16 - Paris

Era imposible que la corriente me hubiera sacado de all√≠. Las rocas se me clavaban en la espalda; una fuerza me empujaba contra ellas r√≠tmicamente, haciendo que expulsara el agua de los pulmones. La ech√© por la boca y la nariz a borbotones. La sal me quemaba los pulmones y ten√≠a la garganta tan llena de l√≠quido que me era imposible inspirar; adem√°s, las rocas me her√≠an la espalda. No sab√≠a c√≥mo hab√≠a ido a parar a ning√ļn lugar, pues la corriente todav√≠a tiraba de m√≠. No pod√≠a ver otra cosa que agua por todos lados, ya que me llegaba hasta el rostro.
—¡Respira! —me ordenó con angustia una voz; sentí un cruel pinchazo de dolor cuando la reconocí, porque no era la de Edward.
Resultaba imposible obedecerle. La catarata de mi boca no se detenía lo bastante para permitirme tomar aire. El agua negra y helada me llenaba el pecho, me quemaba.
La roca volvió a golpearme en la espalda, justo entre los omóplatos, y otro aluvión de agua me obturó la garganta al salir de los pulmones.
—¡Respira, Bella! ¡Venga! —me suplicó Jacob.
Unos puntos negros, que se iban agrandando cada vez más, me salpicaban la visión y bloqueaban la luz.
La roca me golpeó de nuevo.
No estaba tan fría como el agua; de hecho, la sentía caliente contra mi piel. Me di cuenta de que era la mano de Jacob, que intentaba expulsar el agua de mis pulmones, y aquella barra de hierro que me había sacado del mar también había sido... cálida. .. La cabeza me daba vueltas y los puntos negros lo cubrían todo.
¬ŅAcaso me estaba muriendo de nuevo? No me gustaba, no era tan agradable como la vez anterior. Ahora no hab√≠a nada que mereciera la pena mirar, lo ve√≠a todo oscuro. El batir de las olas se desvanec√≠a en la negrura y termin√≥ convirti√©ndose en un susurro mon√≥tono que sonaba como si surgiera del interior de mis o√≠dos.
¬ó¬ŅBella? ¬óinquiri√≥ Jacob, con la voz a√ļn tensa, pero no tan exasperada como antes¬ó. Bella, cari√Īo, ¬Ņpuedes o√≠rme?
Toda mi cabeza se mecía y balanceaba de un modo vertiginoso, como si su interior se hubiera acompasado al ritmo del agua encrespada.
¬ó¬ŅCu√°nto tiempo ha estado inconsciente? ¬ópregunt√≥ en ese momento alguien.
La voz que no pertenecía a Jacob me chocó y crispó lo suficiente para permitirme una conciencia más clara.
Me di cuenta de que yacía inerte. La corriente ya no me arrastraba, los tirones sólo existían dentro de mi cabeza. La superficie sobre la que me encontraba era plana e inmóvil. Sentí su textura granulosa contra la piel desnuda.
¬óNo lo s√© ¬ócontest√≥ Jacob, todav√≠a fren√©tico. Su voz sonaba muy cerca. Sus manos, ten√≠an que ser las suyas, porque nadie las ten√≠a tan calientes, me apartaban el cabello mojado de las mejillas¬ó. ¬ŅUnos cuantos minutos? No me ha llevado mucho tiempo traerla hasta la playa.
El tranquilo susurro que o√≠a en mi cabeza no eran las olas, sino el aire que sal√≠a y entraba nuevamente de mis pulmones. Ten√≠a las v√≠as respiratorias en carne viva, como si las hubiera frotado con un estropajo de aluminio, por lo que cada aliento me quemaba, pero todav√≠a respiraba. Tambi√©n estaba helada. Un millar de punzantes gotas congeladas me pinchaban la cara y los brazos, haciendo que el fr√≠o fuera a√ļn peor.
—Vuelve a respirar, saldrá de ésta. De todos modos no podemos dejar que se enfríe, no me gusta el color que está tomando —esta vez reconocí la voz de Sam.
¬ó¬ŅQu√© crees? ¬ŅLe pasar√° algo si la movemos?
¬ó¬ŅSe golpe√≥ en la espalda o contra algo al caer?
—No lo sé.
Ambos dudaron.
Intent√© abrir los ojos. Me llev√≥ casi un minuto, pero pude ver las oscuras nubes de color p√ļrpura que dejaban caer una lluvia helada sobre m√≠.
¬ó¬ŅJake? ¬ógrazn√©.
