1 - Llega volando un dragón

Noche Larga Anual, 3E8
[Muchos siglos atr√°s]

Los grandes ojos amarillos de Sleeth se abrieron; detrás de las membranas transparentes, las largas pupilas rasgadas se dilataron al máximo en aquella negrura de ébano. Su gran lengua bífida se movió a uno y otro lado, sondeando la oscuridad de la caverna: vacía. Una horrenda baba goteaba de sus agudos colmillos, y dondequiera que cayera la espuma, hacía crepitar y disolverse la roca con un estallido. Sleeth segregaba jugos en abundancia porque estaba terriblemente hambriento, pero esa noche no pretendía llenar la panza: buscaba una presa distinta.
Alzando su enorme mole, Sleeth se desliz√≥ pesadamente hacia adelante, ara√Īando la roca con sus largas garras mientras sus poderosas patas lo impulsaban hacia la salida de su guarida. Una d√©bil luz, parpade√≥ en el extremo del t√ļnel, ante √©l, y Sleeth se aproxim√≥ a ella con precauci√≥n aunque sab√≠a que aquel brillo proced√≠a de la Luna y las estrellas; porque Sleeth estaba sometido a la Prohibici√≥n, y salir a la luz del Sol equival√≠a para √©l salir a la muerte.
Hab√≠a ca√≠do la Noche Larga Anual, y Sleeth asom√≥ su hocico, exponi√©ndolo al claro y fr√≠gido aire invernal. A su alrededor se ergu√≠an los picos cubiertos de hielo de las inh√≥spitas monta√Īas de lo Colmillos de Gron, que parec√≠an querer ensartar las brillantes estrellas en las puntas dentadas de la cordillera. Sleeth contempl√≥ la luces que tachonaban el cielo: la noche hab√≠a empezado apenas una hora; dispon√≠a de tiempo m√°s que sobrado.
Desliz√°ndose fuera de su madriguera, Sleeth cruz√≥ el amplio saliente de roca, tanteando en busca del borde del precipicio. El risco ca√≠a vertical delante de √©l, hasta desvanecerse en las sombr√≠a profundidades del abismo. La luz plateada de la Luna se filtraba por entre los negros picos del fondo, y los p√°lidos rayos iluminaba las escamas iridiscentes de su piel: una protecci√≥n acorazada, virtualmente indestructible. Los grandes m√ļsculos de Sleeth se contrajeron y se estiraron y, con un rugido que reson√≥ y despert√≥ ecos profundos en los pe√Īascos helados, se alz√≥ en el aire, desplegando amplias alas escamosas en el cielo de cristal, y ascendi√≥ hacia la estrellas.
Trazando c√≠rculos y espirales, subi√≥ m√°s y m√°s, hasta sobrevolar los vertiginosos riscos. Y luego se dirigi√≥ al oeste, en direcci√≥n al √Āngulo de Gron, mientras los vientos se desencadenaban en noche.
—¡Alerta, pueblo de Mithgar! Llega un dragón.