14 - La familia

Sam segu√≠a siendo el m√°s grande, aunque Jacob estaba cerca ya de alcanzarle. Realmente Sam no contaba como un chico. Su rostro parec√≠a el de una persona mayor; no porque tuviera arrugas o se√Īales de la edad, sino por la madurez y la serenidad de su expresi√≥n.
¬ó¬ŅQu√© has hecho, Jacob? ¬ópregunt√≥.
Uno de los otros, a quien no reconocí —Jared o Paul—, habló antes de que Jacob tuviera tiempo de defenderse.
¬ó¬ŅPor qu√© no te limitas a seguir las normas, Jacob? ¬ógrit√≥, agitando los brazos¬ó. ¬ŅEn qu√© demonios est√°s pensando? ¬ŅTe parece que ella es m√°s importante que todo lo dem√°s, que toda la tribu? ¬ŅM√°s importante que la gente a la que est√°n matando?
¬óElla puede ayudarnos ¬órepuso Jacob sin alterarse.
—¡Ayudarnos! —exclamó el chico, furioso. Los brazos le empezaron a temblar—. ¡Claro, es lo más probable! Seguro que esta amiga de las sanguijuelas se muere por ayudarnos.
—¡No hables así de ella! —respondió Jacob, escocido por las críticas.
Un escalofrío recorrió los hombros y la espina dorsal del otro muchacho.
—¡Paul, relájate! —le ordenó Sam.
Paul sacudi√≥ la cabeza de un lado a otro, no en se√Īal de desaf√≠o, sino como si tratara de concentrarse.
—Demonios, Paul —murmuró uno de los otros, probablemente Jared—. Contrólate.
Paul gir√≥ la cabeza hacia Jared, ense√Īando los dientes en se√Īal de irritaci√≥n. Despu√©s volvi√≥ su mirada col√©rica hacia m√≠. Jacob dio un paso adelante para cubrirme con su cuerpo.
Fue la gota que colmó el vaso.
—¡Muy bien, protégela! —rugió Paul, furioso. Otro temblor, más bien una convulsión, recorrió su cuerpo. Paul echó el cuello hacia atrás y un auténtico aullido brotó de entre sus dientes.
—¡Paul! —gritaron al unísono Sam y Jacob.
Paul empezó a vibrar con violencia y cayó hacia delante. Antes de llegar al suelo se oyó un fuerte sonido de desgarro y el chico explotó.
Una piel peluda, de color plateado oscuro, brot√≥ de su interior y se hinch√≥ hasta adoptar una forma que superaba en m√°s de cinco veces su tama√Īo anterior; una figura enorme, acurrucada y presta para saltar.
El lobo arrug√≥ el hocico descubriendo los dientes, y otro gru√Īido hizo estremecer su colosal pecho. Sus ojos oscuros y rabiosos se clavaron en m√≠.
En ese mismo segundo, Jacob atravesó corriendo la carretera, directo hacia el monstruo.
—¡Jacob! —grité.
A media zancada, un fuerte temblor sacudió la columna vertebral de Jacob, que saltó de cabeza hacia delante.
Con otro penetrante sonido de desgarro, Jacob estalló a su vez. Al hacerlo se desprendió de su piel, y jirones de tela blanca y negra volaron por los aires. Todo ocurrió tan rápido que, si hubiese parpadeado, me habría perdido la transformación. Un segundo antes, Jacob saltaba de cabeza, y un segundo después se había convertido en un gigantesco lobo de color pardo rojizo —tan descomunal que yo no podía comprender cómo aquella ingente masa había encajado dentro del cuerpo de mi amigo—, que embestía contra la bestia plateada.
Jacob chocó de cabeza contra el otro hombre lobo. Sus furiosos rugidos resonaron como truenos entre los árboles.
Los harapos blancos y negros —restos de la ropa de Jacob— cayeron flotando hasta el suelo en el mismo lugar donde él había desaparecido.
—¡Jacob! —grité de nuevo, mientras trataba de acercarme a él.
—Quédate donde estás, Bella —me ordenó Sam.
Era dif√≠cil o√≠rle por encima de los bramidos de ambos lobos, que se mord√≠an y ara√Īaban buscando la garganta del rival con sus afilados dientes. Jacob parec√≠a ir ganando: era apreciablemente m√°s grande, y tambi√©n parec√≠a mucho m√°s fuerte.