El rostro de Jacob bloqueó el cielo.
¬ó¬°Ah! ¬ójade√≥ mientras el alivio le recorr√≠a las facciones. Ten√≠a los ojos humedecidos a causa del aguacero¬ó. ¬°Oh, Bella! ¬ŅEst√°s bien? ¬ŅPuedes o√≠rme? ¬ŅTe has hecho da√Īo en alguna parte?
—S-sólo en l-la garganta... —tartamudeé, con los labios temblorosos de frío.
—En tal caso, será mejor que te saquemos de aquí —dijo Jacob. Deslizó sus brazos debajo de mí y me alzó sin esfuerzo, como si fuera una caja vacía. Su pecho estaba desnudo, pero caliente; encorvó los hombros para protegerme de la lluvia. Se me deslizó la cabeza hacia su brazo. Miré de forma inexpresiva a su espalda, donde el agua golpeaba con furia la arena.
¬ó¬ŅLa tienes? ¬óle o√≠ preguntar a Sam.
—Sí, me la llevaré de aquí. Vuelvo al hospital. Luego me reuniré contigo. Gracias, Sam.
La cabeza todavía me daba vueltas. Su conversación carecía de sentido para mí en ese momento. Sam no contestó. No se oía nada; me pregunté si ya se habría marchado.
Las olas lam√≠an y remov√≠an la arena detr√°s de nosotros mientras Jacob me sacaba de all√≠. Parec√≠an enfadadas porque me hubiera escapado. Mientras miraba cansinamente hacia el horizonte, una chispa de color capt√≥ la atenci√≥n de mis ojos extraviados; una peque√Īa llama de fuego bailaba sobre la masa de agua negra, all√° lejos, en la bah√≠a. La imagen carec√≠a de sentido y me pregunt√© si estaba o no consciente. No dejaba de darle vueltas en la cabeza al recuerdo del agua oscura y agitada, donde me hab√≠a sentido tan perdida que no identificaba con claridad el arriba y el abajo. Tan perdida... Sin embargo Jacob, de alguna manera...
¬ó¬ŅC√≥mo me encontraste? ¬ópregunt√© con voz ronca.
¬óTe estaba buscando ¬óme contest√≥ mientras sub√≠a al trote por la playa en direcci√≥n a la carretera, bajo la cortina de agua¬ó. Segu√≠ las huellas de las ruedas de tu coche y entonces te o√≠ gritar ¬óse estremeci√≥¬ó. ¬ŅPor qu√© saltaste, Bella? ¬ŅNo te diste cuenta de que se estaba formando una gran tormenta? ¬ŅPor qu√© no me esperaste? ¬óla ira le colmaba la voz conforme el alivio pasaba a un segundo plano.
—Lo siento —murmuré—. Fue una estupidez.
¬óDesde luego, ha sido una verdadera estupidez ¬ócoincidi√≥. Cayeron de su pelo varias gotas de lluvia cuando asinti√≥ con la cabeza¬ó. Mira, ¬Ņte importar√≠a reservarte todas estas tonter√≠as para cuando yo est√© cerca? No puedo concentrarme si estoy todo el d√≠a pensando que andas tir√°ndote de los acantilados a mi espalda.
¬óDe acuerdo. Sin problemas ¬óle asegur√©. Mi voz son√≥ como la de una fumadora compulsiva. Intent√© aclararme la garganta y entonces hice un gesto de dolor; fue como si me hubiera clavado un cuchillo en ese mismo sitio¬ó. ¬ŅHa ocurrido algo hoy? ¬ŅLa... hab√©is encontrado?
Ahora me tocaba estremecerme a mí a pesar de que, pegada a su cuerpo ridículamente caluroso, no tenía nada de frío.
Jacob negó con la cabeza. Corría más que andaba mientras seguía la carretera en dirección a su casa.
—No, Victoria se arrojó al agua, y los chupasangres tienen allí más ventaja. Por eso volví corriendo a casa. Temía que a nado duplicara la velocidad con la que se movía a pie, y que regresara, y como pasas tanto tiempo en la playa... —se le formó un nudo en la garganta que le impidió hablar.
¬óSam volvi√≥ contigo... ¬ŅEst√°n todos en casa? ¬óesperaba que no siguieran busc√°ndola.
—Sí. Algo así.
Bajo el aguacero que tamborileaba sobre nosotros, le observé entrecerrando los ojos para estudiar sus facciones. Tenía la mirada tensa por la preocupación o la pena.
