pero aquello todavía tenía que suceder, y en esa noche tenebrosa en que por primera vez se le ocurrió el plan, en el cielo de la medianoche auroral las franjas cambiantes de wereluz espectral ardieron con un tono rojo fantasmal..., un rojo desgarrado, sangriento.