Se servía del hombro para embestir contra el lobo gris una y otra vez, obligándolo a retroceder hacia los árboles.
—¡Llevadla a casa de Emily! —ordenó Sam a los otros chicos, que se habían quedado absortos contemplando la pelea.
Jacob hab√≠a conseguido sacar al lobo gris del camino a fuerza de empujones, y ahora ambos hab√≠an desaparecido en la espesura, aunque sus rugidos se o√≠an a√ļn con fuerza. Sam corri√≥ tras ellos, quit√°ndose los zapatos sobre la marcha. Cuando se lanz√≥ entre los √°rboles estaba temblando de pies a cabeza.
Los gru√Īidos y ruidos de ramas tronchadas empezaban a perderse a lo lejos. De repente, el sonido se interrumpi√≥ y en la carretera volvi√≥ a reinar el silencio.
Uno de los chicos empezó a reírse.
Me di la vuelta para mirarle fijamente; mis ojos estaban abiertos de par en par y paralizados, incapaces siquiera de parpadear.
Al parecer, el chico se estaba riendo de mi expresión.
—Bueno, esto es algo que no ves todos los días —dijo con una risita disimulada. Su cara me resultaba vagamente familiar. Era más delgado que los otros... Sí, Embry Call.
¬óYo s√≠ ¬ógru√Ī√≥ Jared, el otro chico¬ó. A diario.
—Qué va. Paul no pierde los estribos todos los días —repuso Embry, sin dejar de sonreír—. Como mucho, dos de cada tres.
Jared se agach√≥ para recoger algo blanco del suelo y lo sostuvo en alto para ense√Ī√°rselo a Embry. Lo que fuera, colgaba de su mano en fl√°cidas tiras.
¬óEst√° hecha polvo ¬ódijo Jared¬ó. Billy dijo que era el √ļltimo par que pod√≠a comprarle. Supongo que Jacob tendr√° que ir descalzo a partir de ahora.
¬ó√Čsta ha sobrevivido ¬ódijo Embry, recogiendo una deportiva blanca¬ó. Al menos, Jake podr√° ir a la pata coja ¬óa√Īadi√≥ con una carcajada.
Jared se dedicó a recolectar harapos del suelo.
¬óTen los zapatos de Sam. Todo lo dem√°s est√° para tirarlo a la basura.
Embry tomó los zapatos y después corrió hacia los árboles entre los que había desaparecido Sam. Volvió pocos segundos después, con unos vaqueros cortados al hombro. Jared recogió los jirones de las ropas de Jacob y Paul e hizo una bola con ellos. De pronto, pareció acordarse de mi presencia.
Me miró con detenimiento, como si me estuviera evaluando.
—Eh, no irás a desmayarte o vomitar, o algo de eso... —me espetó.
—Creo que no —respondí después de tragar saliva.
¬óNo tienes buen aspecto. Es mejor que te sientes.
¬óVale ¬ómurmur√©. Por segunda vez en la misma ma√Īana, met√≠ la cabeza entre las rodillas.
—Jake debería habernos avisado —se quejó Embry.
¬óNo tendr√≠a que haber metido a su chica en esto. ¬ŅQu√© esperaba?
—Bueno, se ha descubierto el pastel —Embry suspiró—. Enhorabuena, Jake.
Levanté la cabeza y me quedé mirando a ambos chicos, que al parecer se lo estaban tomando todo muy a la ligera.
¬ó¬ŅEs que no os preocupa lo que les pueda pasar? ¬óles pregunt√©.
Embry parpadeó, sorprendido.
¬ó¬ŅPreocuparnos? ¬ŅPor qu√©?
¬ó¬°Pueden hacerse da√Īo!
Embry y Jared se troncharon de risa.
¬óOjal√° Paul le d√© un buen mordisco ¬ódijo Jared¬ó. Eso le ense√Īar√° una lecci√≥n.
Yo empalidecí.
¬ó¬°Lo llevas claro! ¬órepuso Embry¬ó. ¬ŅHas visto a Jake? Ni siquiera Sam puede entrar en fase de esa forma, en pleno salto. Al ver que Paul perd√≠a el control, ¬Ņcu√°nto ha tardado en atacarle, medio segundo? Ese t√≠o tiene un don.