Las palabras no cobraron sentido hasta que de pronto encajaron.
¬óAntes, al hablar con Sam, has mencionado el hospital. ¬ŅHa resultado herido alguno? ¬ŅLuch√≥ contra vosotros? ¬óel tono de mi voz se alz√≥ una octava, sonando extra√Īo con la ronquera.
¬óNo, no. Se trata de Harry Clearwater. Esta ma√Īana le ha dado un ataque al coraz√≥n. Emily nos esperaba con la mala noticia al llegar.
¬ó¬ŅHarry? ¬ósacud√≠ la cabeza mientras intentaba asumir sus palabras¬ó. ¬°Oh, no! ¬ŅLo sabe Charlie?
¬óS√≠. √Čl tambi√©n est√° all√≠, con mi padre.
¬ó¬ŅVa a salir Harry de √©sta?
Los ojos de Jacob se tensaron de nuevo.
¬óPor ahora, no tiene muy buena pinta.
De pronto, enferm√© de culpabilidad. Pensar en el salto absurdo desde el acantilado hizo que me sintiera realmente mal. Nadie deber√≠a estar preocup√°ndose por m√≠ en esos instantes. ¬°Qu√© momento m√°s est√ļpido para volverse temeraria!
¬ó¬ŅQu√© puedo hacer? ¬óle pregunt√©.
Entonces la lluvia dejó de empaparnos. No me di verdadera cuenta de que habíamos llegado a casa de Jacob hasta que cruzamos la puerta. El vendaval azotaba el tejado.
¬óPodr√≠as quedarte aqu√≠¬órepuso Jacob mientras me depositaba en el peque√Īo sof√°-¬ó. Vamos, que no te muevas de esta casa. Te traer√© alguna ropa seca.
Dej√© que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad de la estancia mientras Jacob iba de un lado para otro en su cuarto. La atestada habitaci√≥n de la entrada parec√≠a muy vac√≠a sin Billy, casi desolada. Ten√≠a un aspecto extra√Īamente ominoso, probablemente s√≥lo porque yo sab√≠a d√≥nde estaba.
Jacob regresó en cuestión de segundos y me arrojó una pila de prendas de algodón gris.
—Te estarán grandes, pero no he encontrado nada mejor. Yo... esto... saldré fuera para que te puedas cambiar.
—No te vayas a ninguna parte. Estoy demasiado cansada para moverme todavía. Quédate conmigo.
Jacob se sent√≥ en el suelo junto a m√≠ y apoy√≥ la espalda contra el sof√°. Me pregunt√© cu√°ndo habr√≠a sido la √ļltima vez que hab√≠a dormido. A juzgar por su aspecto, estaba tan exhausto como yo.
Reclinó la cabeza sobre el cojín que estaba al lado del mío y bostezó.
¬óOjal√° pudiera descansar un minuto.
Cerró los ojos. Yo también dejé que los míos se cerraran.
Pobre Harry. Pobre Sue. Sabía que Charlie estaría con ellos. Era uno de sus mejores amigos. A pesar del pesimismo de Jacob, deseé fervientemente que Harry lo superara. Por el bien de Charlie. Por Sue, por Leah, por Seth.
El sofá de Billy estaba al lado del radiador, así que ahora me sentía caliente a pesar de mis ropas empapadas. Me dolían los pulmones de un modo que me empujaba hacia la inconsciencia más que a mantenerme despierta. Me pregunté vagamente si echar una cabezada sería una mala idea... si terminaría mezclando el ahogo con la conmoción cerebral. Jacob comenzó a roncar suavemente y me arrulló como si fuera una nana. Me quedé dormida enseguida.
Disfrut√© un sue√Īo normal por vez primera en mucho tiempo. S√≥lo efectu√© un vagabundeo difuso por los viejos recuerdos: cegadoras visiones brillantes del sol de Phoenix, el rostro de mi madre, una destartalada casita en un √°rbol, un edred√≥n usado, una pared de espejos, una llama en el agua negra... Iba olvidando una conforme pasaba a la siguiente, las olvid√© todas...
... salvo la √ļltima, que qued√≥ grabada en mi mente. No ten√≠a sentido, s√≥lo era un decorado en un escenario consistente en un balc√≥n con una luna pintada colgada del cielo. Vi a la chica vestida con un camis√≥n inclinarse sobre la baranda y hablar consigo misma.
Carecía de sentido, pero Julieta se hallaba en mi mente cuando me fui despertando poco a poco.
Jacob se había deslizado hasta quedar tumbado en el suelo, donde seguía durmiendo. Su respiración se había vuelto profunda y regular. La casa estaba ahora más oscura que antes y al otro lado de la ventana se veía todo negro. Me sentía rígida, pero caliente y casi seca. La garganta me ardía cada vez que respiraba.
Iba a tener que levantarme, al menos para tomarme una bebida, pero mi cuerpo sólo quería quedarse ahí, relajado, y no moverse nunca.
En vez de moverme, pensé en Julieta un poco más.
Me pregunt√© qu√© habr√≠a hecho si Romeo la hubiera dejado, no a causa del destierro, sino por desinter√©s. ¬ŅQu√© habr√≠a ocurrido si Rosalinda le hubiera dado un d√≠a de tiempo y √©l hubiera cambiado de opini√≥n? ¬ŅY qu√© hubiera pasado si, en vez de casarse con Julieta, simplemente hubiese desaparecido?
Me parecía saber cómo se habría sentido Julieta.
Ella no habría vuelto a su vida anterior, seguro que no. Yo estaba convencida de que nunca se habría ido a otro lugar. Incluso si hubiera llegado a vivir hasta ser una anciana de pelo gris, cada vez que hubiera cerrado los ojos, habría visto el rostro de Romeo. Y ella lo habría aceptado, finalmente.
Me pregunté si al final se habría casado con Paris, sólo para complacer a sus padres y mantener la paz. No, probablemente no, decidí, pero de todos modos, la historia dice poco de Paris. Era un simple monigote, un cero a la izquierda, una amenaza, un ultimátum para forzar la mano a Julieta.
¬ŅY qu√© pasar√≠a si se supiera m√°s sobre Paris? ¬ŅQu√© suceder√≠a si Paris hubiera sido amigo de Julieta? ¬ŅSu mejor amigo? ¬ŅQu√© habr√≠a ocurrido si √©l fuera la √ļnica persona en la que pudiera confiar la devastaci√≥n causada por Romeo, la √ļnica persona que realmente la comprendiera y la hiciera sentirse otra vez medio humana? ¬ŅY si √©l era paciente y amable? ¬ŅY si cuidaba de ella? ¬ŅQu√© suceder√≠a si Julieta supiera que no podr√≠a sobrevivir sin √©l? ¬ŅQu√© pasar√≠a si √©l realmente la amara y deseara que ella fuera feliz?
¬ŅY si ella quisiera a Paris? No como a Romeo, por descontado, ya que no hab√≠a nada similar, pero s√≠ lo bastante para que ella deseara que √©l tambi√©n fuera feliz.
En la habitaci√≥n no se o√≠a otro sonido que la respiraci√≥n cadenciosa y profunda de Jacob, como la nana que se canta en voz baja a un ni√Īo, como el vaiv√©n de una mecedora, como el tictac de un viejo reloj cuando no se tiene por qu√© ir a ninguna parte... Era un sonido reconfortante.
Si Romeo se hubiera ido realmente para no volver, ¬Ņqu√© importaba si Julieta aceptaba o no la oferta de Paris? Quiz√°s ella hubiera intentado conformarse con los restos que le quedaran de su vida anterior. Tal vez esto fuese lo m√°s cerca que pudiera llegar a estar de la felicidad.
Suspir√©, y despu√©s gru√Ī√≠ cuando el suspiro me ara√Ī√≥ la garganta. Estaba dando demasiada importancia a la historia. Romeo no hubiera cambiado de idea. √Čsa es la raz√≥n por la cual la gente todav√≠a recuerda su nombre, siempre emparejado con el de ella: Romeo y Julieta. Y √©se tambi√©n es el motivo de que se la considere una buena historia. ¬ęJulieta se conforma con Paris¬Ľ nunca habr√≠a sido un √©xito.
Cerr√© los ojos y me dej√© ir de nuevo. Permit√≠ a mi mente que vagara lejos de esa est√ļpida obra de teatro en la que no quer√≠a volver a pensar, y en vez de eso regres√© a la realidad para cavilar sobre el necio error de los saltos de acantilado; y no s√≥lo el acantilado, sino tambi√©n las motos y mi comportamiento alocado a lo Evel Knievel . ¬ŅQu√© habr√≠a ocurrido de haberme pasado algo malo? ¬ŅQu√© habr√≠a supuesto eso para Charlie? El repentino ataque al coraz√≥n de Harry me hab√≠a puesto las cosas en perspectiva. Una perspectiva que yo no quer√≠a afrontar porque significaba que tendr√≠a que cambiar mis costumbres. ¬ŅPodr√≠a vivir as√≠?