¬óPaul lleva luchando m√°s tiempo. Te apuesto diez pavos a que le deja una marca.
¬óTrato hecho. Jake es un superdotado. Paul no tiene absolutamente nada que hacer.
Se estrecharon la mano con una sonrisa.
Intent√© tranquilizarme al ver que no estaban preocupados, pero no pod√≠a quitarme de la cabeza las im√°genes brutales de los dos lic√°ntropos a la gre√Īa. Ten√≠a el est√≥mago revuelto, vac√≠o y con acidez, y la inquietud me hab√≠a provocado dolor de cabeza.
¬óVamos a ver a Emily. Seguro que tiene comida preparada ¬óEmbry baj√≥ la mirada hacia m√≠¬ó. ¬ŅTe importa llevarnos?
¬óNo hay problema ¬ódije, medio atragantada.
Jared enarcó una ceja.
¬óCreo que es mejor que conduzcas t√ļ, Embry. A√ļn tiene pinta de ir a devolver de un momento a otro.
¬óBuena idea. ¬ŅD√≥nde est√°n las llaves? ¬óme pregunt√≥ Embry.
¬óPuestas en el contacto.
Embry abri√≥ la puerta del acompa√Īante.
—Pasa —me dijo en tono alegre, levantándome del suelo con una mano y poniéndome sobre el asiento. Después estudió el sitio disponible—. Tendrás que ir detrás —le dijo a Jared.
—Mejor. No tengo mucho estómago. Cuando eche la pota prefiero no verlo.
¬óApuesto a que es m√°s dura que eso. Al fin y al cabo, anda con vampiros.
¬ó¬ŅCinco pavos? ¬ópropuso Jared.
—Hecho. Me siento culpable por quitarte así tu dinero.
Embry entró y puso en marcha el motor mientras Jared se encaramaba de un salto a la parte de atrás. En cuanto cerró su puerta, Embry me dijo en voz baja:
¬óProcura no vomitar, ¬Ņvale? S√≥lo tengo un billete de diez y si Paul ha conseguido clavarle los dientes a Jacob...
—Vale—musité.
Embry nos llevó de vuelta al pueblo.
¬óOye, ¬Ņc√≥mo ha conseguido Jake burlar el requerimiento?
¬óEl... ¬Ņqu√©?
¬óLa orden. Ya sabes, lo de no irse de la lengua. ¬ŅC√≥mo es que te ha hablado de esto?
—Ah, ya—dije, recordando cómo la noche anterior Jake casi se atraganta al intentar decirme la verdad—. No lo ha hecho. Yo lo he adivinado.
Embry se mordisqueó los labios, con gesto de sorpresa.
¬óMmm. Supongo que es posible.
¬ó¬ŅAd√≥nde vamos? ¬ópregunt√©.
¬óA casa de Emily. Es la chica de Sam. Bueno, creo que ahora es su prometida. Se reunir√°n all√≠ con nosotros cuando Sam termine de rega√Īarles por lo que acaba de pasar y cuando Paul y Jake se agencien ropa nueva, si es que a Paul le queda algo.
¬ó¬ŅSabe Emily que...?
—Sí. Ah, y no te quedes mirándola. A Sam no le hace gracia.
Frunc√≠ el ce√Īo.
¬ó¬ŅPor qu√© iba a quedarme mir√°ndola?
Embry parecía incómodo.
¬óComo acabas de ver, andar con hombres lobo tiene sus riesgos ¬óse apresur√≥ a cambiar de tema¬ó. Oye, ¬Ņest√°s bien despu√©s de lo que pas√≥ en el prado con esa sanguijuela de pelo negro? No parec√≠a amigo tuyo, pero... ¬ó Embry se encogi√≥ de hombros.
¬óNo, no era mi amigo.
—Eso está bien. No queríamos empezar de nuevo. Me refiero a romper el tratado, ya sabes.
¬óAh, s√≠. Jake me habl√≥ de ese pacto hace mucho. ¬ŅPor qu√© matar a Laurent significa romperlo?
¬óLaurent ¬óresopl√≥ Embry, como si le hiciera gracia que el vampiro tuviese nombre¬ó. Bueno, t√©cnicamente est√°bamos en terreno de los Cullen. No se nos permite atacar a ning√ļn Cullen fuera de nuestro territorio... a no ser que sean ellos quienes rompan primero el tratado. No sabemos si ese t√≠o del pelo negro era pariente de ellos, o algo as√≠. Por lo visto, t√ļ le conoc√≠as.
¬ó¬ŅY c√≥mo pueden romper ellos el tratado?
¬óMordiendo a un humano, pero Jake no estaba dispuesto a dejar que la cosa llegara tan lejos.
¬óAh, ya veo. Gracias. Me alegro de que no esperaseis tanto.
—Fue un placer —contestó él, y por su tono parecía hablar en sentido literal.
Embry siguió por la autovía hasta dejar atrás la casa que estaba más al este, y después tomó un estrecho sendero de tierra.
—Esta tartana es un poco lenta —me soltó.
¬óLo siento.
Al final del sendero hab√≠a una diminuta casa ¬óque en tiempos hab√≠a sido gris¬ó con una √ļnica ventana estrecha junto a la puerta, pintada de un azul descolorido; pero la jardinera que hab√≠a bajo ella estaba llena de cal√©ndulas amarillas y naranjas que brindaban al lugar un aspecto muy alegre.
Embry abrió la puerta del monovolumen y olfateó el aire.
—Qué bien, Emily está cocinando.
Jared saltó de la parte trasera del vehículo y se dirigió hacia la puerta, pero Embry le puso una mano en el pecho y le detuvo. Mirándome con un gesto significativo, carraspeó.
—No llevo la cartera encima —se excusó Jared.
—No importa. Me acordaré.
Subieron el √ļnico escal√≥n y entraron en la casa sin llamar. Los segu√≠ con timidez.
El salón era cocina en su mayor parte, como en el hogar de Jacob. Una mujer joven, de piel cobriza y lustrosa y cabello largo, liso y negro como azabache estaba tras la barra, junto al fregadero, sacando panecillos de un molde y colocándolos sobre una bandeja de papel. Durante un segundo, pensé que Embry me había dicho que no me quedara mirándola porque la chica era muy bonita.
Despu√©s pregunt√≥ con voz melodiosa: ¬ę¬ŅTen√©is hambre?¬Ľ, y se volvi√≥ hacia nosotros, con una sonrisa en media cara.
La parte derecha de su rostro, desde el nacimiento del pelo hasta la barbilla, estaba surcada por tres gruesas cicatrices de color cárdeno, aunque hacía mucho tiempo que debían de haberse curado. Una de ellas deformaba las comisuras de su ojo derecho, que era oscuro y de forma almendrada, mientras que otra retorcía el lado derecho de su boca en una mueca permanente.
Agradeciendo la advertencia de Embry, me apresuré a desviar la mirada hacia los panecillos que tenía en las manos. Olían de maravilla, a arándano fresco.
¬óOh ¬ódijo Emily, sorprendida¬ó. ¬ŅQui√©n es?
Levanté los ojos, intentando enfocarlos en el lado izquierdo de su cara.
¬óBella Swan ¬ódijo Jared, encogi√©ndose de hombros. Por lo visto, ya hab√≠an hablado antes de m√≠¬ó. ¬ŅQui√©n quer√≠as que fuera?
¬óDeja que Jacob se encargue de solucionarlo ¬ómurmur√≥ Emily, mir√°ndome fijamente. Ninguna de las dos mitades de aquel rostro, que en tiempos fue bello, se mostraba amistosa¬ó. As√≠ que t√ļ eres la chica vampiro.
Me envaré.
¬óS√≠. ¬ŅY t√ļ eres la chica lobo?
Ella se rió, al igual que Embry y Jared. La parte izquierda de su rostro adoptó un gesto más cálido.
¬óSupongo que s√≠ ¬óvolvi√©ndose hacia Jared, pregunt√≥¬ó: ¬ŅD√≥nde est√° Sam?
¬óEsto, digamos que Bella ha sacado de sus casillas a Paul.
Emily puso en blanco el ojo bueno.
¬óAy, este Paul ¬ósuspir√≥¬ó. ¬ŅCrees que tardar√°n mucho? Estaba a punto de ponerme a cuajar los huevos.
—No te preocupes —respondió Embry—. Aunque tarden, no dejaremos que sobre nada.