Tal vez. No iba a ser fácil; de hecho, sería triste de verdad el abandonar mis alucinaciones para intentar madurar, pero quizá debería hacerlo. Incluso podría llegar a conseguirlo. Si tuviera a Jacob.
No podía tomar esa decisión justo en ese momento. Dolía demasiado. Tendría que pensar en otra cosa.
Mientras me esforzaba en encontrar algo agradable en lo que pensar, le estuve dando vueltas a las im√°genes del atolondrado comportamiento de la tarde: la sensaci√≥n del aire en la cara al caer, la negrura del agua, la succi√≥n de la corriente, el rostro de Edward ¬óme demor√© en ella durante un buen rato¬ó, las c√°lidas manos de Jacob mientras intentaba devolverme a la vida, la lluvia que nos atacaba desde las nubes p√ļrpuras como miles de aguijones, la extra√Īa llama entre las olas...
Recordé la llama de color sobre las aguas con un cierto sentimiento de familiaridad. Desde luego, no podía ser fuego de verdad...
El chapoteo de un coche en la carretera enlodada cortó el hilo de mis pensamientos. Oí cómo frenaba delante de la casa y también el estrépito de puertas que se abrían y cerraban. Pensé que debía sentarme y después decidí pasar de la idea.
Era f√°cil identificar la voz de Billy, aunque habl√≥ en voz baja, algo poco habitual en √©l, por lo que qued√≥ reducida a un gru√Īido grave.
Se abrió la puerta y alguien encendió la luz. Parpadeé, momentáneamente cegada. Jake se despertó sobresaltado, jadeando mientras se incorporaba de un salto.
¬óLo siento ¬órefunfu√Ī√≥ Billy¬ó. ¬ŅOs hemos despertado?
Mis ojos enfocaron lentamente su rostro y después, cuando pude interpretar su expresión, se llenaron de lágrimas.
—¡Oh, no, Billy! —gemí.
El aludido asinti√≥ con un gesto lento. Ten√≠a el rostro endurecido por la pena. Jake se acerc√≥ presuroso a su padre y le tom√≥ de la mano. La pena le rejuveneci√≥ hasta conferir a su rostro un aspecto repentinamente ani√Īado, lo cual resultaba una extra√Īa culminaci√≥n a su cuerpo de hombre.
Sam se hallaba detrás de Billy. Empujó la silla para que cruzara la puerta. La angustia había reemplazado a la habitual compostura de su cara.
—Cuánto lo siento —murmuré.
Billy asintió.
¬óVa a ser muy duro para todos.
¬ó¬ŅD√≥nde est√° Charlie?
¬óTu padre se ha quedado con Sue en el hospital. Hay una gran cantidad... de disposiciones que tomar.
Tragué con dificultad.
—Será mejor que vuelva allí —murmuró Sam entre dientes; luego, salió precipitadamente por la puerta.
Billy retiró su mano de la de Jacob y después atravesó la habitación en dirección a la cocina.
Jake le miró durante un minuto y después vino a sentarse en el suelo, a mi lado. Ocultó el rostro entre las manos. Le acaricié el hombro, deseando que se me ocurriera algo que pudiera decirle.
Después de un buen rato, Jacob me tomó la mano y la sostuvo contra su cara.
¬ó¬ŅQu√© tal est√°s? ¬ŅTe encuentras bien? Probablemente deber√≠a haberte llevado a un m√©dico o algo as√≠ ¬ósuspir√≥.
—No te preocupes por mí —solté con voz ronca.
Giró el rostro para mirarme. Sus ojos estaban ribeteados de rojo.
¬óNo tienes muy buen aspecto.
¬óSupongo que tampoco me encuentro demasiado bien.
—Iré a buscar tu coche para llevarte a casa; deberías estar allí cuando Charlie regrese.
¬óDe acuerdo.
Me qued√© tumbada, ap√°tica, en el sof√° mientras le esperaba. Billy permanec√≠a en silencio en la otra habitaci√≥n. Me sent√≠a como una mirona que escudri√Īaba una pena privada y ajena.
Jacob no necesitó mucho tiempo para traer mi coche. El rugido del motor rompió el silencio antes de lo esperado. Me ayudó a levantarme del sofá sin decir una palabra, manteniendo su brazo alrededor de mis hombros mientras el aire frío del exterior me hacía temblar. Se acomodó en el asiento del conductor sin preguntarme y a continuación me empujó hacia su lado para mantener su brazo apretado a mi alrededor. Dejé caer la cabeza sobre su pecho.