Emily se rió entre dientes y abrió el frigorífico.
¬óNo lo dudo ¬ódijo¬ó. ¬ŅTienes hambre, Bella? Vamos, c√≥mete un panecillo.
¬óGracias.
Tomé uno de la bandeja y empecé a mordisquear los bordos. Estaba delicioso, y a mi delicado estómago pareció sentarle bien. Embry tomó su tercer panecillo y se lo metió entero en la boca.
¬óDeja alguno para tus hermanos ¬óle rega√Ī√≥ Emily, peg√°ndole en la cabeza con una cuchara de madera. La palabra me sorprendi√≥, pero los dem√°s no le dieron importancia.
—Cerdo —comentó Jared.
Me apoy√© en la barra y observ√© c√≥mo los tres se gastaban bromas, igual que si fueran de la misma familia. La cocina de Emily era un lugar acogedor y luminoso, con armarios blancos y el suelo de madera clara. Sobre la peque√Īa mesa redonda hab√≠a un jarr√≥n blanco y azul, de porcelana china envejecida, lleno de flores silvestres. Embry y Jared parec√≠an estar a sus anchas en aquella casa.
Emily estaba batiendo en un gran cuenco amarillo una cantidad exagerada de huevos, varias docenas. Cuando se remang√≥ la camisa de color lavanda, pude ver que las cicatrices se prolongaban por todo el brazo hasta llegar a la mano derecha. Tal y como hab√≠a dicho Embry, andar en compa√Ī√≠a de lic√°ntropos ten√≠a sus riesgos.
La puerta principal se abrió y Sam entró en la casa.
—Emily —saludó.
Su voz estaba impregnada de tanto amor que me avergoncé y me sentí como una intrusa mientras veía a Sam cruzar la sala de una zancada y tomar el rostro de Emily entre sus grandes manos. Se inclinó, besó primero las oscuras cicatrices de su mejilla derecha y después la besó en los labios.
—Eh, dejadlo ya —se quejó Jared—. Estoy comiendo.
—Entonces cierra el pico y come —le sugirió Sam mientras volvía a besar la boca deformada de Emily.
¬ó¬°Puaj! ¬ógru√Ī√≥ Embry.
Era peor que una película romántica: esto era real, un canto a la alegría, la vida y el amor verdadero. Dejé el panecillo y crucé los brazos sobre el vacío de mi pecho. Clavé la mirada en las llores en un intento de ignorar la paz absoluta del momento que ambos compartían y el terrible palpitar de mis heridas.
Cuando Jacob y Paul entraron por la puerta agradec√≠ la distracci√≥n, pero enseguida me qued√© de piedra al verles llegar ri√©ndose. Paul le propin√≥ un pu√Īetazo en el hombro a Jacob, al que √©ste respondi√≥ con un codazo en los ri√Īones. Volvieron a re√≠rse. Ambos parec√≠an ilesos.
La mirada de Jacob recorrió la sala y se detuvo cuando me vio apoyada en la encimera, al otro extremo de la cocina, azorada y fuera de lugar.
¬óHola, Bella ¬óme salud√≥ en tono alegre. Tom√≥ dos panecillos al pasar junto a la mesa y se acerc√≥ a m√≠¬ó. Siento lo de antes ¬óa√Īadi√≥ en voz baja¬ó. ¬ŅQu√© tal lo llevas?
—No te preocupes, estoy bien. Estos panecillos están muy ricos —recogí el mío y empecé a mordisquearlo de nuevo. Ahora que Jacob estaba a mi lado, ya no sentía aquel terrible dolor en el pecho.
—Pero tronco... —se quejó Jared, interrumpiéndonos.
Levant√© la mirada. √Čl y Embry estaban examinando el antebrazo de Paul, en el que se ve√≠a una l√≠nea rosada que ya empezaba a borrarse. Embry sonre√≠a exultante.
—Quince dólares —cacareó.
¬ó¬ŅSe lo has hecho t√ļ? ¬óle pregunt√© en voz baja a Jacob, recordando la apuesta.
¬óApenas le he tocado. Estar√° como nuevo cuando se ponga el sol.
¬ó¬ŅCuando se ponga el sol? ¬óme qued√© mirando la cicatriz del brazo de Paul. Era extra√Īo, pero parec√≠a tener varias semanas.
—Cosas de lobos —susurró Jacob.
Asentí, intentando no parecer demasiado intranquila.
¬ó¬ŅY t√ļ est√°s bien? ¬óle pregunt√© en voz baja.
¬óNi un ara√Īazo ¬órespondi√≥, con gesto engre√≠do.
¬óEh, t√≠os ¬ódijo Sam en voz alta, interrumpiendo todas las conversaciones del peque√Īo sal√≥n. Emily estaba junto a la hornilla, batiendo el revuelto de huevos en una enorme sart√©n, pero Sam, en un gesto inconsciente, ten√≠a una mano puesta sobre sus ri√Īones¬ó. Jacob tiene informaci√≥n para nosotros.
Paul no parecía sorprendido. Jacob ya se lo debía de haber explicado a él y a Sam. O... le habían leído el pensamiento.
¬óS√© lo que quiere la pelirroja ¬ódijo Jacob, dirigi√©ndose a Jared y Embry¬ó. Es lo que estaba intentando deciros antes ¬óa√Īadi√≥, d√°ndole un puntapi√© a la pata de una silla que Paul acababa de traer al sal√≥n.
¬ó¬ŅY? ¬ópregunt√≥ Jared.
Jacob se puso serio.
¬óPretende vengar a su pareja... s√≥lo que no se trataba de la sanguijuela de cabello negro a la que hemos matado. Los Cullen se cargaron a su chico el a√Īo pasado, as√≠ que ahora ella va a por Bella.
No era ninguna novedad para mí, pero aun así sentí un escalofrío.
Jared, Embry y Emily me miraron boquiabiertos.
¬óEs s√≥lo una ni√Īa ¬óprotest√≥ Emily.
—No he dicho que tenga lógica, pero ésa es la razón por la que los chupasangres han intentado burlarnos. El punto de mira de la pelirroja está fijo en Forks.
Siguieron mirándome con la boca abierta durante un largo rato. Yo sacudí la cabeza.
—Excelente —dijo Jared, por fin, y una sonrisa empezó a dibujarse en las comisuras de su boca—. Tenemos un cebo.
Con asombrosa velocidad, Jacob agarró un abrelatas del mostrador y se lo tiró a Jared a la cabeza. La mano de Jared relampagueó en el aire, más rápido de lo que habría creído posible, y atrapó el abrelatas antes de que le golpeara en la cara.
¬óBella no es ning√ļn cebo.
—Ya sabes a qué me refiero —dijo Jared, impertérrito.
—En tal caso, tenemos que cambiar nuestras pautas —dijo Sam, haciendo caso omiso de la discusión entre Jacob y Jared—. Vamos a tenderle unas cuantas trampas, a ver si cae en alguna. Habremos de actuar por separado, aunque no me hace gracia, pero no creo que intente aprovecharse de que estemos divididos si es verdad que viene a por Bella.
¬óQuil deber√≠a estar con nosotros ¬ómurmur√≥ Embry¬ó. As√≠ podr√≠amos dividirnos en n√ļmeros pares.
Todos agacharon la cabeza. Miré a Jacob a la cara; se le veía descorazonado, como el día anterior por la tarde, junto a su casa. Aunque en aquella alegre cocina parecían contentos con su destino, ninguno de aquellos licántropos quería que su amigo lo compartiera.
—Bueno, no podemos contar con ello —dijo Sam en voz baja y luego siguió hablando en tono normal—. Paul, Jared y Embry se encargarán del perímetro exterior, y Jacob y yo del interior. Podremos permitirnos el lujo de venirnos abajo cuando la hayamos atrapado.
Me di cuenta de que a Emily no le hacía mucha gracia que Sam estuviera en el grupo más reducido. Su inquietud hizo que yo también mirase a Jacob con preocupación.
Sam se dio cuenta.
¬óSeg√ļn Jacob, lo mejor es que pases todo el tiempo posible aqu√≠, en La Push. S√≥lo por si acaso: as√≠ ella no podr√° localizarte tan f√°cilmente.
¬ó¬ŅY qu√© pasa con Charlie? ¬ópregunt√©.
—El torneo de baloncesto todavía no ha terminado —dijo Jacob—. Creo que Billy y Harry se las arreglarán para retener a Charlie en La Push cuando no esté trabajando.