¬ó¬ŅC√≥mo vas a volver a casa? ¬óle pregunt√©.
¬óEs que no voy a volver. Todav√≠a no hemos atrapado a la chupasangre, ¬Ņrecuerdas?
El estremecimiento que sentí no tuvo nada que ver con el frío. Después fue un viaje tranquilo. El aire helado me había avivado. Me sentía alerta, con la mente trabajando deprisa y con intensidad.
¬ŅQu√© pasar√≠a? ¬ŅCu√°l era la opci√≥n acertada? Ahora era incapaz de concebir mi vida sin Jacob. Me encog√≠a ante la idea de siquiera imaginarlo. De alg√ļn modo, √©l se hab√≠a convertido en una parte esencial de mi supervivencia, pero dejar las cosas en su estado actual... eso era una crueldad, tal y como Mike me Hab√≠a echado en cara.
Record√© mi viejo deseo de que Jacob fuera mi hermano. Me daba cuenta ahora de que lo que quer√≠a realmente era tener alg√ļn derecho sobre √©l. La manera en la que √©l me abrazaba no parec√≠a muy fraternal. Simplemente era agradable, c√°lido, familiar y reconfortante. Seguro. Jacob era un puerto seguro.
Podía reclamar ese derecho, estaba realmente en mis manos.
Era consciente de que iba a tener que cont√°rselo todo. No hab√≠a otra forma de ser legal con √©l. Tendr√≠a que explic√°rselo bien para que supiera que yo no me estaba conformando, que le consideraba algo realmente bueno para m√≠. √Čl ya sab√≠a que me sent√≠a rota por dentro ¬óesa parte no le sorprender√≠a¬ó, pero ten√≠a que revelarle hasta qu√© punto era as√≠, incluso habr√≠a de admitir mi locura y explicarle lo de las voces. Jake tendr√≠a que saberlo todo antes de tomar una decisi√≥n.
Sin embargo, aunque yo reconocía esa necesidad, también era consciente de que él querría estar conmigo a pesar de todo, ni siquiera se detendría a considerarlo.
Tendr√≠a que comprometerme, entregar todo lo que quedaba de m√≠, cada pedazo roto. Era la √ļnica manera de ser justa con √©l. ¬ŅLo har√≠a? ¬ŅPodr√≠a hacerlo?
¬ŅDe verdad estaba tan mal que intentara hacer feliz a Jacob? Incluso si el amor que sent√≠a por √©l no fuera m√°s que un eco d√©bil del que era capaz de sentir, aunque mi coraz√≥n se encontrara lejos y ausente, malherido por mi voluble Romeo, ¬Ņtan malo era?
Jacob detuvo el coche enfrente de mi casa, que estaba a oscuras, y apagó el motor; de pronto, reinó el silencio. Como tantas otras veces, él parecía estar en consonancia con mis pensamientos de ese momento.
Me abrazó y me estrechó contra su pecho, envolviéndome con su cuerpo. De nuevo, esto me hizo sentir bien. Era casi como ser otra vez una persona completa.
Creí que pensaba en Harry, pero entonces habló y su tono de voz era de disculpa.
—Perdona. Sé que mis sentimientos y los tuyos no son los mismos, Bella, pero te juro que no importa. Me alegro tanto de que te encuentres bien que tengo ganas de cantar, y eso, desde luego, es algo que a nadie le gustaría escuchar.
Se rió con su risa gutural en mi oído.
Mi respiración pareció lijar las paredes de mi garganta hasta excavar un agujero.
A pesar de su indiferencia y teniendo en cuenta las circunstancias, ¬Ņno desear√≠a Edward que yo fuera lo m√°s feliz posible? ¬ŅNo le quedar√≠a suficiente afecto como para querer esto para m√≠? Pens√© que ser√≠a as√≠. No, no me echar√≠a en cara que concediera a mi amigo Jacob una peque√Īa parte del amor que √©l no quer√≠a. Despu√©s de todo, no era la misma clase de amor, en absoluto.
Jake presionó su mejilla cálida contra la parte superior de mi cabeza.
Sabía sin lugar a dudas qué sucedería si ladeaba el rostro y presionaba mis labios contra su hombro desnudo... Sería muy fácil. No habría necesidad de explicaciones esta noche.