¬óEsperad ¬óorden√≥ Sam al tiempo que levantaba la mano. Sus ojos buscaron un instante a Emily y despu√©s volvi√≥ a mirarme¬ó. Aunque Jacob crea que esto es lo mejor, debes decidirlo t√ļ misma y sopesar muy seriamente los riesgos de ambas opciones. Ya has visto esta ma√Īana con qu√© facilidad la situaci√≥n puede volverse peligrosa y qu√© deprisa se nos puede escapar de las manos. No puedo garantizar tu seguridad personal si eliges quedarte con nosotros.
¬óYo no le har√© da√Īo ¬ómurmur√≥ Jacob, agachando la mirada.
Sam actuó como si no le hubiera oído.
¬óSi hay otro lugar en el que te sientas segura...
Me mord√≠ el labio. ¬ŅAd√≥nde pod√≠a ir sin poner en peligro a otras personas? Me sent√≠a reacia a meter en esto a Ren√©e y ponerla en el centro de la diana que me hab√≠an pintado encima.
¬óNo quiero atraer a Victoria a ning√ļn otro lugar ¬ósusurr√©.
Sam asintió.
—Eso es cierto. Es mejor tenerla aquí, donde podemos acabar con esto de una vez por todas.
Sentí un estremecimiento. No quería que Jacob ni ninguno de los demás intentara acabar con Victoria. Miré a Jacob a la cara; se le veía relajado, como si siguiera siendo el mismo Jacob al que recordaba antes de todo aquel asunto de los lobos, y totalmente indiferente a la idea de cazar vampiros.
¬óTendr√°s cuidado, ¬Ņverdad? ¬óle pregunt√©, con un nudo en la garganta demasiado evidente.
Los chicos prorrumpieron en sonoros aullidos de burla. Todos se rieron de m√≠... salvo Emily, que me mir√≥ a los ojos; de repente, descubr√≠ la simetr√≠a que se ocultaba bajo su deformidad. Su cara segu√≠a siendo bonita y estaba animada por una preocupaci√≥n a√ļn m√°s intensa que la m√≠a. Tuve que apartar la mirada antes de que el amor que se escond√≠a bajo su preocupaci√≥n me hiciera da√Īo de nuevo.
—La comida está lista —anunció, y la conversación sobre estrategias pasó a la historia.
Los chicos se apresuraron a rodear la mesa, que a su lado parec√≠a diminuta y en peligro de quedar reducida a astillas de un momento a otro. Devoraron en un tiempo r√©cord la enorme sart√©n de huevos que Emily hab√≠a puesto en el centro. Ella comi√≥ apoyada en la encimera, como yo, evitando el pandem√≥nium de la mesa, mientras observaba a los chicos con gesto de cari√Īo. Su expresi√≥n afirmaba a las claras que aqu√©lla era su familia.
No era exactamente lo que habría esperado de una manada de licántropos.
Pasé el día en La Push, la mayor parte del tiempo en casa de Billy, que dejó un mensaje en la comisaría y en el contestador de Charlie. Papá apareció a la hora de cenar con dos pizzas. Por suerte trajo dos familiares, porque Jacob se zampó una él sólo.
Charlie se pasó toda la noche mirándonos con gesto suspicaz, sobre todo a Jacob, que estaba muy cambiado. Cuando le preguntó por el pelo, él se encogió de hombros y le dijo que así estaba mucho más cómodo.
Sab√≠a que en cuanto Charlie y yo nos fu√©ramos a casa, Jacob se dedicar√≠a a correr por los alrededores en forma de lobo como hab√≠a hecho de manera intermitente a lo largo del d√≠a. √Čl y sus hermanos de raza manten√≠an una vigilancia constante y buscaban indicios del regreso de Victoria. Pero, puesto que la noche anterior la hab√≠an ahuyentado de las fuentes termales ¬óseg√ļn Jacob, la hab√≠an perseguido casi hasta Canad√°¬ó, ella no ten√≠a m√°s remedio que hacer otra incursi√≥n.
No albergaba la menor esperanza de que Victoria se limitara a renunciar. Yo no tenía ese tipo de suerte.
Jacob se acercó al monovolumen después de cenar y se quedó junto a la ventanilla, esperando a que Charlie se marchara primero con el coche patrulla.