Pero ¬Ņser√≠a capaz de hacerlo? ¬ŅPodr√≠a traicionar a mi amado ausente para salvar mi pat√©tica vida?
Las mariposas asaltaron mi estómago mientras pensaba si volvía o no el rostro.
Entonces, con la misma claridad que si me hubiera puesto en riesgo inmediato, la voz aterciopelada de Edward me susurró al oído: Sé feliz.
Me quedé helada.
Jacob sintió cómo me ponía rígida, me soltó de forma automática y se volvió para abrir la puerta.
Espera, me hubiera gustado decirle. Sólo un momento. Pero seguí paralizada en mi asiento, escuchando el eco de la voz de Edward en mi mente.
De pronto, entró en el coche un soplo de aire, frío como el de una tormenta.
—¡Arg! —Jacob espiró con fuerza, como si alguien le hubiera golpeado en la barriga—. ¡Vaya mierda!
Cerró la puerta de golpe al tiempo que giraba la llave del encendido. Le temblaban tanto las manos que yo no sabía cómo se las iba a arreglar para hacerlo.
¬ó¬ŅQu√© ocurre?
Aceleró demasiado rápido, así que el motor petardeó y se caló.
—Vampiro —espetó.
La sangre huyó de mi cabeza, por lo que me sentí mareada.
¬ó¬ŅC√≥mo lo sabes?
¬ó¬°Porque puedo olerlo! ¬°Maldita sea!
Los ojos de Jacob brillaban salvajes mientras rastreaba la calle oscura. No parecía consciente de los temblores que recorrían su cuerpo.
¬ó¬ŅEntro en fase o la saco de aqu√≠ antes? ¬ómurmur√≥ para s√≠ mismo.
Me miró durante una fracción de segundo, tiempo suficiente para percatarse de mis ojos dilatados por el terror y mi pálida faz; después, se volvió para rastrear la calle otra vez.
—De acuerdo. Primero te saco de aquí.
El motor arranc√≥ con un rugido. Las cubiertas chirriaron mientras le daba la vuelta al coche para girar hacia nuestra √ļnica ruta de escape. Las luces delanteras barrieron el pavimento e iluminaron la l√≠nea frontal del bosque oscuro, y finalmente se reflejaron en un coche aparcado al otro lado de la calle, donde estaba mi casa.
—¡Frena! —jadeé.
Conocía ese vehículo negro, yo, que era el polo opuesto a un aficionado a los coches, podía decirlo todo sobre ese vehículo en particular. Era un Mercedes S55 AMG. Sabía de memoria cuántos caballos de potencia tenía y el color de la tapicería. Conocía la sensación de ese motor potente susurrando a través de la carrocería. Había sentido el olor delicioso de los asientos de cuero y el modo en que los cristales tintados hacían que un mediodía pareciera un atardecer.
Era el coche de Carlisle.
—¡Frena! —grité otra vez, y más fuerte, porque Jacob estaba haciendo correr el coche calle abajo.
¬ó¬°¬ŅQu√©?!
¬óNo es Victoria. ¬°Para, para! Quiero volver.
Pisó con tal fuerza el freno que tuve que sujetarme para no darme un golpe contra el salpicadero.
¬ó¬ŅQu√©? ¬óme pregunt√≥ de nuevo, aterrado. Me miraba con el horror reflejado en los ojos.
—¡Es el coche de Carlisle! Son los Cullen. Lo sé.
Vio despertar en mí la esperanza y un temblor violento le sacudió el cuerpo.
¬ó¬°Eh, c√°lmate, Jake! Todo va bien. No hay peligro, ¬Ņves? Rel√°jate.
—Sí, relájate —resolló mientras agachaba la cabeza y cerraba los ojos. Mientras se concentraba para no transformarse en un lobo, observé el coche negro a través del cristal trasero.
Sólo puede ser Carlisle, me dije a mí misma. No esperes otra cosa. Quizás Esme... Para ya, dije para mis adentros. Sería Carlisle a lo sumo. Más de lo que yo hubiera pensado que podría volver a tener.
¬óHay un vampiro en tu casa ¬ómascull√≥ Jacob¬ó. ¬ŅY t√ļ quieres regresar?
Apart√© la vista del Mercedes a rega√Īadientes, aterrorizada de que pudiera desaparecer si le quitaba los ojos de encima un segundo, y le mir√© a √©l para contestarle con voz inexpresiva ante la sorpresa con que me hab√≠a formulado la pregunta:
¬óPor supuesto.