—No pases miedo esta noche —me dijo mientras Charlie fingía tener problemas con el cinturón de seguridad—. Estaremos ahí fuera, vigilando.
—No me preocuparé, al menos por mí —le prometí.
—No seas boba. Cazar vampiros es muy divertido. Es mejor parte de todo este lío.
Yo sacudí la cabeza.
¬óSi yo soy boba, entonces t√ļ eres un perturbado peligroso.
Jacob soltó una risita.
¬óDescansa un poco. Se te ve agotada.
—Lo intentaré.
Charlie tocó el claxon, impaciente.
¬óHasta ma√Īana ¬óse despidi√≥ Jacob¬ó. Ven en cuanto te levantes.
—Lo haré.
Charlie me siguió hasta casa en el coche patrulla. No presté demasiada atención a sus luces en mi retrovisor. En vez de eso, me pregunté dónde andarían merodeando Sam, Jared, Embry y Paul, y si Jacob se les habría unido ya.
Corrí hacia las escaleras en cuando llegamos a casa, pero Charlie vino detrás de mí.
¬ó¬ŅQu√© est√° pasando, Bella? ¬óme pregunt√≥ antes de que pudiera escapar¬ó. Cre√≠a que Jacob formaba parte de una banda y que estabais peleados.
¬óLo hemos arreglado.
¬ó¬ŅY la banda?
¬óNo lo s√©. ¬ŅQui√©n entiende a los chicos? Son un misterio, pero he conocido a Sam Uley y a su prometida, Emily. Me han parecido muy simp√°ticos ¬óme encog√≠ de hombros¬ó. Debe de haber sido todo un malentendido.
A Charlie se le mudó el semblante.
—No sabía que él y Emily lo habían hecho oficial. Me parece muy bien. Pobre chica.
¬ó¬ŅSabes qu√© le pas√≥?
¬óLa atac√≥ un oso, all√° en el norte, durante la temporada de desove del salm√≥n. Fue horrible. Ya ha pasado m√°s de un a√Īo desde el accidente. Tengo entendido que a Sam le afect√≥ much√≠simo.
—Es horrible —repetí yo.
M√°s de un a√Īo. Habr√≠a apostado que aquello ocurri√≥ cuando s√≥lo hab√≠a un hombre lobo en La Push. Me estremec√≠ al pensar en c√≥mo deb√≠a de sentirse Sam cada vez que miraba a Emily a la cara.
Esa noche me quedé despierta mucho rato mientras intentaba organizar en mi mente los sucesos del día. Fui remontándome desde la cena con Billy, Jacob y Charlie hasta la larga tarde que había pasado en casa de los Black esperando con inquietud a saber algo de Jake, y después a la cocina de Emily, al horror del combate de los licántropos, a la conversación con Jacob en la playa...
Pens√© en lo que me hab√≠a dicho aquella misma ma√Īana sobre la hipocres√≠a. Estuve d√°ndole vueltas un buen rato. No me gustaba pensar que era una hip√≥crita, pero ¬Ņqu√© sentido ten√≠a enga√Īarme a m√≠ misma?
Me enredé en un círculo vicioso. No, Edward no era un asesino. Ni siquiera en los momentos más oscuros de su pasado había matado a personas inocentes.
Pero ¬Ņqu√© habr√≠a pasado si hubiera sido un asesino? ¬ŅY si durante la √©poca en que le conoc√≠ se hubiese comportado como cualquier otro vampiro? ¬ŅY si se hubiesen producido desapariciones en el bosque, igual que ahora? ¬ŅMe habr√≠a apartado de √©l?
Me dije que no, con tristeza, y me recordé a mí misma que el amor es irracional. Cuanto más quieres a alguien, menos lógica tiene todo.
Me di la vuelta en la cama y trat√© de pensar en otra cosa. Me imagin√© a Jacob y a sus hermanos corriendo en la oscuridad. Me qued√© dormida imaginando a los hombres lobo, invisibles en la noche y protegi√©ndome del peligro. Cuando empec√© a so√Īar, volv√≠a a estar en el bosque, pero esta vez no deambulaba perdida. Iba con Emily, agarrada a su mano llena de cicatrices, y ambas escrut√°bamos las tinieblas, esperando con ansiedad a que nuestros lic√°ntropos regresaran a casa.