Por supuesto que quería volver.
El rostro de Jacob se endureci√≥ hasta convertirse en la m√°scara de amargura que yo hab√≠a dado por desaparecida. Antes de que tuviera tiempo de ajust√°rsela, atisb√© c√≥mo flameaba en sus ojos el impacto causado por mi traici√≥n. Le segu√≠an temblando las manos. Parec√≠a diez a√Īos mayor que yo.
Inspiró profundamente.
¬ó¬ŅEst√°s segura de que no es una trampa? ¬óme pregunt√≥ lentamente, con voz severa.
—No es una trampa, es Carlisle. ¡Llévame de vuelta!
Un estremecimiento hizo ondular los amplios hombros de Jacob, pero sus ojos continuaron inexpresivos y vacíos de emoción.
¬óNo.
¬óJake, todo va bien...
¬óNo. Vuelve t√ļ sola, Bella ¬ósu voz restall√≥ y me estremec√≠ cuando el sonido me golpe√≥. Su mand√≠bula se tensaba y relajaba sin cesar.
¬óNo es como...
¬óHe de hablar con Sam ahora mismo. Esto cambia las cosas. No nos pueden capturar en su territorio.
¬ó¬°Jake, esto no es una guerra!
No me escuchó. Dejó el cambio de marchas en punto muerto y salió por la puerta de un salto, abandonando el coche con el motor encendido.
—Adiós, Bella —se despidió sin volverse—. Espero que no mueras, de verdad.
Echó a correr en medio de la noche. Temblaba con tal virulencia que su forma pareció difuminarse. Desapareció antes de que yo pudiera abrir la boca para llamarle y pedirle que volviera.
El remordimiento me inmoviliz√≥ contra el asiento durante un minuto interminable. ¬ŅQu√© le acababa de hacer a Jacob?
Pero el remordimiento no me duró mucho rato.
Me deslicé del asiento del copiloto al del conductor y me puse al volante. Las manos me temblaban casi tanto como las de Jacob. Necesité otro minuto para concentrarme. Entonces, con cuidado, di media vuelta y conduje de regreso a mi casa.
Rein√≥ una oscuridad absoluta en cuanto apagu√© las luces del coche. Charlie se hab√≠a marchado con tanta prisa que se hab√≠a olvidado de dejar encendida la l√°mpara del porche. Sent√≠ una punzada de duda al mirar hacia la casa, sumergida en las sombras. ¬ŅQu√© ocurrir√≠a si esto resultara ser realmente una trampa?
Volví la vista atrás, hacia el coche negro, casi invisible en la noche. No. Conocía aquel coche de verdad.
Sin embargo, cuando alc√© la mano para recoger la llave que se encontraba en la parte superior de la puerta, las manos me temblaban a√ļn m√°s que antes. El pomo gir√≥ f√°cilmente cuando lo mov√≠ para abrir. El vest√≠bulo estaba en tinieblas.
Hubiera querido saludar en voz alta, pero tenía la garganta demasiado seca. Apenas parecía capaz de respirar.
Me adentr√© un paso en la casa y manote√© en busca del interruptor. Estaba tan oscuro como el agua negra... Pero ¬Ņd√≥nde se encontraba?
Todo estaba negro, igual que el agua negra en la que una llama anaranjada brillaba de forma imposible. Una llama que no pod√≠a ser un fuego, pero en ese caso, ¬Ņqu√© pod√≠a ser...? Tante√© la pared con los dedos temblorosos, intentando encender la luz...
De pronto, empezaron a resonar en mi mente las palabras que Jacob había dicho esa tarde hasta sumergirme en ellas... Victoria se arrojó al agua, y los chupasangres tienen allí más ventaja. Por eso volví corriendo a casa. Temía que a nado duplicara la velocidad con la que se movía a pie, y que regresara...
La mano se me qued√≥ helada en plena b√ļsqueda, al igual que el resto del cuerpo, cuando comprend√≠ qu√© era ese extra√Īo color naranja en el agua...
... el cabello de Victoria, del mismo color que el fuego, que flameaba suelto con el viento...
Ella había estado en el espigón con Jacob y conmigo. Si Sam no hubiera estado allí, si sólo hubiéramos estado nosotros dos... Era incapaz de respirar o de moverme.
La luz se encendi√≥, a pesar de que mi mano helada a√ļn no hab√≠a encontrado el interruptor.
Parpadeé bajo la luminosidad repentina y vi que alguien estaba allí, aguardándome.